Por Marcela Isaías
¿Quién será la ministra o el ministro de Educación de Santa Fe en el gobierno de Omar Perotti? Los nombres que circulan oscilan entre referentes de la ley federal y la evidente autoreferencia de quienes aspiran a un cargo en el oficialismo que sea.
Pensemos en voz alta en un perfil ideal para presidir la educación santafesina, apenas unas puntas, como para arrancar en el debate:
Que defienda la educación pública como derecho, no como “servicio”.
Que convoque a la docencia organizada en sus sindicatos a pensar juntos la educación santafesina; primeros, antes que a empresarios, iglesias, fundaciones y lúcidos emprendedores; que sea de verdad, verdad, no sólo para las cámaras.
Que piense en sus docentes como trabajadoras de la educación que merecen el mejor trato, lo cual significa también el mejor salario.
Que aplique la ley de educación sexual integral, su programa que dice cómo hacerlo desde el nivel inicial a los profesorados; que la aplique, no que haga “como si”, o que se la pase consultando cuando ya es ley; es una deuda que tiene el Estado; es urgente, previene abusos, salva vidas.
Que en sus referencias figuren siempre las mejores experiencias pedagógicas santafesinas, nacionales, latinoamericanas y del Caribe, o por lo menos antes que las de Finlandia o Singapur.
Que haya ejercido la docencia, que conozca la vida de las escuelas y donde se forman las y los estudiantes, desde el lugar físico hasta sus necesidades más urgentes.
Que promueva la lectura, eso la lectura; por ahí no hace falta cruzar el Atlántico para traer “ideas dialógicas” o coso, las escuelas y bibliotecas populares están repletas de buenas experiencias para replicar.
Y que se comprometa con la realidad de su tiempo, que promueva el respeto por la memoria, los derechos humanos, la participación política de estudiantes y docentes. Se trata también así de darles voz y parte a las infancias y a los más jóvenes.
Fuente:RedaccionRosario

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