18 de octubre de 2013

CÓRDOBA-MEGACAUSA LA PERLA: Asoma la complicidad empresaria en los secuestros de obreros.

Córdoba. La Perla: Asoma la complicidad empresaria en los secuestros de obreros

Katy Garcia (PRENSA RED)

Juan Enrique Villa, ex secretario general del Sindicato de Perkins, testimonió en el marco del expediente Barreiro. Afirmó que la empresa favoreció el secuestro de los obreros mediante la entrega de datos sobre los domicilios de los trabajadores al Tercer Cuerpo.

El testigo denunció que la empresa proporcionó los cambios de domicilios de los trabajadores al Tercer Cuerpo de Ejército. Además dijo que era frecuente que secuestraran a un grupo de entre 4 y 5 trabajadores y los trasladaban al Campo de la Ribera, donde los tenían dos días y los soltaban. Y que un tan Dobransky les hablaba por teléfono para advertirles que “no participen en reuniones”. “”Eso es absoluta complicidad con la represión. Eso era terrorismo, para hacer tener miedo a la gente. Eso fue el castigo por haber sido un gremio combativo y que no se prestaba a nada que no sea constitucional”, afirmó.

También la Renault
Apropósito
de esta declaración que vincula al sector empresario con el terrorismo de estado la abogada Lyllan Luque dio cuenta de la existencia de pruebas notariales que acreditarían vínculos entre la empresa Renault y el Tercer Cuerpo. Un documento revela que “Luciano Benjamín Menéndez le requiere a la fábrica Renault que le pase en el término de 72 horas los domicilios de todos los trabajadores registrados. Existen cuatro escrituras donde se hace constar qué empleados han actualizado su domicilio. Específicamente, hablo de la víctima Carlos D’Ambra. Como ha contado el testigo, la información se usaba para inteligencia, secuestro o extorsiones posteriores”, explicó la querellante.

La firma
Renault entregó las listas de los obreros
. Luque dijo que además del nombrado figuran Hugo Osvaldo López, Carlos Alberto Velázquez, y René Rufino Salamanca. “Esto muestra una práctica sistemática que ha tenido línea directa, como el testigo dijo, entre las fábricas y el Tercer Cuerpo”, señaló. El Fiscal Trota adhirió a lo solicitado para que se incorpore como prueba.

Las víctimas de Perkins
La clase obrera organizada como señalan estudios realizados ha sido la más golpeada en Córdoba mucho antes de que se instale el terrorismo de estado. En el Sindicato de Perkins, Pedro Ventura Flores, Hugo Alberto García, Adolfo Ricardo Luján, José Antonio Apontes permanecen detenidos desaparecidos. Y fueron asesinados Víctor Hugo González, Guillermo Abel Pucheta y César Jerónimo Córdoba y otros fueron presos políticos legalizados.

El testigo le explicó al Tribunal que unos 1500 trabajadores producían para la empresa Perkins motores diesel livianos para tractores embarcaciones y que la representación gremial la ejercía el Sindicato de Perkins, entidad de primer grado, cuya jurisdicción comprendía Córdoba y Buenos Aires.

Villa contó que con Luján y García y otros compañeros analizaron que “la empresa no te llama para repartir las ganancias” y que para lograr reivindicaciones “teníamos que ganar el gremio que en ese momento estaba en manos de los que nosotros llamábamos el sector burocrático, que eran súbditos de la empresa y muy blandos”. Se organizaron y ganaron las elecciones con la lista Marrón color elegido en homenaje a René Salamanca que había ganado la conducción del Smata.

“La primera comisión estuvo presidida por Miguel Ángel Agüera. Luego me tocó presidirla a mí, gestión interrumpida por el golpe del 24 marzo del 76”. Recordó que hicieron un “trabajo reivindicativo fuerte” y que como gremio “a la empresa nunca le discutimos la propiedad de los medios de producción: ellos eran los patrones y nosotros los obreros. Pero con el tiempo nos dimos cuenta que nosotros creábamos la riqueza. Porque un motor entra vacío y sale de una forma que se puede utilizar en un tractor, un auto o una lancha. Nosotros sabíamos cuánto costaba el motor y cuánto destinaban ellos a la mano de obra. Continuamos una lucha que habían comenzado otros y llegamos a tener el mejor convenio del sector”, explicó.

Para ello contaban con una comisión interna integrada por numerosos delegados. Destacó que las decisiones se tomaban tras discutir de manera horizontal y que desde el gremio construyeron 500 viviendas y contaban con servicios médico y odontológico y asesoramiento legal.

Se explayó además sobre las estrategias utilizadas a la hora de resolver los conflictos. Por caso explicó que habían aprendido que “las huelgas largas no servían de mucho porque el trabajador se cansaba. Las tomas de fábrica tampoco servían, porque nos enfrentaba mucho al sector patronal”,

“En lo sindical coincidíamos todos, éramos peronistas, de izquierda o radicales. Y en lo político queríamos un hombre nuevo, solidario y fraterno”, expuso.

Gobierno democrático y levantamiento policial

Asimismo comentó que en 1973 cuando gana la fórmula Obregón Cano – Atilio López se sentían representados porque pertenecían a la CGT combativa pero que tras el Navarrazo “a todas las conducciones nos detiene un grupo de civil que llevaba en su manga una banderita amarilla de la Alianza Libertadora Nacionalista”.

Llamaron a una movilización para defender al gobierno, fueron detenidos en la alcaldía y posteriormente desplazados de la central obrera normalizada. “Por eso después armamos el Movimiento Sindical Combativo que después va a llamarse Mesa de Gremios en Lucha. En septiembre del 74, es asesinado Atilio López con el Negro Varas en Buenos Aires y ahí empiezan los problemas y persecuciones a los dirigentes”, contextualizó.

Más adelante, y ante una pregunta del abogado Hugo Vaca Narvaja “sobre la puja de intereses” que subyacen al Navarrazo respondió que “El pueblo se había expedido y había ganado Obregón Cano –Atilio López en segunda vuelta. Un sector ortodoxo y de derecha en la CGT en Córdoba quería desde un principio derrocarlos. La pugna era ideológica y política”, afirmó. Y en cuanto complicidades con las autoridades de facto expresó que “No tengo conocimiento de Cuatrocci, Simó y otros” pero conoce que “otros gremios de derecha colaboraban abiertamente del mismo modo que lo hizo la Iglesia”.

Ola de secuestros
El sindicalista aportó datos que dan cuenta de las persecuciones publicados en La Voz del Interior. Por caso, leyó un “informe del comisario Francisco La Guarda, de la Federal” donde se detallan las amenazas enviadas a los dirigentes Agüera, Aspitia, a él, y a un abogado, por parte de la Triple A.

Tambi
én el allanamiento de la sede gremial por “error” y la detención de Ricardo Luján, miembro de la CD del sindicato de Perkins. “Lo detienen el 16 de diciembre del 1975. Con nuestra lucha, logramos que lo liberen el 20 de diciembre”, aclaró.

En enero del 76 se produjeron allanamientos masivos a miembros de la Mesa y el 10 de enero hubo “una enérgica reacción por los secuestros que eran 17”, entre ellos, Polanco y Ríos de comisión directiva y delegados como Francisco Figueroa y Alberto Rodríguez a quien llevan al D2 y lo hacen renunciar a la fábrica.

En marzo detuvieron a Pedro Ventura Flores y Ricardo Luján, Rafael Flores y Soledad García, los dos últimos fueron legalizados mientras que los dirigentes de Perkins, quienes fueron sacados de sus domicilios, no.

Reclamaron ante Telleldín quien negó los hechos y “el 10 de marzo a través de una solicitada de la Mesa, convocamos a una movilización con compañeros de Ferreyra”.

El testigo recordó que “el 15 de marzo del 76 la Policía Federal hizo un informe sobre las organizaciones político gremiales de la Mesa de Gremios en Lucha y dan los nombres de muchos de nosotros” y que ese documento se encuentra en el Archivo Provincial de la Memoria. Y en otro reporte sobre los secuestrados Apontes y García, un informante de la Policía Federal, expresaba que “por haber sido integrantes de la Mesa de Gremios en Lucha que apoya a la izquierda hayan sido integrantes de las organizaciones armadas”.

Primatesta
Con el dirigente Carranza acudieron a la UCR y ante monseñor Primatesta. “En los radicales no encontramos a nadie, nos dicen esto está listo y estaban sacando la máquina de escribir. Fuimos a verlo a Primatesta, porque Carranza venía de la Juventud Obrera Católica (JOC) y creía firmemente en la dirigencia eclesiástica. Primatesta nos dijo: ustedes saben bien quiénes están secuestrando y matando, y nos señala el Tercer Cuerpo de Ejército”, aseveró.

Y agregó que Carranza le enrostró a Primatesta “cómo usted que es una autoridad eclesial nos puede abandonar así, nosotros hemos sido católicos…” y que se retiraron “desilusionados porque veíamos que venía el golpe de estado”.

Tras el golpe, el gremio pasa a manos de la Aeronáutica y se hace cargo el vice comodoro Tanco quien les informó que “había tres personas con captura: Agüera, Azpitia y Villa quienes pasan a ser clandestinos meses después.

El 18 de mayo, detuvieron a José Antonio Apontes y a Hugo García de sus domicilios. “Los llevan a los dos juntos. Allí nos damos cuenta que el golpe era duro. Nosotros éramos jóvenes impetuosos que queríamos un mundo más justo. Nos dimos cuenta que se ponía difícil la cosa”, afirmó.

En esa línea declaró que en las capturas “la patronal jugó un papel muy importante porque tenían vía directa a través del Tercer Cuerpo de Ejército”.

Encerrado entre cuatro paredes
El 20 de junio de 1976 inició el camino del exilio interno y se trasladó a Buenos Aires, vía Alta Gracia. Aprovechó que había un desfile militar y partió. Primero se alojó en la casa de una tía y después sus compañeros le alquilaron un departamento para que viva con su mujer. “Ella trabajaba mientras yo hacía marroquinería y trabajos en hilo sisal todo el día. Allí tengo mi primera hija que ya es periodista. La pasé muy mal, encerrado mucho tiempo en ese departamento”, contó.

Y cuando falleció su padre no pudo asistir porque le avisaron que lo estaban esperando. En 1982, se vino a Brickman. Allí se reinsertó en la política. Un Frente de Izquierda ganó la intendencia y ocupó el cargo de secretario de Cultura. Allí vivió 20 años.

“Nosotros fuimos jóvenes y tuvimos errores, pero queríamos tener un mundo justo y solidario” y en Honores, Requena y Yornet, les rindió homenaje a todos los trabajadores caídos durante la dictadura.

El ex sindicalista que se desempeña como director de Secuelas del Terrorismo en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, le dijo a este medio apenas salió del recinto que “En 1984, ante la Conadep denuncié las cuatro desapariciones y los asesinatos de otros tres miembros del gremio”. Y opinó que “la burguesía nacional sabía que queríamos otro modelo de país y un reparto de la riqueza justo. Por eso nos castigaron con la represión”, señaló.

Durante la audiencia 88, también declararon Elida Mercedes Pereyra (hermana de Santiago Antonio Pereyra); Alba Cristina Camargo (hija de Armando Arnulfo Camargo y de Susana Bértola de Camargo, sobrina de Susana Beatriz Bértola de Berastegui) y completó su testimonio Luis Miguel Baronetto.
Envío:Abajero


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