04 de Septiembre de 2020
María Servini tomó declaración a Martín Villa y agregó un capítulo a la historia narrada en el documental "La vida de otros"
La conmovedora historia de lucha por la Memoria y los derechos humanos
narrada en el documental “La vida de otros”, agregó este jueves un
importante capítulo, al concretarse por video conferencia
la indagatoria del exministro del franquismo y la transición española
Rodolfo Martín Villa, por determinación de la magistrada María Romilda
Servini, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional
Federal Nro. 1 de nuestro país, quien lo imputó en una de las causas
que integran la querella 4591/10, iniciada por “genocidio y/o crímenes
de lesa humanidad” consumados entre el 17 de julio de 1937 y el 15 de
junio de 1977 (que fue la fecha en que España volvió a tener elecciones
libres y sin proscripciones).

Villa, según la acusación, habría ordenado
como titular de la cartera de Relaciones
Sindicales primero y más tarde como Ministro
de Gobernación en su país, la represión a
trabajadores en huelga que causó once muertos
y decenas de heridos graves. La jueza lo imputó por "homicidio
calificado por haber sido cometido con el
concurso premeditado de dos o más personas,
previsto en el artículo 80, inciso 6°, del Código
Penal argentino", aclarando en su resolución que se trata de delitos que
"constituyen crímenes de lesa humanidad por lo que, en uno u otro
caso la acción y la pena son imprescriptibles y sus responsables están
sujetos a persecución a través de la aplicación del principio de
jurisdicción universal".
La ya conocida en todo el mundo como “Querella Argentina” fue
impulsada desde 2010, con admirable constancia, por el abogado
argentino Carlos Slepoy, quien fue detenido político durante el
terrorismo de Estado en ambos países y tuvo notable actuación
durante los primeros intentos de aplicar la justicia universal en los
casos de las dictaduras de Augusto Pinochet en Chile, Jorge Rafael
Videla en la Argentina, Efraín Ríos Montt en Guatemala y Francisco
Franco en España. En todos esos intentos y en juzgamientos
concretados como el del capitán de la Marina argentina Adolfo Scilingo,
fue decisiva la actuación del ahora ex juez español Baltasar Garzón.
Tras el cierre de las expectativas de continuar con los procesos de lesa
humanidad en España, fue Slepoy quien insistió con iniciar las
querellas desde jurisdicción argentina, contando con el aporte de
víctimas y familiares de víctimas residentes en ambos países y
herederos de una dolorosa historia común.

Así, Martín Villa, de 85 años, debió comparecer durante
casi cinco horas y responder este miércoles a los
requerimientos de la jueza María Servini y del fiscal federal
Ramiro González. El exministro oyó primero la lectura de la imputación
en su contra y manifestó en distintos momentos
que había querido comparecer para defender su “inocencia”.
"La declaración de Martín Villa es algo muy positivo, teniendo en cuenta
que él tuvo la voluntad de declarar, porque se podía acoger a una
resolución del Gobierno español de 2014 que lo amparaba para no
hacerlo", destacó en declaraciones a Télam Ana Messuti, abogada de la
Querella Argentina.
Antes de la indagatoria, Villa había remitido a la jueza argentina cartas
de apoyo firmadas por cuatro expresidentes españoles: Felipe
González, José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar y Mariano
Rajoy. Obviamente, faltaba una carta de apoyo del actual presidente del
gobierno español, Pedro Sánchez, ya que es justamente durante este
gobierno cuando se ejecutan acciones de reparación y Memoria como
la activación de los juicios, la remoción y traslado de los restos de
Franco desde el Valle de los Caídos y la eliminación de numerosas
placas con nombres de calles que recordaban a cuestionadas figuras
del régimen franquista.

En un escrito enviado a Servini, la defensa de
Villa anticipó su argumento de base, que será
sostener la “incompatibilidad” de este proceso
judicial con la “transición española” y por
consiguiente con el llamado Pacto de la
Moncloa y con la Ley de Amnistía dictada en
1977.
El acusado fue de joven un líder falangista, sindicalista de origen, y
terminó ocupando altos cargos del régimen de Franco -Gobernador civil
y jefe provincial del 'Movimiento'-, hasta que en los primeros años de
democracia se convirtió en Ministro de Relaciones Sindicales, Ministro
de Gobernación y Ministro de Interior. Posteriormente, fue diputado y
senador, y estuvo vinculado con diferentes empresas públicas y
privadas del país ibérico (al parecer, la condición de “lobista” ha sido
un rasgo compartido por los exmandatarios del Estado español, una vez
cumplido su ciclo en el Gobierno)
No obstante, Messuti apuntó que el aporte de Villa a la transición
española "no anula su responsabilidad ni las conductas que le atribuyen
las víctimas durante la represión franquista".
Entre los hechos por los que debe responder Martín Villa están la "matan
za de Vitoria", en el País Vasco, en la que murieron cinco obreros y un
centenar resultaron heridos; homicidios cometidos entre 1976 en Madrid
y el País Vasco cuando Villa era Ministro de Gobernación e Interior y
también asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad del régimen
en las fiestas de San Fermín de 1978.

La demanda moral de los vencidos
“El silencio de otros” es un importante film documental guionado y
dirigido por Almudena Carracedo y Robert Bahar, con producción
ejecutiva, entre otros, de Pedro Almodóvar. Su tema, ni más ni menos,
es el nacimiento y evolución de la Querella Argentina, desde que era
apenas una idea en la cabeza de Carlos Slepoy (a quien el film está
dedicado, in memoriam) y en la de indoblegables sobrevivientes de la
dictadura franquista como José María “Chato” Galante. Dos, por no citar
diez, o cien.
Pero una gran protagonista del film es la viejita María Martín, que con
gran dificultad camina desde su casa hasta una autopista para dejar
unas flores a metros de la fosa común (no ubicada ni señalada) en
donde sabe que yacen los restos de su madre, fusilada por el
franquismo. Su único deseo –dice ante la cámara que la registra- no es
la justicia, sino poder identificar y llevar los restos de su madre, para
que descansen en una tumba junto a los de su padre.
María es sólo una de las cientos de víctimas o familiares de víctimas
que decidieron acompañar a Slepoy en la querella desde la Argentina,
buscando justicia universal para las víctimas del franquismo. Y también
es una de las querellantes que no alcanzaron a ver ese juicio en
marcha, ni su avance definitivo. Lo mismo que el abogado Slepoy,
quien se despidió de este mundo en 2017. O lo mismo que
Ascensión Mendieta, que murió a los 93, en 2019.
Es cierto que los verdugos (como Antonio González Pacheco, alias Billy
el Niño) también mueren, y que no llegan a ser juzgados ni condenados.
Pero eso no es consuelo. No sólo porque mueren sin castigo, sino
porque nunca llega a conocerse ni a difundirse la verdad de la historia.
En determinado momento, el documental encuesta a jóvenes españoles.
Y allí puede advertirse que la gran mayoría ignora los hechos del
pasado reciente. No saben nada de la Ley de Amnistía.
No saben nada del Tejerazo. Vagas noticias de la transición. Por eso,
es importante la Querella Argentina. No sólo por la necesidad de
Justicia. También por la necesidad de Memoria.

La apropiación de bebés durante el franquismo
comenzó con la detección del “gen rojo” (una
idea criminal de Vallejo Nájera, psiquiatra militar
de Franco) y siguió con el estigma de las
“madres solteras”. Arrebataban los niños a sus
madres biológicas y los entregaban a padres
adoptivos, con intermediación de institutos religiosos o
asociaciones civiles. En el film se recogen
testimonios de madres internadas para parir que despertaban con la
noticia de que su bebé “había muerto”. Y no fue un caso, fueron miles.
La apertura de fosas comunes, tanto en secciones especiales de los
cementerios como en medio del campo, y la identificación de restos
NN de hombres y mujeres que fueron fusilados a mansalva, también
son momentos conmovedores de este film documental. Nietas e hijas,
nietos e hijos que por fin identifican a sus seres queridos, recuperan
los restos y les dan digna sepultura.
“La mirada de otros” alcanza a capturar en una misma secuencia la
larga y tragedia del pueblo español bajo la dictadura de Franco, cuyos
arios de la guerra civil fueron baleadas por desconocidos a poco de ser
inauguradas. Cuando llamaron a los artistas para restaurarlas, ellos
dijeron: “No, que queden así, ellos han completado la obra”.
No puede saberse si la megacausa española abierta con la Querella
Argentina ganará la carrera contra la “impunidad biológica”. Sí puede
saberse que a partir de esta inédita movilización de la Justicia y de los
corazones iniciada por el abogado argentino Carlos Slepoy, nada
seguirá igual.

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