22 de octubre de 2020

ENTREVISTA con ESTELA de CARLOTTO.

El 43 aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo y el Día Nacional por el Derecho a la Identidad

Estela Carlotto cumple 90 años: "Yo salí a la calle y si me tenían que secuestrar no me importaba"

¿Qué le divierte a Estela Carlotto? ¿Qué la hace enojar? ¿Cuándo tuvo miedo? De esas cosas conversamos en esta entrevista, en la que la presidenta de Abuelas también habló de sus compañeras y de la hermandad que las une, del feminismo y del aborto, en la que recordó a Néstor Kirchner y defendió a la pastafrola de membrillo.
Por Victoria Ginzberg













Estela Carlotto en la Casa de Abuelas de Plaza de Mayo, antes del coronavirus.  
Imagen: Leandro Teysseire

Estela Carlotto aparece en la pantalla. Aparecen sus rulos blancos y su sonrisa. Saluda con 

su voz inconfundible, con la cadencia de maestra que nunca perdió, desde su casa de Tolosa,

 de la que no sale desde el 13 de marzo. Aunque no dejó de trabajar, la pandemia la obligó a 

hacer una pausa, la primera en más de 40 años y aprovechó para disfrutar de su lugar, sus

 plantas y su patio. Cumple 90 años y no habrá festejos presenciales. No podrá reunir al clan 

Carlotto, ni a sus amigos y colaboradores. “Tengo 14 nietos y seis bisnietos. Es un lindo grupo

 y cuando nos juntamos… Para los 80 hice una fiesta con mucha gente querida. Ahora el 

bichito no me deja pero más temprano que tarde voy a hacer algo para darme el gusto de 

estar con todos”, dice, de buen humor. Aunque no haya fiesta no faltarán los homenajes ni las

actividades institucionales, porque el 22 de octubre es también es el Día Nacional por el 

Derecho a la Identidad, el día en que las Abuelas de Plaza de Mayo cumplen años, en ese 

caso 43.

La historia de Estela es conocida. Salió a la calle durante la última dictadura, 

primero cuando se llevaron a su marido, Guido. Y cuando Guido volvió, tuvo que 

buscar a su hija Laura. Y al hijo que, supo, Laura había tenido mientras estaba 

secuestrada. Estela encontró otras mujeres que como ella buscaban a sus hijos o 

hijas y también a sus nietos o nietas. Se incorporó a las Abuelas de Plaza de Mayo 

y es dirigente de esa institución desde hace años. Acompañó la resolución de 130 

casos de nietos desaparecidos y pudo reencontrarse con el suyo en 2014. Ignacio 

tocó la puerta de las Abuelas porque sospechaba que era hijo de víctimas del 

terrorismo de Estado, apareció siguiendo el camino que las Abuelas construyeron 

para que una generación y una sociedad entera se preguntaran sobre su identidad. 

Pero ¿qué le divierte a Estela Carlotto? ¿qué la hace enojar? ¿cuándo tuvo miedo?

 De esas cosas conversamos en esta entrevista, en la que la presidenta de Abuelas

 también habló de sus compañeras y de la hermandad que las une, del feminismo y 

del aborto, en la que recordó a Néstor Kirchner y defendió a la pastafrola de 

membrillo.

“¿Cómo me gustaría que me recuerden? Como soy. Una mujer común, pero que 

cuando salió a luchar se transformó en una guerrera. Pero no soy yo sola. Hay 

Estelas por todos lados, con otros nombres. Pienso que es mucho más valiosa 

aquella que se compromete con el otro al que le pasó algo que la que le pasó algo 

y hace lo que debe. Es mas valiosa la solidaria que la que llora una pérdida”.

--¿Sos consciente de que sos un símbolo muy importante para la sociedad 

argentina?

--La conciencia me la hacen tener ustedes, los que me llaman, me hacen cuadros, 

los que me honran con ser ciudadana ilustre y honoris causa. Pero trato de bajar el 

nivel de los que te quieren poner ahí arriba. Hay miles de mujeres como Estela, 

como Buscarita, Delia, como las otras Abuelas, hay otras mujeres que no se 

conocen y trabajan con mucho esfuerzo por temas que también son derechos 

humanos. Nosotros hemos tenido esta persistencia, 43 años no son una tontería, y 

lo hicimos sin nunca denigrar a nadie, ofender a nadie, provocar a nadie, solo 

buscamos la justicia y nunca por mano propia y sin faltar el respeto.



--¿Cómo pasaste estos meses de cuarentena?

--Ni bien vino este virus las Abuelas tomamos la precaución de no ir a la institución. 

El 13 de marzo me recluí en mi casa hasta hoy. Es el lugar que uno más quiere. Me

 trae memorias, recuerdos y lo disfruto. Tengo plantas, tengo un fondito, formas de 

comunicarme con la naturaleza, sol, aire. Vivo en un barrio muy tranquilito de 

Tolosa y eso me permite estar bien.

--Fue como una primera pausa en tantos años de trabajo

--En 43. Las Abuelas cumplen 43 años. El 22 de octubre es la fecha que quedó 

como fundación, pero cada una llegó cuando pudo, cuando se enteraba. Ahí 

dejabas de estar en soledad, cuando alguien te contaba que había otras personas 

como vos, que estaban buscando a los nietitos y a sus hijos e hijas. Esa unidad 

que hasta hoy persiste es de una hermandad increíble. Y estamos deseando que 

termine esta pandemia para vernos.

--En los cumpleaños se suele hacer balances ¿qué dirías que es lo más lindo 

que te pasó en la vida?

--Lo más lindo fue nacer en un hogar hermoso. Estoy orgullosa de esos padres que

fueron tan buenos, tan afectivos, me dieron una infancia y adolescencia muy linda.

 Valoro a mis hermanos, mi matrimonio con el amor de mi vida que aun subsiste 

aunque no está físicamente. Y fundamentalmente a mis cuatro hijos, todos son 

divinos y me acompañan. Y extraño tanto a la que no está, a Laura, que es la que 

lleva adelante la historia familiar por su asesinato, por el robo de su bebé nacido 

en cautiverio. Ella va creciendo dentro de nosotros sin envejecer y la extrañamos 

mucho todavía.


--Si te pregunto el momento más triste y difícil sería el secuestro y asesinato 

de Laura

--Si. Fue primero mi marido, que era diabético y comenzaba a tener Parkinson. 

Salió 25 días después muy destruido y cuidar a Laura no sirvió, porque al poco 

tiempo la secuestran. La búsqueda al principio era un poco inocente y en soledad. 

Pensábamos que iba a volver, era una militante de la Juventud Universitaria 

Peronista, estudiaba el profesorado de Historia en La Plata. El hecho de saber que 

mataban fue tremendo, porque mi marido lo vio, contó que la gente era torturada, 

vejada y luego una inyección y en una bolsa donde fuera la tiraban o la enterraban. 

Ese dolor lo llevaré mientras viva, es una herida que no se cierra pero se sostiene, 

se mitiga, se aguanta haciendo cosas, siguiendo en esta lucha a pesar de las 

dificultades que uno tiene. 90 años, hasta a mí me parece mentira. Nos impide 

mucha cosas pero no el trabajar. Acá, en este tiempo de estar reservada y muy 

cuidada por mi familia trabajo mucho y voy a seguir trabajando, no es fácil estar 

mirándote de lejos, uno quisiera abrazar.

--¿Cuándo se dieron cuenta que los militares se quedaban con los hijos de 

desaparecidos? Al principio pensaban que tal vez lo abandonaban

-- Al principio ni nos imaginábamos, íbamos a las casas cuna, ridículamente, para 

ver a los chiquitos que estaban ahí y no nos dejaban. Era una formula doméstica 

de inventar caminos, hasta que encontramos que la sangre podía posibilitar la 

realidad de decir que ese nieto era o no era. Ibamos a ver los chiquitos que salían 

del jardín de infantes porque alguna maestras nos decían “este chiquito es muy 

calladito, parece prisionero, lo llevan y lo traen” y sacábamos fotos que no servían 

para nada, pero era lo que podíamos hacer. Fuimos aprendiendo y seguimos 

aprendiendo hasta hoy. El primer caso que nos dio la pauta fue los que 

encontramos en primer lugar, estaba dicho el propósito de robarlos. Eran chicos 

que se llevaron ya nacidos y la abuela, la familia, tenía fotos, certificados, 

constancia de sus caritas. Era muy difícil al principio. La Justicia creía que era 

como un divorcio. Al apropiador, al ladrón, al asesino le querían dar derechos de 

visita. Nosotras nos negábamos sistemáticamente. Nos ayudó mucho el CELS y 

otros abogados que se acercaban, porque al principio todo lo hacíamos a mano, 

hasta los habeas corpus. A medida que nos encontramos con las víctimas que 

habían logrado irse al exterior supimos que habían compartido el nacimiento de 

criaturas. En 43 años fuimos juntando material, con mucho riesgo al principio. Nos 

llamaban locas, como éramos mujeres decían “déjenlas que caminen, ya se van a 

cansar”.

--¿En qué momento tuviste más miedo?

--Yo no tuve miedo. Ni cuando me balearon la casa en plena democracia, en 2002. 

Cuando los periodistas me preguntaban si tenía miedo yo les dije “no, si lo peor ya 

me lo hicieron, esas balas son las que tenía mi hija en su cráneo, son los mimos”. 

No es por valentía, fue por decisión. Yo salí a la calle y si me tenían que secuestrar 

no me importaba. Era un riesgo que corríamos todas. También hubo abuelas que 

se deprimieron, se quedaron en sus casas. Las respetamos y por ellas también 

buscamos.

--¿Néstor y Cristina fueron una sorpresa para vos?

--La verdad sí. Ella no tanto, porque era más conocida como parlamentaria, la 

veíamos y trabajábamos y asistíamos a actos comunes. El fue el desconocido, era 

un hombre del sur, los que estaban muy metidos en política sabían quién era, pero 

nosotras no. Fue  conocer una persona maravillosa, sana, te escuchaba, te 

demostraba el afecto, era abracero, en seguida acurrucaba, era tierno, comunicaba 

su afecto y uno podía hablar con él con mucha tranquilidad. Una vez le dije algo y 

después le tuve que preguntar si se había enojado. “Estela, por favor…”

--¿Qué le habías dicho?

--Bueno, que se amigue con el Papa, cuando era Bergoglio. Había dicho una 

palabras en el Tedeum que no le gustaron. Y yo era la intermediaria de una amiga 

íntima del Papa que me dio una tarjetita. Y yo le dije “Néstor, parece un muchacho 

setentista..” Y después dije “¿Qué le dije?” Néstor era un hombre muy afectivo pero

 es también lo que hizo: cayeron las leyes de impunidad, el indulto, se hicieron 

cosas muy buenas para la sociedad en su conjunto y en especial para los 

derechos humanos.

--¿Cómo ves al gobierno ahora?

--Muy bien. Ayer llamé a Alberto Fernández, tuve ganas de llamarlo porque en el 

almuerzo estábamos hablando de lo que pasó el 17, que fue una fiesta. Renovó el 

animo en la gente, en el pueblo. Me atendió en seguida. Le dije que el acto había 

sido hermoso y que cuente con nosotros para trabajar por nuestro país.

--¿Cómo te imaginás el país en 20 años?

--Si los planes que se tienen se cumplen espero un país rico, independiente, pero 

no sólo Argentina, espero eso de toda Latinoamérica. Hoy tenemos que brindar por 

el triunfo en Bolivia, esto es inédito y buenísimo. Y si todos los países se empiezan 

a recuperar espero que en 20 años tengamos la Patria Grande.


--¿Qué cosas te enojan? De la política, de la vida cotidiana...

--Me enoja la injustica. Soy muy tranquila, nunca levanto la voz, no necesité 

hacerlo ni como maestra, ni directora de escuela ni como madre. Nunca necesité 

gritar, salvo en las manfiestaciones. Me indigna la injusticia, cuando hay algo que 

hiere a quien sea me trastorna. Uno puede tener ideas diferentes, todos no 

pensamos lo mismo, pero cuando para imponerse se miente, se engaña, se 

denigra, eso me indigna. Me indigna lo que está diciendo el ex presidente, que son 

todas mentiras. Mentir es infame. El engaño para una persona que tiene que ser 

libre de pensamiento me indigna.

--¿Y qué te hace reír, con qué te divertís?

--En general me río todo lo que puedo. A veces estoy por dormir y me acuerdo de

 mi bisnieta la más chiquita, que es una cosa divina, la primera palabra que dijo fue

 banana, mirá como será de gorda morfona, y me río sola a la noche. Por ahí hay 

una música y estoy sola y hago unos pasos de baile, a pesar de la pierna. No tengo

 gestos de angustia o tristeza y si me vienen enseguida trato de enfocar en lo 

positivo. Soy optimista y creo en la humanidad. Si uno cree en uno, cree en la 

humanidad también. Creo que vamos a recuperarnos de este virus, pero también 

de las bombas y de la usurpación de un país a otro para sacarle el petróleo o los 

bienes que están debajo de la tierra y son de todos.

--¿Tenés tiempo para hobbies? ¿Qué cosas te gustan hacer que no sean el 

trabajo en Abuelas o la familia?

--Se me ha dado por cocinar. Ahora me levanto y pienso qué voy a almorzar, qué 

voy a cenar. Y pienso en las recetas de mi mamá. Empecé a hacer algunas 

comidas y cuando tengo algunas de las nietas en casa las van probando y les 

gustan, por suerte. También un poco de reposo, estoy con una lumbalgia casi 

crónica a partir de esta inercia, de no salir todas las mañanas a Buenos Aires y 

volver a la noche. Ahora tengo tiempo de recordar cosas de mi infancia. Miro 

televisión, quiero estar informada.

--Vi que te gusta mucho la pastafrola pero la de membrillo. Hay una grieta 

ahí

--La pastafrola es de membrillo. Esa es la que hago yo (se ríe). Y salen ricas. 

Hasta ahora todo el mundo la ha ponderado.

--¿En Abuelas no hay pelea por la pastafrola?

--Me parece que están siempre votando la de membrillo, la de batata queda para 

cuando hay hambre (se ríe). Quiero decir que la Casa de Abuelas es una casa de 

familia, una casa de hermandad, de siempre festejar, los casamientos, los 

nacimientos, los cumpleaños y las noticias bombas que son los encuentros de los 

nietos. Nos queremos mucho y ahora son más nietos que abuelas, de manera que 

a veces tengo que levantar el dedo de directora para hacerlos callar, porque los 

chicos son tremendos. Cuando están en la reunión se transforman en nenes, y ni 

hablar si alguien trae una torta, se acabó la reunión. Pero les tengo mucho respeto, 

admiración y agradecimiento de que tenga la edad que tengan estén 

consustanciados con el trabajo que hacen en Abuelas, para Abuelas y para sus 

hermanos que siguen buscando.

--Si cuando tenías 15 años te hubieran dicho que esta iba a ser tu vida, lo 

hubieses podido creer? ¿Qué imaginabas para vos en esa época?

--Para nada. Cuando tenía 15, si tenías novio te acompañaba un hermanito o una 

tía con sombrero, eso me pasó una vez en un baile, para pasar vergüenza. Eran 

otros códigos. A los 15 me puse de novia con quien fue mi marido. Un noviazgo de 

plazos largos para todo. Nos tratábamos de usted, tutearnos ya era un avance. 

Soñaba con lo que tuve, un hogar, los hijos, ser maestra, hacer carrera, di 

exámenes para ser directora. Criar a los hijos y verlos felices, realizados. Pero vino 

esta dictadura y me cambió la vida. Cuando había una injusticia siempre fui leona. 

Siempre tuve el rasgo de defender al que necesitaba que lo acompañara. Después 

me tocó salir y salí. Salí sola, me cuidé, pero sabía que me podía pasar cualquier 

cosa. La suerte fue encontrarme con otras Abuelas. Nos conocieron nacional e 

internacionalmente y ya no podían matarnos. Pero algo pasó porque igual me 

quisieron matar.

--¿Cómo fue ese atentado?

--Estaba sola. Había una fiestita en la vereda de enfrente, vivo en un barrio muy 

sencillo, de gente común. Escucho unos bombazos tremendos. Pensé que había 

explotado una garrafa, una cocina del vecino. Cuando salgo a la vereda el agente 

venía para mi casa.  Ahí me di cuenta que era en mi casa. Después se encontraron 

balas cerca de donde yo estaba en la cama. Fue una conmoción. A una abuela de 

Córdoba la secuestraron en su propia casa, la maltrataron delante de sus nietos, le 

pusieron un arma en la cabeza. La quisieron amedrentar y ella siguió igual. Uno no 

puede tener miedo cuando hay tantas vidas sin resolver donde están los restos, 

tantos nietos que todavía faltan, hay tanto para hacer. Y eso que la Argentina es un 

ejemplo para Latinoamérica y el mundo de haber avanzado tanto en la defensa de 

los derechos humanos.

--Vos tuviste experiencia en un montón de encuentros de nietos, pero cada es 

distinto y cuando es personal debe ser mucho más. Y los encuentros son un 

largo proceso que empieza con el hallazgo de los nietos. ¿Qué fue lo que más 

te sorprendió o lo que más te costó en tu proceso con Ignacio?

--Lo que sentí en ese momento fue una alegría tan grande, fue como una luz. 

Cuando hablé con la doctora Servini de Cubría nos abrazamos y lloramos juntas. El 

vino, él llegó por su propia voluntad, porque se enteró por una persona que no era

hijo de ese matrimonio. Fue a la Conadi (Comisión Nacional por el Derecho a la 

Identidad). Cuando hubo que decirle el resultado se lo dijo mi hija Claudia, que 

preside la Conadi. “Tenemos los resultados, sos hijo de desparecido, pero te tengo 

que decir algo”… y ahí se le quebró todo: “yo soy tu tía, tu abuela es Estela”. A él lo 

dejo todo… “bueno, bueno, dejámelo pensar”. Después hicimos esa conferencia de 

prensa, que fue enseguida. Y vino un tiempo para él de entrar en su verdadera 

historia que no es fácil para nadie. Pedirle razones a quienes lo criaron, que era 

gente del campo, crédula. El tuvo que acomodar su historia con la familia paterna y 

la materna. Fue un período de respeto mutuo. Somos muchos los Carlotto, mis 

nietos son abraceros, agarreros, lo apabullaron. En un momento, el pidió un poco 

de calma. Y la tuvo. Ahora está totalmente imbuido en su historia. Tiene muchas 

cosas por saber pero hay libros y películas sobre Laura y eso lo alimenta.

--Las consecuencias del terrorismo de Estado no se van con el hallazgo de un 

nieto. Las secuelas quedan aunque se encuentren los nietos, cada uno vivió 

una historia distinta

-- Hace poco murió un nieto, Francisco, el hijo de Abel Madariaga, (secretario de 

Abuelas) que tuvo una vida terrible con el apropiador. El apropiador lo mortificó 

desde que lo robó, había venganza, había odio. El se hizo diabético y todo era 

producto de esa maldad y ese odio hacia el hijo del enemigo. Mi nieto, en cambio, 

tuvo una crianza humilde pero dulce, si se quiere. El patrón les dijo “tomen este 

chico para ustedes y nunca le digan que no son los padres”. Y ellos lo obedecieron 

a ultranza. Siempre fue bien tratado. Yo veo las fotitos y me da mucha cosa no 

haberlo tenido yo. En muchos casos hubo abusos. Hubo abusos sexuales, 

psicológicos, ocultamiento, falacias. Eran criminales que se apropiaron del objeto 

de su ganancia. En vez de una medalla, se llevaban un nieto.


--¿Qué es lo primero que te gustaría hacer cuando pase todo esto?

--Primero ordenar mi cerebro, acomodar la casa. Viajar por la ruta a Buenos Aires 

todos los días es estresante, aunque me llevan y me traen. A lo mejor no iré todos 

los días. Me voy a respetar un poquito a mí misma. Pero hay mucho para hacer.

--¿Cómo ves el movimiento de las mujeres?

--Me parece bien que la mujer defienda sus derechos a ser igual, ni más ni menos, 

a estar en paridad para todo, para la vida del hogar, para la vida del trabajo. Que no 

resulte que la culpa la tiene ella porque provocó, esas cosas que los indeseables 

argumentan. Tenemos que convivir con la igualdad y defender los derechos a ultranza.

--¿Y el aborto?

-- Es un tema muy delicado, estoy en el medio, por la edad que tengo. Creo que la 

mujer tiene derecho sobre su cuerpo y a resolver su situación sin castigo alguno. 

Creo que defender la vida de la mujer es prioridad.

--Entonces no estás en el medio

--Estoy ahí, hay que pensar que tengo 90 años y fui educada de otra manera, en 

otra época y eso queda. Pero sí creo en el derecho a que no se muera ninguna 

joven por practicarse ella misma lo que quiere hacer. La tiene que atender un 

profesional. Creo en el derecho a decidir. Yo nací libre y quiero ser libre para todo lo 

que yo decida. Hay que ayudar para que no tengan que llegar a situaciones 

extremas. El Estado tiene que prever una protección y educación.

--¿Cómo te gustaría que te recuerden?

--Como soy. Una mujer común que cuando salió a luchar se transformó en una 

guerrera. Pero todas las mujeres somos así, no soy yo sola. Hay Estelas por todos 

lados, con otros nombres. Pienso que es mucho más valiosa aquella que hace algo 

para defender lo que no le pasó, para comprometerse con el otro al que le pasó algo 

que la que le pasó algo y hace lo que debe. Es mas valiosa la solidaria que la que 

llora una perdida.

La despedida a seis abuelas 

Clelia "Chela" Deharbe de Fontana, María Angela Lescano, Justa Paiva de Gaona, 

Aída Kancepolski, Haydee Vallino de Lemos y Antonia Segarra, Estas seis Abuelas 

de Plaza de Mayo murieron durante la cuarentena. Ninguna se enfermó de 

coronavirus, pero pandemia por medio, tuvieron que ser despedidas a la distancia 

por sus compañeras.

--¿Cómo fue esa despedida sin poder estar cerca, sin acompañar a las familias?

--Fue muy triste, penoso. Despedir a una Abuela es tremendo. Por la edad uno 

debería decir es lógico, pero nunca es lógico. No podes verla, acompañar a la 

familia, saber que no la vas a volver a ver, que no tenés que olvidarte de la voz que 

tenía, lo que quería, lo que pensaba. Todo eso que queda después en el ayer. Nos 

estamos cuidando entre nosotras siempre. Es muy doloroso aunque es la ley de la 

vida. Todas tienen noventa y tantos. Rosa (Roisinblit, la vicepresidenta de Abuelas) 

tiene 101 años. La llamé hace dos días, hablamos mucho, bastante para ser 

nosotras. Hay algo que nos une y solo la muerte nos va a separar. Y ni eso.

Actividades por el aniversario de Abuelas de Plaza de 

Mayo

Para su 43 aniversario, las Abuelas de Plaza de Mayo convocan a sumarse a través 

de las redes sociales a “Manos con Identidad”, la propuesta consiste en que las 

personas se escriban sus nombres en las palmas de sus manos y suban una foto, 

video, dibujo, o canción para conmemorar el 22 de octubre el Día Nacional por el 

Derecho a la Identidad. “Lo importante es llenar las redes de manos que cuenten 

historias con identidad para que aquellos que aún las tienen ocultas se animen a 

encontrar su verdad. Ayudanos a viralizar la búsquedade los casi 300 nietos que 

faltan”, señalan en Abuelas y animan a que se usen los hashtags #Identidad 

#Abuelas43años #Labusquedasigue. A las 10 de la mañana, Estela participará en 

una entrevista con el periodista Diego Iglesias, que se transmitirá en vivo por el 

Facebook de Abuelas de Plaza de Mayo.  

Fuente:Pagina12


Estela de Carlotto: “Pasamos de estar casi proscriptas a tener funcionarios que son nietos recuperados”

La titular del organismo celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad en coincidencia con su cumpleaños. Repasó la historia de Abuelas y aseguró que no abandonarán la lucha que empezaron hace 43 años “hasta encontrar a los más de 300 nietos que faltan”.

Por Télam
22 de octubre de 2020

A 43 años del surgimiento de Abuelas de Plaza de Mayo para denunciar y encontrar a los niños y niñas secuestrados y apropiados durante la última dictadura militar, Abuelas de Plaza de Mayo celebra un nueva aniversario en el Día Nacional del Derecho a la Identidad y el cumpleaños 90 de su presidenta, Estela de Carlotto.

"Sentimos que hoy, después de cuatro años en los que estuvimos casi proscriptos como organismos y fuimos perdiendo espacio, el Gobierno nos escucha y nos respeta. Hoy tenemos funcionarios que son nietos recuperados y eso es como un reconocimiento a la lucha que dimos por la identidad a lo largo de todos estos años", señaló Carlotto en una entrevista con Télam, en referencia a los ministros de Interior, Eduardo "Wado" de Pedro; su par de Ambiente, Juan Cabandié; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti y la titular del Inadi, Victoria Donda.

También podés leer: Jueves especial: Abuelas conmemora 43 años de su creación y Estela cumple 90

¿Cómo viven desde Abuelas este aniversario en tiempos de pandemia?

- Tratamos de festejar con alegría y con las actividades que nos permitan mantener viva la memoria. Por la pandemia no nos podemos encontrar pero tenemos las redes para hacer actividades y eso es importante para mantener la memoria y ayudar en la recuperación de la identidad. Tal vez alguien decida acercarse y conocer su historia. Esa es nuestra lucha hoy tenemos un montón de gente que nos ayuda, y no vamos a abandonar hasta que encontremos a los más de 300 nietos que nos faltan.

- La semana pasada junto con otros organismos tuvieron una reunión virtual con el Presidente. ¿Cómo se sienten ante un Gobierno que anunció que pretende retomar la agenda de los derechos humanos?

Nos sentimos respetados por el Gobierno y tenemos un buen vínculo, es algo que recuperamos después de cuatro años en los que los organismos estuvimos casi proscriptos, con pocos espacios, que ahora recuperamos. Lo conocemos a Alberto (Fernández) y sabemos qué siempre está dispuesto a escucharnos, a Abuelas y a los organismos.

-¿Qué es lo primero que recuerda en esta fecha sobre lo que sucedía en esos días en los cuales se formó Abuelas, en medio de la represión y el terrorismo de Estado?

- Habíamos tenido con la Triple A un anticipo de lo que se podía venir, pero nunca esperamos que ese régimen cívico militar desarrollará una represión tan feroz y criminal. Mi hija Laura y los compañeros de su generación sabían lo que se venía, estaban dispuestos a dar sus vidas y creían que sus sacrificios no iban a ser en vano. Eso nos impulsó a luchar, a organizarnos y a buscar a nuestros nietos que habían nacidos en cautiverios. Fueron muchos años de lucha colectiva, pero creemos que tenemos que seguir hasta encontrar a todos los nietos.

- Hace seis años pudo reencontrarse con Guido, el hijo de Laura, ¿siempre tuvo confianza de que iba a llegar ese día?

- Sí, la verdad que siempre tuve confianza de que ese día llegaría. Pero la verdad es que con cada uno de los nietos que recuperábamos (ya llevan 130) era como si nos estuviéramos recuperándolos a todos. Ahora Guido se está acercando a su historia y a su identidad, y lo hace con alegría. Cada vez que lo veo siento que Laura volvió con él, cuando lo encontramos.

- ¿Con cada identidad que se recupera se da un paso más contra el olvido?

- Lo que siempre hicimos en Abuelas es estar dispuestas a ayudar a conocer la verdad y darles libertad a todos los que pretenden conocer sus historias.

Gracias al trabajo de Abuelas, se creó el Banco Nacional de Datos Genéticos, fundado en 1987, que resultó un activo fundamental para avanzar en las identificaciones, y a lo largo de los años, Abuelas fue reconocida en organismos internacionales como la ONU y la OEA por su defensa de los derechos humanos.

"Siempre recuerdo los primeros viajes al exterior cuando buscábamos apoyo de científicos con los que pudimos armar el Banco y empezar a acumular información", recuerda Carlotto.

La dirigente destaca especialmente el apoyo de Clyde Snow, el antropólogo estadounidense que en una de las primeras exhumaciones que hizo dio con los restos de Laura, la hija de Estela.

"Al analizarlos, me confirmó que había sido abuela, algo que sabía por los testimonios que me habían dado algunos sobrevivientes, pero tener la conformación científica fue algo muy importante", recuerda.

- T: ¿Cómo va a celebrar este día?

- C: Cuidándome, voy a tener muchas actividades por zoom, porque me tengo que cuidar en medio de esta pandemia. Ya me dijeron que me iban a llamar de muchos lugares, desde Italia, por ejemplo, y después pienso festejar mi cumpleaños con mis nietas que van a estar conmigo en mi casa. Lo importante es que estamos y seguimos.


Jueves especial: Abuelas conmemora 43 años de su creación y Estela cumple 90

La organización Abuelas de Plaza de Mayo celebra por duplicado con actividades masivas en las redes sociales.

21 de octubre de 2020

Abuelas de Plaza de Mayo cumple 43 años de su creación y la emblemática entidad defensora de los derechos humanos invita a sumarse a "Manos por la Identidad", una actividad que consistirá en que los usuarios de las redes sociales escriban sus nombres en la palma de sus manos y a publicar una foto, video o dibujo.

De esta forma, se conmemorará el nacimiento de Abuelas y el Día Nacional por el Derecho a la Identidad, y los participantes son invitados etiquetar a Abuelas para poder potenciar la campaña en IG y TW @abuelasdifusion y en FB Abuelas de Plaza de Mayo.

Desde un comunicado de Abuelas, se informó que "los interesados pueden grabar el proceso de escritura, sacarse fotos, hacerlo solos o en familia y contar la historia de su nombre, describir alguna que los identifique, alguna característica familia que constituya parte de la tradición familiar".

"Lo importante es llenar las redes de manos que cuenten historias con identidad para que aquellos que aún las tienen ocultas, se animen a encontrar su verdad. El 22 de octubre sumate al desafío de manos con identidad y no olvides los hashtags #Identidad #Abuelas43Años #Labusquedasigue Ayudanos a viralizar la búsqueda de los casi 300 nietos y nietas que faltan", remarcaron desde Abuelas.

Este jueves también se celebra el cumpleaños 90 de la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, quien será entrevistada por el periodista Pablo Iglesias y será transmitida en vivo a través del Facebook Abuelas de Plaza de Mayo - Sitio Oficial, a partir de las 10.

Fuente:TiempoArgentino                                                                                

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