Resumen Latinoamericano, 25 junio 2019
Emotivo y multitudinario homenaje al militante social Martín «Oso» Cisneros en La Boca, a 15 años de su asesinato por un traficante al servicio de la policía. También en el acto se reclamó la libertad del luchador social Luis D’elía, preso por luchar.
La actividad fue organizada por la Organización Social y Política Los Pibes (donde militaba Cisneros) y el FTV de Luis D’elía. Asistieron numerosos referentes de organizaciones sociales del MTE, la CCC, Frente Darío Santillán, OLP, Movimiento de Fabricas Recuperadas, Quebracho, MILES, PC, CTA, y muchos más.
Hablaron entre otros, el abogado de D’elía, Albor, Luis Bordón, un dirigente de CTA, Juan Grabois, la compañera de D’elía y Lito Borello.
Al finalizar la oratoria, los músicos populares Hugo Panconi y Gerardo Lobo cantaron un tema dedicado al Oso Cisneros.
VIDEOS Y FOTOS: RESUMEN LATINOAMERICANO
Habla Lito Borello
Habla Juan Grabois
Habla «Gringo» Castro, secretario general de CTEP
Lito Borello: “Luis D’Elía está preso por luchar»
Por Mariana Di Mauro y David Pike,
Revista Resistencias-Resumen Latinoamericano, 25 de Junio de 2019.
Entrevistamos, a 15 años del asesinato del militante Martín «Oso» Cisneros, a Lito Borello referente de la Organización Social y Política “Los Pibes” y Secretario de Derechos Humanos de la CTEP. Lito recuerda a su amigo y compañero y caracteriza la prisión de Luis D’Elía, tras un juicio que lo tuvo sentado también a él en el banquillo de los acusados, por ocupar una comisaría para denunciar que el asesino del Oso trabajaba para la policía.
-¿Quién fue y qué significa hoy la figura del Oso Cisneros?
El Oso fue un militante social y político desde muy jóven. Yo lo conozco en Villa Maipú, San Martín, en los ‘80, y desde ahí militamos juntos. Fue brigadista en la primera etapa revolucionaria del gobierno sandinista, yo viajé en el 86 y él dos años después. Era uno de los principales dirigentes de la organización “Los Pibes”. Habíamos estado ya juntos en la experiencia de las ex Bodegas Giol, una experiencia vinculada a la pelea por la vivienda digna, de 196 familias en Paraguay y Godoy Cruz, donde funcionaban las bodegas y luego de quebrar se convierte en un lugar de vivienda digna, de casi 200 familias desde el año 90 hasta el 4 de octubre del 94, que somos desalojados por la súper secretaría de Saúl Menem. Estaba a cargo de los emprendimientos productivos, esa primera experiencia con el gobierno de Néstor Kirchner. de una panadería en particular que era una especie de almacén popular.
Y el Oso es un símbolo que tiene que ver con la coherencia de toda su vida, de la militancia, y como dice la frase que muchas veces repetimos “no lo lloramos, tratamos de imitarlo en su compromiso de vida” y por eso es que siempre nosotros lo recordamos el día de su nacimiento, el 22 de marzo. Pero, a partir de un pedido de los compañeros de la FTV, al cumplirse ahora 15 años del asesinato y en función de la cárcel de Luis D’Elía, nos pidieron hacer algo juntos y, obviamente, accedimos. Y entonces se está haciendo un acto homenaje que de alguna manera pone de relieve que son 15 años del asesinato y la paradoja de que, mientras el asesino ya está libre, por una cuestión de ventaja penal, que de 18 años de cárcel cumplió 12 y Luis D’Elía preso.
-¿Cómo caracterizas la situación de D’Elìa preso?
-Vemos que parte de esta característica que tiene un nuevo modelo de dominación de Guerra Híbrida, donde la guerra es desde la justicia, es una batalla contra los sectores populares, sus organizaciones y sus dirigentes. Al igual que Fernando Esteche y Milagro Sala, Luis D’Elìa está preso por luchar. Por eso nosotros planteamos la necesidad de la libertad para los presos por luchar y, a la vez, creemos que el próximo gobierno, si se dice popular, debería crear las condiciones institucionales para darle la libertad.
Resumen Latinoamericano, 25 junio 2019
Como todos los años, la estación ferroviaria «Maxi y Darío» se llenó de jóvenes, banderas, protestas, abrazos, rebeldías. Precisamente allí, donde un 26 de junio de 2002, durante el gobierno de Eduardo Duhalde, fueran asesinados por la policía Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, dos jóvenes luchadores sociales que con sus compañeros marchaban en el Puente Pueyrredón por reivindicaciones fundamentales.
En esta ocasión, hubo un cúmulo de actividades, desde presentaciones de libros («Desde abajo y a la izquierda», de Mariano Pacheco), pasando por charlas, exposiciones, encuentros para hablar de las consecuencias del «gatillo fácil» policial hasta música popular juvenil y poesía a cargo del escritor Vicente Zito Lema.
En la misma estación, rodeados de muchos jóvenes hablaron en un programa especial de Radio La Tribu, Alberto Santillán, padre de Darío, Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y Pablo Pimentel, de la APDH de La Matanza.
En otros espacios, la referente de la Correpi, María del Cármen Verdú y familiares de asesinados por las balas policiales dieron testimonios dolorosos sobre lo que significa vivir en un estado represivo como el actual
A la medianoche, numerosos manifestantes de organizaciones sociales marcharon portando antorchas y ocuparon el Puente, donde este miércoles por la mañana se realizará el acto central.
Mariano Pacheco: “Darío Santillán es un símbolo de las militancias inscriptas en los movimientos sociales”
Por David Pike y Mariana Di Mauro, Revista Resistencias-Resumen Latinoamericano, 26 de Junio de 2019.
Entrevistamos a Mariano Pacheco, compañero y biógrafo de Darío Santillán quien junto a Maximiliano Kosteki fueron asesinados por la represión policial conocida como la Masacre de Avellaneda. Diecisiete años después, Mariano nos cuenta quién fue y que simboliza actualmente Darío.
-¿Quién fue Darío Santillán?
-Darío fue un joven militante de la zona sur del conurbano bonaerense que creció en el barrio Don Orione, en Claypole (Almirante Brown). Hijo de una familia trabajadora, su padre y su madre enfermeros. Promediando la década del ‘90 y cursando sus estudios secundarios en San Francisco Solano comenzó un proceso de politización al calor de las luchas contra la Ley Federal de Educación, la reorganización de los centros de estudiantes y la participación en las luchas juveniles del período. Darío participó también en experiencias políticas como la Agrupación 11 de Julio que realizaba fanzines, programas de radio, trabajo territorial en villas y asentamientos y trataba de fortalecer un vínculo con las experiencias de lucha que empezaban a emerger en aquellos años vinculadas al movimiento piquetero, particularmente a la corriente autónoma de los Movimientos de Trabajadores Desocupados. Así es como en el año 1999 finaliza sus estudios secundarios, realiza un breve intento de estudiar Historia, pero en medio de las condiciones socio-económicas adversas y la crisis que atravesaba el país se dedica de lleno a conformar un movimiento de trabajadores.
A inicios del 2000 Darío comienza a organizar un Movimiento de Trabajadores Desocupados en el barrio Don Orione en función de una definición política de un grupo que integramos en aquellos años. Desde ese momento, se ocupa de todo lo que implica el trabajo territorial, la organización de los espacios comunitarios, productivos y autogestionados. Participa de las movilizaciones, toma de edificios públicos y cortes de ruta, en un momento donde las luchas sociales comienzan a ser cada vez más radicalizadas. Así se llega al 19 y 20 de diciembre, del cual participa activamente.
Al tiempo se muda a Lanús para participar allí del MTD que, en esos momentos, toma una tierra para construir viviendas y allí arma su casa. Después comienza con el trabajo de la bloquera, que es también un símbolo emblemático que aparece en muchas fotos de Darío, inspirado en el trabajo voluntario de Ernesto Che Guevara.
El 26 de junio del 2002, Darío muere asesinado por la espalda luego de socorrer a Maximiliano Kosteki en la estación Avellaneda cuando había sido herido de muerte por las balas disparadas por la policía bonaerense en un operativo conjunto realizado con gendarmería, prefectura y policía federal. Desde ese momento, Darío pasó a ser un símbolo político generacional de las militancias inscriptas en los movimientos sociales.
-¿Qué implicó la Masacre de Avellaneda?
-Implica el inicio, o el intento de inicio, de una fase autoritaria y represiva abierta por parte del Estado, implicó un de intento de escarmiento para frenar las potencialidades más insurrectas de los sectores populares en lucha, de las corrientes militantes que construían por fuera de las lógicas de la democracia representativa. De algún modo, el intento fue parcialmente frenado en términos de una gran capacidad de movilización de los sectores populares. Pero, de algún modo, fue efectivo en términos de que desde allí no hubo sectores de la militancia que volvieran a pensar la política argentina en términos más insurgentes.
-¿Qué simboliza la figura de Darío Santillán en la actualidad?
-Hoy resulta de vital importancia política rescatar su figura, no por nostalgia, sino como contradiscurso respecto de los años ‘90 y 2001-2002 , lejos de cierta mirada progresista que sostiene que en aquellos años no pasó nada y que sólo había presente un desierto neoliberal. El reverso del desierto neoliberal es la capacidad de sectores de nuestro pueblo de organizarse y luchar, en muchos casos, por reivindicaciones inmediatas para poder solucionar problemas elementales de la vida. Pero también es la construcción de una corriente de participación política de jóvenes que buscaban encontrar en el conflicto y la organización social un modo diferente de hacer política referenciada en el zapatismo, el Movimiento Sin Tierra de Brasil y recuperando lo más insurgente y combativo de los años ‘60 y ‘70 en nuestro país, tanto del ala revolucionaria del peronismo como de las izquierdas más vinculadas al guevarismo.
Entonces, el recorrido militante del joven Darío Santillán hoy puede resultar inspirador para pensar, también, nuevos modos de intervención militante en los marcos de la realidad que vivimos.
Envio:RL























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