El 43 aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo y el Día Nacional por el Derecho a la Identidad
Estela Carlotto cumple 90 años: "Yo salí a la calle y si me tenían que secuestrar no me importaba"
Imagen: Leandro Teysseire
Estela Carlotto aparece en la pantalla. Aparecen sus rulos blancos y su sonrisa. Saluda con
su voz inconfundible, con la cadencia de maestra que nunca perdió, desde su casa de Tolosa,
de la que no sale desde el 13 de marzo. Aunque no dejó de trabajar, la pandemia la obligó a
hacer una pausa, la primera en más de 40 años y aprovechó para disfrutar de su lugar, sus
plantas y su patio. Cumple 90 años y no habrá festejos presenciales. No podrá reunir al clan
Carlotto, ni a sus amigos y colaboradores. “Tengo 14 nietos y seis bisnietos. Es un lindo grupo
y cuando nos juntamos… Para los 80 hice una fiesta con mucha gente querida. Ahora el
bichito no me deja pero más temprano que tarde voy a hacer algo para darme el gusto de
estar con todos”, dice, de buen humor. Aunque no haya fiesta no faltarán los homenajes ni las
actividades institucionales, porque el 22 de octubre es también es el Día Nacional por el
Derecho a la Identidad, el día en que las Abuelas de Plaza de Mayo cumplen años, en ese
caso 43.
La historia de Estela es conocida. Salió a la calle durante la última dictadura,
primero cuando se llevaron a su marido, Guido. Y cuando Guido volvió, tuvo que
buscar a su hija Laura. Y al hijo que, supo, Laura había tenido mientras estaba
secuestrada. Estela encontró otras mujeres que como ella buscaban a sus hijos o
hijas y también a sus nietos o nietas. Se incorporó a las Abuelas de Plaza de Mayo
y es dirigente de esa institución desde hace años. Acompañó la resolución de 130
casos de nietos desaparecidos y pudo reencontrarse con el suyo en 2014. Ignacio
tocó la puerta de las Abuelas porque sospechaba que era hijo de víctimas del
terrorismo de Estado, apareció siguiendo el camino que las Abuelas construyeron
para que una generación y una sociedad entera se preguntaran sobre su identidad.
Pero ¿qué le divierte a Estela Carlotto? ¿qué la hace enojar? ¿cuándo tuvo miedo?
De esas cosas conversamos en esta entrevista, en la que la presidenta de Abuelas
también habló de sus compañeras y de la hermandad que las une, del feminismo y
del aborto, en la que recordó a Néstor Kirchner y defendió a la pastafrola de
membrillo.
“¿Cómo me gustaría que me recuerden? Como soy. Una mujer común, pero que
cuando salió a luchar se transformó en una guerrera. Pero no soy yo sola. Hay
Estelas por todos lados, con otros nombres. Pienso que es mucho más valiosa
aquella que se compromete con el otro al que le pasó algo que la que le pasó algo
y hace lo que debe. Es mas valiosa la solidaria que la que llora una pérdida”.
--¿Sos consciente de que sos un símbolo muy importante para la sociedad
argentina?
--La conciencia me la hacen tener ustedes, los que me llaman, me hacen cuadros,
los que me honran con ser ciudadana ilustre y honoris causa. Pero trato de bajar el
nivel de los que te quieren poner ahí arriba. Hay miles de mujeres como Estela,
como Buscarita, Delia, como las otras Abuelas, hay otras mujeres que no se
conocen y trabajan con mucho esfuerzo por temas que también son derechos
humanos. Nosotros hemos tenido esta persistencia, 43 años no son una tontería, y
lo hicimos sin nunca denigrar a nadie, ofender a nadie, provocar a nadie, solo
buscamos la justicia y nunca por mano propia y sin faltar el respeto.
--¿Cómo pasaste estos meses de cuarentena?
--Ni bien vino este virus las Abuelas tomamos la precaución de no ir a la institución.
El 13 de marzo me recluí en mi casa hasta hoy. Es el lugar que uno más quiere. Me
trae memorias, recuerdos y lo disfruto. Tengo plantas, tengo un fondito, formas de
comunicarme con la naturaleza, sol, aire. Vivo en un barrio muy tranquilito de
Tolosa y eso me permite estar bien.
--Fue como una primera pausa en tantos años de trabajo
--En 43. Las Abuelas cumplen 43 años. El 22 de octubre es la fecha que quedó
como fundación, pero cada una llegó cuando pudo, cuando se enteraba. Ahí
dejabas de estar en soledad, cuando alguien te contaba que había otras personas
como vos, que estaban buscando a los nietitos y a sus hijos e hijas. Esa unidad
que hasta hoy persiste es de una hermandad increíble. Y estamos deseando que
termine esta pandemia para vernos.
--En los cumpleaños se suele hacer balances ¿qué dirías que es lo más lindo
que te pasó en la vida?
--Lo más lindo fue nacer en un hogar hermoso. Estoy orgullosa de esos padres que
fueron tan buenos, tan afectivos, me dieron una infancia y adolescencia muy linda.
Valoro a mis hermanos, mi matrimonio con el amor de mi vida que aun subsiste
aunque no está físicamente. Y fundamentalmente a mis cuatro hijos, todos son
divinos y me acompañan. Y extraño tanto a la que no está, a Laura, que es la que
lleva adelante la historia familiar por su asesinato, por el robo de su bebé nacido
en cautiverio. Ella va creciendo dentro de nosotros sin envejecer y la extrañamos
mucho todavía.
--Si te pregunto el momento más triste y difícil sería el secuestro y asesinato
de Laura
--Si. Fue primero mi marido, que era diabético y comenzaba a tener Parkinson.
Salió 25 días después muy destruido y cuidar a Laura no sirvió, porque al poco
tiempo la secuestran. La búsqueda al principio era un poco inocente y en soledad.
Pensábamos que iba a volver, era una militante de la Juventud Universitaria
Peronista, estudiaba el profesorado de Historia en La Plata. El hecho de saber que
mataban fue tremendo, porque mi marido lo vio, contó que la gente era torturada,
vejada y luego una inyección y en una bolsa donde fuera la tiraban o la enterraban.
Ese dolor lo llevaré mientras viva, es una herida que no se cierra pero se sostiene,
se mitiga, se aguanta haciendo cosas, siguiendo en esta lucha a pesar de las
dificultades que uno tiene. 90 años, hasta a mí me parece mentira. Nos impide
mucha cosas pero no el trabajar. Acá, en este tiempo de estar reservada y muy
cuidada por mi familia trabajo mucho y voy a seguir trabajando, no es fácil estar
mirándote de lejos, uno quisiera abrazar.
--¿Cuándo se dieron cuenta que los militares se quedaban con los hijos de
desaparecidos? Al principio pensaban que tal vez lo abandonaban
-- Al principio ni nos imaginábamos, íbamos a las casas cuna, ridículamente, para
ver a los chiquitos que estaban ahí y no nos dejaban. Era una formula doméstica
de inventar caminos, hasta que encontramos que la sangre podía posibilitar la
realidad de decir que ese nieto era o no era. Ibamos a ver los chiquitos que salían
del jardín de infantes porque alguna maestras nos decían “este chiquito es muy
calladito, parece prisionero, lo llevan y lo traen” y sacábamos fotos que no servían
para nada, pero era lo que podíamos hacer. Fuimos aprendiendo y seguimos
aprendiendo hasta hoy. El primer caso que nos dio la pauta fue los que
encontramos en primer lugar, estaba dicho el propósito de robarlos. Eran chicos
que se llevaron ya nacidos y la abuela, la familia, tenía fotos, certificados,
constancia de sus caritas. Era muy difícil al principio. La Justicia creía que era
como un divorcio. Al apropiador, al ladrón, al asesino le querían dar derechos de
visita. Nosotras nos negábamos sistemáticamente. Nos ayudó mucho el CELS y
otros abogados que se acercaban, porque al principio todo lo hacíamos a mano,
hasta los habeas corpus. A medida que nos encontramos con las víctimas que
habían logrado irse al exterior supimos que habían compartido el nacimiento de
criaturas. En 43 años fuimos juntando material, con mucho riesgo al principio. Nos
llamaban locas, como éramos mujeres decían “déjenlas que caminen, ya se van a
cansar”.
--¿En qué momento tuviste más miedo?
--Yo no tuve miedo. Ni cuando me balearon la casa en plena democracia, en 2002.
Cuando los periodistas me preguntaban si tenía miedo yo les dije “no, si lo peor ya
me lo hicieron, esas balas son las que tenía mi hija en su cráneo, son los mimos”.
No es por valentía, fue por decisión. Yo salí a la calle y si me tenían que secuestrar
no me importaba. Era un riesgo que corríamos todas. También hubo abuelas que
se deprimieron, se quedaron en sus casas. Las respetamos y por ellas también
buscamos.
--¿Néstor y Cristina fueron una sorpresa para vos?
--La verdad sí. Ella no tanto, porque era más conocida como parlamentaria, la
veíamos y trabajábamos y asistíamos a actos comunes. El fue el desconocido, era
un hombre del sur, los que estaban muy metidos en política sabían quién era, pero
nosotras no. Fue conocer una persona maravillosa, sana, te escuchaba, te
demostraba el afecto, era abracero, en seguida acurrucaba, era tierno, comunicaba
su afecto y uno podía hablar con él con mucha tranquilidad. Una vez le dije algo y
después le tuve que preguntar si se había enojado. “Estela, por favor…”
--¿Qué le habías dicho?
--Bueno, que se amigue con el Papa, cuando era Bergoglio. Había dicho una
palabras en el Tedeum que no le gustaron. Y yo era la intermediaria de una amiga
íntima del Papa que me dio una tarjetita. Y yo le dije “Néstor, parece un muchacho
setentista..” Y después dije “¿Qué le dije?” Néstor era un hombre muy afectivo pero
es también lo que hizo: cayeron las leyes de impunidad, el indulto, se hicieron
cosas muy buenas para la sociedad en su conjunto y en especial para los
derechos humanos.
--¿Cómo ves al gobierno ahora?
--Muy bien. Ayer llamé a Alberto Fernández, tuve ganas de llamarlo porque en el
almuerzo estábamos hablando de lo que pasó el 17, que fue una fiesta. Renovó el
animo en la gente, en el pueblo. Me atendió en seguida. Le dije que el acto había
sido hermoso y que cuente con nosotros para trabajar por nuestro país.
--¿Cómo te imaginás el país en 20 años?
--Si los planes que se tienen se cumplen espero un país rico, independiente, pero
no sólo Argentina, espero eso de toda Latinoamérica. Hoy tenemos que brindar por
el triunfo en Bolivia, esto es inédito y buenísimo. Y si todos los países se empiezan
a recuperar espero que en 20 años tengamos la Patria Grande.
--¿Qué cosas te enojan? De la política, de la vida cotidiana...
--Me enoja la injustica. Soy muy tranquila, nunca levanto la voz, no necesité
hacerlo ni como maestra, ni directora de escuela ni como madre. Nunca necesité
gritar, salvo en las manfiestaciones. Me indigna la injusticia, cuando hay algo que
hiere a quien sea me trastorna. Uno puede tener ideas diferentes, todos no
pensamos lo mismo, pero cuando para imponerse se miente, se engaña, se
denigra, eso me indigna. Me indigna lo que está diciendo el ex presidente, que son
todas mentiras. Mentir es infame. El engaño para una persona que tiene que ser
libre de pensamiento me indigna.
--¿Y qué te hace reír, con qué te divertís?
--En general me río todo lo que puedo. A veces estoy por dormir y me acuerdo de
mi bisnieta la más chiquita, que es una cosa divina, la primera palabra que dijo fue
banana, mirá como será de gorda morfona, y me río sola a la noche. Por ahí hay
una música y estoy sola y hago unos pasos de baile, a pesar de la pierna. No tengo
gestos de angustia o tristeza y si me vienen enseguida trato de enfocar en lo
positivo. Soy optimista y creo en la humanidad. Si uno cree en uno, cree en la
humanidad también. Creo que vamos a recuperarnos de este virus, pero también
de las bombas y de la usurpación de un país a otro para sacarle el petróleo o los
bienes que están debajo de la tierra y son de todos.
--¿Tenés tiempo para hobbies? ¿Qué cosas te gustan hacer que no sean el
trabajo en Abuelas o la familia?
--Se me ha dado por cocinar. Ahora me levanto y pienso qué voy a almorzar, qué
voy a cenar. Y pienso en las recetas de mi mamá. Empecé a hacer algunas
comidas y cuando tengo algunas de las nietas en casa las van probando y les
gustan, por suerte. También un poco de reposo, estoy con una lumbalgia casi
crónica a partir de esta inercia, de no salir todas las mañanas a Buenos Aires y
volver a la noche. Ahora tengo tiempo de recordar cosas de mi infancia. Miro
televisión, quiero estar informada.
--Vi que te gusta mucho la pastafrola pero la de membrillo. Hay una grieta
ahí
--La pastafrola es de membrillo. Esa es la que hago yo (se ríe). Y salen ricas.
Hasta ahora todo el mundo la ha ponderado.
--¿En Abuelas no hay pelea por la pastafrola?
--Me parece que están siempre votando la de membrillo, la de batata queda para
cuando hay hambre (se ríe). Quiero decir que la Casa de Abuelas es una casa de
familia, una casa de hermandad, de siempre festejar, los casamientos, los
nacimientos, los cumpleaños y las noticias bombas que son los encuentros de los
nietos. Nos queremos mucho y ahora son más nietos que abuelas, de manera que
a veces tengo que levantar el dedo de directora para hacerlos callar, porque los
chicos son tremendos. Cuando están en la reunión se transforman en nenes, y ni
hablar si alguien trae una torta, se acabó la reunión. Pero les tengo mucho respeto,
admiración y agradecimiento de que tenga la edad que tengan estén
consustanciados con el trabajo que hacen en Abuelas, para Abuelas y para sus
hermanos que siguen buscando.
--Si cuando tenías 15 años te hubieran dicho que esta iba a ser tu vida, lo
hubieses podido creer? ¿Qué imaginabas para vos en esa época?
--Para nada. Cuando tenía 15, si tenías novio te acompañaba un hermanito o una
tía con sombrero, eso me pasó una vez en un baile, para pasar vergüenza. Eran
otros códigos. A los 15 me puse de novia con quien fue mi marido. Un noviazgo de
plazos largos para todo. Nos tratábamos de usted, tutearnos ya era un avance.
Soñaba con lo que tuve, un hogar, los hijos, ser maestra, hacer carrera, di
exámenes para ser directora. Criar a los hijos y verlos felices, realizados. Pero vino
esta dictadura y me cambió la vida. Cuando había una injusticia siempre fui leona.
Siempre tuve el rasgo de defender al que necesitaba que lo acompañara. Después
me tocó salir y salí. Salí sola, me cuidé, pero sabía que me podía pasar cualquier
cosa. La suerte fue encontrarme con otras Abuelas. Nos conocieron nacional e
internacionalmente y ya no podían matarnos. Pero algo pasó porque igual me
quisieron matar.
--¿Cómo fue ese atentado?
--Estaba sola. Había una fiestita en la vereda de enfrente, vivo en un barrio muy
sencillo, de gente común. Escucho unos bombazos tremendos. Pensé que había
explotado una garrafa, una cocina del vecino. Cuando salgo a la vereda el agente
venía para mi casa. Ahí me di cuenta que era en mi casa. Después se encontraron
balas cerca de donde yo estaba en la cama. Fue una conmoción. A una abuela de
Córdoba la secuestraron en su propia casa, la maltrataron delante de sus nietos, le
pusieron un arma en la cabeza. La quisieron amedrentar y ella siguió igual. Uno no
puede tener miedo cuando hay tantas vidas sin resolver donde están los restos,
tantos nietos que todavía faltan, hay tanto para hacer. Y eso que la Argentina es un
ejemplo para Latinoamérica y el mundo de haber avanzado tanto en la defensa de
los derechos humanos.
--Vos tuviste experiencia en un montón de encuentros de nietos, pero cada es
distinto y cuando es personal debe ser mucho más. Y los encuentros son un
largo proceso que empieza con el hallazgo de los nietos. ¿Qué fue lo que más
te sorprendió o lo que más te costó en tu proceso con Ignacio?
--Lo que sentí en ese momento fue una alegría tan grande, fue como una luz.
Cuando hablé con la doctora Servini de Cubría nos abrazamos y lloramos juntas. El
vino, él llegó por su propia voluntad, porque se enteró por una persona que no era
hijo de ese matrimonio. Fue a la Conadi (Comisión Nacional por el Derecho a la
Identidad). Cuando hubo que decirle el resultado se lo dijo mi hija Claudia, que
preside la Conadi. “Tenemos los resultados, sos hijo de desparecido, pero te tengo
que decir algo”… y ahí se le quebró todo: “yo soy tu tía, tu abuela es Estela”. A él lo
dejo todo… “bueno, bueno, dejámelo pensar”. Después hicimos esa conferencia de
prensa, que fue enseguida. Y vino un tiempo para él de entrar en su verdadera
historia que no es fácil para nadie. Pedirle razones a quienes lo criaron, que era
gente del campo, crédula. El tuvo que acomodar su historia con la familia paterna y
la materna. Fue un período de respeto mutuo. Somos muchos los Carlotto, mis
nietos son abraceros, agarreros, lo apabullaron. En un momento, el pidió un poco
de calma. Y la tuvo. Ahora está totalmente imbuido en su historia. Tiene muchas
cosas por saber pero hay libros y películas sobre Laura y eso lo alimenta.
--Las consecuencias del terrorismo de Estado no se van con el hallazgo de un
nieto. Las secuelas quedan aunque se encuentren los nietos, cada uno vivió
una historia distinta
-- Hace poco murió un nieto, Francisco, el hijo de Abel Madariaga, (secretario de
Abuelas) que tuvo una vida terrible con el apropiador. El apropiador lo mortificó
desde que lo robó, había venganza, había odio. El se hizo diabético y todo era
producto de esa maldad y ese odio hacia el hijo del enemigo. Mi nieto, en cambio,
tuvo una crianza humilde pero dulce, si se quiere. El patrón les dijo “tomen este
chico para ustedes y nunca le digan que no son los padres”. Y ellos lo obedecieron
a ultranza. Siempre fue bien tratado. Yo veo las fotitos y me da mucha cosa no
haberlo tenido yo. En muchos casos hubo abusos. Hubo abusos sexuales,
psicológicos, ocultamiento, falacias. Eran criminales que se apropiaron del objeto
de su ganancia. En vez de una medalla, se llevaban un nieto.

--¿Qué es lo primero que te gustaría hacer cuando pase todo esto?
--Primero ordenar mi cerebro, acomodar la casa. Viajar por la ruta a Buenos Aires
todos los días es estresante, aunque me llevan y me traen. A lo mejor no iré todos
los días. Me voy a respetar un poquito a mí misma. Pero hay mucho para hacer.
--¿Cómo ves el movimiento de las mujeres?
--Me parece bien que la mujer defienda sus derechos a ser igual, ni más ni menos,
a estar en paridad para todo, para la vida del hogar, para la vida del trabajo. Que no
resulte que la culpa la tiene ella porque provocó, esas cosas que los indeseables
argumentan. Tenemos que convivir con la igualdad y defender los derechos a ultranza.
--¿Y el aborto?
-- Es un tema muy delicado, estoy en el medio, por la edad que tengo. Creo que la
mujer tiene derecho sobre su cuerpo y a resolver su situación sin castigo alguno.
Creo que defender la vida de la mujer es prioridad.
--Entonces no estás en el medio
--Estoy ahí, hay que pensar que tengo 90 años y fui educada de otra manera, en
otra época y eso queda. Pero sí creo en el derecho a que no se muera ninguna
joven por practicarse ella misma lo que quiere hacer. La tiene que atender un
profesional. Creo en el derecho a decidir. Yo nací libre y quiero ser libre para todo lo
que yo decida. Hay que ayudar para que no tengan que llegar a situaciones
extremas. El Estado tiene que prever una protección y educación.
--¿Cómo te gustaría que te recuerden?
--Como soy. Una mujer común que cuando salió a luchar se transformó en una
guerrera. Pero todas las mujeres somos así, no soy yo sola. Hay Estelas por todos
lados, con otros nombres. Pienso que es mucho más valiosa aquella que hace algo
para defender lo que no le pasó, para comprometerse con el otro al que le pasó algo
que la que le pasó algo y hace lo que debe. Es mas valiosa la solidaria que la que
llora una perdida.
La despedida a seis abuelas
Clelia "Chela" Deharbe de Fontana, María Angela Lescano, Justa Paiva de Gaona,
Aída Kancepolski, Haydee Vallino de Lemos y Antonia Segarra, Estas seis Abuelas
de Plaza de Mayo murieron durante la cuarentena. Ninguna se enfermó de
coronavirus, pero pandemia por medio, tuvieron que ser despedidas a la distancia
por sus compañeras.
--¿Cómo fue esa despedida sin poder estar cerca, sin acompañar a las familias?
--Fue muy triste, penoso. Despedir a una Abuela es tremendo. Por la edad uno
debería decir es lógico, pero nunca es lógico. No podes verla, acompañar a la
familia, saber que no la vas a volver a ver, que no tenés que olvidarte de la voz que
tenía, lo que quería, lo que pensaba. Todo eso que queda después en el ayer. Nos
estamos cuidando entre nosotras siempre. Es muy doloroso aunque es la ley de la
vida. Todas tienen noventa y tantos. Rosa (Roisinblit, la vicepresidenta de Abuelas)
tiene 101 años. La llamé hace dos días, hablamos mucho, bastante para ser
nosotras. Hay algo que nos une y solo la muerte nos va a separar. Y ni eso.
Actividades por el aniversario de Abuelas de Plaza de
Mayo
Para su 43 aniversario, las Abuelas de Plaza de Mayo convocan a sumarse a través
de las redes sociales a “Manos con Identidad”, la propuesta consiste en que las
personas se escriban sus nombres en las palmas de sus manos y suban una foto,
video, dibujo, o canción para conmemorar el 22 de octubre el Día Nacional por el
Derecho a la Identidad. “Lo importante es llenar las redes de manos que cuenten
historias con identidad para que aquellos que aún las tienen ocultas se animen a
encontrar su verdad. Ayudanos a viralizar la búsquedade los casi 300 nietos que
faltan”, señalan en Abuelas y animan a que se usen los hashtags #Identidad
#Abuelas43años #Labusquedasigue. A las 10 de la mañana, Estela participará en
una entrevista con el periodista Diego Iglesias, que se transmitirá en vivo por el
Facebook de Abuelas de Plaza de Mayo.
Fuente:Pagina12
Estela de Carlotto: “Pasamos de estar casi proscriptas a tener funcionarios que son nietos recuperados”
La titular del organismo celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad en coincidencia con su cumpleaños. Repasó la historia de Abuelas y aseguró que no abandonarán la lucha que empezaron hace 43 años “hasta encontrar a los más de 300 nietos que faltan”.
A 43 años del surgimiento de Abuelas de Plaza de Mayo para denunciar y encontrar a los niños y niñas secuestrados y apropiados durante la última dictadura militar, Abuelas de Plaza de Mayo celebra un nueva aniversario en el Día Nacional del Derecho a la Identidad y el cumpleaños 90 de su presidenta, Estela de Carlotto.
"Sentimos que hoy, después de cuatro años en los que estuvimos casi proscriptos como organismos y fuimos perdiendo espacio, el Gobierno nos escucha y nos respeta. Hoy tenemos funcionarios que son nietos recuperados y eso es como un reconocimiento a la lucha que dimos por la identidad a lo largo de todos estos años", señaló Carlotto en una entrevista con Télam, en referencia a los ministros de Interior, Eduardo "Wado" de Pedro; su par de Ambiente, Juan Cabandié; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti y la titular del Inadi, Victoria Donda.
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¿Cómo viven desde Abuelas este aniversario en tiempos de pandemia?
- Tratamos de festejar con alegría y con las actividades que nos permitan mantener viva la memoria. Por la pandemia no nos podemos encontrar pero tenemos las redes para hacer actividades y eso es importante para mantener la memoria y ayudar en la recuperación de la identidad. Tal vez alguien decida acercarse y conocer su historia. Esa es nuestra lucha hoy tenemos un montón de gente que nos ayuda, y no vamos a abandonar hasta que encontremos a los más de 300 nietos que nos faltan.
- La semana pasada junto con otros organismos tuvieron una reunión virtual con el Presidente. ¿Cómo se sienten ante un Gobierno que anunció que pretende retomar la agenda de los derechos humanos?
Nos sentimos respetados por el Gobierno y tenemos un buen vínculo, es algo que recuperamos después de cuatro años en los que los organismos estuvimos casi proscriptos, con pocos espacios, que ahora recuperamos. Lo conocemos a Alberto (Fernández) y sabemos qué siempre está dispuesto a escucharnos, a Abuelas y a los organismos.
-¿Qué es lo primero que recuerda en esta fecha sobre lo que sucedía en esos días en los cuales se formó Abuelas, en medio de la represión y el terrorismo de Estado?
- Habíamos tenido con la Triple A un anticipo de lo que se podía venir, pero nunca esperamos que ese régimen cívico militar desarrollará una represión tan feroz y criminal. Mi hija Laura y los compañeros de su generación sabían lo que se venía, estaban dispuestos a dar sus vidas y creían que sus sacrificios no iban a ser en vano. Eso nos impulsó a luchar, a organizarnos y a buscar a nuestros nietos que habían nacidos en cautiverios. Fueron muchos años de lucha colectiva, pero creemos que tenemos que seguir hasta encontrar a todos los nietos.
- Hace seis años pudo reencontrarse con Guido, el hijo de Laura, ¿siempre tuvo confianza de que iba a llegar ese día?
- Sí, la verdad que siempre tuve confianza de que ese día llegaría. Pero la verdad es que con cada uno de los nietos que recuperábamos (ya llevan 130) era como si nos estuviéramos recuperándolos a todos. Ahora Guido se está acercando a su historia y a su identidad, y lo hace con alegría. Cada vez que lo veo siento que Laura volvió con él, cuando lo encontramos.
- ¿Con cada identidad que se recupera se da un paso más contra el olvido?
- Lo que siempre hicimos en Abuelas es estar dispuestas a ayudar a conocer la verdad y darles libertad a todos los que pretenden conocer sus historias.
Gracias al trabajo de Abuelas, se creó el Banco Nacional de Datos Genéticos, fundado en 1987, que resultó un activo fundamental para avanzar en las identificaciones, y a lo largo de los años, Abuelas fue reconocida en organismos internacionales como la ONU y la OEA por su defensa de los derechos humanos.
"Siempre recuerdo los primeros viajes al exterior cuando buscábamos apoyo de científicos con los que pudimos armar el Banco y empezar a acumular información", recuerda Carlotto.
La dirigente destaca especialmente el apoyo de Clyde Snow, el antropólogo estadounidense que en una de las primeras exhumaciones que hizo dio con los restos de Laura, la hija de Estela.
"Al analizarlos, me confirmó que había sido abuela, algo que sabía por los testimonios que me habían dado algunos sobrevivientes, pero tener la conformación científica fue algo muy importante", recuerda.
- T: ¿Cómo va a celebrar este día?
- C: Cuidándome, voy a tener muchas actividades por zoom, porque me tengo que cuidar en medio de esta pandemia. Ya me dijeron que me iban a llamar de muchos lugares, desde Italia, por ejemplo, y después pienso festejar mi cumpleaños con mis nietas que van a estar conmigo en mi casa. Lo importante es que estamos y seguimos.
Jueves especial: Abuelas conmemora 43 años de su creación y Estela cumple 90
La organización Abuelas de Plaza de Mayo celebra por duplicado con actividades masivas en las redes sociales.
Abuelas de Plaza de Mayo cumple 43 años de su creación y la emblemática entidad defensora de los derechos humanos invita a sumarse a "Manos por la Identidad", una actividad que consistirá en que los usuarios de las redes sociales escriban sus nombres en la palma de sus manos y a publicar una foto, video o dibujo.
De esta forma, se conmemorará el nacimiento de Abuelas y el Día Nacional por el Derecho a la Identidad, y los participantes son invitados etiquetar a Abuelas para poder potenciar la campaña en IG y TW @abuelasdifusion y en FB Abuelas de Plaza de Mayo.
Desde un comunicado de Abuelas, se informó que "los interesados pueden grabar el proceso de escritura, sacarse fotos, hacerlo solos o en familia y contar la historia de su nombre, describir alguna que los identifique, alguna característica familia que constituya parte de la tradición familiar".
"Lo importante es llenar las redes de manos que cuenten historias con identidad para que aquellos que aún las tienen ocultas, se animen a encontrar su verdad. El 22 de octubre sumate al desafío de manos con identidad y no olvides los hashtags #Identidad #Abuelas43Años #Labusquedasigue Ayudanos a viralizar la búsqueda de los casi 300 nietos y nietas que faltan", remarcaron desde Abuelas.
Este jueves también se celebra el cumpleaños 90 de la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, quien será entrevistada por el periodista Pablo Iglesias y será transmitida en vivo a través del Facebook Abuelas de Plaza de Mayo - Sitio Oficial, a partir de las 10.
Fuente:TiempoArgentino



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