La próxima
audiencia será el 13 de octubre
Campo de Mayo: la fiscalía se centró en la persecución de los
estudiantes del Colegio Nacional de Vicente López y militantes de la Juventud
Guevarista
7.10.2021
En su cuarta jornada de exposición, la
representante del MPF siguió repasando los hechos ocurridos entre octubre y
diciembre de 1976. Se refirió además a los secuestros de militantes de la
Columna Norte de Montoneros y de trabajadores de la fábrica Dálmine Siderca.
En la cuarta jornada del alegato del Ministerio Publico Fiscal,
la auxiliar fiscal Gabriela Sosti se centró ayer en la persecución a la
Juventud Guevarista y a la Columna Norte de Montoneros en el marco del juicio
donde se juzgan a veinte acusados por crímenes de lesa humanidad en la
guarnición militar de Campo de Mayo entre 1976 y 1978.
Durante su alocución, que duró cuatro
horas, la auxiliar fiscal repasó de forma cronológica los hechos ocurridos
desde octubre hasta diciembre de 1976. En su exposición abarcó desde los
secuestros a militantes estudiantiles del Colegio Nacional de Vicente López, de
integrantes de la organización Montoneros, de militantes del PRT-ERP y de
trabajadores de la fábrica Dálmine Siderca. Entre ellos, Sosti mencionó
los secuestros de mujeres embarazadas, como fueron el caso de Liliana Caimi y
Myriam Coutada.
Asimismo, sostuvo que el análisis de
los sucesos acontecidos durante este periodo había que hacerlo “teniendo
presente cómo funcionaba la lógica de inteligencia genocida, que no era
azarosa, sino que había especialización, un recorrido y un diagrama de secuestros,
en el que tener en cautiverio a militantes vinculados era más funcional”. En
ese sentido, indicó que “cada secuestro, cada interrogatorio bajo tormento,
cada información obtenida se transformaba en inteligencia y se almacenaba”, y
agregó que “mucha de esa información la destruyeron y sólo la conocen los
autores que eligen seguir callando”.
Por eso, en otro de sus pasajes,
Sosti resaltó la importancia de los testimonios que hicieron los y las
sobrevivientes durante el juicio “que permitieron volver a la vida o a la
humanidad aquellos cuerpos machacados con números, hambreados, burlados,
asesinados y desaparecidos por esos que se sintieron dueños de la patria, a la
que querían reorganizar produciendo dolor y muerte”.
“Cada secuestro, cada interrogatorio bajo tormento, cada
información obtenida se transformaba en inteligencia y se almacenaba”, remarcó
la representante del MPF.
Persecución a la Juventud Guevarista
La jornada, que comenzó pasadas las
10.00 y que se hizo de forma virtual, empezó con el relato de los secuestros de
los estudiantes del Colegio Nacional de Vicente López y militantes de la
Juventud Guevarista, ocurridos en octubre de 1976. Sosti indicó que la
situación en el colegio en esos años era “de persecución, de presencia de
sujetos extraños, que merodeaban en el colegio y husmeaban en las reuniones de
militancias que hacían abiertamente los estudiantes”.
Además, señaló la colaboración de
parte de la vicerrectora de la escuela, quien según Sosti “realizó el testeo
que se solía hacer en distintos ámbitos laborales, educativos, buscando
detectar a quienes los dictadores marcarían como enemigo de la Nación”.
Asimismo, contó que infundía miedo a los alumnos y que a los militantes los
llamaba las “manzanas podridas”, cada vez que entregaban un periódico o iban a
una marcha.
Puntualizó que el 11 de octubre
secuestraron a Liliana Caimi, quien tenía un embarazo de cinco meses.
Doce días después secuestraron a cuatro estudiantes más del Colegio Nacional:
Eduardo Muñiz, Pablo Fernández Meijide y Maria y Leonora Zimmerman. La auxiliar
fiscal señaló que los sobrevivientes que declararon durante el juicio
mencionaron haberlos visto a todos en cautiverio en Campo de Mayo.
Columna Norte de Montoneros
Por otra parte, la auxiliar fiscal se
abocó sobre lo ocurrido el 15 de octubre de 1976 en un domicilio de la
localidad de Zárate donde vivían los militantes montoneros Olga Ventorino, con
sus dos hijos, y la pareja integrada por Myriam Coutada y Eduardo Lagrutta.
Sosti describió que “aquella noche las fuerzas militares realizaron un
operativo de gran despliegue con camiones y armamento pesado para atacar la
casa”, y agregó que “la balacera fue brutal”.
Sobre aquel suceso mencionó que los
hijos de Ventorino pudieron sobrevivir a los disparos, ya que fueron escondidos
por su madre debajo de la cama, tapados con colchones. A ella la acribillaron,
mientras que a Coutada se la llevaron herida. Sosti señaló que Lagrutta logró
escapar y que al tiempo les avisó a los padres de Myriam lo que había ocurrido
con su hija, quienes se comunicaron con un primo militar, Miguel
Ángel Martelote. Esta persona, precisó, “les confirmó la muerte de
Myriam y les dijo que no busquen al cuerpo porque los tiraban al mar”.
La auxiliar fiscal añadió que Eduardo
Lagrutta fue secuestrado y desaparecido el 11 de Mayo de 1977 en San Nicolás y
que nunca se supo que pasó con el embarazo de siete meses que tenía Myriam
Coutada.
Fuente:Fiscales.gob.ar
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