Martes, 03 Febrero 2015
Un caso relevante es el de Heinrich y Loyola, obreros gráficos del diario La Nueva Provincia asesinados.
"Estamos entrando en el tramo final de los testimonios de la causa Armada, donde habrá testigos ofrecidos por la defensa", dijo el fiscal José Nebbia. Juicio y Castigo El Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca reanudará el martes próximo el tercer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos esta ciudad durante la última dictadura, que juzga a 25 imputados por crímenes en perjuicio de 66 víctimas en jurisdicción de la Armada y el Ejército.
Entre los 66 casos considerados en esta causa se encuentran los de dos obreros gráficos del diario La Nueva Provincia, Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, secuestrados el 30 de junio de 1976, torturados y asesinados. El Tribunal integrado por los jueces Jorge Ferro, Mario Triputti y Martín Bava reanudará el debate oral y público a partir de las 9 del martes en el aula Magna de la Universidad Nacional del Sur (UNS), ubicada en la avenida Colón 80 de Bahía Blanca.
Los jueces son los mismos que participaron durante los dos primeros juicios orales y públicos por crímenes del terrorismo de Estado realizados en esta ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires.
En el marco de la reanudación del debate se escucharán testimonios de diversos casos comprendidos en la causa 1103, caratulada "Fracassi, Eduardo René y otros por privación ilegal de la libertad agravada, reiterada, aplicación de tormentos reiterada, homicidio agravado reiterado a Aguilar, Guillermo Aníbal y otros (Armada Argentina)". Están imputados los integrantes de la Armada Oscar Alfredo Castro, Tomás Hermógenes Carrizo, Eduardo René Fracassi, Edmundo Oscar Núñez, Leandro Marcelo Maloberti, Manuel Jacinto García Tallada, Gerardo Alberto Pazos, Enrique De León, Domingo Ramón Negrete, José Luis Ripa, Luis Alberto Pablo Pons y Raúl Artemio Domínguez.
En cuanto a los imputados del Ejército Argentino, se trata de Carlos Andrés Stricker, Felipe Ayala, Julio González Chipont, Raúl Oscar Otero, Víctor Raúl Aguirre y Alejandro Lawless. En el caso de la Prefectura Naval, los imputados son Félix Ovidio Cornelli, Francisco Manuel Martínez Loydi, Luis Angel Bustos, Néstor Alberto Nougués y Luis Alberto Pila.
También se analizarán las conductas del policía bonaerense Víctor Oscar Fogelman y de Héctor Luis Selaya, del Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires. De los 66 casos investigados en la causa, 13 de ellos corresponden a personas desaparecidas, cinco a personas asesinadas y los restantes a personas que fueron secuestradas y torturadas durante su permanencia en centros clandestinos de detención en la zona de Puerto Belgrano, principal guarnición de la Armada, y en jurisdición del V Cuerpo del Ejército.
"Estamos entrando en el tramo final de los testimonios de la causa Armada, donde habrá testigos ofrecidos por la defensa", dijo a Télam el fiscal José Nebbia, quien junto con su colega Miguel Angel Palazzani integra la Unidad Fiscal de Derechos Humanos. Nebbia anticipó que declararán "testigos más generales y no tanto en los casos particulares", entre los mismos ex conscriptos y también integrantes de la Armada de ese período que no están implicados en los hechos investigados pero que "van a dar cuenta del funcionamiento" del mayor emplazamiento naval del país.
En este marco, el fiscal sostuvo que "es el primer juicio por los hechos cometidos en la Armada Argentina donde se va develar, por primera vez, el rol que tuvo en la zona". "Acá funcionó el Comando de Operaciones Navales con asiento en Puerto Belgrano, el cerebro de la Armada cuando entra en combate, donde se planificó y ejecutó a la fuerza en todo el país" durante la represión del terrorismo de estado, expresó.
El funcionario del Ministerio Público también aludió a conocidos informes de inteligencia de la Prefectura Naval Argentina (PNA), uno de los cuales se titula "Estudio realizado sobre el diario LNP. Guerrilla sindical" e incluye una lista de "principales activistas" a ser raleados, en especial Heinrich y Loyola. Nebbia señaló que "esos informes de inteligencia son muy ricos no solamente en el caso de los obreros gráficos sino también en el de víctimas de la jurisdicción y de operativos realizados en Mar del Plata y en otros lugares del país".
"Estos archivos de inteligencia descubiertos con la reapertura del proceso en Bahía Blanca son utilizados como prueba de cargo en otros juicios que se llevan a cabo en Capital Federal y otras ciudades", agregó. Heinrich y Loyola eran obreros gráficos del diario La Nueva Provincia y dirigentes del Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca.
Heinrich era maquinista en la rotativa y secretario general del Sindicato, mientras que Loyola trabajó como estenotipista y era además tesorero de la organización gremial. Los dos trabajadores fueron secuestrados el 30 de junio de 1976. Sus cuerpos sin vida, maniatados, con signos de torturas y numerosos disparos, aparecieron el 4 de julio de ese año en la Cueva de los Leones, sobre la ruta nacional 33, a 17 kilómetros de Bahía Blanca.
Fuente:PuntaNoticias
LESA HUMANIDAD
Declaró ex conscripto que estuvo de guardia en un buque que funcionó como centro clandestino detención
Declaró ex conscripto que estuvo de guardia en un buque que funcionó como centro clandestino detención
Un ex conscripto que estuvo de guardia en el crucero 9 de Julio que funcionó como centro clandestino de detención en la Base Naval de Puerto Belgrano relató hoy las situaciones en las que vivían los hombres y mujeres detenidos, y detalló el caso de una mujer que tuvo un bebé en cautiverio, y fue sacado del lugar por un médico.

Además, el testigo señaló que junto con otros conscriptos debieron acompañar a oficiales y suboficiales durante allanamientos a viviendas y sindicatos de Bahía Blanca y Punta Alta.
Se trata de Aníbal Federico Agotborde, de 61 años, un ex empleado municipal, quien cumplió con el servicio militar obligatorio entre el 6 de octubre de 1975 y el 6 de diciembre de 1976 en la Base Naval de Puerto Belgrano.
Agotborde prestó declaración en el reinicio del tercer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar por crímenes en perjuicio de 66 víctimas en jurisdicción de la Armada y el Ejército, donde hay 25 imputados.
El Tribunal integrado por los jueces Jorge Ferro, Mario Triputti y Martín Bava reanudó el debate oral y público a partir de las 9.50 en el aula Magna de la Universidad Nacional del Sur, ubicada en la avenida Colón 80 de Bahía Blanca.
La causa está caratulada como “Fracassi, Eduardo René y otros por privación ilegal de la libertad agravada, reiterada, aplicación de tormentos reiterada, homicidio agravado reiterado a Aguilar, Guillermo Aníbal y otros (Armada Argentina)”.
Agotborde señaló que “inicialmente, cuando nos incorporábamos, íbamos al campo de adiestramiento, campo Sarmiento, donde se daba instrucción militar y después fui destinado a un remolcador llamado Quilmes”.
“Luego fui destinado a una compañía que, según los superiores de la Armada, era una compañía antiterrorista, el nombre era compañía Pitón”, dijo.
El testigo detalló que cuando se formó la compañía “reunieron conscriptos de distintos destinos que no nos conocíamos y después se dio adiestramiento en Infantería de Marina en Baterías, nos preparaban para la guerra antisubversiva con práctica de tiros con elementos como se procedía para armar y desarmar los fusiles, una pistola y aparte práctica de tiro dos o tres veces por semana”.
“El jefe de la compañía era un capitán de fragata de infantería de marina y el jefe de tropa un teniente de marino que se llamaba Mario Vilezzio”, afirmó; y contó que luego fueron trasladados “al cuartel base de Puerto Belgrano”.
En ese contexto comentó también que la compañía fue formada entre entre diciembre del 75 y enero del 76.
“Mientras se hizo adiestramiento estábamos en cuartel base y unos días antes del Golpe de Estado del 76 nos designaron a un lugar de la base que tenía como sigla CAOIN Centro de Operaciones de Infantería de Marina, creo”, expresó.
Al hablar sobre rutina en CAOIN el testigo señaló que “era un lugar donde no había para dormir, dormíamos con ropa de fajina, con casco como almohada, nosotros fuimos encuartelados y se nos prohibió la salida a partir de los primeros días del mes de marzo”.
Sobre el 24 de marzo el hombre señaló que “ese día empezamos a salir en distintos vehículos de la base para hacer allanamientos en sindicatos, en casas que -supuestamente- eran de dirigentes gremiales”.
“Se hacían en Bahía Blanca y en Punta Alta, eran frecuentes, después en los meses subsiguientes se hacían periódicamente esos allanamientos”, dijo.
En ese contexto el hombre aclaró que “eramos el apoyo de los suboficiales y oficiales que hacían los allanamientos”, al comentar que todo se hacía “en forma violenta, golpeando gente y no había ninguna orden judicial”.
Al hablar sobre la rutina dijo que “participaban una parte de nuestra compañía porque eramos entre 30 y 40 íbamos también en camionetas de la base. Eran todos vehículos de la base naval”, agregó.
Contó que durante los allanamientos los oficiales y suboficiales “sacaban a la gente de las viviendas y de los sindicatos, no había horario, y los llevaban a la base naval. Eran esposadas y encapuchadas”.
“Nosotros no teníamos conocimiento de los lugares a donde íbamos”, manifestó; y relató que para los oficiales y suboficiales “parecía una cosa normal los operativos”.
Según expresó, “toda la gente que ellos detenían iban a parar al crucero 9 de Julio que estaba raleado en el muelle de la base y estaba fuera de servicio”.
“Yo hice guardia en el buque más o menos seis meses”, detalló el ex conscripto; y aseveró que “dentro del buque los detenidos eran llevados a los camarotes, que oficiaban de calabozos”.
“Los detenidos no tenían noción de donde estaban, algunos compañeros míos hacían guardia fuera de los camarotes y le preguntaban a dónde estaban, decían que estaban en el mar porque había gaviotas”, expresó.
También comentó que “traían más de 10 personas, 15 ó 20, los subían al buque encapuchados y esposados, había mujeres y hombres”.
Asimismo contó que el buque 9 de Julio “estaba infectado de ratas, nosotros cazábamos ratas con los hilos de cobre de cables de corriente, hacíamos lazos y las cazábamos y las lanzábamos al mar, por supuesto”.
“Cuando los detenidos provocaban disturbios, como decían ellos, los castigaban y no les daban de comer”, dijo.
Sobre el nacimiento de una persona en cautiverio dijo que “hubo un nacimiento mientras yo estuve en el barco, estando de guardia una noche hubo un nacimiento, atendieron a la mujer que tuvo familia y los médicos que la asistieron en el parto se llevaron al bebe y la mujer quedó ahí”.
Al ser consultado sobre la Unidad Fiscal sobre abusos o violaciones a mujeres alojadas en el crucero 9 de Julio, el testigo dijo que “mis compañeros decían que era un abuso constante hacia las mujeres de parte de los oficiales y suboficiales”.
Al ser consultado si cuando fue dado de baja fue fue amenazado, el hombre expresó que “ellos nos decían que no podíamos hablar de lo que habíamos vivido en la base porque estábamos vigilados y era una alta traición a la patria” ya que, “según ellos, era la lucha contra el terrorismo”.
Fuente:RadioNacional
Además, el testigo señaló que junto con otros conscriptos debieron acompañar a oficiales y suboficiales durante allanamientos a viviendas y sindicatos de Bahía Blanca y Punta Alta.
Se trata de Aníbal Federico Agotborde, de 61 años, un ex empleado municipal, quien cumplió con el servicio militar obligatorio entre el 6 de octubre de 1975 y el 6 de diciembre de 1976 en la Base Naval de Puerto Belgrano.
Agotborde prestó declaración en el reinicio del tercer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar por crímenes en perjuicio de 66 víctimas en jurisdicción de la Armada y el Ejército, donde hay 25 imputados.
El Tribunal integrado por los jueces Jorge Ferro, Mario Triputti y Martín Bava reanudó el debate oral y público a partir de las 9.50 en el aula Magna de la Universidad Nacional del Sur, ubicada en la avenida Colón 80 de Bahía Blanca.
La causa está caratulada como “Fracassi, Eduardo René y otros por privación ilegal de la libertad agravada, reiterada, aplicación de tormentos reiterada, homicidio agravado reiterado a Aguilar, Guillermo Aníbal y otros (Armada Argentina)”.
Agotborde señaló que “inicialmente, cuando nos incorporábamos, íbamos al campo de adiestramiento, campo Sarmiento, donde se daba instrucción militar y después fui destinado a un remolcador llamado Quilmes”.
“Luego fui destinado a una compañía que, según los superiores de la Armada, era una compañía antiterrorista, el nombre era compañía Pitón”, dijo.
El testigo detalló que cuando se formó la compañía “reunieron conscriptos de distintos destinos que no nos conocíamos y después se dio adiestramiento en Infantería de Marina en Baterías, nos preparaban para la guerra antisubversiva con práctica de tiros con elementos como se procedía para armar y desarmar los fusiles, una pistola y aparte práctica de tiro dos o tres veces por semana”.
“El jefe de la compañía era un capitán de fragata de infantería de marina y el jefe de tropa un teniente de marino que se llamaba Mario Vilezzio”, afirmó; y contó que luego fueron trasladados “al cuartel base de Puerto Belgrano”.
En ese contexto comentó también que la compañía fue formada entre entre diciembre del 75 y enero del 76.
“Mientras se hizo adiestramiento estábamos en cuartel base y unos días antes del Golpe de Estado del 76 nos designaron a un lugar de la base que tenía como sigla CAOIN Centro de Operaciones de Infantería de Marina, creo”, expresó.
Al hablar sobre rutina en CAOIN el testigo señaló que “era un lugar donde no había para dormir, dormíamos con ropa de fajina, con casco como almohada, nosotros fuimos encuartelados y se nos prohibió la salida a partir de los primeros días del mes de marzo”.
Sobre el 24 de marzo el hombre señaló que “ese día empezamos a salir en distintos vehículos de la base para hacer allanamientos en sindicatos, en casas que -supuestamente- eran de dirigentes gremiales”.
“Se hacían en Bahía Blanca y en Punta Alta, eran frecuentes, después en los meses subsiguientes se hacían periódicamente esos allanamientos”, dijo.
En ese contexto el hombre aclaró que “eramos el apoyo de los suboficiales y oficiales que hacían los allanamientos”, al comentar que todo se hacía “en forma violenta, golpeando gente y no había ninguna orden judicial”.
Al hablar sobre la rutina dijo que “participaban una parte de nuestra compañía porque eramos entre 30 y 40 íbamos también en camionetas de la base. Eran todos vehículos de la base naval”, agregó.
Contó que durante los allanamientos los oficiales y suboficiales “sacaban a la gente de las viviendas y de los sindicatos, no había horario, y los llevaban a la base naval. Eran esposadas y encapuchadas”.
“Nosotros no teníamos conocimiento de los lugares a donde íbamos”, manifestó; y relató que para los oficiales y suboficiales “parecía una cosa normal los operativos”.
Según expresó, “toda la gente que ellos detenían iban a parar al crucero 9 de Julio que estaba raleado en el muelle de la base y estaba fuera de servicio”.
“Yo hice guardia en el buque más o menos seis meses”, detalló el ex conscripto; y aseveró que “dentro del buque los detenidos eran llevados a los camarotes, que oficiaban de calabozos”.
“Los detenidos no tenían noción de donde estaban, algunos compañeros míos hacían guardia fuera de los camarotes y le preguntaban a dónde estaban, decían que estaban en el mar porque había gaviotas”, expresó.
También comentó que “traían más de 10 personas, 15 ó 20, los subían al buque encapuchados y esposados, había mujeres y hombres”.
Asimismo contó que el buque 9 de Julio “estaba infectado de ratas, nosotros cazábamos ratas con los hilos de cobre de cables de corriente, hacíamos lazos y las cazábamos y las lanzábamos al mar, por supuesto”.
“Cuando los detenidos provocaban disturbios, como decían ellos, los castigaban y no les daban de comer”, dijo.
Sobre el nacimiento de una persona en cautiverio dijo que “hubo un nacimiento mientras yo estuve en el barco, estando de guardia una noche hubo un nacimiento, atendieron a la mujer que tuvo familia y los médicos que la asistieron en el parto se llevaron al bebe y la mujer quedó ahí”.
Al ser consultado sobre la Unidad Fiscal sobre abusos o violaciones a mujeres alojadas en el crucero 9 de Julio, el testigo dijo que “mis compañeros decían que era un abuso constante hacia las mujeres de parte de los oficiales y suboficiales”.
Al ser consultado si cuando fue dado de baja fue fue amenazado, el hombre expresó que “ellos nos decían que no podíamos hablar de lo que habíamos vivido en la base porque estábamos vigilados y era una alta traición a la patria” ya que, “según ellos, era la lucha contra el terrorismo”.
Fuente:RadioNacional

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