La construcción de memorias en La sombra azul, de Sergio Schmucler
por María Paulinelli*
La sombra azul de Sergio Schmucler
(2012) se propone como una mirada
sobre el libro homónimo de Mariano
Saravia. La mirada del film resulta
una posibilidad más de
representación de un acontecimiento,
además de incidir en los diversos
modos de construcción de la
memoria. Esta mirada acentúa la
especificidad, más aún, la autonomía
de dichos textos. Permite, a su vez,
reconocer múltiples posibilidades de
transposición y en consecuencia
variadas formas de relación.
Ambos textos se presentan como una particular interrogación de cómo contar
determinados acontecimientos. Mientras que el texto de Mariano Saravia lo
hace como resultado de una exhaustiva investigación periodística, el film de
Schmucler se basa en la construcción de una ficción que se mutre de lo real sin
distanciarse, y que conserva la huella del acontecimiento a través de la mirada
que lo roza y de la voz que registra múltiples aspectos incluidos en la diégesis.
"La sombra azul" metaforiza la presencia de la Policía en la reciente historia de
Córdoba. El film se inicia con el audio de un vehículo policial y las imágenes del
Pasaje Santa Catalina-lugar de funcionamiento de la D2. A partir de allí, se
inicia el relato de la detención y tortura del protagonista–Luis Urquiza–por las
fuerzas de la Policía. Un texto final informa sobre el juicio a que se somete al
personal de la D2 por su participación en el accionar represivo durante la última
Dictadura Militar.
Representaciones discursivas
Si bien Schmucler establece la filiación con el texto de Saravia en una placa al
término del film, ambos construyen una representación diferente de esta
metáfora común. En el Prólogo, Mariano Saravia señala que el texto es el
resultado de una investigación periodística. Insiste en el reconocimiento del
protagonista Luis Urquiza como sujeto histórico. Denuncia un hecho concreto:
la D2 y su accionar represivo en Córdoba, centrado en la historia de Luis
Urquiza.
El film de Schmucler es la representación de una lectura inteligente de dicha
metáfora–la sombra azul–pero al mismo tiempo muestra los efectos de la
represión en la sociedad cordobesa y argentina. Hacer visible esa mirada es la
propuesta fílmica que relata los avatares de un protagonista llamado Javier
Rodríguez- similar en algunos aspectos al protagonista Luis Urquiza del texto
de Saravia- pero que supera esta historia particular para denunciar otras
situaciones represivas en la actualidad.
El film se cierra con una mirada que se expande desde el afiche de Julio López
–desaparecido de los últimos años–a un plano general de la ciudad de
Córdoba. Es decir que Schmucler se propone representar desde la ficción los
alcances de la represión, aún presentes en la vida cotidiana de los argentinos.
Préstamos y diferencias
Podemos establecer préstamos y diferencias entre ambos textos. Así, las
consideraciones sobre las transfiguraciones de los contenidos semánticos,
pueden ser remitidas a los procesos de enunciación de las instancias
narrativas, de las categorías temporales y de los procesos estilísticos.
Mediante el recurso de la voz en off, Schmucler estructura el relato de la
represión en Córdoba. A su vez, para dar mayor plausibilidad a la historia,
ubica al protagonista testimoniando ante una supuesta periodista. Esta escena,
que se intercala reiteradas veces, acentúa ese carácter de “mostración” que el
film pretende.
La estructura secuencial tiene asimismo diferencias, no solo en el recorte
temporal de ambos–el libro relata situaciones anteriores a la detención que
amplían y justifican la denuncia–mientras el film organiza el relato desde la
detención del protagonista–remarcando el sentido de representación de la
represión.
Ambos se estructuran en la no linealidad temporal de los hechos consignados.
La presencia del narrador omnisciente en uno, la reiteración del testimonio
desde un presente sumado a la voz en off en el otro, exigen del receptor–lector
y espectador–una lectura creativa y crítica sobre los enunciados. Decimos así,
porque produce un distanciamiento que posibilita la recepción racional de los
contenidos presentados.
Sin embargo, es en la incorporación de elementos no factuales donde la
diferencia entre ambos textos, puede ser precisada.
El texto de Saravia trabaja una investigación periodística sobre el accionar de
la Policía de Córdoba y el caso Luis Urquiza. De allí la enumeración de
miembros de la clase política, mandatorios y funcionarios, como de jefes y
personal policial, que se acompaña con datos e informaciones.
El texto de Schmucler remite en su elaboración a un escueto epígrafe final:
“Basado en el libro homónimo”. Esto le permite cierta independencia en la
elaboración del relato que se manifiesta en: a) el recorte de la historia que
hemos señalado. b) Cierta ficcionalización en la denominación del protagonista:
Javier Rodríguez por Luis Urquiza. Este procedimiento también es empleado
con otros protagonistas de los acontecimientos: jefes y personal policial,
funcionarios judiciales etc. c) La no identificación de protagonistas de la clase
política. Schmucler solamente hace referencia al general Luciano Benjamín
Menéndez, representante máximo de la represión en Córdoba. d) La invención
de la secuencia final en la que Javier Rodríguez consuma su venganza
personal apuñalando a uno de los represores torturadores. Esta escena–
elaborada dentro de ciertos márgenes fantásticos en una resolución ambigua
como acontecimiento verdaderamente sucedido–puede ser leída de diferentes
maneras. Por una parte dentro de la ambigüedad: sucedió/ no sucedió
realmente, en la exacerbación de lo verosímil como extrañeza de la situación
en sí y dentro del relato del acontecimiento. Por otra parte, como la intromisión
de una perspectiva diferente sobre la figura del represor. Schmucler plantea la
mirada sobre los niveles de culpabilidad de los implicados desde una óptica
diferente. Por eso, menciona la “desobediencia debida”, que da pie a las
implicancias de dicha lectura sobre la necesidad de una revisión de la justicia
en la reinstauración del orden social. A su vez, complejiza la lectura del
proceso dictatorial del 76.
Esta complejización merece mayores consideraciones: a) Se advierte en la
inclusión de la problemática de Julio López, el otro desaparecido que
Schmucler suma “al primer exiliado de la democracia Luis Urquiza” y que le
permite ampliar y actualizar el espectro denunciativo del texto. b) La mirada
crítica sobre las organizaciones armadas que supone la inclusión de la escena
con la abogada. c) La ambigüedad moral del protagonista al participar en un
acto en el que–como explica Schmucler en una entrevista refiriéndose a la
enunciación de la periodista– “Se dicen cosas, cosas que son mentiras. Por
ejemplo, considerar que fue secuestrado por haberse negado a torturar como el
resto de la patota. El film plantea ese momento de decisión en el cual el
personaje prefiere aceptar la mentira–la mentira oficial–y recibir el premio a
asumir su propia memoria”. Es decir, que esa ambigüedad moral se manifiesta
claramente en la aceptación de una mentira que tiene como contrapartida la
recompensa y reconocimiento social. d) Finalmente, la representación de la
actitud de las nuevas generaciones corporizada en la joven ante quien
Rodríguez testimonia y que, ante dicha situación, abandona el lugar y se pierde
en el anonimato de la ciudad, lo cual podría simbolizar, en palabras de
Schmucler–“La actitud de no ser partícipe de ese circo en el que su generación
nada tiene que ver o en todo caso no quiere asumir”.
La construcción ficcional le permite elaborar una reflexión crítica que supone
desplazamientos muy fuertes a las lecturas establecidas tanto sobre la
Dictadura, como sobre la construcción de la memoria en la actualidad y desde
las estructuras de poder político.
Como ya señalábamos, el tiempo de los enunciados se corresponde con el
tiempo histórico de los acontecimientos expuestos. Asimismo ambos textos
alteran la cronología de los hechos relatados mediante la presencia del
narrador omnisciente–en uno–y el uso de la voz en off con la reiteración de la
situación testimonial–en otro.
Los espacios se corresponden con los lugares reales de desarrollo de los
acontecimientos.
Schmucler recorre minuciosamente con la cámara–insidiosamente en el caso
de las salas de tortura del D2–los espacios que posibilitan representar los
lugares donde se desarrollaron los acontecimientos.
La escena final en la que la cámara se eleva para mostrar la ciudad de
Córdoba, ratifica esa cierta intemperie a la que la sociedad cordobesa y
argentina están expuestas con la permanencia del accionar represivo–
desaparición de Julio López–y la carencia de juicio y castigo de todos los
responsables culpables de la Dictadura del 76. Un todos que implica la revisión
de las verdades establecidas y cristalizadas sobre supuestos que es necesario
revisar.
La memoria/ las memorias. Intensificaciones
Los textos enuncian una metáfora similar: la sombra azul como posibilidad de
hablar de la represión en Córdoba. Similitudes, sin embargo, que el carácter
significante del discurso transforma en una diferencia fundamental: denunciar
desde la investigación periodística. Mostrar desde la representación audiovisual
ficcional.
Schmucler traspasa su representación a un plano colectivo mayor y llega hasta
el presente en el que “siguen sucediendo hechos” como otras desapariciones
que no obtienen respuestas por parte de la Política y la Justicia.
Un presente que a su vez, ha cristalizado las versiones impidiendo miradas
críticas sobre dichos acontecimientos. Por eso, decimos: intensificaciones.
Representa una situación represiva que se mantiene y reitera en situaciones
similares: de allí la ficción como la posibilidad de una memoria en construcción
permanente. Aunque las posibilidades se pluralizan y diversifican en esas
representaciones de los discursos lingüísticos y audiovisuales.
Bibliografía
Saravia, Mariano (2012). La sombra azul, Buenos Aires: Ediciones Nuestra América.
Fuentes
Entrevista personal al Director Sergio Schmucler (Agosto del 2012).
* María Paulinelli es Magister en Comunicación y Cultura Contemporánea. Profesora Titular
Plenaria de la Cátedra de Movimientos Estéticos y Cultura Argentina de la Escuela de Ciencias
de la Información e investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba. Ha publicado Relato
y Memoria además de capítulos de libros y artículos sobre Comunicación y Cultura. Ha
compilado varios textos sobre cine argentino. Asimismo ha dictado cursos de grado y posgrado
y Participa en el Programa de Estudios sobre la memoria CEA UNC
Fuente:Imagofagia
Envío:Luis Urquiza



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