19 de mayo de 2019

ROSARIO - SANTA FE.

Un gran reconocimiento 
La Casa LGTBI tendrá el nombre del primer activista gay de Rosario
Juan Espina fundó el Movimiento de Liberación Homosexual en 1983. Murió en 1996 de sida, como muchos de esa generación. Fue uno de los que inició la militancia por la diversidad en Argentina
18 de mayo de 2019 
Nadia Espina tiene pocos recuerdos de su tío. Uno de ellos es de cuando tenía 6 o 7 años y él estaba muy enfermo. Se acuerda que descansaba en una habitación en la casa de sus abuelos y que a ella no la dejaban entrar. Cada vez que abrían la puerta lo veía iluminado por una luz roja. Nadia le escribía cartitas y se las pasaba por debajo de la puerta. Le contaba cómo le iba en la escuela y le deseaba que se cure pronto. Juan Espina murió en 1994 a los 39 años. En la vida de Nadia hubo dos momentos en los que la información que tenía sobre el hermano de su papá cambió por completo. A los 18 cuando sus abuelos le contaron que era gay y que no había muerto de cáncer sino de Sida. Y a los 31 cuando a comienzos de este año se enteró que había sido el fundador del Movimiento de Liberación Homosexual (MLH) en Rosario, la primera organización gay de la provincia de Santa Fe. Desde entonces junto con su familia buscan recuperar la historia del olvido. Esta semana la Casa LGTBI de Rosario (Córdoba 3650) fue bautizada con el nombre de Juan Espina en un ejercicio de reconstrucción de la memoria de los activismos disidentes de la ciudad.

El MLH fue la primera experiencia organizativa militante gay de la provincia. Nació en 1983 en las reuniones clandestinas que se hacían en la casa de Juan Espina en los últimos meses de la dictadura cívico militar y los primeros de la democracia. El grupo primero se llamó Las Dominicas porque se juntaban los domingos.

En 1984 hicieron el acta fundadora, donde Juan Espina figuraba como secretario general. El MLH funcionó con ese nombre hasta 1989 cuando parte de quienes lo integraban se volcaron a formar un centro de asistencia para personas con VIH, donde Juan Espina ayudó como bioquímico y militante.

Emmanuel Theumer es un historiador de 29 años y fue el primero en recuperar la historia del MLH y de Juan Espina. Para él es interesante ver cómo el grupo que empezó en secreto salió a las calles con la democracia y se metió de lleno en el escenario de las luchas de Santa Fe.

En diálogo con El Ciudadano, explica que peleaban por el libre ejercicio de la sexualidad y la derogación de los códigos contravencionales que permitían a la Policía perseguir y detener a personas por su orientación sexual o identidad de género. Sobre Juan Espina cuenta que tenía el carisma y el entusiasmo de los líderes que convencen a sus pares de organizarse. A diferencia de las organizaciones surgidas en Buenos Aires en los 70, el MLH tuvo sus particularidades en consonancia con la transición democrática.

“La luchas de los 70 se reorganizaron en la lucha de los derechos humanos, el Estado de Derecho y la defensa de la democracia. Ese cambio en la izquierda afectó a todos los movimientos políticos en general. Surgieron los movimientos feministas y de disidencias. Juan Espina en Rosario marcó el trazo de un impulso vital y afirmativo de la homosexualidad”, explica Theumer.

La particularidad estuvo, además, en pensar al MLH en relación con otros movimientos sociales, como los feminismos o las Madres de Plaza de Mayo. “Le interesaba pensar la homosexualidad en relación a otros grupos oprimidos. Tenía una idea de clase también”, agregó.

Contra el olvido
Es 26 de marzo de 2019 y Nadia Espina llora en una de las escaleras de los tribunales de Comodoro Py con el teléfono en la oreja. Del otro lado del Atlántico, a 11 mil kilómetros de distancia, Adrián Sánchez le cuenta la historia de su tío. Él fue su pareja y le dice que en el garaje de su casa en Londres todavía tiene guardada una caja con documentos del MLH y hasta una grabación con la voz de Juan Espina.

Le cuenta cuando en la dictadura la Policía los perseguía por su orientación sexual y los llevaba detenidos. Le habla del exilio y del alivio que encontró cuando declaró en los juicios de lesa humanidad. Nadia siente algo parecido al reconstruir la historia de su tío.

A principios de año el papá de Nadia recibió un llamado. Había un proyecto en la Subsecretaría de Diversidad Sexual de Santa Fe para bautizar a la Casa LGTBI de Rosario con el nombre de Juan Espina. Él se puso contento y al mismo tiempo se sorprendió: sabía de su compromiso social porque cuando era niño lo llevaba a las marchas contra los militares pero desconocía por completo la historia de su hermano como dirigente y referente del MLH.

“Eran otras épocas, en las que se creía que la homosexualidad era una enfermedad, pero mis abuelos y mi papá siempre lo apoyaron. De lo que no se hablaba y no sabían nada era de la organización. Después de la dictadura daba mucho miedo hablar de militancia y mi tío nunca lo contó”, explica Nadia.

Desde el llamado a su padre, Nadia encaró la tarea de recuperar la historia y contactó a los compañeros y amigos de militancia. Uno de ellos le mandó una foto. Le contó que había ido a ver la muestra “Revolucionistas: rebeliones y feminismos” y que había encontrado a Juan Espina en una de las imágenes.

La exposición reúne documentos de la historia de los activismos de mujeres y disidencias de Rosario y la foto es la única que la familia Espina encontró hasta ahora de la época de la militancia. La imagen está fuera de foco. Él aparece en el medio de una manifestación con un cartel que dice “BASTA”. A un costado hay una corona de flores y al otro lado se ve la esquina del cruce de peatonales de Rosario. En el epígrafe se aclara que es una marcha del 8 de marzo de 1986.

Para Nadia y su familia reconstruir la historia de Juan Espina es un ejercicio de memoria familiar y colectivo. “Es sanar y sacarlo del olvido. La lucha de mi tío fue invisible a mis ojos, los de mi familia, pero también del movimiento LGTBI. Es una historia olvidada que hoy ayuda a entender cómo se gestaron las luchas de los activismos”, opina, y agrega: “Era un comprometido y una persona muy convencida de lo que quería, con un poder carismático muy fuerte. Ayudó en las primeras detecciones del Sida y en que los test fueran secretos”.

La crisis del Sida
Cuando Nadia Espina empezó a hablar con quienes conocieron la militancia de Juan Espina se dio cuenta de que su tío no era el único que había muerto de Sida.

“Arrasó con una generación. Además, había un estigma muy fuerte en esa época. Mi tío cargó con el doble estigma de gay y sidoso. A la familia le contó al final de su enfermedad y durante años dijeron que había tenido cáncer. Mi abuela me contaba que la gente no quería compartir un mate con mi tío porque no sabía cómo se transmitía”, cuenta.

Emmanuel Theumer afirma que el sida fue una crisis porque desestructuró los modos de reconocimiento entre homosexuales, lesbianas y trans. “Fue una carta terminal hasta 1996, cuando cambiaron los fármacos y empezó a poder tratarse. Cuando apareció desestructuró todo porque generó lecturas difíciles de homogenizar. Había quienes tenían una mirada anticapitalista y otros que decían que era un problema de salud pública al que había que responder. Estos dilemas fueron muy fuertes en los movimientos que había y se llevó puesta la vida de muchas personas”, dice.

Para el historiador el MLH fue muy importante porque a diferencia de otras experiencias militantes se convirtió en un efector paralelo de salud. Sus integrantes conseguían medicamentos cuando el Estado todavía no los cubría y hacía acompañamientos.

“En el 96 lo que era una disputa con la muerte cambió. Emergen discursos más positivos que hablan de vivir con el virus. Pero antes el panorama era muy diferente. Muchos de ellos tuvieron que dejar sus demandas y se vincularon con iglesias para conseguir preservativos o dar información. Eso generó mucha invisibilidad y mucha tensión en las organizaciones”, opina Theumer.

“La crisis del sida se llevó un montón de activistas y que explica el silencio y la ignorancia actual de nuestro pasado. A eso se suma que la construcción de la historia de los derechos humanos tuvo durante décadas una visión basada en las normas de la heterosexualidad”, concluyó.
Fuente:ElCiudadanoylaRegion



Pedido de informes a Pullaro
Taser o no taser 
Por Juane Basso
Publicada en 19/05/2019
Organizaciones de derechos humanos rechazaron la utilización de armas de descarga eléctrica y pidieron explicaciones al Gobierno de la provincia. “Son instrumentos de tortura y una medida de profundización del aparato represivo”, denunciaron.
“Lo vamos a evaluar, no nos parece mal, ni nada que pueda traer una complejidad”, fueron las palabras del ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. El sujeto tácito de la oración eran las polémicas pistolas Taser. Ese día, martes de la semana pasada, se había publicado en el Boletín Oficial Nacional que el gobierno de Mauricio Macri incorporaba ese armamento para las fuerzas de seguridad federal, a pesar de los reclamos de las organizaciones de derechos humanos que en Buenos Aires habían realizado numerosos planteos contra su uso en el país. En Rosario se alzó de inmediato la voz de repudio de la agrupación Hijos. Luego hizo lo propio el Foro contra la Impunidad de la capital provincial. Finalmente la Multisectorial contra la Violencia Institucional presentó un pedido de informes dirigido a Pullaro. “Queremos saber bajo qué diagnóstico y con qué criterios analizan implementar estas armas que son consideradas instrumentos de torturas”, exigieron las organizaciones.
Taser es en realidad el nombre comercial de las armas de electroshock más conocidas del mercado de la seguridad. Son armamento diseñado para “incapacitar a una persona o animal mediante descargas eléctricas que imitan las señales nerviosas y confunde a los músculos motores, principalmente brazos y piernas, inmovilizando al objetivo temporalmente”.
Las pistolas Taser, de origen norteamericano, han sido objeto de numerosas polémicas y críticas por parte de organizaciones de derechos humanos. El Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas dictaminó su uso provoca un dolor intenso, constituye una forma de tortura y, en algunos casos, puede incluso causar la muerte, por lo que puso en dudas su autocalificación de “no letales”.

Repudios

“Lamentamos la rápida adhesión del ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro a una nueva medida de profundización del aparato represivo impulsada por su par Nacional Patricia Bullrich, como es la incorporación de las pistolas Taser”, plantearon desde la agrupación Hijos Rosario al día siguiente de las declaraciones del funcionario provincial.
La organización defensora de los derechos humanos repudió el anuncio del gobierno nacional en el que se da cuenta de la implementación de las armas eléctricas, y adelantó que realizará “un pedido de informes a Pullaro” para que detalle las razones por las que “evalúan replicar la iniciativa de Bullrich en Santa Fe”.
Para Hijos, “la incorporación de las Taser, consideradas instrumentos de tortura por la Naciones Unidas, es un paso más en la profundización del aparato represivo que lleva adelante el gobierno nacional para sostener su modelo económico que genera cada vez más hambre, pobreza, desocupación y por consiguiente, más protesta social”.
“El gobierno de Mauricio Macri pretende por un lado desviar la atención pública para que dejemos de hablar de la profunda crisis económica que vivimos en el país, y por otro lado seguir alimentando el aparato represivo con el cual puesta a contener el descontento social”, consideraron desde Hijos.
A través de un comunicado, Hijos destacó un análisis realizado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), en el que se critican con dureza los criterios que el reglamento anunciado por el gobierno nacional establece. “Son tan imprecisos que en los hechos habilitan cualquier uso”.
“Por ejemplo, el inciso c) del artículo 2 las autoriza para «impedir la comisión de un delito de acción pública», o sea siempre, porque ese es el trabajo de la policía. El inciso a) del mismo artículo las permite para inmovilizar ante un «peligro inminente», que no se describe de ningún modo. Así, el reglamento potencia los riesgos de letalidad y tortura, en lugar de disminuirlos como afirmaron las autoridades”, refirieron desde Hijos citando al Cels.
En su análisis, el Cels recuerda que el “Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas que intervino en casos contra Nueva Zelanda (2009) y contra Gran Bretaña (2013), en los que desalentó su uso y lo consideró prohibido salvo que se trate de «situaciones extremas y limitadas (aquellas en las que exista una amenaza real e inmediata para la vida o riesgo de lesiones graves)» y «únicamente en sustitución de las armas letales»”.
“Queremos saber bajo qué diagnóstico y con qué criterios el ministro Pullaro evalúa implementar este sistema”, remarcaron desde Hijos Rosario.

Rechazo en Santa Fe

Desde el Foro contra la impunidad de Santa Fe, integrado por Madres, Hijos y sindicatos de la CTA y la CGT compararon a las Taser con la “picana eléctrica” y también dijeron “no a las armas eléctricas de represión, tortura y muerte”.
“Las Taser arrojan dos dardos con sus respectivos cables que impactan a las personas con descarga eléctrica de 50.000 voltios. Al instante producen la paralización de los músculos y la persona cae inerte con fuertes riesgos de traumatismo de cráneo y, en algunos casos, de paro cardíaco. El riesgo también se potencia cuando el impacto y la descarga se producen en la cabeza, por daños cerebrales y cardiovasculares», señalaron desde el Foro. Y mencionaron que en Estados Unidos, entre el año 2000 y 2007 “se produjeron cerca de 1000 muertes a causa del uso de estas armas”.
«En el caso de Santa Fe, de no mediar una resolución en contra por parte del gobernador Lifschitz, las Taser entrarán por vía de las fuerzas federales que operan en nuestro territorio. Además, el ministro Pullaro ya mostró su entusiasmo para que también las utilice su Policía provincial”, se quejaron las organizaciones.
“En defensa de los derechos humanos de la sociedad toda y contra la represión de la protesta social, nos pronunciamos en contra del uso de estas armas en la provincia de Santa Fe, y en todo el país, convencidos de que la seguridad no se garantiza violando los derechos humanos, sino garantizando su vigencia para todo el pueblo”, añadió el comunicado del Foro, en el que se anunció además un pedido de audiencia al gobernador para tratar el tema.

Pedido de informes

El viernes pasado, retomando ejes planteados en un documento sobre el mismo tema elaborado por el Cels, la Multisectorial contra la Violencia Institucional de Rosario presentó un pedido de informes dirigido al ministro Pullaro en los que requiere las razones que lo llevaron a manifestarse a favor del uso de las armas eléctricas.
Entre otros puntos, la entidad integrada por familiares de víctimas de violencia institucional y organizaciones de derechos humanos, sociales, gremiales, estudiantiles y políticas, solicitan conocer “el diagnóstico que justificaría la decisión de utilizar las pistolas “Taser” en el ámbito de la provincia”. “¿Cuál es el registro estadístico de casos de uso de la fuerza en ese contexto en los años 2017, 2018 y 2019 que justificaría la decisión de adoptar las Taser?”, preguntan en su escrito desde la Multisectorial.


Foto: Andrés Macera

Las entidades requirieron también conocer “la normativa que reglamenta su uso”, de “qué manera evaluarán y controlarán el uso de las Taser una vez que sean entregadas a los efectivos” y “acceder al protocolo de actuación que funcionará como normativa para su utilización”.
“Queremos conocer si está informado sobre los informes del Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas que intervino en casos contra Nueva Zelanda (2009) y contra Gran Bretaña (2013), en los que desalentó su uso y lo consideró prohibido salvo que se trate de «situaciones extremas y limitadas (aquellas en las que exista una amenaza real e inmediata para la vida o riesgo de lesiones graves)» y «únicamente en sustitución de las armas letales»”, concluye el pedido de informes.
Fuente:RedaccionRosario


QUE NO PASE DE LARGO 
Jubilados encuentran trabas y pocas respuestas a su pedido de boleto gratuito
El proyecto que a comienzo de mayo presentó el concejal Eduardo Toniolli en la Comisión de Servicios Públicos para ampliar el beneficio de gratuidad del viaje en colectivo a jubilados, fue tratado en una reunión aunque allí los abuelos encontraron “muchos justificativos y nada concreto”.
La referente de la organización Alerta Jubilados, Susana Glen, recordó en diálogo con Ariel Bulsicco en Sí 98.9: "La semana pasada estuvimos en la Comisión y nos dijeron que debe pedir informes de la incidencia de la gratuidad, que yo creo no sería tan grave. Nos hablaron del aumento del gasoil, de la imposibilidad en las condiciones actuales de los servicios, y la reunión quedó en la nada”.
El proyecto plantea que se incluyan en el beneficio a las personas mayores de 69 años cuyos ingresos totales sean menores o iguales a dos jubilación mínimas, y además a las personas mayores de 65 años cuyos ingresos totales sean menores o iguales a una jubilación mínima. “Lo ideal sería para todos los jubilados, ya que por ejemplo las mujeres se jubilan a los 60 años”, analizó Glen.
Desde la organización de jubilados locales reclamaron además por el desembardo definitivo de la tarjeta SUBE, “ya que ésta contempla un descuento del 55% para los jubilados, y porque el que cobra por arriba de dos jubilaciones a veces tampoco puede pagar el boleto: La canasta básica de los jubilados en abril llegó a 27 mil pesos, y dos mínimas son 20 mil pesos, o sea que tampoco es fácil pagar el boleto”.
Fuente:Rosarioplus

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