CAUSA AREA PARANA: QUERELLANTE ENTIENDE QUE “EL PASO DEL TIEMPO” HABILITA A LOS REPRESORES A OBTENER “PRIVILEGIOS”
18 OCT
Conocida la decisión de la justicia federal de otorgar la prisión domiciliaria a otro imputado en la Causa Área Paraná, la querellante Clarisa Sobko reconoció, en diálogo con APFDigital, que los 30 años que cumple la causa, aún sin sentencia, facilita a los represores a obtener “estos privilegios”
• La integrante de Hijos cree que, ante un problema de salud, la justicia “mira con más de detenimiento y benevolencia a estos personajes, que a los presos comunes”
• CONCEDIERON LA PRISION DOMICILIARIA A UN REPRESOR OPERADO DEL CORAZON.
El represor Carlos Horacio Zapata es otro de los imputados en la Causa Área Paraná a los que se le otorgó la prisión domiciliaria por problemas de salud. “Todo va hacia el mismo punto: los 30 años que cumple esta causa. Es demasiado tiempo, estas personas que en su momento eran jóvenes, hoy están cumpliendo más de 70 años y tienen algunos achaques de salud”, dijo la hija del desaparecido Pedro Miguel Sobko.
No obstante ello, entendió que, ante problemas de salud, “la justicia mira con un poco más de detenimiento y benevolencia a estos personajes que han sido totalmente siniestros para el pueblo argentino, que a los presos comunes. Y, por supuesto, ante la inminencia de alguna enfermedad, los mandan a prisión domiciliaria”.
Si bien admitió que la prisión domiciliaria está prevista en el Código Procesal Penal, para personas mayores de 70 años, insistió en que “a estos personajes se los mira con otra cara, incluso pensándolos como funcionarios en algún momento de nuestra argentina”.
Opinó además que todos los imputados, “han dilatado la causa con pedidos de pericias psicológicas, psiquiátricas, médicas, en función, justamente, de tener estas comodidades que nuestros presos comunes, más pobres, no tienen”.
Para Sobko, es “el paso del tiempo” el que “provoca que esta gente siga intentando, desde todos los medios posibles, obtener estos privilegios”. Y en ese marco recordó el caso del ex militar Oscar Ramón Obaid, al que se lo descubrió “tomando mate en la puerta”.
“Es justamente por esto que nosotros necesitamos sentencia en esta causa, y necesitamos celeridad en las otras que se han abierto de Área Paraná”, sostuvo.
Fuente:APFDigital
A otro represor del Área Paraná le conceden prisión domiciliaria
Fecha: 19/10/2013
- El ex policía Carlos Horacio Zapata, detenido en el marco de la causa en la que se investigan crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar, recibió el beneficio del arresto domiciliario por cuestiones de salud
El juez federal de Paraná, Leandro Ríos, le concedió en forma definitiva el beneficio de la prisión domiciliaria por cuestiones de salud a Zapata, quien ya se encontraba en su domicilio de la ciudad de Diamante desde noviembre de 2012. Asimismo, dispuso que el Patronato de Liberados de Entre Ríos controle cada 15 días el cumplimiento de la medida.
El represor de 67 años y oriundo de Federación presenta todavía secuelas de un infarto de miocardio y tiene anginas de pecho, por lo que el médico de la Cámara Federal de Apelaciones, Armando González, aconsejó que siguiera con detenido pero en su casa, debido a su “alto riesgo cardiovascular”. De hecho su defensa oficial ya había advertido, tiempo atrás, que padecía dolencias cardíacas, colesterol y diabetes, lo que sumado al tiempo que llevaba en prisión y su edad avanzada, lo convertían en un paciente de riesgo en caso de continuar en la Unidad Penal Número 1. Ahora, el juez Ríos consideró que su permanencia en la cárcel significaría “un trato indigno, degradante e inhumano” y pondría en riesgo su vida, consignó en la resolución a la que accedió EL DIARIO.
Con esta medida, quedan ahora tres represores detenidos en la cárcel de Paraná: el ex militar y abogado Jorge Humberto Appiani, el ex policía federal y agente del Batallón de Inteligencia 601 Cosme Ignacio Marino Demonte y el médico Jorge Horacio Capellino. En tanto, Gonzalo López Belsué, imputado por el secuestro y desaparición del soldado Jorge Emilio Papetti, fue derivado hace algunas semanas a la unidad penitenciaria de Ezeiza, después de pasar varios meses en el Hospital Militar Central, aunque también ha solicitado el beneficio del arresto domiciliario.
“El escribano”. Zapata se encuentra detenido y procesado desde fines de 2009 en la denominada megacausa Área Paraná. El ex oficial de la Policía de Entre Ríos está acusado de integrar un aparato organizado de poder que se alzó contra las instituciones democráticas y atentó contra la población civil y cometió delitos considerados como de lesa humanidad durante la última dictadura.
En concreto, Zapata cumplió funciones en la Dirección de Investigaciones y también se desempeñó en la Jefatura Departamental de Diamante y está acusado por la imposición de severidades, vejaciones, apremios e imposición de tormentos en perjuicio de 13 ex detenidos políticos. Pero, además, era quien confeccionaba las actas con las declaraciones que les hacían firmar a los ex presos políticos bajo amenaza.
En su caso, ha sido uno de los responsables de la paralización y demora que tiene la causa, que tiene diez represores imputados y está a punto de cumplir diez años sin sentencia. Se trata de un proceso que tramita por el antiguo Código de Procedimientos en Materia Penal –vigente al momento en que se cometieron los hechos–, que prevé que las actuaciones sean escritas.
La instrucción se clausuró en abril de 2011 y a partir de julio los fiscales y querellantes formularon sus acusaciones. Pero desde entonces la causa quedó trabada por una sucesión de recusaciones y chicanas dilatorias que impusieron las defensas, especialmente, Appiani y Demonte, aunque también Zapata ha sido funcional a esa estrategia, criticada por los fiscales Ricardo Álvarez y José Ignacio Candioti y por los organismos de derechos humanos.
En el caso de Zapata, la Cámara Federal de Apelaciones, al resolver un planteo de su defensa por el tiempo que llevaba detenido con prisión preventiva, señaló que “la duración del proceso no está originada en una morosidad injustificada de la actividad procesal del juzgado, más bien parece estar causada por la naturaleza y número de los hechos que se investigan, la índole de las personas involucradas, la destrucción u ocultamiento de pruebas, la persistente actividad recursiva de la partes y ciertas reticencias de los órganos obligados a brindar información”.
Fuente:LaVoz
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