9 de noviembre de 2013

MEGACAUSA ESMA: Testimonios días 103 y 104.

28 10 2013 
TESTIMONIOS
Día 103. "Espero que se haga justicia por nuestros compañeros"
Fue el pedido de Alfredo Julio Margari, sobreviviente de la ESMA, en su declaración testimonial en la megacausa. 

El caso de Alfredo Julio Margari (396)
Era militante de la Juventud Peronista y lo apodaban "Chiquitín". El 17 de noviembre de 1977 fue privado ilegalmente de su libertad cuando salía de su casa en Martín Haedo 2034, en Florida, Provincia de Buenos Aires. Eran alrededor de las 7:00 horas y se dirigía a su trabajo. El operativo fue hecho por integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA, vestidos de civil y armados, quienes lo abordaron violentamente, lo golpearon, esposaron y subieron a un Ford Falcon blanco, donde fue ubicado en el piso de la parte trasera. 

Luego, Alfredo fue llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida, y donde se le asignó el número 032. En el centro clandestino fue torturado y obligado a realizar trabajo esclavo. A fines de 1979 fue liberado, pero siguió controlado por el Grupo de Tareas 3.3.2 hasta el año 1982.

El testimonio de Alfredo Julio Margari 
Al sobreviviente contó que "hay un compañero de militancia que no puedo precisar con certeza, pero casi con seguridad estuvo en la ESMA, por lo que me comentaron los compañeros, que era el ´Gordo Ramírez´. 
Hay otro, Edgardo Salcedo, que fue muerto junto a su mujer en la calle Oro del barrio de Palermo. Su hijo Gerardo también estaba en ese momento y esto lo relató él, que su madre lo cubrió en una bañera, estuvo un tiempo en un hogar y luego lo recuperaron sus abuelos".

Los guardias
"Eran estudiantes de la Escuela de Suboficiales de la ESMA, todos muy jóvenes, algunos no pasaban los 17 ó 18 años, eran los encargados de que se cumplieran las normas de ese lugar, no hablar, no levantarse la capucha, un absoluto aislamiento, algunas veces atada". 

Alfredo habló también sobre otros detenidos-desaparecidos en la ESMA y de represores imputados en el juicio. Además, se refirió a detenidas-desaparecidas embarazadas, como Alicia Alfonsín, cuyo hijo Juan nació en la ESMA y recuperó su identidad muchos años después.

"Después de 35 años, quiero que se haga justicia por nuestros compañeros", dijo para concluir su declaración. 



04 11 2013
TESTIMONIOS
Día 104. "Si alguien de la defensa sabe cuándo nací y cuál era mi nombre, le agradezco que me lo diga"
Fue el pedido de Ezequiel Rochinstein Tauro, quien nació en cuativerio en la ESMA y luego fue apropiado. Conoció su identidad en el año 2010 y desde esa fecha está reconstruyendo su historia. 

Los casos de Ezequiel Rochinstein Tauro (393) y María Graciela Tauro (279) 
María Graciela estaba embarazada y militaba en Montoneros. Le decían "Raquel" y "Chela". Estudiaba Bioquímica en la Universidad Nacional del Sur (UNS), en Bahía Blanca, y trabajaba en una fábrica. 
Ezequiel, su hijo, nació en cautiverio en la ESMA entre septiembre y noviembre de 1977, mientras su madre estaba secuestrada en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio. Jorge Magnacco intervino en el parto, que fue realizado en una enfermería improvisada en la ESMA. Ezequiel permaneció en la ESMA, imposibilitando a su familia que pudiera protegerlo y cuidarlo. De este modo, el niño recién nacido, fue sometido a condiciones inhumanas de vida y luego fue apropiado por Juan Carlos Vázquez Sarmiento, suboficial de la Fuerza Aérea. En el año 2010, Ezequiel recuperó su identidad. Su madre sigue desaparecida.

El testimonio de Ezequiel
"Me llamo Ezequiel Rochinstein Tauro. Sé quién soy a partir de abril del 2010. A partir de ahí, descubrí que nací en la ESMA, que mi mamá fue detenida ahí. Ella estuvo en la comisaría de Castelar, pasó por Mansión Seré… Me tuvo en la ESMA. No sé bien cuándo nací, fue entre septiembre y noviembre de 1977. 

Formalmente, tengo el 1º de noviembre para mi cumple. No sé ni cómo me llamo ni cuándo nací. De mis padres sé muy poco, sé que estuvieron en la ESMA y Mansión Será. Militaban en Bahía Blanca. Se van de ahí y vienen para Buenos Aires. Estoy tratando de reconstruir mi historia. No sé si mi vieja me puso realmente o no Ezequiel cuando nací", contó el joven. 

El derecho a la identidad y la verdad
"Si alguien de la defensa sabe cuándo nací y cuál era mi nombre, le agradezco que me lo diga", pidió Ezequiel al concluir su declaración testimonial. 

El testimonio de Nelly Patricia Tauro, hermana de María Graciela
"Mi hermana era nueve años más grande que yo. Yo tenía 15 años. Vivíamos en Bahía Blanca con mi papá y mi mamá", contó la testigo, quien agregó que en 1975 pusieron dos bombas, una en el local de su hermana y otra en la casa. A partir de esto, María Graciela y Jorge Rochinstein se fueron a Buenos Aires, donde se casaron. "En 1977 nos enteramos de que mi hermana estaba embarazada, mi mamá y yo calculamos que iba a nacer para fines de octubre o principios de noviembre. A cuatro meses del embarazo mi mamá ya no recibía cartas y se vino a Buenos Aires".

El caso de Liliana Marcela Pellegrino (488)
La apodaban "Lita". El 18 de noviembre de 1978 fue privada ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley. Liliana fue secuestrada con su hijo, Rodolfo Lordkipanidse, de 20 días de vida, y su primo, Cristian Colombo. El operativo fue realizado por el Grupo de Tareas 3.3.2 en la casa de Muñíz, entre Av. San Juan y Pedro Goyena, en la Ciudad de Buenos Aires.
Liliana fue llevada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida, bajo el número 254. Fue sometida a torturas y obligada a realizar trabajo esclavo. En marzo de 1979 fue liberada.

El testimonio de Liliana
La sobreviviente amplió su declaración por videoconferencia desde Suecia. En el marco de las reglas de Casación para abreviar los juicios y evitar procesos de revictimización, su declaración anterior fue incorporada a la causa y en esta audiencia se realizaron preguntas para profundizar información. 
Liliana Pellegrino respondió las preguntas acerca de los represores de la ESMA que pudo identificar durante su cautiverio en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio. Pudo reconocer a Azic, Astiz, Capdevilla y Magnacco. 

Delitos sexuales en la ESMA
Sobre este tema, Liliana relató que escuchó que hubo hechos de abuso sexual: "Las violaciones, abusos e intentos eran una cosa diaria en la ESMA". 

Cetrángolo
Una de las preguntas sobre las víctimas fue acerca de Sergio Víctor Cetrángolo (471), detenido-desaparecido primero en "El Olimpo" y luego en la ESMA. Puntualmente, le pidieron saber en qué momento lo vio en la ESMA: "Entre dos o tres días después de mi secuestro", respondió Liliana, quien agregó que lo vio "donde termina Capuchita, porque me levanté la capucha y lo reconocí. Supongo que estaría yendo hacia el baño, estaba bajando la escalera. Parecía de más edad de lo que tenía, pero lo reconocí igual". 

La libertad
Otra de las preguntas fue sobre la fecha hasta la que estuvo en libertad, pero vigilada: "Hasta agosto del año 1983", contó Liliana. También sostuvo que la llamaban por teléfono e iban a su casa con habitualidad "todo el año ´79 y ´80. Los llamados eran dos o tres veces por semana y para las visitas no pasaban más de 15 días. En el ´81, mi compañero de ese momento, Carlos Lordkipanidse, sale también en libertad vigilada. Ahí también lo mismo: llaman casi todos los días y nos venían a visitar. El único espacio que fue un poco más largo fue durante las Malvinas (en referencia a la Guerra)". 

El caso de Fernando Perera (198)
Era estudiante de Sociología y militante peronista. Fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, el 14 de enero de 1977 a las 17:30 horas, mientras circulaba con Martín Gras (199) por la vía pública, en el barrio de Colegiales, cuando iban a entrevistarse con Pablo González Langarica (177), quien había sido secuestrado, pero ellos no lo sabían.

En el operativo, Fernando y Martín fueron brutalmente golpeados con las culatas de las armas que portaban los integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2, lo que le provocó a Perera una fractura de Cráneo. Posteriormente, ambos fueron llevados a la ESMA, donde permanecieron en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. La aplicación de picana eléctrica, a pesar de la herida, le causó la muerte en la ESMA y su cuerpo sigue sin aparecer.

El testimonio de Joaquín Perera, hijo de Fernando
El testigo pidió mostrar fotos y lo hizo: exhibió imágenes de su papá con su mamá en 1970. "Mi papá es Fernando Perera, militante montonero que fue secuestrado en la tarde del 17 de enero de 1977, cuando concurría a ver a un compañero de militancia. Eso fue en Capital Federal. Desde entonces permanece desaparecido. Él tenía 30 años, se había incorporado a Montoneros en 1972, quizás a fines del ´71. Su apodo de militancia era ´José´".

"Yo quisiera contar ese mismo día desde el lado de nosotros: vivíamos en Villa Ballester en San Martín en el momento del secuestro. Mis papás habían acordado que si mi papá no llegaba, había que irse dentro de las 48 horas. Salimos esa mañana a las 6 con mi mamá, mi hermana y yo. Fuimos a un club de Martínez. 

Después, cerca del mediodía, fuimos a lo de una amiga de mi mamá. Mi mamá le pidió a la amiga que nos alojaran, pero no lo hizo", recordó Joaquín. "El martes 18 nos fuimos a Chile (su madre es chilena). Ahí residimos hasta el día de hoy. En los primeros meses, entre febrero y marzo del ´77, Antonio, el otro hermano de mi papá, cerró el departamento, sacó las cosas, y entregó alguna documentación a la Organización. Ahí nos dijeron que mi papá fue secuestrado".

Luego habló sobre todo el dolor y daño que sufrió su familia: "No hay ninguna dimensión en mi vida que no esté sistemáticamente golpeada. Para nosotros es muy importante el juicio. Es un derecho que se haga justicia y también es impresionante que el Estado argentino esté enfrentando de esta manera lo que pasó". Así concluyó su testimonio.   

El caso de Oscar Rubén De Gregorio (395)
Tenía 26 años de edad. Lo apodaban "Sordo" y "Sergio". Militaba en Montoneros. El 16 de noviembre de 1977 fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, por las Fuerzas Armadas de Uruguay, en el puerto de Colonia, mientras realizaba los trámites para ingresar al país. En su detención ilegal en Uruguay fue brutalmente torturado. Oscar intentó fugarse, pero fue herido de gravedad en el abdomen por un oficial uruguayo. Como consecuencia de la herida, fue sometido a una operación, a pedido de Antonio Pernías, para salvarle la vida, con el objetivo de interrogarlo.  En diciembre de 1977 fue trasladado a la Argentina por miembros del Grupo de Tareas 3.3.2, gravemente herido. Alrededor del 7 de marzo de 1978, Oscar fue trasladado a Institutos Militares, centro clandestino de detención ubicado en la Escuela Sargento Cabral, en Campo de Mayo, bajo la órbita del Primer Cuerpo de Ejército. Ahí fue sometido a tormentos y condiciones inhumanas de vida. Luego de un mes, fue llevado nuevamente a la ESMA, en un estado deplorable de salud. 

El 24 de abril de 1978 fue trasladado al Hospital Naval para ser sometido a una nueva intervención quirúrgica para recomponer la zona intestinal dañada por la herida. Ese mismo día fue regresado a la ESMA, donde lo ubicaron en la enfermería del Sótano. Durante la noche, Oscar sufrió una crisis profunda, causada por una infección y por su estado de debilidad, por lo que fue nuevamente llevado al Hospital Naval, donde le hicieron una transfusión. Finalmente, el 25 de abril de 1978, uno de los enfermeros de la ESMA ingresó a la enfermería, pese a que no era la hora de aplicar las inyecciones. Luego de diez minutos, el enfermero ya no estaba allí y Oscar presentó un cuadro de asfixia propio de los paros cardíacos, luego de lo cual murió.

El testimonio de Patricia Raducci de Díaz, compañera de Oscar
"Llegó el mes de septiembre. Eduardo cumplía años, yo le organicé una reunión sorpresa para organizar su cumple. En su cumple nos enteramos de que yo estaba embarazada. Estábamos proyectando nuestro futuro, casarnos. Teníamos muchos sueños y muchas ilusiones, muchos proyectos. Él lo vivió con mucha alegría, verdaderamente", contó la testigo, quien agregó: "Estábamos embarazados los dos, no yo sola. El 8 de octubre de 1976 era viernes. Alrededor de las 6:30 de la mañana sonó el teléfono de casa, atendió mi madre. Guillermo De Gregori llamaba desesperado porque se habían llevado a Eduardo. Fue tanta la angustia… Salí en camisón cuatro cuadras hasta la casa de él. Cuando llegué estaban la mamá, el padre y los hermanos. No lo dejaban vestir. Se había ido con un jean y una camisa que le había regalado yo para su cumple el 7 de septiembre. Estaba descalzo, porque no le dejaron ponerse los zapatos".

Luego contó que "a partir de ahí, la espera, empezar a averiguar qué pasaba. Pude saber que se habían llevado esa mañana a compañeros de la escuela, a Norma Suzal (668), a José Cacabelos (25). Su hermana mayor, Esperanza (50), era nuestra profesora de historia; también se la llevaron".

Patricia también relató que a partir de ese momento se instaló en la casa de su compañero, esperando que volviera: "Siempre estábamos esperando que volviera. Después pasó el tiempo y Eduardo no volvía, yo estaba desesperada. Además de que él no estaba, no sabía qué iba a pasar conmigo, yo estaba embarazada, no sabía cómo manejarme, no sabía qué hacer. Era tanto el dolor y la angustia tan grande… 

Un día, sería el mes de diciembre de 1976, empecé a sentir dolores tremendos en mi panza. Voy al baño, porque me sentía muy mal, no sabía lo que me estaba pasando. Tuve un aborto espontáneo en el baño. Era tanta la hemorragia que no sabía qué hacer". Luego contó que tenía "un dolor hasta las entrañas: perdí a mi hijo".

La ESMA    
Patricia tenía un primo en actividad: el subcomisario Félix Alberto Farías, quien, según su madre, le dijo que "´Eduardo no resistió las torturas y falleció en la ESMA´. Yo tuve una crisis muy fuerte". Su madre también le contó, años después, que ese primo le dijo que "había cuerpos" y ella le exigió que se lo informara a las familias.  

"La vida pasó, me involucré, marché, reclamé. Siempre traté de buscar justicia. Justicia para él y para mí. Porque yo, Sr. Juez, después de unos años conocí a una persona que fue mi esposo, pero nunca más pude armar una familia, yo no pude tener hijos. Yo necesito que haya justicia", dijo Patricia y luego se puso a llorar. 

"Yo esperé 35 años. Pensé que nunca iba a llegar este día. Tengo un deseo muy profundo de justicia. Hace 37 años, que son los años que tendría mi hijo, para mí llegó el nunca más: el nunca más vas a tener un hijo. Entonces, yo necesito profundamente que Eduardo tenga justicia, yo creo que este día voy a poder dormir tranquila. Que se haga justicia con él y conmigo, porque yo tenía ilusiones, proyectos, muchas cosas por delante. Eso no fue un acto de voluntad de Dios, eso fue un plan sistemático. Yo no sé si hubiera sido feliz o no, pero ese era mi destino: formar una familia. A mí se me truncó la posibilidad de formar una familia, sólo eso: yo quiero justicia", dijo Patricia para concluir su testimonio. 

El caso de Enrique Osvaldo Berroeta (273)
Tenía 24 años de edad y lo apodaban "Pajarito" y "Keny". El 9 de mayo de 19777 fue capturado en Floresta y llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Entre febrero y marzo de 1978 fue "trasladado" y sigue desaparecido.

El testimonio de Julia Isabel Ruíz, compañera de Enrique 
"Mi marido y yo militábamos en la JP y después en Montoneros", contó la testigo, quien agregó que juntos hacían "trabajo social" y que él era "amante del tango". Tenían tres hijos: mellizos de un año y dos meses de edad y una hija de cuatro. Enrique fue a una "cita de control" y no regresó. Más tarde, en la casa familiar irrumpió "una tropilla de personas que empezaron a hacerme preguntas, me arrinconaron, desarmaron toda la casa. A la madrugada me llevaron y me metieron en un auto. Me di cuenta de que era gente de Aeronáutica, porque tenía parientes en el Ejército y conocía la insignia: uno de los hombres tenía insignias con alas. En un momento dado, en el auto me empiezan a golpear, patear, toquetear. Entran en un lugar e intentan decir que estamos al lado del Río de la Plata, era más que evidente, sobre todo por el trayecto. 

Podía pensar que estábamos en Castelar o Morón. Cuando entramos subí una escalera a las patadas. Me tiraron al piso, me hacen saber que ahí estaba Keny. Al rato, siento griterío, una cosa espantosa. Me llevan a mí, me doy cuenta de que estaban torturando a Keny. Me empiezan a torturar a mí, para ver quién de los dos empiezan a torturar primero. Ese día estaba en una cama Pilar Calveiro de Campiglia (272), en ese momento no sabía quién era. Sí sé que alguien se había tirado por la ventana del baño. A ella la ayudé en varias ocasiones. Yo estaba sana y salva y ella quebrada. La llevaron a poner un yeso y poder seguir torturándola. La tenía ahí al lado: ¿cómo no la voy a ayudar? Ahí, en el lugar donde estábamos, había otra mujer, Graciela Tauro, embarazada, tenía flor de panza. Varios días después de estar yo en ese lugar, se la llevaron. Ella estaba convencida de que la iban a dejar libre, porque tenían prácticas muy particulares. A ella la habían llevado y le habían dicho a la familia que preparara la ropa para su bebé". 

Libertad
Julia contó que después de un mes y medio en cautiverio, le dijeron que la liberarían. La dejaron ver a su compañero, a quien le habían dicho lo mismo. "Los hombres estos me seguían viendo, me iban a buscar a mi casa, me seguían, había un auto que me seguía. Cuando allanaron mi casa robaron todo lo que había para robar".

"Lo que quería agregar es que nosotros éramos jóvenes muy idealistas", sostuvo la testigo al concluir su declaración y mostró una foto: la de su casamiento en 1972. 

El caso de Victoria Donda Pérez (325)
Nació en cautiverio en la ESMA entre julio y agosto de 1977, cuando su mamá, María Hilda Pérez de Donda (250) estaba secuestrada en ese centro clandestino. El parto se produjo en la "Sala de embarazadas" de la ESMA. María Hilda eligió llamar a su hija Victoria y decidió hacerle un agujerito en la oreja derecha para colocarle un hilito azul con material que había quedado en el lugar del parto. De este modo, buscó crear algo que permitiera identificarla posteriormente. 

Victoria recuperó su identidad en el año 2004, tras haber vivido apropiada por el represor de la ESMA Antonio Azic. El análisis genético determinó que es hija de Hilda y José María Laureano Donda, hermano del represor Adolfo Donda.

El testimonio de Victoria 
"Sé lo que a mí me fueron contando, lo que se fue reconstruyendo. Mi mamá militaba en Montoneros, en zona oeste, en Morón. Vivía a una cuadra de la Villa Carlos Gardel y militaba en el barrio. A mi mamá le decían Cori, siempre usaba tacos, porque era petisa. El día que la secuestraron, iba a una reunión en la casa de Morón con un compañero del que no me acuerdo el nombre. Los levantan de la Plaza de Morón. Mi mamá tenía cinco meses de embarazo. Era petisa y tenía mucha panza. La levantaron y la ponen en una camioneta, esa que ahora le dicen lanza. Era personal de Aeronáutica. Estaban el conductor, mi mamá y otro más, que le iba a apuntando la panza", contó Victoria, quien además narró que su mamá logró bajarse del vehículo, pero luego fue recapturada y llevada a la comisaría de Castelar, de donde fue trasladada a la ESMA".

En la ESMA  
"A mi mamá la tenían en Capucha", contó Victoria, quien recordó que su mamá pidió ser acompañada en el parto por Lidia Vieyra, detenida-desaparecida en la ESMA. Además, declaró que Magnacco fue el médico que atendió el parto. 

Su abuela le contó que su papá fue a su casa y dejó a su cuidado a su hermana Eva, ya que él debió irse tras el secuestro de Hilda. Dejó a la niña y una carta con una poesía: "Entonces después acordate de lo que yo escribí, pensando en ti", repasó Victoria. "En la carta decía que habían secuestrado a mi mamá y que le pregunte al Dr. Donda. Después recibieron un llamado telefónico, ya cuando a mi papá lo habían secuestrado. No sé en qué centro estuvo", agregó. 

El parto  
Lidia le contó a Victoria que "no tardé mucho en nacer, que grité mucho, que en un momento me sacaron, que no me llevaron a otro lado, que estuvimos como dos días las tres juntas. Le habían dado un hilo azul y ellas me cosieron las orejas con hilitos azules para que me pudieran identificar si me dejaban en un orfanato. 

Después me vuelven a llevar a donde estaba. Yo me quedé con mi mamá, me amamantó hasta que Héctor Febres le pidió que escriba unas cartas, que supuestamente le iban a dar a mi abuela, y trajo ropa que habían comprado para vestirme. Después de ahí no sé".  

La identidad
Victoria contó que su búsqueda comenzó cuando distintas personas le plantearon que podía ser hija de desaparecidos, entre ellas militantes de la agrupación H.I.J.O.S.: "Yo primero no me quería hacer el ADN, todavía no estaba la ley. O sí me lo quería hacer, pero era difícil decidirlo, por eso me parece muy buena la ley, porque somos víctimas. Empecé a investigar, ver libros de Abuelas, y ver caras de las embarazadas. 

Cuando vi la foto de mi mamá, me di cuenta de que era parecida, porque tenía ojos parecidos a mí. 

Después me hice el primer ADN el 25 de marzo del 2004 y el segundo en junio. Me hice dos, porque el primero fue con el Banco de Datos de Estados Unidos y como el resultado tardaba mucho, y estaba decidida a hacer el ADN, después fui al Durand. El 8 de octubre me dieron el resultado del ADN y me dijeron que mi mamá se llamaba María Hilda Pérez… a mi papá le decían Pato", contó Victoria.

"Ya prestamos muchos testimonios, sería bueno que ya haya justicia y eso lo pueden declarar ustedes", dijo Victoria para concluir su testimonio.

Próxima audiencia 
El juicio continuará el miércoles 6 de noviembre desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales.
Fuente:espacioMemoriayDDHHexEsma 

No hay comentarios: