Una historia de resistencia en primera persona
Lunes 24 de Agosto
Franco Mizrahi
Alicia Bonet reconstruye la larga lucha para reclamar justicia por el crimen de Rubén Pedro Bonet, una de las víctimas de la Masacre de Trelew. Exilio y compromiso.
"Pasé por el banco, saqué los ahorros y tomé un taxi en la esquina de Elcano y Álvarez Thomas. Yo vivía en el edificio del Hogar Obrero. Cuando subí, le pedí al taxista que estaba escuchando la radio si podía subir el volumen. El hombre puso más fuerte. Cuando llegamos al Aeropuerto, el conductor me preguntó: 'Señora, ¿por qué quería escuchar eso?'. 'Porque mi esposo está entre las víctimas y quiero saber si está vivo o muerto'", recuerda. "Cuando le voy a pagar, me contestó: 'Señora, usted no me tiene que dar nada, si a él lo mataron, lo mataron por luchar por nosotros'." Han pasado 43 años de aquella mañana y Alicia Bonet lo vive, desde París, como si hubiera ocurrido ayer. El hombre por quien preguntó el chofer es Rubén Pedro Bonet, uno de los 16 militantes revolucionarios asesinados en la Base Aeronaval Almirante Zar, el 22 de agosto de 1972. "Ese era el sentimiento de Trelew que se corrió en toda la Argentina. Nadie les creyó a los militares, todo el mundo empezó a salir a las calles. Así comenzó la Masacre de Trelew", relata.
Según consignó Tiempo Argentino, aquel invierno de 1972, la información que difundió la radio volvió a ser determinante unas horas más tarde para Alicia. Como los heridos eran trasladados al Hospital Naval Bahía Blanca, la avioneta en la que viajó hizo una escala en esa localidad del sur provincial bonaerense. Allí la estaba esperando un abogado, con quien se dirigió en auto al nosocomio. "En el camino anunciaron por la radio que el número 16 era Rubén Pedro Bonet", revive Alicia. La amarga noticia determinó el final de su viaje. Pero no de su lucha. "Avisé a mi familia que me esperen en el Aeropuerto porque volvía a Buenos Aires. Yo le quería explicar a los chicos lo que había pasado", relata.
Mensaje de radio
En la mañana del 22 de agosto de 1972 la noticia de la masacre se reprodujo a través de comunicados militares por la radio y la televisión. La versión oficial, redactada por el gobierno de facto que comandaba el dictador Alejandro Agustín Lanusse, decía que militantes de las organizaciones Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros habían intentado fugarse. "Cuando escuché eso me di cuenta que todo era una gran mentira", explica Alicia a Tiempo.
Una semana antes, 25 militantes políticos de aquellas fuerzas revolucionarias, distribuidos en dos grupos, habían logrado escaparse de la cárcel de Rawson, el penal de máxima seguridad del país. Tan sólo el primer conjunto, integrado por los jefes guerrilleros Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna , del PRT-ERP; Marcos Osatinsky y Roberto Quieto, de las FAR; y Fernando Vaca Narvaja, de Montoneros, pudo concretar la fuga, con ribetes cinematográficos. Partieron hacia el aeropuerto de Trelew, donde los esperaba un avión de Austral, secuestrado previamente por un comando de apoyo, que voló rumbo a Chile. El segundo contingente con las restantes personas se vio perjudicado por una serie de desinteligencias. Llegó en varios taxis a la terminal aeroportuaria cuando el avión ya había partido. Tomaron el aeropuerto y tras pedir garantías se entregaron. Fueron trasladados a la Base Almirante Zar de Trelew. Una semana después, fueron acribillados a sangre fría. Tres sobrevivieron para contarlo.
La Verdad
Desde entonces, Alicia peleó incansablemente para que la Masacre de Trelew no se olvide y sea juzgada. "Soy maestra, argentina, madre y revolucionaria", se define Bonet. "Consideraba que tenía que denunciar lo que había pasado para que se sepa la verdad. Tanto para poder mirar de frente a mis hijos como para que la historia supiera lo que era", describe.
"Unos días después (de la masacre) me presenté con la ayuda de un abogado e hice una denuncia contra la Marina Argentina por el asesinato de mi esposo. El encargado del Juzgado de Instrucción Nº 6 impulsó mi denuncia de manera secreta. Ni sus propios colaboradores sabían que había seguido adelante con mi presentación. Exigió que se hiciera la autopsia. El estudio arrojó que tenía varias heridas de balas de ametralladora que no eran mortales y una herida de bala .45 tirada a poca distancia con él en el piso, en posición horizontal. Le entró por la frente y le destrozó la cabeza. En su certificado de defunción dice 'muerte violenta'. Y precisan que falleció a las 12:55 del mediodía. La Masacre de Trelew comenzó a la madrugada. Ahí él recibe los tiros de ametralladora. A las 12:55 fueron a rematarlo, especialmente. Lo fusilaron dos veces. Eso quedó muy claro", rememora Alicia. La investigación por el asesinato masivo de la Armada continuó por un tiempo más y fue reimpulsada en 2012. Para su devenir fue clave el testimonio de los tres sobrevivientes: Ricardo Haidar (Montoneros); María Antonia Berger (FAR); y Alberto Camps (FAR). Todos fueron luego asesinados por la última dictadura cívico-militar.
Según se logró reconstruir, a las víctimas las obligaron a salir de sus celdas, las pusieron contra la pared y desde una ametralladora ubicada en el centro de la habitación comenzaron a dispararles. "Los primeros de la fila murieron inmediatamente. Algunos de los últimos cuando empezaron a ver que los compañeros iban cayendo se tiraron al piso. El marino Roberto Bravo, acompañado de Luis Sosa, fue quien remató al resto con su pistola 45", indica Alicia.
Clandestinidad y exilio
El impulso que Alicia le dio a la causa no fue gratuito para ella ni para su familia. "El 31 de julio de 1974 me fueron a buscar al trabajo. Yo no había ido por enfermedad, dado que me había casado en segundas nupcias con Cacho Krueger y estaba embarazada. No me sentía bien. Los familiares de Trelew estábamos en la lista de quienes debían ser asesinados por la Triple A. El 1º de agosto paso a vivir en la clandestinidad con mi segundo esposo y mis hijos", cuenta Bonet. Mantuvo la clandestinidad hasta que dejó la Argentina, el 7 de julio del '77 rumbo a Brasil. "Nos fuimos con DNI falsos. Llegamos a Río de Janeiro. Allí pedimos asilo político y seis meses después, Francia nos dio refugio", añade.
Homenaje
"Cuando me jubilé de maestra en Francia, en 2005, organizamos junto con compañeros latinoamericanos y franceses el Colectivo Argentino por la Memoria", subraya. "Estar viva es un regalo de la vida", confiesa. En la actualidad, Alicia tiene cuatro hijos. Además de Hernán y Mariana con Bonet, tuvo a Laura en la clandestinidad. Y luego a Iván. También tiene nueve nietos. Los mayores, en honor a su abuelo revolucionario asesinado por la Marina, se llaman Iván Rubén y Gabriel Pedro. "Esa es la mayor alegría y venganza de la vida: no pudieron terminar con nosotros."
Fuente:Infonews

No hay comentarios:
Publicar un comentario