A 75 años del 17/O. Alberto
Fernández: «Empezamos el tiempo
de la reconstrucción»
Por Gimena Fuertes -17 de octubre de 2020.-
En una jornada que tuvo como protagonista fundamental la movilización popular espontánea, el presidente rememoró el Día de la Lealtad peronista. Y llamó a «militar sin odio». «Las víctimas del odio fuimos nosotros. Nos fusilaban y desaparecían en nombre de la democracia y la libertad».
El 75 aniversario del nacimiento del movimiento popular más importante de América Latina se convirtió en un contundente apoyo al presidente Alberto Fernández y su incipiente administración del Estado en medio de la pandemia. Había sido el propio mandatario quien por todos los medios intentó desalentar la movilización por motivos sanitarios, aunque sí logró que se convirtiera en una enorme caravana de vehículos que se replicó en distintos puntos del conurbano bonaerense y las provincias. «Empezamos el tiempo de la reconstrucción argentina y me toca ponerme al frente de ese barco. Estoy seguro de cuáles son los intereses que represento y que no claudicaré en los compromisos asumidos», dijo en un discurso en el que convocó a la unidad y al amor “por el pueblo”.
A las 13, horario pautado para poder ingresar al sitio virtual 75 octubres, hubo 40 servidores que ingresaron de manera simultánea. Esto saturó la aplicación que iba a permitir la manifestación virtual, según explicó Miguel Cuberos, subsecretario General de la Presidencia, encargado del acto virtual. El contacto remoto se trasladó a las redes sociales del sitio, donde se pudo seguir el acto oficial que condujeron Gabriela Dedelisi y Pedro Rosemblat. Allí, el protagonismo en las pantallas lo tuvo la militancia. La primera en hablar fue la presidenta del Pellegrini, le siguieron los docentes del colegio Rodolfo Walsh de La Matanza. Los escuchaban atentos los ministros del gobierno nacional y la cúpula de la CGT, dispuestos en los asientos del salón Felipe Vallese, joven militante a quien el presidente mencionó en su discurso como “el primer desaparecido”. “También a nosotros nos toca hacernos cargo en medio de la tragedia. Confieso hubiera querido que se queden en sus casas, a los que se convocaron con sus autos, les agradezco el afecto”, reconoció tras la salida masiva en vehículos particulares que se desató durante la tarde.
Estuvieron presentes, pero también de manera virtual, todos los gobernadores y gobernadoras peronistas, incluso el esquivo cordobés Juan Schiaretti. Allí, Alberto eligió mencionar a dos artífices de la unidad: el actual presidente del partido -se espera que sea sucedido por el Jefe de Estado en ese cargo-, el diputado José Luis Gioja, y el gobernador de La Pampa, Sergio Zillioto. También nombró a los tres dirigentes sindicales más encumbrados pero separados en sus estructuras: el anfitrión Héctor Daer, Hugo Moyano, y “el otro Hugo”, el diputado Yasky, titular de la CTA. Es que más temprano había movilizado el líder camionero junto con otros gremios como los taxistas, y luego habló desde la sede del SMATA. Ese desmarque del acto central tuvo el objetivo doble de apoyar a Alberto, pero de diferenciarse de la conducción de Daer. El dirigente que estuvo en los dos actos fue el ministro de Interior Eduardo “Wado” de Pedro, quien antes de llegar a la sede de Azopardo pasó a saludar por el local del SMATA.PUBLICIDAD
En las butacas, sentados de manera distanciada, estaba la representación parlamentaria oficialista: Sergio Massa, titular de la Cámara Baja; Máximo Kirchner y Cristina Álvarez Rodríguez ,autoridades del bloque de diputados. La vicepresidenta, Cristina Fernández, no concurrió. Pero sí fueron, además de su hijo, sus descendientes políticas, la titular de la Anses, Fernanda Raverta, y la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza.
Alberto hizo en su discurso un claro paralelismo entre aquella movilización fundacional del ’45 y su antecedente antipopular de la marcha del 19 de septiembre en la que se pedía la renuncia de Perón, y la situación actual. “Se envalentonaron de ver tanta gente en la calle. Eso les hizo creer que se podían llevar puesto a ese general”, dijo en clara alusión a las movilizaciones anticuarentena que se sucedieron este año en el centro porteño. “Hay una parte de la Argentina que pregona el odio, que desea el mal al otro” comparó. “Los diarios de la época decían lo mismo que ahora. Hablaron del aluvión zoológico, en contra de un pueblo que reclamaba su parte en la sociedad”, dijo.
Mencionó a Perón, a Néstor y al papa Francisco. Pero cuando la nombró a Cristina detalló las principales medidas de su gobierno: “otorgó derechos a las minorías como nunca nadie en democracia”, dijo y enumeró: la asignación universal, el matrimonio igualitario, la identidad de género y la muerte digna.
“Nosotros creemos en la diversidad, la sociedad con discurso único no es una buena sociedad”, dijo en un mensaje hacia adentro y hacia afuera del peronismo. “Nos pusimos al frente para garantizar el funcionamiento del sistema de salud que otros destruyeron”, sostuvo en lo que fue la única referencia a la oposición. “Si nos unimos de una vez por todas y dejamos de lado odio y rencores, podemos hacer otro país”, arengó. Y recordó el “amor” entre Perón y Eva, y Néstor y Cristina. “No es el anti banderazo, no hay odios ni rencores. Hay ganas de poner de pie a la Argentina de una vez y para siempre”.
“Empezamos un tiempo distinto, el tiempo de la reconstrucción argentina. Me toca a mí estar al frente de ese barco. Estoy seguro de los intereses que represento y no claudicaré”, aseguró. Y llamó a militar “sin odios” porque dijo: “Las víctimas del odio fuimos nosotros”. “En nombre de la libertad nos echaban del gobierno, en nombre de la democracia nos fusilaban y nos hacían desaparecer compañeros”, recordó, y se llevó uno de los aplausos del salón. Adentro del salón y desde los autos y los balcones sonaba la marcha peronista mientras salía un sol pleno después del chaparrón.
La pasión a pesar de la pandemia:
postales de un 17 de Octubre que
no fue virtual
Por Demián Verduga – 17 de octubre de 2020.
Desde la mañana hubo caravanas de autos y camiones de los sindicatos. Colores, cánticos y barbijos. Por la tarde, la caravana espontánea desbordó las calles del Centro.
Los protocolos sanitarios y las pasiones populares no se llevan bien. Hay un grupo de jóvenes en Avenida de Mayo y Carlos Pellegrini, junto al restaurant Ronas. Son las 11:45 del sábado 17 de Octubre de 2020, 75º aniversario del Día de la Lealtad Peronista. Todos tienen algo verde: la remera, o la gorra, o el pañuelo, o el atuendo que la pandemia de Covid-19 puso de moda, el barbijo. El color no es porque sea una marcha por la legalización del aborto. Son camioneros. Es un gremio como el vestuario después del partido, 90 por cieno masculino. Al menos la mitad de los jóvenes tiene un instrumento: bombos, redoblantes, trompetas. El clima carnavalero contagia, el coronavirus también, diría el doctor Cahn.
Uno de los jóvenes toca el bombo y salta. El barbijo verde cae debajo de la boca y se lo tiene que acomodar a cada rato. Maldita vacuna que no termina de nacer.
Al mirar por encima del hombro el contraste impacta. Todo el centro está igual a esta hora. Miles de autos, camiones, taxis, tocando bocina, algunos grupos de a pie concentrados al estilo clásico. Y de tanto en tanto calles vacías. Así se ve ahora Avenida de Mayo entre 9 de Julio y el Congreso. Parece que podría escucharse el viento viajando por las veredas, bordeando las mesas que los bares pusieron afuera, rodeando los puestos de diarios. Por suerte, lo que se escucha son las trompetas, redoblantes y el grito: “Vamos, camione…”.
Al caminar hacia la Casa Rosada, la Avenida de Mayo está llena. Camiones recolectores de residuos, Scanias sin el acoplado, autos particulares con la gente sacando las banderas por la ventana. Los camiones resultan más potentes que las camionetas 4×4 de las marchas opositoras, si quisiera practicarse la competencia futbolera que tan seguido se le pone a la política en la Argentina. Serían los Scania contra las Range Rover.
Más allá aparece un camión con un gran globo en el techo con forma de bombo. “Comercio”, dice en lo que sería el parche para identificar el sindicato. En el contorno del bombo hay fotos de Evita. A unos pasos hay una parrilla de metal en la vereda y un hombre de pelo blanco dando vuelta los chorizos con un tenedor. El olor al carbón y al chorizo se perciben de inmediato. Enfrente está el bar Tortoni, con sus puertas de madera tallada y vidrio. La estatua de Horacio Ferrer parece querer cruzar.
Sobre la calle Bolívar, justo antes de cruzar para llegar a la Plaza de Mayo, hay un grupo de la UTA. Están subidos a los techos de dos colectivos de la línea 150, agitan banderas y cantan la marcha peronista. Tratan, con mayor o menor éxito, de conservar la distancia entre ellos. Es que la pandemia es enemiga de la pasión y parece que hay pasiones difíciles de contener. PUBLICIDAD
Diagonal Norte y Bolívar, en diagonal a la Catedral con sus columnas romanas y dos filas de taxis estacionadas junto a la vereda. Una mujer está junto a tres sacos en los que guarda cartones. Está levantando basura de la calle y barriendo. Hay dos nenas, pelo largo y sucio, sentadas en el cordón de la vereda a pocos pasos de la mujer, que sigue barriendo y mueve la cadera al ritmo de los redoblantes y las trompetas que vienen desde Avenida de Mayo. Es como si bailara. Un hombre con una remera que dice UTA en medio de la panza pasa por la vereda y le grita:
–Feliz Día de la Lealtad, vecina.
La mujer deja de barrer y levanta la cabeza.
–Feliz día.
No es posible evitar que emerja la pregunta: por qué una mujer que claramente está pasando necesidades, ella y sus hijas, respalda al gobierno. Una respuesta rápida, aunque existe, sería: la pasión. La más prejuiciosa diría: la engañan, la manipulan. Y una tercera opción: la confianza. Esa percepción íntima de que ser tenido en cuenta, más allá de la discusión que esta afirmación puede habilitar. Confianza de los postergados, desconfianza de ese eufemismo llamado “los mercados”.
Llueve. El día había empezado con sol, calor y pesadez. Ahora, alrededor de las 12, el cielo se cubrió de nubes grises y llueve. Debajo del techo de un puesto de diarios, un joven con un carrito con cervezas le dice a un hombre de pelo blanco que pasa a su lado:
–¿Dios es macrista? Se largó.
El anciano se detiene.
–El Papa es peronista.
Ambos se ríen.
Sigue lloviendo. Bolívar y Belgrano. El semáforo se pone rojo y un auto gris, viejo, frena. Adentro está a todo volumen la marcha peronista como si se tratara de un disco de los Redondos. El joven que maneja abre la puerta del conductor y baja del auto. Moviendo los brazos adelante y atrás se pone a cantar mirando a los otros autos estacionados delante del semáforo. La lluvia le cae y le moja la cabeza, la cara, el barbijo con el escudo del PJ.
Unas rato después, luego de que la plataforma 75 Octubres colapsara, según los organizadores por un ataque virtual masivo, las caravanas de autos se multiplicarían. Saldrán a construir una imagen que quedará grabada como la que cambió el rumbo de la Argentina hace 75 años. Es la pasión a pesar de la pandemia.
La caravana peronista
Imagen: Kala Moreno Parra
Fotos de Leandro Teysseire y Kala Moreno Parra.
El 17 de octubre y una nueva
Edad de la historia
Por Alcira Argumedo, Resumen Latinoamericano, Grandes Alamedas, 17 de octubre de 2020.-
.
El ciclo de la Edad Contemporánea
Si se permiten hipótesis audaces, sería posible afirmar que estamos ante el cierre de la Edad Contemporánea y el comienzo de una nueva Edad histórica. Tiempos en los que es posible señalar, en grandes rasgos, similitudes y profundas diferencias entre los procesos históricos que dieron inicio a ese ciclo y el nuevo ciclo que, para nosotros, comienza en nuestros tiempos.
La historia oficial de Occidente, reivindica como la fecha inicial de cierre de la Edad Moderna el 14 de Julio de 1789, con la toma de la Bastilla y el comienzo del Revolución Francesa. Una revolución que plantea nuevos valores de construcción política y socio-económica y la reivindicación de protagonistas sociales hasta entonces considerados seres inferiores por las aristocracias de sangre con sus monarquías absolutas. Una década antes, el 4 de julio de 1776, los colonos de América del Norte habían triunfado sobre los ejércitos de Inglaterra y declaraban su independencia. Se instaura a partir de entonces un gobierno provisional conformado por unafederación de Estados; en 1787 se reúne la Convención de Filadelfia para promulgar la primera Constitución de los Estados Unidos de América y en 1789 George Washington es elegido primer presidente de los Estados Unidos.
Un rasgo común de estos dos acontecimientos será, sin embargo, el carácter restrictivo de los valores que promueven los nuevos protagonistas de la historia: la Libertad, Igualdad y Fraternidad se restringen a los europeos y eventualmente a los americanos blancos. Los revolucionarios franceses no conciben que los esclavos negros de su colonia de Haití tengan los mismos derechos. Por su parte, los revolucionarios de América del Norte reafirman la esclavitud de los negros y la necesidad de eliminar a los indígenas originarios que ocupaban valiosos territorios.
En contraste, en los procesos de independencia de América Latina a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, se formulan las ideas humanistas más avanzadas del mundo, con el reconocimiento del carácter integralmente humano de todos los seres humanos y su derecho a ser considerados ciudadanos plenos. Luego de derrotar a los ejércitos enviados por Napoleón, en enero de 1804 los antiguos esclavos crean en Haití la primera República independiente de América Latina: una democracia integral e igualitaria, obviamente sin esclavitud, con redistribución de las tierras y reconocimiento del papel de las mujeres como jefas guerreras e integrantes del nuevo gobierno. A partir de 1808, el presidente haitiano Alexander Pétion tendrá un papel decisivo en la independencia de la Gran Colombia por su apoyo a Simón Bolívar, quien lo considera “el verdadero libertador de América”.
A su vez, sin tener contactos entre sí, en 1810 Hidalgo y Morelos en México; Bolívar y Simón Rodríguez en la Gran Colombia; San Martín y Artigas en el Río de la Plata; proclaman la abolición de la esclavitud y la servidumbre indígena y el reconocimiento como ciudadanos plenos de esas castas consideradas inferiores de negros, mulatos, indios y mestizos. Mientras Hidalgo y Morelos declaraban “somos todos americanos”, en la Constitución proclamada por Artigas en 1815, se eliminan la esclavitud y la servidumbre, se establece que “la tierra es para quien la trabaja” y se garantiza su participación como ciudadanos de las nuevas democracias.
En contraste, Rivadavia afirmará años después, que en la democracia solamente debía participar “la parte sana y decente de la población”. Cabe mencionar que en Estados Unidos la esclavitud se abolió en 1865; pero los afroamericanos recién fueron reconocidos como ciudadanos en 1965, 150 años más tarde: hasta entonces, ni ellos ni los perros podían entrar a determinados locales; no se los aceptaba en numerosos colegios o universidades y sufrían -sufren- represión y un sistemático desprecio.
Al igual que los protagonistas de la Revolución Francesa, los líderes de esta primera etapa de la Independencia y sus ideas de avanzada fueron derrotados. Hidalgo y Morelos mueren fusilados; San Martín y Artigas deben exiliarse; Bolívar muere poco antes de partir para su exilio. Haití será hostigado por las potencias occidentales -Francia, Inglaterra, Estados Unidos- que no podían permitir ese ejemplo demasiado peligroso. Al recorrer esas tierras y ese mar, Cristóbal Colón afirmaba en su libro de bitácora, estar seguro de que había llegado al Paraíso Terrenal; las potencias las transformaron en un infierno.
La derrota de Napoleón en 1815 y la restauración conservadora de la Santa Alianza en Europa, alimentaron la euforia del antiguo régimen. Se afirmó por entonces que la verdad de la historia eran las aristocracias de sangre y las monarquías absolutas; mientras los ideales proclamados por la Revolución Francesa, que anunciaban un nuevo tiempo histórico, fueron solamente un equívoco de la historia.
Pasadas una décadas, las turbulencias sociales de 1848-1852 en Europa serán los primeros anuncios del fin del Antiguo Régimen. Con avances y retrocesos, incluyendo el comienzo de la expansión colonial francesa con la conquista de Argelia, donde fueron deportados los obreros rebeldes de las barricadas de París -una represión denunciada por Marx en “La lucha de clases en Francia”, sin considerar que allí se convirtieron en los brutales colonos pieds noires- hacia 1870 la Tercera República marcará el fin de la restauración conservadora. Se confirma entonces que las monarquías absolutas y las aristocracias de sangre conformaban regímenes anacrónicos, profundamente injustos y destinados a ser superados por el devenir de la historia; y que los valores de la Revolución Francesa no eran un equívoco, sino el anuncio de una nueva edad histórica: la Edad Contemporánea, que ahora comienza a cerrarse.
.
La Revolución del Tercer Mundo
Un dato no menor es que la Tercera República de 1870 coincide con la Paz Armada, que daría inicio a una nueva etapa de expansión imperial de las potencias occidentales. Al respecto, es preciso recordar que la consolidación de las repúblicas democráticas o las monarquías constitucionales que proclamaban libertad e igualdad, de ninguna manera consideraban legítimo extender estos valores a los cientos de millones de chinos; hindúes; vietnamitas; indonesios; árabes; africanos; indígenas, negros y mestizos o mulatos pobres; que por entonces conformaban el 80% de la población del mundo en las áreas periféricas de Asia, África, Medio Oriente y América Latina, sometidas a dominios coloniales o neocoloniales.
El racismo característico de la cultura occidental dominante -la cultura de las clases dominantes del Occidente central- tiene raíces ancestrales que se remontan por milenios; y a partir del siglo XIII, cuando se inicia el período de apertura, después de ocho siglos de oscuridad, descubren en las bibliotecas de Córdoba y Sevilla, gracias al filósofo árabe Averroes (1126-1198) y al judío Maimónides (1135-1204), que existía alguien que se llamaba Aristóteles. Además de otros aportes al despliegue de la Filosofía en Europa desde entonces, tomaron del griego la idea de “siervos por naturaleza”; la existencia de seres humanos superiores e inferiores y la ventaja que para ambos tiene la relación amo-esclavo. Tomaron además la consigna de Civilización y Barbarie que, junto a la convicción que su cultura era la cultura universal por excelencia, les otorgarían las bases de legitimación de sus posteriores políticas de dominación colonial de los pueblos periféricos a partir de los siglos XV y XVI.
La Revolución del Tercer Mundo, que se despliega entre el fin de la Segunda Guerra y comienzos de la década de 1970, va a estar protagonizada por esos Condenados de la Tierra; por ese 80% de la población del mundo que durante siglos, con diferencias según las regiones, estuvieran sometidos a dominios coloniales o neocoloniales por parte de las potencias occidentales y desde fines del siglo XIX por Japón en áreas asiáticas. Una revolución que, por la magnitud de la población comprometida y el movimiento intelectual que la acompañara, puede ser considerada aún más importante que la Revolución Francesa.
Al finalizar la Segunda Guerra, se producen cambios significativos en las relaciones de poder del escenario internacional. En el marco de un esquema bipolar hegemonizado respectivamente por Estados Unidos y la Unión Soviética -los verdaderos triunfadores del conflicto- se irán desintegrando los imperios coloniales de Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica y Japón, mientras crecen las rebeliones en Asia, África y América Latina.
En ese contexto, la movilización popular del 17 de octubre de 1945, protagonizada por “el subsuelo de la Patria”, por los “Condenados de la Tierra”, marcará el primer triunfo de la Revolución del Tercer Mundo. Entre otros y en grandes rasgos, Gandhi alcanza la independencia de la India en 1947; Ho Chi Mihn vence a los franceses en Indochina-Vietnam y Sukarno a los holandeses en Indonesia en 1948; Mao Tsé Tung proclama “China se ha puesto de pie” en 1949. Nasser llega al poder en Egipto, Mossadeq en Irán y la revolución nacionalista boliviana en 1952. En 1959 triunfa Fidel Castro en Cuba y se aceleran los procesos de descolonización del África Subsahariana, liderados entre otros por Patrice Lumumba en Congo, Kwane N´Krumah en Ghana, Mandela en Sudáfrica, Jomo Kennyata en Kenya, Leopold Senghor en Senegal- y en 1962 triunfa la Revolución de Argelia. Procesos que influyen en los países centrales de Occidente, con las movilizaciones juveniles en Europa o el movimiento negro y las resistencias a la guerra de Vietnam en Estados Unidos.
Con avances y retrocesos, triunfos y derrotas, golpes de Estado y asesinatos o exilios de sus líderes, esta revolución conmociona al mundo y va a afectar núcleos decisivos del poder de las potencias occidentales, en especial con la nacionalización de los yacimientos de petróleo y la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo-OPEP. Los países centrales de Occidente pierden así el control de este recurso estratégico y se debilitan ante la URSS, que es productora y exportadora de hidrocarburos. En distintas experiencias de las periferias, se promueve la nacionalización de la producción minera, del sector financiero, de las industrias existentes, de los transportes y otros servicios, desplazando a los capitales coloniales que hasta entonces los explotaban.
En este contexto, se alimenta una paradoja del movimiento peronista nacido ese 17 de octubre. El general Perón ha definido la Tercera Posición, que en el campo internacional propugna la independencia soberana ante los dos bloques de poder y en lo nacional propone la construcción de una democracia social, distante tanto del liberalismo económico dominante hasta entonces, como del colectivismo autoritario de la URSS de Stalin. En octubre de 1945, a pocos meses de la Conferencia de Yalta, no se había declarado aún la Guerra Fría entre los bloques y el único tercero en discordia era el derrotado nazi-fascismo.
Winston Churchill había iniciado la denuncia de Perón como nazi-fascista, furioso por las políticas de ese Secretario de Trabajo, que desde 1943 decretaba aumento de salarios, aguinaldos, vacaciones pagas y otros beneficios a los trabajadores, afectando los ingresos de su inversiones en bancos, frigoríficos, puertos, trenes y otros rubros, que poco después serían nacionalizados. A su vez, el Partido Comunista, al igual que el Socialista, sufrían un duro drenaje de cuadros obreros que comenzaban a seguir al Coronel.
Sensibilizados por los alcances de ese proceso, tanto los grandes aparatos de prensa de Occidente, como los de la URSS y el Partido Comunista, lanzaron una sistemática campaña denunciando a Perón como un vástago del nazi-fascismo. Campaña que tendrá como resultante una dura descalificación del movimiento en varios países del mundo, incluso latinoamericanos. Por el contrario, líderes y militantes del Tercer Mundo -con una capacidad de difusión significativamente más pobre- tomarán a Perón y al peronismo como una valiosa referencia para sus propios procesos. Entre otros, en América Latina, el Partido Ortodoxo de Cuba, donde militaba el joven Fidel Castro; el movimiento nacionalista de Arévalo en Guatemala; Jorge Eliezer Gaitán de la izquierda del Partido Liberal de Colombia; los líderes y gran parte de las bases del MNR boliviano. También Mosadeq en Irán; Nasser en Egipto; Ben Bella en Argelia; Lumumba y Kwane N´krumah en África, o Enver Hoxha en Albania.
Líderes que lo consideran una referencia y precursor del Movimiento de Países No Alineados, con sus inicios en la Conferencia de Bandung en abril de 1955, meses antes de que los bombardeos a Plaza de Mayo iniciaran el golpe de Estado que lo derroca. No obstante, continuará siendo una referencia para muchos de ellos desde su exilio; y en 1979 el Ayatolla Jomeini utilizará el método de dirigir la estrategia de la revolución islámica desde París, donde también estaba exiliado, enviando cassettes grabados a sus seguidores, como le enseñara su amigo que pocos años antes había regresado para morir en Argentina.
.
La restauración conservadora iniciada en la década de 1970
Ante el retroceso del poder de las naciones europeas y Estados Unidos en esas décadas, durante los gobiernos de Richard Nixon (1969-1974) y Gerald Ford (1974-1977), Henry Kissinger, el más lúcido y siniestro estratega de Estados Unidos, promueve una estrategia de restauración conservadora destinada a recomponer su hegemonía. La aceptación de la derrota y el retiro de las tropas de Vietnam, junto al viaje de Nixon a China, que había roto relaciones con la URSS en 1960, se combinan con el lanzamiento de una ola sincrónica de golpes militares dispuestos a ejercer una represión sin límites morales, imponiendo el terrorismo de Estado. Militares previamente adoctrinados en la Escuela de las Américas, que en pocos años lideran asaltos al poder en países menores de Asia, en África y en América Latina. Salvo China, la India, Cuba y otros gobiernos que mantienen alianzas con la URSS, en los tres continentes la Revolución del Tercer Mundo es devastada por procesos represivos.
La restauración conservadora será la condición para eliminar las experiencias socialistas o los modelos keynesianos de los “treinta años de oro” e instaurar políticas neoliberales con predominio de los intereses del mercado. Siguiendo las directivas de los nuevos gurúes Friedrich von Hayek, Milton Friedman y sus Chicago Boys, la dictadura de Pinochet en Chile va a ser su prueba piloto; y años después se imponen con Margaret Thatcher en Inglaterra y Ronald Reagan en Estados Unidos. A partir de entonces, comienza a extenderse como una mancha de aceite por las áreas bajo su predominio; y se consolida tras la caída del Muro con la dinámica de la globalización neoliberal. Al igual que las monarquías absolutas y las aristocracias de sangre, proclaman que son la verdad de la historia; y esos valores y aspiraciones de los desheredados del Tercer Mundo, un lamentable equívoco histórico.
Argentina será un ejemplo más de la devastación neoliberal que se inicia con la dictadura militar y una deuda fraudulenta e ilegítima; y sigue con el saqueo las privatizaciones; el crecimiento del desempleo, la precarización laboral y los niveles de pobreza; la degradación del sistema de educación pública; el cierre de los canales de ascenso social por la educación y un trabajo digno. La destrucción de sus polos productivos -el polo ferroviario, el naviero el aeronáutico, el petrolero, el metalúrgico- sumados a la destrucción del sistema nacional de ferrocarriles y la flota mercante y fluvial. A ello se suma el pago de 540.000 millones de dólares por esa deuda fraudulenta; la pérdida de 420.000 millones en concepto de renta petrolera; y 200.000 millones más por pago de fletes al carecer de flota mercante.
En términos sociales, hasta 1976 Argentina era el país más igualitario de América, incluyendo a Estados Unidos, con un 6% de pobreza, un 3% de desempleo y más del 90% de los trabajadores en blanco y cubiertos por derechos sociales. Pasadas cuatro décadas, la pobreza ha crecido a más del 45%; el desempleo al 14% y si se suman los inactivos, supera largamente el 20%; mientras el 46% de los trabajadores están en negro, precarizados o desempleados. Del mismo modo, la globalización neoliberal ha generado en todo Occidente un crecimiento exponencial del desempleo y la pobreza y un crecimiento igualmente exponencial de la concentración y polarización de la riqueza. Una devastación neoliberal que no solamente ha golpeado a la Argentina: el 20% más rico del mundo concentra el 96% de la riqueza; y el 80% restante, uno 6.500 millones de habitantes, de los cuales 4.500 están en pobreza o indigencia, solamente cuenta con el 4%. Se crean así las condiciones para una crisis irreversible de sobreproducción por carencia de demanda.
.
La crisis de la restauración conservadora en Occidente y una nueva edad de la historia
La pandemia hizo estallar y agravó la crisis de las políticas socio-económicas y la globalización neoliberal en Occidente. En Inglaterra, en Francia, en Italia, en Alemania, la crisis se anunciaba con rasgos propios; Estados Unidos debió volcarse al proteccionismo; y en América Latina golpeaba a Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Una crisis económico-social y una pandemia que se profundizan por las amenazas del calentamiento global que, en palabras del Secretario General de la ONU, son aún más graves que la pandemia. De este modo, las crisis adquieren un carácter civilizatorio, en tanto demandan transformaciones en profundidad, que no pueden superarse con los patrones de la cultura occidental dominantes: para permanecer, deben eliminar a unos 4.500 millones de personas que consideran población descartable -no les sirven como mano de obra barata que reemplazan por robots, ni como consumidores por su pobreza e indigencia- mientras los intereses y las modalidades productivas dominantes, tienden a agravar dramáticamente el calentamiento global.
Si antes de cuatro o cinco décadas no se revierten la emisión de dióxido de carbono de los combustibles fósiles y la deforestación, múltiples informes científicos y de organismos internacionales advierten que la Tierra puede entrar en un proceso acelerado e irreversible de calentamiento, hasta llegar a 200ºC: es el fin de la vida en el planeta. Por su parte, esa población condenada de 4.500 millones de personas no va a aceptar dócilmente su genocidio. La única alternativa a una catástrofe humanitaria de gran magnitud, es construir nuevos modelos de sociedad y Estado de alta integración y bienestar social, con redistribución de la riqueza entre las grandes mayorías, equivalentes a aquéllos de 1945. En este contexto de transformaciones civilizatorias, la disputa hegemónica y el debilitamiento de Estados Unidos frente al bloque China-Rusia, nos advierte acerca de la conveniencia de plantear nuevamente una Tercera Posición.
Tal vez sea demasiado pretencioso; pero en términos históricos nadie puede dudar de que ese 17 de octubre de 1945, que protagonizaran reivindicando su dignidad y sus derechos, nuestras mayorías populares hasta entonces agobiadas y despreciadas, fue el punto de partida de la Revolución del Tercer Mundo. El inicio de un ciclo histórico que comienza a cerrarse, más allá de las turbulencias que necesariamente habrá que atravesar.
A 75 años del 17/O:
Relecturas 17 de Octubre
Por Lucila Pagliai, Resumen Latinoamericano, Grandes Alamedas, 17 de octubre de 2020.-
.
Este número de Grandes alamedas propone revistar dos textos de carácter y alcance diverso: un breve fragmento del libro de Rodolfo Puiggrós El Peronismo: sus causas sobre el proceso que desembocó en el 17 de Octubre de 1945; y el discurso El 17 de Octubre de 1945, Día de la Lealtad que, cinco años después, Eva Perón dirigió al pueblo reunido en Plaza de Mayo, desde el balcón de la Casa Rosada con Perón a su lado.
El texto crítico de Puiggrós sobre el acontecimiento y su coyuntura- lúcido, documentado y con interpretaciones originales como es habitual en sus escritos- integra el último volumen de la Historia crítica de los partidos políticos argentinos, cuya 2ª edición (Carlos Pérez editor, Buenos Aires, 1971) se abre con un Prólogo de Juan Domingo Perón, que lleva impresa su firma y la fecha de puño y letra: “Madrid, 10 de abril de 1971”. A pesar de su carácter de paratexto circunstancial, además de constituir un aval a la línea historiográfica e interpretativa de Puiggrós, este breve escrito muestra a Perón en su veta de conductor político y estadista reflexivo sobre su propia práctica imbricada con los procesos de la historia reciente que lo ha tenido como protagonista (1941-1945, período en el que se centra este libro de Puiggrós). En cuanto a los sucesos anteriores y posteriores al 17 de Octubre, esta es la mirada que Perón refleja en ese Prólogo: “Cuando el plan [de las grandes reformas necesarias] estuvo listo, presenté a los jefes y oficiales sus conclusiones y les manifesté la necesidad de llamar a elecciones para que el Pueblo decidiera entre nosotros o la Unión Democrática, que sostenía lo contrario. Era su derecho. Surgieron en ese momento dificultades entre los jefes y oficiales que no compartían la opinión. Ello dio motivo a mi renuncia a todos los cargos que investía y mi retiro de la Revolución [del 4 de Junio]. Mi alejamiento produjo como era de esperar una gran convulsión popular, especialmente en la Clase Trabajadora. Acusado de preparar un golpe de estado, fui apresado y confinado en la isla Martín García. Entonces se produjo el 17 de octubre, que hizo posible las elecciones y el triunfo del Peronismo.”
El discurso de Eva Perón del 17 de Octubre de 1950 tiene como núcleo argumentativo la Lealtad a Perón, instituida a partir del “acontecimiento del rescate” del 17 del ‘45, a través del diálogo y la confianza establecida entre el Líder y su Pueblo. Si bien Eva Duarte de Perón (así la mencionan en la época los discursos oficiales) se refiere al acontecimiento fundante de esa relación, en este discurso –de retórica encendida que moviliza a un auditorio con el cual la oradora busca identificarse- hace hincapié en otro 17 de Octubre: el de 1946, cuando cuatro años antes, el ya Presidente Perón se dirige a ese pueblo que lo ungió como tal al asegurarle el triunfo electoral, ratificándolo como su conductor. Con el abordaje de los sucesivos temas, el andamiaje del discurso va mostrando que la contracara de la Lealtad es la traición (de propios y ajenos). Iniciado con la apelación a “Mis queridos descamisados de ayer y de hoy, mañana y de siempre”, el cierre apuesta a actualizar el compromiso colectivo -casi de salvación pública- de proteger y defender al Líder en tanto artífice y garante de las conquistas sociales obtenidas por los descamisados de la apelación inicial: “Por eso todo el pueblo está de pie; observa, vigila y hace de la lealtad su culto, su ley y su bandera: Lealtad que hace temblar la Plaza histórica en la noche del rescate. Lealtad que se hará justicia con su propia mano el día de la traición. Lealtad que sólo pueden sentir los que quieren a la Patria y no se venden al oro extranjero. Lealtad de dos amigos que juntos forjaron el destino de la Patria y el fervor del pueblo que los sigue. Lealtad de todo un pueblo que siente que en su alma no cabe la traición, y cuando la sospecha pasa como una sombra hay un solo grito: ¡La vida por Perón!”
En la sección Relecturas de Grandes alamedas 6 (diciembre de 2018) se pueden leer documentos fundantes del Peronismo, encabezados por el discurso inaugural de Perón del 17 de Octubre de 1945.
.
A continuación, los textos propuestos para su relectura en este número de Grandes alamedas: el 17 de Octubre de 1945 como irrupción en la pax de la Argentina blanca.
.
RODOLFO PUIGGRÓS: EL 17 DE OCTUBRE (fragmento)

En: El Peronismo: sus causas(pp 157-160)
Historia crítica de los partidos políticos argentinos V (Buenos Aires, Editorial Galerna, 2006). Diseño de cubierta e ilustración: Sebastián Puiggrós.
© Derechohabientes de Rodolfo Puiggrós.
.
___
El 17 de Octubre de 1945, “Día de la Lealtad”
Discurso de Eva Duarte de Perón
(17 de Octubre de 1950, Plaza de Mayo, Balcón de la Casa Rosada, Buenos Aires)

Mis queridos descamisados de ayer y de hoy, mañana y de siempre:
A todos ustedes, que comprendieron en la hora decisiva que peligraba el destino de la Patria y jugaron su vida para que triunfara la justicia, a ustedes, que rescataron al coronel Perón de las garras del odio y con amor encendieron el impulso y alientan todavía su fuerza aglutinante que transformó la Patria con asombro del mundo.
Es el amor de ustedes el que floreció en el rescate hace cuatro años.
Hace cuatro años desde este mismo balcón, bajo este mismo pedazo de cielo y frente a esta misma multitud del pueblo, se consagró un hombre, nuestro querido Coronel Perón. Hoy, y por siempre sea, vuelve a vivirse la jornada gloriosa, que queda incorporada a la historia de la Patria como clásica definición de la argentinidad.
Hace cuatro años esta histórica plaza se reencontraba en sus ansias de justicia, en sus anhelos de bienestar, en su firme determinación de libertad.
Hace cuatro años, mis queridos descamisados, se reencarnaba el grito del Cabildo, con sostén de pueblo, al amparo de una voluntad también f irme, que es la voluntad de nuestro pueblo argentino.
Desde estos mismos balcones, el líder asomaba como un sol, rescatado por el pueblo y para el pueblo, sin más armas que sus queridos descamisados de la Patria, retemplados en el trabajo.
Este es el origen puro de nuestro Líder. Es necesario decirlo y destacarlo.
No salió de las combinaciones de un comité político. No es el producto del reparto de las prebendas. No supo, no sabe, ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades, sino por los caminos limpios de la justicia.
Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre. Esa es su partida de nacimiento.
Nació en los surcos, en las fábricas y en los talleres. Surge de lo más noble de la actividad nacional.
Fue concebido por los trabajadores en el trabajo y su desarrollo contempla sus aspiraciones también en el trabajo.
El 17 de octubre, mis queridos descamisados, es una aspiración, es un canto hecho ya realidad. Estamos en una obra que nada ni nadie podrá detener.
Ya he tenido oportunidad de decir, identificada con el líder, que el peronismo no se aprende ni se proclama, se comprende y se siente. Por eso es convicción y es fe.
Por eso, también, no importan los rezagados del despertar nacional, yo no deseo, no quiero para el peronismo, a los ciudadanos sin mística revolucionaria.
Que no se incorporen, que queden rezagados, si no están convencidos. El que ingrese, que vuelque su cabeza y su corazón sin retaceos, para afrontar nuestras luchas, que siempre habrán de terminar en un glorioso 17 de Octubre.
Pero en nuestro movimiento no tiene cabida el interés y el cálculo. Marchamos con la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días. Peronismo es la fe popular hecha partido en torno a una causa de esperanza que faltaba en la Patria.
Hace poco tiempo, para definir mi condición de peronista, expresé:
“Luchamos por la Independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera, por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas”.
Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho. En nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista.
Soy peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su Jefe, el General Perón.
Esta es la definición de un peronismo auténtico, que tiene su raíz en la mística revolucionaria. Esta es la definición del peronismo del 17 de Octubre de 1945, sin otro interés, sin otro cálculo, sin otra proyección que el bienestar de la Patria, traducido en el bienestar de los trabajadores en sus múltiples actividades.
Yo invito al pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre. Es la única, la auténtica, la definitiva revolución popular que se opera en nuestro pueblo.
Una revolución histórica se justifica cuando sus causas sociales, políticas y económicas las determinan. Y ahí está la justificación de la revolución histórica del 17 de Octubre. Fue determinada por causas sociales, políticas y económicas.
En lo social, el abandono total de la justicia, con el enquistamiento de los privilegios y la explotación del trabajador.
En lo político, con la sistematización del fraude en favor de los partidos que se turnaban en el Gobierno o se lo quitaban mutuamente según el menor o mayor apoyo de los intereses en juego y en lo económico, el entreguismo y la venta del país, surgidos de sus reyertas.
Contra ello, y para destruir ese estado de cosas, el pueblo rescató a su Líder y lo ubicó, en este balcón el 17 de octubre de 1945.
Cumplo una obra eminente peronista, que se inspira en la doctrina del General Perón y tiene como fundamento y base los principios sociales que arranca del 17 de octubre.
Toda mi acción está dirigida a los trabajadores de la Patria y a interpretar el pensamiento y el sentimiento del General Perón, con quien trato de colaborar en su incansable labor, en favor del pueblo que él tanto ama.
No creo que mis actividades para mitigar el dolor de los necesitados puedan constituir un mérito. Por el contrario, lo interpreto como un deber de quien puede hacerlo.
Quiero ahora destacar la enorme satisfacción que me produce auscultar esta perfecta unidad entre el pueblo y el General Perón.
Hecho nuevo que también tiene su origen en el 17 de octubre.
Movidos, dinamizados por idénticos anhelos y las mismas aspiraciones, el pueblo y su Líder forman hoy una unidad indestructible, que consolidan y ensanchan el camino del movimiento peronista.
De nada valdrá, entonces, el mezquino retaceo de los rezagados y los resentidos.
Felizmente para nosotros, en nuestra historia los luchadores siempre han sido los más, y los rezagados los menos.
El pueblo, en todas sus etapas, marchó a la cabeza de las minorías acomodaticias. Y alcanzó sus objetivos comunes siempre que encontró un conductor capaz de señalarle los caminos y de unificar sus energías populares, evitando su dispersión. Y abandonó a los costados del sendero, como se abandona a lo inútil, a los cobardes incapaces de colaborar en la grandeza de la Patria.
Sólo así fue posible nuestra Independencia, uniendo la consecuencia y la combatividad de los sectores más populares de la población a los anhelos y a la conciencia de los hombres de Mayo.
Sólo así fue posible la epopeya de la guerra por la liberación de medio continente, cuando los gauchos, los descamisados, siguiendo la alta inspiración sanmartiniana llevaron la bandera de la libertad y auto determinación a las playas del Pacífico.
Y sólo así fue posible nuestra segunda y definitiva liberación, cuando los trabajadores argentinos, unidos en un solo bloque alrededor del Coronel Perón, proclamaron, en un día como hoy y en este histórico lugar, que sus viejos enemigos, la oligarquía y el imperialismo, ya no tenían nada que hacer en esta nueva Argentina, otra vez en marcha porque había encontrado su conductor.
Ya saben los descamisados que la bandera peronista no será jamás arriada.
Los cientos de miles de corazones que hoy palpitan en esta plaza histórica, constituyen el símbolo de la lealtad.
Por eso, con ese nombre, se ha denominado el 17 de Octubre “Día de la Lealtad” porque encarna la lealtad de un pueblo para con su líder, día de la lealtad entre hermanos de una misma causa que marchan seguros de su fuerza y de su destino.
El 17 de Octubre, compañeros, ya está definitivamente incorporado a la historia de la Patria, por voluntad soberana de su pueblo. Se cierra y comienza una nueva etapa de la vida argentina que transforma fundamentalmente su fisonomía social, política y económica.
Por eso, el Líder de los argentinos, nuestro glorioso General Perón, puede hoy afirmar, con razón y orgullo, al mundo entero, desde el Preámbulo de la Nueva Constitución Argentina, que formamos “una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.
Por eso todo el pueblo está de pie; observa, vigila y hace de la lealtad su culto, su ley y su bandera:
Lealtad que hace temblar la Plaza histórica en la noche del rescate.
Lealtad que se hará justicia con su propia mano el día de la traición.
Lealtad que sólo pueden sentir los que quieren a la Patria y no se venden al oro extranjero.
Lealtad de dos amigos que juntos forjaron el destino de la Patria y el fervor del pueblo que los sigue.
Lealtad de todo un pueblo que siente que en su alma no cabe la traición, y cuando la sospecha pasa como una sombra hay un solo grito:
¡La vida por Perón!
A 75 años del 17/O: Qué queda
del peronismo fundacional
Por Alejandro Horowicz, Resumen Latinoamericano, Grandes Alamedas, 17 de octubre de 2020.-
.
Por un 17 de octubre sudamericano
Antes del 17 de octubre de 1945 el Partido Comunista tenía centenares de dirigentes sindicales y ningún automóvil, ahora tiene 200 automóviles y ningún dirigente sindical”, contó Ernesto Guidici (1907 – 1992). En 1945 Giudici era miembro de su Comité Central cuando el peronismo se había quedado con los dirigentes obreros. Las cosas volvieron a cambiar; y en el 2020 ese chascarrillo aplica a todas las fuerzas políticas.
Entonces: ¿Cuando los dirigentes sindicales ya no son dirigentes políticos de la clase obrera, como viene sucediendo hace largas décadas, el peronismo en que se transformó? Esta es una pregunta altamente pertinente que ha recibido respuestas implícitas. Vale la pena fechar esta nueva situación; y determinar si se trata de una “problema argentino” o estamos en presencia de un fenómeno de mayor envergadura.
Cuando el peronismo obtuvo la victoria electoral de 1946, tanto en Francia como en Italia los trabajadores votaban a socialistas y comunistas. Dejaron de hacerlo; la desaparición de los partidos comunistas y el derrumbe de la Unión Soviética parecen íntimamente conectados; en todo caso las fechas del derrumbe electoral comunista, la desaparición del comunismo como fuerza política, y la caída del Muro de Berlín no pueden ignorarse. No estoy estableciendo una relación de implicación automática, pero es imposible desconocer la contigüidad.
Los trabajadores argentinos ya no tienen dirigentes políticos obreros, los europeos tampoco. ¿Existe alguna clase de conexión entre ambos términos? En la lectura tradicional los obreros peronistas habían dejado de ser socialistas, anarquistas o comunistas. El peronismo era leído como fuerte “retroceso” de su cultura política. Una victoria de la ideología patronal sobre las tradiciones rojas del movimiento. Por tanto, ambos procesos no debieran estar conectados, si esa evaluación fuera correcta. ¿Pero lo es?
.
Un poco de historia
El socialismo surge en el siglo XIX como una corriente del movimiento obrero europeo. Mejor dicho: como parte de la lucha de tendencias al interior del movimiento obrero. No todas eran revolucionarias, y El Manifiesto Comunista las critico impiadosamente. La I Internacional no fue una organización marxista. Aunque la presencia de Marx en ella oscurece este dato clave: ninguna de las fuerzas que operaba en ese movimiento lo era. La derrota de la Comuna de París muestra, en doble sentido, las enormes limitaciones con que intervino Marx en el movimiento real: La dirección política de la Comuna no le prestaban excesiva atención, y los términos de la derrota certifican este aserto: en ningún momento sus dirigentes trataron de transformarse en dirección nacional alternativa. Defendieron estáticamente Paris. Sin embargo inventaron un nuevo instrumento histórico, el doble poder. Y conviene tener presente que la derrota de 1871 terminó siendo el fin de la I Internacional.
La II Internacional tampoco es marxista. Basta leer la crítica de Marx al programa de Gotha, donde dos corrientes socialistas alemanas se fusionan, para saber que la socialdemocracia nunca compartió semejante aproximación conceptual. Solo se trataba de un acuerdo político fechado bajo el retrato de Marx. Por eso, cuando se desata la lucha de tendencias y Bernstein “revisa” El Manifiesto Comunista, centro del ataque contra Marx y Engels, la idea misma de revolución proletaria queda descartada (1). Y la II Internacional nunca fue mucho más que una tribuna europea de la socialdemocracia alemana; una federación laxa de partidos que comunicaba resoluciones, que no obligaban a nadie, a la prensa. Y la Guerra Mundial 1914 – 1918 puso en crisis agónica este modelo de inoperancia política.
En cuanto a la III Internacional (construida en derredor de la Revolución Rusa de 1917 y el Partido Bolchevique), solo conservó la orientación marxista durante los cuatro primeros congresos. El marxismo revolucionario se termina con la victoria de Stalin en la lucha de tendencias rusas y mundiales en1927. Las victorias de Hitler y Franco, antecedidas por la de Mussolini posibilitaron la II Guerra Mundial consecuencia directa de aquella derrota histórica. El intento de transformar la guerra imperialista en guerra civil terminó en derrota obrera en la guerra civil. Solo que el triunfo militar de la URSS, tras la última guerra interimperialista, la bipolaridad del orden internacional emergente, construyó un gran equívoco: parecía que el comunismo avanzaba en T 40. Los tanques rusos “exportaban” la revolución de Octubre. Cuatro generaciones de revolucionarios fueron desmoralizadas, destruidas a caballo de este terrible equívoco. A tres décadas del derrumbe soviético es hora de poner fin a tan voluntariosa como inadecuada caracterización.
.
Un 45 obrero y popular
Retomemos el hilo de la lucha de clases en la Argentina. El peronismo nace el 17 de octubre como una “política reactiva” (2). Los límites de su accionar se mantenían dentro del contorno dibujado por el bloque de clases dominantes. “Nadie rompía nada irreparable, bastaba que los trabajadores votaran y ganaran para que redistribuyera de otro modo los beneficios del capital; y si los trabajadores podían efectivamente redistribuir con el simple instrumento de votar, la confianza en el capitalismo, en sus posibilidades, en su capacidad de satisfacer sus necesidades, en el peronismo en suma, se veía multiplicada hasta el infinito” (3).
No se trataba del “capitalismo independiente” –suponiendo que tal cosa exista- como sostienen los maquilladores profesionales de la burguesía, sino de la confianza en el capitalismo tal cual era, dependiente, semigrotesco; ese era el marco donde se resolverían el conjunto de las aspiraciones obreras. La opulencia argentina –en medio de una crisis mundial descomunal, con millones de muertos y el hambre de las masas europeas – velaba la dependencia alimentando una potente ilusión: con repartir mejor, bastaba. El peronismo jamás se planteó otra cosa cada vez que alcanzó el gobierno. Y las corrientes que postularon ir más lejos – entre 1962 y 1975- fueron aplastadas por María Estela Martínez de Perón y la dictadura burguesa terrorista del 76.
No obstante el 17 de octubre de 1945 constituye un acontecimiento único: “una movilización de masas opositoras, pero es legal; es derrotar a una de las dos fracciones militares en pugna, pero respaldando a la más fuerte que no es la propia; es movilización, pero no es lucha; es lucha a condición de no ser combate; es obrera y popular, pero no tiene delimitación de la política burguesa. Es una movilización por un jefe militar del movimiento obrero, sin movilización militar en defensa del movimiento obrero” (4).
Algo queda en claro: la clase obrera tomó partido en la disputa del bloque de clases dominantes y su organización, un genuino producto de la lucha de clases, se denominó peronismo. Comunistas y socialistas, con su irrestricto apoyo a la Unión Democrática, permitieron/facilitaron que los dirigentes obreros se pasaran con armas y bagajes al Partido Laborista. Partido que, junto al radicalismo disidente, permitió el triunfo electoral del general Perón en febrero de 1946.
.
¿La frontera es el 76?
Durante 30 años los trabajadores votaron masivamente al peronismo; y si bien su voto no alcanzaba para conquistar la mayoría parlamentaria, arrastraban un conjunto heterogéneo de capas medias del interior y de los grandes centros urbanos. En 1983, por primera vez, no sucedió tal cosa, un fragmento de los trabajadores votó a Alfonsín. En ese mismo 1983, en cambio, los trabajadores italianos y franceses todavía votaban a la “izquierda”. Votar socialistas y comunistas solo era votar la continuidad del welfare state. Vale decir, el comportamiento electoral de los trabajadores de los estados “democráticos” estaba conectado con su derrota histórica como clase.
La muerte del general Perón significó el fin de su programa político. El Plan CGE – CGT caducó. En 1975 cambió el programa del partido del estado, Rodrigazo mediante. El viejo Plan Pinedo de sustitución de importaciones industriales, con variantes y diferentes apoyaturas sociales, quedó definitivamente arrumbado. Y el programa de José Alfredo Martínez de Hoz no fue otra cosa que la continuación, a otra escala y en otras condiciones políticas, del Rodrigazo. La derrota obrera hizo posible ejecutar ese nuevo programa, con un añadido: en 1983 el pago de la voluminosa deuda externa siguió siendo todo el plan vigente. Esto deja en claro la continuidad conservadora desde 1975, continuidad que no interrumpe sino acelera el justicialismo menemista con bombos y redoblantes a partir de 1989.
En 1945, en cambio, el peronismo era una “Yalta local”, una reproducción nacional del nuevo orden internacional: el welfare state en Argentina. En 1975 dejó de serlo, por decisión del bloque de clases dominantes. Para imponer el nuevo programa la derrota obrera era imprescindible. Pero el orden político pactado en Yalta todavía regía en Europa. Hasta la caída de la URSS siguió vigente; y los partidos comunistas expresaban electoralmente esa relación de fuerzas.
Fin del equilibrio. En 1989 cae el Muro de Berlín, la URSS deja de ser retaguardia de los partidos comunistas. La revolución científico técnica pone en crisis al viejo fordismo con la aparición del capital tecnológico, y el surgimiento de la fábrica global. Arranca un nuevo ciclo largo del capital (5), y el campo obrero y popular no para de retroceder. Entonces como parte del recule los partidos comunistas son destruidos. El notable incremento de la productividad social del trabajo, implementado contra los trabajadores, aumenta el ejército laboral de reserva porque se necesitan menos asalariados y no se reduce la jornada laboral; esa forma del incremento de la productividad presiona la masa salarial hacia la baja. Además, la relocalización fabril debilita a los sindicatos, achica la clase obrera en Europa incrementado la china, y así lima los ingresos fiscales requeridos por el welfare state. Por eso el estado de bienestar avanza endeudado hacia la crisis permanente.
Si algo ha demostrado el trabajo de Piketty (6) es un cambio brutal en la apropiación del excedente, una concentración sin parangón del ingreso global, para el nuevo ciclo en curso. El anterior, 1946 – 1991, en cambio, fue el periodo de mejor distribución del ingreso en la historia del capitalismo. La compleja conexión entre el peronismo y el movimiento obrero global no debe desconocerse. El hilo rojo de la lucha de clases solo anticipó en Argentina el orden de Yalta, sin Yalta.
La peripecia menemista nos hizo saber que el cuarto peronismo ya no tenía relación orgánica con el movimiento obrero. Y que el peronismo residual de sus dirigentes sindicales remitía a la descomposición del anterior. El paro general contra el gobierno María Estela Martínez de Perón, junto al Rodrigazo, terminaron poniendo fin a ese vínculo histórico. El movimiento obrero retrocedió, sin batalla decisiva, ante la dictadura burguesa terrorista. Desde 1976 los trabajadores no hicieron política en tanto clase social; esa era y sigue siendo la traducción colectiva de la derrota. Votaron desde 1983 en adelante, como ciudadanos dispersos, un menú político que de ninguna manera se proponía chocar, enfrentar el nuevo programa vigente. Intentaron y todavía intentan adaptarse desde los sindicatos. El saldo esta a la vista. La bancocracia globalizada tenía, sigue teniendo un programa para saquear el mundo, y ese orden político se reproduce escrupulosamente en la Argentina.
El ciclo “crisis de deuda- recomposición – crisis de deuda”, o “saqueo – reconstrucción – saqueo” supone una cierta división del trabajo: los partidos que saquean no recomponen; y los que recomponen no modifican las relaciones de poder, ni el programa del partido del estado. En este contexto, el mosaico panperonista que encabeza Alberto Fernández frente al peronismo de Juan Domingo Perón, remite a la descomposición histórica del estado nacional.
La escala global de los problemas a resolver, la imposibilidad del viejo estado nacional de encararlos con un mínimo de eficacia, hace que ninguna fuerza exceda el municipalismo. Una política donde la administración de recursos muy escasos pasa a ser todo el programa. No se trata de desconocer que no hay política sin recursos, a condición de saber que el principal recurso sigue siendo la escala de la decisión. El mundo se mueve en bloques supranacionales. China constituye por derecho propio un bloque que cuenta con respaldo militar ruso. La Unión Europea – sorpresivamente más activa en medio de la corona crisis – muestra que la distancia política con los EE.UU tiende a ensancharse. Es la primera vez que Ángela Merkel lidera una opción que no es la de Washington. Y aunque el presidente Trump lleva la tensión con Pekín a un punto que roza el conflicto armado, sus planteos anti Nafta – el muro con México – no prosperaron. Esa es la escala de los que hacen política global.
El Mercosur, en cambio, pasa por su peor momento en cinco años. Si bien no se terminó de desgajar – existen intereses demasiado poderosos para liquidarlo sencillamente–, el grado de anemia que lo aqueja es manifiesto. Ese es el punto: para que una fuerza política en la Argentina pueda levantar cabeza, señalar un horizonte que exceda la alternancia electoral, el municipalismo patético, debe proyectarse a escala sudamericana. De lo contrario el agudo proceso de descomposición política que nos aqueja, con su más que mediocres conducciones, seguirá organizando este sinsentido epocal capitalista. Necesitamos un 17 de Octubre sudamericano; es decir, la refundación del sentido de la política como actividad colectiva.
.
(1) Alejandro Horowicz, El huracán rojo. De Francia a Rusia 1789 – 1917. Crítica, Buenos Aires, 2019.
(2) Alejandro Horowicz, Los cuatro peronismos, pg 99. Ibídem.
(3) Alejandro Horowicz, Los cuatro peronismos, pg 99. Ibídem.
(4) Alejandro Horowicz, Los cuatro peronismos, pgs 99 y 100. Ibídem.
(5) Kondrátiev, Nikolái D, “Los grandes ciclos de la vida económica”; Ensayos sobre el Ciclo Económico:35-56; Gottfried Haberler compilador. Fondo de Cultura Económica, México, 2ª ed. 1956.
(6) Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2015.
Ante la necesidad de vivienda,
vecinos toman tierras en Magaldi
y Benteveo, Rosario
Por Estefa González, Resumen Latinoamericano, 17 de octubre de 2020.
En la zona noroeste de la ciudad, hace poco más de un mes, alrededor de 82 familias empujadas por la necesidad de un techo, ocuparon tierras de un predio abandonado durante 35 años. Los vecinos y vecinas aseguran que la pandemia agudizó su situación laboral y con ello la posibilidad siquiera de mantener un alquiler. Denunciaron que funcionarios y policía amenazaron con desalojarlos. La toma, al igual que muchas que se suceden en otras partes del país, se da en un contexto de crisis económica, que profundiza el problema estructural de acceso a la vivienda digna. Hasta ahora la respuesta del Estado, ante el déficit habitacional ha sido desalojos, criminalización y penalización.
Hace un mes atrás, ante la imposibilidad de acceder a una vivienda, aproximadamente 82 familias, decidieron ocupar un predio. Aseguraron, que hace 35 años que se encuentra abandonado, siendo un basural a cielo abierto. Las tierras se encuentran limitando con el Estadio Mundialista de Hockey y la institución religiosa, Cristo Rey. Según se sabe una parte pertenecería al Cristo Rey, que no reclama la propiedad y el resto a un dueño particular. La mayoría de los vecinos y vecinas son changarines, albañiles, empleadas en casas particulares, que se vieron afectados por la caída abrupta de sus actividades. Muchos alquilaban o vivían hacinados con otros familiares. La situación de necesidad los condujo a ocupar estas tierras ociosas y levantar sobre ellas, precarias construcciones con chapas, nylon, maderas, cartón. En los terrenos se encuentran sin acceso al agua potable.

Detrás de las ocupaciones, las historias
Anred visitó la toma y dialogó con las familias. Antonella contó que en su caso, hace 3 años se vió en la necesidad de tomar tierra, sobre la que fue edificando su vivienda. Pero también, hay ocupaciones más antiguas, de más de 15 años,en la zona lindera al Estadio. Relató el proceso de ocupaciones recientes: ” Hace un mes, 82 familias instalaron aquí casitas precarias, todas por no tener donde vivir, algunas estaban con un techo prestado o con familiares. La pandemia hizo que otros no pudieran seguir pagando un alquiler .La mayoría con niños muy chicos, que no tienen donde vivir” Tal es el caso de un vecino que manifestó :” Me encuentro en el predio ayudando a mis hijos, estaban en mi casa con sus niños , la situación de hacinamiento se complica en la pandemia. Así que decidieron venir y construir una casita para sus familias” La situación se repite en el testimonio de Natalia: ” Estamos con mi marido y mi hijo, no tengo casa. Andábamos de mi mamá, de una prima, y así. No tengo para alquilar, entonces decidimos venir acá. Yo estoy sin trabajo y mi mi marido es albañil, hace changas. No tenemos más ingresos” Otra vecina también sumó su historia: ” Me encuentro sin trabajo, y con mi mamá de 90 años, enferma,sin pensión y una hija de 12. Necesitábamos un techo. Anduvimos de acá para allá. La plata no alcanza para nada y el IFE llega de vez en cuando. Nos enteramos de la toma y vinimos, no nos quedo otra. Entre los vecinos nos damos una mano, para comer y levantar las casitas. Acá ahora tenemos algo, un lugar, una dirección”.

No hay salud sin vivienda digna
En el territorio los vecinos contaron que además de habitar en construcciones muy precarias, no cuentan con servicios básicos como es el acceso al agua potable. Antonella comentó que hace 3 años vive alli sin agua, junto con otras familias. ” Hicimos hace mucho petitorios a la municipalidad, para que nos llegara el agua y la luz, se abrieran las calles y se ordenara al dueño limpiar el terreno, en ese entonces deshabitado. Nada de eso sucedió. Nos dijeron que no habíamos salido sorteados” Para buscar agua caminan 5 cuadras hasta una canilla pública que se encuentra en una plaza, otros buscan en lo de familiares. ” Es fácil decir quédate en casa, lávate a cada rato las manos, usa jabón, mientras no tenes trabajo,ni vivienda en condiciones y ni agua potable” Los vecinos informaron a Anred, que desde el municipio no se han acercado a escuchar las necesidades de las familias. ” Hemos visto situaciones extremas de pequeños sin un plato de comida. Muchos han perdido su trabajo, y no pueden garantizar la alimentación. Es así que decidimos entre vecinos y vecinas colaborar con lo que pueda cada uno y pedir donaciones para llevar adelante el comedor comunitario. Cocinamos y damos la copa de leche. Entre nosotros que estamos en la misma nos vamos ayudando” Agregó Cintia que se encarga con otras mujeres, de las ollas en la toma.

El ” efecto contagio” de penalizar el derecho a la tierra para habitar
Hasta ahora fuerzas policiales, funcionarios provinciales y municipales, sólo se han acercado a la toma para tomar datos de las famlias sin própositos informados y llevar amenazas de desalojos. El concejal Carlos Cardozo de Juntos por el Cambio, instó a la Fiscalía de Flagrancia del Ministerio Público de la Acusación, Segunda Circunscripción, ordenar en defensa de la propiedad privada, el desalojo inmediato del predio. Por su parte, Nicolás Gianelloni, secretario de Desarrollo Humano y Hábitat del municipio, no acercó propuestas ante la necesidad de las familias y declaró que la cuestión de las tomas, es asunto de delitos penales. El pasado miércoles, representantes del gobierno municipal y fiscalia, se apersonaron en la toma, amenazando a los vecinos de tener orden de desalojar. Sin embargo, en contacto con el defensor público, el fiscal Marcelo Maximino, le declaró que no hay orden de desalojo, ni causas penales en curso. ” Tomamos este hecho que se suma a otros en donde han actuado la policía, la guardia de infantería, como una forma de amedrentar a los vecinos que luchamos por la tierra” agregó Antonella.

“Comer o alquilar” , los números que no cierran
Las tomas se suceden en un contexto de aguda crisis económica, que revela que en los 31 aglomerados urbanos encuestados, un 40,9 por ciento de personas se encuentran en la pobreza,un 56, 3 por ciento de menores de 0 a 14 años son pobres y un total de 2.849.755 hogares no alcanzan a cubrir sus necesidades alimentarias. En Rosario, superando la media nacional un 41,8 por ciento de personas son pobres y la tasa de desocupación alcanza un 17,9 por ciento. Según el relevamiento de la Usina de datos de la Universidad de Rosario, una familia compuesta por un varón de 40 años, una mujer de 35 y dos varones de 17 y 15 años, debió tener en septiembre, un ingreso igual o superior a $ 22.128 para cubrir solamente sus necesidades nutricionales, es decir sin contar los demás gastos como servicios, alquiler, salud, educación. Para el Gran Buenos Aires, una familia compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años necesito $45.478, para no ser pobre. Valor que no refleja la realidad, pues en ese monto no se contempla alquiler ni hipotecas. Mientras tanto el mismo Indec, informó que el 10 por ciento de los hogares más pobres del país, perciben ingresos que van de los 300 a los 15 mil pesos. El portal Zonaprop dió a conocer que el alquiler promedio en Rosario, de un departamento de dos ambientes se ubica en 14.876 pesos y con tres 19.626. Si una familia no cubre si quiera con sus ingresos las necesidades nutricionales, difícil pueda acceder a la posibilidad de alquilar.Según datos de la oficina de Obras Particulares de la Municipalidad, entre 2005 y 2018 se autorizó la construcción de 65.491 viviendas, concentrándose un 90 por ciento en la zona centro y costanera. Sin embargo el déficit habitacional fue en aumento, el RENABAP, informó ya para el 2018 que 35.041 familias vivían en 112 asentamientos irregulares. Estos números revelan el difícil acceso a la tierra de los sectores trabajadores, la escasa o nula actuación del Estado en relación a garantizar el derecho a la vivienda y la valorización de los suelos urbanos para la especulación inmobiliaria.
Fuente: AnRed Imágenes: Hernán Rades.
En Chubut, presentaron el
Proyecto de ley por Iniciativa
Popular (IP), con el aval de más
de 30000 firmas, para la protección
del agua y el territorio
Resumen Latinoamericano, 17 de octubre de 2020.
Ayer, en horas de la mañana, en el Tribunal Superior electoral de la capital de la provincia, Rawson, la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut (UAACh) presentó el proyecto para establecer parámetros de sustentabilidad ambiental en las explotaciones mineras.
Este derecho ciudadano está incluido en la constitución provincial: con el aval de un porcentaje de firmas de ciudadanos y ciudadanas se pueden presentar proyectos de ley para que sean tratados en la Legislatura. Se duplicó el porcentaje requerido para dicha presentación y ahora solo resta saber cuando será tratado el recinto provincial. Luego de la presentación en Rawson, también hubo una conferencia en la ciudad cordillerana de Esquel.
Tanto el proyecto de ley como la recolección de firmas la realizaron las vecinos y los vecinos, en un contexto muy difícil de pandemia, cuestiones climáticas extremas, criminalización de asambleístas. Ya transcurren 18 años de lucha ininterrumpida en contra de la instalación de proyectos megamineros en la provincia y nuevamente se presenta la Ley por Iniciativa Popular, que busca que busca ampliar las protecciones ambientales logradas a partir de la ley XVII-Nº 68, ex ley 5001, y prohibir, en todas sus etapas, la actividad minera metalífera a gran escala, conocida como megaminería, que utilice cualquier sustancia química contaminante, tóxica o peligrosa.
Esquel
Aquí compartimos el documento de la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut (ACCh), al presentar el proyecto de ley, y también leído en la conferencia de prensa en Esquel.
DOCUMENTO PRESENTACION INICIATIVA POPULAR
Hoy, 16 de octubre del 2020, las asambleas que conformamos la Unión de Asambleas de Comunidades Chubutenses nos presentamos aquí, en el Tribunal Electoral, a poco más de cien días de su lanzamiento, a presentar las 30.000 firmas de ciudadanxs chubutenses que acompañan y apoyan la presentación de nuestra Segunda Iniciativa Popular.
Desde su lanzamiento, y sin ceder la convicción que desde hace 18 años sostenemos, sumamos voluntades a lo largo y ancho de Chubut y nos echamos a andar. Hemos transitado un camino con innumerables dificultades, en el peor escenario posible: en el contexto de la pandemia por COVID -19 que trajo aparejado el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO); que nos obligó a elaborar protocolos de cuidado comunitario para la recolección de firmas, ocasionando demoras en el proceso; que nos impidió encontrarnos en asambleas provinciales y levantó el fantasma de la criminalización sobre nuestra práctica asamblearia. En plena pandemia, mientras buscábamos las formas de cuidarnos como comunidades en lucha, las diferentes formas de extractivismo fueron habilitadas como “actividades esenciales” y tuvimos que soportar el tránsito por nuestros territorios de maquinarias y contingentes mineros hacia el sur y una nueva estocada lobbysta en instituciones vaciadas de participación por el ASPO.
Al mismo tiempo, mientras algunas localidades eran, y aún hoy son azotadas por la enfermedad, otras, del espacio rural, atravesaban emergencias climáticas que sepultaban sus animales bajo la nieve, aislándolas del resto de la provincia, siendo los pueblos vecinos quienes se aprestaron a extender su mano, como tantas veces, como siempre. En ese contexto también hemos realizado este trabajo.
La provincia de Chubut está sumida en una profunda y prolongada crisis, con un gobierno que adeuda salarios y medio aguinaldo, que intenta negociar derechos al tiempo que reprime las justas demandas del pueblo. No nos cansaremos de señalarlo y cada vez más sectores se suman en esta dirección: Esta crisis ha sido diseñada por las clases gobernantes con el fin de imponer la megaminería bajo discursos de “sustentabilidad” y “ampliación de la matriz económica”.
A pesar de Arcioni, Sastre y todo el gabinete provincial; a pesar de la criminalización de nuestrxs compañerxs por luchar; a pesar del COVID y de la reconfiguración del escenario público en contexto de pandemia; a pesar de las operaciones mediáticas cómplices de la prensa hegemónica; a pesar del gobierno nacional y sus espaldarazos al extractivismo minero, hemos realizado este trabajo con enorme alegría y participación.
Este pueblo digno y consciente logró juntar mucho más del doble de firmas, en menos de la mitad de tiempo, de las que se juntaron para la primera Iniciativa Popular, aquella que fuera bastardeada en la Legislatura en el año 2014. Desde su lanzamiento, la rueda de la decisión comunitaria se puso en marcha y nada la pudo frenar. Se tejieron y fortalecieron redes en los más diversos puntos y se recolectaron firmas por todo el territorio: Camarones, Telsen, Facundo, Villa Futalufquen, Lago Rosario, Sierra Colorada, Lago Puelo, Cushamen, Esquel, Trevelin, Corcovado, El Hoyo, Epuyén, Cholila, El Maitén, El Escorial, Dique Ameghino, Alto Río Senguer, Aldea Apeleg, Aldea Beleiro, José de San Martín, Paso de Indios, Las Plumas, Paso del Sapo, Gualjaina, Los Altares, Tecka, Vuelta del Río, Cerro Cóndor, Chacay Oeste, Yala Laubat, Gan Gan, Gastre, Gobernador Costa, Ricardo Rojas, Facundo, Gaiman, Dolavon, Trelew, Rawson- Playa Unión, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Sarmiento, Río Mayo, Río Pico, Puerto Pirámides y Puerto Madryn.
Ahora es el turno de lxs legisladorxs, quienes deberán elegir entre escuchar al pueblo o volver a traicionarlo. Es su oportunidad para dejar de ser cómplices silenciosos desde la omisión cobarde o la acción inescrupulosa. Sabemos que el lobby minero se ha hecho presente en todas las escalas del Estado y que luchamos contra un poder transnacional que compra voluntades en todo el planeta. La ya debilitada democracia de la provincia está en riesgo. La crisis de diseño seguirá estallando en sus rostros si no empiezan a escuchar al pueblo. Con esta herramienta legislativa, están en sus manos la vida y el futuro de todas las personas que habitamos Chubut.
Una vez más, nuestra labor como pueblo está hecha. Seguiremos en las calles y convocamos a todo el Chubut a seguir sumándose a la defensa de esta herramienta participativa y democrática, y a acercarse a las asambleas para seguir tejiendo resistencias frente al lobby minero que seguirá expandiéndose por nuestras vidas hasta que le pongamos un freno, de una vez y por todas.
Volvimos a tomar la iniciativa, retomando nuestro cauce – como el agua -, porque nos deben una ley.
Envio:RL







No hay comentarios:
Publicar un comentario