Un mes de protesta villera en el Obelisco
La carpa de la dignidad
21.05.2014
Vecinos de asentamientos porteños reclaman que se cumpla con los planes de urbanización y desarrollo social. La realidad invisible que afecta a medio millón de personas.
La carpa de la dignidad
21.05.2014
Vecinos de asentamientos porteños reclaman que se cumpla con los planes de urbanización y desarrollo social. La realidad invisible que afecta a medio millón de personas.
Foto: Horacio Paone
Cualquier automovilista o peatón que circule por los alrededores del Obelisco, en pleno centro porteño, hace más de 30 días que puede observar una gran estructura celeste y blanca emplazada en plena 9 de Julio y Corrientes. Se trata de la “carpa villera”, una iniciativa que impulsan vecinos de distintos barrios de emergencia de la ciudad de Buenos Aires para lograr un objetivo central: la urbanización de los asentamientos en que viven. El pliego de demandas, por las cuales un grupo de manifestantes inició una huelga de hambre, es más extenso e incluye la declaración de la emergencia habitacional en la Capital Federal y la denuncia del incumplimiento de leyes de obras por parte del gobierno de Mauricio Macri en villas. El 21 de mayo la medida de protesta cumplió un mes y los huelguistas no habían recibido ni una visita oficial.
La situación de desamparo de los vecinos es angustiante: “Cada vez que llueve tenemos pis y caca en nuestras calles”, explica uno de los manifestantes, indignado, en los estudios de CN23. Un informe del CELS y de la Asesoría General Tutelar resumió aquella insalubridad en cifras y graficó cómo afecta a los niños de las familias más postergadas. De acuerdo con ese trabajo, que esta revista difundió en octubre del año pasado, “uno de cada cuatro menores de 4 años vive en situación de déficit habitacional y uno de cada cinco en condiciones sumamente precarias. De ellos, el 60 por ciento reside en villas de emergencia y el 40 por ciento en inquilinatos, hoteles y pensiones”, sentencia el documento titulado “Infantilización del déficit habitacional: una temática invisible”.
El informe detalla también que mientras a nivel nacional la cantidad de viviendas precarias descendió de 628.580 en 2001 a 561.015 en 2010, “la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha visto incrementado el número de viviendas precarias, que ha pasado de 50.121 a 51.380” en el mismo período. En este orden de cosas, la Encuesta Anual de Hogares del 2010 arrojó que el déficit habitacional (entendido como la falta de vivienda o el mal estado del espacio en el que una familia porteña habita) alcanzaba al 11 por ciento de los hogares de la ciudad y a unas 400 mil personas.
Para Facundo Di Filippo, ex legislador porteño del Partido Social, que presidió la Comisión de Vivienda en la Legislatura, “se estima que 500 mil porteños viven con severos problemas habitacionales. Y 250 mil personas residen en villas, un número que no coincide con el último Censo”, explicó a Veintitrés. Los números de Di Filippo provienen “de un documento que confeccionamos nosotros en el que actualizamos trabajos estatales y de diversas ONG”, afirmó.
Ante este escenario, no sorprende que el pliego de reclamos de quienes están acampando incluya la solicitud de la declaración de emergencia habitacional y socioambiental de los asentamientos; el cese de la criminalización de la pobreza y el cumplimiento de las obras que estipula la legislación en los barrios precarios, ya que el gobierno macrista viola puntualmente las leyes de urbanización de las villas 31, 20 y 1-11-14. Estas demandas tendrán su caja de resonancia el próximo 7 de junio cuando se realice el un multitudinario “congreso villero” en el centro porteño.
El acampe, que se inició el 21 de abril a instancias de la Corriente Villera Independiente y a la semana sumó a la agrupación La Poderosa, cuenta con la solidaridad de agrupaciones de izquierda y del kirchnerismo de los diversos asentamientos porteños. Y recibió una gran cantidad de visitas y adhesiones. Por caso, pasaron por la carpa el cantante Víctor Heredia y los actores Gastón Pauls y Norman Briski, entre otros.
A más de 30 días de su instalación, la gran estructura celeste y blanca sigue siendo ignorada por la administración macrista. Toda una síntesis de la consideración que las autoridades les otorgan a los damnificados.
Fuente:Veintitres
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