Exclusivo: cómo se hizo el informe sobre el 19 y 20 de diciembre de 2001
Peritaje hacia la justicia
Por Adrián Pérez
Peritaje hacia la justicia
Por Adrián Pérez
El 10 de febrero de 2014 dará comienzo el juicio oral por la represión que culminó con 5 muertos. Esta revista accedió al texto de la pericia que demostraría que los supuestos desbordes fueron parte de una acción planificada por autoridades policiales y políticas.
La discusión sobre cuál era la hora de una toma de video, donde un efectivo de la Policía Federal abre fuego con un arma tipo Ithaca, de la que sale un cartucho de color rojo –presumiblemente con perdigones de plomo–, en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen, disparó la pericia sobre las responsabilidades en los asesinatos que tuvieron lugar en la ciudad de Buenos Aires el 20 de diciembre de 2001, hechos que serán debatidos en juicio oral a partir del 10 febrero de 2014.
El Tribunal Oral Federal Nº 6, a cargo de la causa “Mathov, Enrique José y otros sobre abuso de autoridad”, tomó contacto con el Grupo de Física Forense del Centro Atómico Bariloche (GFF), hace tres años, para organizar y analizar los registros audiovisuales y fotográficos disponibles. El estudio comenzó hace un año y medio con el aval del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. El Centro de Estudios Legales y Sociales motorizó la investigación como parte querellante en la causa. Los peritos examinaron al menos 160 videos y 300 fotos de aquella jornada. Y volcaron el estudio en un informe de 146 páginas al que revista Veintitrés accedió en exclusiva. En principio, la información se repartía entre el TOF 6, que tenía los VHS originales, Gendarmería y Prefectura, que habían digitalizado las imágenes. Los cassettes estaban duplicados en algunos casos. Los peritos se abocaron entonces a determinar las redundancias y qué videos estaban en mejor estado. Con la construcción del Metrobus, el gobierno de Mauricio Macri hizo lo suyo: el lugar donde se desarrollaron los hechos se había modificado completamente. Sin embargo, gracias a una pericia de Gendarmería, los especialistas del GFF accedieron a una colección de fotos de la ciudad en 2002.
Con ese material disponible, lograron realizar una reconstrucción en tiempo y espacio. En una recorrida por Buenos Aires, los peritos determinaron que los domos de la Policía Federal, que tomaron cuadros de la represión, siguen en el mismo lugar. En la causa judicial figuran escenas de 18 domos desplegados por la ciudad. Los físicos del GFF usaron imágenes de siete: tres enfocan hacia Plaza de Mayo, otro lo hace desde allí hasta la avenida 9 de Julio, uno está sobre la calle Perú, otro se encuentra en Avenida de Mayo y Lima, y otro en la Plaza de la República. Todos llevan la hora sobreimpresa; esto permite un registro completo del día. No obstante, por cómo se trabajaba en aquel entonces, no hay información de los domos todo el tiempo. En la causa figura un editado de consolas en el que aparecen imágenes seleccionadas, supuestamente, por algún efectivo de la Policía Federal. El comisario mayor Norberto Edgardo Gaudiero dirigía y coordinaba los operativos del Cuerpo de Caballería Montada e Infantería y seguía los acontecimientos desde la sala de situación. A su cargo estaba también la Dirección General de Operaciones, que comenzó a reprimir en la madrugada del 20.
Las escenas registradas por la Policía Federal fueron nomencladas en la causa como 4 y cubren los sucesos de la jornada, salvo cuando se repone el VHS. Por cada recambio faltan diez minutos de grabación. Entre las 2 de la mañana y las 8 de la noche del 20 de diciembre se usaron seis VHS. Los peritos comenzaron a trabajar en los videos de los canales de televisión que transmitían en directo (Canal 13, CVN, Canal 26, Azul TV, Crónica TV, Telefé y América) e hicieron coincidir un evento particular con lo que mostraban los domos policiales. Aunque se adaptó, la televisión, en general, no abandonó su programación habitual. ¿Cómo organizar el material para ver sólo lo importante? En una computadora anotaron los intervalos de tiempo con información relevante, el lugar donde se registraba la escena y la hora sobreimpresa en cada canal. Dieciocho videos de TV cumplían el último requisito.
El 6 de marzo de 2012 recibieron la primera muestra del juzgado, con 160 videos. Organizarlos llevó poco más de un año. El almacenamiento de la evidencia ocupó 750 gigabytes. Se quedaron con 50 videos. Luego desarrollaron un sistema de videovigilancia retroactivo –como el que se utiliza en los supermercados– donde pudieron visionar simultáneamente, a determinada hora, qué estaba pasando en los distintos canales y en los domos policiales. También trabajaron con videos “crudos”, sin hora sobreimpresa, que eran útiles pero difíciles de analizar porque los camarógrafos grababan tomas breves. Entonces, los peritos recurrieron a las matemáticas. Y desarrollaron condiciones lógicas que entrecruzaban el material con el objetivo de bloquear el horario de algunos tramos de video.
Los físicos del GFF establecieron que el agregado de reglas determinaba una limitación sobre las soluciones posibles. Con esa premisa, cuanto más interrelacionado fuera el sistema de anclajes, más “fijos” iban a quedar los videos. Así lograron que alrededor de cien tomas quedaran sincronizadas, con un error aproximado a un minuto. Luego volcaron la información en un programa en el cual aparecían los videos de la policía, de los canales con hora y las tomas en “crudo” que habían logrado sincronizar. También trabajaron sincronizando las fotos, de las cuales las más útiles fueron las que incluían los negativos.
El nombre del programa hace referencia a un filósofo francés. El software, por su concepción, remite a un panóptico de la ciudad aquel día. Pero faltaba algo. Los científicos comprendieron que sin construir una narración de los hechos no podía haber una comprensión de lo sucedido. Fue así como convirtieron las imágenes en palabras y se concentraron en “eventos atómicos”, con la idea de átomo como unidad básica. Así, volcaron en una tabla lo que observaban en los videos para determinar si esos eventos podían agruparse. Entonces vieron que toda la narración se podía reunir en grandes bloques, de una o dos horas, definidos por el cambio en el comportamiento de las fuerzas represivas. Los peritos definieron que, en determinados momentos, la policía habla con periodistas y manifestantes, abandona el diálogo, ordena, reprime coordinadamente o por su cuenta. Esos datos construyeron el mapa temporal del 20 de diciembre.
En sus conclusiones, el peritaje estableció que entre las 9.20 y las 11.20 se define la ubicación de los manifestantes y de la policía en la Plaza de Mayo. El primer desalojo se produce entre las 11.20 y las 12, anticipándose al arribo de Fernando de la Rúa a la Casa Rosada. A las 14, un grupo de gente, reunida en el Congreso, marcha hacia el Obelisco. Después de las 15, la plaza queda casi vacía. Para que los manifestantes no regresen, la policía avanza sobre las arterias de acceso. Gastón Riva (31), Diego Lamagna (27) y Carlos Almirón (23) –a este último los peritos no pudieron verlo en los videos– son baleados cerca de las 16 en la zona de Bernardo de Irigoyen y Avenida de Mayo. A Gustavo Benedetto (23) le disparan, desde el banco HSBC, alrededor de las 16.30.
El estudio concluyó que ese intervalo coincide con el mensaje que brinda De la Rúa, por cadena nacional. Los canales de televisión se abocaron al discurso del por entonces presidente y abandonaron la represión. A comienzos de octubre, los científicos del Grupo de Física Forense entregaron al TOF 6 la pericia y un disco rígido de un terabyte con el programa “Panóptico” y toda la evidencia digitalizada.
Resta saber si en el debate oral la Justicia podrá vincular el informe con los radiogramas y otras evidencias de la causa para establecer las responsabilidades en los asesinatos del 20 de diciembre de 2001. El peritaje podría servir para demostrar la hipótesis fundamental de la acusación: los desmanes no fueron producto de acciones individuales de los policías sino de una represión coordinada y dirigida por las máximas autoridades de la fuerza y del poder político.
El Tribunal Oral Federal Nº 6, a cargo de la causa “Mathov, Enrique José y otros sobre abuso de autoridad”, tomó contacto con el Grupo de Física Forense del Centro Atómico Bariloche (GFF), hace tres años, para organizar y analizar los registros audiovisuales y fotográficos disponibles. El estudio comenzó hace un año y medio con el aval del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. El Centro de Estudios Legales y Sociales motorizó la investigación como parte querellante en la causa. Los peritos examinaron al menos 160 videos y 300 fotos de aquella jornada. Y volcaron el estudio en un informe de 146 páginas al que revista Veintitrés accedió en exclusiva. En principio, la información se repartía entre el TOF 6, que tenía los VHS originales, Gendarmería y Prefectura, que habían digitalizado las imágenes. Los cassettes estaban duplicados en algunos casos. Los peritos se abocaron entonces a determinar las redundancias y qué videos estaban en mejor estado. Con la construcción del Metrobus, el gobierno de Mauricio Macri hizo lo suyo: el lugar donde se desarrollaron los hechos se había modificado completamente. Sin embargo, gracias a una pericia de Gendarmería, los especialistas del GFF accedieron a una colección de fotos de la ciudad en 2002.
Con ese material disponible, lograron realizar una reconstrucción en tiempo y espacio. En una recorrida por Buenos Aires, los peritos determinaron que los domos de la Policía Federal, que tomaron cuadros de la represión, siguen en el mismo lugar. En la causa judicial figuran escenas de 18 domos desplegados por la ciudad. Los físicos del GFF usaron imágenes de siete: tres enfocan hacia Plaza de Mayo, otro lo hace desde allí hasta la avenida 9 de Julio, uno está sobre la calle Perú, otro se encuentra en Avenida de Mayo y Lima, y otro en la Plaza de la República. Todos llevan la hora sobreimpresa; esto permite un registro completo del día. No obstante, por cómo se trabajaba en aquel entonces, no hay información de los domos todo el tiempo. En la causa figura un editado de consolas en el que aparecen imágenes seleccionadas, supuestamente, por algún efectivo de la Policía Federal. El comisario mayor Norberto Edgardo Gaudiero dirigía y coordinaba los operativos del Cuerpo de Caballería Montada e Infantería y seguía los acontecimientos desde la sala de situación. A su cargo estaba también la Dirección General de Operaciones, que comenzó a reprimir en la madrugada del 20.
Las escenas registradas por la Policía Federal fueron nomencladas en la causa como 4 y cubren los sucesos de la jornada, salvo cuando se repone el VHS. Por cada recambio faltan diez minutos de grabación. Entre las 2 de la mañana y las 8 de la noche del 20 de diciembre se usaron seis VHS. Los peritos comenzaron a trabajar en los videos de los canales de televisión que transmitían en directo (Canal 13, CVN, Canal 26, Azul TV, Crónica TV, Telefé y América) e hicieron coincidir un evento particular con lo que mostraban los domos policiales. Aunque se adaptó, la televisión, en general, no abandonó su programación habitual. ¿Cómo organizar el material para ver sólo lo importante? En una computadora anotaron los intervalos de tiempo con información relevante, el lugar donde se registraba la escena y la hora sobreimpresa en cada canal. Dieciocho videos de TV cumplían el último requisito.
El 6 de marzo de 2012 recibieron la primera muestra del juzgado, con 160 videos. Organizarlos llevó poco más de un año. El almacenamiento de la evidencia ocupó 750 gigabytes. Se quedaron con 50 videos. Luego desarrollaron un sistema de videovigilancia retroactivo –como el que se utiliza en los supermercados– donde pudieron visionar simultáneamente, a determinada hora, qué estaba pasando en los distintos canales y en los domos policiales. También trabajaron con videos “crudos”, sin hora sobreimpresa, que eran útiles pero difíciles de analizar porque los camarógrafos grababan tomas breves. Entonces, los peritos recurrieron a las matemáticas. Y desarrollaron condiciones lógicas que entrecruzaban el material con el objetivo de bloquear el horario de algunos tramos de video.
Los físicos del GFF establecieron que el agregado de reglas determinaba una limitación sobre las soluciones posibles. Con esa premisa, cuanto más interrelacionado fuera el sistema de anclajes, más “fijos” iban a quedar los videos. Así lograron que alrededor de cien tomas quedaran sincronizadas, con un error aproximado a un minuto. Luego volcaron la información en un programa en el cual aparecían los videos de la policía, de los canales con hora y las tomas en “crudo” que habían logrado sincronizar. También trabajaron sincronizando las fotos, de las cuales las más útiles fueron las que incluían los negativos.
El nombre del programa hace referencia a un filósofo francés. El software, por su concepción, remite a un panóptico de la ciudad aquel día. Pero faltaba algo. Los científicos comprendieron que sin construir una narración de los hechos no podía haber una comprensión de lo sucedido. Fue así como convirtieron las imágenes en palabras y se concentraron en “eventos atómicos”, con la idea de átomo como unidad básica. Así, volcaron en una tabla lo que observaban en los videos para determinar si esos eventos podían agruparse. Entonces vieron que toda la narración se podía reunir en grandes bloques, de una o dos horas, definidos por el cambio en el comportamiento de las fuerzas represivas. Los peritos definieron que, en determinados momentos, la policía habla con periodistas y manifestantes, abandona el diálogo, ordena, reprime coordinadamente o por su cuenta. Esos datos construyeron el mapa temporal del 20 de diciembre.
En sus conclusiones, el peritaje estableció que entre las 9.20 y las 11.20 se define la ubicación de los manifestantes y de la policía en la Plaza de Mayo. El primer desalojo se produce entre las 11.20 y las 12, anticipándose al arribo de Fernando de la Rúa a la Casa Rosada. A las 14, un grupo de gente, reunida en el Congreso, marcha hacia el Obelisco. Después de las 15, la plaza queda casi vacía. Para que los manifestantes no regresen, la policía avanza sobre las arterias de acceso. Gastón Riva (31), Diego Lamagna (27) y Carlos Almirón (23) –a este último los peritos no pudieron verlo en los videos– son baleados cerca de las 16 en la zona de Bernardo de Irigoyen y Avenida de Mayo. A Gustavo Benedetto (23) le disparan, desde el banco HSBC, alrededor de las 16.30.
El estudio concluyó que ese intervalo coincide con el mensaje que brinda De la Rúa, por cadena nacional. Los canales de televisión se abocaron al discurso del por entonces presidente y abandonaron la represión. A comienzos de octubre, los científicos del Grupo de Física Forense entregaron al TOF 6 la pericia y un disco rígido de un terabyte con el programa “Panóptico” y toda la evidencia digitalizada.
Resta saber si en el debate oral la Justicia podrá vincular el informe con los radiogramas y otras evidencias de la causa para establecer las responsabilidades en los asesinatos del 20 de diciembre de 2001. El peritaje podría servir para demostrar la hipótesis fundamental de la acusación: los desmanes no fueron producto de acciones individuales de los policías sino de una represión coordinada y dirigida por las máximas autoridades de la fuerza y del poder político.
Fuente:Veintitres
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