26 de mayo de 2020

TROPEL 1 del 26.05.2020.

Caravana popular de tres kilómetros contra la fumigación con agrotóxicos en Mar Chiquita
Resumen Latinoamericano, 25 mayo 2020
Foto: captura de video de El Ciudadano de Mar Chiquita.
El 13 de mayo el consejo deliberante del partido bonaerense de Mar Chiquita aprobó una ordenanza de manejo responsable de los productos fitosanitarios, que permite realizar fumigaciones con agrotóxicos cerca de las personas. La ordenanza establece que se puede fumigar a una distancia de 150 metros para los centros poblados, a 50 metros de los poblados rurales, a 200 metros para las escuelas rurales, a 20 metros para los cursos de agua, y a 25 metros en el caso de arroyos y espejos de agua. En repudio a esta resolución, en plena pandemia, el pasado sábado vecinos, vecinas, representantes de asambleas, escuelas, organizaciones, instituciones y sociedades de fomento realizaron una caravana de 3 kilómetros por la ruta 11 hasta Santa Clara del Mar, a la que se sumaron muchos otros pueblos costeros, como Mar de Cobo, Camet Norte, Playa Dorada, Santa Elena y Atlántida. Compartimos artículo de opinión de una docente y vecina de Mar Chiquita, quien destaca: “el pueblo está despierto”. Videos: El Ciudadano de Mar Chiquita | Ahora Mar del Plata.

Los representantes que no nos representan: Mar chiquita no tan sustentable

La democracia consiste en que todos los ciudadanos elegimos por mayoría a la persona que ha de obedecer a quienes mandan. El consejo deliberante, los representantes que supuestamente representan a los vecinos de Mar Chiquita, aprobaron una ordenanza de manejo responsable de los productos fitosanitarios sancionada el 13 de mayo de 2020, en la cual permite fumigar al lado de la gente. ¿Les parece increíble? Es real… Una problemática de gran repercusión, ya que es una ordenanza antijurídica e inconstitucional, y atenta contra la salud pública de los pueblos del partido de Mar chiquita.
Quienes deberían representarnos, defender los intereses de los vecinos y velar por nuestra salud, integridad y el cuidado del medio ambiente han sacado una ordenanza que va en contra de todo lo mencionado. La ordenanza establece que se puede fumigar a una distancia de 150 metros para los centros poblados, 50 metros de los poblados rurales, 200 metros para las escuelas rurales, 20 metros para los cursos de agua, 25 metros en el caso de arroyos y espejos de agua, todo esto teniendo un fallo de la justicia con fecha de 12 de Diciembre del  2019 en el  Juzgado Civil y Comercial N °15  de Mar del Plata, a cargo del Juez Dr. Casas. Ese fallo dio una medida cautelar que dice que se prohíben las fumigaciones a menos de 1500 metros de pueblos, escuelas rurales, mar, cuerpos y cursos de agua, entre otros, por una distancia no menor de 1500 metros. Así que la diferencia es abismal. Piensen que 150 metros es una cuadra y media. Imagínense si fumigan con ésa distancia.




Foto: captura de video de El Ciudadano de Mar del Plata
Otro dato polémico es que los pueblos se encuentran de un lado de la Ruta 11. Del otro lado, los campos fumigados, banquina y las casas. Sería directa la llegada de las fumigaciones, en éstos casos el glifosato, que ya en otros países está prohibido su uso. No se entiende cómo aprobaron ésta ordenanza ya que es un tema muy polémico en Mar Chiquita.
Los concejales no tienen desconocimiento de esto, están bien informados. Se realizan diversas reuniones de diferentes agrupaciones ambientalistas, asambleas con técnicos e investigadores del CONICET, INTA y Universidad de Mar del Plata entre otras. Se les ha facilitado estudios científicos que dan cuenta de la problemática que conlleva una fumigación con éstos productos y las consecuencias que trae la exposición. No sabemos qué los motivó a levantar la mano, porque van en contra de los intereses del pueblo. Estamos hablando de Mar chiquita sustentable, gran impulsor en el cuidado y preservación del medio ambiente y vida sana con un proyecto anterior que se dio a conocer a nivel mundial.
Otro dato preocupante es la deriva también, ya que cuando uno fumiga no queda en el lugar se traslada en el ambiente y hay mucha información científica de que se traslada por kilómetros así que 150 metros no es nada. Se priorizó el interés de los productores, dueños de los campos, siendo minoría, en contra de todo un poblado, ya que sabemos que la mayoría de éstos no viven en Mar Chiquita con sus familias. Viven en otros lugares céntricos, algunos del gran Buenos Aires. Los que sí viven acá son los concejales. Es lo que no se comprende. Es una legislación que va en contra de su propia salud ya que también serán perjudicados. No se puede comprender también en el contexto que se da de emergencia sanitaria ya que ésta medida va en contra. Además, será un misterio por qué levantaron la mano, qué los motivó. Eso está en materia de investigación.




Foto: captura de video de El Ciudadano de Mar del Plata
Esto se hizo público, se visibilizó y lo peor es que fue votada por unanimidad (todos la votaron). Así que se le pidió al señor intendente Jorge Paredi que se revea ésta situación, realizando una nueva ordenanza más consciente y amigable con la salud de nuestro pueblo.
Una de las mayores repercusiones fue la declaración de la concejal Teresa Vera, ex directora de la escuela Especial 503 de Santa Clara del Mar y representante gremial de SUTEBA de Santa Clara del Mar y Coronel Vidal. En una declaración dijo que votó sin conocimientos técnicos para poder debatir esta ordenanza. Esto generó el furor de todos los vecinos que la consideran entonces incompetente para poder ocupar esa banca, además de haber atentado contra los propios vecinos, teniendo asesores, secretarios y comisiones para convocar, antes de votar una ordenanza si desconocía del tema, que no es creíble, ya que participa activamente en un grupo de WhatsApp de una organización ambientalista que justamente se manifiesta en contra del uso de agrotóxicos.




Foto: captura de video de El Ciudadano de Mar del Plata
Han demostrado con éste accionar que estos concejales no representan al pueblo Marchiquitense, ya que no llevan la voz e intereses del pueblo. Con este tipo de medida queda en evidencia que no nos representan. La falta de representación del pueblo termina boicoteando la salud de la sociedad de Mar chiquita.
Se le pide al intendente que tome de forma urgente alguna medida ante ésta situación, ya que es un atentado en contra la democracia lo que ha sucedido, porque no se está representando ni defendiendo los intereses del pueblo, queremos que se le de la participación a diferentes organismos. Que se realice una mesa de diálogo que ya se ha pedido: la banca 15, que es la banca de la Participación Ciudadana.
No es un dato menor que ésta misma ordenanza intentó ser sancionada en septiembre del año pasado 2019. No pudo ser sancionada porque con la presión social que se presentó en el consejo deliberante de Coronel Vidal se tuvo que pasar a un cuarto intermedio y damos por entendido que esperaron este contexto de la cuarentena, ya que los ciudadanos estamos limitados para movilizarnos y la aprobaron. Además, tenía un fallo de un Juez que está vigente que tenía una medida cautelar.




Foto: captura de video de El Ciudadano de Mar del Plata
Se han presentado numerosos reclamos, petitorios ante el poder Legislativo y Ejecutivo de turno, se presentaron dos expedientes solicitando la intervención del Ministerio de Salud (Ex -2020-10072144-DPTMGESYAMSALGP), la OPDS (EX2020-09857876-GDEBA-DGAOPDS) del Gobierno provincial porque se entiende que la situación excede al propio partido.
El pueblo no podía quedarse inmóvil frente a esta situación ya que se encuentra bien despierto y consciente de las consecuencias que atraerá aparejado ésta ordenanza así que en plena pandemia salió organizado en defensa de la salud pública en el partido de Mar Chiquita.






El sábado 23 de Mayo, en una caravana de 3 km, en diferentes vehículos, hasta bicicletas, vecinos del partido de Mar chiquita provenientes de todas las localidades costeras marchiquitenses, se fueron concentrando a lo largo de toda la ruta, sumándose en los diferentes pueblos sobre la ruta 11 hasta llegar a Santa Clara del Mar, para repudiar la aprobación de la ordenanza.
Se realizó un recorrido en caravana, con todos los cuidados necesarios, conformada por vecinos, representantes de asambleas, escuelas, organizaciones, instituciones, sociedades de fomento, encontrándose en la ruta nacional 11 los pueblos de Mar Chiquita, Mar de Cobo, Camet Norte, Playa Dorada, Santa Elena y Atlántida, entrando y juntándose  con los vecinos de Santa Clara del Mar.




Foto: captura de video de El Ciudadano de Mar del Plata
Así, fueron realizando un recorrido por los pueblos y, como finalidad, se concentraron la Rotonda del Viejo Contrabandista de Santa Clara del Mar, pidiendo una mesa de diálogo, que se revea la ordenanza y se tenga en cuenta la salud de todos los habitantes de la población costa y el mediterráneo. Fue un encuentro más que motivador ver la cantidad de personas manifestándose para un fin en común, llenando las calles de bocinazos y aplausos. Familias alentando desde sus casas con carteles, pañuelos y aplausos. Esto demostró que el pueblo está organizado y no va a permitir que se tomen decisiones sin priorizar la salud de la población y en secreto.
En el contexto de una Mar Chiquita sustentable deberían de rever y cambiar el modelo productivo de agrotóxicos que impusieron las multinacionales, con productos más amigables con el ambiente y la salud, con prácticas verdaderamente sustentables y ecológicas, ya que se demuestra que son igual de rendidoras.
El pueblo está despierto.
fuente:ANred


Un 210° aniversario de la Revolución de Mayo con ollas populares en el sur del conurbano
Resumen Latinoamericano /ANred / 25 mayo 2020


Con motivo del 210° aniversario de la Revolución de Mayo y en respuesta al hambre y la pobreza que se vive en los barrios populares en el marco de la pandemia, con la consigna “La pandemia es el capitalismo, ¡La salida es colectiva!”, el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) de Almirante Brown, Esteban Echeverría, Berazategui y Quilmes realizaron desde el mediodía ollas populares en diferentes puntos de esas localidades del sur del conurbano bonaerense, junto con el Frente Popular Darío Santillán, el Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social (MULCS), La Casa de la Niñez y la Juventud del Barrio La Victoria, La Verde Agrupación de Docentes de Alte.Brown, La Naranja y el Grupo Cultural Al Borde. También compartieron una olla popular con los y las trabajadoras de Ansabo, papalera recuperada de San Francisco Solano y participarán del locro solidario que realizaron los trabajadores despedidos del Frigorífico Penta en Bernal. De 11 a 13.30 la Radio Las Cavas realizó una transmisión especial con móviles desde cada lugar. Poder Popular Corriente de Izquierda también instalará ollas populares en Llavallol, Guernica y Ezeiza.

El sábado el presidente Alberto Fernández, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta anunciaron en conferencia de prensa que daban “un paso atrás” en los controles y refuerzan la cuarentena ante el alarmante aumento de casos de personas contagiadas del nuevo coronavirus (Covid-19), registradas principalmente en las villas de la Ciudad de Buenos Aires y los barrios populares del conurbano bonerense.
En este contexto, donde las penurias económicas de grandes sectores de la población se ven agudizadas producto del parate económico que supone el aislamiento social, preventivo y obligatorio, con el resultado de mayor expansión de hambre y la pobreza, diversas organizaciones sociales y políticas continúan dando una respuesta efectiva y concreta a las necesidades de los barrios populares, por medio de los comedores y merenderos.
Con la consigna “La pandemia es el capitalismo. ¡La salida es colectiva!”, las ollas populares tuvieron lugar en el Centro Cultural Las Cavas de Rafael Calzada, en el Centro Cultural Agustín Ramírez de San José, el Centro Cultural Hermanas Mirabal y el Galpón Cultural de Claypole, el Barrio 14 de Febrero, Barrio Las Lilas y el Centro Cultural Al Borde de Longchamps, el Comedor Copate y Glew en Lucha de la localidad de Glew, el Centro Cultural la Esperanza del Barrio El Zaizar de 9 de Abril, la Placita Santa Catalina de Luis Guillón, el Barrio Monte Chico, Barrio Las Colinas, Barrio Santa Lucía, Barrio La Victoria, Barrio El Triunfo y Barrio La Paz de Monte Grande, y Barrio La Morita de El Jaguel. En tanto que en Berazategui las ollas se instalarán los barrios Sarmiento y El Foquito.






También desde las 12 la organización compartieron una olla popular con los y las trabajadoras de la recuperada papelera Ansabo (ubicada en 1257, San Francisco Solano, Quilmes), además de brindar un plato de comida para los y las vecinas de la zona. En la misma línea, también participarán del locro solidario que realizaron desde las 11 los trabajadores despedidos del Frigorífico Penta en Bernal en la puerta de la planta, que hace más de dos meses se encuentran en lucha reclamando el pago de sus salarios atrasados y la reincorporación de los 240 despedidos


Por su parte, la radio comunitaria Las Cavas, integrante de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) y del FOL, realizaron una transmisión especial de 11 a 13.30 horas desde el Centro Cultural las Cavas de Rafael Calzada, donde además se dio cuenta con móviles de las ollas populares en los diferentes puntos del conurbano.


Por su parte, desde Poder Popular Corriente de Izquierda anunciaron que también realizarían ollas populares en la Casa de Trabajadorxs Fuentealba de Llavalol, la Cooperativa de Producción Agroecológica y la Casita de Guernica y en el Merendero Sembrando Futuro de Ezeiza, también ubicadas al sur del conurbano.




Murió por coronavirus otro referente social de la Villa 31
Resumen Latinoamericano, 25 mayo 2020
Se llamaba Agustín Navarro, tenía 57 años y militaba en Barrios de Pie. 
Como Ramona Medina y Víctor Giracoy, otro referente social de la Villa 31 falleció por coronavirus. Este lunes se confirmó la muerte de Agustín Navarro, quien tenía 57 y militaba en Barrios de pie. «La situación en los barrios populares es muy compleja y preocupante. Junto a la familia, los integrantes del movimiento y los vecinos del barrio estamos transitando este doloroso momento», publicó en Twitter Daniel Menéndez, líder de esa agrupación y Subsecretario de Políticas de Integración y Formación de la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social.
Navarro había sido diagnosticado hace diez días y su situación de agravó por problemas respiratorios preexistentes. Una de sus hijas también dio positivo y el resto de su familia aguarda los resultados. Cuando se conoció el resultado de su hisopado, Navarro fue aislado en hotel, antes de ser trasladado al Hospital Ramos Mejía, donde falleció.
La situación del Barrio Padre Mugica es una de las más peligrosas del país, por el hacinamiento, la transmisión comunitaria y la falta de agua, que hace imposible acciones de higiene básicas como el lavado de manos.



Un virus que apunta a los más pobres: El caso de Villa Azul y la ola de contagios / «Se ha militarizado el barrio», dicen muchos vecinos
Resumen Latinoamericano, 25 mayo 2020
Luego de más de 50 positivos en el barrio que se ubica entre Quilmes y Avellaneda, se cerró la circulación y se entregará comida casa por casa.  
(Foto: Acumar.gob.ar)
El fin de semana se lanzó el plan Detectar en varias villas bonaerenses y se detectaron más de 50 casos de coronavirus en Villa Azul, un barrio popular que se ubica entre los partidos de Quilmes y de Avellaneda, en el sur del conurbano bonaerense, por lo que la provincia decidió aislarlo preventivamente para evitar que el virus continúe circulando en esa zona.
La decisión fue tomada en conjunto por los gobiernos nacional y provincial y los intendentes de ambos municipios, Mayra Mendoza, de Quilmes, y Jorge Ferraresi, de Avellaneda, para intentar contener el brote. La «idea es que todo el barrio se quede en casa», aseguró el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.
Desde el municipio de Avellaneda se detalló que el «aislamiento comunitario estricto» será por 15 días y que por esas dos semanas se considerará contacto estrecho a todo el barrio.

«El barrio está cerrado por las fuerzas de seguridad entre las calles Lincoln, Ramón Franco, acceso sudeste y Sargento Cabral. Nadie puede salir salvo criterio sanitario. A cada vecino y vecina se les va asegurar comida, elementos de limpieza, desinfección e higiene personal. Se va relevar que necesidades tienen para evitar que salgan (ej. Alimentos para celíacos, remedios, etc). Se van a instalar dos módulos del Ministerio de Salud de la Nación dentro del barrio», informaron.

En un comunicado difundido este lunes, el municipio destacó la buena predisposición de vecinos y vecinas y señalaron que el objetivo es que aquellos que presentan síntomas parecidos al COVID no sigan en el barrio: a quienes tienen síntomas leves se los traslada a centros de asilamiento, como la Universidad de Quilmes, y a quienes tienen síntomas más graves se los igresa al hospital.
En paralelo, el gobierno provincial y los municipios reforzarán la ayuda social. «Si pudiera no salir nadie de Villa Azul sería lo ideal y por eso tenemos que reforzar la asistencia», explicó en diálogo con El Destape Radio el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque. 
«Encontramos 53 positivos, lo cual es un número muy alto, y se tomaron medidas urgentes. Villa Azul tiene una parte en Quilmes y otra en Avellaneda. La de Avellaneda fue urbanizada y la de Quilmes no”, detalló el ministro.
«Hay muchos pasillos, hay mucha aglomeración, y eso hace que el potencial de contagio sea muy rápido y, en función de esta situación, se ha planteado cerrar la circulación hacia afuera y tratar de minimizar la circulación interna, reforzando la asistencia de todo tipo, alimentaria, y otro tipo de recursos que la gente del barrio necesite», sostuvo.

A raíz de que  «mucha gente va a comedores y ollas populares», la provincia va a realizar la «entrega de mercadería en cada casa, así la gente no tiene que trasladarse para poder comer, porque ese es un foco de contagio importante».
«Otra medida que no nos agrada, pero tiene que ver con frenar este foco y no expandirlo es reducir al mínimo la salida de personas del barrio. Es una medida que a nadie le gusta pero la verdad es que no hay otra alternativa», sostuvo y explicó que la medida será «por un período, primero de 15 días y, después, de un mes para tener evaluación clara a ver si frenó o no la circulación».

Militarización del barrio es rechazado por sectores del vecindario

A principios de mayo en Quilmes había un centenar de personas infectadas de Covid-19, otro tanto estaban en estudio y ya había cuatro fallecidos. En esas horas Carla Lacorte y Carlos Musante, referentes del Frente de Izquierda de Quilmes, decían en este sitio que “si se pretende enfrentar seriamente a la pandemia es fundamental la realización de testeos masivos en todos los barrios del distrito, particularmente en aquellos en los que las condiciones de vida pueden darle un carácter de propagación exponencial, así como dotar a los vecinos de todos los elementos sanitarios necesarios y a los médicos de todos los insumos y medidas requeridas para su protección”.
El mismo planteo lo hacían en ese momento organizaciones barriales de esa localidad del sur del conurbano bonaerense (gobernada por el Frente de Todos). Por caso, los habitantes de Villa Azul, barrio de unos 6.000 habitantes (compartido con Avellaneda, también intendencia FdT) llevaban semanas reclamando por la falta de agua potable, kits de higiene, alcohol en gel, lavandina y jabón. Como es de esperar, la mayoría de quienes viven ahí trabajan precaria e informalmente, por lo que a la pandemia se sumó la pérdida casi total de ingresos. Lo mismo demandaban en Villa Itatí, lindera a Villa Azul y con casi 50.000 habitantes.
Según datos oficiales del Municipio de Quilmes, en todo el partido ya hay 278 casos confirmados, seis personas murieron y 240 casos sospechosos esperan resultados. Del total de casos confirmados, el 20 % vive en Villa Azul, allí donde desde hacía muchas semanas se pedía infructuosamente agua, higiene y testeos tempranos.
Hoy Villa Azul es noticia porque allí se detectaron 53 casos positivos de Covid-19 y otros 50 quedaron en estudio. Fue tras realizarles el hisopado a unas 125 personas a las que les hallaron síntomas, en el marco de varias recorridas por el barrio realizadas a través del programa DETeCTAr (en coordinación con provincia y Nación).
La intendente quilmeña Mayra Mendoza aseguraba a la prensa desde esas calles precarias: “estamos nuevamente en los barrios puerta a puerta. En el caso de Villa Azul haciendo una búsqueda activa de casos sospechosos para identificar gente que pueda tener coronavirus, y de esa manera proponerles la internación y la recuperación mientras se conoce su resultado”.
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Mayra Mendoza durante el operativo | Foto Twitter Mayra Mendoza
Mayra Mendoza durante el operativo | Foto Twitter Mayra Mendoza
Junto a ella el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, agregaba: “es fundamental articular acciones con Quilmes y el resto de los distritos de la región. Trabajamos juntos para fortalecer la presencia del Estado en los barrios más vulnerables, con el objetivo de prevenir los contagios y la propagación del virus”.
Entre ellos paseaba vestido casi de astronauta para evitar ser contagiado el inefable Sergio Berni, ministro de Seguridad de la provincia y amante de las militarizaciones y el control social (sobre todo a los más pobres).
En cuestión de horas, con la celeridad con la que no proveyeron alcohol, lavandina y agua a la población, ambos municipios, la gobernación y la presidencia resolvieron saturar el barrio con la Policía Bonaerense y la Gendarmería y convertir al barrio en un gueto prohibiendo la entrada y salida de personas.
Por si fuera poco, el Estado ya ingresó al barrio móviles, logística y militares del Ejército que, con la tarea de repartir comida (al menos esa es la tarea por ahora), le dan un tono verde oliva (de triste significado en la historia reciente argentina) al paisaje quilmeño.
La Policía Bonaerense y la Gendarmería en las calles de Villa Azul | Fotos de vecinos del lugar
La Policía Bonaerense y la Gendarmería en las calles de Villa Azul | Fotos de vecinos del lugar
Paralelamente al operativo de militarización, habló la secretaria de Acceso a la Salud de la Nación Carla Vizzotti. Respecto al caso de Villa Azul dijo que “se está trabajando con las organizaciones de los barrios para minimizar al máximo el contacto. La idea es fortalecer el distanciamiento físico y minimizar la circulación a otros barrios populares que están cerca”. ¿Es realmente así? Parece que no.
Con comprensible indignación, vecinas, vecinos e integrantes del comedor Los Cebollitas de Villa Azul difundieron un comunicado en el que denuncian que desde este domingo “se ha militarizado el barrio, prohibiendo la salida y el ingreso de los habitantes con un vallado custodiado por la Policía y Gendarmería”.
“No es con estas medidas que se enfrenta la pandemia del Covid-19”, afirman. Y recuerdan que en el barrio son “cientos de trabajadores formales e informales que hemos perdido nuestra fuente de ingreso”. Debido a ellos tuvieron que cerrar el comedor popular. “Cerramos Los Cebollitas, sito en la calle Caviglia al 400, como otros que funcionaban en el barrio, por la falta de entrega de alimentos y donde las familias obtenían su único plato de comida”.
Pero las vecinas y vecinos de Villa Azul saben que la militarización es la respuesta oficial para ponerle un “parche” represivo al despojo estructural que sufren desde hace añares (y con todos los gobiernos) miles y miles de personas en las villas y asentamientos del Área Metropolitana de Buenos Aires y de las ciudades más pobladas del país. Por eso van más allá en el reclamo.
“Para poder mantener la cuarentena es necesario un subsidio de $ 30.000 para todos los desocupados y precarizados; provisión inmediata de alimentos para los comedores populares; garantizar kit de limpieza y protección en todos los barrios; testeos masivos a toda la población de los barrios carenciados, donde hay casos positivos, comenzando por quienes se desempeñan en los comedores populares; soluciones habitacionales de emergencia para las familias hacinadas y para aislar a quienes han tenido contacto con personas contagiadas”, finaliza el comunicado.
En Villa Azul y el resto de los barrios precarios y vulnerables las organizaciones sociales, los comedores y merenderos y muchas vecinas y vecinos levantan la voz frente a un Estado que, más allá de los colores políticos y los discursos, les muestra ante todo, y mucho antes que la asistencia de emergencia, su cara más cruel: hambre, pobreza y represión.
Ministro de Seguridad Sergio Berni en Villa Azul | Foto La Política Online
Ministro de Seguridad Sergio Berni en Villa Azul | Foto La Política Online
Envio:RL

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