9 de septiembre de 2017

DESAPARICIÓN FORZADA DE SANTIAGO MALDONADO.

Opinión. Nota en el New York Times sobre la desaparición de Santiago
Por Martín Caparros / NY Times / Resumen Latinoamericano/ 7 de Sept. 2017 .- 
CALI, Colombia – En la Argentina un hombre no aparece. No sabíamos nada de él; ahora sabemos que lo llaman Juan o el Brujo, que nació en un pueblo de la provincia de Buenos Aires en 1989, que hace unos meses se mudó a la Patagonia, que últimamente trabajó de tatuador en Chiloé pero que lo que realmente le gusta es internarse en la naturaleza; que es capaz de sobrevivir en el bosque comiendo hongos y frutos, que es amable y buen conversador, pelilargo, tranquilo, que toca la batería y desdeña a los burgueses, que trata de vivir de otra manera. No lo sabíamos, por supuesto, y ahora sí: es curioso cómo, de pronto, una vida que pasaba tan inadvertida como casi todas se vuelve relevante. La vida de Santiago Maldonado, ahora, es decisiva. Se ha vuelto un campo de batalla de la guerrita argentina.
El 1 de agosto pasado, en la provincia sureña de Chubut, Santiago Maldonado se sumó a un corte de rutas organizado por una comunidad mapuche que reclama tierras de uno de los mayores latifundistas del país: la corporación italiana Benetton. La Gendarmería —un cuerpo armado que debería cuidar las fronteras y territorios fronterizos— reprimió el corte; esa tarde, Santiago Maldonado desapareció. Sus amigos y sus parientes lo denunciaron enseguida; un mes después, nada se sabe. Y nadie parece plantearse la pregunta decisiva en cualquier crimen: ¿para qué? Cualquier novela policial lo enseña: para encontrar un culpable hay que encontrar un móvil. Es muy difícil descubrir a quién podría beneficiar la “desaparición” de Santiago Maldonado. No era un peligro ni un ejemplo para nadie; a nadie le sirve secuestrarlo y matarlo.
La opción más lógica es que Maldonado haya sido víctima de la violencia represiva de unos gendarmes. Pero no tiene sentido que ese destacamento haya recibido de su gobierno la orden de asesinar: “Señores, vayan y maten a alguien para imponer el orden” —y menos aún cuando ese gobierno ha hecho todo lo posible para que su oposición no pueda reprocharle ningún muerto—. En la Argentina, desde 1983, los gobiernos que matan suelen pagarlo caro.
Es mucho más pensable que unos gendarmes se excedieran en el uso de la fuerza y que después no hayan encontrado mejor solución que ocultar la prueba de su delito, de su estupidez. Y que lo sigan negando por camaradería o como quiera que eso se llame. Si es así, son el producto de años de gobiernos incapaces que no consiguieron civilizar lo suficiente a sus fuerzas represivas.
Pero todo son hipótesis: nadie consigue saber qué fue de Maldonado. La búsqueda, dicen los voceros oficiales, es intensa. Su fracaso solo acepta dos explicaciones: o bien el Estado argentino es tan fallido que no es capaz de descubrir, tras un mes de supuestas investigaciones, qué fue de un ciudadano, o simplemente no quiere hacerlo. Ninguna de las dos favorece al gobierno; solo la segunda favorece a la oposición peronista, que dirigió ese estado durante doce años.
En cualquier caso, el tema fue volviéndose central. Y se lanzó, bien argentina, la pelea por el sentido, la guerra de relatos: los intentos de definir qué significa qué, cómo debe leerse la historia, cómo utilizarla en el presente. El viernes pasado cientos de miles de personas reclamaron la aparición de Maldonado en la Plaza de Mayo porteña. Eran, sobre todo, militantes del kirchnerismo y de algunos grupos de la izquierda; hubo incidentes, detenidos. Muchos de ellos cantaron que lo habían desaparecido como en la dictadura militar de los setenta. Y Cristina Fernández de Kirchner dijo que el gobierno puede haberlo hecho “para demostrar poder, que a cualquiera que proteste lo van a meter preso”. Los suyos, a su saga, aprovecharon el caso para insistir en que Mauricio Macri es lo mismo que los militares asesinos. Es su grito habitual: “Macri, / basura, / vos sos la dictadura”.
La banalización de la historia es una tendencia fuerte en la Argentina actual. Pero hay momentos en que bordea el abismo. La desaparición de miles de personas entre 1976 y 1982 fue el resultado de una política de Estado, conducida por dictadores que habían eliminado toda garantía porque vieron en la actividad de unos cuantos militantes —armados y desarmados— su oportunidad para matar a los activistas sociales, sindicales y políticos que podrían haber dificultado su proyecto de cambiar la estructura social y económica de la Argentina: acabar con la industria —y, por lo tanto, con los obreros industriales— y devolver el país a su condición de granero exportador. Lo lograron: el resultado es esta Argentina fracasada.
Los desaparecidos fueron las víctimas directas de esa política. Suponer que ahora sucede algo semejante se acerca al disparate y desvirtúa cualquier lectura seria de esos años. Pero una parte de la sociedad argentina escucha estos desatinos, los asume. La ayuda el hecho de que el gobierno, como es usual, no supo reaccionar. Debería haber actuado con energía desde el principio: ordenar una investigación a fondo en la Gendarmería, apartar a los responsables del operativo, recibir a los familiares, hacer declaraciones sin dobleces, interesarse —en el sentido más fuerte— por el hecho intolerable de que un argentino puede haber sido víctima de la violencia del Estado.
En cambio, el presidente Macri se calló la boca y su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, salió a decir que los militares de los setenta “no eran tan demonios”: se refería a más de setecientos oficiales condenados por delitos de lesa humanidad.
Familiares de Santiago Maldonado, incluyendo su hermano Germán, al centro, y activistas, sostienen fotos de Maldonado demandando su aparición con vida a las afueras del congreso argentino, en Buenos Aires el 7 de agosto de 2017. Credit Victor R. Caivano / Associated Press
Mientras, Santiago Maldonado no aparece. Es terrible, pero no habría tenido este peso político si el gobierno de Macri hubiera sabido enfrentarlo a tiempo: apropiarse del tema, manejarlo. No dar la sensación de que se ocupa porque los ciudadanos lo presionan.
No es razonable pensar que el gobierno dio la orden de matar a Maldonado. Pero parece que, además de no interesarse por cuestiones de derechos humanos, tampoco termina de entender que una parte importante de sus ciudadanos sí se levanta contra cualquier violación de esos derechos. Así, el gobierno le deja esa bandera a los que sí se interesan, ya sea porque siempre se interesaron o porque, como en el caso de los jefes kirchneristas, descubrieron en algún momento que les resultaba rentable interesarse. Son ellos los que construyen el sentido del acontecimiento: los que ganan una vez más esa pelea.
Parece otro error de Mauricio Macri y los suyos; quizá sea una decisión. Quizá prefieren actuar para esa otra parte importante de sus ciudadanos que no quiere oír hablar nunca más de todo aquello. Son millones: probablemente tantos como los que, cuando los militares mataban, miraban para otro lado o aplaudían. Si es una elección, parece torpe, y no ha dejado de traerles problemas desde que quisieron cambiar el feriado del 24 de marzo —que recuerda los crímenes militares— o intentaron justificar la reducción de penas a los condenados por esos delitos.
En la Argentina un hombre no aparece y esa desaparición se convierte en una crisis política. Es saludable que así sea, pero el gobierno, su principal damnificado, habría podido evitarla: les habría resultado casi fácil armar desde el principio una comisión para su búsqueda con personas idóneas de todos los sectores, reunir voluntades contra la violencia de una desaparición, y convencernos de que esa violencia es un problema nacional y que incluso les importa. No lo hicieron; si no saben o no quieren es una duda que, a esta altura, por repetida, resulta casi intrascendente.



Zaffaroni alertó sobre la desaparición de Santiago Maldonado: “Es el caso del Felipe Vallese del siglo XXI”
Resumen Latinoamericano/ 7 de Sept. 2017.-
El ex juez de la Corte Suprema inscribió la desaparición forzada de Maldonado en un contexto en el que hay “una nueva pretensión totalitaria” en el país. “Tengamos cuidado con la advertencia de lo que representa este hecho”, señaló.


El ex ministro de la Corte Suprema de Justicia y actual miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Raúl Zaffaroni, comparó la desaparición de Santiago Maldonado con el secuestro y el asesinato del dirigente metalúrgico Felipe Vallese, el primer detenido desaparecido político del país. “Es un adelanto, como fue en su momento Vallese respecto de la dictadura y la doctrina de la seguridad nacional”, alertó sobre la falta de respuestas del Gobierno sobre el paradero del joven del que no se sabe nada desde el 1 de agosto, después de la brutal represión de Gendarmería a la comunidad Pu Lof de Cushamen. “Tengamos cuidado con la advertencia de lo que representa este hecho”, insistió.
Para el magistrado, “hay una nueva pretensión totalitaria”, que se diferencia a la época de la dictadura porque esta vez se ejecuta a través de las “fallas institucionales del sistema”. “Lo que a uno le hace pensar que se trata de una desaparición forzada es la actitud oficialista”, opinó Zaffaroni, en referencia al “cambio de rumbo” del discurso de los funcionarios gubernamentales. Al respecto, Zaffaroni resaltó que ahora la situación se les volvió “innegable” porque la gente “perdió el miedo”. “Uno ve que se han subido al desván de los disfraces viejos y desde ahí bajaron todo el arsenal de encubrimiento que antes se usaba para una desaparición forzada”, denunció el ex juez del máximo tribunal.
Felipe Vallese fue secuestrado en agosto de 1962 durante el gobierno de José María Guido. Tenía 22 años era delegado metalúrgico y miembro de la Juventud Peronista. Los testimonios de la época dieron cuenta que fue torturado en la comisaría 1 de San martín y desde allí fue desaparecido. Su búsqueda se transformó en un reclamo político que atravesó los sucesivos gobiernos militares y civiles.
El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, viajó ayer a Esquel a pedido del presidente Mauricio Macri después del impacto internacional que generó la desaparición del joven y las encuestas que registraron que el reclamo por su aparición se instaló con fuerza entre los argentinos. El giro en la posición del Gobierno quedó evidenciado también en declaraciones del ministro de Justicia, Germán Garavano, quien dijo “no pongo las manos en el fuego por nadie”.
Al referirse específicamente al rol que cumple Gendarmería, Zaffaroni destacó que siempre fue “una fuerza bastante limpia” y culpó a los responsables políticos por “la desproporción del uso de la fuerza”. “Cuando había problemas, los peritajes siempre los hicieron ellos porque fueron una fuerza correcta, no sé ahora qué conducción política tiene en este momento para que pasen estas cosas”, se preguntó en diálogo con Radio Del Plata. El 30 de diciembre de 2015 la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, designó al comandante general Gerardo Otero al mando de Gendarmería y como subdirector al general Federico Sosa. Según el comunicado oficial del ministerio, Bullrich resaltó que se trataba de una “decisión estratégica” contra el narcotráfico.
“Arriesgo una hipótesis más grave: creo que esa desproporción en el uso de la fuerza lo que está mostrando es una falta de técnica policial y por otra parte un descontrol de la conducción política de la fuerza, lo que lo vuelve aún más peligroso”, puntualizó Zaffaroni y opinó además que no entiende esta forma de actuar del Gobierno porque es “disfuncional para sus propios planes”. “Si están manipulando a Gendarmería de esa manera, están corrompiendo una fuerza que siempre fue limpia”, denunció al ser consultado si el Gobierno está defendiendo a los gendarmes porque los necesitan para otros casos, como el de Nisman.



Jorge Asis insiste en que a Maldonado lo detuvo y golpeó Gendarmería y que “se les quedó”
7 septiembre 2017
El periodista y escritor Jorge Asís, en su momento ligado íntimamente al menemismo, y antes y ahora con fuertes contactos con la Policía Federal, volvió a reiterar en un programa televisivo que la Gendarmería detuvo a Santiago Maldonado, lo golpeó, lo expuso a muy bajas temperatura y “se les quedó”. Luego, repreguntado, insistió en que se trata de un crimen y que el gobierno ha actuado muy torpe y lentamente.
Calificó de “tardía” la reacción del Gobierno frente al caso y auguró la caída de varios gendarmes y altos funcionarios de Seguridad por este grave hecho.
Las afirmaciones de Asis coinciden con un informe de Inteligencia de la Federal (desmentido por la fuerza) que señalaba la misma hipótesis sobre el caso Maldonado. Ambas versiones tienen un punto común con las declaraciones de los comuneros mapuche en sus declaraciones ante el juez: a Santiago Maldonado lo detuvo e hizo desaparecer la Gendarmería.



Meganegociado multimillonario: porqué el gobierno dilata el caso Santiago Maldonado
por Mariana Escalada & Agustin Ronconi, El Disenso / Resumen Latinoamericano/ 7 de Sept. 2017.-
En 30 días vence la Ley 26.160 que suspende los desalojos de comunidades indígenas y Cambiemos está comprando tiempo para no prorrogarla. En este informe de El Disenso te contamos que el Senado volvió a postergar el tratamiento de la prórroga, beneficiando a los magnates Lewis y Benetton, quienes esperan ansiosos el vencimiento del plazo para poder solicitar el desalojo de las comunidades que habitan en sus tierras.

La 26.160

Sancionada el 1º de noviembre de 2006, la Ley 26.160 suspendió los desalojos de comunidades indígenas por el término de cuatro años, al tiempo que ordenó el RETECI – Relevamiento Territorial de las Comunidades Indígenas, un relevamiento técnico, jurídico y también catastral. Para esta acción se propuso un lapso de 3 años, creándose un fondo al que se le asignó un presupuesto de 10 millones anuales, y cuyo responsable directo es el INAI – Instituto Nacional de Asuntos Indígenas.
El tiempo pasó, y al término del 2009 no se había avanzado en el RETECI por lo que fue necesaria la creación de la Ley 26.554 mediante la cual se prorrogó tanto la suspensión de los desalojos como la realización de los relevamientos hasta el día 23 de noviembre de 2013. En esa oportunidad volvió a asignarse un presupuesto anual de $10 millones por cada año extra agregado a la ley original.
Llegada la fecha y ante el incumplimiento de los relevamientos, nuevamente se creó una ley a medida, en este caso la 26.894, poniendo como nueva fecha límite el mes de noviembre de 2017.
En el año 2013, el ENDEPA – Equipo Nacional de Pastoral Aborigen alertó sobre el incumplimiento de la ley a través de un pormenorizado informe titulado “Advertencia sobre la inejecución de la ley 26.160”.
Desde principios de 2017 la legisladora Magdalena Odarda viene insistiendo para que la Cámara de tratamiento a su proyecto de Ley S-1632/17 que solicita la prórroga hasta el 23 de noviembre de 2021 de los plazos establecidos en la Ley 26.160, prorrogados posteriormente.
Odarda hace referencia al informe de ENDEPA, sobre el que denuncia al Estado Nacional y los Estados Provinciales como “responsables por la inejecución de las leyes 26.160 y 26.554“, ya que según el documento mencionado, el avance real comprende:
Cantidad de Comunidades relevadas: 465
Porcentaje del total relevado: 48,95%
Universo a alcanzar definido en Cantidad de Hectáreas 9.000.000
Cantidad de Hectáreas relevadas 4.494.517,79
Porcentaje del total 49,93%
Universo a alcanzar definido en cantidad de comunidades: 950
Los desalojos de diferentes comunidades privilegiando los intereses de los terratenientes del lugar son moneda corriente en las provincias, y mientras Gendarmería irrumpe violentamente en sus dominios arrasando con todo a su paso, para que la justicia luego devuelva esas tierras a los poseedores de los títulos propietarios, los integrantes de los pueblos originarios ven sus casas destruidas y sus pertenencias quemadas al tiempo que son catalogados como “usurpadores” de las tierras de sus ancestros.
Lamentamos corroborar además que tampoco se ha logrado frenar los desalojos o desocupaciones judiciales en su totalidad, registrándose casos en Las Pailas (Salta), Quilmes, Nogalito, Mollar (Tucumán), Pampa del Indio (Chaco), La Primavera (Formosa), Los Toldos (Buenos Aires), Currumil, Paichil Antriao (Neuquén), Santa Rosa Leleque (Chubut). Sobre otras pesa orden de desalojo, frenadas por el momento por recursos judiciales (ej. Cheuquel, Huayquillán, en Neuquén). Otras se encuentran en peligro por intentos de venta de parte de su territorio (ej. Comunidades de la Reserva de Yabotí, en Misiones).
Advertimos y denunciamos el crecimiento de la violencia estatal como aparato represivo en la ejecución de los desalojos, como ser el caso de la comunidad de Las Pailas (Salta) y La Primavera (Formosa). En éste último perdieron la vida dos personas.
El cacique Chocobar (Tucumán) fue asesinado en ocasión de protesta por sus tierras. En todas las acciones hubo innumerables daños materiales, morales y comunitarios. Todos estos incidentes se hubieran evitado de haberse ejecutado el Programa de Relevamiento Territorial tal como se previó legislativamente. señaló la legisladora en su proyecto de Ley.

Pu Lof en Cushamen

En 2015, la comunidad Mapuche Pu lof en resistencia de Chushamen, ubicada en la localidad de Santa Rosa de Leleque, provincia de Chubut, se propuso recuperar parte de su tierras ancestrales, actualmente usurpadas por el magnate Luciano Benetton, quien posee más de 900.000 hectáreas a su nombre. Esta decisión significó para la comunidad, el inicio de amedrentamientos y acciones represivas por parte del Estado a través del ingreso de Gendarmería a sus tierras.
Tanto el magnate Lewis como Benetton son poseedores de cientos de hectáreas reclamadas por los Mapuches, y necesitan tiempo para que expire la prórroga de la Ley 26.160 que impide los desalojos, porque de realizarse los relevamientos, deberán reconocerle a los Mapuches la propiedad comunitaria de las tierras que habitan, por esta razón es conveniente inventar un enemigo para con el Estado, que era inexistente un par de meses atrás, pero que para el gobierno justifica el ingreso de Gendarmería en pos de la protección de la propiedad privada.
De acuerdo a un informe de Resumen Latinoamericano, Macri compró tierras en Salta a menos 0,10 centavos por metro cuadrado en la zona de Rivadavia y Dragones, y con ayuda del Gobernador Urtubey, este mismo año desalojó comunidades indígenas wichis, a las que también dejó sin agua desviando los arroyos existentes hacia sus sembradíos de soja. Se trata de aproximadamente 14 familias que luego de ser desalojadas quedaron a la vera de la Ruta Nacional N° 81. El cacique Rafael Carlos Tejerina aún aguarda respuestas por parte del Instituto Provincial de los Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS) y del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

Un derecho asegurado por nuestra constitución

La Constitución Argentina, en el Artículo 75, Inciso 17 reconoce “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos“, garantizando “el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural“, reconociendo “la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan” y regulando “la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano“.
El vencimiento del plazo de la Ley 26.160 no puede derogar un derecho garantizado por nuestra Constitución, máxime cuando es el Estado quien dificulta el empadronamiento, porque la ley que reglamenta un derecho constitucional puede limitarlo, pero no puede extinguirlo. Envío:ResumenLatinoamericano



Nuevo escrache a Michetti: Militantes de DDHH la increparon por la desaparición de Maldonado 

Trabajadores de DDHH se manifestaron para reclamar la inacción del Gobierno respecto al caso del joven desaparecido en Esquel. De esta forma, la vicepresidenta sigue sumando escraches si se tiene en cuenta los que semanas atrás se dieron en su visita a Tigre y al Garraham.
Gabriela Michetti participó hoy en la ciudad de La Plata de la firma de un convenio para garantizar la accesibilidad para personas con discapacidad. Sin embargo, esa no fue la principal noticia visto que en la puerta del Teatro Argentino -sitio donde se realizó la rúbrica- un grupo de trabajadores de la secretaría de derechos humanos se manifestaron ante la presencia de la funcionaria nacional para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado.
El gobierno quiere mirar para otro lado y deslegitimar la lucha de la aparición con vida de Santiago Maldonado. No le vamos a hacer el juego, no vamos a entrar en esa provocación de todas las mentiras, dudas y desvíos que hubo del caso
Sobre el caso del joven desaparecido, la vicepresidenta advirtió que “la disposición en general de la gente es que se lo pueda encontrar y que se sepa la verdad. Hay una buena fe de parte de todos los argentinos respecto a que esto suceda y estamos todos con angustia y preocupación”. A su vez, remarcó que las fuerzas de seguridad son las únicas que pueden usar la fuerza legítimamente y que si existe un exceso lo debe determinar la justicia, dejando de lado la hipótesis más fuerte del caso que habla de la posible culpabilidad de la gendarmería.
Los trabajadores bonaerenses que se concentraron en la vereda del teatro comentaron que pedían por "la aparición con vida de Santiago Maldonado y responsabilizamos a la gendarmería por la desaparición, exigimos que el gobierno y el secretario de derechos humanos bonaerense se pronuncien al respecto”. A su vez, continuaron: “el gobierno quiere mirar para otro lado y deslegitimar la lucha de la aparición con vida de Santiago Maldonado. No le vamos a hacer el juego, no vamos a entrar en esa provocación de todas las mentiras, dudas y desvíos que hubo del caso”.

Recordemos que hace una semana Gabriela Michetti había concurrido a un Centro de Formación Profesional en Pacheco. En ese marco y siendo el día de la conmemoración del Detenido Desaparecido, un grupo de docentes de SUTEBA Tigre se acercó para escrachar a la presidente del senado de la nación a través de canticos que sostenían: “¡ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables!”.
Anteriormente, en el aniversario del Garraham trabajadores de la institución le preguntaron a Michetti cuando descendía de su auto en el estacionamiento: ¿dónde está Santiago?”. De esta forma, desde la explanada del ingreso al hospital continuaron gritándole "cobardes" y "represores", en clara referencia al gobierno de Cambiemos. También tiraron panfletos y realizaron cánticos por la aparición de Maldonado.
Fuente:InfoCielo




LEGISLATURA PORTEÑA 
Tensión en la Legislatura porteña por la desaparición forzada de Maldonado 
Los legisladores oficialistas presentaron un proyecto de declaración para repudiar las pintadas en el Cabildo y lo que llaman “incidentes”. Sin embargo, evitaron hablar del accionar policial y la oposición salió a cruzarlos.
“La aparición con vida de Santiago Maldonado con vida es un reclamo de todos los argentinos, es un reclamo evidentemente todos compartimos”, aseguró el jefe del interbloque Vamos Juntos. Sin embargo, el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Carlos Tomada recordó la actitud del oficialismo: “Hace un mes que Santiago Maldonado está desaparecido y hablan como si no hubieran dicho o negado nada”.

En la sesión de la semana pasada, Vamos Juntos y Evolución se abstuvieron de votar la adhesión a la movilización por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Sin embargo, el PRO presentó un proyecto de declaración de repudio por los graves hechos de violencia generados en ocasión de la movilización convocada el 1 de septiembre en Plaza de Mayo. “Mientras queremos con todo énfasis que aparezca con vida Santiago Maldonado, también queremos rechazar y repudiar la violencia en todas sus formas”, dijo el jefe de bloque de Vamos Juntos.

Y agregó: “Una cosa es acompañar un reclamo y otra es rebolear declaraciones sin pridencia o responsabilidad de hacer uso político de esta situación”.

Las declaraciones se dieron ignorando que los detenidos aseguraron que no estuvieron en los hechos que les adjudican y que el juez Marcelo Martínez Di Giorgi confirmó que la Policía de la Ciudad no había aportado las pruebas suficientes. Dentro de los 31 detenidos se encuentran trabajadores de prensa que estaban cubriendo el accionar policial y hasta un docente que fue detenido mientras comía una pizza.

Durante muchos años se ideologizó la cuestión de seguridad para no hacerse cargo del problema”, cerró Quintana. Mientras que el legislador del PRO, Daniel Presti, interpeló a la oposición: “Se nos ha comparado con una dictadura ¿Qué estamos hablando? Yo investigué una dictadura, metí presos a represores ¿Qué hicieron ustedes?”.

“Hace un mes que Santiago Maldonado está desaparecido y hablan como si no hubieran dicho o negado nada”,
 aseguró Tomada. “Estas semanas Santiago y su familia han sido varias veces víctimas, primero por el aberrante delito de desaparición forzada y segundo por la más humillante campaña de estigmatización por parte del Gobierno Nacional”, denunció. E interpeló a los legisladores oficialistas: “A esta altura, uno tiene el derecho a preguntarse si esto es cinismo, es racismo u odio de clase porque no se entiende”.

“Rechazamos lo ocurrido y la verdad queremos saber quiénes fueron. Seguro no fueron los 31 detenidos, tampoco los miles demovilzados de distintos ámbitos y sectores. La verdad que quisiéramos saber poque tambien nosotros queremos vivir en una Argentina en paz”
, concluyó.


Por su parte, el legislador del FIT, Marcelo Ramal, indicó: “Esta situación que estamos viviendo, la movilización popular, está demostrando la incapacidad de los derechismos argentinos y continentales en llevar una política de guerra contra la población”. “En contraposición con estos planetos caldeados y radicalizados del oficialismo, les diría que bajen la pelota y digan dónde está Santiago Maldonado”,añadió. 
Fuente:NuevaCiudad 




Caso Maldonado: ordenaron un exhaustivo rastrillaje en el río Chubut 
El juez Guido Otranto dispuso la búsqueda. La familia denunció “adulteraciones” en los registros.
07 SEP 2017
El juez federal de Esquel, Guido Otranto, quien instruye en el expediente por la desaparición de Santiago Maldonado, ordenó la realización de un rastrillaje en ambas márgenes del río Chubut.
El magistrado dispuso además que se pesquise aguas abajo de donde se sitúa la comunidad mapuche con la intención de descartar que el cuerpo del joven se encuentre en alguna parte de este curso de agua.
Según se supo, los rastrillajes serán por tiempo indeterminado y comenzará este viernes.
Prefectura, junto a fuerzas de Bariloche y la colaboración de la Policía Federal llevarán adelante la búsqueda.
Denunciaron irregularidades en el expediente
La abogada de la familia de Santiago Maldonado, Verónica Heredia, consideró que “sin fiscales que hagan su trabajo es imposible avanzar en una investigación”, y denunció la existencia de registros de la Gendarmería que se encuentran “adulterados”, durante una rueda de prensa ofrecida en Esquel, Chubut.
“A 37 días de la desaparición de Santiago (Maldonado) no tenemos aún información clara. Es preocupante que no se tomen medidas claras para avanzar con la causa. Pedidos un rol más activo del Ministerio Público porque sin fiscales no se puede avanzar en ninguna investigación”, declaró Heredia a los medios de prensa.
“Comprobamos que los libros y los registros de Gendarmería están corregidos, tachados y adulterados por lo menos desde el 17 de agosto. Por eso queremos que haya mayor celeridad con respecto a las pericias que se tengan que hacer para saber qué le pasó a Santiago”, sentenció.
Bonafini sobre el gobierno: “Son dictadores”

La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, afirmó que en el gobierno de Mauricio Macri “no son democráticos, son dictadores”, destacó que Santiago Maldonado es “el primer desaparecido organizadamente”, y advirtió que desde el Ejecutivo “organizaron a quién se van a llevar porque es la manera de meternos miedo”.
“No son corderitos, no son democráticos, son dictadores. Ellos (el gobierno de Cambiemos) son secuaces, son los tipos a los que no les importa la vida del pueblo. Para ellos nosotros somos esclavos, y nos quieren tener como esclavos”, apuntó Bonafini en su habitual ronda de los jueves en Plaza de Mayo.
En una ronda que se vio teñida por la desaparición de Maldonado, a la que algunos de los asistentes acudieron con carteles en pedido de la aparición con vida del joven, manifestó: “Ellos organizaron a quién se van a llevar porque es la manera de meternos miedo”. Fuente:RioNegro


El caso Santiago Maldonado y los delitos de lesa humanidad 

La desaparición por accionar de las fuerzas de interior y exterior del Estado, junto a la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad, encuandran en el caso Maldonado
La categoría de crímenes de lesa humanidad es la síntesis final de una evolución histórica, que desde la Segunda Guerra Mundial, ha comprendido graves violaciones de los derechos humanos cometidos a través de la actuación del Estado en contra de la población al ser llevado a cabo como parte de un ataque generalizado o sistemático.
En la Argentina, en buena medida, el esclarecimiento de las características y los alcances de lo que se comprende por plan sistemático estatal de violación generalizada de los derechos humanos, desarrollado y ejecutado durante la última dictadura cívico-militar de 1976 a 1983, tuvo eco una vez restablecida la democracia, primero a partir de la acción de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas y posteriormente en el plano judicial, como resultado del proceso seguido a los ex integrantes de las juntas de la dictadura en 1985.
Argentina y Francia fueron los dos países que promovieron en 2006 la Convención Internacional sobre Desapariciones Forzadas. Tras la tragedia de la última dictadura, el país se  hizo famoso por los 30 mil desaparecidos y su experiencia fue determinante para que la desaparición forzada de personas fuera tipificada como delito de lesa humanidad. Con el juicio a los ex comandantes durante el gobierno de Raúl Alfonsín, el país recuperó un espacio entre las naciones que perdería con las amnistías normativas -obediencia debida y punto final- posteriores del radicalismo y los indultos del menemismo. Pero al principio del segundo milenio, con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, el país fue reconocido en el mundo por su lucha contra el delito de desaparición forzada y demás delitos contra la humanidad.
La convención interamericana vigente en la Argentina desde 1996, como la internacional, de 2006, que rige desde 2010, reconocen como uno de sus antecedentes el plan sistemático aplicado por varias dictaduras latinoamericanas. En ese sentido, el preámbulo del tratado americano dice que “subsiste la desaparición forzada de personas”, delito agregado en el Estatuto de Roma de 1998, y que fuera incorporado a la legislación argentina en diciembre de 2006, mediante la sanción de la ley 26.200. Es decir, que desapariciones colectivas o individuales por accionar de las fuerzas de interior y exterior del Estado, acompañadas de falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, encuadran en la situación de Santiago  Maldonado.
La Argentina está retrocediendo y va a contramano de lo incorporado en nuestra pirámide jurídica con asiento en la Constitución Nacional y la jerarquía constitucional de los pactos y convenciones, desde el momento que el Gobierno de la Alianza PRO/UCR de Cambiemos no comunica claramente todo lo relacionado sobre la desaparición de Maldonado y el no cumplimiento de los derechos de Milagro Sala. De continuar en esa línea, sin investigar a fondo al accionar de las fuerzas y el rol del Ministerio de Seguridad de la Nación, ¿con que cara Mauricio Macri seguirá criticando a su par de Venezuela, Nicolás Maduro de no cumplir con pactos internacionales e incurrir en delitos de lesa humanidad o recibirá a otro mandatario del tenor de  las visitas de las autoridades representativas de los Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, entre otros estados?

              * Abogado y periodista. 
 Fuente:Diagonales   


08 de septiembre de 2017 

urbanidades 
La insistencia y el odio 
Por Marta Dillon
Imagen: Leandro Teysseire
Viernes 1 de septiembre: “No sos nadie, hija de puta”, dice una mujer desde un Mercedes Benz último modelo que amenaza con atropellar a quienes tuvimos que poner el cuerpo para hacer el trabajo de cortar el tránsito, mientras una multitud tomaba el centro de la ciudad para preguntar ¿Dónde está Santiago Maldonado? La policía, como viene sucediendo en cada marcha, no se había tomado ese trabajo.  La del Mercedes Benz sabe lo que dice, se lo enseñaron la suma de privilegios que ahora la colocan en su lustrosa nave negra con la que pretendía abrir las aguas de la manifestación o pasarla por encima, como intentó. “No sos nadie”, dijo y la policía le daba la razón, para qué proteger a esa gente que caminaba de arremetidas como la de la señora o la de dos camiones de caudales que también amenazaron. “¿Y a mí qué me importa que haya desaparecido una persona?”, se quejó sin el que podría haber sentido en otros tiempos. Y la refrendó la policía –y sus altos mandos civiles– más tarde, cuando que salió de cacería unas horas después, con el mismo método pero con más violencia que el 8 de marzo, después del Paro Internacional de Mujeres, a capturar periodistas y personas que registraban su monumental despliegue o sencillamente salían de comer después de haberse manifestado por la vida de un desaparecido en un contexto de represión. “¿Quieren ser desaparecidos también?” -escucharon dentro de un camión de traslado. No sos nadie.
Sábado 2 de septiembre: Los diarios Clarín y La Nación ocultan en sus tapas la masiva marcha que interrogó sin cansarse: ¿dónde está Santiago Maldonado? Delante de ese bosque, violentos incidentes no descriptos del todo. El Gobierno de la Ciudad da una cifra al menos curiosa de asistentes a la marcha: 30 mil. “Entre 30 mil y 50 mil”, es el cálculo oficial de la Policía de la Ciudad. Las fotos aéreas lo desmienten claramente, pero qué importa. El perfil del monstruo empieza a delinearse al mismo tiempo que pierden identidad las personas a las que les calzan el sayo a la fuerza. El RAM, Quebracho, anarquistas, radicalizados, violentos. Las historias con nombre y apellido quedan silenciadas detrás del secreto de sumario. Nadie puede hablar con ellas.
Domingo 3 de septiembre: Joaquín Morales Sola, editorialista de La Nación, califica la manifestación del viernes de “borrachera de violencia” y se hace cargo del mote “terroristas” para nombrar a grupos “radicalizados”. Alfredo Leuco, en Radio Mitre, construye con su tono campechano un nosotros al que le estarían “declarando la guerra” con molotovs y mentiras populistas. Jorge Lanata usa en su programa taquillero el hashtag #elagitedelodio. Curioso, el mismo viernes, antes de la marcha, en el programa de chimentos que conduce Mariana Fabbiani en Canal 13 ya se había hablado de “agite del odio” y se habían anunciado “disturbios” antes de que empezara la marcha. Una perla: en esa emisión el hijo de Alfredo, Diego Leuco, junto con la conductora, ponen a circular la versión de que Santiago Maldonado habría pasado a pertenecer a los mapuches -y eso implica como mínimo “antiestado”- porque en una carta lo llaman “hermano”. Morales Solá termina su columna diciendo: “Es la violencia de las palabras, que siempre antecede a la violencia de los hechos”, pero no habla de él. Mientras, las personas detenidas desde el viernes en la noche sienten cómo la humedad las atraviesa, pasan hambre en sus celdas, esperan demasiadas horas a un juez que puso una cita a las 8 de la mañana y llega al mediodía. Están presas desde el viernes. Hasta la madrugada del lunes, cuando después de otro traslado llegue la libertad, los abriga el canto de quienes en la calle sostienen su resistencia.
Lunes 4 de septiembre: El Ministerio de Salud, para celebrar el día mundial de la salud sexual, publica una imagen en la que un joven de gorrita y piercing entrega unas pastillas a una mujer que parece menos joven, humilde, de sonrisa enrevesada. Los dos se miran románticos, como si las pastillas fueran la promesa de algo. Sobreimpresa la frase: “Recibir gratis el método anticonceptivo elegido es un derecho de todas las personas”. Rara la elección de la imagen si se la compara con la mayoría de las campañas de comunicación de los gobiernos del pro en Nación, Ciudad o Provincia, suelen mostrar sonrisas de dientes perfectos o niños que parecen nacidos en Suecia. Acá hasta parece que buscan subrayar la palabra “personas” para que acompañe la imagen. Pero además ¿quién entrega gratis los anticonceptivos? ¿el muchacho a la mujer? ¿No debería ser una decisión de ella el método a elegir? Y ya que sonríe cómplice y erotizado, ¿no podría tener un condón en su mano para relevarla de la obligación de ser ella la que tiene que tomarse las pastillas –y de paso para prometer algo?–. ¿La elección de la imagen develará algo del inconsciente de quienes comunican en el Ministerio que quiere más niños rubios y menos niños negros? Mientras, el diario Clarín habla de la hipótesis del “sacrificio” para contestar la pregunta ¿dónde está Santiago Maldonado? Habría “pasado a la clandestinidad” para poner en primer plano la lucha mapuche. ¿La prueba? La carta en la que los que ya había puesto a circular Mariana Fabbiani en su programa de la tarde. El vínculo con el campo semiótico de la dictadura, el modo en que elige sus palabras el aparato de comunicación oficialista obliga a repetir y respirar: no, esto no es la dictadura.
Martes 5 de septiembre: Finalmente se cae la hipótesis de que a la pregunta ¿Dónde está Santiago Maldonado? se la podía contestar con la herida de muerte que le podría haber causado un puestero de las tierras apropiadas por Benetton, el examen de ADN, que el domingo se decía que no tendría fecha, dice que la sangre en la cuchilla del puestero no es del joven anarquista. Empiezan a publicarse testimonios de las personas detenidas, imágenes de la crueldad se multiplican: a las chicas que tenían tatuajes las desnudaron y las filmaron. El presidente Mauricio Macri dice por primera vez, públicamente, que está “preocupado y ocupándome todos los días” de la desaparición de Santiago Maldonado. El diario Clarín explica su cambio de rumbo en un focus group que señala la preocupación social en torno a la pregunta ¿dónde está Santiago Maldonado? Fue un focus group, que quede claro, no las 250 mil personas en la calle, no la insistencia sobre las paredes y en las escuelas de indagar sin cansarnos ¿dónde está Santiago Maldonado? 
Miércoles 6 de septiembre: La semana termina acá, aunque esta nota pueda leerse hoy, viernes. En la calle, estudiantes secundarios salieron de a miles a hacer oír su voz contra la reforma educativa para la que no se consultó a la comunidad escolar ¿dónde está Santiago Maldonado? Hay montones de padres y madres que temen por sus hijos y sus hijas adolescentes, que todavía no pueden borrarse las imágenes de las detenciones y los relatos del después; pero no les piden que se queden en casa, acompañan la marcha. Todavía no sabemos si es bueno o es malo que el Consejo Nacional de las Mujeres se haya disuelto para pasar a ser un Instituto, como dice el Boletín Oficial. En las noticias y en las redes aparece una mujer, Victoria Donda, diciendo como al pasar que la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, había admitido, demasiados días atrás, que podía ser “que a un gendarme se le hubiera ido la mano”. La declaración no aparece como un dato, más bien como la naturalización compartida de ¿un exceso?  Respirar y concentrarse: es sólo el discurso, esto no es una dictadura. En la puerta de la escuela de mi hijo se abre un punto fuga, una bocanada, nos sacamos una foto con los ojos de Santiago Maldonado inquiriéndonos todos: madres, padres, niños y niñas, hasta abuelos. Éramos pocas al principio pero se fueron sumando. Un pequeño acto de desobediencia en el lugar donde nos encontramos, nos reconocemos, donde nuestros hijos e hijas crecen y aprenden a reconocerse. La insistencia es una herramienta y el conjuro no cesa, en el subte, en los semáforos, en las escuelas, las casas, los lugares de trabajo y las plazas: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Hasta que digan dónde está. 
Fuente:Las12-Pagina12  


El macrismo quiere borrar el reclamo por Santiago Maldonado en institutos y escuelas 

Para esto se ampara en estatutos del año 58, que nunca se han modificados y se utilizan para proscribir a aquellos partidos políticos que son oposición. Cuando el Estado hace política, responde a sus partidos políticos. Yamila Pedrozo Estudiante terciaria del Instituto 50 de Berazategui
Jueves 7 de septiembre
El Estado argentino está gobernado por el macrismo y la Unión Cívica Radical como principales fuerzas, pero en las cámaras parlamentarias, el peronismo tiene mayoría.
Estas últimas semanas el país viene siendo testigo de un hecho aberrante, como lo es la desaparición forzada de Santiago Maldonado en el marco de la represión hacia la comunidad Mapuche, quienes defienden las tierras argentinas de los imperialistas como Benetton y Lewis, que pretenden adueñarse de toda la Patagonia.
El Frente de Izquierda, con Nicolás del Caño y Miriam Bregman del PTS como principales voceros, viene acompañado la lucha por la aparición con vida de Santiago Maldonado utilizando todas sus fuerzas, desde las distintas herramientas que posee, principalmente La Izquierda Diario como medio independiente, pero además, en forma presente desde Esquel hasta el interior de cada lugar de trabajo y estudio.
El PTS dijo desde el primer día que a Santiago lo desaparecieron y que el Estado tenía que hacerse cargo, de lo que primero fue un rumor muy fuerte, pero que en las últimas horas se vuelve la hipótesis más concreta en referencia al caso, siendo la carátula del hecho desaparición forzada de persona, y con una causa penal declarada en contra del gobierno de Macri.
La comunidad educativa del país ha mostrado miles de ejemplos en respuesta al intento de censura que el Gobierno quiere imponer por sobre docentes y estudiantes que no quieren ser parte de esta política partidaria macrista, que quiere borrar el hecho impidiendo que se hable de él. Para esto se ampara en estatutos del año 58, que nunca se han modificado, para proscribir a aquellos partidos políticos que son oposición.
Con la prohibición que pesa en los estatutos de institutos de formación docente y escuelas secundarias y primarias, el macrismo pretende borrar la lucha de los organismos de derechos humanos y organizaciones políticas partidarias, junto con el pueblo argentino, que no se ha callado y que ha salido una y otra vez a las calles para exigir a los gobiernos de turno que cumplan con los tratados internacionales, con peso en la Constitución Nacional, y que condene a los responsables de los hechos de terrorismo de Estado de la dictadura militar, en concordancia con la enorme búsqueda de los bebés apropiados, de los cuales aún quedan cientos por encontrar.
No es casualidad que quieran censurar a la izquierda, que ha estado a la altura en la defensa de los derechos democráticos adquiridos por la enorme lucha del pueblo trabajador por conservar la memoria y castigar a los represores, genocidas que durante el kirchnerismo fueron parte de su propio gabinete, como Milani, quien hoy está imputado por casos de lesa humanidad, y que en su momento fue la izquierda la que denunció este escándalo.
Si los derechos humanos en Argentina son ejemplo en el mundo, no es solamente por la voluntad política de tal o cual gobierno, sino y principalmente por la lucha de los cientos de miles que se vienen movilizando hace años en las calles por reestablecer la memoria, el juicio y castigo a los responsables de los crímenes de lesa humanidad y que marcharon en contra de la política negacionista del macrismo cuando quiso imponer el 2x1 para los genocidas. Los mismos cientos de miles que marcharon el 1 de Septiembre por la Aparición con vida de Santiago y exigieron la renuncia de Patricia Bulrrich.
El macrismo se atreve a cuestionar si son o no son 30.000 detenidos desaparecidos, tratando de imponer la teoría de los dos demonios, que es del gobierno de Alfonsin justamente y el pueblo ya le dijo que NO.
Para la izquierda la palabra memoria no es sólo un ejemplo para enmarcar en un papel. Implica una responsabilidad porque la memoria incluya el nombre de Julio López (desparecido en democracia), los miles de nombres víctimas de las fuerzas represivas del Estado y que continúe la lucha para que se termine con la Impunidad de ayer y de hoy. 
Fuente:LaIzquierdaDiario



08 de septiembre de 2017 
Opinión 
En cada cancha, Santiago Maldonado está presente
Por Gustavo Veiga
La mirada de Santiago Maldonado nos interpela sobre su desaparición. Su foto fija se vuelve dinámica, la pregunta sobre su paradero la vemos proyectada hasta el infinito, la demanda para que aparezca ya es un clamor. Sus imágenes se multiplican. A esta altura vencieron a la invisibilidad en que pretendió sumirlo el Gobierno. El paso del tiempo y el olvido al que apostaban los pregoneros de las pistas falsas, como de repente, se detuvieron. No hay un día que pase sin que se hable de Santiago. Tampoco es posible ignorarlo. Su ausencia y presencia al mismo tiempo –ésa de cada retrato– convirtieron a su búsqueda en un acto reflejo que brota en cualquier parte. 
El fútbol y su círculo multitudinario aportan a esta construcción de sentido colectiva. Como si cada cancha se transformara en un teatro donde el drama sube al escenario. El joven desaparecido está en las fotografías, banderas, carteles, banners, camisetas. Está en las canchas de Primera, del Ascenso, de los torneos universitarios y los clubes de barrio. Está presente incluso en las notas firmadas al pie por los socios que sugieren iniciativas previas a un partido. ¿Dónde está Santiago Maldonado?, ésa, la pregunta dominante de estos días, tiene una respuesta muy nítida en ese espacio.
En el banner que recorrió el campo de juego de San Lorenzo, en las banderas colocadas en las tribunas de Banfield, Talleres de Escalada y Victoriano Arenas, en los carteles con que posaron los equipos de Temperley, Belgrano, Cañuelas, Sportivo Barracas, Ituzaingó y Claypole, también el Talento Fútbol Club de Mar del Plata o el de la Universidad de Buenos Aires. En cada rincón futbolero se interroga por Santiago. El pedido va subiendo como la marea y se contagia. Hay más actos en los que se pedirá por la aparición con vida del desaparecido. Seguirán este fin de semana y los que vengan. Y se trasladarán a otras canchas. Un grupo de socios de Banfield le pidió a su comisión directiva que en el próximo partido como local con Racing, los jugadores salgan con un cartel y que en el tablero electrónico del estadio aparezca la foto de Maldonado. Ahora esperan la respuesta del presidente Eduardo Spinosa.
El fútbol siempre ha sido un aguijón para la conciencia colectiva. Para mal o para bien. En un extremo, con la utilización del Mundial 78 por los genocidas, y en el otro, para volver a pedir una vez más por un desaparecido. Ahora en democracia. Eso es lo trágico. 
Fuente:Pagina12  



Santiago Maldonado: brusco giro en el discurso oficial y crisis política abierta 

Por Fernando Rosso 
El Gobierno puso repentinamente la cuestión en el centro de su agenda, ante el fracaso de las maniobras de distracción. Una crisis que hoy tiene resultados imprevisibles.
El operativo político-mediático de encubrimiento con sobreinformación tóxica en torno a la desaparición forzada de Santiago Maldonado se desmoronó en las últimas 72 horas. Los acontecimientos se precipitaron vertiginosamente para agigantar una crisis política inocultable.
El informe de ADN sobre las manchas de sangre en la ropa del famoso “puestero” de una estancia de Benetton, que había acuchillado a “alguien” en un presunto ataque de una noche demasiado oscura, dio negativo. La versión que ya se caía por su propio peso, se derrumbó en términos legales. La declaración a cara descubierta y frente al juez de los testigos de la comunidad mapuche que vieron a Santiago Maldonado aquel fatídico 1° de agosto en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, sellaron el fin de las burdas maniobras oficiales.
La provocación montada al finalizar la multitudinaria movilización del viernes 1° de septiembre en Buenos Aires perdió los efectos buscados (distraer sobre la cuestión de fondo) y fue la más resonante de una perversa serie de operaciones que tampoco dio resultados. Incluso, comenzó a darse vuelta la maniobra policial-servicial llevada adelante en Plaza de Mayo por las denuncias de detenciones arbitrarias y la presencia de provocadores a cielo abierto.
La defensa cerrada de Gendarmería que llevó adelante Patricia Bullrich durante el primer mes clave, mutó hacia “abrir todas las hipótesis” y no descartar que haya responsabilidad de los efectivos que participaron del operativo.
Además, salió la luz el motor del persistente asedio represivo contra las comunidades mapuches que pelean por tierra en la Patagonia: la defensa de los intereses de poderosos terratenientes como Benetton o Joe Lewis. Hay denuncias que aseguran que la Gendarmería actúa en equipo con “guardias blancas” que responden a los terratenientes y hasta posee una base logística y operativa en una estancia del magnate italiano (Leleque). Vuelve a confirmarse la incómoda imagen que tanto molesta a los publicistas de Cambiemos y el estigma que no pueden sacarse de encima: son el Gobierno de los ricos.
Cuando fueron cuestionados esos intereses, la “derecha moderna” que venía a hablarnos del futuro terminó desempolvando los epítetos de las tradicionales derechas más rancias del pasado: “anarquistas”, “subversivos”, “extremistas”. Y en su exaltada furia, deliraron con denuncias de supuestas conexiones kurdas, iraníes y hasta un oscuro financiamiento del piratismo inglés.
Pero ni el humo de las mil un versiones sobre el “paradero” de Santiago Maldonado, ni los montajes represivos para el amedrentamiento de quienes reclaman por su aparición, lograron su objetivo ante un hecho mayúsculo que toca una fibra sensible de la sociedad argentina: la defensa de las libertades democráticas y el cuestionamiento permanente a las fuerzas de seguridad, desde el fin de la dictadura a esta parte.

Gendarmes en la mira

Como estaba claro desde la hora cero de la desaparición de Santiago, la Gendarmería quedó como la principal sospechosa al momento que se levantó el secreto de sumario que pesaba sobre la causa.
El brusco giro de los acontecimientos quedó al desnudo, también, por las nuevas medidas del Gobierno: apartó a la inefable Patricia Bullrich del centro de la escena yClaudio Avruj, secretario de Derechos Humanos -bajo las órdenes del ministro Germán Garavano-, fue puesto al frente de las gestiones y viajó a Esquel para “ponerse a disposición de la Justicia”. El viaje “urgente” se realizó un mes y seis días después de la desaparición. El presidente Mauricio Macri venía guardando un vergonzoso silencio y debió hablar, aunque dijo poco y nada. El radical Ernesto Sanz, uno de los armadores tempranos de la coalición Cambiemos, salió desmarcarse del Gobierno, aunque con moderadas críticas que reducen todo a una “cuestión de comunicación”. Y hasta el fiscal Federico Delgado solicitó que se investigue el eventual encubrimiento del Gobierno.
La defensa cerrada de Gendarmería que llevó adelante Patricia Bullrich durante el primer mes clave, mutó hacia “abrir todas las hipótesis” y no descartar que haya responsabilidad de los efectivos que participaron del operativo.
El método de invención de la “posverdad” que caracteriza a los estrategas de Cambiemos, que disecciona en su laboratorio los temas que preocupan en la conversación pública, esta vez cumplió el rol de dejarlos en evidencia. El vuelco que dio el Gobierno es la mejor demostración de que la desaparición forzada de Santiago Maldonado es parte de una extendida preocupación popular. El diario Clarín, base fundamental de las operaciones más extravagantes, tradujo la coyuntura a números. En las encuestas y focus groupque manejan en Casa Rosada, un 60 por ciento de la población puede describir con mayor o menor precisión que hay un joven desaparecido desde hace ya más de un mes y la mitad responsabiliza al Gobierno. (Clarín, 6/9).
El triunfalismo que desplegó el oficialismo luego de las primarias se opaca ante una cuestión delicada que afecta al núcleo duro del Estado
Hasta ayer nomás, los analistas se empeñaban en asegurar que el dramático hecho no afectaba a la base social de Cambiemos, ni política ni electoralmente. Hoy nadie puede aseverar ese pronóstico y todo depende de cómo evolucionen los acontecimientos en un territorio demasiado vidrioso.
El triunfalismo que desplegó el oficialismo luego de las primarias se opaca ante una cuestión delicada que afecta al núcleo duro del Estado: las fuerzas de seguridad que venían siendo “alentadas” (cebadas) con un discurso de orden y demonización de la protesta social quedan nuevamente en la mira.
La crisis abierta también deja con el pie un poco cambiado a los que se apresuraron a vislumbrar una “nueva hegemonía” de Cambiemos. En este terreno, como en otros, el oficialismo está sufriendo un rotundo revés en su batalla ideológica y cultural que tiene como fin último la restauración del poder represivo del Estado y la impunidad.
La expresidenta, Cristina Fernández y su movimiento político tomaron la causa de Santiago Maldonado como uno de los ejes centrales de su nuevo discurso hacia octubre. Su lamentable talón de Aquiles es la responsabilidad política en la búsqueda fallida de Jorge Julio López y la pésima actuación en las primeras y decisivas semanas (cuando Aníbal Fernández especulaba con que “podía estar en la casa de la tía”). El próximo 18 de septiembre, cuando se cumplan 11 años de la desaparición del testigo clave contra el genocida Miguel Etchecolatz, la movilización pondrá en aprietos a muchos de los que hoy reclaman con vehemencia por Santiago y guardaron un silencio ensordecedor en torno a las responsabilidades políticas en la desaparición de López. Además, tampoco las organizaciones de masas que dirige o influencia el kirchnerismo (sobre todo los sindicatos) están haciendo todo lo que podrían hacer para fortalecer la campaña y el movimiento por la aparición con vida y el castigo a los responsables.
La crisis y fractura abierta por el atroz hecho de una nueva desaparición forzada deja planteada una serie de responsabilidades y obligaciones a quienes llevan adelante esta pelea. Un combate de carácter más estratégico contra el poder represivo del Estado para desnudar a los ojos de las mayorías la verdadera naturaleza de la Gendarmería. Una fuerza que todos los gobiernos intentaron preservar como la más “eficaz” y transparente frente a la descomposición de las policías bravas y el desprestigio histórico de las Fuerzas Armadas por su papel en el genocidio.
Pero también tiene una decisiva importancia inmediata: la limitación del poder represivo del gobierno de Macri, cuando se prepara para dejar atrás el gradualismo y profundizar el ajuste que exige el llamado “círculo rojo” del universo patronal, si las condiciones políticas se lo permiten. El disciplinamiento con represión es una condición necesaria para el éxito de ese rumbo. Mostrar la verdadera cara de los cuerpos que se postulan para esa tarea es una medida defensiva necesaria y elemental.
La renuncia de Patricia Bullrich y, más aún, de Pablo Noceti (el jefe de su ministerio estuvo en Chubut el día de la represión) es un reclamo mínimo que se extiende.
Pero el nuevo discurso oficial tiene inscripta la posibilidad de hacer saltar fusibles para salvar las responsabilidades políticas e intelectuales. La pelea por la aparición con vida de Santiago está íntimamente unida a la exigencia del castigo a todos los autores materiales e intelectuales de su desaparición. Se debe rechazar la eventual maniobra gatopardista de cambiar algo para que nada cambie. Por Santiago Maldonado y por todos los que pelean contra la represión y la impunidad.
Fuente:KaosenlaRed



MENDOZA 

Pablo Salinas, Viviana Beigel y Myriam Bregman expusieron sobre la desaparición de Santiago Fue en la UNCuyo, Mendoza. 
“La desaparición de Santiago Maldonado es un punto de inflexión en la sociedad”, señalaron.
Viernes 8 de septiembre 
Con el aula magna colmada, se realizó en la tarde del jueves una importante charla debate que contó con los panelistas Pablo Salinas y Viviana Beigel, reconocidos abogados de los derechos humanos de Mendoza y Myriam Bregman, también abogada de derechos humanos y ex diputada nacional del Frente de Izquierda.
Myriam Bregman llegó temprano a la provincia y durante la mañana recorrió diferentes medios en los que fue consultada centralmente por la desaparición forzada de Santiago Maldonado y la responsabilidad del gobierno nacional en este caso.
La charla inició con una presentación a cargo de la Coordinadora del Área de Derechos Humanos de la facultad y luego tomó la palabra la senadora mendocina y actual candidata a diputada nacional del FIT, Noelia Barbeito.
Barbeito proyectó una serie de mapas en los que señaló a los principales terratenientes y empresarios que actualmente mantienen ocupadas las tierras de las comunidades originarias.
Detalló también cómo los diferentes gobiernos a lo largo de la historia han colaborado con esos grandes empresarios extranjeros que no han hecho más que perseguir, saquear y llevar adelante enormes matanzas a las comunidades indígenas a lo largo del país.
Luego de su exposición, Noelia Barbeito agradeció los mapas al geógrafo y docente de la UNCuyo Marcelo Giraud, quien estaba presente en la charla, y llamó a no perder de vista este marco histórico necesario para llegar a la verdad sobre el caso de Santiago Maldonado y también sobre la lucha que la comunidad mapuche está llevando adelante y con la que el joven desaparecido fue solidario.

Noelia Barbeito
El micrófono volvió al panel y fue el abogado Pablo Salinas quien comenzó recordando su participación en el emblemático caso de Sebastián Bordón, el joven que fue asesinado por la policía mendocina en 1997. Y también hizo especial mención a los juicios a los genocidas que se llevaron adelante en la provincia.
"Si de algo podemos enorgullecernos en el último tiempo, es de todos los juicios que se hicieron y que fueron generando una conciencia en los argentinos de que no vamos a aceptar un desaparecido más", afirmó Salinas.

Pablo Salinas
El abogado fue el primero de la mesa en remarcar que con la desaparición forzada de Santiago Maldonado el país está atravesando un momento bisagra. “¿De qué lado nos vamos a poner?”, preguntó al auditorio y completó “uno escucha hablar de Santiago y es como si hablarán del hijo de cualquiera de nosotros. Los invito a todos a que nos pongamos del lado que tenemos que estar, que es exigir que se esclarezca el caso para avanzar en una sociedad distinta”.
Luego siguió el turno de la abogada Viviana Beigel que comenzó destacando el comité que se formó en Mendoza por la Aparición de Santiago Maldonado, impulsado por los amigos del joven que lo conocieron en su paso por la provincia.
“Las madres vuelven a reclamar después de 40 años por la aparición con vida, eso no lo esperábamos”, dijo Beigel y alertó “veo con preocupación cómo se ha ido agravando la criminalización de la protesta en Argentina. En Mendoza también se han dado situaciones de criminalización de la protesta, actualmente estamos defendiendo a legisladores del FIT por acompañar un reclamo popular”.
Respecto al caso de Santiago Maldonado afirmó “es un caso clarísimo de desaparición forzada de personas que el gobierno ha querido negar desde un primer momento. La inacción judicial también da cuenta de que se trata de una desaparición forzada”.
Viviana Beigel remarcó también que no hay que olvidar que la Corte Interamericana indica sobre desaparición forzada que el delito se sigue cometiendo mientras no aparezca la persona. “Estamos frente a una víctima en estado total de indefensión, por suerte ahora han empezado a declarar los testigos y esperamos que eso nos lleve a la verdad, el derecho a la verdad de la familia es prioritario”, afirmó.
Por último, la abogada valoró como positiva la reacción que diferentes sectores de la sociedad han tenido frente al caso de Santiago. Destacó el rol de la organización APDH de Esquel que inmediatamente denunció la desaparición de Santiago Maldonado a manos de la gendarmería; reconoció que hubo decenas de abogados que, luego de la última marcha en Bs. As. que terminó con detenidos, se presentaron para defenderlos y felicitó a quienes en Mendoza se reunieron para organizar el reclamo en la provincia.
“El pueblo argentino ha sabido reaccionar. Lo hizo cuando fue el fallo del “2x1” que buscaba beneficiar genocidas y ahora lo hace por Santiago Maldonado. Quiero destacar a quienes en Mendoza se organizan en el Comité por la Aparición de Santiago ya que es muy importante el rol de quienes participan. No se rindan y sigamos reclamando la aparición de Santiago Maldonado”, concluyó la abogada.
Luego llegó el turno de Myriam Bregman.
La abogada y legisladora de la izquierda abrió planteando que no hay un quiebre total con la dictadura, que los gobiernos constitucionales posteriores protegieron a las fuerzas armadas.
“Hay continuidad en las personas desde la dictadura hasta ahora. (…) Milani no fue un exceso", dijo Bregman y denunció que aún hay miles de integrantes de las fuerzas de la dictadura que están actualmente en actividad. “También hay continuidad en los métodos, como la desaparición forzada”, remarcó.
Myriam Bregman contextualizó al gobierno y señaló que desde que asumió lo hizo con un discurso muy fuerte de represión a la protesta, que luego lo llevó a los hechos, ante los ojos de millones, en el violento desalojo contra los trabajadores de PepsiCo que reclamaban por su fuente laboral.
Sobre la desaparición forzada del joven Maldonado, Bregman insistió, “hay responsabilidad penal por parte de Pablo Noceti (jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad) y Patricia Bullrich" (Ministra de Seguridad). Y cuestionó que el mismo juez y la misma fiscal que intervinieron en enero cuando la comunidad mapuche fue reprimida, vuelven a intervenir ahora.
“La gendarmería entra por una orden política y desatan una cacería dentro del territorio. Golpean a Santiago se lo llevan y lo desaparecen. Hay pruebas para los que dicen que no”, sentenció Myriam Bregman.
También recordó que fue justamente Pablo Noceti, como asesor de Patricia Bullrich, quien intento imponer la figura de flagrancia. “Con esa figura entró en el territorio”, afirmo Myriam y repudió las declaraciones del diputado mendocino Luis Petri, quién salió recientemente en diversos medios reivindicando esa figura. “Busquen quienes votaron esa ley. Estas leyes terminan en esto”, dijo Bregman.
La abogada retomó también el valor de los testigos. Relató su experiencia cómo abogada de Jorge Julio López, y afirmó que si el Estado hubiese aportado los archivos con información sobre los centros clandestinos, López no se habría expuesto.
Cuestionó que esta práctica respecto al genocidio, donde el Estado se reserva las pruebas y son los testigos los que tienen que demostrar los hechos, es lo mismo que está pasando ahora. “Se vuelve a poner la mira en los testigos porque el estado no da las pruebas y la gendarmería oculta”.
Bregman mencionó también que fue la Ministra Bullrich quién dijo que “gendarmería es fundamental para los planes este gobierno. ¿A qué planes se refería? El gobierno necesita a la gendarmería para avanzar quitando derechos populares como pretenden hacer con la reforma impositiva y la reforma laboral”. Y describió el rol de la gendarmería en los diferentes gobiernos, llegando al conocido “Proyecto X”, que se basa en hacer inteligencia sobre las organizaciones sociales y políticas que levantan diferentes reclamos.
Sobre el final Myriam Bregman reafirmó, “lo de Santiago trae un punto de inflexión en la sociedad. Lo que se piensa es no queremos más un desaparecido. Este caso tiene la particularidad de que Santiago desaparece luego de la intervención directa de una fuerza del estado. El gobierno debe dar una respuesta”. Y llamó a desarrollar la más amplia movilización, “hay que aprovechar este punto de inflexión para desarrollar la lucha” , concluyó.
Antes de culminar la charla dio su saludo Silvia Minoli, docente reconocida en la provincia por encabezar la incansable lucha por la aparición de Johana Chacón y Soledad Olivera. También dirigió unas palabras Germán, uno de los amigos de Santiago Maldonado que vivió con él unos meses mientras el joven estuvo en Mendoza.
“Santiago era un tipo comprometido con las causas que él consideraba justas. Él tenía una ideología contradictoria con la cultura del consumo, era de ideas libertarias. Respetaba el medio ambiente y la naturaleza, y tenía mucho respeto por la cultura de los pueblos originarios. No fue allá (a Esquel) desconociendo la cultura de los originarios. Incluso pintó murales e hizo tatuajes que reflejaban está filosofía de vida. Santiago era consecuente, muy solidario y con gran capacidad de hacerse amigos. Por eso se conformó rápidamente aquí un comité por su aparición. El estado es responsable y el gobierno debe dar respuestas sobre su desaparición”, relató Germán.
Finalmente, y a propuesta de la agrupación estudiantil La Izquierda al Frente, la sala completa participó de una foto colectiva para reclamar la Aparición de Santiago Maldonado. 
Fuente:LaIzquierdaDiario


Entrevista con la histórica dirigente de las Madres de Plaza de Mayo Nora Cortiñas: “Santiago tiene que aparecer con vida” 

A los 87 años despliega vitalidad, alegría y en cada jornada involucra su presencia en luchas antirrepresivas, obreras, de género y ambientalistas. Nora Cortiñas, miembro de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, tiene una agenda abarrotada todos los días de la semana a las que suma «hacer los mandados», cocinar, y la limpieza de su casa de Castelar en la que vive sola, aunque acompañada por el ring del teléfono que no para de sonar.


Desde que la dictadura «cívico- militar- económica y eclesiástica» -detalla- desapareció a su hijo Gustavo, ella marcha en la Plaza de Mayo. Es psicóloga social y titular de la Cátedra de Poder Económico y Derechos Humanos en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. A la vez, fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad Libre de Bruselas y por la UBA, entre otras. Narra que fue una gran bailarina de tango, modista de alta costura, especialista en paella valenciana y otros platos. Ya no le queda tiempo para la cocina, salvo cuando vienen sus nietos. La actualidad, el feminismo, los medios de comunicación, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich Pueyrredón, y la urgencia de la aparición con vida de Santiago Maldonado, fueron los temas esenciales de la conversación con ella.
–Desde hace ya unos cuantos años se convirtió en una de las principales referentes para muchos luchadores argentinos. ¿Cómo impactó en su vida que la llamen para estar presente en tantos sitios?
–Me genera una gran responsabilidad. El paso de los años hizo que se afianzara en mí una ideología que es de izquierda, independiente de cualquier partido. Y eso hace más amplio el horizonte. Yo levanto la bandera de los 30.000. Las Madres comprobamos que, por ejemplo, en un juicio donde a un joven o a un trabajador le «plantan» una causa porque es un luchador popular, si vamos dos Madres y estamos sentaditas escuchando nada más en la audiencia, los jueces lo sienten como una presión si van a fallar algo indebido. Eso pasa porque hay un reconocimiento, entonces tenés más compromiso para ir cuando te llaman, dejando todo para tratar de que no se cometa una injusticia.
–¿Nunca le abrumó tanta responsabilidad?
–Sí, a veces me abruma. Cuando uno llega a la casa y encuentra llamados: «Mañana te necesitamos en tal lado, pasado mañana tal otra cosa», a veces son dos actividades a la misma hora y vos no sabés adónde ir. Por momentos me siento abrumada y tengo que sentarme a reflexionar mucho sobre lo que haré. Estoy leyendo La poética de la fragilidad y descubrí que interiormente soy frágil. Las Madres, en un sentido, lo somos. Pero resulta que también tenemos la rebeldía y la fuerza que nos da la batalla de todos los días por esa verdad y esa justicia. En la fragilidad te sentís azorada, como cuando veo que hay 100.000 o 200.000 personas que me van a escuchar decir unas palabras, parece como demasiado para lo que uno se imaginaba. Pero bueno, esto es militancia y así la asumo. Hace unos días marchamos con las madres cuyos hijos fueron asesinados por la policía del gatillo fácil. Entre ellas estaba Raquel Alegre -mamá de Luciano Arruga- y sentí un gran honor que me pidieran que inicie el acto porque somos hermanas en el dolor y en la lucha para que no sigan matando a nuestros pibes ni secuestrando a nuestras pibas para la trata.
–¿Cómo es un día común en su vida?
– Me levanto, me hago el café con una cafeterita italiana que sirve para un solo pocillo. No debo tomar más de uno. Me hago una tostada y media con un pan de semillas muy rico, con queso crema y una mermelada que no es muy dulce por la diabetes. Así me preparo, porque ya sé que tengo 10 o 15 llamadas a las que dar respuestas. Luego me ducho, miro mis plantas, las riego y ya me armo el recorrido que haré ese día. Hago los mandados, voy a la panadería, la verdulería, porque yo sigo comprando todo en el barrio.
–¿Vive sola?
–Sí, me cocino yo misma y limpio la casa también. De alguna cosa grande como las lajas del piso del patio se encarga una señora que viene una vez a la semana. Y como vivo solita saco la tierra cuando se me da la gana. Algún día fui una loca de la limpieza, de esas que enloquecen a la familia con que esté todo brillante, pero después que se llevaron a Gustavo ya no me interesó. Ah, y cocinaba muy bien.
–¿Tenía especialidades?
–Sí, ravioles con un relleno que aprendí de mi suegra, con seso, salchicha, espinaca, mucho queso provolone y algún ajito. Y el estofado de peceto o de pollo. También la paella a la valenciana. Estoy alejada hace rato de todo eso. Los ravioles caseros los hacía acompañada de Gustavo, a él le gustaba ayudarme. Ahora mi especialidad son los buñuelitos de espinaca para mis nietos.
–¿Trabajó afuera de joven?
–Tenía alumnas de alta costura en casa. Alguna vez cosí algo de alguna clienta. Es que mi marido era muy patriarcal. No quería que yo trabajara y tuviera mi «poder económico». Él fue empleado público desde los 13 años, pero siempre tuvo un trabajo extra para los gustos de la familia. Siempre fue muy laburador y a la vez muy machista.
–Habló en diversos actos feministas y cerró en el de Ni Una Menos…
–Sí. Y me eligieron por unanimidad. Dicen que fue en lo único que no hubo discusión. Me halaga y me conmueve porque nunca fui feminista, me crié en un hogar machista. Cuando me llevaron a Gustavo rompí con todos los cánones de mujer sometida a las decisiones del hombre. Hoy me considero feminista. No lo era antes porque creía que tenía deberes como mamá, esposa y ama de casa. Un día vi que tenía derechos. Antes no entendía el feminismo, no es que ahora lo entiendo del todo. Creo que nos falta crecer más, tener más fuerza para detener los femicidios, porque después de cada marcha nos siguen matando mujeres. Hay que buscar nuevas estrategias.
–¿Por ejemplo?
–Hacerle entender al hombre que no puede ser un asesino por odio hacia la mujer, porque allí los hombres dejan de ser seres humanos. Acá no es cuestión de celos u otras cosas, es un odio que lo tienen adentro y con el que hay que terminar de alguna manera, conversar, tener más diálogo. Yo sé que hay buenas personas y no creí nunca que hubiera separación entre el hombre y la mujer para reflexionar sobre estas cosas. A veces algunas de mis amigas feministas no quieren incluir a hombres en algunos grupos. Si nos separamos de los hombres, entonces somos la mitad. El mejor camino es el diálogo y la reflexión conjunta, pensar que todos somos seres humanos. El femicidio lo comete un individuo que perdió esa esencia de ser humano y se transforma en bestia, allí no hay excusas.
–Hace unos meses estuvo en las Islas Malvinas, junto con Adolfo Pérez Esquivel y otros dirigentes de la Comisión Provincial por la Memoria. ¿Cómo fue la experiencia?
–Muy emocionante. Nunca imaginé que iba a estar en las Malvinas. Ni bien llegamos sentimos el rechazo de ese pueblo dominado. Y todas las vidrieras y los ómnibus tenían esos carteles: «Go home». Nosotros fuimos a hacer un homenaje a todos los caídos, los nuestros, los de ellos, y a sentar un precedente para que esas 123 tumbas NN tuvieran una identidad. Y en el aeroparque, al regreso, un grupo de gente irascible nos insultó.
–¿Por qué?
–Fuimos con un ex combatiente que nos iba contando lo que pasó y esta gente estaba resguardando a los militares genocidas que llevaron forzadamente a los chicos y los torturaron. Qué ironía: una guerra con un país extranjero en la que las torturas que sufrieron los pibes se las infligieron militares argentinos que ya habían estado en la represión y los mataron de hambre y de frío. Sucede que aparecieron tumbas sin cuerpos y con un nombre ficticio. Mejor dicho, tenían un cartel que rezaba: «Solo Dios conoce este nombre». Yo creo que algunos, dirigidos por los militares, no querían que se descubriera que ahí pusieron lo que se les dio la gana, sin su verdadera identidad siquiera. Y por eso también nos dieron ese «recibimiento». Mientras tanto los militares zafan de ser enjuiciados por el delito de haber torturado y violado la verdadera identidad de los pibes que murieron.
–¿De qué modo evalúa la reacción de grandes sectores de la sociedad con el tema del 2×1 a los genocidas y ahora con la desaparición de Santiago Maldonado?
–Lo veo como una expresión de que una parte de la sociedad se concientizó. Cuando empezó la dictadura muchos no entendían la lucha que llevábamos adelante. Después de tanto dolor y represión, la gente empezó a entender un poco más. Igual, hay sectores de la sociedad que son bastante fascistas y respaldan a este gobierno en el cual están todos los que apoyaron y financiaron a esa dictadura infame. Y una cosa que facilitó la llegada de estos al gobierno fue el partidismo político que enceguecía a la gente y aplaudía todo lo que hacía el kirchnerismo. Primero, si funcionarios de ese gobierno no hubieran robado, las cosas serían distintas, porque tuvimos logros, pero eso se desvió para actitudes de corrupción. Yo digo que tiene que haber una autocrítica de los kirchneristas respecto de (el general César) Milani, la Ley Antiterrorista, los muertos por gatillo fácil, la represión a los trabajadores, la persecución a las comunidades aborígenes, entre otros temas.

–¿Qué pasó por su corazón y por su cabeza cuando se enteró de lo ocurrido en el sur con Santiago?
–Sentí un terrible cimbronazo, porque desde el primer momento supimos que era un pibe joven, de veintiocho años, que era artesano. Enseguida la familia difundió el caso y los mapuches también a pesar de que viven perseguidos. Yo había estado en El Bolsón y vi las calles llenas de artesanos. Luego supe mucho sobre Santiago y escuché sus vivencias. Es un pibe hermoso. Revisando su mochila los hermanos encontraron sus escritos. Uno de ellos lo leyeron el otro día en la Plaza de Mayo, ahí te muestra que es un joven antiimperialista, solidario, que sueña con un mundo de libertad. Entonces, ¿por qué se lo llevaron a él? No fue al voleo. Lo eligieron para mandar un mensaje de terror: «A nadie se le ocurra ser solidario con los que reclaman sus tierras porque las tierras las manejamos nosotros y les va a pasar lo que le pasó a Santiago». Mirá, yo estuve en el lugar desde el que se lo llevaron. Él es muy querido y respetado. Hicieron lo mismo con Julio López. Por ahí se escuchan voces que dicen que lo de Julio López no fue igual porque no intervino directamente el Estado, pero sí lo fue, actuó la Bonaerense. El ex comisario Etchecolaz decidió que había que hacerlo desaparecer nuevamente porque no querían que hubiera testigos de los campos de concentración. Creo que tratan de disciplinar a una parte de la población. ¿Molestan? Entonces hay que disciplinar. ¿Cómo? Con un ejemplo. Ahora no hay duda de que a Santiago se lo llevó la Gendarmería dirigida por funcionarios del gobierno, del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich Pueyrredón, cuyo abuelo también fue un apropiador de tierras. Lástima que ella fue una militante en algún momento. Esta Bullrich reveló la identidad de un testigo protegido. Es tan mala persona, tan hipócrita y tan cretina que hasta hizo eso para marcarlo. Si al chico le pasa algo será ella la responsable. Pero ya no les importa nada, ni a ella ni a Macri. No tienen moral.
–¿Cómo juzga el papel de los grandes medios en este caso?
–Me indignan. Algunos dijeron «¿y si lo mató un mapuche?», fijate vos qué porquerías. Un domingo en un programa estaban hablando de Santiago y había un cartel permanente en la pantalla como que Santiago ya estaría muerto. Eso es espantoso, porque solo sirve para desmovilizar a la familia o como un mensaje a los organismos y todos nosotros para que no lo busquemos más. Pero no nos vamos a rendir nunca: Santiago tiene que aparecer con vida.
(Entrevista publicada en la revista Acción)
Fuente:ElCiudadano.com


Caso Maldonado: correr a Bullrich del centro y bajar la tensión social 

El Gobierno busca un giro en su propio discurso y también evitar conflictos en la calle en días difíciles, frente a la ofensiva opositora y una lenta investigación
Por Eduardo Aulicino
Patricia Bullrich y Germán Garavano en una conferencia de prensa por Santiago Maldonado el pasado 22 de agosto
Varios funcionarios y algunos legisladores del oficialismo debieron darse, esta semana, a la tarea de revisar en detalle la versión taquigráfica de la larga y tensa presentación de Patricia Bullrich en el Senado por la desaparición de Santiago Maldonado. La frase buscada alude a que el Gobierno "no descarta ninguna hipótesis" en la investigación del caso. No es mucho, apenas un reflejo de la intención de recomponer la imagen inicial dejada por la ministro, que dedicó su mayor énfasis al resguardo de la Gendarmería. Correr a Bullrich del foco principal en este terreno y protegerla, según añaden algunos, para matizar la decisión, es parte del intento oficialista de reposicionarse luego de no advertir de entrada la gravedad del hecho, en términos institucionales, y su impacto político. No es el único dato: también decidió no ahorrar en negociaciones para evitar conflictos en días tan sensibles como los que corren.
"Bullrich sobreactuó su lugar. Está bien que diga que no se puede tirar a la Gendarmería por la ventana, pero debió ser más firme en advertir que se castigaría cualquier actuación fuera de la ley. Pero además, algunos muestran cierta ajenidad con el tema", dice un referente de Cambiemos cuidando los términos. El implícito y antecedente es la falta de reacción frente al cuestionado fallo de la Corte Suprema sobre el beneficio del "dos por uno" a represores, remendado luego por ley. La reacción, tardía, fue después en ascenso.
Un dato: en los últimos siete días, Mauricio Macri mantuvo tres reuniones con su jefe de Gabinete y ministros por este tema, exclusivamente, además de conversaciones informales. El punto, ahora, es no dejar espacio sino dar batalla política ante la ofensiva de buena parte de la oposición, que en el caso del kirchnerismo llega a la acusación directa al Gobierno por la desaparición de Maldonado. En la política de estos días parece no haber límites pero además, se sabe, el vacío no existe y la inacción se parece bastante al vacío.
El equipo que se armó de hecho en esos encuentros convocados por el Presidente incluyó a Bullrich: con mayor o menor énfasis, voceros y fuentes del Gobierno incluyen el respaldo presidencial a la ministro al hablar del caso. Pero el jefe de Gabinete, Marcos Peña, debió asumir entonces el papel de inicial exponente de un discurso más articulado.
Dijo en una acalorada visita a Diputados que el Gobierno sería duro con "cualquiera que se haya apartado un centímetro de la ley". La exposición del primero en la línea de funcionarios fue seguida además por un mayor lugar asignado al ministro de Justicia, Germán Garavano, y al secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj. Todos ellos reportan casi a diario a Macri.
Esos gestos, y el detalle de los textuales de Bullrich en versión taquigráfica, no son detalles en la orgánica del macrismo. Son una señal también puertas adentro del oficialismo, cuyos exponentes más mediáticos, o habitualmente convocados por los medios, sienten que "pisan un poco más en tierra firme", al menos en el plano discursivo, según dejan trascender en el circuito de gobierno.
Como siempre, en casos de tensión política creciente –y de su patética proyección de campaña-, se advirtió además en las cercanías del Presidente la necesidad de evitar un escenario más amplio de conflictividad, cuadro al que algunos agregaron una mirada si se quiere más conspirativa sobre la ofensiva de la oposición más dura, en especial Cristina Fernández de Kirchner, con eje en la Gendarmería para "embarrar", por ejemplo, la lenta investigación sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman.
Como sea, y después de cierto entusiasmo inicial pasadas las elecciones primarias, se abandonó la idea de un Macri potenciado que, según interpretaron algunos, debía reflejarse en todos los terrenos de la política. Dos casos, de distinta naturaleza, comenzaron a ser abordados en función de distender posibles conflictos en el frente social: la relación con las jerarquías sindicales –que ya venía dando señales de bajar el tono de confrontación- y la negociación con las organizaciones sociales de mayor peso y más articuladas.
Las conversaciones con representantes del Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa, y Barrios de Pie habían entrado en zona de disputa dura por los niveles de ejecución del presupuesto asignado a la Emergencia Social. Hace apenas una semana, un encuentro con esas organizaciones de los ministros Carolina Stanley y Jorge Triaca, junto al vicejefe de Gabinete Mario Quintana, había terminado entre reproches y amenazas de ollas populares frente a supermercados para pedir "donaciones" de alimentos. "Fue quizás el encuentro más duro", admitían en el Gobierno. Apenas, seis días después, alumbró un entendimiento y no hubo protestas en las calles.
En el medio, la decisión política había anticipado la salida: extremar la negociación y darle una vuelta a las cuentas para desarmar ese horizonte de tormenta. Stanley y Quintana volvieron a encontrarse con los jefes de los movimientos sociales luego de tres días de contactos realmente intensos de segundas líneas. En principio, acordaron los fondos para este año y hablaron además de la proyección para 2018. La aplicación del entendimiento terminará de poner a prueba la solidez de la negociación que, como otras veces, incluyó la participación de la Iglesia.
Triaca, además, tuvo en sus manos las conversaciones para terminar de abrochar un marco de distensión con los jefes sindicales, con quienes volverá a conversar la semana próxima. El ministro no es el único de puentes fluidos con los referentes gremiales, pero se ha afirmado como principal interlocutor y ya no sólo por su cargo formal: también la señal del Presidente trascendió en la misma dirección.
Las relaciones con los gremios nunca estuvieron clausuradas, pero habían quedado seriamente deterioradas con la marcha cegetista del 22 de agosto. Todo, en un cuadro marcado también por la interna sindical, con un triunvirato de la CGT –Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Héctor Acuña- más acotado, con Hugo Moyano –por variadas razones, incluido el conflicto por OCA- y Luis Barrionuevo en posiciones más duras, y con algunos "gordos" (grandes gremios) e "independientes" (de juego propio, siempre, con el poder político) pasándose facturas por aquella protesta, que exhibió posiciones ambivalentes de esos jefes sindicales.
Los inmediatos recambios de funcionarios en el segundo escalón de Trabajo y en la superintendencia que maneja los fondos de las obras sociales fueron interpretados como una respuesta directa a la marcha cegetista por parte de Macri.
Tuvo ese sentido, en parte, cuando en medios oficialistas se pensaba linealmente en afirmar posiciones para dar señales de mayor fortaleza, nutrida por los resultados de las PASO. Los aires más densos de las últimas semanas, junto con la dinámica de la interna sindical, terminaron por allanar las conversaciones y apaciguar, al menos temporalmente, las aguas. Lo refleja el almanaque: la CGT decidió tratar recién a principios de octubre un plan de lucha por ahora impreciso. Las elecciones, para entonces, estarán a la vuelta de la esquina.
El telón de fondo sigue siendo la desaparición de Santiago Maldonado. Con un agregado: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos puso otra vez frente a todos el caso de Jorge Julio López, desaparecido en 2006. Atendió un reclamo hecho hace más de tres años y lo trasladó al Estado argentino. Lento, todo muy lento, pero aún así una señal que debería ser asimilada para la política. Un mensaje también para aquellos que creen que habría desaparecidos buenos y malos, según la época. 
Fuente:InfoBae






Ituzaingó pidió por la aparición con vida de Santiago con una marcha de antorchas 
Viernes 08 de Septiembre 
Nora Cortiñas encabezó a unas dos mil personas que marcharon por la aparición con vida del joven y castigo a los culpables.
foto: Gustavo Pantano
Con la presencia cada día más gigante de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, unas dos mil personas se movilizaron bajo la luz de las antorchas por el centro de Ituzaingó en una acción convocada por la Asociación Memoria y Lucha por los Derechos Humanos (AMyl) por la aparición con vida de Santiago Maldonado.
A 37 días de su desaparición, tras la represión de gendarmería en la Pu Lof mapuche en Cushamen, Chubut, la marcha fue recogiendo voluntades en su camino y cantos en pos de una justicia que se decida a investigar y un gobierno nacional que desactive el aparato de encubrimiento que puso en marcha el mismo 1 de agosto último.


Fuente:InfoNews




DESAPARECIDOS 

Deuda pendiente . 
 09|09|17 
La primera, y urgente, es la aparición con vida de Santiago Maldonado. Mientras no aparezca, el crimen de la desaparición continúa, y sólo se anulará con su reaparición. Mientras no esté, su ausencia es un delito que se está cometiendo.

Y esto me lleva al terrible tema de los desaparecidos durante la dictadura, con algunos más que se deben añadir.

Los desaparecidos continúan constituyendo un delito “en acto”, un delito que se continúa cometiendo. Y como la única suposición válida es considerarlos asesinados, la exigencia para que el delito deje de cometerse es la entrega de sus cadáveres. No corresponde ni olvidar ni aceptar cosas tales como “que pasó mucho tiempo” o el desanimado “vaya uno a saber dónde están”.

¿Es válido reclamar sus cadáveres? Claro que sí, tenemos todo el derecho de hacerlo, así como que el Estado nacional tiene la obligación moral, y religiosa, de devolverlos. ¿Es posible que se restituyan esos cuerpos, esos restos mortales? Sí, claro que sí. Porque los represores saben muy bien dónde está cada uno de ellos. La Justicia ha probado que existió un plan sistemático de desapariciones, perfectamente planeado y decidido, y también rigurosamente documentado. Si los represores no han procedido a la devolución de los cuerpos, es simplemente como venganza por la acción de la Justicia y los consiguientes castigos que merecieron.

O sea que todavía existen acciones posibles para obtener de ellos la información de dónde está cada uno. Muchos todavía lo saben, y saben en qué archivos, en qué escondrijo está la información.
Los crímenes con los desaparecidos de la dictadura –así como otros posteriores– se continúan cometiendo, y sus ejecutores orquestaron una venganza siniestra con su silencio. Ante el cual la sociedad no ha tenido, ni tiene, la actitud de firmeza que corresponde.

El Estado puede y debe accionar para contar con esa valiosa e imprescindible información. Se lo debe a las madres y abuelas, a las esposas y esposos, a los compañeros y a la sociedad en su conjunto. Todas las culturas, y la nuestra lo enfatiza, consideran sagrados los cuerpos de los fallecidos: hay que honrarlos, hay que enterrarlos o incinerarlos, y sus restos o sus cenizas merecen un permanente homenaje de sus deudos, de sus descendientes, del resto de quienes formaron su entorno y vivieron con ellos, de quienes los recuerdan por sus acciones y por su presencia.

La Iglesia Católica enseña que el cuerpo de los hombres es sagrado, y así como se deshace con la muerte, será glorioso un día, compartiendo la resurrección y la vida del Salvador.

Y para quienes profesan otras religiones o los no creyentes, el cuerpo de los muertos no es desechable, merece un lugar, un homenaje y un recuerdo de quienes continúan la vida.

Ante tanto crimen y tanto dolor, con frecuencia se oyen voces apelando al perdón y a la reconciliación. Reconciliación que sólo será posible mediante el conocimiento de la verdad y el imperio de la justicia. Ante la deuda de los desaparecidos, falta conocer la verdad de dónde están sus cuerpos, y su consiguiente devolución. A la justicia hacia tantos torturadores y asesinos, como están hoy presos, le falta, para que sus crímenes se interrumpan, que la sociedad recupere esos cuerpos.

Santiago Maldonado es un hombre vivo que tenemos que salvar. Y los desaparecidos que fueron asesinados durante la dictadura son cuerpos, son personas, cuyo reclamo es tan exigente como la vida de todos los desaparecidos y de-saparecidas que, por diferentes crímenes, ocurren con demasiada frecuencia en esta Argentina de hoy.
 
*Poeta y crítico literario. 

Angel Nuñez* 
Fuente:Perfil






Sábado 09 de Septiembre de 2017 
Psicología pregunta por Santiago Maldonado 
El hermano del joven desaparecido y Nora Cortiñas estarán en una jornada sobre derechos humanos en la UNR. 

Matías Loja 
ónde está Santiago Maldonado? Desaparecidos en democracia" es el nombre del panel que se realizará el martes 12 de septiembre, a las 18, en el SUM de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). La actividad contará con la participación de Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) y Sergio Maldonado, hermano del joven desaparecido el 1º de agosto tras una represión de Gendarmería en Chubut.
La charla es en el marco de la III Jornada de Derechos Humanos y Psicología que organiza esta Facultad y su centro de estudiantes. El panel sobre el caso Maldonado es organizado a su vez por los centros de estudiantes de Psicología y Ciencia Política. La jornada finalizará con un festival cultural por la aparición de joven desaparecido donde tocarán Jorge Fandermole y La Semilla.
Las jornadas en Psicología serán de martes a jueves próximos y participarán referentes de los derechos humanos y profesionales de la salud mental y salud pública. Entre ellos estarán Vicente Zito Lema, Alfredo Grande, Diana Kordon, Carlos del Frade, Nora Cortiñas, Vanesa Orieta (hermana de Luciano Arruga), docentes de la Facultad de Psicología y representantes de movimientos sociales, entre otros.
"Hace tres años que desde el centro de estudiantes de Psicología formamos parte de la organización de las jornadas, entendiendo a los derechos humanos como una herramienta muy importante para nuestra formación", destacó a La Capital Maira Lignetti, presidenta del centro de estudiantes de esta Facultad.
Lignetti señaló que el objetivo principal de esta actividad "es poder discutir, debatir y generar herramientas teóricas y prácticas a nuestra formación". Recordó también que desde hace años desde el centro de estudiantes bregan "por un cambio de fondo del plan de estudio", a fin de que "pueda estar vinculado a las problemáticas sociales y a lo que acontece en nuestro país".
"Hoy más que nunca el pedido de justicia y la aparición con vida de Santiago tiene que ser puesta en la agenda de nuestra formación y en nuestro rol como futuros profesionales de la salud", destacó la alumna. Y agregó: "Nos encontramos ante una situación política donde el gobierno nacional atenta de una manera muy grave a los derechos humanos, impulsando políticas represivas y negando la desaparición forzada de Santiago".
Desaparición forzada
Santiago Maldonado tiene 27 años y está desaparecido desde el 1º de agosto pasado, tras una violenta represión en la Lof en resistencia Cushamen, Chubut, a manos de la Gendarmería. El caso generó innumerables actividades y marchas masivas por su aparición con vida. Dos testigos declararon que el joven estuvo en la protesta en Chubut y que vieron cómo era llevado en un móvil de Gendarmería. La Fiscalía Federal que entiende en el caso pidió que la causa sea caratulada como desaparición forzada de personas. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, admitió que la principal hipótesis de la desaparición de Maldonado apunta al accionar de esa fuerza de seguridad. Fuente:LaCapital



09 de septiembre de 2017 

Repudio a la intimidación de Gendarmería a estudiantes terciarios en Rosario 
Que ni se hable sobre Maldonado 
Un grupo de gendarmes intimidó a estudiantes rosarinos que realizaban una clase pública en torno a la pregunta “¿Dónde está Santiago Maldonado?”. Ayer, la comunidad educativa realizó un acto de repudio junto a referentes sociales y políticos.
Por Claudio Socolsky
En el acto de ayer, se sumaron críticas al accionar de Gendarmería el jueves a la noche. 
Desde Rosario
La comunidad educativa del Instituto Educativo Superior Nº 28 Olga Cossettini, en Rosario, acompañada por referentes de organizaciones sindicales, políticas y sociales repudiaron ayer la violenta irrupción de Gendarmería el pasado jueves durante una clase pública para reflexionar en torno a la pregunta “¿Dónde está Santiago Maldonado?”. Durante la actividad, que había sido debidamente avisada, un grupo de gendarmes se acercó a un estudiante que estaba en la esquina colgando carteles que anunciaban la clase pública y le gritaron: “Vení flaco. Yo soy la autoridad, vení para acá, callate la boca”. De inmediato, el resto de la clase comenzó a filmar la provocación mientras arribaba una camioneta con más efectivos armados y perros. Hubo un momento de tensión, pero pasados unos minutos los gendarmes se retiraron y la clase continuó. “Estamos muy preocupados e indignados que no se les permita a los estudiantes y profesores manifestarse libremente en las calles sobre temas de relevancia social”, indicaron en un comunicado firmado por docentes y alumnos del instituto, quienes reclamaron a las autoridades una explicación sobre quién dio la orden del accionar de los gendarmes.
El docente de historia Gustavo Guevara junto a un grupo de alumnos del profesorado se preparaban el jueves por la tarde para participar de una clase pública que tenía como objetivo dialogar y reflexionar sobre la desaparición de Santiago Maldonado, con los bancos en el medio de la calle y otros en la esquina para cortar el tránsito en la cuadra de Sarmiento al 2900 de Rosario. Como explicó la rectora María Fernanda Foresi, habían realizado numerosas clases públicas referidas a varias problemáticas, entre otras, la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa, la reforma curricular, Ni Una Menos y la diversidad sexual. 
Nunca hubo incidentes ni presencia de fuerzas de seguridad provinciales y federales. Hasta el jueves a la tarde. “Fue una situación inédita, muy intimidante, primero con gendarmes de a pie con perros y armas largas que intentaron generar una provocación al estudiante que estaba en la esquina colocando el cartel para pedir la aparición con vida de Maldonado. Cuando vimos eso, los que estábamos en la clase comenzamos a filmar para tener un registro completo”, contó Guevara a PáginaI12.
“Después llegó una camioneta con más efectivos, pero nadie entró en la provocación cuando al estudiante le dijeron que se tenía que callar la boca. Lo que hicimos fue retomar la clase, que tenía como centro el artículo 75 de la Constitución Nacional, que en la reforma del 94 introdujo el derecho de los Pueblos Originarios. Los gendarmes estuvieron deliberando y decidieron retirarse”, agregó el profesor. 
Ayer por la mañana, y para repudiar la irrupción de Gendarmería, se realizó una nueva clase pública en las puertas del Instituto, ubicado a pocos metros del destacamento de Gendarmería en San Martín y Virasoro. Referentes de Amsafé, COAD, APDH, las concejalas rosarinas Norma López y Marina Magnani, los candidatos a concejales Majo Gerez y Alberto Cortés, y el candidato a diputado nacional, Octavio Crivaro, se acercaron para solidarizarse con la comunidad educativa del IES Nº 18 para solidarizarse y para expresar su rechazo al accionar abusivo de Gendarmería, sospechada de la desaparición de Maldonado. 
“Con estos actos intimidatorios quieren amedrentar la protesta social. Nosotros estamos educando para la democracia y nos parece que esta actitud no suma en absoluto. Por eso exigimos que se esclarezca lo que pasó y que esto no vuelva a pasar”, planteó Foresi. 
Nadia Scarafía, presidenta del centro de estudiantes, consideró que el despliegue de Gendarmería fue “totalmente ilógico” para la cantidad de personas que estaban realizando una clase pública. “Estábamos ahí para debatir, para intercambiar opiniones, hasta que apareció Gendarmería. Creemos que visibilizar el problema también hace a la solución, por eso es importante que se siga hablando, que se siga preguntando en las aulas dónde está Santiago Maldonado, qué pasó y por qué se lo llevaron”, indicó la estudiante. 
Fuente:Pagina12                      

No hay comentarios: