22 de septiembre de 2021

TROPEL 1 del 22.09.2021.

 

Crisis política entre extractivismo 

multimedial


por Eduardo Latino*, Resumen Latinoamericano, 21 de septiembre de 2021.

Foto: Premio Nobel de la Paz y Premio Lenin de la Paz, Sean MacBride

La primavera es el aliento del renacer. Un presagio que indica que ha llegado el final del recorrido de la muerte a lo largo de la noche oscura del invierno. La primavera se anuncia en el florecer del monte nativo que nos convoca como refugio a una modernidad que busca resistir entre cemento y redes de poder. Una modernidad que ha avanzado fuertemente en una matriz materialista, que ha hecho del extractivismo la forma, el método. El extractivismo se juega en distintas canchas. La megaminería es una de las formas del extractivismo, pero se multiplica y se impone en cada territorio de distinta manera. 

Las formas extractivas tienen su correlato en los sentires y en los pensares. Hoy se juegan ciertas formas de extractividad de las experiencias y de los sentires más radicales en nuestro sur global. Hablar de sur global tiene un sentido profundo de nuestros pueblos del sur, donde la condición que los engloba, como hace siglos, desde la colonización a nuestros días, es la opresión y la vulneración de sus derechos por parte de los centros de poder. Han pasado los siglos pero las condiciones de la vida cotidiana han empeorado. Las desigualdades son cada día más obscenas y violentas. 

El extractivismo se juega en el campo de las conciencias también. Formas más sofisticadas de alienación y esclavitud, que nos ponen al borde de la inacción. Ahí es donde el sistema dominante puso el ojo hace ya cuatro décadas. En ese momento, se daba en el seno de la Unesco uno de los debates más relevantes en el campo de la política internacional: el Nuevo Orden para la Información y la Comunicación (MOMIC). Un momento histórico donde el Tercer Mundo, recordemos que ese bloque se constituyó como una alternativa a la puja entre EEUU y la URSS, pudo poner en la agenda del mundo global la información y la comunicación como derechos humanos y derechos sociales, donde los países tenían que avanzar en políticas de comunicación que democratizaran los procesos de comunicación y, con ello, la accesibilidad a los medios de comunicación y a un paradigma central para comprender los procesos sociales en Nuestra América: el diálogo como eje vertebral de una cultura para la paz. 

La base del debate del NOMIC fue el Informe McBride. Dicho informe fue el resultado de la convocatoria por parte de la Unesco a una comisión de especialistas que representaran a distintas regiones del mundo y que pudieran presentar un estado de situación y alternativas que permitieran avanzar en un fortalecimiento de las políticas de comunicación de los países, en un contexto de avance de la transnacionalización de las comunicaciones. El resultado al ser aprobado el NOMIC en la Unesco: el paladín de la democracia, EEUU, junto a su hermano mentor, el Reino Unido, se retiraron de dicho organismo multilateral y vaciaron financieramente a un organismo de la ONU central en el debate sobre el espectro radioeléctrico, la información y la comunicaciones. Ese es el comportamiento de un modelo de democracia que tenía desde décadas planificado su camino de hegemonía. 

La dualidad siempre se manifiesta y siempre hay posibilidades de integrarlas y trascenderlas. En esos años, década del 70 del siglo pasado, la Guerra Fría era la forma de expresión de esta ley universal. Sin embargo, el Tercer Mundo se erigió como una fuerza multilateral y que se conoció como el Movimiento de Países No Alineados, que buscó construir alternativas propias ante las pujas de poder entre los dos bloques de poder en ese momento. Héctor Schmucler, dice que “Algunos quisieron ver en el Informe McBride la culminación de una pugna en el que, por fin, los sojuzgados lograban imponer su voz frente a los poderosos”. Esto lejos estuvo de ser así. Las campañas contra el NOMIC y el Informe McBride se multiplicaron y el Washington Post y el New York Times se erigían como las grandes tribunas de la libertad de prensa, que encubrían la urgencia de mantener la libertad de empresa que significó el avance de la transnacionalización de las comunicaciones y la información. Como parte de los resultados de la derrota del Tercer Mundo en este debate, el propio Schmucler, advierte que estamos ante “un mundo cada vez más injusto y más violento”, que lleva a una plena vigencia de muchos de los postulados del Informe presidido por el Premio Nobel de la Paz y Premio Lenin de la Paz, Sean MacBride. 

Sin dudas, el avance de expresiones fascistas, que rozan posicionamientos nazis, como es el caso de Milei en Argentina y que suena en sintonía a lo que vive el pueblo brasileño con Bolsonaro o los años de Donald Trump en EEUU, son resultados de operaciones mediática y control de medios de comunicación y periodistas. Hay quienes expresan que los medios de comunicación no tienen tanto poder y que se subestima la consciencia del pueblo; sin embargo, cada día es más claro que generaciones tras generaciones encuentran en los medios de difusión masiva del mundo analógico o virtual los lugares para cubrir los procesos de formación y educación, que ya no encuentran ni en el ámbito de la propia familia ni en el sistema educativo. Lugares comunes pero a la vez disruptivos. Apelan a la libertad como paradigma de un concepto que se acerca mucho más a un mero formalismo (kantiano), que a una encarnación en la vida cotidiana. Una suspensión permanente de la política para frivolizarla en un combate cuerpo a cuerpo entre fake news y operaciones mediáticas, en búsqueda de personajes de cotillón que degraden y bloqueen el debate público de ideas y proyectos. Hace años que la política dejó de ser un terreno del bien común, para transformarse en mera especulación publicitaria y de manual de autoayuda. Las consecuencias son las vividas en las elecciones últimas: descontento y un voto bronca que ni oficialismo ni oposición puede alzar como victoria. 

En este sentido, Cristina Fernández tiene razón al expresar el hartazgo de dicha degradación de la política. Una manifestación clara de repudio a las operaciones mediáticas de parte del propio Vocero de Alberto Fernández, Juan Pablo Biondi, que significa una disputa interna que pone en vilo al pueblo argentino en su conjunto, en un contexto donde los salarios y las jubilaciones siguen en caída libre frente a la inflación. Biondi, el vocero sin voz, que presentó su renuncia, es el reflejo de la nuevas formas de la política chic, que priorizan el manual de buenos modales y que poco tienen que ver con la realidad de cada persona que hoy mismo se levantó a las seis de la mañana para llegar al trabajo diario y ver como se licua su salario de mes a mes. Estas formas de la política que encontraron al gran mentor Durán Barba durante la presidencia de Mauricio Macri y que instaló un nuevo modelo de gestión del poder, basada en una razón cínica que llevó a un endeudamiento descomunal que compromete varias generaciones, además de los territorios. 

El tema está en el sentido de los medios de comunicación y la propiedad de los mismos. El problema de fondo aun tiene que ver con las asimetrías que plantean la concentración en el control de la información y las comunicaciones. Las operaciones mediáticas existen por la falta de políticas de comunicación que permitan regulaciones que favorezcan la participación y que las múltiples voces puedan acceder a los medios de comunicación. Hace más de una década en Argentina se sancionó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que fuera impulsada por la propia presidencia de Cristina Fernández, pero fue su propio gobierno el que clausuró los Foros de Reglamentación de la ley y cerró todo diálogo a la hora de la aplicación de la misma con Martín Sabatella a la cabeza. Sin embargo, a pesar de la crisis del negocio de los medios de comunicación, sigue a la fecha la concentración y el control de los mismos en las mismas manos que hace décadas y la aguja no varía, porque además de la falta de regulación de los medios analógicos y digitales, hay un vacío histórico en la regulación de la pauta publicitaria del estado. 

Se pueden cambiar todos los Ministros. Pueden abandonar las operaciones mediáticas y los jueguitos con las fake news; sin embargo, la aguja solo variará cuando la política esté en un sentido del Buen Vivir, del Bien Común. Cada días millones de personas se forman a través de los medios de difusión, como advirtieron décadas atrás intelectuales tan desiguales como Paulo Freire o Gianni Vattimo. Dichos medios de comunicación tienen dueños claros y los contenidos de sus medios responden a intereses que lejos están a lo que el NOMIC expresaba como bases en aquellos momentos: lograr un equilibrio en el acceso a la información y las comunicaciones como a la distribución de la información, lograr un equilibrio, también, en el flujo de los contenidos audiovisuales y garantizar la diversidad cultural para favorecer una cultura para la paz. Lejos estamos de esto y mucho más cerca de una lógica belicista de dos supuestos extremos que han compartido algo en común: el reparto discrecional de la pauta publicitaria del estado y la consolidación de redes de poder mediática que manipulan y reproducen matrices de colonialidad, mientras naturalizan el extractivismo como el paradigma de salvataje: más megaminería, más countries, más soja, mega-factorías porcinas, más fracking y la lista sigue. Extractivismo que se naturaliza a través de la educación y los medios comunicación o difusión. Dimensiones centrales que ponía en debate el NOMIC y que fueron clausuradas por los intereses del capitalismo global. La educación y la comunicación para el libre flujo de capitales y de mercancías, una ecuación que ha asegurado 4 décadas después la concentración de la riqueza y un desequilibrio socio-ambiental a escala global nunca vistas. 

Mientras tanto, Pedro y María como cada día se toman el micro aun de madrugada para que el largo viaje hasta su trabajo encuentre una compañía en el auricular que vocifera la noticia de turno. Noticias que hablan de pseudo-peleas y números que encubren el latido del pueblo. Noticias que silencian que hace 15 años desapareció Jorge Julio López por segunda vez, la primera durante la última dictadura cívico-ecleciástico-militar, la segunda en democracia. 

*Periodista (Mendoza)



Presupuesto 2022: Menos de lo 

mismo

Por Horacio Rovelli, RedEco, Resumen Latinoamericano, 21 de septiembre de 2021.

El Mensaje del Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional 2022 dice que en el corriente año 2021 el PIB va a crecer un 8%. Y plantea que solo es posible la estabilización mediante una recuperación de la actividad económica, donde el Estado continúe jugando un rol central en pos de sostener y apuntalar la recuperación económica y que llegue a todos los sectores. Pero esto no es cierto, el mismo INDEC reconoce que existe en nuestro país un 42 % de pobres y, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación reconoce que de los casi 12.000.000 de trabajadores registrados, 2.500.000 personas perciben una remuneración neta menor al valor de la Canasta Básica Total.  Esto es, trabajan y son pobres. ¿Cuál es la estabilidad?

El Mensaje del Presupuesto Nacional 2022 se compromete a garantizar la protección de los segmentos sociales que más están padeciendo la situación económica corriente del país, en un marco de política fiscal expansiva, y a establecer condiciones para el desarrollo de sectores productivos con potencial para generar un crecimiento de los niveles de generación de divisas, lo que resulta necesario para que nuestro país pueda sostener el crecimiento de los niveles de gasto reales sin tropezar con situaciones de crisis de balanza de pagos. Esto también es falso. La Argentina desde 1943 crece solamente si crece su mercado interno, porque pese al gobierno de Cambiemos y a la pandemia, más del 70% de lo que producimos se destina al mercado interno.

La Argentina en lo que va de este siglo XXI, desde el 1° de enero de 2000 al 31 de agosto de 2021 tiene un superávit comercial acumulado de 190.000 millones de dólares, partida que mayoritariamente se utilizó para pagar deuda y para fugar capitales. La crisis de la Balanza de Pagos la generan la deuda y la fuga, no la economía real que es fuertemente superavitaria.

El año pasado las exportaciones superaron a las importaciones en 12.528 millones de dólares y para este año 2021 el mismo Mensaje del Proyecto de Ley de Presupuesto estima que el superávit será de 12.878 millones de dólares.  Mayoritariamente exportamos productos primarios y manufacturas de origen agropecuario (harina, pellets, aceites, biocombustibles) que generan poco trabajo y cuyos precios se internacionalizan, obligando al pueblo argentino a pagar  el precio de exportación para consumir esos bienes.

El mejor ejemplo es el de la carne vacuna, cuyo precio es uno de los que más subió en la gestión del actual gobierno,  más de un 120% en promedio, cuando la inflación acumulada es del 70% y, la devaluación del tipo de cambio fue del 66,3%.

¿Cómo se detuvo su precio? Con tres medidas combinadas a la vez:

  1. Se ajustó a una tasa menor el tipo de cambio;
  2. Se impuso un cupo de exportación;
  3. La Dirección General de Aduanas después de 18 meses de no hacer nada, decidió investigar y observó que 19 grandes frigoríficos exportadores vendían a Uruguay a un precio muy bajo carne y es más, dentro de esas ventas era muy alto el porcentaje de carne no apta para consumo humano. Pero se demostró que era toda carne de exportación para personas y no para animales (tiene una retención del 4% en lugar del 9%) y que a su vez desde Uruguay esos envíos se reexportaban a un precio mayor (eludiendo el pago correspondiente de la retención) a China y a los demás países importadores.

En lugar de palabras grandilocuentes, debería decirse que se priva al país de consumir bienes para priorizar las exportaciones a como dé lugar, como por ejemplo la venta de ganado en pie[2], resultado de ello, antes de tomar por fin las medidas necesarias para frenar la suba del precio de la carne, al faenarse 3,4 millones de toneladas de carne vacuna por año, se le permitió a los grandes frigoríficos exportar un millón de toneladas, por ende, las 2,4 millones restantes, divididas por los 46.000.000 de habitantes, dan un consumo per cápita de 50 kilogramos anuales, que es el registro más bajo de los últimos 100 años.

Sostenibilidad fiscal

En el Mensaje del Presupuesto plantean que el Acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional por el gobierno de Cambiemos en 2018, obligaría a pagar entre amortización de capital e intereses el 4 % del PIB (unos 20.000 millones de dólares), que representa casi la quinta parte del gasto total estimado para el año 2022. Pagar dicha deuda, obligaría a postergar prioridades de política pública esenciales, realizando un ajuste del gasto inconcebible en una sociedad democrática.

Por ende, explica el Mensaje, se ejecutó y se ejecuta la reestructuración de la deuda pública en moneda extranjera y la normalización del mercado de deuda en moneda local, que hace que el pago de los intereses de la deuda pública disminuya dentro del gasto público total, hecho que permite priorizar otros gastos y contribuir al financiamiento destinado a la atención de la pandemia COVID-19. Los intereses netos pasaron de representar un 3,4% del PIB en 2019 ($724.285 millones) a 2% del PIB en 2020 ($542.873 millones). Para 2021, el Presupuesto del Sector Público Nacional de ese año estimó que se redujeran aún más, a un 1,5% del PIB ($544.718 millones) y para 2022, se prevé una erogación de $ 952.432,6 millones que representa el 1,58% del PIB (PIB estimado en $ 60.177.212 millones).

Para 2022, el déficit primario presupuestado de la Administración Nacional alcanza un nivel equivalente al 3,628% del PBI. Luego de los ingresos en concepto de Rentas de la Propiedad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS-ANSES), se establecen las necesidades de financiamiento en aproximadamente $2.038.942,2 millones, equivalentes al 3,4 % del PBI.

Estas necesidades serán cubiertas mediante la emisión de deuda pública en pesos en el mercado local, adelantos transitorios por parte del BCRA en el marco de los límites establecidos por la normativa vigente[3], y financiamiento aportado por organismos internacionales.

Para ello, las letras de corto plazo en pesos se refinanciarán en el mercado a través de la emisión de instrumentos de similar plazo de acuerdo al perfil de sus tenedores, mientras que en el caso de los bonos en pesos de mayor plazo se emitirán nuevos instrumentos que buscarán extender el perfil de vencimientos más allá del año 2022.  A su vez se apuntala su liquidez en las bolsas de comercio del país de los títulos del Tesoro por medio del Programa de Creadores de Mercado permitiendo su compra por inversores minoristas en las colocaciones primarias de deuda del Tesoro Nacional.

Respecto a los vencimientos en moneda extranjera, se proyecta el pago de servicios de intereses por un monto de aproximadamente 1.386 millones de dólares, correspondientes a los títulos emitidos en los canjes de deuda con legislación extranjera y legislación local efectuados durante el año 2020.

En relación a los pagos de capital correspondientes al acuerdo Stand-By vigente con el Fondo Monetario Internacional,  el Mensaje  sostiene que se espera alcanzar un nuevo acuerdo con condiciones financieras razonables durante el ejercicio 2022 que permita extender los vencimientos más allá del año 2024.



En síntesis

El Proyecto de ley de Presupuesto de la Administración Nacional infiere que el PIB va a crecer un 4% que, sumado al 8% del corriente año 2021, permitiría superar el descenso del 2% de 2019 y del 9,9% de 2020. Pero lo hace con una economía peor distribuida, con bolsones de pobreza y con una gran heterogeneidad en los sectores que crecen y los que son desfavorecidos por una política económica orientada al sector externo en desmedro del consumo nacional, sin contemplar que el verdadero acrecentamiento de los bienes y servicios se realiza si se potencia el mercado interno, la combinación de más personas ocupadas y con mejores remuneraciones son la garantía de un crecimiento sostenible.

Máxime cuando el Ministerio de Agricultura de los EEUU estima que va a seguir creciendo a una tasa del 5 y 6% anual la demanda de productos agrarios y agro industriales en el mundo, que requeriría modificar la política de derechos de exportación (retenciones) para desacoplar los precios internos y externos y generar más recursos al fisco. Sin embargo, el proyecto de ley sustituye el noveno párrafo del artículo 52 de la Ley 27.541 y prorroga hasta 2024 el límite para modificar las alícuotas que son del 33% para la soja (de los cuales 30% va al Tesoro y 3% a un fondo de estímulo a los productores), del 12% para los demás granos y del 9% para la carne.

Finalmente estima una inflación del 33% para 2022 (y reconoce que este año 2021 va a ser del 45,1% y no del 29% estimado en el presupuesto anterior)  y el precio del dólar oficial de $ 131,1 en diciembre de 2022.

Así, el Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional 2022 no se aparta un ápice de lo realizado por este gobierno. La situación de bajos salarios, precariedad laboral, pobreza y marginalidad, exigen una mayor intervención estatal y detraer recursos que inmoviliza el BCRA como son las Leliq (Letras de liquidez del BCRA) y los pases pasivos, que en conjunto superan los 4,15 billones de pesos, para financiar proyectos y obras que generan trabajo y dinamicen la actividad económica.


[1] Canasta Básica Total que en este mes de septiembre de 2021 es de unos $ 70.000.- para una familia compuesta por matrimonio y dos hijos (sin contemplar el pago del alquiler).
[2] La carne de bovino en pie se refiere al animal vivo para su venta, ya sea para engorda o para ser sacrificado.
[3] No puede superar el 12% de la Base Monetaria y el 20% de la recaudación tributaria anual al momento de solicitar el Adelanto de Fondos al Tesoro.
Envio:RL

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