4 de diciembre de 2013

CAMPO DE MAYO: Altas condenas para Riveros y Bignone y cuestionamientos al fiscal Jorge Sica para quien se solicitó una sancion por las demoras y deficiencias en el juicio‏.

03.12.2013
El TOF leyó la sentencia, pero los fundamentos del fallo se conocerán el 17/12
Campo de Mayo: Altas condenas para Riveros y Bignone y cuestionamientos al fiscal Jorge Sica

Riveros: fue el máximo jefe de la guarnición Campo de Mayo, donde funcionaron varios CCD. 
El general de división (RE) Santiago Omar Riveros, ex jefe de Institutos Militares, fue condenado a 25 años y seis meses de prisión y el ex presidente de facto Reynaldo Benito Antonio Bignone a 23 años, por hallarlos a ambos responsables en distinto grado del secuestro y desaparición del dirigente montonero Roberto Quieto y de la apropiación de dos chicos, Gabriel Matías Cevasco y Martín Amarilla, ya nietos restituidos.

También fueron condenados los apropiadores Aída Blandina Pizzoni a 5 años y seis meses de prisión, Roberto Duarte a 5 años y Margarita Noemí Fernández a 5 años, mientras que los civiles Liliana Alvarez, Alicia Rodríguez y Jorge Buffe fueron absueltos. El Tribunal leyó hoy la parte dispositiva del fallo, cuyos fundamentos se conocerán el próximo 17 de diciembre al mediodía.

"Estoy conforme con la actuación del Tribunal, en un proceso que considero inobjetable, en el que fueron consideradas las peticiones de cada una de las partes y se facilitó la presentación de pruebas y testigos", dijo Guido Quieto, querellante en la causa por el secuestro de su padre, en declaraciones a Télam.
   
El debate comenzó el 17 de octubre último, a cargo de los jueces Héctor Sagretti, Marta Milloc y Daniel Petrone. Además del fiscal Marcelo García Berro y el fiscal ad hoc Guillermo Silva, el juicio contó con las querellas de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y del mismo Guido Quieto, quien a los seis años presenció, el 28 de diciembre de 1975, el secuestro de su padre. 

Guido Quieto destacó que las penas de la sentencia fueron las pedidas por fiscalía y las querellas, incluido el agravante por tormentos. "También estoy muy conforme con el comportamiento de la fiscalía, que en su alegato final solicitó una sanción para el fiscal de  instrucción" Jorge Sica, ya sustituido y, para el querellante, responsable principal de la demora en el comienzo de este juicio. Esta demora implicó por ejemplo que "el ministro del Interior de la dictadura, Albano Harguindeguy, se muriera antes de que comenzara el juicio oral", puntualizó.
   
"Voy a persistir hasta lograr (en la instrucción, también) el procesamiento de la gente que participó en la detención y en las torturas que sufrió mi viejo. Fuimos por la cabeza, ahora iremos por lo que está más abajo", dijo Guido, que lleva una década como querellante en la causa por el secuestro de su padre. Por testimonios de su familia, se sabe que Roberto Quieto fue secuestrado por una patota militar en el anochecer del 28 de diciembre de 1975, en una playa de Martínez, norte del Gran Buenos Aires. Después, fue visto en el centro clandestino El Campito, en Campo de Mayo, la mayor guarnición militar del país y uno de los tres principales centro clandestinos de detención, torturas y exterminio de la dictadura, junto a la ESMA y La Perla.

Tras la negativa de Riveros a prestar declaración en este juicio, el primer testimonio que recibió el Tribunal fue el de Martín Gras, amigo de Quieto y sobreviviente de la ESMA. Gras relató que, durante su cautiverio, un represor que lo interrogaba, al que después reconoció como Miguel Conde, le aseguró que había interrogado a Quieto en Campo de Mayo. En la audiencia final, antes de la sentencia, ninguno de los acusados quiso usar su derecho de decirle "últimas palabras" al Tribunal.
   
El juicio también investigó la apropiación de Gabriel Matías Cevasco, secuestrado junto a su madre -que sigue desaparecida- cuando tenía tres meses, el 11 de enero de 1977, y luego criado por personas que le dijeron que era adoptado. Después de sospechas que tuvo en la adolescencia, en el 2000 Cevasco se hizo un examen de ADN y por el resultado supo que era hijo de Enrique Horacio Cevasco y María Delia Leiva.

El otro nieto recuperado, Martín, hijo de Guillermo Amarilla y Marcela Molfino, dos militantes montoneros secuestrados en 1979 y que permanecen desaparecidos, fue apropiado por un agente de inteligencia del Ejército y recuperó su identidad en 2009.

El juicio concluido hoy fue el noveno de la megacausa de Campo de Mayo, desde el primero realizado en el 2009 por el secuestro y asesinato de Floreal Avellaneda, un militante de la Federación Juvenil Comunista de 14 años. Según estimaciones, durante el terrorismo de estado de la última dictadura pasaron por Campo de Mayo más de 5.000 mil personas secuestradas.


Organismos cuestionaron actuación de Cica
Organismos de derechos humanos, querellantes, sobrevivientes y familiares de las víctimas de la megacausa Campo de Mayo cuestionaron la actuación del fiscal  Jorge Sica por ser "uno de los responsables de la falta de investigación" y lo acusaron de "pertenecer a un sector del Poder Judicial que se resiste todavía a la memoria, la verdad y la justicia". A través de una solicitada publicada hoy en el diario Página/12, y al concluir el noveno juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en esa jurisdicción, los firmantes señalaron los "déficits que se traducen en la imposibilidad de juicio y castigo a todos los culpables" y responsabilizaron a Sica "porque manifestó explícitamente que no investigaría y así fue". "La lucha de los querellantes, los compañeros y los abogados logró su desplazamiento para los casos de lesa humanidad, pero su paso por esa tarea ha lesionado fuertemente el proceso de justicia en algunos casos irremediablemente", sostuvieron.

Los cuestionamientos fueron compartidos también por la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, que en abril de este año recusó al fiscal por "falta de objetividad en el cumplimiento de sus deberes", mencionando que en mayo de 2010 Sica advirtió a familiares de las víctimas que "no voy a investigar" a los responsables de los crímenes de lesa humanidad. "Sabemos que los Sicas son muchos y también que son muchos los fiscales que hacen de sus acciones una práctica ética. Sica ha obstaculizado y en oportunidades impedido llegar a la verdad: los allanamientos que no se pidieron, la documentación que no se buscó, los partícipes que no se investigaron, los delitos que se dejaron de incluir en la acusación", detallaron los firmantes.

Con el fin del noveno juicio de la megacausa Campo de Mayo, agregaron en la solicitada, "llegamos al final saludando su realización, concientes de lo mucho que hemos hecho y lo que falta, sabiendo que este no era el proceso esperado por nosotros, merecido por las víctimas y el que necesita la sociedad".
Fuente:Telam


LA NOVENA SENTENCIA POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN CAMPO DE MAYO
Otra condena para Bignone
El Tribunal Oral Federal 1 de San Martín condenó al ex dictador Reynaldo Bignone y al ex general Santiago Riveros por la desaparición de Roberto Quieto. Los encontró culpables también, junto a tres civiles, por la apropiación de dos hijos de desaparecidos.
Los represores se mantuvieron en silencio y no pronunciaron sus “últimas palabras” antes del fallo.Imagen: Rafael Yohai
El ex dictador Reynaldo Bignone y el ex hombre fuerte de Campo de Mayo Santiago Riveros fueron condenados por el secuestro y la desaparición del militante montonero Roberto Quieto. Los octogenarios represores, que prefirieron guardar silencio antes de la sentencia, también fueron condenados junto a otros tres civiles por las apropiaciones ilegales de Martín Amarilla Molfino y Gabriel Matías Cevasco, nietos recuperados por Abuelas de Plaza de Mayo. Otros tres civiles fueron absueltos. “Voy a persistir hasta lograr el procesamiento de la gente que participó en la detención y en las torturas que sufrió mi viejo. Fuimos por la cabeza, ahora iremos por lo que está más abajo”, dijo Guido Quieto, que lleva una década como querellante en la causa por el secuestro de su padre.

El Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, integrado por Héctor Sagretti, Marta Milloc y Daniel Petrone, dictó ayer la novena sentencia por delitos de lesa humanidad con epicentro en Campo de Mayo. La pena más alta, de 25 años, fue para Riveros, ex jefe del Comando de Institutos Militares. Bignone recibió una condena de 23 años de prisión. Aída Blandina Pizzoni fue condenada a cinco años de cárcel como coautora del delito de retención y ocultación de un menor de diez años, previamente sustraído a sus padres; supresión de la identidad del menor y falsedad ideológica de documento público en perjuicio de Amarilla Molfino. Por los mismos delitos recibieron idéntica pena Roberto Cándido Duarte y Margarita Noemí Fernández, que criaron con identidad falsa a Cevasco, quien recién en 2002 supo quién era. Los civiles absueltos son Liliana Alvarez, Alicia Rodríguez y Jorge Buffe.

Quieto fue secuestrado por una patota militar en la tarde del 28 de diciembre de 1975 en una playa de Martínez, norte del Gran Buenos Aires. Fue visto en el centro clandestino El Campito, en Campo de Mayo, la mayor guarnición militar del país. “Lamentablemente el juicio tardó mucho”, reflexionó Guido Quieto. “Estoy conforme con la actuación del tribunal, en un proceso que considero inobjetable, en el que fueron consideradas las peticiones de cada una de las partes y se facilitó la presentación de pruebas y testigos”, relató Guido, que a sus seis años presenció el secuestro de su padre. Agregó que las penas de la sentencia por el caso fueron las pedidas por fiscalía y querellantes. “Estoy muy conforme con el comportamiento de la fiscalía, que en su alegato solicitó una sanción para el fiscal de instrucción”, en referencia a Jorge Sica, ya sustituido, a quien señaló como responsable de la demora en el comienzo del proceso.

Cevasco fue secuestrado en San Martín junto a su madre –que sigue desaparecida– cuando tenía tres meses, el 11 de enero de 1977. A los siete años quienes lo criaron le dijeron que era adoptado. En su adolescencia sospechó que podía ser hijo de desaparecidos, en el 2000 se hizo un examen de ADN y por el resultado supo que era hijo de Enrique Cevasco y María Delia Leiva. Su madre era psicóloga y trabajaba en una fábrica textil de San Martín. Su padre sobrevivió a la dictadura y recién pudo conocerlo tras el examen positivo de ADN. “Se esperó mucho para este juicio y se resuelve en un mes y medio. Hay críticas a funcionarios judiciales por la instrucción y seguiremos buscando la verdad”, dijo Adriana Leiva, hermana de María Delia. El otro nieto recuperado, Martín, es hijo de Guillermo Amarilla y Marcela Molfino, militantes montoneros secuestrados en 1979 y que permanecen desaparecidos. Fue apropiado por un agente de inteligencia del Ejército y recuperó su identidad en 2009.

Ayer, pasadas las diez de la mañana, Bignone ingresó a la sala de audiencias con bastón y camisa cuadrillé. Riveros se sentó a su lado. Ninguno de los dos hizo uso del derecho a decir sus “últimas palabras” antes del veredicto, que leyó Sagretti después del mediodía. El tribunal leyó la parte dispositiva del fallo, cuyos fundamentos se conocerán el 17 de diciembre. El primer juicio por Campo de Mayo fue en 2009, por el secuestro y asesinato de Floreal Avellaneda, de 14 años. La anterior sentencia, en agosto pasado, fue por delitos de lesa humanidad en la zona de Zárate, Campana y Escobar.
Fuente:Pagina12


04.12.2013
En el noveno juicio oral por la megacausa Campo de Mayo Condenas de 23 y 25 años de prisión para Bignone y Riveros 
Los represores recibieron las penas por la desaparición del dirigente montonero Roberto Quieto y la apropiación de dos niños durante la última dictadura. Los ejes de la sentencia.
Los jefes militares de Campo de Mayo durante la última dictadura Reynaldo Bignone y Santiago Omar Riveros fueron condenados ayer a 23 y 25 años de prisión en el juicio por la desaparición del dirigente montonero Roberto Quieto y la apropiación de dos niños que luego recuperaron la identidad: Gabriel Cevasco y Martín Amarilla. Penas más bajas recibieron los apropiadores Aída Blandina Pizzoni, Roberto Duarte y Margarita Noemí Fernández, mientras que otros tres civiles fueron absueltos.

Las penas fueron celebradas por familiares y querellantes, quienes a la vez cuestionaron la actuación del fiscal de Instrucción Jorge Sica, ahora apartado, que generó la “imposibilidad de juicio y castigo a todos los culpables”. 

La parte resolutiva de la sentencia fue leída ayer al mediodía por el Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín en lo que fue el noveno juicio oral por la megacausa Campo de Mayo. 

La primera pena que se conoció fue de 25 años de cárcel para Riveros, ex comandante de Institutos Militares, por los delitos de privación ilegítima de la libertad y tormentos a Quieto y a María Delia Leiva, ambos desaparecidos. Leiva fue secuestrada junto a su hijo, Gabriel Matías Cevasco, quien luego fue apropiado. 

Después de Riveros fue el turno de Bignone, quien ejerció como dictador en la última etapa de la dictadura y fue jefe del Estado Mayor del Comando de Institutos Militares. El TOF lo condenó a 23 años de prisión al encontrarlo culpable por la privación ilegítima de la libertad de Gabriel Cevasco, quien tenía apenas 3 meses de vida, y por los tormentos que recibió su madre en el centro clandestino de detención que funcionó en Campo de Mayo.

Tras leer las penas a los responsables militares de Campo de Mayo, siguieron los acusados por la apropiación de dos nietos, que recuperaron la identidad por la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo.  

Por un lado fueron condenados los apropiadores de Gabriel Cevasco. Gabriel fue apartado de su madre el 17 de febrero de 1977 y entregado al matrimonio que Roberto Cándido Duarte y Margarita Noemí Fernández, quienes ayer fueron encontrados culpables de la apropiación y se les aplicó la pena de cinco años de prisión como coautores de retención y ocultación del niño y la supresión de su identidad. 

Investigados por el mismo caso, otros tres civiles resultaron absueltos: el matrimonio de Alicia Rodríguez y Jorge Buffe, hermano de la policía que entregó el bebé, y Liliana Álvarez, hermana del Duarte, acusados los tres de haber hecho de intermediarios para que el bebé llegara a sus apropiadores. 

Durante el juicio también se investigó la apropiación de Martín Amarilla Molfino y ayer fue condenada Aída Blandina Dusolina Pizzoni a cinco años y seis meses de prisión. La mujer era la esposa del fallecido agente de Inteligencia Jorge Oscar García de la Paz y juntos inscribieron al niño como su hijo biológico. Martín, sin embargo, había nacido en junio de 1980 en el Hospital Militar de Campo de Mayo durante el cautiverio de su madre, Marcela Esther Molfino, en Campo de Mayo. Luego de pasar 29 años sin conocer su identidad, en 2009 logró determinar su verdadero origen. 

"Estoy conforme con la actuación del Tribunal, en un proceso que considero inobjetable, en el que fueron consideradas las peticiones de cada una de las partes y se facilitó la presentación de pruebas y testigos", dijo Guido Quieto, querellante en la causa por el secuestro y desaparición de su padre. 

Quito adelantó que continuará impulsando la investigación del caso. "Voy a persistir  hasta lograr el procesamiento de la gente que participó en la detención y en las torturas que sufrió mi viejo. Fuimos por la cabeza, ahora iremos por lo que está más abajo." 

También destacó el comportamiento de la fiscalía, que en su alegato solicitó una sanción para el fiscal Sica por las demoras y deficiencias en el juicio.
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh

No hay comentarios: