12 de diciembre de 2014

DEFENSA RECIBIRÁ LA LISTA DE MÁS DE 200 COLIMBAS QUE HABRÍAN SIDO SECUESTRADOS POR LA DICTADURA.

11/12/2014
El objetivo de quienes los recopilaron es impulsar una megacausa
Defensa recibirá la lista de más de 200 colimbas que habría sido secuestrados por la dictadura

Capitán José Luis D'Andrea Mohr. Su libro "El escuadrón perdido" fue el disparador. 
(Por Daniel Enzetti-Tiempo Argentino).- Organismos de Derechos Humanos, familiares de secuestrados por la dictadura y sobrevivientes de campos de concentración entregarán a representantes del Ministerio de Defensa un listado con más de 200 nombres de conscriptos desaparecidos mientras hacían el Servicio Militar Obligatorio (SMO). La intención es impulsar una causa común que determine quiénes son los responsables de aquellos crímenes, en su gran mayoría, todavía impunes. El trabajo de recopilación –el que colaboraron militantes como Ricardo Righi y el titular de la APDH de La Matanza, Pablo Pimentel– llevó varios años y es considerado la continuación del único antecedente elaborado para establecer autores materiales y complicidades...

... en el secuestro y tortura de jóvenes de entre 18 y 20 años, desaparecidos entre 1976 y 1983 de regimientos y bases militares de todo el país.

Hace 30 años el fallecido capitán del Ejército José Luis D'Andrea Mohr, echado de la Fuerza por el genocida Jorge Videla (le devolvieron el grado poco antes de que muriera a consecuencia de una septicemia, en el Hospital Militar central, en febrero de 2001) comenzó a recopilar documentos referidos a desapariciones de colimbas.

Con la ayuda de su mujer Julia y algunos integrantes del Centro de Militares para la Democracia (CEMIDA), como Horacio Ballester, Federico Mittelbach y Juan Jaime Cesio, recopiló cada una de las historias de vida de los colimbas, y en su riguroso libro "El escuadrón perdido" llegó a una lista de 129 casos e incluyó documentos presentados por las familias tras el secuestro y nombres de quienes comandaban las Unidades donde se produjeron los hechos.

Apoyan la iniciativa, entre otros,  el escritor Osvaldo Bayer; la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas; el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; el presidente honorario de la APDH, el obispo Aldo Etchegoyen y el abogado Pablo Llonto,

Las carpetas que recibirá el Ministerio serán el primer paso de un proyecto para elaborar una causa común con todos los casos e intentar demostrar también el papel jugado por los capellanes militares, que solían aconsejar a los padres de los jóvenes que "perdonaran a quienes obraron sin luz", porque sólo de esa manera "Dios y la Virgen se complacen en escucharnos."

DATOS CLAVE. Las carpetas que recibirá Stella Segado, directora de Derechos Humanos de la cartera que encabeza Agustín Rossi, consisten en datos personales de cada joven, una reconstrucción de su secuestro, gestiones de las familias en dependencias nacionales e internacionales, hábeas corpus presentados, testimonios y material de archivo.

Muchas de esas desapariciones fueron disfrazadas como "deserciones" por los genocidas, y determinan la manera en que los aparatos de Inteligencia también funcionaban hacia el interior de las propias dependencias militares.

Luis Pablo Steimberg, por caso, militaba en el Partido Comunista, y fue soldado conscripto en la Agrupación Tropas del Colegio Militar. Por "razones de estudio", su jefe, el entonces teniente primero Alberto Federico Torres, le concedió licencias diarias, pero ordenó investigar sus movimientos y con quién se reunía.

El 10 de agosto de 1976, al salir de su casa en Castelar, Steimberg fue sorprendido por una patota que lo secuestró y desapareció.  Este caso y el de Luis Daniel García fueron emblemáticos y determinantes para procesar por primera vez a Reynaldo Bignone.
Jaime Steimberg, el padre de Luis, falleció hace algunos años en medio de la impunidad. Y Sara, su madre, aún pelea por saber qué pasó con su hijo. Los dos fundaron en 2000 la Asociación Seré por la Memoria y la Vida, junto a D'Andrea Mohr y a Raúl Sabbatella, padre de Martín, titular de AFSCA. Fue desde esa Asociación donde D'Andrea Mohr amplió sus archivos y les terminó de dar forma.

COMPLICIDADES. El 5 de febrero de 1975, el gobierno de Isabel Martínez dictó el Decreto Nro. 261 para "ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán". Y el 28 de octubre de ese año, las fuerzas que cocinaban el golpe de Estado distribuyeron 24 copias de la primera directiva secreta para el trabajo, la Nro. 404. Las órdenes también incluían como blancos aquellos que de manera ocasional formaran parte de alguna dependencia de las FF AA, como los conscriptos obligados a realizar la instrucción.

Luis Enrique Giménez D'Imperio cumplía el SMO como dactilógrafo en el Hospital Militar Central. El 12 de septiembre de 1976 salió con franco y nunca regresó. Varios testimonios coinciden en que el entonces coronel Alberto Valín, jefe del Batallón de Inteligencia 601, ordenó al director médico del Hospital, Jorge Curuchet, el envío de diez efectivos que habrían participado del secuestro.

Enrique Ríos había sido destinado al Grupo de Artillería 101 de Junín y desapareció el 30 de octubre del '76. Según un absurdo informe de los genocidas, se habría "fugado mientras cubría un puesto de guardia", bajo la lluvia y llevándose su equipo completo, con vajilla y ropa de cama.

Los padres de Rubén Maggio, soldado del Regimiento 1 de Infantería Patricios, no sólo sufrieron el secuestro de su hijo sino que el juez Alberto Révora les ordenó pagar los $ 7776 que demandaron las gestiones.

Marcelo Hartung fue secuestrado el 17 de julio de 1978, mientras cumplía el SMO en el Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601. Días antes de la incorporación, los padres recibieron del coronel Roberto Atilio Bocalandro una carta firmada de puño y letra que decía: "(Marcelo) encontrará en sus jefes hombres sensibles a los problemas que pudieran presentársele, y a la vez justos y firmes…"

José Brizuela Cortés pertenecía a la Compañía de Policía Militar 141, en Córdoba, y desapareció el 14 de septiembre del '76. Había visto cómo los genocidas torturaban a detenidos, los asesinaban y después los enterraban en fosas comunes. Cinco años después de su desaparición, su esposa recibió en su casa una tarjeta de fin de año. Tenía dibujada una parca con la leyenda en mayúsculas "Felices últimas felices fiestas".

En medio de la búsqueda desesperada de su hijo, los padres de Juan Carlos Pastori, conscripto en la Compañía de Comunicaciones Nro. 5, recibieron una carta firmada por sor Beatriz Gutiérrez. El texto finaliza: "Cuando se espera con Fe, sin apresurar e indagar demasiado, rezando con serena esperanza y sin temer, perdonando a quienes obraron sin luz, entonces Dios y la Virgen se complacen en escucharnos."
Fuente:Telam

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