10 de abril de 2015

SAN LUIS: ENVÍO UNA CARTA A 29 REPRESORES PARA QUE LE DEVUELVAN EL CUERPO DE SU HERMANO.

Envió una carta a 29 represores para que le devuelvan el cuerpo de su hermano.
09.04.15


SAN LUIS (EA).- La triste historia de Pedro Valentín Ledesma comenzó en septiembre de 1976, luego de ser secuestrado por un grupo de tareas mientras caminaba para su vivienda junto a su padre, Segundo Ledesma (foto). Había sido puesto en libertad horas antes.

A 39 años de aquel hecho, Pedro Ledesma sigue desaparecido y su hermana Guillermina (foto) envío una carta a cada uno de los 29 represores, detenidos en el Servicio Penitenciario de la provincia de San Luis, para que le devuelvan el cuerpo de su hermano. Las misivas fueron entregadas al director del Penal y solicita los restos de Ledesma, ya que su madre Dominga Sanglá y su padre, aún esperan noticias sobre el paradero de su hijo para elaborar el duelo. 

“Esta carta es la desesperada esperanza de poder entregarle a mi madre los huesitos de su hijo para que tenga el consuelo de saber que Pedro está muerto pero está. Es lo que mi viejita, de 86 años, espera sentada en su silla de ruedas y me lo dice todos los días: ‘¿Qué lo habrán hecho? ¿Dónde lo habrán tirado? 

Quiero que me lo entreguen y poder morir tranquila’”, comienza la carta de Guillermina Ledesma. “Por eso decidí escribirles a los señores imputados en el juicio por delitos de lesa humanidad que se está realizando en San Luis. A esos 29 hombres que fueron en época de la dictadura cívico-militar policías, militares y/o médicos. 

Escribirles para pedirles que tengan un instante de reflexión. ¿No les parece que ya no tiene sentido callar? Ya todos sabemos lo que han hecho. 

La verdad está a la vista, empezaron a aparecer algunos cadáveres de desaparecidos, los nietos recuperados, los testimonios de los ex detenidos, son pruebas verdaderas de lo que hicieron”, continúa la misiva. 

Y agrega: “Estamos a unos días de que se dicte la sentencia y esto me desespera. ¡Termina el 2° juicio a 29 imputados y nosotros, una vez más, con las manos vacías! Y mi madre sin consuelo llora y me pregunta: ¿Por qué no me lo quieren entregar?”. 

“Ya no me importa saber quién asesinó a mi hermano Pedro Valentín Ledesma, cuando tenía sólo 21 años. Sólo quiero saber dónde lo tiraron. Y eso les pido: que por piedad lo digan de alguna manera, a través de una señal seria, un anónimo certero, algo que nos indique cómo encontrarlo”. 

En otro tramo señala que “sus madres, señores imputados no parieron genocidas. La mía no parió un desaparecido. Sólo parieron hijos a los que soñaban ver crecer junto a ellas, esperando la vejez junto a sus hijos” e interroga: 

“¿Habrán imaginado sus madres verlos entre rejas? Estoy segura que no. Pues mi madre tampoco imaginó jamás que iba a desaparecer su hijo. ¡Cuánto dolor el que tienen mi viejita! Y no existe el analgésico en el mundo que pueda calmarlo, ni doctor que pueda curar su alma”. 

Por último, sostiene que “ese muchachito que sólo soñaba con una Argentina mejor, que andaba por la vida -su corta vida– con un libro bajo el brazo, que se dolía del que menos tenía, ese maestro rural que abrigó los pies de su alumno con sus zapatillas y se puso las alpargatas rotas que calzaba ese niño; ese hijo amoroso, ese hermano ideal; ese joven valiente, ese era el “Negrito”, a ese mataron ustedes”. 
Fuente:ea

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