Fiscales pidieron la detención de Massot
El empresario periodístico expuso su descargo y se retiró del juzgado. Deslizó que el homicidio de 2 obreros gráficos por el que está imputado fue obra de Montoneros y desvió responsabilidades a su madre y a su hermano, fallecidos. Los fiscales pidieron 2 veces su detención e indagatoria. La resolución del juez sería inminente.
El director del diario de Bahía Blanca La Nueva Provincia, Vicente Massot, declaró durante más de dos horas ante el juez federal subrogante, Álvaro Coleffi, y se retiró esta tarde del Juzgado Federal Nº1 de Bahía Blanca escoltado por la policía, tras escuchar en dos oportunidades el pedido de detención e indagatoria que le formuló la fiscalía durante la audiencia.
Según informa Fiscales, el juez Coleffi dispuso el secreto del sumario para resolver varios pedidos pendientes en la causa, entre ellos el de los fiscales, que en el comienzo y en el final de la audiencia pidieron la detención del empresario y que se le tomara declaración indagatoria. Ante el juez, actuaron por el Ministerio Público Fiscal los integrantes de la unidad bahiense que interviene en casos de terrorismo de Estado, Miguel Ángel Palazzani y José Nebbia, acompañados por el titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat.
“Massot hizo el descargo durante más de dos horas sobre algunos puntos de la imputación. Nosotros solicitamos la indagatoria y vamos a respetar el secreto de sumario”, anticiparon Palazzani y Nebbia a Fiscales. Los fiscales también mencionaron que durante su exposición Massot desvió la responsabilidad por los asesinatos en 1976 de los obreros gráficos del diario, Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, hacia la organización Montoneros, como así también la responsabilidad por las demás imputaciones hacia su madre, Diana Julio, y su hermano, Federico Massot, muertos.
“Massot hizo el descargo durante más de dos horas sobre algunos puntos de la imputación. Nosotros solicitamos la indagatoria y vamos a respetar el secreto de sumario”, anticipó Nebbia. El fiscal también mencionó que durante su exposición Massot deslizó la posibilidad de que los asesinatos en 1976 de los obreros gráficos del diario, Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, haya sido responsabilidad de la organización Montoneros.
La fiscalía acusa al empresario de haber instigado, determinado y prestado “aportes indispensables para la concreción material” de los homicidios de los dos trabajadores y de haber encubierto a sus autores inmediatos. También le imputa haber efectuado “aportes esenciales”, que “consistieron en el ocultamiento deliberado de la verdad”, en los secuestros, torturas y homicidios de 35 personas. Todo ello, en el marco de una asociación ilícita con el Ejército y la Armada.
Cuando pidieron la indagatoria de Massot el año pasado, en el caso de los obreros gráficos los fiscales le atribuyeron “la participación directa en el desarrollo de actividad de inteligencia sobre las víctimas (selección del blanco y suministro de la información), y en la toma de decisión (determinación de la especie de destino final, esto es, la ultimación y posterior aparición) y en la emisión de la orden, desde el plano decisional del aparato de poder, a través de las instancias intermedias, hasta los ejecutores directos”.
Loyola y Heinrich fueron secuestrados en sus domicilios el 30 de junio de 1976 y el 1º de julio de ese año, respectivamente. Tres días después, sus cadáveres fueron hallados, acribillados, en el Paraje “Cueva de los Leones”, ubicado en la ruta 33 a la altura del kilómetro 11.
Fuente:LetraP
19.03.2014
El director de La Nueva Provincia está imputado por el asesinato de dos trabajadores gráficos de su diario
El empresario se presentó ayer en los tribunales bahienses y deslindó responsabilidades en su madre y hermano fallecidos. Ahora, el juez debe determinar si lo indaga y lo detiene.
El director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot, declaró ayer en Bahía Blanca imputado por delitos de lesa humanidad en la última dictadura. Si bien salió en libertad tras casi tres horas ante el juez federal subrogante Álvaro Coleffi, el magistrado deberá decidir sobre el pedido de detención e indagatoria que realizaron los fiscales José Nebbia y Miguel Ángel Pallazani. Massot, firme defensor del terrorismo de Estado desde sus medios, está imputado por graves delitos durante la dictadura.
La fiscalía lo acusa por el asesinato de dos trabajadores gráficos de su diario, Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, así como por complicidad en el secuestro, tormentos y homicidio de 35 personas. Los fiscales argumentan que desde sus medios, Massot realizó aportes esenciales para encubrir y ocultar la represión.
Por último, enmarcaron esos crímenes en una asociación ilícita con el Ejército y la Armada, "con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional". Afeitado, con lentes negros y una carpeta bajo su brazo, el empresario de medios bahiense que parecía intocable debió ingresar temprano a los juzgados federales junto a su abogado, Rubén Diskin, para evitar a los organismos de Derechos Humanos, a familiares de las víctimas y a la prensa. Pasado el mediodía, se retiraría con su defensor en un patrullero de la Policía Federal que lo alejó de la manifestación.
"Hoy no ha llegado la justicia pero sí la ilusión de que lo oscuro y lo siniestro ya se conoce y que en las almas de nuestros compañeros la paz es posible", sostuvo, fuera del tribunal, Hugo Martínez, ex trabajador del diario.
La audiencia no fue pública y el juez Coleffi dispuso, luego de la declaración, el secreto del sumario para resolver cuestiones pendientes, como el pedido de indagatoria y detención de la fiscalía, para evitar que se filtre información que pueda comprometer la investigación.
Según trascendió, Massot deslindó su responsabilidad: acusó a la organización Montoneros por el asesinato de los obreros gráficos de La Nueva Provincia y manifestó que en el momento de los hechos no tenía poder de decisión en el diario y que el poder estaba en manos de su madre, Diana Julio, y de su hermano Federico Massot, ambos muertos.
El empresario se había presentado espontáneamente a la justicia el año anterior cuando se hizo pública la imputación que le formularon los fiscales Palazzani y Nebbia, pero el anterior juez de la causa, el subrogante Santiago Ulpiano Martínez, se negó a recibirle la declaración. La decisión fue apelada por la fiscalía y la Cámara Federal de Bahía Blanca ordenó que se le aceptara la declaración.
Así, ayer se dio un caso extraño: Massot se presentó ante el juez a una declaración espontánea ordenada por la Cámara Federal. Por eso no se aceptaron preguntas de las partes.
Al finalizar la declaración, el empresario dijo: "Esto es todo", firmó el acta y se retiró. Además de los fiscales, en la audiencia estuvo el titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat, quien destacó el avance de las investigaciones penales en los sectores civiles. "De a poquito avanzamos en el universo de investigación y ahí se empiezan a incluir los sectores civiles.
Hoy ya empezamos a pensar en sectores empresarios y grupos económicos.
En el caso de Massot, se da la particularidad de que no se podría pensar en un grupo económico, sino como un sector civil que habría colaborado a través de su diario", analizó el fiscal.
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh
DECLARO EN BAHIA BLANCA EL DIRECTOR DEL DIARIO LA NUEVA PROVINCIA
La primera vez de Vicente Massot
Está acusado de encubrimiento y complicidad en una causa en la que se investiga la desaparición de dos obreros gráficos.
Por Adriana Meyer
Vicente Massot llegó al juzgado en medio de un gran operativo de seguridad y se retiró en un patrullero.
Imagen: Infojusnoticias
Llegó temprano al juzgado federal de Bahía Blanca, en medio de un gran operativo de Prefectura, Policía Federal y agentes de civil. Vicente Massot contó ayer ante la Justicia su historia como director del diario La Nueva Provincia (LNP), no respondió preguntas y se fue en un patrullero mientras le gritaban “fascista, vos sos el terrorista”. Fueron los manifestantes de organizaciones de derechos humanos, políticas y estudiantiles, que se emocionaron al ver la imagen del hombre fuerte de Bahía saliendo en un móvil policial. Y fue la primera presentación en la causa que investiga su participación en la desaparición de dos obreros gráficos, presunto encubrimiento y complicidad con la dictadura. “Esperamos este momento durante muchos años”, dijeron los familiares y compañeros de los trabajadores Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola.
Llegó temprano al juzgado federal de Bahía Blanca, en medio de un gran operativo de Prefectura, Policía Federal y agentes de civil. Vicente Massot contó ayer ante la Justicia su historia como director del diario La Nueva Provincia (LNP), no respondió preguntas y se fue en un patrullero mientras le gritaban “fascista, vos sos el terrorista”. Fueron los manifestantes de organizaciones de derechos humanos, políticas y estudiantiles, que se emocionaron al ver la imagen del hombre fuerte de Bahía saliendo en un móvil policial. Y fue la primera presentación en la causa que investiga su participación en la desaparición de dos obreros gráficos, presunto encubrimiento y complicidad con la dictadura. “Esperamos este momento durante muchos años”, dijeron los familiares y compañeros de los trabajadores Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola.
Más allá del revuelo que esta audiencia causó en la ciudad, el plato fuerte estaría por venir. Los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia esperan que el juez Alvaro Coleffi resuelva a la brevedad el pedido para que Massot sea indagado formalmente en este expediente y de esa manera poder hacerle las preguntas sobre los hechos que ayer negó. “Lo que hubo (ayer) es como una declaración espontánea, aunque en realidad la presentación fue ordenada por la Cámara Federal a partir de la inquietud de Massot sobre el contenido del expediente”, explicó a Página/12 una fuente judicial. A partir del secreto de sumario determinado por el magistrado, apenas trascendió que Massot hizo un relato de su desempeño en LNP, desde que comenzó hasta hoy, y negó toda relación con los hechos que se le imputan. “Hemos avanzado mucho, pero falta para que la Justicia acelere esta instrucción, tenemos confianza en que el juez hará lugar al pedido de la fiscalía, ha mostrado voluntad de que el proceso avance sin obstáculos”, dijo el fiscal Jorge Auat, titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, que asistió a los fiscales locales. Por su parte, el fiscal Pallazani explicó que “el juez implantó el secreto de sumario para los actos procesales que vienen, y en respeto a la resolución del juez vamos a esperar que resuelva las peticiones que hemos hecho en el requerimiento fiscal”.
En los pasillos de los tribunales de Bahía Blanca, horas antes de la audiencia –que se realizó en la sede de Alsina 317, pleno centro de la ciudad– especulaban con que Massot no se presentaría o que recusaría al juez. Sin embargo, la ausencia de apoyos explícitos a nivel local parecen haberlo desalentado de cometer un desaire en el juzgado, dado que la citación proviene de una instancia superior y surge de su propia inquietud para conocer el caso. De hecho, ayer antes de hacer su relato pudo conocer en detalle la acusación.
En tanto, afuera los manifestantes se quejaban por lo “exagerado” del operativo, que incluyó vallas y hasta perros. “Jamás hubiéramos imaginado ver en el banquillo a este emblema del poder local”, dijo Eduardo Hidalgo, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bahía Blanca. El abogado de esa organización, Walter Larrea, consideró que la comparecencia de Massot “trasciende absolutamente lo judicial y viene a marcar una circunstancia histórica porque por primera vez en una causa vinculada con los peores delitos que se hayan cometido en la historia argentina un representante de un medio de comunicación, un civil, tiene que presentarse ante un juez”. Al respecto, Angeles Loyola, hija de Miguel Angel, señaló: “Tengo mucha emoción, estuvimos esperando este momento durante muchos años y ojalá se haga justicia”.
Heinrich era maquinista en la rotativa y secretario general del Sindicato de Artes Gráficas local, mientras que Loyola se desempeñaba como estenotipista y tesorero del gremio.
Massot se había presentado espontáneamente en el juzgado cuando se hizo pública la imputación, pero el juez subrogante Santiago Ulpiano Martínez se negó a recibirle declaración. Esa decisión fue apelada por el Ministerio Público Fiscal y revocada en noviembre por la Cámara, y el juez Coleffi concretó ayer el acto porque Martínez fue recusado. El director de LNP está acusado de integrar una “asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional”, en conjunto con las Fuerzas Armadas.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh
18-3-2014
Vicente Massot
Podría ser citado a declarar de nuevo
Un juez interrogó a Massot durante dos horas por dos desapariciones
Vicente Massot
Podría ser citado a declarar de nuevo
Un juez interrogó a Massot durante dos horas por dos desapariciones
El director del diario La Nueva Provincia se retiró en un patrullero pero no quedó detenido. Hay secreto de sumario pedido por el juez. Vicente Massot está acusado por las desapariciones de dos obreros gráficos, por encubrimiento y complicidad con la última dictadura.
Fotos:Sol Vazquez
Vicente Massot se afeitó, se puso lentes negros y se enrojeció las canas. Fue acompañado por su abogado, en impecable traje y corbata. Así entró a primera hora de la mañana al Juzgado Federal de Bahía Blanca para declarar ante la Justicia Federal como imputado en una causa por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. Salió casi cuatro horas después, bajo custodia de un patrullero, escoltado por un gran operativo de Prefectura Naval, Policía Federal y un grupo de policías de civil. “Massot fascista, vos sos el terrorista”, le gritaron, enardecidos, los cientos de militantes de derechos humanos y de agrupaciones políticas y estudiantiles que se emocionaron por ver una imagen que quedará en la historia: la del director del diario La Nueva Provincia (LNP) en un patrullero, con la mirada perdida y con el rictus nervioso, saliendo a toda velocidad por las calles céntricas de una ciudad que ya no se rinde a sus pies.
Si bien no quedó detenido -era una posibilidad que la fiscalía no descartaba-, Massot fue interrogado durante dos horas por el juez subrogante Álvaro Coleffi y por el fiscal Miguel Palazzini. Lo que se sabe es que declaró sin ningún tipo de problemas, que dio precisiones acerca de su rol durante la dictadura militar, pero el juez dictó secreto de sumario y no hay certeza sobre qué dijo. “Sólo podemos decir que el juez tomó nota de todas nuestras peticiones, que básicamente es pedir una próxima indagatoria formal por su imputación por delitos de lesa humanidad”, dijo Miguel Palazzini a la salida de la audiencia. A su lado, el fiscal Jorge Auat, titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, supervisó la audiencia: “Hemos avanzado mucho, aunque falta para que la Justicia acelere esta instrucción. Tenemos confianza en que el juez dará lugar al pedido de la fiscalía, porque notamos que mostró buena voluntad en que este proceso avance sin obstáculos”.
En las próximas horas, habría novedades: se sabrá la fecha de una nueva indagatoria, que hasta incluso podría ser esta misma tarde. Mientras tanto, los organismos de derechos humanos festejaron la audiencia como un triunfo. “Es increíble todo el operativo que se montó a su alrededor, con vallas y hasta perros de policía, este tipo es un asesino y la justicia lo sigue protegiendo. Es una vergüenza para la sociedad bahiense.
Pero estamos contentos porque se presentó a declarar, y éste fue el inicio de un proceso histórico. Jamás hubiéramos pensado que, con lo que significa para el poder local, estuviera en el banquillo de acusados”, dijo Eduardo Hidalgo, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bahía Blanca.
En la espera hubo cánticos, bombos y banderas. “La Nueva Provincia está manchada con sangre. Lo imposible sólo tarda un poco más” y “Massot partícipe de la dictadura” fueron algunos de los carteles que protagonizaron un colorido inusual para el centro de Bahía Blanca. Angie Loyola, hija de Miguel Ángel Loyola, obrero gráfico de LNP asesinado por los militares y uno de los casos por lo que está imputado Massot, estaba nerviosa. “Hace mucho tiempo que esperaba este momento y estoy tan movilizada que no me salen las palabras. Sólo pido justicia por mi papá. Quiero que se aclaren todos los hechos”, dijo, mientras guardias de civil, vestidos de forma informal, se comunicaban con handys con los prefectos.
Algunos periodistas locales se sorprendieron porque en la edición de hoy de LNP, que no suele tocar los temas de lesa humanidad y menos con los que afectan a su dueño, salió un pequeño artículo que expresó lo siguiente: “Vicente Gonzalo Massot fue citado para dar declaración como imputado por privación ilegal de la libertad agravada, aplicación de tormentos reiterado y homicidio agravado en el contexto de la investigación de denuncias por crímenes ocurridos durante los años 70”. Alrededor de los pasillos del Juzgado Federal, se comentó una certeza: nadie lo salió a defender públicamente antes de su presentación en la justicia. “Sin apoyo explícito de sus laderos de poder, se habrá sentido algo menos poderoso de lo que siempre se sintió.
Y eso lo predispuso a prestar declaración, porque algunos imaginaron que no vendría y que recusaría al juez y a los fiscales. Pero ocurrió lo contrario”, contó una fuente judicial.
De ese modo, Massot rompió el silencio y abrió un escenario impensado para la investigación judicial. Anoche, el fiscal Palazzini había dicho que la audiencia celebrada esta mañana, “no es un hecho más, es una situación excepcional. Massot representa el establishment y hasta ahora se había sentido intocable. Ahora hay un Estado democrático y es eso lo que no tolera”. Junto a José Nebbia, lo empezaron a investigar desde febrero del año pasado, a partir de una sentencia por delitos de lesa humanidad del Tribunal Oral Federal, donde se ordenó investigar a los directivos de La Nueva Provincia por sus nexos con la dictadura.
El fiscal habló de tres planos. Uno, es por el asesinato de dos obreros gráficos que trabajaron en los talleres del diario: Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola. El segundo es por “conducta criminal” a través de acciones psicológicas del diario en modalidad de encubrimiento, ocultamiento y complicidad con los reglamentos castrenses. Y el tercero, se relaciona directamente con el anterior: la lista de 25 homicidios que el fiscal mostrará con sentido comparativo. Dirá cómo ocurrieron en la realidad, y cómo fueron manipulados por el diario con la falsificación de “falsos enfrentamientos”.

Jorge Molina, ex militante gremial de LNP, compañero de Henrich y Loyola. Der. Angie Loyola, hija de Miguel, que agarra la reja y tiene remera de HIJOS
Liquidar a los líderes
Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola fueron salvajemente asesinados por una balacera de más de treinta tiros. Ocurrió a fines de junio de 1976. Sus cuerpos aparecieron en un lugar siniestro: “La cueva de los leones”, paraje a 17 kilómetros de Bahía, un terreno donde la Triple A ocultaba sus cadáveres. Ningún directivo ni periodista de LNP fue al velorio ni se solidarizó con las familias.
A Heinrich lo secuestraron una noche, cuando un grupo de tareas irrumpió en el pequeño departamento que habitaba junto a su mujer y sus cinco hijos. Lo sacaron a las patadas de un catre ante la mirada desesperada de su familia. Heinrich pidió que no le pegaran delante de sus hijos. Le ordenaron vestirse y se lo llevaron. A Loyola lo agarraron de improviso, cuando regresaba a su casa después del trabajo. Antes, habían dormido con sedantes a su familia. Les pincharon los brazos a sus hijos y a su mujer con una jeringa. Sus últimas palabras fueron dirigidas a sus seres queridos: “¿Están todos bien? Ya regreso”. Jamás volvió.
Después del secuestro, la mujer de Loyola declaró ante la policía que la desaparición de su marido “podría haber sido por sus reclamos por mejores de condiciones en el diario La Nueva Provincia”. La única militancia que tenían ambos obreros era en el diario: eran líderes sindicales y para la empresa eran un riesgo permanente por las huelgas que paralizaban el diario. El juez de aquel momento, Francisco Bentivegna, quien ya está retirado, jamás le dio lugar y archivó la causa. Ahora, el fiscal Palazzini lo acusó por ese caso y por otros cinco más. “Quiero que la justicia lo indague por su deliberado ocultamiento de pruebas y porque rechazó varios pedidos de hábeas corpus”, dijo.
Massot se pone nervioso cuando le preguntan por los obreros gráficos asesinados. Varias veces se desvinculó de los hechos, diciendo que en esa época sólo se dedicaba a escribir artículos. Pero el fiscal pudo comprobar que Massot estaba a cargo de resolver las situaciones laborales del diario. Hay pruebas de cómo, en persona, negociaba con Heinrich para evitar los conflictos laborales. Si bien su madre, Diana Julio, manejaba el criterio editorial de la empresa, Massot ocupaba un eslabón fundamental en el grupo “decisional”. Según el fiscal, además, hay otro dato revelador: la información que la empresa entregó a los prefectos y marinos que decidieron “ralear” de la tierra a Heinrich y Loyola.
La instrucción que la fiscalía empezó el año pasado dentro de la causa “Armada” demostró que el diario predicó la construcción de un enemigo. Lo más importante es que no sólo identificó “fuerzas agresivas que amenazan a la Nación”, sino que se pronunció por algo mayor: a ese enemigo, decía el diario en sus extensas editoriales, había que aniquilarlo. Ana Belén Zapata, historiadora de la Universidad Nacional del Sur, que dedicó su tesis doctoral al conflicto de los obreros gráficos con la patronal de LNP, lo entrevistó una vez y Massot fue contundente: negó los hechos, no mostró asombro por los asesinatos y dijo que, en esa época, se la pasaba viajando a Buenos Aires y luego hizo el servicio militar. Esos dichos los mantuvo hasta la actualidad. Y es lo que la justicia intentará doblegar.
Fuente:Infojus
por Massot culpó a Montoneros
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Palabras de Hugo Martínez:
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Palabras de Jorge Molina:
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Vicente Massot se afeitó, se puso lentes negros y se enrojeció las canas. Fue acompañado por su abogado, en impecable traje y corbata. Así entró a primera hora de la mañana al Juzgado Federal de Bahía Blanca para declarar ante la Justicia Federal como imputado en una causa por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. Salió casi cuatro horas después, bajo custodia de un patrullero, escoltado por un gran operativo de Prefectura Naval, Policía Federal y un grupo de policías de civil. “Massot fascista, vos sos el terrorista”, le gritaron, enardecidos, los cientos de militantes de derechos humanos y de agrupaciones políticas y estudiantiles que se emocionaron por ver una imagen que quedará en la historia: la del director del diario La Nueva Provincia (LNP) en un patrullero, con la mirada perdida y con el rictus nervioso, saliendo a toda velocidad por las calles céntricas de una ciudad que ya no se rinde a sus pies.
Si bien no quedó detenido -era una posibilidad que la fiscalía no descartaba-, Massot fue interrogado durante dos horas por el juez subrogante Álvaro Coleffi y por el fiscal Miguel Palazzini. Lo que se sabe es que declaró sin ningún tipo de problemas, que dio precisiones acerca de su rol durante la dictadura militar, pero el juez dictó secreto de sumario y no hay certeza sobre qué dijo. “Sólo podemos decir que el juez tomó nota de todas nuestras peticiones, que básicamente es pedir una próxima indagatoria formal por su imputación por delitos de lesa humanidad”, dijo Miguel Palazzini a la salida de la audiencia. A su lado, el fiscal Jorge Auat, titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, supervisó la audiencia: “Hemos avanzado mucho, aunque falta para que la Justicia acelere esta instrucción. Tenemos confianza en que el juez dará lugar al pedido de la fiscalía, porque notamos que mostró buena voluntad en que este proceso avance sin obstáculos”.
En las próximas horas, habría novedades: se sabrá la fecha de una nueva indagatoria, que hasta incluso podría ser esta misma tarde. Mientras tanto, los organismos de derechos humanos festejaron la audiencia como un triunfo. “Es increíble todo el operativo que se montó a su alrededor, con vallas y hasta perros de policía, este tipo es un asesino y la justicia lo sigue protegiendo. Es una vergüenza para la sociedad bahiense.
Pero estamos contentos porque se presentó a declarar, y éste fue el inicio de un proceso histórico. Jamás hubiéramos pensado que, con lo que significa para el poder local, estuviera en el banquillo de acusados”, dijo Eduardo Hidalgo, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bahía Blanca.
En la espera hubo cánticos, bombos y banderas. “La Nueva Provincia está manchada con sangre. Lo imposible sólo tarda un poco más” y “Massot partícipe de la dictadura” fueron algunos de los carteles que protagonizaron un colorido inusual para el centro de Bahía Blanca. Angie Loyola, hija de Miguel Ángel Loyola, obrero gráfico de LNP asesinado por los militares y uno de los casos por lo que está imputado Massot, estaba nerviosa. “Hace mucho tiempo que esperaba este momento y estoy tan movilizada que no me salen las palabras. Sólo pido justicia por mi papá. Quiero que se aclaren todos los hechos”, dijo, mientras guardias de civil, vestidos de forma informal, se comunicaban con handys con los prefectos.
Algunos periodistas locales se sorprendieron porque en la edición de hoy de LNP, que no suele tocar los temas de lesa humanidad y menos con los que afectan a su dueño, salió un pequeño artículo que expresó lo siguiente: “Vicente Gonzalo Massot fue citado para dar declaración como imputado por privación ilegal de la libertad agravada, aplicación de tormentos reiterado y homicidio agravado en el contexto de la investigación de denuncias por crímenes ocurridos durante los años 70”. Alrededor de los pasillos del Juzgado Federal, se comentó una certeza: nadie lo salió a defender públicamente antes de su presentación en la justicia. “Sin apoyo explícito de sus laderos de poder, se habrá sentido algo menos poderoso de lo que siempre se sintió.
Y eso lo predispuso a prestar declaración, porque algunos imaginaron que no vendría y que recusaría al juez y a los fiscales. Pero ocurrió lo contrario”, contó una fuente judicial.
De ese modo, Massot rompió el silencio y abrió un escenario impensado para la investigación judicial. Anoche, el fiscal Palazzini había dicho que la audiencia celebrada esta mañana, “no es un hecho más, es una situación excepcional. Massot representa el establishment y hasta ahora se había sentido intocable. Ahora hay un Estado democrático y es eso lo que no tolera”. Junto a José Nebbia, lo empezaron a investigar desde febrero del año pasado, a partir de una sentencia por delitos de lesa humanidad del Tribunal Oral Federal, donde se ordenó investigar a los directivos de La Nueva Provincia por sus nexos con la dictadura.
El fiscal habló de tres planos. Uno, es por el asesinato de dos obreros gráficos que trabajaron en los talleres del diario: Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola. El segundo es por “conducta criminal” a través de acciones psicológicas del diario en modalidad de encubrimiento, ocultamiento y complicidad con los reglamentos castrenses. Y el tercero, se relaciona directamente con el anterior: la lista de 25 homicidios que el fiscal mostrará con sentido comparativo. Dirá cómo ocurrieron en la realidad, y cómo fueron manipulados por el diario con la falsificación de “falsos enfrentamientos”.
Jorge Molina, ex militante gremial de LNP, compañero de Henrich y Loyola. Der. Angie Loyola, hija de Miguel, que agarra la reja y tiene remera de HIJOS
Liquidar a los líderes
Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola fueron salvajemente asesinados por una balacera de más de treinta tiros. Ocurrió a fines de junio de 1976. Sus cuerpos aparecieron en un lugar siniestro: “La cueva de los leones”, paraje a 17 kilómetros de Bahía, un terreno donde la Triple A ocultaba sus cadáveres. Ningún directivo ni periodista de LNP fue al velorio ni se solidarizó con las familias.
A Heinrich lo secuestraron una noche, cuando un grupo de tareas irrumpió en el pequeño departamento que habitaba junto a su mujer y sus cinco hijos. Lo sacaron a las patadas de un catre ante la mirada desesperada de su familia. Heinrich pidió que no le pegaran delante de sus hijos. Le ordenaron vestirse y se lo llevaron. A Loyola lo agarraron de improviso, cuando regresaba a su casa después del trabajo. Antes, habían dormido con sedantes a su familia. Les pincharon los brazos a sus hijos y a su mujer con una jeringa. Sus últimas palabras fueron dirigidas a sus seres queridos: “¿Están todos bien? Ya regreso”. Jamás volvió.
Después del secuestro, la mujer de Loyola declaró ante la policía que la desaparición de su marido “podría haber sido por sus reclamos por mejores de condiciones en el diario La Nueva Provincia”. La única militancia que tenían ambos obreros era en el diario: eran líderes sindicales y para la empresa eran un riesgo permanente por las huelgas que paralizaban el diario. El juez de aquel momento, Francisco Bentivegna, quien ya está retirado, jamás le dio lugar y archivó la causa. Ahora, el fiscal Palazzini lo acusó por ese caso y por otros cinco más. “Quiero que la justicia lo indague por su deliberado ocultamiento de pruebas y porque rechazó varios pedidos de hábeas corpus”, dijo.
Massot se pone nervioso cuando le preguntan por los obreros gráficos asesinados. Varias veces se desvinculó de los hechos, diciendo que en esa época sólo se dedicaba a escribir artículos. Pero el fiscal pudo comprobar que Massot estaba a cargo de resolver las situaciones laborales del diario. Hay pruebas de cómo, en persona, negociaba con Heinrich para evitar los conflictos laborales. Si bien su madre, Diana Julio, manejaba el criterio editorial de la empresa, Massot ocupaba un eslabón fundamental en el grupo “decisional”. Según el fiscal, además, hay otro dato revelador: la información que la empresa entregó a los prefectos y marinos que decidieron “ralear” de la tierra a Heinrich y Loyola.
La instrucción que la fiscalía empezó el año pasado dentro de la causa “Armada” demostró que el diario predicó la construcción de un enemigo. Lo más importante es que no sólo identificó “fuerzas agresivas que amenazan a la Nación”, sino que se pronunció por algo mayor: a ese enemigo, decía el diario en sus extensas editoriales, había que aniquilarlo. Ana Belén Zapata, historiadora de la Universidad Nacional del Sur, que dedicó su tesis doctoral al conflicto de los obreros gráficos con la patronal de LNP, lo entrevistó una vez y Massot fue contundente: negó los hechos, no mostró asombro por los asesinatos y dijo que, en esa época, se la pasaba viajando a Buenos Aires y luego hizo el servicio militar. Esos dichos los mantuvo hasta la actualidad. Y es lo que la justicia intentará doblegar.
Fuente:Infojus
(Nota con audios) Esta mañana declaró el dueño de La Nueva Provincia, Vicente Gonzalo Massot, ante la justicia federal de Bahía Blanca, está imputado por crímenes de lesa humanidad. Inmediatamente después el juez Álvaro Coleffi dictó el secreto de sumario hasta resolver los pedidos reiterados por la Fiscalía: indagar y detener al empresario.
Respecto a los crímenes de Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, dirigentes del Sindicato de Artes Gráficas que protagonizaron un histórico conflicto con la empresa en 1975 y fueron secuestrados y fusilados meses después, trascendió que Massot sugirió al magistrado que fueron asesinados por la Organización Montoneros.
Los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia se mostraron conformes con lo actuado por Coleffi y esperan una pronta resolución a sus planteos.
Massot y su defensor Rubén Diskin ingresaron a las siete al juzgado de Alsina 317 para evitar el repudio de organismos de derechos humanos y organizaciones políticas, estudiantiles, gremiales y de pueblos originarios que se reunieron un rato después en el lugar.
La cuadra de la sede judicial estaba vallada en sus extremos conteniendo un fuerte despliegue de seguridad.
La Policía Federal y la Bonaerense se sumaban a las decenas de efectivos de Prefectura Naval, fuerza que durante la dictadura realizaba tareas de inteligencia en la empresa con la colaboración de la familia Massot y confeccionaba listas de personal a “ralear” de un medio de difusión “fundamental” como consideraban a LNP. Los dos primeros nombres señalados eran los de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola.
Pasadas las diez ingresaron los fiscales Nebbia y Palazzani acompañados por el titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad Jorge Auat. En la esquina de Alsina y Lamadrid se manifestaban la Comisión de Apoyo a los Juicios y otras agrupaciones que fueron expresándose durante la mañana en la transmisión especial de FM De la Calle. Sobre Dorrego, se apostaron los organismos y agrupaciones kirchneristas.
“Es un día de alegría, con mucha expectativa para ver qué es lo que dice Vicente Massot respecto a aquellos años y muy en especial a la desaparición y fusilamiento de Heinrich y Loyola”, afirmó Jorge Molina ex dirigente del Sindicato de Artes Gráficas.
Hugo Martínez, ex trabajador del diario recordó “los pocos que éramos frente al cañón del odio, inexplicablemente abandonados por los directivos sindicales centrales. El paro era nuestra única arma, nunca se atentó contra la empresa, pero estos cíclopes del odio querían que se entendiera y se escarmentara para siempre. Hoy no ha llegado la justicia pero sí la ilusión de que lo oscuro y lo siniestro ya se conoce y que en las almas de nuestros compañeros la paz es posible”.
Molina agregó luego que “los Julio-Massot usaron durante la democracia todo tipo de presión, sus contactos con la Triple A, la difamación, las amenazas, los despidos, la policía dentro de la empresa y los servicios de inteligencia navales a su disposición. Todos sabemos las implicancias que tenían esos procederes en aquellas épocas”.
La Comisión de Apoyo a los Juicios expresó en un documento leído por Marita Aure: “Hoy, a casi 40 años de denuncia contra el accionar de la familia Massot nos encontramos ante un tibio llamado a declaración testimonial con la posibilidad de transformarse en declaración indagatoria si el juez Álvaro Coleffi así lo decide. Es poco para lo que aspiramos pero sabemos que seguiremos luchando por más”.
“Mucho se ha hecho desde la corporación silenciosa que propició la impunidad. Mucho se calla y mucho se otorga. Y no podemos dejar de mencionar que el municipio ha venido engrosando las arcas del diario a través cuantiosas sumas de dinero en concepto de pauta publicitaria y, a pesar de haberlo pedido públicamente, en numerosas oportunidades, jamás la máxima autoridad del ejecutivo local se ha expedido sobre el tema. Llegamos hasta aquí y seguiremos redoblando esfuerzos hasta que el Juicio y Castigo que tanto anhelamos y por el que tanto luchamos, alcance hasta el último de los responsables”, concluyó.
“Somos conscientes que todavía nos falta mucho para avanzar, lo que hacemos todos los días es mirar el vaso medio lleno (…) soy respetuoso de los tiempos procesales”, aseguró Jorge Auat al salir de la audiencia y agregó que desde el Ministerio Público exigieron al Poder Judicial una respuesta “en tiempo y forma”.
Minutos después una línea de prefectos empujó los vallados sobre la manifestación abriendo paso al patrullero de la Policía Federal que transportaba al represor y a su abogado defensor. Jorge Molina tomaba del brazo a Angie, la hija de Loyola mientras Massot sonreía y el coche se perdía velozmente.
Documento Comisión de Apoyo a los juicios: Ir a descargar
Palabras de Hugo Martínez:
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Palabras de Jorge Molina:
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Fuente:JuicioVCuerpoEjercitoBB


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