Cinco policías detenidos por el
crimen de Daiana Abregú
Por Claudia Rafael, Resumen Latinoamericano, 25 de julio de 2022.
Cinco policías fueron imputados por el homicidio de Daiana Soledad Abregú. Quedaron todos detenidos esta misma noche. A 51 días de aquello que la Bonaerense quiso dibujar en Laprida como el suicidio de la joven de 26 años, la jueza de Garantías Fabiana San Román firmó la orden de detención para Adrián Nuñez, Pamela Di Bin, Victor Mallón, Yasmin Larios y Vanesa Nuñez. El fiscal Ignacio Calonje confirmó que el lunes 18 concretó el pedido, tras el planteo que la Comisión por la Memoria le hizo ni bien se conoció el resultado preliminar de la segunda autopsia. Allanamientos y detención fueron ordenados por San Román y ya el quinteto policial se encuentra privado de su libertad. Mañana mismo serán indagados por el fiscal.
La figura penal es gravísima: si bien resta tiempo para que queden sentados ante los jueces que determinarán sus destinos, todos fueron acusados de homicidio agravado y puede significarles el pasaporte a condenas de largos años de prisión. Nada, sin embargo, devuelve a la vida a aquella joven, mamá de un niño de 9 años, que simplemente salió en su último fin de semana en Laprida, previo a la mudanza que el lunes 7 de junio haría con su hijo a La Plata. Ni nada tampoco rehace de las angustias y el dolor por toda una serie de montajes de los que los padres, hermanos, hijo y afectos de Daiana Soledad Abregú fueron víctimas. Pero hay además toda una sociedad que sabe –o debe saber- que cuando alguien supuestamente se suicida en una celda policial hay un altísimo porcentaje de posibilidades de que la responsabilidad esté en manos de la fuerza de seguridad a cargo.

Los resultados completos de la autopsia se conocerán recién en dos o tres meses pero ya se sabe que no había signos de ahorcamiento. En el entorno de la investigación penal presuponen que “Sole”, como la llamaban sus afectos, tuvo una crisis nerviosa en la que gritaba por su niño, para que la dejaran regresar a su casa. Creen que el quinteto policial quiso calmarla con ese tipo de actuaciones que suelen tener las fuerzas de seguridad: “la chica estaba exaltada y le aplicaron bolsa”, piensa en voz alta una de las fuentes de la investigación en diálogo con APe. “Estaba hiperdilatada, hiperventilada y al aplicarle bolsa muere por asfixia con muchísima mayor rapidez”. En alusión al viejo método de tortura de ahogar con una bolsa en la cabeza.
Laura y Roberto, padres de Sole, contaban días antes su propia mirada que coincide a la perfección con lo que ahora está en boca de los investigadores: “Sole fue al boliche, dicen que se peleó con otra chica. A ella sola la llevaron. A la otra chica no la llevaron ¿por qué?. Dijeron que ella tenía un ataque de nervios. Si es así, acá hay un lugar de salud mental ¿por qué no la llevaron ahí?. No tenía alcohol ni drogas en el cuerpo. Lo único que hacía era pedir que la dejaran ir. Decía: `me quiero ir a mi casa a ver a mi nene`”
Ya saben que los tiempos de la justicia no son los de una familia que sigue mirando a la silla vacía que dejó Sole. Para ellos será así toda la vida, más allá de los años, aunque hoy se aferran a que haya condenas, a que se tuerza la desidia de quienes deben darles respuesta, a que no haya otras chicas como su hija a la que -dijeron Laura y Roberto- “yo creo que se les fue de las manos y que la mataron ellos”. Fue hace 51 días en que les golpearon la puerta de la casa para decirles que su hija había decidido no vivir más. Que se había suicidado con una campera amarrada a las rejas a menos de un metro de altura dentro del calabozo de la comisaría. Que se había metido en problemas en la noche anterior y que no tuvieron más opción que llevársela. Ni Roberto ni Laura, los padres de Daiana Soledad Abregú, creyeron sus palabras pero era lo único con lo que contaban y, encima de todos, uno de los portadores de la noticia era el comisario. Primo de Roberto, con el que se habían criado juntos y se querían. En pasado irreversible, porque ya no hay modo de conservar ese afecto.
Las autopsias
Durante un mes y medio el fiscal de Violencia Institucional de Olavarría (que tiene Laprida a su cargo), Ignacio Calonje, creyó en la versión de la perito Claudia Ochoteco, de la Asesoría Pericial de Azul. Se aferró a su informe y se negó –hasta que ya no hubo más opción- a una segunda autopsia en un centro forense en el que se respetaran a rajatabla los protocolos internacionales. Básicamente, cumplir con determinadas pautas cuando se sospecha que una muerte puede haberse producido con intervención institucional. En este caso: un supuesto suicidio en un calabozo de mala muerte, donde la víctima estaba ahorcada con su propia campera, de una reja a 90 centímetros de altura. Algo así como dos más dos es igual a cuatro, hasta que se demuestre lo contrario. Pero hay quienes se empeñan en hacer las cuentas matemáticas con otras lógicas.
El informe preliminar de la reautopsia –en la Asesoría Pericial de La Plata- concluyó que «examinado el cuello, no se observó surco de ahorcadura», «no se constataron lesiones en músculos del cuello… no se constataron alteraciones en laringe. Hueso hioides indemne». La joven murió por un «síndrome general asfíctico». Falta ahora esperar los resultados definitivos para conocer con exactitud qué ocurrió aunque ya este adelanto determinó que Calonje modificara su mirada.
La tortura como bandera

De “Sole” queda su sonrisa. La música fuerte que hacía sonar en la casa. Esa manía por no quedarse quieta ni un momento y por hacerse selfies. “Le gustaba pintarse, acomodarse, sacarse fotos; le gustaban los espejos, la pintura, los moños para el pelo, inventaba su propia ropa y se la hacía, pintaba los vaqueros, las camperas. Era un poco loca por las zapatillas, no las usaba, pero le gustaba tenerlas, porque ella siempre tenía una prenda para cada día. No se vestía nunca igual”, recuerda hoy su mamá, Laura. Cuenta que empezó a jugar al fútbol en el club Lilán, de Laprida, desde que llegaron desde La Plata hace 13 años. “Siempre jugó, lo que pasa es que desde hace dos años se había metido de lleno; empezaron las hermanas y luego ella…”.
Y queda su hijo que la sigue buscando en las noches, cuando llora o se despierta. Y vuelca todo en un cuaderno que una maestra le regaló para que utilizara como diario en una de las primeras marchas por Justicia para su mamá. Y por eso tal vez le escribió en una de las primeras hojas “yo voy a pedir justicia por vos hasta que todo esto pase”.
Daiana Soledad Abregú se hermanó con tantos pibes y pibas víctimas de la violencia del Estado. En este caso, de un grupo de integrantes de la Policía Bonaerense que depende del ministerio de Seguridad que dirige Sergio Berni.
Cuatro de los cinco policías ahora detenidos (excepto Vanesa Núñez, que fue separada del cargo precautoriamente) siguieron en funciones durante estos 51 días. Simplemente se ejerció el clásico oficio de la calesita que va sacando de una seccional para llevar a los denunciados o acusados a otra.
En algunos meses (tiempo más, tiempo menos) habrá un juicio contra todos ellos. Cinco individualidades que confluyeron, según coincidieron ahora el fiscal y la jueza de Garantías, en el crimen de una joven.
Pero nunca se sienta al banquillo de los acusados a la entera estructura que es la matriz de la crueldad a la que Daiana Soledad Abregú fue sometida. De lo contrario, lo ocurrido en Laprida sería meramente un hecho aislado.
Cuando los hechos aislados se suman y se repiten en múltiples geografías, se está hablando –aunque no se lo pronuncie- de prácticas sistémicas aleccionadoras que siguen enarbolando la tortura y la muerte como bandera.
Fuente: Pelota de trapo
Medidas de emergencia ante la
emergencia social
Por Eduardo Lucita*, Resumen Latinoamericano, 25 de julio de 2022.
Una escalada de los precios que parece no tener techo y una brecha cambiaria que se incrementa día a día son la muestra más evidente de una crisis económica mucho más profunda que puede desembocar en un golpe de mercado agudizando más aún la crisis social.
Esta crisis es un eslabón más en la larga cadena de crisis que se desenvuelven periódicamente en nuestro país desde los años 50 del siglo pasado, que se han acentuado a partir de la dictadura militar del 76 por la importancia de la deuda externa, sin que ningún gobierno desde entonces haya podido romper con los límites estructurales del capitalismo local. Desde entonces el FMI y los acuerdos de refinanciación y estabilización de la economía están en el centro de estas crisis.
La crisis en su laberinto
La inercia inflacionaria carcome los ingresos populares. La brecha del tipo de cambio oficial con los dólares alternativos supera ya el 135%; las reservas son casi inexistentes, mientras que los bonos de la deuda privada reestructurada cotizan a precio de default (20cs. por dólar) y están a tiro de los fondos buitres. La deuda interna en pesos es billonaria y exige elevar la tasa de interés para ser renovada. La contrapartida es un nivel de pobreza del 40% y en ascenso, lo mismo que el 10% de indigencia. La mitad de los trabajadores cobra salarios por debajo de la línea de pobreza mientras crece la precarización, los planes asistenciales no alcanzan a cubrir necesidades elementales y las desigualdades sociales son crecientes.
El acuerdo a que llegó el gobierno con el FMI (por el préstamo tomado por el gobierno Macri) impone tantos condicionamientos que no deja margen de maniobra para resolver los grandes desequilibrios económicos, menos aún para desenvolver una política tendiente a resolver los problemas que afectan las condiciones de vida y existencia de los trabajadores y los sectores populares. El reemplazo del ministro Guzmán por Batakys solo ha servido para poner en evidencia que, más allá de pequeñas diferencias, se ha decidido avanzar por el mismo camino que se venía. Es decir ajuste y sortear las presiones a la devaluación.
Disputas sin programa
Las disputas en el gobierno y en el FdT, también en la oposición derechista, ponen en evidencia que ninguna de estas tendencias o fracciones tiene un programa para salir de la crisis y abrir una perspectiva diferente, más aún demuestran gran inoperancia para administrarla. Sostienen una política que parece desconocer el acelerado ritmo de la crisis y los crecientes niveles de demanda en este tiempo de deterioro social continuo y generalizado.
Un agotamiento social amplio y un extendido malestar recorren las bases de vastos sectores sociales atravesados por la crisis, que no alcanzan a ver un horizonte que no sea un agravamiento de las condiciones del presente, tienden a movilizarse y a expresar su descontento. La respuesta no ha sido otra que lanzar primero una campaña de desprestigio de los movimientos sociales y sus dirigentes y continuarla con la criminalización de la protesta. El allanamiento de locales de los diversos movimientos y una falsa preocupación por la transparencia de los planes sociales, no alcanza para tapar que el verdadero objetivo es desarticular la resistencia y esconde empoderar a gobernadores e intendentes en la perspectiva electoral.
Salir del laberinto
Suele decirse que de los laberintos se sale por arriba, porque elevándose se ve la salida. Pues bien si se eleva la mirada en esta coyuntura se verá que el acuerdo con el FMI es lo que obtura cualquier salida a la crisis. Más aún se percibe que puede venir un shock de mercado con una gran devaluación y la nueva trasferencia de ingresos que supone. Por el contrario para atender la emergencia social hay que adelantarse y provocar un shock pero en sentido contrario al del mercado.
Medidas de emergencia
Hay que partir de la anulación del acuerdo con el FMI, caso contrario todo será muy transitorio, aún cuando se lograra alguna mejora en la inevitable renegociación. A partir de aquí hay que romper la inercia inflacionaria, que amenaza con una híper. La fijación de precios máximos por seis meses, reajustables mientras dure la pandemia es una herramienta utilizable si se la acompaña con la aplicación estricta de la ley de Abastecimiento y el fortalecimiento de la Secretaría de Comercio Interior, habilitando a las organizaciones populares en el control de precios y a las comisiones internas en los costos de las empresas formadoras de precios.
Una recomposición de los ingresos populares (salarios, jubilaciones, AUH, planes) neutralizando los niveles de indigencia y reduciendo los de pobreza estimularía la demanda interna. Se la puede complementar con la creación de empleo vía reducción de la jornada laboral y el reparto del trabajo existente y un plan de obras públicas acordado con las organizaciones populares.
Es necesario reorientar el gasto público. Si se desarma la bomba de las Leliqs colocando un bono a tres años, diferenciado según sus tenedores (Anses, bancos, particulares) el Estado se haría de un monto significativo de pesos para financiar políticas activas, que se complementaría con la sanción de la ley de Ganancias Inesperadas.
Emergencia cambiaria
Frente a la carencia de dólares para engrosar las alicaídas reservas es posible declarar la Emergencia Cambiaria (como lo hicieron varios gobiernos en el pasado) y aumentar y extender los controles para evitar las maniobras de todo tipo con exportaciones e importaciones, complementada por la aplicación sin restricciones de la ley Penal Cambiaria. Controlar el Comercio Exterior haciendo pasar todas las operaciones por los Bancos Nación y Prov. de Buenos Aires, controlando los distintos pasos de esta cadena, al mismo tiempo que se utilicen todos los dispositivos tecnológicos para evitar el contrabando de granos y cereales por los pasos fronterizos y por la hidrovía del Paraná. Complementaria mente utilizar todas las herramientas disponilbles para que los productores liquiden los granos por un equivalente a 14.000 millones de dólares que aún retienen para forzar una devaluación.
Medidas de este tipo pueden ser un primer paso para superar la emergencia y abrir un sendero de reformas estructurales profundas que prefiguren otro modelo productivo y otro tipo de sociedad más solidaria e igualitaria.
* Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).
Memoria. El pensamiento de Evita
70 años después
Resumen Latinoamericano, 25 de julio de 2022.
En «Mi mensaje», Eva Perón expresa con claridad su pensamiento sobre distintos temas que le preocupaban en el corto tiempo que le tocó vivir, y lo hace con la potencia verbal de alguien que nunca le rehuyó a la lucha.
Además, damos a conocer en este 70 aniversario de su fallecimiento, un artículo de Rogelio García Lupo sobre Evita y su accionar transgresor y rebelde.
LOS IMPERIALISMOS
¡Los imperialismos! A Perón y a nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Yo lo he visto de cerca en sus miserias y en sus crímenes. Se dice defensor de la justicia mientras extiende las garras de su rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia. Se proclama defensor de la libertad mientras va encadenando a todos los pueblos que de buena o de mala fe tienen que aceptar sus inapelables exigencias.
LOS QUE SE ENTREGAN
Pero más abominable aún que los imperialistas son los hombres de las oligarquías nacionales que se entregan vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos. Yo los he conocido también de cerca. Frente a los imperialismos no sentí otra cosa que la indignación del odio, pero frente a los entregadores de sus pueblos, a ella sumé la infinita indignación de mi desprecio. Muchas veces los he oído disculparse ante mi agresividad irónica y mordaz. «No podemos hacer nada», decían. Los he oído muchas veces; en todos los tonos de la mentira. ¡Mentira! ¡Sí! ¡Mil veces mentira…! Hay una sola cosa invencible en la tierra: la voluntad de los pueblos. No hay ningún pueblo de la tierra que no pueda ser justo, libre y soberano. «No podemos hacer nada» es lo que dicen todos los gobiernos cobardes de las naciones sometidas. No lo dicen por convencimiento sino por conveniencias.
POR CUALQUIER MEDIO
Nosotros somos un pequeño pueblo de la tierra, y sin embargo con nosotros Perón decidió ganar, frente al imperialismo capitalista, nuestra propia justicia y nuestra propia libertad. Y somos justos y libres. Podrá costar más o menos sacrificio ¡pero siempre se puede! No hay nada que sea más fuerte que un pueblo. Lo único que se necesita es decidirlo a ser justo, libre y soberano. ¿Los procedimientos? Hay mil procedimientos eficaces para vencer: con armas o sin armas, de frente o por la espalda, a la luz del día o a la sombra de la noche, con un gesto de rabia o con una sonrisa, llorando o cantando, por los medios legales o por los medios ilícitos que los mismos imperialismos utilizan en contra de los pueblos. Yo me pregunto: ¿qué pueden hacer un millón de acorazados, un millón de aviones y un millón de bombas atómicas contra un pueblo que decide sabotear a sus amos hasta conseguir la libertad y la justicia? Frente a la explotación inicua y execrable, todo es poco. Y cualquier cosa es importante para vencer.
EL HAMBRE Y LOS INTERESES
El arma de los imperialismos es el hambre. Nosotros, los pueblos sabemos lo que es morir de hambre. El talón de Aquiles del imperialismo son sus intereses. Donde esos intereses del imperialismo se llamen «petróleo» basta, para vencerlos, con echar una piedra en cada pozo. Donde se llame cobre o estaño basta con que se rompan las máquinas que los extraen de la tierra o que se crucen de brazos los trabajadores explotados… ¡No pueden vencemos! Basta con que nos decidamos. Así quiso que fuese Perón entre nosotros y vencimos. Ya no podrán jamás arrebatarnos nuestra justicia, nuestra libertad y nuestra soberanía. Tendrían que matarnos uno por uno a todos los argentinos. Y eso ya no podrán hacerlo jamás.
En años de lucha he aprendido cómo juegan su papel en el gobierno de los pueblos las fuerzas políticas nacionales e internacionales, las fuerzas económicas y espirituales de la tierra, y cómo se disfrazan las ambiciones de los hombres. Yo he visto a Perón enfrentándolos de pie, sereno e imperturbable, mirando siempre más allá de su vida y de su tiempo, con los ojos puestos exclusivamente en la felicidad de su pueblo y en la grandeza de su Patria. Nada ni nadie pudo ni podrá apartarlo de su camino. Yo recuerdo cómo, en los primeros tiempos de su lucha, debió enfrentar la calumnia que intentaba separarlo de sus descamisados: decían que él era un peligro para el pueblo porque era militar. Algunos años después, como la calumnia no prosperó, sus enemigos trataron de enfrentarlo con las fuerzas armadas. Decían que Perón intentaba crear una fuerza en los trabajadores para sustituir el influjo militar en el Gobierno de la República. Sobre todas estas cosas quiero decir la verdad ¡mi auténtica verdad! y espero que alguna vez se imponga sobre tanta mentira, o por lo menos -aunque no me crean- sirva para algo a los pueblos del mundo en sus luchas por la justicia y por la libertad. Declaro que pertenezco ineludiblemente y para siempre a la «ignominiosa raza de los pueblos». De mí no se dirá jamás que traicioné a mi pueblo, mareada por las alturas del poder y de la gloria. Eso lo saben todos los pobres y todos los ricos de mi tierra, por eso me quieren los descamisados y los otros me odian y me calumnian. Nadie niega en mi Patria que, para bien o para mal, yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle. Por eso, porque sigo pensando y sintiendo como pueblo, no he podido vencer todavía nuestro «resentimiento» con la oligarquía que nos explotó. ¡Ni quiero vencerlo! Lo digo todos los días con mi vieja indignación descamisada, dura y torpe, pero sincera como la luz que no sabe cuando alumbra y cuando quema. Como el viento que no distingue entre borrar las nubes del cielo y sembrar la desolación en su camino. No entiendo los términos medios ni las cosas equilibradas. Sólo reconozco dos palabras como hijas predilectas de mi corazón: el odio y el amor. Nunca sé cuando odio ni cuando estoy amando, y en este encuentro confuso del odio y del amor frente a la oligarquía de mi tierra -y frente a todas las oligarquías del mundo- no he podido encontrar el equilibrio que me reconcilie con las fuerzas que sirvieron antaño entre nosotros a la raza maldita de los explotadores.
LOS ALTOS CÍRCULOS
Me rebelo indignada con todo el veneno de mi odio, o con todo el incendio de mi amor -no lo sé todavía-, en contra del privilegio que constituyen todavía los altos círculos de las fuerzas armadas y clericales. Tengo plena conciencia de lo que escribo. Sé lo que sienten y lo que piensan de esos círculos los hombres y mujeres humildes que constituyen el pueblo. Todos los pueblos de la humanidad. Yo no los condeno personalmente. Aunque personalmente me combatieron y me combaten como enemiga declarada de sus propósitos y de sus intenciones. En el fondo de mi corazón, yo no deseo otra cosa que salvarlos con mi acusación, señalándoles el camino del pueblo por donde llega el porvenir de la humanidad. Yo sé que la religión es el alma de los pueblos y que a los pueblos les gusta ver en sus ejércitos la fuerza pujante de sus muchachos como garantía de su libertad y expresión de la grandeza de su Patria. Pero sé también que a los pueblos les repugna la prepotencia militar que se atribuye el monopolio de la Patria, y que no se concilian la humildad y la pobreza de Cristo con la fastuosa soberbia de los dignatarios eclesiásticos que se atribuyen el monopolio absoluto de la religión. La Patria es del pueblo, lo mismo que la Religión. No soy antimilitarista ni anticlerical en el sentido en que quieren hacerme aparecer mis enemigos. Lo saben los humildes sacerdotes del pueblo que me comprenden a despecho de algunos altos dignatarios del clero rodeados y cegados por la oligarquía. Lo saben los hombres honrados que en las fuerzas armadas no han perdido contacto con el pueblo. Los que no quieren comprenderme son los enemigos del pueblo metidos a militares. Ellos desprecian al pueblo y por eso desprecian a Perón, que siendo militar abrazó la causa del pueblo aún a costa de abandonar en cierto momento su carrera militar. Yo veo no sólo el panorama de mi propia tierra. Veo el panorama del mundo y en todas partes hay pueblos sometidos por gobiernos que explotan eblos en beneficio propio o de lejanos intereses. Y detrás de cada gobierno impopular he aprendido a ver ya la presencia militasolapada y encubierta o descarada y prepotente. En este mensaje de mis verdades, no puedo callar esta verdad irrefutable que se cierne como la más grande sombra cubriendo los horizontes de la humanidad. Es necesario que los pueblos destruyan los altos círculos de sus fuerzas militares gobernando a las naciones. ¿Cómo? Abriendo al pueblo sus cuadros dirigentes. Los ejércitos deben ser del pueblo y servirlo. Deben servir a la causa de la justicia y de la libertad. Es necesario convencerlos de que la Patria no es una geografía de fronteras más o menos dilatadas sino que es el pueblo. La Patria sufre o es feliz en el pueblo que la forma. En la hora de nuestra raza, en la hora de los pueblos, la Patria alcanzará su más alta verdad. Es necesario que los ejércitos del mundo defiendan a sus pueblos sirviendo la causa de la justicia y de la libertad. Solamente así se salvarán los pueblos de caer en el odio contra «eso» que antes se llamaba Patria, y que era una mentira más ¡una bella mentira que inventó la oligarquía cuando empezó a vender la dignidad del pueblo, es decir la dignidad augusta y maravillosa de la Patria!
EL PUEBLO ES LA ÚNICA FUERZA
Yo no sé si no será posible que alguna vez el mundo cancele todo cuanto signifique una fuerza de agresión y desaparezca la necesidad de sostener ejércitos para la defensa, pero mientras eso -que sería lo ideal, acaso lo sobrenatural o lo imposible- no suceda, los pueblos del mundo deben cuidar que sus fuerzas militares no se conviertan en cadenas o instrumentos de su propia opresión. El ejército de mi Patria custodió en 1946 las elecciones que consagraron a Perón presidente de los argentinos. En aquella ocasión, fueron sus militares una garantía para el pueblo. A pesar de eso, yo considero que la función militar no debe ser en ningún caso garantía cívica de la justicia y la libertad. Porque la fuerza suele tentar a los hombres, lo mismo que el dinero. La garantía de la voluntad soberana del pueblo debe estar en el propio pueblo. Sacarla de sus manos es reconocerle una debilidad que no existe, porque los pueblos constituimos por nosotros mismos la fuerza más poderosa que poseen las naciones. Lo único que debemos hacer es adquirir plena conciencia del poder que poseemos y no olvidarnos de que nadie puede hacer nada sin el pueblo, que nadie puede hacer tampoco nada que no quiera el pueblo. ¡Sólo basta que los pueblos nos decidamos a ser dueños de nuestros propios destinos! Todo lo demás es cuestión de enfrentar al destino. ¡Basta eso para vencer! ¡Y si no que lo diga nuestro pueblo!
SERVIR AL PUEBLO
En estos momentos el mundo es una inmensa fortaleza. Todos los gobiernos han sido dominados por los altos círculos de sus fuerzas armadas. Así como la Edad Media fue clerical y la iglesia gobernó sobre los pueblos por medio de los reyes y los reyes dominaron a los pueblos valiéndose del clero, así en la Edad de nuestro siglo las fuerzas armadas mandan sobre los pueblos infiltradas en los gobiernos de las naciones y los gobiernos oprimen y sojuzgan y explotan a los pueblos valiéndose del instrumento colosal de sus ejércitos. Todo es militar en este mundo nuestro. Yo no diría una sola palabra si las fuerzas armadas fuesen instrumentos fieles al pueblo. Pero no es así: casi siempre son carne de oligarquía. O porque la oligarquía copó los altos círculos de la oficialidad, o porque los oficiales a los que el pueblo dio a sus fuerzas armadas se entregaron, olvidándose del pueblo, de sus dolores, y de su inmenso dolor! Nosotros, el pueblo, tenemos que ganar las altas jerarquías de las fuerzas armadas de las naciones. No se trata de destruirlas, aunque yo pienso que alguna vez serán inútiles. Se trata de convertirlas al pueblo y después, cuando todos sus dirigentes -sus oficiales- sean carne y alma del pueblo, habrá que permanecer alertas, vigilándolas para que no se entreguen otra vez. No creo que la solución sea la que adoptaron los espartanos en los años de su decadencia y que los generales tengan que ser elegidos por el pueblo. El pueblo sólo tiene que elegir a sus gobernantes para que ellos hagan lo que el pueblo quiere. Los generales deben servir al gobierno del pueblo con plena y absoluta conciencia de que nada en la Nación puede sobreponerse ni oponerse a la voluntad del pueblo.
LA GRANDEZA O LA FELICIDAD
La patria no es patrimonio de ninguna fuerza. La patria es el pueblo y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia. Las fuerzas armadas sirven a la patria sirviendo al pueblo. El gran error de algunas fuerzas armadas consiste en creer que servir a la patria es una cosa distinta. Entonces, en aras de lo que ellos creen que es la patria, no les importa sacrificar al pueblo, sometiéndolo a las reglas de la prepotencia militar. En todos los siglos de la historia ha sucedido lo mismo. El espíritu militar ha considerado que el gran ideal de su existencia consistía en alcanzar la grandeza de la Nación y que, ante ese objetivo supremo se justificaba todo, incluso sacrificar la felicidad del pueblo. Perón nos ha enseñado que la felicidad del pueblo es lo primero; que no se puede hacer la grandeza de un país con un pueblo que no tiene bienestar. Las fuerzas armadas del mundo deben convencerse de esta absoluta verdad del peronismo. Si no es así, los pueblos mismos, por su propia mano, con la conciencia plena de nuestro poderío insuperable, las iremos borrando de la historia de la humanidad.
SOMOS MÁS FUERTES
Todas estas ideas y razones me llevan a decirle a mi pueblo y a todos los pueblos del mundo en este mensaje de mis verdades: nadie puede más que nosotros. Somos más fuertes que todas las fuerzas armadas de todas las naciones juntas. Si nosotros no queremos que la fuerza bruta de las armas nos domine, no podrá dominarnos. Con las armas pueden matarnos, pero morir de hambre es más doloroso, y nosotros sabemos lo que es morir por hambre! No podrán matarnos. Los soldados son hijos nuestros y no se atreverán a tirar sobre sus madres aunque los manden miles y miles de oficiales entregados y vendidos a la oligarquía. Podrán vencemos un día, en la noche o de sorpresa, pero si al día siguiente nos largamos a la calle, o nos negamos a trabajar, o saboteamos todo cuanto ellos quieran mandar; tendrán que resignarse a devolvernos la libertad y la justicia. Si toda esta resistencia puede organizarse, mejor; si no, lo mismo venceremos con tal de que tengamos plena conciencia de nuestro poderío soberano. Debemos convencernos definitivamente de una sola cosa: de que el gobierno debe ser del pueblo y que nadie sino el pueblo puede ocuparlo, porque, si no, no será tampoco para el pueblo. La hora de los pueblos no será alcanzada por nuestro siglo si no exigimos participación activa en el gobierno de las naciones. Pero ¿cómo? Como nosotros lo hemos hecho en nuestra tierra, gracias a Perón. Llevando a los obreros y a las mujeres del pueblo a los más altos cargos y responsabilidades del Estado. Y cuidando después que los dirigentes políticos del pueblo y los dirigentes sindicales no pierdan contacto con las masas que representan. Los gobernantes del pueblo deben seguir viviendo con el pueblo. Es una condición fundamental para que los pueblos no empiecen a sentirse traicionados. Y para gobernar con sentido real de lo auténticamente popular.
VIVIR CON EL PUEBLO
Es lindo vivir con el pueblo. Sentirlo de cerca, sufrir con sus dolores y gozar con la simple alegría de su corazón. Pero nada de todo eso se puede si previamente no se ha decidido definitivamente encarnarse en el pueblo, hacerse una sola carne con él para que todo dolor y toda tristeza y angustia y toda alegría del pueblo sea lo mismo que si fuese nuestra. Eso es lo que yo hice, poco a poco en mi vida. Por eso el pueblo me alegra y me duele. Me alegra cuando lo veo feliz y cuando yo puedo añadir un poco de mi vida a su felicidad. Me duele cuando sufre. Cuando los hombres del pueblo o quienes tienen obligación de servirlo en vez de buscar la felicidad del pueblo lo traicionan. También tengo para ellos una palabra dura y amarga en este mensaje de mis verdades. Yo los he visto marearse por las alturas. Dirigentes obreros entregados a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores entre la inmensa masa de trabajadores de mi pueblo y de todos los pueblos. Hay que cuidarse de ellos: son los peores enemigos del pueblo porque han renegado de nuestra raza. Sufrieron con nosotros pero se olvidaron de nuestro dolor para gozar la vida sonriente que nosotros les dimos otorgándoles una jerarquía sindical. Conocieron el mundo de la mentira, de la riqueza, de la vanidad y en vez de pelear ante ellos por nosotros, por nuestra dura y amarga verdad, se entregaron. No volverán jamás, pero si alguna vez volviesen habría que sellarles la frente con el signo infamante de la traición.
LAS JERARQUÍAS CLERICALES
Entre los hombres fríos de mi tiempo señalo a las jerarquías clericales cuya inmensa mayoría padece de una inconcebible indiferencia frente a la realidad sufriente de los pueblos. Declaro con absoluta sinceridad que me duelen como un desengaño estas palabras de mi dura verdad. Yo no he visto sino por excepción entre los altos dignatarios del clero generosidad y amor… como se merecía de ellos la doctrina de Cristo que inspiró la doctrina de Perón. En ellos simplemente he visto mezquinos y egoístas intereses y una sórdida ambición de privilegio. Yo los acuso desde mi indignidad, no para el mal sino para el bien. No les reprocho haberlo combatido sordamente a Perón desde sus conciliábulos con la oligarquía. No les reprocho haber sido ingratos con Perón, que les dio de su corazón cristiano lo mejor de su buena voluntad y de su fe. Les reprocho haber abandonado a los pobres, a los humildes, a los descamisados, a los enfermos, y haber preferido en cambio la gloria y los honores de la oligarquía. Les reprocho haber traicionado a Cristo que tuvo misericordia de las turbas. Les reprocho olvidarse del pueblo y haber hecho todo lo posible por ocultar el nombre y la figura de Cristo tras la cortina de humo con que lo inciensan. Yo soy y me siento cristiana. Soy católica, pero no comprendo que la religión de Cristo sea compatible con la oligarquía y el privilegio. Esto no lo entenderé jamás. Como no lo entiende el pueblo. El clero de los nuevos tiempos, si quiere salvar al mundo de la destrucción espiritual, tiene que convertirse al cristianismo. Empezar por descender al pueblo. Como Cristo, vivir con el pueblo, sufrir con el pueblo, sentir con el pueblo. Porque no viven ni sufren ni sienten ni piensan con el pueblo, estos años de Perón están pesando sobre sus corazones sin despertar una sola resonancia. Tienen el corazón cerrado y frío. ¡Ah, si supieran qué lindo es el pueblo, se lanzarían a conquistarlo para Cristo que hoy, como hace dos mil años, tiene misericordia de las turbas!
LA RELIGIÓN
Cristo les pidió que evangelizasen a los pobres y ellos no debieron jamás abandonar al pueblo donde está la inmensa masa oprimida de los pobres. Los políticos clericales de todos los tiempos y en todos los países quieren ejercer el dominio y aún la explotación del pueblo por medio de la iglesia y la religión. Muchas veces, para desgracia de la fe, el clero ha servido a los políticos enemigos del pueblo predicando una estúpida resignación… que no sé todavía cómo puede conciliarse con la dignidad humana ni con la sed de Justicia cuya bienaventuranza se canta en el Evangelio. También el clero político pretende ejercer en todos los países el dominio y aún la explotación del pueblo por medio del gobierno, lo que también es peligroso para la felicidad del pueblo. Los dos caminos del clericalismo político y de la política clerical deben ser evitados por los pueblos del mundo si quieren ser alguna vez felices. Yo no creo, como Lenín, que la religión sea el opio de los pueblos. La religión debe ser, en cambio, la liberación de los pueblos; porque cuando el hombre se enfrenta con Dios alcanza las alturas de su extraordinaria dignidad. Si no hubiese Dios, si no estuviésemos destinados a Dios, si no existiese religión, el hombre sería un poco de polvo derramado en el abismo de la eternidad. Pero Dios existe y por El somos dignos, y por El todos somos iguales, y ante El nadie tiene privilegios sobre nadie. ¡Todos somos iguales! Yo no comprendo entonces por qué, en nombre de la religión y en nombre de Dios, puede predicarse la resignación frente a la injusticia. Ni por qué no puede en cambio reclamarse, en nombre de Dios y en nombre de la religión, esos supremos derechos de todos a la justicia y a la libertad. La religión no ha de ser jamás instrumento de opresión para los pueblos. Tiene que ser bandera de rebeldía. La religión está en el alma de los pueblos porque los pueblos viven cerca de Dios, en contacto con el aire puro de la inmensidad. Nadie puede impedir que los pueblos tengan fe. Si la perdiesen, toda la humanidad estaría perdida para siempre. Yo me rebelo contra las «religiones» que hacen agachar la frente de los hombres y el alma de los pueblos. Eso no puede ser religión. La religión debe levantar la cabeza de los hombres. Yo admiro a la religión que puede hacerle decir a un humilde descamisado frente a un emperador: «¡Yo soy lo mismo que Usted, hijo de Dios!» La religión volverá a tener su prestigio entre los pueblos si sus predicadores la enseñan así: como fuerza de rebeldía y de igualdad, no como instrumento de opresión. Predicar la resignación es predicar la esclavitud. Es necesario, en cambio, predicar la libertad y la justicia. ¡Es el amor el único camino por el que la religión podrá llegar a ver el día de los pueblos!
LAS FORMAS Y LOS PRINCIPIOS
Yo vivo con mi corazón pegado al corazón de mi pueblo y conozco por eso todos sus latidos. Yo sé cómo siente, cómo piensa y cómo sufre. No se me escapa que muchas veces ha sido engañado y que en materia religiosa tiene demasiado prejuicios y acepta numerosos errores. Yo no me siento autorizada para juzgar sobre este trascendente tema. Mi mensaje está destinado a despertar el alma de los pueblos de su modorra frente a las infinitas formas de la opresión, y una de esas formas es la que utiliza el profundo sentido religioso de los pueblos como instrumento de esclavitud. El sentimiento religioso debe ser defendido por los pueblos y por eso todas sus deformaciones reclaman una condenación imperdonable. Yo creo que tanto mal han hecho a la humanidad los que creen que la religión es una simple colección de formalidades exteriores como aquellos que no ven otra cosa que principios de absoluta rigidez. La religión es para el hombre y no el hombre para la religión, y por eso la religión ha de ser profundamente humana, profundamente popular. Y para que la religión sea así, profundamente popular; debe volver a ser como antes. Ha de volver a hablar en el lenguaje del corazón que es el lenguaje del pueblo, olvidándose de los ritos excesivos y de las complicaciones teológicas también excesivas. Cuando al pueblo se le habla con sencillez y con amor; acepta la verdad que se le ofrece. Y con más fe todavía si se le predica con el ejemplo. Desgraciadamente nuestro pueblo, y acaso todos los pueblos de la tierra, sólo han visto demasiado interés en los predicadores de la fe y acaso por eso mismo, les han cerrado el corazón.
LOS PUEBLOS Y DIOS
Muchas veces, en estos años de mi vida, he pensado qué lejos estaban ciertos predicadores y apóstoles de la religión del corazón del pueblo… porque la frialdad y el egoísmo de sus almas no podía contagiar a nadie ni sembrar en las almas el ardor de la fe, que es fuego ardiente. Yo sé -y lo declaro con todas las fuerzas de mi espíritu- que los pueblos tienen sed de Dios. Y sé también como trabajan sacerdotes humildes en apagar aquella sed. Mi acusación no va dirigida contra éstos, sino contra quienes por egoísmo, por vanidad por soberbia, por interés o por cualquier otra razón indigna a la causa que dicen defender. alejan a los pueblos de la verdad, cerrándoles el camino de Dios. Dios les exigirá algún día la cuenta precisa y meticulosa de sus traiciones con mucho más severidad que a quienes, con menos teología, pero con más amor, nos decidimos a darlo todo por el pueblo. Con toda el alma, con todo el corazón.
LOS AMBICIOSOS
Enemigos del pueblo son también los ambiciosos. Muchas veces los he visto llegar hasta Perón, primero como amigos mansos y leales, y yo misma me engañé con ellos, que proclamaban una lealtad que después tuve que desmentir. Los ambiciosos son fríos como culebras pero saben disimular demasiado bien. Son enemigos del pueblo porque ellos no servirán jamás sino a sus intereses personales. Yo los he perseguido en el movimiento peronista y los seguiré persiguiendo implacablemente en defensa del pueblo. Son los caudillos. Tienen el alma cerrada a todo lo que no sean ellos. No trabajan para una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos. La hora de los pueblos no llegará con ningún caudillo porque los caudillos mueren y los pueblos son eternos. Por eso es grande Perón, porque no tiene otra ambición que la felicidad de su pueblo y la grandeza de su Patria. Y porque ha creado una doctrina -una doctrina es un ideal- para que su pueblo siga su doctrina y no su nombre. Yo pienso, en cambio, que los pueblos cuando encuentran un hombre digno de ellos, no siguen su doctrina, sino su nombre. Porque en el hombre y en el nombre ven encarnarse a la doctrina misma y no pueden concebir la doctrina sin su creador. Por eso yo no puedo concebir al justicialismo sin Perón, y por eso he declarado tantas veces que yo soy peronista, no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. ¡La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices! Los caudillos en cambio, los ambiciosos, no tienen doctrina porque no tienen otra conducta que su egoísmo. Hay que buscarlos y marcarlos a fuego para que nunca se conviertan en dueños de la vida y las haciendas del pueblo. Yo los he conocido de cerca y de frente, y algunas veces incluso me han engañado, por lo menos momentáneamente. Hay que identificarlos y hay que destruirlos. La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos. En esto se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos, nada más que para ellos. Nunca buscan la felicidad del pueblo, siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las tres grandes «causas», los tres «ideales» de todos los ambiciosos. No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo. Los pueblos deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores. La sed de riquezas es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos. Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho. Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un traidor y merece ser castigado como un traidor. El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo. Esta es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!
No quisiera morirme, por Perón y por mis descamisados. No por mí, que he vivido todo lo que tenía que vivir. Perón y los pobres me necesitan.
¿Sabrán mis «grasitas» todo lo que yo los quiero?
Si alguien me preguntase, en estos momentos difíciles y amargos de mi vida, cuál es mi deseo más ferviente y cuál mi voluntad más absoluta, yo les diría: vivir eternamente con Perón y con mi pueblo. Muchas veces, en las horas largas y duras de mi enfermedad, he deseado vivir no por mí, que ya he recibido de la vida todo cuanto podía pedir y más todavía, sino por Perón y por mis «grasitas», por mis descamisados. La enfermedad y el dolor me han acercado a Dios y he aprendido que no es injusto todo esto que me está sucediendo y que me hace sufrir. Yo tenía todas las posibilidades de tomar, cuando me casé con Perón, el camino equivocado que conduce al mareo de las altas cumbres. En cambio Dios me llevó por los caminos de mi pueblo y por haberlo seguido he llegado a recibir como nadie el cariño de los hombres, de las mujeres, de los niños y de los ancianos. Pero le pido a Dios que me dé algunas vacaciones en mi sufrimiento.
EL GRAN DELITO
Muchas veces, sobre todo en los años de la revolución, oía como los altos jefes militares trataban de disuadir al Coronel de su amor por el pueblo. Ellos no concebían que un oficial superior pudiese entregarse así a «la chusma». Al principio creían que el Coronel hacia demagogia para conquistar el poder. Fue entonces cuando, envidiosos del éxito de Perón, le hicieron la primera revolución, le exigieron su renuncia y lo encarcelaron en Martín García. Pero felizmente el pueblo ya lo había conocido a Perón, y ya no veía en él al jefe militar con vocación de dictador; sino al compañero cuyo corazón había sentido el dolor de nuestra raza. Y el pueblo se lanzó a la calle dispuesto a todo. Los jefes militares de la reacción huyeron asustados y la oligarquía se escondió con ellos. Fue el 17 de octubre de 1945. Después, las cosas cambiaron. El Coronel, ya Presidente, siguió fiel a sus descamisados. Ya no podía ser que fuese demagogo, como decían. Era cierto entonces aquello de que Perón, un jefe militar, concedía importancia fundamental a los trabajadores de su pueblo. Y a medida que los trabajadores se organizaban constituyendo la más poderosa fuerza del país, la oligarquía infiltrada también en las fuerzas armadas preparaba la reacción. Yo he presenciado la dura batalla de Perón con el privilegio de la fuerza, tan dura como las luchas contra el privilegio del dinero o de la sangre. Yo sé lo que ha sufrido, aunque he tenido el raro y maravilloso privilegio de ser algo así como el escudo donde se estrellaron siempre los ataques de sus enemigos. Ellos, cobardes como todos los traidores, nunca lo atacaron de frente, lo atacaron por mí… ¡Yo fui el gran pretexto! Cumplí mi tarea gozosa y feliz, parando los golpes que iban dirigidos a Perón. Sin embargo los que no me querían a mí, siempre terminaron por alejarse de Perón. De alguna manera se fueron… ¡Y muchos lo traicionaron! La verdad, la auténtica y pura verdad, es que la gran mayoría de los que no quisieron a Perón por mí, tampoco lo quieren sin mí. En cambio el pueblo, los descamisados, los obreros, las mujeres, que me quieren a mí más de lo que merezco, son fanáticos de Perón hasta la muerte. En el pueblo reside la fuerza de Perón, no en el ejército. Solamente el pueblo lo quiere a Perón con fanatismo y sinceridad. Y cuando en los últimos tiempos algunos oficiales de las fuerzas armadas quisieron «terminar con Perón, tuvieron que enfrentarse con el pueblo que rodeó a su Líder; oponiendo a los traidores el pecho descubierto, la fuerza infinita del corazón. Aún en el ejército, los hombres leales, aún las que cayeron en defensa de Perón, fueron hombres del pueblo, humildes pero nobles y fieles ante la defección traidora de la oligarquía. Aquel día, el 28 de septiembre, yo me alegré profundamente de haber renunciado a la vicepresidencia de la República el 22 y el 31 de agosto. Si no, yo hubiese sido otra vez el gran pretexto. En cambio, la revolución vino a probar que la reacción militar era contra Perón, contra el infame delito cometido por Perón al «entregarse» a la voluntad del pueblo, luchando y trabajando por la felicidad de los humildes y en contra de la prepotencia y de la confabulación de todos los privilegios con todas las fuerzas de la antipatria. ¡Este es el gran delito de Perón! El gran delito que yo bendigo desde el fondo de mi corazón descamisado. En mí, no tiene importancia ni tiene valor todo lo que yo siento de amor y de cariño por mi pueblo, porque yo vine del pueblo, yo sufrí con el pueblo. En cambio, el amor de Perón por los descamisados vale infinitamente más, porque dada su condición de coronel, el camino más fácil de su vida era el de la oligarquía y sus privilegios. En cambio se decidió por el pueblo, contra toda probabilidad, venciendo las resistencias de muchos compañeros y abrazó nuestra causa definitivamente. ¡Cometió el gran delito! Pienso que, cometiéndolo, salvó él sólo a las fuerzas armadas de mi Patria del descrédito y del deshonor. Si Perón no fuese militar, nuestro pueblo estaría convencido de que las fuerzas armadas son un reducto de la oligarquía. Los militares tienen, en este año de Perón, la gran oportunidad de asegurarse el porvenir ayudándolo en su tarea de servir al pueblo, partiendo de la base fundamental de que eso no es delito: es servir a la Patria.
MI VOLUNTAD SUPREMA
Quiero vivir eternamente con Perón y con mi Pueblo. Esta es mi voluntad absoluta y permanente y será también por lo tanto cuando llegue mi hora, la última voluntad de mi corazón. Donde esté Perón y donde estén mis descamisados allí estará siempre mi corazón para quererlos con todas las fuerzas de mi vida y con todo el fanatismo de mi alma. Si Dios llevase del mundo a Perón antes que a mí, yo me iría con él porque no sería capaz de sobrevivir sin él, pero mi corazón se quedaría con mis descamisados, con mis mujeres, con mis obreros, con mis ancianos, con mis niños para ayudarlos a vivir con el cariño de mi amor; para ayudarlos a luchar con el fuego de mi fanatismo y para ayudarlos a sufrir con un poco de mis propios dolores. He sufrido mucho, pero mi dolor valía la felicidad de mi pueblo y yo no quise negarme -no quiero negarme-, acepto sufrir hasta el último día de mi vida si eso sirve para restañar alguna herida o enjugar alguna lágrima. Pero si Dios me llevase del mundo antes que a Perón, yo quiero quedarme con él y con mi pueblo, y mi corazón y mi cariño y mi alma y mi fanatismo seguirán en ellos, seguirán viviendo en ellos, haciendo todo el bien que falta, dándoles todo el amor que no les pude dar en los años de mi vida, y encendiendo en sus almas todos los días el fuego de mi fanatismo que me quema y me consume como una sed amarga e infinita. Yo estaré con ellos para que sigan adelante por el camino abierto de la justicia y de la libertad hasta que llegue el día maravilloso de los pueblos. Yo estaré con ellos peleando en contra de todo lo que no sea pueblo puro, en contra de todo lo que no sea la «ignominiosa» raza de los pueblos. Yo estaré con ellos, con Perón y con mi Pueblo, para pelear contra la oligarquía vendepatria y farsante, contra la raza maldita de los explotadores y de los mercaderes de los pueblos. Dios es testigo de mi sinceridad. El sabe que me consume el amor de mi raza, que es el pueblo. Todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los limites extremos de mi rebeldía y de mis odios, pero Dios sabe también que nunca he odiado a nadie por si mismo, ni he combatido a nadie con maldad, sino por defender a mi pueblo, a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres «grasitas» a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que Perón y con más ardor que «Evita». Pero es más grande el amor de Perón por el pueblo que mi amor; porque él, desde su privilegio militar supo encontrarse con el pueblo, supo subir hasta su pueblo, rompiendo todas las cadenas de su casta. Yo, en cambio, nací en el pueblo y sufrí en el pueblo. Tengo carne y alma y sangre del pueblo. No podía hacer otra cosa que entregarme a mi pueblo. Si muriese antes que Perón, quisiera que esta voluntad mía, la última y definitiva de mi vida, sea leída en acto público en la Plaza de Mayo, en la Plaza del 17 de Octubre, ante mis queridos descamisados. Quiero que sepan, en ese momento, que quise y que quiero a Perón con toda mi alma y que Perón es mi sol y mi cielo. Dios no me permitirá que mienta si yo repito en este momento una vez más, como León Bloy, que «no concibo el cielo sin Perón». Pido a todos los obreros, a todos los humildes, a todos los descamisados, a todas las mujeres, a todos los pibes y a todos los ancianos de mi Patria que lo cuiden y lo acompañen a Perón como si fuese yo misma. Quiero que todos mis bienes queden a disposición de Perón como representante soberano y único del pueblo. que todos mis bienes, que considero en gran parte patrimonio del pueblo y del movimiento peronista, que es del pueblo, y que todo lo que dé «La Razón de mi Vida» y «Mi Mensaje», sea considerado como propiedad absoluta de Perón y del pueblo argentino. Mientras viva Perón, él podrá hacer lo que quiera de todos mis bienes: venderlos, regalarlos e incluso quemarlos si quisiera, porque todo en mi vida le pertenece, todo es de él, empezando por mi propia vida que yo le entregué por amor y para siempre, de una manera absoluta. Pero después de Perón, el único heredero de mis bienes debe ser el pueblo y pido a los trabajadores y a las mujeres de mi pueblo que exijan por cualquier medio el cumplimiento inexorable de esta voluntad suprema de mi corazón que tanto los quiso. Todos los bienes que he mencionado y aún los que hubiese omitido deberán servir al pueblo, de una o de otra manera. El dinero de «La Razón de mi Vida» y de «Mi Mensaje», lo mismo que la venta o el producido de mis propiedades, deberá ser destinado a mis descamisados. Quisiera que se constituya con todos esos bienes un fondo permanente de ayuda social para los casos de desgracias colectivas que afecten a los pobres y quisiera que ellos lo aceptasen como una prueba más de mi cariño. Deseo que en estos casos, por ejemplo, se entregue a cada familia un subsidio equivalente a los sueldos y salarios de un año, por lo menos. También deseo que, con ese fondo permanente de Evita, se instituyan becas para que estudien los hijos de los trabajadores y sean así los defensores de la doctrina de Perón, por cuya causa gustosa daría mi vida. Mis joyas no me pertenecen. La mayor parte fueron regalos de mi pueblo. Pero aún las que recibí de mis amigos o de países extranjeros, o del General, quiero que vuelvan al pueblo. No quiero que caigan jamás en manos de la oligarquía y por eso deseo que constituyan, en el Museo del Peronismo, un valor permanente que sólo podrá ser utilizado en beneficio directo del pueblo. Que así como el oro respalda la moneda de algunos países, mis joyas sean el respaldo de un crédito permanente que abrirán los bancos del país en beneficio del pueblo, a fin de que se construyan viviendas para los trabajadores de mi Patria. Desearía también que los pobres, los ancianos, los niños, mis descamisados, sigan escribiéndome como lo hacen en estos tiempos de mi vida y que el monumento que quiso levantar para mí el Congreso de mi Pueblo recoja las esperanzas de todos y las convierta en realidad por medio de mi Fundación, a la que quiero siempre pura como la concebí para mis descamisados. Así yo me sentiré siempre cerca de mi pueblo y seguiré siendo el puente de amor tendido entre los descamisados y Perón. Por fin, quiero que todos sepan que si he cometido errores los he cometido por amor y espero que Dios, que ha visto siempre mi corazón, me juzgue no por mis errores ni mis defectos, ni mis culpas, que fueron muchas, sino por el amor que consume mi vida. Mis últimas palabras son las mismas del principio: quiero vivir eternamente con Perón y con mi Pueblo. Dios me perdonará que yo prefiera quedarme con ellos, porque él también está con los humildes y yo siempre he visto en cada descamisado un poco de Dios que me pedía un poco de amor que nunca le negué.
UNA SOLA CLASE
Es necesario que los hombres y mujeres del pueblo sean siempre sectarios y fanáticos y no se entreguen jamás a la oligarquía. No puede haber, como dice la doctrina de Perón, más que una sola clase: los que trabajan. Es necesario que los pueblos impongan en el mundo entero esta verdad peronista. Los dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía. Yo no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo tratará siempre de vencemos. Con ellos no nos entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es lo único que nosotros no podremos darle jamás: nuestra libertad. Para que no haya luchas de clases, yo no creo, como los comunistas, que sea necesario matar a todos los oligarcas del mundo. No, porque sería cosa de no acabar jamás, ya que una vez desaparecidos los de ahora tendríamos que empezar con nuestros hombres convertidos en oligarcas, en virtud de la ambición, de los honores, del dinero o del poder. El camino es convertir a todos los oligarcas del mundo: hacerlos pueblo, de nuestra clase y de nuestra raza. ¿Cómo? Haciéndolos trabajar para que integren la única clase que reconoce Perón: la de los hombres que trabajan. El trabajo es la gran tarea de los hombres, pero es la gran virtud. Cuando todos sean trabajadores, cuando todos vivan del propio trabajo y no del trabajo ajeno, seremos todos más buenos, más hermanos, y la oligarquía será un recuerdo amargo y doloroso para la humanidad. Pero, mientras tanto, lo fundamental es que los hombres del pueblo, los de la clase que trabaja, no se entreguen a la raza oligarca de los explotadores. Todo explotador es enemigo del pueblo. ¡La justicia exige que sea derrotado!
[Fin de «Mi Mensaje»]
EVA, FILANTROPÍA DE CHOQUE
por Rogelio García Lup
En un clima diplomático tenso, con EE.UU., Eva Perón envió, en 1949, ayuda a los niños negros de Washington. El acto fue tachado de arrogante y generó pedidos de explicaciones.
Por Rogelio García Lupo
En 1952, cuando falleció, hace ahora medio siglo, muchos aún recordaban en los Estados Unidos que tres años antes Eva Perón había asombrado al mundo político al enviar un avión con ayuda de invierno para los niños pobres de Washington.
Fue en 1949, en medio de un clima de tensión diplomática creciente entre nuestro país y los Estados Unidos, y en vísperas de que Harry Truman asumiera la presidencia. El vicepresidente Truman era un granjero de Missouri a quien la muerte del presidente Franklin Roosevelt depositó en el centro del poder mundial.
Truman arrojó sin titubear la bomba atómica sobre Japón y había dado muestras de que estaba dispuesto a poner a los Estados Unidos a la cabeza del mundo cuando se firmara la paz. Su elección por cuatro años, a partir del 21 de enero de 1949, fue una celebración internacional marcada por la guerra fría ya desatada contra la Unión Soviética y un reconocimiento hacia la mayor potencia. Las principales figuras de la política se hicieron presentes en Washington y todos se sorprendieron al recibir una comunicación de la embajada argentina que informaba sobre un evento que tendría lugar al día siguiente de los festejos oficiales. Se trataba de la entrega de ropa de invierno para 600 niños pobres residentes en los barrios bajos de la capital.
La donación en nombre de Eva Perón y su Fundación de Ayuda Social había sido gestionada cuidadosamente con el reverendo Ralph Faywatters, quien presidía la Children»s Aid Society, una entidad caritativa que protegía a los niños negros de Washington. Consistía en ropa de abrigo y calzado, fabricados en la Argentina y enviados por avión, lo que sugería la situación apremiante de quienes se beneficiarían con la ayuda.La reacción del gobierno norteamericano no se hizo esperar y la embajada argentina tuvo que dar explicaciones sobre las intenciones del regalo. Entretanto, el reverendo Faywatters había puesto en acción a otras organizaciones y un total de 27 entidades —en su mayoría de ciudadanos negros— reclamaron su porción del cargamento. La idea de que el gobierno norteamericano podía impedir que los niños pobres obtuvieran su ropa de invierno argentina produjo una rápida agitación entre miles de familias de Washington.
El asunto fue tratado por la prensa internacional. La Agence France Presse describió «una situación que por momentos parecía casi enojosa, debido a la confusión producida por la inesperada noticia» de la donación. «No hubo intención de demostrar que en un país rico cual es Estados Unidos, hay niños »pobres»», agregó la AFP. Los diarios de la cadena Scripps-Howard no ocultaron su perplejidad y publicaron en docenas de ciudades norteamericanas un comentario donde afirmaban que «la Fundación encabezada por la esposa del presidente argentino no hace las cosas con moneda pequeña ni tampoco peca de falsa modestia».
También trataron el episodio los semanarios de mayor circulación, como Newsweek, bajo el título «Señora» pockets (Señora bolsillos) y Time, que lo encabezó «Helping hand» (Dando una mano), donde no ocultaban que la filantropía peronista transpiraba arrogancia pero había golpeado exactamente en un punto muy sensible, el de la pobreza alarmante de la mayoría negra de Washington.
El reverendo Faywatters, silencioso cómplice de Evita, se hizo cargo de los regalos y retribuyó con una nota oficial donde subrayó que «entendemos ante esta evidencia su deseo (de Eva Perón) de que toda América viva y trabaje unida para bien de su pueblo (y) esta contribución para los niños necesitados está por encima de toda diferencia internacional de opinión política».
El caso quedó cerrado definitivamente y la embajada argentina insistió en que si bien la entrega formal de la donación se había superpuesto con la asunción presidencial de Truman, se trataba de una coincidencia sin propósitos secundarios.
Truman le dio en parte la razón a Evita cuando en su discurso de posesión afirmó que «Estados Unidos sufre el efecto de los precios excesivamente elevados, la producción no cubre aún las necesidades y los salarios mínimos son demasiado bajos, al mismo tiempo que las pequeñas empresas pierden terreno en beneficio de los monopolios». La prosa de Truman anticipaba los cambios en los derechos civiles para los negros aunque faltaban años y mucha sangre para que estos se concretaran definitivamente.
Unos apuntes de Eva Perón hasta ahora inéditos, pertenecientes a la Colección Alberto Casares, revelan cómo siguió personalmente la donación a la Children»s Aid Society y en todo momento fue conciente de su alto contenido político. «Sirva de ejemplo este acto y esta ayuda que lo hacemos con todo el respeto y todo el cariño por el gran pueblo de los Estados Unidos y humildemente le hacemos llegar nuestro granito de arena de ayuda», escribió con su tumultuosa caligrafía. En otro lugar afirma que «este avión argentino que pronto llegará a Estados Unidos representa a la bondad de nuestro conductor y lo que somos capaces de hacer por el desposeído, esté donde esté y se encuentre donde se encuentre».
Pero en Washington la procesión iba por dentro y a nadie se le ocultó que detrás de la prosa protocolar rugía la furia de la mujer más poderosa de la Argentina y sin duda la más famosa en el mundo de su tiempo. En los dos años siguientes la misma Fundación de Ayuda Social enviaría donaciones semejantes a más de ochenta países, entre los que se incluían naciones europeas devastadas por la guerra, pequeños principados africanos y prácticamente todos los países latinoamericanos. Sin embargo, aquella donación para los niños pobres de Washington D.C. resultó incomparable
Movilizan Moyano, Palazzo y Yasky:
¿frenar a los especuladores con una
marcha de antorchas?
Por Lucho Aguilar, Resumen Latinoamericano 25 de julio de 2022.
Este martes 26 habrá una movilización encabezada por los gremios cercanos al kirchnerismo. El Frente Sindical que encabezan Moyano, Palazzo y otros gremios cegetistas, junto a la CTA. Homenajearán a Eva Perón y denunciarán a los “formadores de precios” y los especuladores. ¿Por qué no convocan asambleas y un plan de lucha para enfrentar la crisis?
Lunes. La crisis avanza sin pausa. La inflación sube semana a semana igual que pierden los salarios. Los especuladores, desde los financieros hasta las cadenas alimenticias o de productos masivos, amasan fortunas. Las patronales del transporte y del campo hacen medidas de fuerza y el Gobierno cede. Mientras, el sindicalismo peronista sigue tan desubicado como la coalición de Gobierno. El colmo fue convocar una marcha con un mes de anticipación que nadie sabe cuáles serán sus consignas.
Mientras esperamos la lejana marcha cegetista, en las últimas horas se conoció que los gremios más cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner “saldrán a la calle”. El titular genera expectativas. ¿La CTA va a iniciar un plan de lucha contra el ajuste a los estatales al que Batakis le dio otro empujón? ¿Bancarios va a ponerse al servicio de medidas contundentes contra los especuladores y “el mercado”? ¿Los gremios del transporte, que mueven todas las mercancías, van a anunciar acciones contra los negociados de las agroexportadoras y las alimenticias?

No parece. Los organizadores anunciaron que, con motivo del 70 aniversario del fallecimiento de Eva Perón, harán una marcha de antorchas al Ministerio de Desarrollo Social. Yasky dijo que la movilización «servirá como contundente respuesta contra los desestabilizadores que buscan una devaluación y que hoy están vaciando la mesa de alimentos de millones de argentinos». Pablo Moyano denunció que “hay un 40% que se va en camiones llenos de granos que entran en el puerto de Rosario y ellos mismos se pesan lo que exportan” y que el campo y AEA (Asociación Empresaria Argentina) “tratan de devaluar y perjudicar al país”. Palazzo apuntó contra “la intolerable acción de las corporaciones económico financieras que atentan contra los derechos alimentarios de millones” y “contra la propia democracia”.
Es cierto que hay sectores poderosos que están buscando sacar provecho de la crisis, subiendo precios, presionando la suba del dólar. También que el Gobierno viene permitiendo esas maniobras, mientras el Estado mismo aplica un ajuste e incluso alimenta esa especulación.
¿Qué pasaría si esos sindicatos, y otros, convocaran asambleas para discutir cómo el pueblo trabajador no paga la crisis? ¿Y si en vez de una marcha de antorchas convocan un paro y un plan de lucha contra semejantes ataques? Representan a la clase que hace funcionar el país. Las alimenticias, supermercados y aceiteras, los puertos, trenes y transportes, los bancos, los servicios públicos. Si se pusieran toda esa fuerza en marcha, para pelear por una salida obrera y popular, se podría derrotar todas las maniobras que denuncian y el ajuste que callan.
Es lo que les reclama el sindicalismo clasista y el Frente de Izquierda Unidad que salen a la calle este 27 junto a las organizaciones sociales.
Fuente: Izquierda diario
AMIA: una versión intolerable para
una verdad oficial con pies de barro
Por Sebastián Lacunza, Resumen Latinoamericano, 25 de julio de 2022.
La presunta conclusión del Mossad que exculpa a Irán de la ejecución del atentado desconcierta a un dogma de Estado sostenido en Washington, Tel Aviv y Buenos Aires.
A horas del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) cometido en la mañana del 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos, las versiones de inteligencia reinaron en las investigaciones judiciales y los títulos periodísticos. Hubo podredumbres de todo tipo, que cada cual validó o rechazó en función de sus intereses y creencias. La hipótesis estelar y más duradera, portada por los gobiernos de Israel, Estados Unidos y Argentina, indica que los atentados habrían sido obra del régimen iraní, que habría planificado y ejecutado la acción con mano propia, junto con colaboradores instrumentales.
Esa especie, así planteada, acaba de ser atravesada por otro relato de inteligencia que la dejaría al desnudo con toda su endeblez.
El corresponsal de The New York Times en Tel Aviv Ronen Bergman publicó el viernes el contenido de un informe atribuido al servicio secreto israelí, el Mossad, que concluye que los atentados contra la Embajada de Israel, en marzo de 1992, y contra la AMIA, en 1994, fueron obra de una célula del movimiento chiíta libanés Hezbolá, sin participación de elementos argentinos ni iraníes en la organización ni en la ejecución.
El texto afirma que la teocracia iraní, cuyo vínculo con Hezbolá es fundacional, “aprobó y financió” las operaciones, pero la prueba que la Inteligencia israelí dice que tiene al respecto son las pesquisas del fiscal Alberto Nisman, “sin agregar detalles”.Apoyá nuestro periodismo.
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Aun si se otorga algún grado de validez a las elucubraciones de Nisman –lo que requeriría altas dosis de abnegación y audacia–, el “detallado relato” sobre la operatoria de los atentados del que da cuenta el Times echa por tierra la tesis oficial sostenida a capa y espada en Washington, Tel Aviv y Buenos Aires, a la que se adosaron las instituciones comunitarias judías, los tribunales federales, los medios dominantes y buena parte del arco político, con el macrismo en versión ultra.
Las famosas alertas rojas solicitadas por el Estado argentino contra altos funcionarios iraníes –siguen vigentes cinco, incluida la que pesa sobre el actual ministro de Defensa, Ahmad Vahidi– se basan en las presuntas planificación y ejecución por parte del régimen de los ayatolás, con actores propios en Buenos Aires.
Así las cosas, la alegada aprobación política y financiamiento, sin más datos, sabe a poco para los acusadores, y las primeras en darse cuenta fueron las dirigencias de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas y de AMIA. Apenas conocida la versión, desmerecieron lo publicado. “La nota del New York Times no parece un trabajo periodístico serio, está plagada de errores y de afirmaciones directamente absurdas”, ninguneó un representante de la AMIA citado por el portal Infobae. Lo mismo hicieron medios que cargan con la cruz de haber reproducido durante años cuanta versión anónima de inteligencia que ratificara el relato oficial se les cruzara.
Lo publicado por el Times no es una prueba. Una nota con firma en el principal diario estadounidense, basada en un informe y fuentes del servicio de inteligencia de Israel –país atravesado, como todos, por intereses y corrientes políticas–, puede despertar dudas, pero no tantas como los arrebatos de las acusaciones de Nisman, declaraciones del senador republicano estadounidense Marco Rubio, fuentes sin ninguna entidad citadas por tuiteros y ráfagas en la mesa de Animales sueltos, el programa de América TV que conduce Alejandro Fantino.
Otra cuestión es que la supuesta investigación reproducida por el diario estadounidense no es cuestión de las últimas semanas, sino que habría sido construida durante años mediante testimonios, escuchas, interrogatorios e infiltrados. Ciertas o no, las conclusiones obrarían en poder del Estado israelí hace tiempo, y chocan de plano con las declaraciones de sus gobernantes y personas influyentes que se dedicaron a azuzar las hipótesis belicistas, tan bien recibidas por sus aliados argentinos, montados sobre uno de los mayores traumas de la historia nacional.
Intereses y teorías conspirativas
Un eje que une a las dirigencias políticas de Israel y de Estados Unidos (principalmente del Likud, sus vertientes y del Partido Republicano, pero no sólo de ellos) es su aversión a cualquier tipo de acuerdo con la teocracia iraní. Su apuesta exclusiva es a la sanción económica y la amenaza militar, y ese abordaje entra en tensión cada vez que hay un intento de avanzar en algún tipo de control multilateral del programa nuclear iraní, fuera con Barack Obama o con Joseph Biden. Algunas maniobras que intoxicaron la investigación sobre la AMIA en todos estos años encuentran reflejo en ese forcejeo.
La intención del presidente demócrata de retomar el acuerdo de 2015, abandonado por Donald Trump en 2018, extrema la disputa. Hace pocos días, Biden visitó Jerusalén, se juramentaron lealtad eterna con el primer ministro interino israelí, Yair Lapid, pero este, como suelen hacer los gobernantes de Tel Aviv, fue claro: “La única cosa que parará a Irán es poner una amenaza militar creíble sobre la mesa”. Biden, a su derecha, perdió la mirada en el auditorio.
En ese punto, si se trata de interpretar intereses y aventurar conspiraciones, la versión que exculpa del grueso de la acusación a Irán pisa en falso con respecto a los intereses de Tel Aviv. Si algo no debería buscar Israel para bloquear cualquier atisbo de negociación entre Washington y Teherán es derribar la sospecha central sobre los funcionarios iraníes por los atentados en Buenos Aires. Por el contrario, lo esperable sería una nueva versión de inteligencia filtrada a la prensa que confirmara la hipótesis oficial, para demostrar que no hay nada que dialogar con Irán.
También se puede teorizar sobre la necesidad de aflojar las sanciones a una gran potencia petrolera en tiempos en que el precio de los hidrocarburos y la energía desquicia la economía global. Biden y sus pares europeos estarían más que interesados en contener la inflación, pero ese no es un objetivo primario en Israel, donde no hay ningún líder con posibilidades de convertirse en primer ministro demasiado interesado en esa vía diplomática.
La piedra en el zapato de la teoría de que el drástico giro en el relato obedece a intenciones geopolíticas de Estados Unidos y Europa para acercarse a Irán es que el origen del informe publicado en The New York Times no es una fuente anónima de Washington, sino el Mossad israelí.
Queda mucho por dilucidar. Por lo pronto, la eventual demostración de que la investigación de los atentados más graves de la historia argentina tiene pies de barro sería intolerable para los poderes que la sostuvieron. Sobre lo que es capaz su temeridad no quedan dudas.
Carta pública al Presidente
Por Mempo Giardinelli, Resumen Latinoamericano 25 de julio de 2022.
Sr. Presidente: estas líneas se dirigen a usted con motivo de la reaparición de ese vetusto golpista carapintada que, pretendiendo erigirse en “reserva moral”, ahora convoca a un golpe de Estado, tara en la que lo acompañan algunos delirantes que por esencia gorila tienen bloqueada la razón pero no el oportunismo.
Esto sucede en un momento de severa crisis económica y grave peligro institucional. De ahí que lo que en cualquier otra circunstancia hubiese sido risible, ahora es muy grave porque la situación política, económica y social de nuestro país es extremadamente delicada, lo que envalentona a payasos representativos no del afán de alzamientos militares facciosos como en 1987-88, pero sí del fascismo violento que vienen reviviendo ex-radicales que ofenden su memoria partidaria junto a tipos y tipas de la peor derecha política, casi todos resentidos, ladrones y cipayos como se comprobó cuando fueron gobierno entre 2015 y 2019.
El problema ahora es mucho más grave, y basta ver la soberbia de la incalificable Corte Suprema Protectora de Chorros, verdadera infección de las democracias argentinas que usted como jurista bien conoce. Y que por eso mismo sorprende que no proceda a aplicar los diversos recursos legales posibles para cambiar esa Corte, cuyo accionar emparda y acaso supera al de la Corte de los Milagros del fenecido cipayo riojano.
Lo cierto es que parece evidente en su gestión, Sr. Presidente, una tolerancia políticamente suicida en algunas indecisiones y demoras. Por caso, a muchos nos parecería importante que medite usted sinceramente, por ejemplo, por qué jamás se aplican sanciones ejemplares a quienes ofenden a la democracia. Y por qué no se deconstruye de una vez la infame «justicia» que padecemos 47 millones de compatriotas. Y por qué no se frenan ni desarticulan las mafias de latifundistas evasores, contrabandistas y fugadores de divisas que, sin dudas, son el otro peor problema que padece nuestra República.
Y claro, la pregunta del millón es por qué no se derogan de una vez, y por lo menos, las leyes de Entidades Financieras (de Martínez de Hoz) y de Inversiones Extranjeras. Que son dos cánceres que desde hace casi medio siglodestrozan a la economía argentina. Y leyes, a la vez, que son aún más peligrosas cuando inexorablemente operan contra gobiernos de decisiones lentas. Y dicho sea esto a la vez como opinión y como esperanza, también, de una reacción suya que frene de una vez las incitaciones a la violencia y encabece la reparación política, jurídica, y sobre todo social y moral de nuestra Patria.
Es urgente detener el golpe que viene propiciando el cipayaje y que es imperativo reconocer porque es la sombra golpista la que hoy perturba a nuestra nación. Y no sólo por acción de los canallas locales sino y sobre todo por el influjo de poderes extranjeros que no dejan de serrucharle el piso a su gobierno, Presidente, sobre todo cuando, dicho sea con toda franqueza, muchas veces usted parece creerles y esperanzarse con sus mentiras y falsas promesas.
Lo cierto es que son gravísimas —e inadmisibles— las amenazas y esa guillotina exhibida en la Plaza de Mayo. Y también el fogoneo mediático de la telebasura, el cacareo infame de ex-periodistas billetereados que maligna e irrespetuosamente se burlan de usted, así como el estímulo a formas de violencia que tanto nos costó erradicar.
Por eso muchos habitantes de este país empezamos a temer que puedan volver las «desapariciones» de personas, los secuestros de niños y demás bestialidades. Y todo acompañado del endeudamiento perverso que en realidad no es tal pero se lo admite como tal. Y encima esos canallas cacarean y ensucian el concepto que much@s venimos restaurando: Soberanía Nacional.
Como sea, lo seguro es que las amenazas a su gobierno jamás provendrán del pueblo trabajador, ni de las organizaciones gremiales, ni de las justas demandas salariales y mejor calidad de vida que con todo derecho reclaman 47 millones de argentinas y argentinos.
Por eso por momentos resulta chocante la Argentina que usted describe como una en la que ahora se destaca una «reactivación». La cual, aunque modesta y cierta, no alcanza para esperanzar a nadie más que a usted y a algunos miembros de su gabinete que no ven la calle como no ven el interior del país, al que no conocen y sólo tienen la ilusión de que sí. Y es que, estimado Presidente, el federalismo, como la Soberanía, si no se ejerce con conocimiento, firmeza y patriotismo no pasa de ser una buena intención.
Y sobre todo si no se conoce cómo viven, sobreviven y malviven millones de compatriotas que por puro hartazgo repudian ahora a la política y hasta son capaces muchos y muchas de ir a votar a sus verdugos la próxima vez, por la única razón de que están con hambre y enojados. Y es que nadie acepta ser mendigo en tierra ubérrima, y mucho menos sometidos amillonarios fugadores y explotadores, y encima soberbios.
Por eso cuando desde abajo se ve que se hacen anuncios sobrados de optimismo, se siente enojo por la sencilla razón de que anuncio no mata apetito y lo que sí se ve es un Estado sometido, incapaz de plantarse y tomar decisiones para cambiar el rumbo de miseria que somete ya a la mitad de la población mientras sobran feroces negociados inmobiliarios en la capital de la república.
Esta columna lamenta puntualizarlo, pero ésa es la razón profunda por la que a usted hoy tanta ciudadanía no le cree, convencida de que su gobierno le rompió la ilusión de 2019. Y también es por eso que a esta columna no le interesa conjeturar acerca de su buena, mejor, mala o peor relación con la Vicepresidenta. Eso es pasto sucio para los charlatanes de la violenta telebasura y los pasquines mentirosos.
Lamento ser duro, que no irrespetuoso, querido Alberto, pero a muchos y cada vez más nos parece alarmante que usted no se dé cuenta del verdadero y calamitoso estado de millones de ciudadanos/as, ni del contrabando que hacen las grandes corpos que son además las que acaparan dólares y le destrozan, a usted y al pueblo, ilusiones y posibilidades.
También por eso sería bueno que se admita de una vez, como país soberano, que la así llamada «deuda» en realidad fue un robo y no se va a pagar. Porque no se debe, y menos al costo infame del hambre popular. Mejor decirlo y ordenar la auditoría que se reclama desde hace años. Y así empezar a darle la espalda a los empresarios abusadores, mirando de frente al pueblo y diciéndole la verdad.
Y además y para concluir, con todo respeto esta columna lo exhorta a darse cuenta de que el drama esencial y básico de esta república es la pérdida de Soberanía en todos losaspectos, lo que se expresa en el sometimiento a superpoderes extranjeros y en los ofensivos besamanos y cínicos discursos de empresarios, banqueros y ladrones que gobiernan el mundo, emprenden guerras miserables con tal de sostener sus industrias bélicas y en la Argentina parecen ser los que verdaderamente mandan porque siempre son escuchados y nunca se les pisa ni un meñique.
Malo sería que sus cercanos lo convenzan de que el pueblo lo va a acompañar igual, por miedo a los bestias. No vaya ser que, al contrario, vote a las bestias por puro desengaño.
Dicho sea todo con el debido respeto, Sr. Presidente, y con los mejores deseos para usted y su familia en lo personal.
Bancando el ajuste: Georgieva
celebró el esfuerzo de Batakis por
“fortalecer la sostenibilidad fiscal”
Resumen Latinoamericano 25 de julio de 2022.
La titular del FMI difundió una declaración en su cuenta de Twitter, donde definió a la reunión con la ministra argentina como «productiva» y afirmó dar «la bienvenida a sus esfuerzos iniciales para fortalecer la sostenibilidad fiscal y coincidimos en la importancia de la implementación decisiva del programa para abordar los desafíos económicos y sociales de Argentina».
Con los dólares paralelos por las nubes en Argentina y la creciente incertidumbre por la falta de anuncios alimentando los más diversos rumores, Silvina Batakis aterrizó en Washington este domingo para asegurarle al FMI cómo marcha el plan pactado por el anterior ministro Martín Guzmán.
Fue con este objetivo que este lunes se reunió con la titular del Fondo, la búlgara Kristalina Georgieva. No fue el único encuentro con los representantes del gran poder económico. La ministra argentina se encontró con funcionarios como David Lipton, Michael Kaplan y Andy Baukol, miembros del departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Georgieva destacó los esfuerzos de Batakis por fortalecer la sustentabilidad fiscal, en criollo reforzar el ajuste. Además como parte del viaje, la ministra, tiene previstas reuniones con el director general de Operaciones Banco Mundial, Axel Von Trotsenburg, representantes de la banca privada internacional, de las petroleras y grandes empresas.
Para cumplir el acuerdo con el Fondo el Banco Central necesita acumular una cantidad de reservas imposible de conseguir teniendo la balanza comercial con saldo negativo y la permanente fuga de los dólares por distintas vías. Esta es una de las causas centrales de la corrida cambiaria en curso; las grandes empresarios del campo y los especuladores financieros apuestan a que el Gobierno tenga que devaluar para cumplir con dicho objetivo.
Desde el oficialismo afirman que la ministra está informando sobre las medidas que tomarán, pero la crisis se agudiza y el Gobierno se encuentra paralizado. Lo único sobre lo que no cabe dudas al pueblo trabajador es que la inflación se consume los salarios en cada vez menos tiempo, mientras se agrega el tarifazo en los pasajes de colectivos en el área metropolitana y crece la incertidumbre sobre la segmentación tarifaria de los servicios de luz y gas, haciendo palpable desesperación por un futuro cada vez más difícil.
El viaje de la ministra estaba previsto junto con la visita del presidente Alberto Fernández a la Casa Blanca, pero la cumbre con Joe Biden se canceló cuando el presidente norteamericano dio positivo en un test de Covid. Batakis no pudo cancelar su viaje porque necesita transmitir «tranquilidad» a los funcionarios de los organismos financieros internacionales, preocupados por la continuidad de sus planes de ajuste. Además, intentará negociar alguna flexibilidad por las dificultades para cumplir con las metas en tiempo y forma, en las condiciones actuales.
Fuente: Izquierda diario
Chaco: represión y disparos de
arma de fuego contra familias sin
vivienda
Por ANRed, Resumen Latinoamericano, 25 de julio de 2022.
Este lunes por la mañana, la policía chaqueña desalojó una protesta en la ruta 11, altura km 999, en Resistencia, dejando una decena de heridos de bala de goma y gases lacrimógeno. El movimiento Villa Facundo reclamaban la devolución de un terreno que les pertenecía y tenían planeado la autoconstrucción de viviendas. Durante el operativo, testigos contaron que un uniformado habría efectuados varios disparos de un revolver calibre 22. En un video se puede observar a manifestantes exhibiendo las vainas.
El movimiento social salió esta mañana a bloquear la ruta 11 a unos kilómetros al sur de Resistencia, cansados de reclamar la asignación de un predio prometido luego que el movimiento había cedió 2 hectáreas para un supuesto plan de urbanización promovido con inversiones de una empresa.
La policía reprimió y desalojo la protestas con brutal violencia que incluyó los disparos de un arma de fuego calibre 22. Los testigos y víctimas del accionar represivo explicaron a ANRed que no se presentó ninguna orden de desalojo y que uno de los policías disparaba detrás de los escudos “con un arma versa tiraba tiros. En un momento se puso nervioso en medio de la represión y se le trabo el arma y se le caían balas”, En las imágenes se pueden ver casquillos, un proyecto 22 sin usar y videos en donde los manifestantes les gritan a los efectivos que juntan las vainas.
Una decena de heridos fue el resultado del desalojo “por milagro no hubo ningún herido de bala. Pero no pueden detener la protesta en el Chaco ya hay demasiada hambre”, explicó Junior batista referente del movimiento social Villa Facundo quien dialogo con ANRed. Que también contó que fue herido con munición de goma. Un total de diez personas impactadas. Y alertó que lo persiguieron motos policiales hasta el campo y que le avisaron que tendría pedido de captura.
Junior Batista relato que esas dos hectáreas habían sido cedidas por una persona a fin a la organización y que luego en una reunión que participo el gobernador Jorge Capitanich, el movimiento decidió ceder el terreno a cambio de una futura reubicación y un plan de autoconstrucción de viviendas para 80 familias, “El gobierno en el 2020 nos pidió nuestro terreno que habían cedido unas personas al movimiento. Querían invertir con un empresario para algún proyecto. Yo estuve en reunión con el gobernador, con la ministra Martha Soneira, (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Territorial) y accedí al trato”.
El corte fue en las puertas del predio reclamado. El movimiento que tiene una cooperativa de construcción y que ya ha terminado 20 viviendas para 20 familias, esperaba tener designado nuevos terrenos para seguir con el plan de construcción de 80 viviendas más, “Nosotros no tuvimos propuesta y ahora queremos que nos devuelvan el terreno y ahí poder seguir con el plan de construir las 80 casas. Nosotros mismos hacerlas así poder seguir con nuestro trabajo”, explicó Junior.
Vviendas construidas con la cooperativa de trabajo que lleva adelante el movimiento Villa Facundo.
Los medios de comunicación regionales centraron la noticia en la interrupción del transito y en el policía herido por una piedra. No informaron sobre el reclamo. “Acá hay cada vez más pobreza y no tiene propuesta para la gente pobre. Cada vez más miseria, cada vez más basura”. “Acá los medios, como canal nueve dependen de la pauta y no reflejan la realidad. Muestran solo lo céntrico de la ciudad, pero la pobreza y las familias que viven de la basura no dicen nada. Nosotros tenemos familias que viven de la basura. Ahora ni siquiera pueden salir a cartonear por la prohibición de la tracción a sangre y ellos viven de la basura. Se están cagando de hambre. Son 7 familias que ni tienen documento son nn”.

«Brutal resistencia de manifestantes al desalojo de un piquete que encabezaban en Ruta 11: varios agentes heridos», titulo el donde solo hace mención del corte del transito y de las heridas a policias sin mencionar el detonante de la protesta ni las personas heridas por las fuerzas de seguridad.
28 de julio: a Plaza de Mayo contra
el hambre y el ajuste
Por Marcelo Mache, Resumen Latinoamericano 25 de julio de 2022.
En medio de una crisis social y económica que se agrava día a día, las organizaciones combativas de la Unidad Piquetera convocan a una contundente acción de lucha, este 28 de julio, en Plaza de Mayo y plazas de todo el país, contra el hambre y el ajuste y por una salida inmediata para los trabajadores.
Entre las principales consignas reclaman un bono de emergencia de $20.000, trabajo genuino y bajo convenio con la reactivación de la obra pública, universalización de los programas sociales, salario mínimo por arriba de los $100.000 y el rechazo al plan de ajuste del gobierno nacional, la ministra Batakis y el FMI.
La jornada se inscribe en medio de amagues de la burocracia sindical y “acciones” tangenciales contra los “formadores de precios”. El movimiento piquetero combativo, en cambio, apunta al centro del poder político, la responsabilidad del Estado y el gobierno en el ajuste y reclama por una salida obrera, diferenciándose de las medidas de contención y redistribución de la miseria.
Suena a más, pero es menos
En la senda de los ataques contra el movimiento piquetero, donde se inscriben la criminalización de la protesta social y la organización independiente de los trabajadores, el medio Clarín difundió una nota, con datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), donde afirma que los recursos para el Potenciar Trabajo “crecieron casi 60% más que la inflación de este año”.
El cuestionamiento apunta a reforzar la política del gobierno de recorte de la asistencia económica del Estado, con el bloqueo de nuevas altas, haciendo un uso creativo de los datos estadísticos.
Por ejemplo, el universo de beneficiarios, según informe de la OPC para junio de 2021 era de 871.245, contra 1.327.588 actuales, y no lo que está colocado en el artículo de Clarín. El salto en los beneficiarios ha sido fruto de la lucha del movimiento de desocupados y no producto de la dádiva oficial.
Tomado los recursos absolutos, ajustados según IPC, el ingreso per cápita comparativo de cada beneficiario es menor ahora que en el pasado, por lo que presentar esto como un “aumento de casi el 60%” suena a operación mediática. Aun así, se estima entre 7 y 10 millones la cantidad de desocupados que no pueden acceder al Potenciar Trabajo.
También se menciona un aumento nominal del Potenciar Trabajo fue del 80,7% interanual contra un 64% de inflación, pasándose de $12.600 en junio del 2021 a actuales $22.770, lo que, además de ser una circunstancia –debido a la medición de mes contra mes- implica un ingreso que no alcanza ni la mitad de la Canasta Básica Alimentaria, de indigencia, de $46.525.
Se apunta contra los programas sociales con titulares capciosos, pero se omite destacar que tomada toda la política social del gobierno, desde enero hasta junio, se han gastado $629.527 millones contra $764.483 millones destinados a subsidios energéticos para las patronales.
Una respuesta obrera y colectiva
Tomado de conjunto estamos ante una política de ajuste, que se intenta avalar con todo tipo de maniobras. Incluso aquellas distraccionistas, que buscan centrar la atención en los “formadores de precios”, mientras el gobierno ataca a los trabajadores.
La jornada de la Unidad Piquetera se planta contra este ajuste, con un programa independiente, invitando a los trabajadores ocupados y desocupados a librar una lucha contra el pacto con el FMI y las medidas económicas que liquidan los ingresos obreros.
Este 28 de julio se espera una Plaza de Mayo repleta, con las reivindicaciones y el programa de la clase obrera combativa e independiente.
Fuente: Prensa Obrera
Envio:RL









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