17 de agosto de 2020

Memoria. María Claudia Falcone, a 60 años de su nacimiento: joven luchadora revolucionaria que es ejemplo para las nuevas generaciones.

Memoria. María Claudia Falcone, a 60 años de su nacimiento: joven luchadora revolucionaria que es ejemplo para las nuevas generaciones
Resumen Latinoamericano, 16 agosto 2020.
María nació en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, un 16 de agosto de 1960, su familia tenía militancia peronista –su padre había sido Intendente Municipal de La Plata entre 1949 y 1950-, ella siguió sus pasos políticos.
Realizó sus estudios primarios cerca de su casa, en la entonces Escuela Normal Nº 3 «Francisco Aberra», de la calle 8 entre 57 y 58. En 1974 ingresó al Bachillerato del Bellas Artes (colegio dependiente de la Universidad Nacional de La Plata), que quedaba a una cuadra y media de su casa; en ese colegio fue elegida delegada de su curso. Joven peronista convencida, hacía asistencia social en villas y barrios carenciados. Se integró al equipo de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) de su escuela: el Bellas Artes de La Plata.
En 1975 luchó junto a miles de estudiantes de La Plata, por la obtención del Boleto Estudiantil Secundario. Lo hacía en solidaridad hacia los chicos de escasos recursos económicos que vivían lejos y que necesitaban ayuda. También para que el boleto quedara para futuras generaciones, ya que Claudia decía que: «aunque el boleto no lo consigamos para nosotros quedará para futuros estudiantes».

Testimonio de la madre de María Claudia en 1998

En la tercera jornada de las audiencias públicas de la Cámara Federal de La Plata para conocer el destino de unas dos mil personas desaparecidas en la ciudad durante la última dictadura militar Nelva Alicia Méndez, madre de María Claudia Falcone relató los detalles del secuestro de su hija, en la primera hora del día 16 de septiembre de 1976, además de las dos detenciones de las que fueron víctimas ella y su esposo.
Precisó que María Claudia, cursaba el quinto año en el Bachillerato de Bellas Artes, fue secuestrada por efectivos del Ejército en el departamento de una tía suya, en el centro de la ciudad, junto a su compañera María Clara Ciocchini, en la misma jornada en que otros cinco estudiantes secundarios también fueron detenidos.
Indicó que, según el testimonio de otros ex detenidos, pudo establecer que su hija, al igual que los otros adolescentes, en un primer momento fue alojada en un centro de la localidad de Arana, y con posterioridad trasladada a «El Pozo», dependencia policial de Banfield, en tanto que «averiguamos que los fusilaron en el subsuelo de la Jefatura de la Policía Bonaerense», de calle 2 entre 51 y 53.
La testigo pudo identificar a militares implicados en casos de desaparición o a quienes visitaban los centros clandestinos de detención como es el caso del capitán «Colores», y a los entonces posibles jefes de zona Carlos Minicucci y Guillermo Suárez Mason.
Recordó las dos ocasiones en las que junto a su esposo permaneció secuestrada en los centros clandestinos «La Cacha», en la vecina localidad de Lisandro Olmos, y en «El Banco», donde fueron sometidos a torturas durante los interrogatorios, para conocer el paradero de Jorge, el otro hijo del matrimonio.
Su firme postura en la búsqueda de su hija y sus compañeros, aprovechando los contactos que la daba el mundo de la política de su marido pero también superándolo en esa lucha, quedó reflejada en el personaje de la película La noche de los lápices, que dirigió Héctor Olivera.
También participó de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos hasta que, con el regreso de la democracia en 1983, volcó su espíritu batallador en defensa de la vida dentro del ámbito partidario.
Su última aparición pública fue al cumplirse los treinta años de ese doloroso episodio, cuando participó en la inauguración de un mural con la imagen de los chicos en la escuela donde estudiaba María Claudia.
Fuentes propias y Acercándonos Ediciones
Envio:RL

No hay comentarios: