24 de febrero de 2016

BUSCAN RESTOS DE DESAPARECIDOS CHAQUEÑOS EN CERCANÍAS DE MARGARITA BELÉN.

Lo harán peritos de CAMIT
Buscan restos de desaparecidos chaqueños en cercanías a Margarita Belén
24/02/2016
Será este miércoles a partir de las 10 a la vera del arroyo Guaycurú. Fue por orden de la Jueza Federal, Zunilda Niremperger, en el marco de las tareas de búsqueda de desaparecidos chaqueños. Uno de los miembros fundadores del equipo que realizará la excavación, Victor Ataliva, habló en exclusiva con CHACO DIA POR DIA.

Foto: CAMIT 
En el marco de la búsqueda de los restos de personas desaparecidas durante la última dictadura en el Chaco, este miércoles se realizará un trabajo de excavación en un campo ubicado a la verda del arroyo Guaycurú, en cercanías de donde se perpetró la Masacre de Margarita Belen.

Dicha labor fue solicitada por la jueza Federal de Resistencia, Zunilda Niremperger y será realizada por integrantes del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), con la colaboración de Gendarmería Nacional.

El especialista en Estudios Culturales y uno de los miembros fundadores del CAMIT, Victor Ataliva, habló en exclusiva con CHACO DIA POR DIA respecto del trabajo que realizarán en el lugar y de la labor que vienen llevando adelante en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

—¿En qué consistirá el trabajo que realizarán los peritos del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT) en cercanías a Margarita Belén? 
—En función de las actuaciones del Juzgado Federal N° 1 de Resistencia, la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal y la militancia y presencia de los organismos de DD.HH. y familiares de Chaco y el NEA, fuimos convocados para llevar adelante una pericia forense en las cercanías del Arroyo Guaycurú.

Tal como trascendió en los medios, la misma tiene por objetivo detectar, a partir de lo que en el ámbito de la Arqueología se denomina "prospección subsuperficial", la existencia de una inhumación clandestina (es decir, lo que comúnmente se conoce como "fosa").

En pocas palabras, esta intervención forense está conformada por distintas etapas de trabajo: en primer lugar, el reconocimiento del espacio físico en el que, según la denuncia, existiría una inhumación; posteriormente, y una vez analizadas las características actuales del terreno, se implementarán aquellas técnicas para localizar la "fosa" (excavaciones arqueológicas, análisis sedimentológicos in situ y de los materiales recuperados durante la remoción de sedimentos, etc.); en caso de localizar la inhumación, se procederá a su excavación sistemática, lo que implica el registro tridimensional de cada una de las evidencias y la recuperación de todos aquellos indicios que potencialmente pueden aportar datos sobre el contexto (esta instancia de trabajo es esencial en una intervención forense, ya que el análisis contextual de las evidencias posibilitará las interpretaciones posteriores); en caso de que se recuperen restos óseos, se realizará un análisis preliminar (que tiene por objetivo determinar si se tratan de restos óseos humanos, la cantidad mínima de individuos -en realidad, personas- presentes en ese contexto, si presentan, o no, signos de violencia, etc.); finalmente, en gabinete, se realizarán una serie de análisis que posibilitarán los posteriores análisis para determinar la identidad nominal (vía análisis bioantropológicos, ADN, etc.)

 —¿Cuántas personas están involucradas en la tarea? Anteriormente ¿trabajaron en el Chaco? 
—La intervención forense será realizada por los peritos Alejandro Leiva, Ruy Zurita y Aldo Gerónimo, miembros del CAMIT y con amplia experiencia tanto en trabajo de campo como de gabinete. Esta constituye nuestra primera experiencia forense en Chaco y tenemos grandes expectativas, a pesar de la complejidad del contexto.

Y subrayamos la palabra "complejidad", dado que son muy pocas las inhumaciones de este tipo que fueron relevadas en nuestro país hasta el momento. De hecho, los miembros fundadores de nuestro equipo fueron quienes encontraron la primera inhumación clandestina en Argentina: el llamado "Pozo de Vargas", aquí en Tucumán.

Y destacamos nuevamente el término "complejidad" referido a esta modalidad de ocultamiento de los cuerpos de los detenidos/as-desaparecidos/as, una instancia que implicó la selección de lugares estratégicos y donde los perpetradores asumieron que no serían jamás encontrados/as; por ello cobran relevancia este tipo de intervenciones donde los testimonios de sobrevivientes y testigos refieren a la existencia de las mismas.

Sin embargo, debemos tener presente que en muchas oportunidades las referencias de los testigos remiten a marcas en el paisaje y debemos tener presente que los hechos que investigamos ocurrieron hace 40 años, lo que implica también analizar cómo esas marcas en el paisaje se fueron transformando durante las cuatro décadas subsiguientes, además de las alteraciones intencionales -en muchos casos- para impedir la localización, relevamiento y excavación sistemática de tales inhumaciones.

—Con respecto al equipo forense, ¿desde cuándo están trabajando y cuáles fueron los resultados hasta el momento?
—Una parte importante del equipo inició la experiencia forense en Tucumán hace ya 15 años. En tanto graduados, docentes, estudiantes, investigadores de la Carrera de Arqueología de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto M. Lillo (de la Universidad Nacional de Tucumán), iniciamos una experiencia de trabajo conjunto con familiares, querellantes, militantes y organismos de DD.HH. de Tucumán hacia el año 2000. Al año siguiente realizamos una primera visita (en el año 2001) al lugar en el que, posteriormente, trabajaríamos como peritos forenses hasta el presente.

Nombrados por el Juzgado Federal N° 2 de Tucumán, el 24 de abril de 2002 iniciamos el trabajo y, a dos semanas, localizamos la inhumación clandestina "Pozo de Vargas". Se trata de una construcción subterránea de mampostería, de unos 3 metros de diámetro, construida hacia fines de siglo XIX y vinculada al mundo ferroviario (el pozo abastecía de agua a las máquinas de vapor).

Desde el 2002 hasta el 2006, un primer equipo -el cual fundamos quienes después conformamos el CAMIT- estuvo a cargo del trabajo; y desde el 2009 hasta el presente, el CAMIT. Como resultado de la intervención, actualmente nos encontramos trabajando a 32 metros de profundidad, recuperando las evidencias de las prácticas genocidas y -con el aporte de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas- se han identificado, hasta el momento, a 53 hombres y mujeres que fueron arrojados en el interior del "Pozo".

Por otra parte el equipo aportó evidencias contundentes referidas al empleo y dinámica del ex Centro Clandestino de Detención "Arsenales", un predio militar que fue empleado durante los años 1976 y 1977, instalaciones claves para el funcionamiento del dispositivo desaparecedor puesto en marcha en Tucumán.

En el presente el CAMIT centró su trabajo tanto en lo estrictamente pericial forense como en lo educativo, sosteniendo que el trabajo con los docentes y las nuevas generaciones de estudiantes es el que posibilitará construir otro presente y, consecuentemente, otro futuro. 

—¿Se construye Memoria desde las Ciencias Forenses? 
—Definitivamente sí. Asumimos que el trabajo forense, y las contribuciones de las disciplinas sociales en su conjunto, posibilitan repensar el pasado reciente. Un pasado que se reactualiza permanentemente, un pasado que se niega a "pasar" en tanto aún carecemos de respuestas precisas respecto a lo ocurrido. Aún desconocemos, por ejemplo, el destino de muchos hombres y mujeres que permanecen desaparecidos y desaparecidas. Abordamos las evidencias materiales del genocidio, ese es nuestro aporte.

Esto es, encontrar, relevar, registrar, interpretar, resignificar, aquellas evidencias que posibilitan repensar las prácticas políticas -y las resistencias al autoritarismo, desde mediados de la década de 1970 hasta inicios de la siguiente- y recuperar, en definitiva, las trayectorias de vida y militancia de hombres y mujeres que, justamente por tales trayectorias, fueron víctimas de las prácticas genocidas.
Bruno Martínez
Fuente:ChacoDiaPorDia

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