| Mimi Díaz de Guastavino murió este jueves. |
Mimí perdió dos hijos a manos de la organización militar que perpetró la última dictadura y que en connivencia con gran parte de la sociedad civil, escribió una de las páginas más negras de la historia argentina. Fue madre de las víctimas directas de la dictadura más sangrienta.
Su hijo Enrique fue secuestrado el 17 de febrero del ’76, junto a Daniel Angerosa en Santa Fe, donde se encontraban viviendo. El gobierno justicialista los detuvo en ese día de verano, junto a otros compañeros de militancia.
Pemo, el hermano menor de Enrique y actual senador nacional, quien también estaba en Santa Fe con su esposa Liliana Ríos. Cayeron presos seis meses después, el 27 de septiembre, en la casa en que estaban viviendo.
Unos meses después, el 23 de diciembre, fue acribillada Patricia Guastavino, hermana de Enrique y Pemo. La joven se había ido en 1974 a La Plata a estudiar Bioquímica y Farmacia. Vivía en un departamento que compró su padre, un recordado farmacéutico de Gualeguaychú. A Patricia, que militaba en la JUP, la acribillaron en la calle 69 entre 8 y 9, cuando salía de una casa que había sido levantada por la organización, pero no les habían avisado. Ni siquiera atinaron a resistir, ante la emboscada militar. Y fue una ejecución, como casi siempre.
Su cuñada, Gladis Raquel Benítez, que ya se encontraba viviendo en las cercanías con Patricio, el segundo de los Guastavino, justo pasó en un colectivo urbano por el lugar, se asombró por el amplio operativo que había y alcanzó a observar a la joven muerta en la vereda. Así fue como se enteró la madre de los Guastavino, quien tuvo que hablar con un primo que era coronel del Ejército para que autorizaran el envío del cadáver a Gualeguaychú.
En ese entonces, Pemo permanecía preso en Coronda. Patricio viajó enseguida hacia Mendoza, con su mujer, que era oriunda de General Alvear, en esa provincia. Patricio también estudiaba en La Plata, Ingeniería, pero no era un militante activo. El comunicado oficial del Ejército dio cuenta de la muerte de la joven Guastavino el mismo día de producido y salió publicado en el diario Clarín: “El comando de Zona I informa que fuerzas conjuntas mantuvieron enfrentamientos el 22 de diciembre en la ciudad de La Plata: 1) siendo aproximadamente las 5.30 en la calle 32 bis entre 119 y 120 detectaron a dos delincuentes subversivos que pegaban afiches, los que fueron abatidos. 2) Siendo aproximadamente las 7.35 en la calle 69 entre 8 y 9 se sorprendió a dos delincuentes subversivos que estaban repartiendo panfletos. Al dárselas la voz de detención los mismos abrieron fuego. Resultaron abatidos y según los documentos que portaban serían Eduardo Valentín (a) Brujo y Patricia Noemí Guastavino (a) Chamarra; de las fuerzas conjuntas resulto herido un cabo de la Policía de Buenos Aires”.
El cuerpo de Patricia -que el 17 de agosto había cumplido 21 años- llegó en horas de la noche a Gualeguaychú, en medio de un fuerte operativo de seguridad, y fue sepultado en el cementerio de la ciudad. Nadie sabía del paradero de Enrique; Pemo salió recién después de Malvinas de la cárcel –donde ingresó el 8 de septiembre de 1976- y regresó a su ciudad natal. En medio de tanto dolor acumulado, de tanta pérdida, no podía entender a buena parte de la sociedad de Gualeguaychú, sus vecinos de toda una vida, cómo se cruzaban de vereda cuando lo veían caminando por la céntrica calle 25 de Mayo. Atrás había quedado un largo periplo: una casa de torturas en Santa Fe cuya ubicación nunca pudo determinar -donde estuvo desaparecido por veinte días-; la Guardia de Infantería del Ejército Argentino -en el que lo tuvieron hasta que pudo recuperarse de las secuelas físicas por la tortura-; la cárcel de Coronda durante tres años, Caseros, La Plata y Rawson. Habían pasado más de seis años desde aquél día de febrero de 1976, en que vio por última vez a su hermano Enrique, en la Plaza de Las Banderas, en la capital santafesina, cuando fueron interceptados por un Falcon verde y disparó uno para cada lado. Enrique fue chupado y es uno de los desaparecidos de nuestra historia sangrienta.
Los dos hijos asesinados y desaparecidos de Mimí son Enrique Gerardo Esteban, nacido en Gualeguaychú. Militante de Montoneros. Detenido-desaparecido el 17 de febrero de 1976 en Santa Fe. Tenía 25 años. Y Patricia Matilde Noemí Chamarra; nacida en Gualeguaychú. Militante de Montoneros. Asesinada el 22 de diciembre de 1976 en La Plata, Buenos Aires. Tenía 21 años.
(Foto: El Día De Gualeguaychú)Fuente:AnalisisDigital
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