2 de agosto de 2022

TROPEL 2 del 02.08.2022.

 

Brutalidad y represión policial en 

Plaza Pringles de San Luis

Por RedEco, Resumen Latinoamericano, 1 de agosto de 2022.

Durante la tarde del domingo, fuerzas policiales irrumpieron en el encuentro de freestyle que se llevaba adelante en Plaza Pringles, San Luis.

Aproximadamente 30 policías de la provincia reprimieron y agredieron a adolescentes y jóvenes artistas urbanos.

Según manifiestan sus participantes, lo único extraño del encuentro fue la cantidad de efectivos que lejos de emprender un diálogo llegaron para hostigar y suspender la actividad.

Luego de golpear a un par de jóvenes, realizaron disparos de goma y detuvieron a varias personas.

En sus redes sociales, una de las organizadoras del evento relató: “Nos juntamos en la plaza, al frente del Colegio Nacional, para realizar una competencia de baile y de rap. Estaban los chicos rapeando y se acercó un policía a decir que los chicos estaban fumando ‘faso’ y nada que ver. Ahí el policía empezó a violentarse porque uno de los chicos le pidió que se identificara y él no quiso identificarse”, en ese momento “procedieron a identificar a todos los organizadores y a uno de ellos lo requisaron violentamente: le bajaron los pantalones, lo esposaron y se lo llevaron contra la camioneta”.

“Cuando empezamos a grabar los abusos, nos empezaron a decir que nos iban a llevar por grabar. Se llevaron a uno por estar grabando, en ese momento otro rapero consultó ‘¿por qué se lo llevaban?’ y le empezaron a pegar entre 5 efectivos. También arrastraron a una chica por estar grabando y le quitaron el celular”, denunció.

Los efectivos policiales, con total abuso de poder, llevaron detenidas a 6 personas, la mayoría menores de entre 16 y 17 años.

Luego de la violencia física ejercida por los efectivos, “unos 30 policías con armas de fuego y empezaron a tirar al aire para que nos vayamos”, detalló la joven organizanizadora.

Según trascendió, lxs detenidxs fueron llevados a la Comisaría Primera. En las afueras, un grupo de jóvenes se manifiesta y repudia el accionar policial, haciendo competencia de rap exigiendo la liberación de les detenides.

Fuente: Radio La Bulla



¿Un hombre de la Casa Blanca en 

la Rosada?

Por Jorge Falcone, Resumen Latinoamericano, 1 de agosto de 2022. 

Ante una inflación irrefrenable y una serie de concesiones a los dueños del país (Vicentin, agrodólares, gasoducto Néstor Kirchner), el oficialismo mueve su penúltima pieza unificando las carteras de Economía, Producción y Agricultura, y desplazando así a quienes fueran hasta ahora  titulares de esas tres áreas en favor del tercer espacio de la coalición, encabezado por Sergio Tomás Massa, un amigo dilecto de la administración yanqui. Si la maniobra no funciona, solo resta  jugar a la reina. Pero como falta más de un año aún para los próximos comicios, sin audacia para afectar el bolsillo de las minorías del privilegio, aparece en el horizonte la posibilidad de sacrificar el último capital político que conserva el peronismo institucional. A partir de ello, al pueblo solo le esperan más ajuste y represión.

Mimos para la oligarquía y culpabilización a los pobres de su propia pobreza

Completando una seguidilla de claudicaciones ante los poderosos, el Banco Central acaba de otorgar “beneficios” a la patronal agraria a fin de incentivarla para que venda su cosecha de soja obscenamente retenida en silobolsas. 

Aunque no se trata de una medida directamente devaluatoria o de una rebaja de las retenciones, la iniciativa busca ofrecerles dos cosas: una garantía de que sus pesos no perderán valor ante el dólar, y acceso ilimitado al dólar minorista, que es mucho más barato que los dólares financieros.

La medida es exclusiva para la venta de soja y tendrá vigencia hasta el 31 de agosto.

Concretamente, si por caso un productor vende porotos con este mecanismo por valor de $ 1000. El 70%, es decir $ 700, los podrá colocar en un depósito a la vista (dinero que puede retirar en forma inmediata, semejante a una caja de ahorro) cuyo valor evolucionará atado al del dólar oficial.

El 30% restante, es decir $ 300, puede derivarse al mercado único de cambios para adquirir dólares. Hasta ahora, si lo querían hacer como empresas, debían justificar el pedido de divisas, tanto para importar o pagar deudas o regalías.

Así, mientras el gobierno se congracia con el poder real, los medios de comunicación hegemónicos continúan difamando al movimiento piquetero, acaso constituido en principal obstáculo del gran ajuste que requiere el FMI.

Según una encuesta realizada a nivel nacional, casi el 80% de lxs argentinxs de clase media está poco o nada de acuerdo con los planes sociales. La mayoría  vincula esa asistencia que brinda el Estado con palabras como “vago”, y considera “necesario” que se transformen en trabajo.

La investigación de las consultoras Trespuntozero y Grupo de Opinión Pública (GOP) considera como de clase media a aquellos individuos que cumplían con los criterios de ocupación y nivel de estudios que utiliza la Sociedad Europea para la Opinión y la Investigación de Mercados para esa categoría.

Dicho análisis revela que el 79,8% de ese grupo está poco o nada de acuerdo con los planes sociales, mientras que solo el 18,4% está muy o bastante de acuerdo con ellos. 

No es extraño: La campaña mediática destinada a satanizar a lxs excluídxs del sistema va dando sus primeros frutos. En estos casos, a la violencia institucional siempre la precede el descrédito de su blanco principal. 

Continuidades y rupturas con el 2001

En la dolida Argentina de estas horas, nadie en su sano juicio apostaría a que “cuanto peor mejor”. Por lo demás, explosiones sociales sin un Norte claro apenas alcanzan para condicionar la calidad de una futura reconstrucción de la gobernabilidad burguesa, como ocurriera en 2003. Pero algunos indicadores socioeconómicos ameritan cotejar el contexto actual con el del mayor cimbronazo institucional del siglo en curso.

Pese al impasse – ignoramos si largo o breve – determinado por la designación del flamante Súper Ministro, numerosxs analistas tienden a comparar el escenario que viene configurándose en el país con el que preludió al estallido social de diciembre 2001. Recordemos que una de las grandes causas de aquel colapso fue la política monetaria que regía entonces, conocida como «convertibilidad», y consistente en la paridad cambiaria peso – dólar.

Eso le quitó al gobierno todo poder de maniobra e hizo que cuando la situación se volvió inmanejable, por falta de dólares, la única opción fuera romper esa paridad y «pesificar» los depósitos, provocando una devaluación que hizo que el peso terminara teniendo un cuarto de su valor contra la moneda estadounidense. 

Remitirse a aquel contexto reaviva imágenes como la de manifestantes golpeando cacerolas frente a los bancos. 

En efecto, el sistema bancario estuvo en el centro de la crisis y fue el causante de gran parte del enojo que motivó las protestas. La chispa que encendió la ira fue lo que se conoció como el «corralito»: una restricción sobre el retiro de dinero de las cuentas bancarias, que buscaba frenar una masiva fuga de capitales.U DE LA IMAGEN

Al cabo de tres semanas de implementada tal medida Fernando de la Rúa renunciaba y huía de la Casa Rosada, en medio de masivas protestas.

En diciembre de 2001, los préstamos en dólares llegaban a US$36.600 millones y representaban el 83% de los depósitos bancarios, hoy escasean tales reservas. 

Once meses antes de aquella debacle, el Banco Central perdió US$22.000 millones de sus reservas internacionales, terminando el año con reservas de poco más de US$15.000 millones.UENTE DE LA IMAGEN

Tal crisis ocurrió tras un freno en el crecimiento económico, hoy algunxs analistas hablan de cierto repunte de la economía, aunque tal reactivación no se verifica en el día a día de las grandes mayorías.

De la Rúa había asumido como cabeza de una coalición llamada la Alianza, que se fragmentó poco tiempo después de su llegada al poder con la renuncia del vicepresidente Carlos «Chacho» Álvarez, a solo diez meses de haber asumido.

Con este último reordenamiento del gabinete, nuestro Presidente profundiza su aislamiento cediendo a sus aliadxs áreas claves de la administración central, y pagando el altísimo costo de destronar a una Ministra de Economía que asumiera con bombos y platillos hace poco más de 15 días, así como devolviendo a Scioli a su embajada en Brasil.FUENTE DE LAMAGEN, GETTY IMAGES

En tal contexto, vale la pena tener en cuenta que justamente la crisis de 2001 llevó a que millones de argentinos empezaran a recibir subsidios del Estado, ayuda que hoy ha sido puesta en tela de juicio sin ofrecer alternativas significativas para reemplazarla.

El alza de precios es quizás el factor más preocupante de la actual crisis económica, ya que ha contribuido a que millones de personas caigan por debajo de la línea de pobreza (y que ésta esté alcanzado niveles superiores a los de 2001) 

Además, se estima que 2022 terminará con una inflación próxima al 80%. Y los salarios han quedado muy rezagados.

Sin embargo, los expertos remarcan que la inflación no fue un factor relevante en la antesala de la crisis de 2001. 

El desempleo, en cambio, sí fue un factor importante de esa crisis, ya que por entonces llegó a niveles récord. Dos meses antes de que renunciara De la Rúa alcanzaba al 18,3% de la población. En el primer trimestre de este año ya registra un 7%.

Por último, está el dato que más parece alarmar a quienes temen que Argentina caiga en un nuevo default – o cesación de pagos de la deuda externa -, como el que se declaró en 2001: el vertiginoso aumento del riesgo país, que hoy se acerca a los 3.000 puntos y sube mucho más que en el resto de la región. 

En este contexto es entendible la preocupación. Sin embargo, ese guarismo sigue  alejado del de 2001, cuando el riesgo país llegó a 5.500 puntos.

No obstante, ante el quiebre del contrato electoral que llevó al Frente de Todxs al gobierno, el descontento social escala y las manifestaciones de protesta también.

Del laberinto se sale por arriba 

En la base rumorosa de la pirámide social gana terreno considerar como madre de todas las batallas al desconocimiento  del acuerdo con el FMI. 

Por otra parte, está a la vista que el Estado actual es inviable. Se impone pues  crear un Fondo Nacional de Desarrollo,  constituido con los recursos que no irán al pago de deudas fraudulentas, reserva que debería estar al servicio de la economía popular – particularmente en el sector alimentario – y encarar la distribución planificada de alimentos, la que debería quedar bajo control social del pueblo organizado. 

A la vez, urge desarrollar la transformación de la materia prima para agregar valor y contribuir a la reorganización del territorio generando nuevos polos productivos.

Tales iniciativas tendrán asidero en el marco de un proceso Constituyente que, yendo de lo simple a lo complejo, permita reagrupar a las fuerzas sociales emergentes en un Frente Popular, por fuera del bipartidismo reinante sujeto a un electoralismo inconducente.

Lo cierto es que hay hambre, y existe una relación directa entre este y la tenencia de la tierra. Por ende, ese flagelo también demanda  convocar a los campesinos empobrecidos y pueblos originarios democratizando el acceso a la tierra, un bien que no debe ser el sustento de los agronegocios, sino de la comida indispensable para nuestro pueblo.

La crisis en curso agobia, pero uno de los indicadores más alentadores a tener en cuenta en estas horas es el camino unitario que comenzaron a recorrer los sectores más castigados de la sociedad, los que ante un panorama tan acuciante, deberían ir acordando los lineamientos de su propio programa de emergencia nacional.-

JORGE FALCONE



Massa debuta peregrinando ante el 

capital financiero internacional

Por Camila Garcia, Resumen Latinoamericano, 01 de agosto de 2022. 

El nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, prepara una gira por Nueva York, París y Qatar con el objetivo de congraciarse con el capital financiero internacional. De esta manera buscará refrendar las lecciones dictadas por la titular del Fondo durante la visita de Batakis, asegurar la continuidad de la asistencia del Banco Mundial, que prometió un desembolso de 200 millones de dólares y además destrabar los créditos ya otorgados por el BID. La escala parisina estará centrada en retomar las negociaciones por los vencimientos pendientes con el Club de París, y el último punto de la gira será dedicado a contactar con los poderosos fondos de inversión soberanos de Qatar. Que esta sea la primera acción de Massa como superministro, en medio de una acuciante crisis económica y social, desnuda que en su agenda no figura resolver las necesidades urgentes de las masas trabajadoras.

El viaje tiene como telón de fondo las derruidas reservas del Banco Central: “Las reservas se aumentan de tres modos: con más exportaciones, con la atracción de inversiones productivas y con turismo receptivo. Pero también con préstamos internacionales” (Página12, 1/8). El gobierno recurre a los organismos multilaterales porque el mercado de crédito internacional está virtualmente vedado para Argentina, con un riesgo país que oscila los 3.000 puntos, y coloca así al país a merced de las exigencias del capital financiero y el imperialismo. Esto quedó en evidencia cuando Batakis viajó a Washington, donde el Banco Mundial y el BID condicionaron los nuevos desembolsos a contar con garantías de que se llevará adelante el ajuste necesario para poder garantizar el pago de la deuda.

Implica también una mayor injerencia de la Casa Blanca sobre la política exterior de Argentina, en un escenario atravesado por la guerra en Ucrania y las disputas comerciales entre las principales potencias. Es el principal activo de Massa, habida cuenta de sus aceitados vínculos con la embajada yanqui. Lo mismo puede decirse de la intención de despejar dudas sobre la deuda con el Club de París, una hipoteca ilegítima y usuraria que continuará abultándose al calor de nuevas reestructuraciones. La principal condición de este pool de acreedores es que los pagos a China reciban el mismo tratamiento.

Mientras inicia su gestión buscando el visto bueno del capital financiero internacional, Massa tomará la tarea de cumplir con las metas anuales del Fondo Monetario reforzando el torniquete del gasto fiscal, algo que afectará de lleno a salud, educación, asistencia y seguridad social. Nada de esto parece despejar la perspectiva de una devaluación, que agravará aún más la estampida inflacionaria y agravarán el saqueo de riquezas del país.

La salida a la crisis nacional debe partir de la ruptura con el Fondo Monetario y el no pago de la deuda. Hay que impulsar un paro nacional y un plan de lucha contra todo el arco político que está totalmente sometido al capital financiero y le da la espalda a las necesidades populares.

Fuente: Prensa Obrera



Buenos Aires: pilar del agronegocio, 

concentración de tierras y otro modelo 

posible

Por Nahuel Lag, Resumen Latinoamericano, 01 de agosto de 2022. 

Radiografía del agro bonaerense, desde soja transgénica hasta trigo agroecológico, desde uso masivo de agrotóxicos hasta agricultura biodinámica. En Buenos Aires el 16% de las explotaciones agropecuarias controla el 66% de la tierra. Y también se multiplican las alternativas: más de 5000 experiencias que muestran que otro modelo agropecuario está en marcha.

La provincia de Buenos Aires es el principal territorio agropecuario del país. En su extensión de 30.757.100 hectáreas, 23,7 millones son parte de la superficie rural en la que se distribuyen 36.700 Explotaciones Agropecuarias (EAP). De sus 135 municipios, 110 son de perfil rural: al norte la denominada “zona núcleo” del agronegocio con la soja como protagonista, el sureste triguero con porciones hortícolas y papa, la zona centro y serranías del oeste dominadas por las pasturas para el ganado bovino; y el “cinturón verde” hortícola –de La Plata a Campana– rodeando el Conurbano.

Según el Censo Agropecuario 2018, diez millones de hectáreas estaban destinadas a cultivos y trece millones a la ganadería. En territorio bonaerense el modelo sojero transgénico y su paquete agroquímico avanzó sin parar desde 1996, con la mirada puesta en commodities y exportación, pero comenzó a construirse desde los campos y huertas una respuesta: la agroecología. El registro voluntario de productores agroecológicos, abierto en 2020 por el Ministerio de Desarrollo Agrario, cuenta con 321 productores que representan 23.000 hectáreas agroecológicas. 

Las estadísticas agropecuarias padecen de cierta orfandad por los dispares relevamientos de los últimos cinco Censos Nacionales Agropecuarios (CNA) –1969, 1988, 2002, 2008 y 2018–. Como explica el investigador Carlos Alberto Rossi en su apartado sobre Buenos Aires en el libro «La Argentina Agropecuaria vista desde las provincias: un análisis de los resultados preliminares del CNA 2018» , las 23,7 millones de hectáreas censadas en 2018 significaron dos millones menos que las relevadas en el CNA 2022 y 3,5 millones menos que en el CNA 1988, algo “poco creíble” en “un contexto expansivo de la agricultura y la ganadería, impulsado por la agricultura industrial y el llamado ‘agronegocio’”.

Sin embargo, a partir de la comparación del Censo 2018 y las cifras obtenidas en los censos anteriores no quedan dudas de las consecuencias del modelo agropecuario aplicado en los últimos 50 años: 

  • Concentración de las tierras: el 16 por ciento de las EAP controlan el 66,5 por ciento de la superficie, todas con más de 1000 hectáreas.
  • En otro extremo, con menos de 100 hectáreas, aparecen el 30 por ciento de las EAP que posee sólo el 1,8 por ciento de la superficie. 
  • Reducción drástica de las explotaciones agropecuarias: se pasó de 75.531 en 1988 a 51.116 en 2002 y se llegó a 36.700 en 2018.
  • Expulsión de pobladores rurales: en 1988 había una persona cada 141 hectáreas y en 2018 una cada 258 hectáreas.
  • Reducción del trabajo rural: el CNA 2018 registró un 18,5 por ciento menos de trabajadores permanentes, incluyendo a productores y socios, que en el CNA 2008.

Las cifras también permiten confirmar que la soja es la estrella del modelo del agronegocio:  la superficie cultivada con oleaginosas —soja y girasol, principalmente– representaba el 19,4 por ciento de la superficie cultivada en 1988 y llegó al 39,8 por ciento en 2018, año en el que la soja representó el 86,5 por ciento de las hectáreas sembradas con oleaginosas en Buenos Aires. En cifras totales, fueron 3,9 millones de hectáreas de soja frente a 1,8 millones de maíz y 1,6 millones de trigo. Algo que se modificó en las últimas campañas, pero está lejos de revertirse.

Radiografía del Argro Buenos Aires
Foto: Geronimo Molina / Subcoop

De la soja y los agrotóxicos a la agroecología

Junto a la soja transgénica –aprobada en 1996 por el entonces secretario de Agricultura, el bonaerense Felipe Solá– Buenos Aires también es en la actualidad el reflejo de los efectos contaminantes del modelo basado en el paquete de agrotóxicos, como demostró el detallado informe «Relevamiento de la utilización de agroquímicos en la provincia de Buenos Aires» publicado en 2013 por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Plata, con la coordinación del ingeniero agrónomo Santiago Sarandón.

Según el informe, solo el cultivo de soja demandaba el 46 por ciento del total de plaguicidas utilizados por los agricultores. Y el glifosato fue el agroquímico más empleado. “Tanto el barbecho químico de los cultivos bajo siembra directa, como el mantenimiento de los cultivos transgénicos RR. Es importante destacar que no es el cultivo en sí, la especie elegida: maíz, sorgo, soja o trigo, entre otros, el que se asocia a la liberación de agroquímicos, sino el modelo productivo elegido”, apunta el informe.

Sin información oficial disponible sobre el uso e impacto de los agrotóxicos, los estudios impulsados por asambleas de pueblos fumigados y organizaciones de la sociedad civil –a partir de los informes de las propias cámaras empresarias de agroquímicos– determinaron que la Argentina registra la tasa promedio más alta del mundo en uso plaguicidas: 12 litros por habitante, por año, como denunció la campaña nacional Basta de Venenos.

La contaminación del agua, el aire y el suelo está siendo demostrada por las poblaciones afectadas –ante la falta de regulación también a nivel provincial– como ocurrió recientemente con los estudios realizados en localidades del agro bonaerense como Lobos o Baradero, donde los ciudadanos impulsan ordenanzas locales para protegerse de las fumigaciones con agrotóxicos.

Según un estudio de Daniela Dubois, integrante de la Red Federal de Docentes por la Vida, de los 135 partidos bonaerenses (hasta 2018), 69 eran los que no contaban con ningún tipo de regulación local sobre el uso de agrotóxicos. Mientras en casos como Exaltación de la Cruz o Pergamino se logró un límite a través de fallos judiciales y localidades como Ayacucho avanzaron con ordenanzas limitadas en años posteriores al estudio.

Se trata de las denominadas zonas de exclusión –en torno a cascos urbanos, escuelas rurales y cursos de agua– que podrían significar un impulso significativo a otro modelo de producción que respete la salud del ambiente y la de los habitantes cercanos a las explotaciones agropecuarias, y que priorice el abastecimiento local de alimentos sanos. El modelo propuesto por la agroecología.

“En 2012 empezamos a discutir el modelo agropecuario por la salud y el cuidado del ambiente, por el aire que respiramos y el agua que tomamos. No sabíamos cómo salir, pero esa inquietud nos llevó a buscar en la agroecología”, cuenta desde Guaminí –en el centro-oeste provincial, al límite con La Pampa– Marcelo Schwerdt, presidente de la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología (Renama), organización que reúne a 200 productores con más de 100 mil hectáreas en 40 municipios del país.   

Según el Censo Nacional Agropecuario más reciente (2018), existen unos 5000 establecimientos en el país con producción de tipo orgánica, agroecológica o biodinámica. El mismo censo marca una escasa participación de la producción hortícola “a campo” o en invernáculo de solo el 0,2 por ciento de la superficie cultivada en la provincia, a pesar de ser la que aporta los alimentos frescos a las mesas de las grandes ciudades.

En ese modelo “a campo” e intensivo –particularmente en los invernáculos del “cinturón verde” del Conurbano con gran uso de agroquímicos–   también crece la agroecología. “Lo planteamos como un modo de producción superador para que el campesino y la campesina mejoren su producción, bajen los costos y nadie se envenene con lo que come”, sintetiza Agustín Suárez, referente nacional de UTT. En Buenos Aires, la UTT cuenta con 100 hectáreas agroecológicas y representa a 9000 familias productoras y productores en los cordones hortícolas en los partidos del Conurbano, General Pueyrredón, Villarino y Bahía Blanca.

Radiografía del Argro Buenos Aires
Foto: Renama

El peso de la Buenos Aires agropecuaria: ¿producir para quién?

En los distintos censos realizados desde 1969, según detalla el investigador Carlos Rossi, la superficie relevada en la Buenos Aires osciló entre el 14 y el 15 por ciento de la registrada en el total del país. Pero la participación es más relevante en la producción agropecuaria nacional. Medido por decenios, la provincia produjo, en promedio, entre las campañas 2009/10 y 2018/19, el 93,1 por ciento de cebada para grano, el 56 por ciento del girasol, el 49,5 por ciento del trigo, el 33,1 de la soja y el 28,9 por ciento del maíz, respecto del total nacional.

En 2021, según información del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, la participación de las exportaciones de Buenos Aires en el total exportado por el país, en los tres primeros trimestres del año, representaron el 29,2 por ciento de los productos primarios agropecuarios  y el 30,2 por ciento de las Manufacturas de Origen Agropecuario –malta, subproductos del maíz, pellets, harina de trigo, aceite de soja, subproductos de soja y girasol, aceite de girasol y biodiesel–.

A junio de 2022, según el informe de “Coyuntura del comercio externo agroindustrial” elaborado también por el ministerio bonaerense, el acumulado de exportaciones agroindustriales desde la PBA alcanzaban los 6412 millones de dólares, 39 por ciento más que el mismo periodo del 2021 y el mayor valor en el lustro analizado 2017-2022.

Por el lado de la ganadería, según datos de existencias de ganado bovino de la Dirección Nacional de Sanidad Animal (DNSA) del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa, 2020), en promedio para el decenio 2010/19, la provincia de Buenos Aires participó con el 36,7 por ciento del stock total del país, estimado al 31 de diciembre de cada año.

Según un dossier sobre “rodeo de tambo y razas bovinas” publicado por el Indec, en base al CNA 2018, Buenos Aires es la tercera provincia productora de leche con el 21 por ciento del total de tambos del país, detrás de Córdoba (27 por ciento) y Santa Fe (30 por ciento). De las 2.540.000 cabezas de ganado bovino destinadas a tambo, el 90 por ciento se encontraban en estas tres provincias. En Buenos Aires se censaron 690.806 cabezas de ganado destinadas a tambo.

Esas cifras se registran en una provincia que en el segundo semestre de 2021, según el Indec, registra el 42,3 por ciento de pobreza y el 10,5 por ciento de indigencia.

Para producir alimentos sanos se precisan políticas públicas

La agroecología muestra la otra cara de un modelo agropecuario. “El año pasado hubo sobreproducción de trigo agroecológico”, cuenta Yesica Corvino, ingeniera agrónoma, docente de la Escuela Agropecuaria N°1 Martín Fierro y promotora asesora de un grupo de Cambio Rural del INTA en la localidad de Arrecifes, en el norte bonaerense. Allí, en plena zona núcleo, productores se unieron en una red de trigo agroecológico que cultiva sin agroquímicos y pensando en el abastecimiento local. 

“Aunque un productor se dedique a la agroecología aún está condicionado por las políticas macro. En el caso de la sobreproducción de trigo del año pasado, en Arrecifes, no contábamos con molinos y es limitada la capacidad de comercialización. En lo cotidiano falta acceso a servicios de maquinaria que no trabaje con agroquímicos, faltan recursos para generar biofábricas, faltan políticas públicas que permitan aumentar el volumen de los productos agroecológicos”, sostiene Corvino, quien también acompañó a una red de productores hortícolas que sostienen la feria agroecológica de la localidad.

“Las políticas públicas que aplica el Estado para ‘el campo’ están destinadas a la producción de commodities para la exportación, puertas adentro del país las políticas son de libre mercado y concentración de las cadenas productivas. Se gestiona como si los alimentos salieron de las góndolas de los supermercados: necesitamos un Ministerio de la Alimentación para planificar cómo producimos comida”, apunta Suárez, de la UTT.

En 2018, la Renama impulsó la presentación de una Ley de Agroecología provincial con la participación de diputados de todos los sectores políticos que se comprometieron a tratarla. La norma no fue tratada pero varios de sus ejes como la creación de un registro de productores agroecológicos y el fomento de mercados locales son parte de las políticas actuales del Ministerio de Desarrollo Agrario. “Una ley nos permitiría estar seguros de no depender de la voluntad del gobierno de turno”, señala Schwerdt. https://flo.uri.sh/visualisation/10682742/embed?auto=1A Flourish chart

Un modelo concentrado sin gente en el campo

Las explotaciones agropecuarias relevadas en cada Censo Agropecuario cuentan con tres estratos: hasta 100 hectáreas, de 100,1 a 1.000 y de más de 1.000,1 hectáreas. El primer estrato, que representa a los campesinos y pequeños productores, representaba el 59 por ciento de las EAP en 1969 y pasó a tener solo 30,1 por ciento de las EAP en 2018. El segundo estrato –de 100,1 ha hasta 1000 ha– representaban el 35,8 por ciento de las EAP en 1969 y creció hasta el 54 por ciento en el CNA 2018, pero redujo su participación en la superficie total de 43,3 por ciento al 31,7 por ciento en el mismo periodo.

En paralelo, el suelo bonaerense evidenció un cambio en la tenencia de la tierra: la propiedad llegó a un máximo del 78 por ciento en 1988 y comenzó a caer hasta un mínimo del 59,7 por ciento en 2018. A la par se incrementó el arrendamiento desde su piso de 13,6 por ciento en 1988 hasta el 34,7 por ciento del último censo. La foto se completa con el relevamiento de las explotaciones de más de 1000 hectáreas, la de los grandes terratenientes, que pasaron del 5,2 por ciento del total de explotaciones en 1969 al 16 por ciento de la explotaciones con el 66,5 por ciento de la tierra censada en 2018.

Mientras crecieron las tierras en pocas manos y los arrendamientos, la gente comenzó a irse del campo. En lo que Rossi califica como “un cambio radical” señala que entre los censos 2008-2018, sólo 8778 productores o productoras residían en sus campos, un 50 por ciento menos en comparación con el censo realizado 20 años antes.

 “En el censo agropecuario es muy patente la tendencia a la concentración. En esta coyuntura, lo que hay que plantear es el modelo agropecuario ¿para quién? Desde 2012, la Renama creció con el lema ‘la salud, el campo y la vida’ y hemos demostrado que la agroecología es viable, en la agricultura extensiva, en fruticultura, en modelos de monte y sierra con rodeos ovinos, en la ganadería y con tambos pastoriles. Ante la pregunta de un campo para quién, en el cómo hacer que la gente vuelva al campo, la agroecología tiene muchas respuestas”, asegura el referente de la Renama, biólogo y director del Centro de Educación Agraria N°30 de Guaminí.

Corvino señala que el modelo de arrendamiento se evidencia en Arrecifes, donde al andar por los caminos rurales se ven campos uniformes, sin alambrados y con los típicos cultivos de rotación para la exportación: soja, maíz y trigo. En medio de explotaciones arrendadas en contratos por año donde los suelos no se rotan ni se cuidan, la ingeniera agrónoma resalta la experiencia que vive en el grupo de Cambio Rural local: “Hay nuevas generaciones de productores que quieren realizar cultivos sustentables, que comienzan a ver la producción desde el reciclado de nutrientes, los bioinsumos, el intercambio de semillas, los cultivos de cobertura y la rotación de tierras”.

En las pequeñas extensiones donde se producen frutas y verduras la lógica no varía. La falta de propiedad de la tierra es una constante. Según la UTT, el 75 por ciento de los y las productoras hortícolas no son dueñas de las tierras en las que trabajan. Para contrarrestar esta realidad la organización de pequeños y pequeñas productores presentó en el Congreso y a nivel provincial la Ley de Acceso a la Tierra. Este febrero, la iniciativa perdió estado parlamentario por tercera vez. https://flo.uri.sh/visualisation/10694585/embed?auto=1A Flourish chart

¿Qué trabajo genera el campo en Buenos Aires?

“La agricultura dominante busca reducir al mínimo el empleo directo en las Explotaciones Agropecuarias (EAP) y los requerimientos de trabajo son reemplazados por prestadores de servicios, trabajadores sin relación de dependencia e informales”, sostiene Rossi en su investigación y lo pone en cifras: el total de trabajadores y trabajadoras permanentes alcanzó a 79.796 personas en 2018, un 18,5 por ciento menos que el número registrado en el CNA 2008 y un 33 por ciento menos que en el CNA 2002.

Según el Mapa de Trabajo Agropecuario, que presentó el Ministerio de Desarrollo Bonaerense el 1 de mayo de 2022, solo el 32,1 por ciento de los establecimientos agropecuarios declaró contratar a un total de 43.377 personas, entre las cuales dos tercios son trabajadores permanentes, el 22,6 por ciento son temporarios ocupados menos de seis meses y un 13,4 por ciento temporarios de más de seis meses.

En base a ese trabajo, realizado en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el gobernador Axel Kicillof, en una entrevista con el Cohete a la Luna, sostuvo que  “hay que escribir de nuevo y analizar muy bien la nueva anatomía y sociología de lo que se llama ‘campo argentino’”. Y ejemplifica: cada 1000 hectáreas, los cultivos extensivos del actual modelo producen escaso empleo, como la soja (11 personas), el trigo (8) y el maíz (6), mientras que la producción bajo cubierta asciende a 1209 y la cría de porcinos a 46.

El referente nacional de la UTT confirma esos números y resalta cuánta mano de obra podría generarse en toda la provincia si se ampliara la superficie de tierras destinadas a la horticultura. Suárez indica que en tan solo una hectárea con invernáculo trabajan, al menos, tres personas a las que se suma mano de obra temporal, mientras que los cultivos a campo abierto como la papa y la cebolla también requiere de cuidados diarios y de trabajo de jornaleros en la época de cosecha.   

“Es ridículo que en 10.000 hectáreas sólo haya un ingeniero trabajando y que lo visite una vez por mes”, apunta Schwerdt sobre la receta agropecuaria que desplaza a tantos productores en nombre de los rendimientos de maíz y soja para la exportación. El referente de la Renama ejemplifica con el modelo de producción de los tambos pastoriles: donde los paquetes de fertilizantes y agroquímicos se reemplazan por manejos agroecológicos que ofrecen pasturas más diversas y abundantes; y que en 50 hectáreas logran bajar los costos para obtener mejor rentabilidad que un tambo de 600 hectáreas.

“Un establecimiento agroecológico te demanda estar en el campo, porque implica seguir de cerca el cuidado del cultivo, de los animales, entender el sistema para aumentar su biodiversidad”, sentencia la ingeniera agrónoma de Arrecifes.

Radiografía del Argro Buenos Aires
Foto: Nicolas Pousthomis / Subcoop

Cambio de uso del suelo a pedido del mercado

Basado en el Censo Agropecuario 2002 –como indica el investigador Rossi, el más completo de este siglo con 25.788.670 hectáreas censadas–, el «Relevamiento de la utilización de agroquímicos en la provincia de Buenos Aires» presenta un trabajo minucioso mensurando el predominio de la actividad agrícola por cada partido, según superficie rural y actividades desarrolladas, marcando el nivel de “agriculturización” o “ganaderización”.

El resultado es un predominio de los cultivos en el norte de la provincia –dominados por la soja– y en el sur de la zona costera, donde la combinación soja (cultivo de verano) y trigo (cultivo de invierno) domina. Sin embargo, a lo largo y ancho de la provincia también se dan otros cultivos: maíz, girasol, avena, cebada cervecera, colza, girasol, sorgo.

En tanto, el centro provincial desde los primeros partidos rurales fuera del Conurbano hasta las sierras del oeste y los partidos del sur en la región patagónica predomina la ganadería bovina con pastizales naturales o los forrajes anuales implantados, conocidos como “verdeos de invierno” o “verdeos de verano”, o forrajes perennes.

El análisis de Rossi indica una intensificación del uso del suelo en Buenos Aires con el crecimiento de los cultivos anuales de cereales y oleaginosas, ampliando los usos de primera y segundo ocupación de los mismo lotes: combinando cultivos de invierno con cultivos de verano —la proporción de la superficie cultivada en segunda ocupación se incrementó de 5,1 de 1988 a 10,8 en 2018— y una contracción de las forrajeras perennes, cultivos para la ganadería.

Mientras en el Censo 2002 los cultivos anuales representaron el 60 por ciento de la superficie cultivada total y las forrajeras perennes el 26,9 por ciento, en el CNA 2018 los primeros pasaron a constituir el 73,5 por ciento del total y las segundas apenas el 10 por ciento. En particular, los cereales y oleaginosas representaban el 50,5 por ciento de la superficie cultivada en 1988 y continuaron en ascenso: 62,3 por ciento (2002), 71,6 por ciento (2008) y 74,3 (2018).

A pesar del avance de los cereales y oleaginosas, la ganadería continuó ocupando la mayor parte del territorio bonaerense con 13 millones de hectáreas –diez  millones con pastizales naturales y 605 mil de bosques y montes–. Sin embargo se registró una caída tanto de EAP dedicadas a la ganadería como la cantidad de cabezas: en 2002 unas 39.113 explotaciones agropecuarias contaban con 16.612.170 cabezas, mientras que (en 2018) 24.754 explotaciones tenían 15 millones de cabezas. Eso señala un nuevo proceso de concentración también en la explotación ganadera: la cantidad de bovinos por EAP creció el 110,4 por ciento entre 1974 y 2018 (de 288 cabezas promedio a 606).

En cuanto al ganado porcino y ovino la cantidad de cabezas cayeron estrepitosamente. La cantidad de porcinos bajó de 1.201.840 en 1974 a 814.392 en 2018 y los ovinos descendieron de 10.849.237 a 938.288 en el mismo periodo. Esos dos procesos hablan de un proceso de concentración en la cría de cerdos donde la cantidad de cabezas por establecimiento productivo creció 676,3 por ciento y una cambio de uso en la producción ovina que liberó de dos millones de hectáreas para otros usos ganaderos y agrícolas.

Todos los cambios advertidos en las estadísticas confirman la imposición de un modelo de negocio y no de un modelo de producción de alimentos. “Siempre se está hablando de los precios, pero hacia adentro del campo cada productor puede replantear sus costos cambiando la forma de producir”, invita a repensar el modelo el presidente de la Renama.

“La agroecología baja los costos de producción de un 40 a un 50 por ciento. El INTA lo tiene estudiado, pero nosotros lo veíamos en la cara de los productores cuando se les iba el nerviosismo de estar con pánico, endeudados hasta la cabeza por los insumos”, señala Schwerdt y pone como ejemplo el caso de un productor de la Renama: “En el primer año con planteo agroecológico, en 2015, bajó medio millón de pesos de costos –de insumos y fertilizantes–, después de siete años de transición está obteniendo un maíz de 10.000 kilos por hectárea a muy bajo costo. Antes hacía solo maíz y soja, ahora rota los lotes y hace maíz, soja, cebada, centeno, avena y el campo mejora”.

Verduras, frutas o barrios privados

Si en las miles de hectáreas de la extensa pampa bonaerense el cambio del uso del suelo está atado a lo que demanda el mercado: más hectáreas para oleaginosas y cereales, y el ganado concentrado en menos hectáreas y en los bovinos; en los “cinturones verdes” que rodean al Conurbano bonaerense las producciones hortícolas (que ponen en las meses el 60 por ciento de los alimentos) deben competir con la especulación inmobiliaria para los barrios privados.

A pesar de la relevancia que tiene para el abastecimiento del mercado interno, según el CNA 2018, la hortícultura estaba en su nivel histórico más bajo representando solo el 0,2 por ciento del total del área cultivada en la provincia (con un total de 28.335 hectáreas). Esto significó un tercio menos que en 1988, cuando contaba con 67.911 hectáreas.

Según el Censo hortiflorícola de 2005 realizado por el gobierno de Buenos Aires, el área cultivada estaba en 31.765 hectáreas. Más allá de las cifras totales, el análisis sirve para tener un panorama del mapa hortícola provincial. Los principales cultivos son papa, cebolla, lechuga, batata, acelga, zapallo anco, tomate, choclo y espinaca.

El cinturón hortícola platense –de parcelas más chicas e invernáculos– era el segundo en importancia por su superficie luego de General Pueyrredón, donde predomina el cultivo “a campo”. En tanto, la superficie frutícola bonaerense contaba con 14.784 hectáreas y los principales cultivos: durazno, naranja, olivo, ciruela y mandarina.

“Como los núcleos de producción hortícola están alrededor de las ciudades, el centro urbano crece y empuja hacia afuera. Los terrenos hortícolas se encuentran en plena competencia con los countrys desde La Plata hasta Campana”, analiza Suárez a la luz de la reducción de hectáreas hortícolas y marca un ejemplo: “La ruta 36 era la zona hortícola por excelencia en La Plata, pero se han comenzado a correr hacia al sur a Punta Indio y hacia el norte a San Vicente, donde hay campos más económicos con tierras de menor calidad que se utilizaban para ganadería”.

Radiografía del Argro Buenos Aires
Foto: Prensa UTT

La agroecología y la soberanía alimentaria bonaerense

Agustín Suárez, de la UTT, relaciona la reducción de hectáreas de la horticultura a una perspectiva desde la soberanía alimentaria: “La Argentina está en la mitad de los valores que la FAO recomienda en frutas y verduras por habitante por año, por lo que si la política pública fuera que todos los habitantes comen lo necesario, la producción debería duplicarse”. Ese análisis se podría ampliar a toda la producción.

Según la Dirección Nacional de Agroecología, a las cantidades y los valores promedio de rendimiento de producciones agroecológicas a nivel nacional, se precisa una superficie de 196 hectáreas para abastecer una población de 1000 habitantes, de acuerdo los valores de la dieta diaria propuesta por la Guía Alimentaria Nacional –500 gramos de leche y yogurt, 30 gramos de queso, 25 gramos de huevos, 70 de carne vacuna, 400 de verduras, 300 de frutas, 250 de legumbres y cereales, 120 gramos de pan y 30 gramos de aceite–. Toda esa  producción puede realizarse en la provincia de Buenos Aires.

¿De dónde obtener esas hectáreas para producir alimentos para el mercado interno? “Tenemos que ir hacia un plan de reducción de agroquímicos. No ir de hoy para mañana a cero. Pero tenemos experiencias concretas de que se puede hacer a corto plazo”, sostiene el presidente de la Renama. La producción de alimentos sanos podría tener directa relación con las zonas de exclusión para la ampliación de la frontera agroecológica.

En Arrecifes esa legislación se consiguió en 2016, con el impulso de organizaciones locales como Arrecifes Necesita Saber. La ordenanza local impone una zona de exclusión al uso de agroquímicos de 300 metros. Sin embargo, hasta el momento las hectáreas afectadas no recibieron incentivos para iniciar la transición a la agroecología. Ese proceso sí ocurre en las cinco hectáreas de la escuela agraria local con un módulo demostrativo en el que ya cuentan con un tambo que podría comenzar a abastecer localmente. “No hay vuelta atrás con el avance de la agroecología, pero hay que seguir trabajando en el desarrollo de las experiencias locales y la autonomía de los servicios e insumos”, apunta Corvino.

En la localidad bonaerense de Baradero, otro municipio de la “zona núcleo”, aún no cuentan con una ordenanza que límite el uso de agrotóxicos y el gobierno local propone limitar las fumigaciones terrestres a solo 250 metros. Según la Red Local de Estudios Agroecológicos Baradero-San Pedro (Relea), ese límite mínimo habilitaría para la puesta en marcha de la agroecología entre el tres y cinco por ciento del total de la zona productiva del partido, entre 3000 y 5000 hectáreas de las 100.000 hectáreas productivas, de acuerdo al CNA 2018. Siguiendo los cálculos de la Dirección de Agroecología, sería suficiente para abastecer a la población de 28.000 habitantes de la localidad.

* Este artículo cuenta con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll Cono Sur

Fuente: Agencia Tierra Viva



Bandera roja y afafan

Por Adrián Moyano / Resumen Latinoamericano, 1 de agosto de 2022

De no haber existido anarquistas nuestra imaginación política sería más escuálida, y más miserable aún. Y aunque se filtre únicamente en cuentagotas, la «idea» sigue siendo un buen antídoto contra las justificaciones y los crímenes de los poderosos.

Christian Ferrer 1

En noviembre de 1921, la huelga general estaba declarada en Santa Cruz. En sus comienzos, el movimiento se cuidó especialmente por evitar la violencia. Los delegados ingresaban a las estancias, realizaban asambleas con los peones y luego, se requisaban las armas de los patrones. También se confiscaban alimentos, a los cuales se contabilizaba de manera meticulosa y documentaba en vales que llevaban la firma de Antonio Soto, secretario general de la Federación Obrera. En ocasiones, si la asamblea coincidía con la presencia de estancieros o administradores, éstos quedaban como rehenes. Sin embargo, los huelguistas evitaron hasta que más no pudieron enfrentamientos con la Policía. El diario «La Unión», portavoz de la Sociedad Rural, tuvo que admitir en su edición del 5 de noviembre: «Quieren marchar a (Río) Gallegos. Lo único que buscan es la libertad de los presos. También aseguran las informaciones que los sublevados no tratan de hacer daño alguno» (Bayer 1974 T II: 128).

La huelga era la medida con que obreros y peones respondían a las redadas policiales en Puerto Deseado, Puerto San Julián, Puerto Santa Cruz y Río Gallegos. En la última de las localidades, las fuerzas de seguridad habían allanado y clausurado el local de la Federación Obrera. Entre los detenidos estaba Antonio Paris, de origen español, cuyas convicciones irritaban sobremanera al establishment santacruceño: trabajador gastronómico, el 9 de julio anterior Paris y sus compañeros se habían negado a servir la cena en el banquete patriótico de los poderosos locales, al encontrarse entre los comensales un patrón que, por entonces, era objeto de boicot. Paris era secretario general de la organización obrera de la localidad y los efectivos policiales se ensañaron particularmente con su humanidad. Luego de golpearlo con virulencia, fue deportado en un transporte de la Armada de la República Argentina, junto con otros trabadores. «Compañeros: no debéis trabajar hasta que los deportados vuelvan a nuestro seno, y sean puestos en libertad los que están en la cárcel», afirmaba el volante que la Comisión de Huelga alcanzó a imprimir el 28 de octubre (Bayer 1974 TII: 121). Para disponer la deportación no se había realizado procedimiento judicial alguno. Ante la represión y la arbitrariedad, los trabajadores se defendieron con la herramienta que mejor conocían.
Cuando las columnas de peones se aproximaban a los cascos de las estancias, en general, estancieros o administradores huían. No fue el caso de los Schroeder, alemanes propietarios de la estancia Bremen – El Cifre. A pesar de las noticias alarmantes y siempre distorsionadas, la totalidad de la familia permaneció en las instalaciones. El hijo mayor de la pareja venía de servir en el ejército alemán durante la Primer Guerra Mundial y según la reconstrucción que hiciera Osvaldo Bayer, era un eximio tirador. En la mañana del 5 de noviembre hizo su aparición «una partida de diez hombres con la clásica bandera roja al frente» (Bayer 1974 TII: 121). Se componía por un trabajador español, otro argentino y «ocho chilotes». En el casco, los aguardaban en silencio cinco hombres armados, al menos uno de ellos, con un flamante Mauser. «Los huelguistas vienen gritando ¡viva la huelga! y los chilotes pegan alaridos a lo indio tal vez para darse coraje» (Bayer). El grupo se aproximó a las instalaciones sin precaución alguna y recibió de lleno la descarga. El español Martínez y el entrerriano Caranta perdieron la vida instantáneamente porque los Schroeder tiraron a la cabeza, es decir, a matar. El resto del grupo retrocedió 500 metros, intentó sostener el tiroteo, pero sólo contaba con algunos revólveres. Como el intercambio era desventajoso y los estancieros habían herido a otros peones, se retiraron. Los patrones aprovecharon para dirigirse a Puerto Coyle y telegrafiar a la Policía, que efectivamente, mandó un destacamento para que se sumara a los tiradores civiles.

Cuando los huelguistas supieron que Benito Martínez García y José Caranta habían caído, conformaron una partida de 10 peones para tomar la estancia, esta vez, armados con Winchester. El grupo consiguió sorprender a un efectivo que estaba de guardia, pero el resto de los uniformados abrió fuego. Los peones no conseguían avanzar y sus municiones eran limitadas, entonces, «el chilote Roberto Triviño Cárcamo tomará la iniciativa y avanza con su caballo a la carrera y lo siguen en forma totalmente desordenada sus restantes compañeros» (Bayer 1974: 135). Un balazo detuvo mortalmente a su animal, el resto de la partida retrocedió y horas después, policías capturaron a Triviño Cárcamo, para conducirlo a golpes hasta las casas. Sus captores lo ataron a un molino.

Cuando tropas del Ejército desembarcaron cerca de Río Gallegos el 9 de noviembre, el gobernador del Territorio Nacional informó al teniente coronel Varela que la estancia Bremen – El Cifre estaba ocupada por los huelguistas, descripción del todo mendaz. El jefe militar dispuso ir en persona hacia el establecimiento, con un oficial y 12 soldados del Regimiento 10° de Caballería. Después de constatar que la Policía era dueña de la situación, retornó a la ciudad costera. Por los relatos policiales, supo que Triviño Cárcamo había permanecido atado al molino durante varios días. Por las noches, sus compañeros intentaban el rescate, pero eran rechazados por la partida policial que se parapetaba en los galpones. Los tiroteos se sucedieron anochecer tras anochecer. El por entonces comisario Isidro Guadarrama le dijo a Bayer que, en esas circunstancias, el peón chilote «se reía de la Policía cuando empezaban a sonar los tiros gritando: ¡viva la huelga!» (1974: 147). Ofuscado por esa muestra simultánea de desdén y convicción, el jefe militar ordenó su fusilamiento. Así se hizo «y el chilote recibió los impactos entre tranquilo y sorprendido». Fue enterrado junto con Martínez y Caranta, ante la mirada de los Schroeder. Fue el primero de los fusilados por las fuerzas del Estado, el primer nombre de una larguísima lista que pocas semanas después, ni consignaría la identidad de los caídos. Roberto Triviño Cárcamo perdió la vida lejísimos de Ancud, mientras demandaba la restitución de compañeros deportados. La entregó al seguir banderas rojas, cuando las gargantas de los peones se enronquecían al proferir «alaridos a lo indio» y vivas a la huelga.


Enseñas proletarias

Los intentos por conformar una entidad que agrupara a los diversos gremios databan de 1890. En la misma jornada que por vez primera se realzó en Buenos Aires el 1ro de Mayo, «se resolvió crear una federación de obreros de la república, publicar un periódico para la defensa de la clase obrera y dirigir al Congreso Nacional una petición solicitando la sanción de leyes protectoras del trabajo. Se constituyó la Federación Obrera a comienzos de 1891 con una media docena escasa de gremios», consignó el historiador Diego Abad de Santillán (2005: 54). Desde el vamos, quedaron en evidencia las diferencias ideológicas entre anarquistas y socialistas, a tal punto que del acto del 1ro de Mayo de 1891, los segundos optaron por no participar. La mayoría anarquista insistió en adjudicarles a la conmemoración y al intento de federación «un sentido antipolítico y revolucionario» (Abad de Santillán 2005: 55), es decir, ajeno a los partidos políticos. El 15 de agosto de 1891 se llevó a cabo el primer congreso, aunque la escasa representatividad atentó contra el vigor de la organización. No se pudo avanzar hacia un espacio poderoso y a pesar de la presencia socialista, «el proletariado estaba casi totalmente bajo la dirección espiritual de los anarquistas, obreros todos ellos y muy activos y sobre todo más combativos». Su terminología se refería más a sociedades de resistencia, que a sindicatos o gremios.

En septiembre de 1897, la Sociedad Constructores de Carruajes se separó de la primera federación porque ésta sólo llevaba a cabo accionar político. El obrero ebanista Gregorio Inglan Lafarga, pasó en limpio en «La Protesta Humana», las diferencias de visiones.

Creyeron algún tiempo los obreros que por medio del sufragio, obtenido el poder, podrían adquirir mayor bienestar, y formaron grandes partidos demócratas, socialistas y republicanos, llevaron representantes a los parlamentos, y no por esto su situación mejoró un ápice y así siguieron hasta que viéndose engañados por vanas promesas y ridículas farsas de sus representantes, se decidieron algunas sociedades a adquirir aquel mejoramiento por su propio esfuerzo, formando agrupaciones dispuestas a desplegar todas sus energías para el logro de sus fines fuera del terreno político, entrando de lleno en el terreno de la lucha económica, terreno en el cual caben todas las sociedades, socialistas, anarquistas o lo que fueran, por medio de huelgas aisladas, comarcales o regionales, pasivas o revolucionarias, según exigieran las circunstancias, preconizando como final de esta lucha del trabajo contra el capital la huelga universal, a la que quizá ya se habría llegado si el maldito afán de politiquear, saturado esta vez de cierto perfume obrero, no se hubiera interpuesto […] (Abad de Santillán 2005: 58).

Inglan Lafarga tendía una mano al adversario ideológico, pero señalaba con claridad las diferencias.

En 1900, la situación del proletariado en Buenos Aires y otras grandes ciudades, era desesperante. El diario La Prensa calculaba en 40 mil a los desocupados, sólo en la capital. Se multiplicaban las organizaciones gremiales y ante la voracidad de las patronales, se sucedieron las huelgas. Pero las mejoras que se alcanzaban después de arduos esfuerzos, se evaporaban rápidamente. Entonces, «los militantes obreros y revolucionarios comprendieron que era urgente una táctica más adecuada y se entregaron febrilmente a la tarea de constituir una Federación Obrera Regional» (Abad de Santillán 2005: 75). En marzo de 1901, Inglan Lafarga describió los preliminares en otro artículo de «La Protesta Humana».


Como es sabido, varias sociedades obreras de esta ciudad (Buenos Aires) han concebido el proyecto de celebrar un congreso de todas las sociedades obreras de la República para tratar de fundar una federación de todas ellas, y preocuparse del mejoramiento moral y material de los trabajadores de la Argentina.
Esta idea, al principio recibida con cierta frialdad y desconfianza por las sociedades obreras de tendencias más radicales y de más amplio espíritu emancipador, por los fracasos que sufriera en otras ocasiones en que iniciativas de esta especie estuvieron mangoneadas por elementos politicastros y sectarios, ha recibido hoy el más decidido apoyo de estas mismas sociedades, interpretando al pie de la letra los propósitos de sus iniciadores, que son los de celebrar un congreso puramente obrero y económico y fundar una federación que establezca lazos de unión y corrientes de solidaridad entre todos los obreros de esta República, facilitando por este medio el triunfo de sus luchas y el mejoramiento de sus condiciones de vida (Abad de Santillán 2005: 76).

El columnista convocaba «a todos los amantes de la emancipación obrera de la República» a propagar la meta de conformar una organización «seria y formal de los trabajadores» y fomentar las adhesiones al congreso que se aguardaba, fuera fundacional de «una federación robusta y consciente», que trabajara por «el mejoramiento y la emancipación de la clase explotada». El cónclave comenzó a deliberar el 25 de mayo de 1901, con la participación de 50 delegados en representación de 30 a 35 sociedades obreras de Buenos Aires y otras localidades. Según Abad de Santillán, casi todas las que existían. Al agotarse las deliberaciones de la primera jornada, se aprobó por abrumadora mayoría la fundación de la Federación Obrera Argentina. Al día siguiente, algunas de las mociones que se aprobaron comenzaron a definir su carácter: «el congreso declara que es necesario promover una viva agitación popular para obtener que se respeten la vida y los derechos de los trabajadores» (Abad de Santillán 2005: 80). El cónclave abrazó la huelga general como método y declaró que el 1ro de Mayo era un día de abandono general del trabajo antes que de fiesta, para protestar contra la explotación y afirmar de manera solemne las reivindicaciones del proletariado. También se adoptaron el boicot y el sabotaje como prácticas, y se votó la conformación de escuelas libres bajo el patrocinio de la Federación, entre otras definiciones. Al retomar las deliberaciones unos días después, se aprobó que el comité federal se preocupara de la organización de las mujeres, para luchar por «su elevación moral y económica» (Abad de Santillán 2005: 82). La FOA quedó en funcionamiento.

El año siguiente, la convivencia entre anarquistas y socialistas se tornaría imposible. Pero más allá de esa disputa, el segundo congreso se pronunciaría con clarividencia, como si previera los sucesos por venir. «El congreso obrero, considerando que el militarismo es contrario a los intereses de la humanidad, hace votos para que se haga la mayor propaganda posible en contra de tan bárbaro sistema a fin de que el mayor número de jóvenes reclutas vaya a pasar la frontera antes de vestir la odiosa librea del asesino asalariado y legal» (Abad de Santillán 2005: 93). La FOA así se expresaba cuando en la Argentina, avanzaba la implementación del Servicio Militar Obligatorio y se vivía un clima de tensión con Chile por cuestiones limítrofes. La reunión también aprobó la constitución de federaciones locales y de oficios, para mejor enfrentar a la «explotación capitalista». Además, alentó el surgimiento de sociedades gremiales de mujeres y de sociedades de resistencia en el campo. La declaración de clausura todavía emociona, después de casi 120 años.

El congreso obrero, al clausurar sus sesiones, envía un saludo especial a los trabajadores chilenos, uniendo su voz de protesta contra el criminal propósito de los gobiernos chileno y argentino, que por mezquinos intereses de patria, intentan lanzar las dos naciones a una guerra fratricida.

El segundo congreso de la F.O.A., al clausurar sus sesiones, saluda al proletariado universal, dedica un recuerdo a las víctimas del capital y de la barbarie gubernativa de todos los países y hace votos por la pronta organización de los trabajadores argentinos y por la completa emancipación de los obreros de todo el mundo (Abad de Santillán 2005: 98).

Para frenar el avance obrero, en noviembre de 1902 el gobierno de Julio Roca puso en vigencia la Ley de Residencia, que permitía expulsar del país a los activistas de origen extranjero. Su aprobación encontró como respuesta una «grandiosa» huelga general, en palabras de Abad de Santillán. Pero se declaró el estado de sitio, la Policía sembró el terror, familias proletarias fueron destruidas y la prensa anarquista fue amordazada. A pesar de la ofensiva estatal y burguesa, la FOA llevó a cabo su tercer congreso en 1903, con participación creciente y en sus convicciones, no dio ni un paso atrás: «Hay que fomentar el espíritu de solidaridad y de acción, por cuanto de éstas dependerá siempre el éxito de todos los movimientos parciales, precursores del estallido general en cuya acción intervendrán fatalmente los medios revolucionarios» (Abad de Santillán 2005: 110). Con coherencia ideológica, desde 1904 la denominación que asumió fue Federación Obrera Regional Argentina (FORA), al no aceptar los trabajadores la división política del territorio.
Unos 2.500 kilómetros al sur de Buenos Aires, en 1913 se formalizó la Federación Obrera de Río Gallegos, en la capital del Territorio Nacional de Santa Cruz. Si bien la presencia de trabajadores de origen español era sustantiva en su primera comisión directiva, «la influencia chilena y su actividad se había manifestado ya con anterioridad, introduciéndose en las estancias argentinas con intención de crear subsedes de la Federación de Magallanes en territorio santacruceño» (Güenaga 1998: 594). En los confines de la Patagonia, el internacionalismo proletario era más una práctica concreta que una apelación. En la creación de la organización santacruceña participó activamente un integrante de la magallánica y en el acta fundacional de la primera se consignó hermandad entre las dos organizaciones, además de comunidad de ideas. Ya por entonces, el anarquismo adquirió predominancia en la ideología y los métodos de la actividad obrera. Según la historiadora Rosario Güenaga, las filas sindicales en Santa Cruz se conformaron con dos grupos mayoritarios por su nacionalidad de origen: españoles y chilenos. Les tocó a los primeros aportar sustento ideológico a la lucha por los derechos, mientras que «los segundos mantienen una presencia más activa y directa, aunque quizá, con menos aporte teórico -por lo menos en el número de cabezas visibles- que los españoles» (1998: 593).


En 1915, la FORA sufrió una escisión, después de que el año anterior ingresaran masivamente en su seno las agrupaciones de orientación sindicalista, es decir, aquellas que tomaban distancia tanto del comunismo anarquista como del socialismo partidario, para abrazar la tarea estrictamente reivindicativa por la cual aspiraban a un mejoramiento de la clase obrera. En el congreso anual, los recién llegados cuestionaron que la FORA se identificara con aquel concepto -comunismo anarquista- y solicitaron que se eliminara su mención, como supuesta prenda de unidad del movimiento obrero. En particular, se discutía la validez o no de la declaración del Congreso de 1905. El debate fue apasionado y finalmente, la mayoría aprobó el dictamen que había presentado la comisión que elaboró el orden del día. Decía, entre otras consideraciones:

La F.O.R.A. es una institución eminentemente obrera, organizada por grupos afines de oficio, pero cuyos componentes pertenecen a las más variadas tendencias ideológicas y doctrinales, que para mantenerse en sólida conexión necesitan la más amplia libertad de pensamiento, aunque sus acciones deben encuadrarse imprescindiblemente en la orientación revolucionaria de la lucha de clases, de la acción directa y con absoluta prescindencia de los grupos y partidos que militan fuera de la organización de los trabajadores genuinos (Abad de Santillán 2005: 235).

Si bien en los papeles se mantuvieron la vocación revolucionaria de la FORA, su carácter de herramienta de clase y el método de acción directa, la definición de 1905 quedaba afuera. Por aquella, el congreso había declarado una década atrás: «Que aprueba y recomienda a todos sus adherentes la propaganda e ilustración más amplia, en el sentido de inculcar en los obreros los principios económicos y filosóficos del comunismo anárquico» (Abad de Santillán 2005: 151). Poco tiempo después se llevó a cabo otro cónclave del que participaron las agrupaciones descontentas con el lavado de rostro, las que desconocieron al noveno congreso. La disidencia anarquista se reunió en la FORA del Quinto Congreso. Sus militantes agregaron 1901 al nombre de la organización, es decir, el año de su fundación. El sector cada vez más reformista, sería denominado como FORA del Noveno Congreso.

Las divisiones que se acentuaron en Buenos Aires no se reflejaron inicialmente en Santa Cruz. El distintivo de la Federación de Río Gallegos simplemente decía FORA, sin aludir a congreso alguno. Sin embargo, la línea de pensamiento y acción predominante era la anarquista. Para Güenaga, «la agremiación santacruceña, desde el punto de vista pragmático y coyuntural, tenía más vinculación inmediata con la de Magallanes que con las del resto de Argentina» (1998: 596). Del otro lado del límite, la Federación Obrera se había formalizado a mediados de 1911, a iniciativa de la Sociedad de Carniceros «Unión y Progreso», que se conformaba por unos 20 matarifes. Pero el malestar de los obreros empleados en las estancias, tanto en la Patagonia como en Tierra del Fuego, hizo que un año, la FOM se convirtiera en la entidad sindical de mayor representatividad.
Desde comienzos de siglo, la mano de obra en Magallanes se componía sobre todo con trabajadores provenientes de Chiloé y de la provincia de Llanquihue. Apenas se formalizó, la nueva entidad comenzó a editar «El Trabajo», que, en su primer artículo, decía: «Si los desheredados de la fortuna, acatando las leyes inmutables del destino, habemos (sic) nacido para militar en las filas del trabajo, no seamos el recluta que aislado y solo le brinda un triunfo fácil al enemigo, sino el soldado valiente y aguerrido que retempla y centuplica sus fuerzas con el apoyo de sus compañeros» (1915: 30). No es la precedente la elaboración de gente que careciera de preparación teórica. El texto -que no lleva firma- exhortaba a construir a la flamante organización: «[…] tenemos confianza en que todos los que trabajamos en el campo, los que sentimos abofeteada nuestra faz por el viento terroso en el verano y la nieve penetrante en el invierno, no tardaremos en contribuir con nuestro grano de arena para la formación del colosal edificio de la unificación y solidaridad de los obreros de Magallanes». Por entonces, sus fundadores no podían saberlo, pero «El Trabajo» sería el único medio de prensa que informaría con veracidad sobre los acontecimientos de 1920 y 1921.
En sus comienzos, la FOM no adhirió de forma explícita a corriente ideológica alguna e hizo gala de moderación, pero a partir de 1914 estableció vínculos con el anarquismo. En octubre del año anterior, se había conformado la Federación Obrera Regional de Chile (FORCH), con sede en Valparaíso, a partir de cinco gremios de ideario anarco-sindicalista. La flamante agrupación alcanzó desarrollo durante una huelga general que se declaró 11 días después de su formalización y luego, procuró ampliar su ámbito de operaciones a escala nacional, aunque el grueso de su militancia estaba en Santiago y en la ciudad portuaria. En ocasión de celebrarse una serie de actos para solidarizar con los anarquistas argentinos Rodolfo González Pacheco, Teodoro Antillí y Apolinario Barrera -por entonces, víctimas de represión-, la FORCH envió a la FOM unos dos mil manifiestos para que se distribuyeran. Si bien la encomienda llegó después de la fecha elegida, la organización magallánica repartió las proclamas entre sus integrantes. Fue la primera vez que las ideas ácratas tuvieron chance de difundirse masivamente entre los trabajadores organizados del sur chileno, aunque Juan Barrera publicaba artículos de tinte anarquista en «El Trabajo» desde 1913 en adelante. El autor había participado de la fundación de la FOM y fue el responsable de aquel texto iniciático, pero la moderación que primaba en el resto de la conducción motivó su transitorio alejamiento. También escribió sobre la situación del proletariado patagónico en la prensa anarquista de la capital chilena. Hacia 1915, ya había militantes de «la Idea» en la conducción de la FOM y del año anterior, datan los primeros intentos por acordar una acción conjunta con sus compañeros de Río Gallegos, según estableció el historiador Sergio Grez Toso. En los años siguientes, se reprodujo en la organización magallánica la clásica disputa de aquellos tiempos: anarquistas versus socialistas. A comienzos de 1914, apareció en el órgano de prensa de la federación del sur chileno un artículo que procuraba dividir las aguas, con la firma de Benito Rojas Ortiz.

El sindicato, a más de la lucha anti-patronal en que está empeñado, a fin de obtener mejoras y libertades para sus adheridos, va al mismo tiempo evolucionando y transformando la sociedad mediante la expropiación en que todos los hombres convertidos en productores trabajarán por el bienestar colectivo haciendo nacer su felicidad por sus propios esfuerzos y no esperar como los socialistas parlamentarios transformar la sociedad dentro del mismo Estado, porque siendo el Estado una institución creada por la burguesía para acrecentar su poder bajo cualquier forma que sea, siempre tendrá que ser amparador de los intereses de la burguesía (Grez Toso 2007: 279).



A la luz de la existencia de la FOM, de los debates que se suscitaban entre las corrientes ideológicas, de los sucesos que se conocieron como la Comuna de Natales y de la arremetida reaccionaria contra la entidad magallánica, puede arriesgarse que la peonada chilota que participó de los sucesos de 1920 y 1921 mal podría calificarse de analfabeta política, como se la quiso caracterizar en más de una oportunidad. No por nada enarbolaba banderas rojas y daba vítores a las huelgas, incluso al enfrentar a la muerte.

Del lado argentino hubo otros antecedentes, pero la agitación se generalizó a partir de 1916, cuando los trabajadores solicitaron el reconocimiento de la Sociedad Obrera de Santa Cruz. Los planteos explícitos eran más bien modestos pero el jefe de Policía del Territorio Nacional se pronunció en contra de su formalización: «[…] sería peligroso admitir en el territorio asociaciones obreras que dadas las huelgas producidas y la actual, siempre ocasionan graves trastornos a las autoridades afectando por consecuencia los intereses generales» (Luque y Martínez 2005: 6). El uniformado se refería a la medida de fuerza que afectaba a la Estancia Punta Alta, propiedad de la Sociedad Anónima Tierras y Dominios de la Patagonia. A sus instalaciones habían llegado huelguistas provenientes de Punta Arenas para pedir la solidaridad de los peones. Llamativamente, el Consulado de Bélgica había exigido la intervención policial y en efecto, un destacamento se hizo presente en el establecimiento, para constatar que las tareas estaban paralizadas, en plena época de esquila. Al no observar otra anomalía la Policía se retiró, aunque el gobernador del Territorio de Santa Cruz quedó inquieto, al advertir claramente que el conflicto se había originado del lado chileno y propagado en el argentino. Es posible que los peones jamás se hubieran cruzado con libros de Proudhon o Bakunin, pero sus acciones se inscribían en varios de los postulados que hacía suyo el anarquismo: solidaridad con la clase, internacionalismo, acción directa.

Mientras la clase obrera europea se desangraba en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, en la Argentina, la represión seguía su curso: sólo en 1917 perdieron la vida 26 trabajadores a manos de la Policía. Del otro lado del Atlántico, la Revolución Rusa, la República de los Consejos de Baviera al caer el Imperio Alemán, además de agitaciones obreras en España e Italia, aportaron nuevo dinamismo a la FORA del Quinto Congreso. Los sucesos rusos parecían demostrar que la revolución estaba al alcance de la mano y el crecimiento de la organización lucía indetenible. Ante los acontecimientos que quedaron en la historia como la Semana Trágica, «la F.O.R.A. decretó el paro general, el más unánime y el más violento que se haya registrado en Buenos Aires. Los trabajadores adquirieron entonces más aún la conciencia de su fuerza. La gran ciudad quedó por varios días en sus manos», legó Abad de Santillán (2005: 250). Para la jornada del 10 de enero, publicó la crónica de La Protesta: «El pueblo está para la revolución. Lo ha demostrado ayer al hacer causa común con los huelguistas de los talleres Vasena. El trabajo se paralizó en la ciudad y barrios suburbanos. Ni un solo proletario traicionó la causa de sus hermanos de dolor» (2005: 251). El reporte incluye una enumeración de los hechos que tuvieron lugar ese día, entre ellos, incendios para el automóvil del jefe policial y las instalaciones patronales, el desarme de un policía, el asalto de armerías, la erección de barricadas, el vuelco de tranvías y sobre todo, una manifestación de 200 mil personas que acompañó al cortejo fúnebre de los trabajadores caídos. «Los manifestantes obligaron a las ambulancias de la asistencia pública a llevar banderita roja, impidiendo que se llevara en una de ellas a un oficial de policía herido». Las mismas enseñas que flamearían en la estepa santacruceña en los dos años siguientes… Desde la Comuna de París y antes aún, la bandera roja era la que identificaba mayoritariamente a las clases trabajadoras.
Al calor de los hechos, comenzó a editarse un nuevo periódico de la mañana, que se llamó precisamente, Bandera Roja. A concretar la FORA del Quinto un congreso extraordinario en 1920, estaban adheridas 400 agrupaciones sindicales. Respondieron a un manifiesto convocante de octubre de 1919 que, entre otras cosas, expresaba: «[…] en nombre de la revolución y del comunismo, la única histórica institución de los trabajadores argentinos invita a todo el proletariado organizado a replegarse bajo su solidario y autonómico pacto federal». A mediados de ese mismo año, la FORA protestó por la creciente represión que se vivía en Santa Cruz.


Gente del sur

Cuando espoleó su cabalgadura para cargar contra policías y patrones en Bremen – El Cifre, Roberto Triviño Cárcamo tenía 23 años. Al declararse la huelga, estaba empleado en la estancia Rubén Aike, propiedad de la Sociedad Anónima Las Vegas. En los primeros días, cabalgó junto al «Gallego» Soto, otros referentes gremiales y delegados, con la misión de lograr adhesiones. La respuesta fue masiva. «Esta columna de obreros chilotes iba camino a la estancia Punta Alta cuando los sorprendió el ejército argentino en río Perro. Escapando de esa matanza Roberto Triviño huyó hacia la región de Puerto Santa Cruz para unirse a la columna dirigida por Outerelo y José Descoubieres, un chilote de Achao» (Mancilla Pérez 2019: 199). Poco tiempo después y hasta no hace mucho, las identidades de aquellos huelguistas fueron cubiertas por un pétreo manto de silencio, pero tenían nombre y apellido. «Otros chilotes que integraron esa columna fueron Luis Cárcamo, Arturo Cárdenas, de Curahue, un chilote apodado Pistolillo, Zoilo Guerrero, de Putemún, y Santiago Pérez», según la reconstrucción que hiciera el historiador Luis Mancilla Pérez. «Era una larga caravana de casi seiscientos obreros chilotes que siguiendo a sus dirigentes anarquistas se dirigían hacia Paso Ibáñez, en las orillas del río Santa Cruz».

Cuando un grupo de peones ocupó almacenes de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, en Cañadón León, en primera instancia se hizo de ropa. «En la misma sala de comercio, frente al mesón, se desnudaron y se vistieron de pies a cabeza dejando en el piso sus ropas viejas y malolientes, incluso sus calzoncillos» (Mancilla Pérez 2019: 202). El Ejército merodeaba cerca, pero los trabajadores rurales se preocuparon por hacerse de vestimenta nueva. Es comprensible: adquirir ropa equivalía a endeudar el salario. Durante noviembre y diciembre de 1921, cuando efectivos del 10° de Caballería salían en su caza, los peones que copaban casas comerciales de los explotadores, cambiaban sus prendas «hediondas a grasa de capón y a sudor de hombre y caballo, malolientes a humedad y encierro de galpón y dormitorio mal ventilado donde viven mientras dura la esquila, barracas sin instalaciones higiénicas». Fueron esas condiciones laborales las que habían detonado la huelga de 1920, entre otras postergaciones. La transitoria elegancia los delató, porque según supo el capitán Elbio Anaya, 35 kilómetros al oeste se refugiaba una partida de «bandoleros», que «por sus trajes nuevos parecían ser los que habían asaltado la sucursal de la Sociedad Anónima en Cañadón León», según el informe del propio fusilador (Mancilla Pérez 2019: 202). Integraba el grupo Juan Naín, a quien apodaban Gordo Petiso. Además de otros chilotes, también formaba parte del contingente el uruguayo Juan Olazán, a quien decían Pichinanga. El 3 de diciembre, una patrulla militar se dirigió al emplazamiento delatado y retornó horas después con Naín como prisionero. El informe castrense destaca que, al producirse el encuentro, el williche había hecho fuego en repetidas oportunidades con un Remington. Al responder los uniformados, Olazán perdió la vida. La partida retornó con Naín cautivo e informó que había recogido en el campo, siete rifles Winchester y tres revólveres, además del Remington. De sus poseedores, nada consigna el documento castrense. Para Mancilla Pérez perecieron fusilados, «pero en la represión de esa huelga, para los militares la muerte de unos cuantos chilotes es cosa que no tiene la mínima importancia» (2019: 202). Cuando registraron al peón detenido, encontraron que ocultaba entre sus polainas un revólver Smith & Wesson calibre 44. De inmediato, fue fusilado, al seguir sus subordinados las órdenes del teniente coronel Varela. «Esa fue la primera muerte del chilote huilliche Juan Naín», ironiza el historiador castrino (2019: 203). Es que existen dos versiones sobre su final. La segunda dice que en la estancia Bella Vista, permanecieron prisioneros alrededor de 100 obreros que habían cabalgado en las columnas que lideraron Ramón Outerelo y José Descoubieres, el segundo, también oriundo de Chiloé. Los soldados se abocaron a la «depuración de responsabilidades», eufemismo que aparece en los textos castrenses para referirse a los fusilamientos. En la medianoche del 3 de diciembre, se produjo un disparo, proveniente del corral donde encerraban a los prisioneros. El centinela había hecho fuego contra un detenido que, en la oscuridad, saltó el alambrado y corrió hacia el oeste. La guardia revisó el posible recorrido, hasta encontrar muerto al fugitivo, al que identificó como Juan Naín. «Esa fue la segunda muerte del indio Naín, que en 1900, en una velera cruzó el golfo de Corcovado, llegó hasta Aysén y caminando, se fue a la Argentina para ir a morir dos veces en la Patagonia, por obra y gracia de un milagro jamás reconocido al capitán Elbio Carlos Anaya, que fue quien primero ordenó lo fusilaran por huelguista y después, lo mataran por ser un vagabundo indio huilliche que intentó escapar» (Mancilla Pérez 2019: 203 y 204). La ironía no alcanza a poner en segundo plano la magnitud del atropello.



En mapuzungun (idioma mapuche), huilliche o williche, significa «gente del sur». En este contexto, refiere a los pobladores mapuches de la isla de Chiloé. La participación sustantiva de williche en los sucesos de 1920 y 1921 es un hecho que, hasta la contribución de Mancilla Pérez, permaneció velada y en silencio, a pesar de aquellos «alaridos a lo indio» que escucharon los Schroeder cuando decidieron matarlos y que Bayer consignó. Ante la falta de registros fidedignos, la cantidad de fusilados entre noviembre, diciembre y enero, se calcula entre 1.500 y dos mil peones. El historiador de Castro sostiene que el 80 por ciento eran chilotes y que, de esa proporción, la mitad era williche.

«Cuando se estudian los casi cinco siglos de historia que tiene Chiloé, aprendemos de marginación por el trato de esclavos que tuvieron los indígenas tributarios en el régimen español», dijo el investigador, en una entrevista periodística que el autor de este artículo publicó en junio de 2020. «También, de los chilotes mestizos, que eligieron defender la causa de los perdedores, es decir, ser el ejército realista en la Guerra de Independencia. Pero sus descendientes fueron quienes cabalgaron por las pampas promoviendo estas huelgas. No es casualidad que el primer fusilado fuera Roberto Triviño Cárcamo». Además, no adoptaron los chilotes la actitud pasiva que generalmente, se les atribuye. Junto con Naín y con el caído en la estancia Bremen – El Cifre, Mancilla Pérez rescata la figura de Antonio «El Negro» Leiva, a quien la prensa que respondía a los estancieros consideraba como cabecilla en Puerto Deseado, junto a José Font, es decir, el célebre Facón Grande. Pero para el chilote Leiva, ni películas ni canciones.

Aquellos peones que habían migrado desde el archipiélago o que llegaban todos los años para la temporada de esquila, «no tenían la educación ni la experiencia sindical de los españoles. Por esa razón no eran dirigentes de agitación, pero los que aprendieron a leer y escribir en la escuela de la FOM fueron delegados en las estancias. Por ejemplo, en la única foto de Outerelo, está acompañado por un obrero chilote, presumiblemente Descoubieres. A esto agrego que, en la creación de la Sociedad Obrera de Río Gallegos, estuvo como representante de la FOM, Marcos Mancilla Eugenin», puntualizó Mancilla Pérez en la misma crónica.

Según sus estimaciones, en el cálculo más conservador, alrededor de 600 de los fusilados tenían origen o pertenencia étnica, pero sobre ellos, los dispositivos de silenciamiento y negación fueron particularmente exitosos, inclusive hasta hoy. «De los chilotes de origen williche se rescatan menos de una decena de nombres: Juan Naín, los hermanos José y Pedro Caicheo, fusilados en la estancia la Anita… En la lista de los obreros presos en la cárcel de Río Gallegos, entre los nombres de más de 180 obreros, sólo uno de origen williche: Juan Francisco Melipichun, de 20 años. ¿Qué pasó con los otros? […] Los chilotes de origen williche eran los ‘tumberos’, vagabundos que andaban por las estancias mendigando trabajo. Así fue hasta los años 60, gente que escapaba de la pobreza de las islas y se embarcaba a buscar la vida en la Patagonia. Lo mismo hicieron los españoles escapando del hambre y ahí aparece la discriminación, al establecer la diferencia. Es el mismo hambre (sic), pero en esta historia los europeos son los héroes y los otros los olvidados», cuestionó el historiador de Chiloé. «La historia de los chilotes fusilados en la Patagonia durante décadas permaneció en la memoria de los campesinos isleños, pero nadie tuvo el valor de rescatarlas. Eran historia de ‘ñangos’, de ‘indios’ que a nadie importaban. El racismo sin raza que también nos ensucia en esta isla, se murieron los abuelos que vivieron estas historias y nadie les creyó tanta tragedia», lamentó.
En verdad, la historia de Chiloé se estira bastante más que cinco siglos. Se calcula que el área ya estaba poblada 12 mil años antes del presente, a partir de la información que brinda el sitio arqueológico Monte Verde, en cercanías de Puerto Montt. A la llegada de los españoles, el archipiélago estaba poblado por dos etnias: chonos y williche. «A diferencia de otros pueblos que fueron sojuzgados por los europeos, los de Chiloé continuaron desarrollando sus tradiciones ancestrales, muchas de las cuales compartieron con el invasor, por todo el período colonial, y han sobrevivido hasta el presente», nos dicen Renato Cárdenas, Dante Montiel Vera y Catherine Grace Hall (1991: 17). Los europeos se instalaron en la Isla Grande en 1567 y comenzaron a erigir el poblado que se convertiría en Castro. Por entonces, la población indígena del territorio era abundante, según las propias observaciones españolas, ávidos los conquistadores de nuevas encomiendas. Al principio, la cantidad de indígenas encomendados totalizó 10 mil almas, pero ya en 1600, su número había disminuido a tres mil. La incorporación forzosa al odioso régimen no fue del todo pasiva y hubo resistencias. Al igual que en el resto del territorio mapuche, no existía en Chiloé «una estructura social centralizada» (Cárdenas y otros 1991: 21) y tampoco una tradición militar que permitiera una oposición guerrera sostenida. Sin embargo, «la etnia veliche, sostenedora laboral de la encomienda, estará permanentemente avizorando oportunidades para caer sobre el conquistador», añaden los autores. A comienzos del siglo XVII, hicieron su irrupción en escena los misioneros jesuitas, para quienes la cultura williche era pagana. A mediados del mismo período, la Isla Grande vivió una suerte de boom maderero y desde la perspectiva indígena, la encomienda se tornó muy difícil de diferenciar de la esclavitud lisa y llana. La opresión siempre genera resistencia y el pueblo williche de Chiloé no fue la excepción: en 1712 se produjo un alzamiento que fue aplastado salvajemente por los soldados imperiales, con cerca de 800 muertos entre los insurrectos. Las bajas españolas se redujeron a 30. Con anterioridad, los williche habían aprovechado la presencia de corsarios enemigos de España para cobrarse revancha, aunque fueran transitorias. Inclusive, los ibéricos fueron desalojados de Castro en una de esas incursiones. Pero como cada rebelión finalizaba con una represión desproporcionada, fue necesario adoptar otras formas de lucha. El longko de cada comunidad continuó como intermediario entre el encomendero y su gente pero además, se convirtió en denunciante de abusos ante las autoridades. Cuando las locales no daban respuestas, llegaron a salir de incógnito de las islas en dirección al continente, para llevar sus reclamos a la Real Audiencia. También alentaron diversas experiencias de resistencia: pagar tarde el tributo o disminuir su volumen, abandonar obras en plena ejecución, y trabajar a un ritmo menor al que requerían los españoles. Surgieron grupos de funcionamiento clandestino, antecesores de Los Brujos de la Recta Provincia, experiencia cuya descripción excede los límites de este artículo. Son poderosamente llamativas ciertas coincidencias: «Sabotaje, huelga y presión, serán factores determinantes para que comiencen a aplicarse ciertas medidas proteccionistas, legisladas con posterioridad al levantamiento de 1712, pero no aplicadas en el archipiélago. Todas estas acciones contra el sistema determinaron el fin de la encomienda en marzo de 1782» (Cárdenas y otros 1991: 27). Desde las perspectivas williche, las cosas no cambiaron demasiado, porque en lugar de deslomarse para sumar a la fortuna de los encomenderos, pasaron a tributar directamente al rey y desde ya, a la Iglesia. Como continuó la sujeción, también la rebeldía. «Nos parece que la resistencia del indígena a diversas formas de explotación, significó, en lo fundamental, conquistar un espacio en el futuro, acarreándonos algunas claves fundamentales de su cultura, enquistada hoy en las instituciones domésticas, sociales y productivas del archipiélago», afirman Cárdenas y sus colegas. Si la cultura de los williche estaba presente de diversas formas en el Chiloé de la década de 1990, no hay por qué pensar que estuviera ausente 70 años antes, entre los centenares de peones que tuvieron la osadía de cuestionar la prepotencia de los patrones, a uno y otro lado de la frontera. Por las dudas, destaquemos que de la «unidad étnica» -Cárdenas dixit- designada históricamente como mapuche o araucana, derivan los veliche o williche del archipiélago. Durante el período colonial, comenzó a llamárselos chilotes.

Todavía 30 años atrás, un porcentaje significativo de la población de Chiloé llevaba apellido mapuche y las cosas no cambiaron mucho desde entonces. El idioma y la vigencia del az mapu en sus variantes locales, sufrió la embestida de siglos de colonialismo, pero aún así gozaban de cierta vitalidad en las zonas de Compu, Chadmo Central y Yaldad-Incopuye, según la localización de los investigadores. Desde fines de los 90 hasta ahora mismo, las comunidades y organizaciones williche atraviesan un período de revitalización que se expresa en demandas políticas, en expresiones culturales y en movilizaciones de resistencia ante las modalidades regionales del extractivismo. Para 1920, cuando comenzó a escribirse la trama de los fusilamientos en la lejana Santa Cruz, residían en el archipiélago de Chiloé algo menos de 110 mil indígenas, según los registros chilenos.

Los conquistadores españoles se toparon en las islas con las mismas dificultades que en el resto del territorio mapuche: los williche no vivían en caseríos, dispersión que dificultaba el control del conquistador. Los intentos por concentrarlos chocaron «con la resistencia del indígena a hacer abandono de las tierras de sus ancestros» (Cárdenas y otros 1991: 161). La agricultura funcionaba a través de un «sistema comunal» (171) que todavía se practica en las islas y se denomina minga: es «la unión de un grupo de vecinos especialmente para sus labores de siembra y cosecha, actividad que es retribuida al final de cada faena, con abundante comida y mucho licor». Quiere decir que antes de la llegada de la cultura que se creía superior, el trabajo tenía entre los mapuche williche un carácter colectivo y festivo que ni siquiera hoy puede encontrarse en Occidente. La misma metodología se ponía en práctica para la construcción de las rucas o viviendas, que podían cobijar entre 90 y 30 personas, aunque en Chiloé fue usual la de proporciones más reducidas. Al igual que entre los mapuche de territorio adyacente al río Biobío -los más descriptos por los primeros cronistas españoles-, «el pueblo mapuche-huilliche no tuvo autoridad centralizada o hegemónica, a excepción de las coordinaciones militares que se ejercieron, especialmente durante la guerra con los españoles» (Cárdenas y otros 1991: 208). La agrupación básica reunía a parientes muy cercanos, que totalizaban entre tres y siete ruka, bajo el liderazgo de un longko, quien «constituía más bien una autoridad persuasiva, que carecía de poder efectivo para pedir tributos, infringir castigos o demandar obediencia» (209). El caví era una conformación social mayor, en la que la conducción recaía en otro longko al que estaban subordinados los primeros, «pero de acuerdo al tipo de democracia descentralizada que practicaban los mapuche-huilliche, esta dependencia debió haber sido tan sólo nominal y seguramente desarrollaba más bien vínculos formales y de mutuo respeto». La toponimia actual de Chiloé e inclusive de la parte continental de la Región de Los Lagos testimonia el dinamismo que alcanzó en el pasado esa forma de organizarse: Quicaví, Reloncaví, Curacaví, Puchuncaví y demás. Al instaurar el régimen de encomiendas en 1567, los españoles tomaron como referencias a los caví: fueron 64 los que se institucionalizaron y también fue entonces cuando los recién llegados empezaron a llamar caciques -voz caribe- a los loncos. La organización tradicional nunca desapareció del todo a pesar de la virulencia colonialista y se revitalizó a parir de 1935, es decir, 15 años después de los fusilamientos en Santa Cruz. Para 1991, existían en Chiloé cuatro comunidades, con sus respectivos loncos. En 2003, se conformó la Federación de Comunidades Huilliches, con la adhesión de 29 comunidades. En el presente, las demandas también se canalizan a través de la Unión de Asociaciones y Comunidades Williche.
Históricamente, sobre el espacio donde se desarrollaban las tareas agrícolas existía cierta relación de propiedad, pero coexistían con amplias zonas sin dueño alguno, donde se cazaba y se recolectaba. El mar y las playas estaban incluidas entre las últimas, pero sobre unas y otras áreas, se desarrollaban trabajos con «espíritu de ayuda mutua y usufructo colectivo» (Cárdenas y otros 1991: 213). Aunque patriarcal, en la sociedad mapuche williche la mujer era poseedora de una huerta propia, de gallinas y otros elementos, de los cuales el esposo no podía disponer. Inclusive bajo sujeción colonial o republicana, entre los williche de Chiloé pueden encontrarse prácticas sobre las cuales los anarquistas europeos del siglo XIX teorizaron y persiguieron como metas a través de sus luchas.


Amantes de su libertad

El anarquismo «se revela a través de un cuerpo de ideas-matriz entre las cuales a buen seguro se cuentan las que reivindican la autogestión, la democracia y la acción directas, el federalismo y el apoyo mutuo», define el escritor y docente universitario Carlos Taibo (2018: 15). Como ideología y práctica, surgió a mediados del siglo XIX en el occidente de Europa y en su canon de pensadores, se acostumbra a ubicar a Mijaíl Bakunin, Piotr Kropotkin y Errico Malatesta, entre otros. Sin embargo, en los últimos 60 años y a partir del trabajo de unos pocos antropólogos, se acrecentó una certeza: «son muy numerosas las comunidades humanas que, desde tiempo inmemorial y en los cinco continentes […], han desplegado prácticas que a menudo recuerdan a esas ideas-matriz recién mencionadas» (Taibo 2018: 16). Para el intelectual español, llamarlas anarquistas sería erróneo porque el gesto participaría del afán occidental de clasificar toda realidad según su propio prisma, aunque en parte claudica, al afirmar que «esas gentes no tenían necesidad alguna de saber que eran eso: anarquistas». En su argumentación, prefiere valerse del adjetivo libertario 2 porque tiene un sesgo ideológico menor y remite más bien «a prácticas y conductas que a conceptos asentados» (2018:17). Desde esa perspectiva, hubo comunidades humanas que se caracterizaron por desplegar prácticas libertarias mucho antes de las formulaciones anarquistas, entre ellas, algunas de las primeras naciones o pueblos indígenas del continente que, desde la conquista europea, se designa como América.

El mapuche es un claro ejemplo de organización política, económica y social de carácter libertario. El historiador chileno José Bengoa -hombre de la democracia cristiana- describió que al interior del pueblo mapuche «se estructuró una sociedad de personas libres y amantes de su libertad; una sociedad que no requirió de la formación de un Estado omnipresente y esclavizador, una sociedad que si bien por su número y densidad podría haberse transformado en un sistema jerarquizado, lo rechazó e hizo de la independencia de sus linajes familiares una cultura» (Taibo 2018: 83). En efecto, al establecer contacto con los mapuche, los españoles del siglo XVI no encontraron poder centralizada alguno, entonces no tuvieron rey o emperador a quien descabezar. Tampoco existía burocracia alguna que se consagrase a recaudar impuestos o tributos y como describimos para el caso de los williche de Chiloé, el trabajo era voluntario, festivo y nadie se apropiaba de los excedentes. Incluso en forma contemporánea a la Campaña del Desierto, los mapuche que protagonizaron los últimos intentos de resistencia tomaron sus decisiones políticas y militares en el curso de multitudinarios trawün o encuentros, en cuyo ámbito la voz de los loncos tenía su importancia, pero jamás se imponía de manera vertical. Aun en esos momentos de desesperación, el poder residía en la asamblea, órgano de democracia directa cuyo funcionamiento sorprendió a Lucio Victorio Mansilla, en ocasión de su célebre expedición a las tolderías rankülche de Mariano Rosas y Baigorrita. Quizá fuera el primero quien con mayor claridad ante un interlocutor wingka, explicitó cómo funcionaban las cosas en la sociedad mapuche antes de que se concretara la sujeción colonial. El militar urgía la celebración de un tratado, pero Panguitruz Gner -su verdadero nombre- se debía a otra institucionalidad.

Yo, hermano, quiero la paz porque sé trabajar y tengo lo bastante para mi familia cuidándolo. Algunos no lo han querido; pero les he hecho entender que nos conviene. Si me he tardado tanto en aceptar lo que usted me proponía, ha sido porque tenía muchas voluntades que consultar. En esta tierra el que gobierna no es como entre los cristianos. Allí manda el que manda y todos obedecen. Aquí, hay que arreglarse primero con los otros caciques, con los capitanejos, con los hombres antiguos. Todos son libres y todos son iguales (Mansilla 1987 Tomo I: 248).

Mariano Rosas era ñizol longko, es decir, lonco principal o lonco entre loncos, pero jamás se le ocurrió tomar una decisión que involucrara a su gente para luego bajarla a los demás. Las determinaciones se adoptaban cuando se alcanzaba consenso y en el intercambio de pareceres, se prestaba mucha atención al criterio de los futrakeche, los «hombres antiguos» del relato. El encuentro entre los rankülche y los enviados del gobierno argentino se produjo en abril de 1870. Un año después, cuando el pueblo parisino intentó avanzar hacia una organización igualitaria de principios similares a los mapuches, fue ahogado en sangre y fuego.
Cárdenas, Montiel Vera y Hall observaron a fines del siglo XX que, a diferencia de otras primeras naciones, los williche del archipiélago de Chiloé no sólo se las arreglaron para continuar con el desarrollo de sus tradiciones ancestrales, además influyeron con ellas sobre la sociedad hispano-mestiza hasta la actualidad. Al igual que en el resto del territorio mapuche ancestral, los ancestros de los peones rurales jamás constituyeron organización política centralizada y si bien fueron sojuzgados tempranamente, canalizaron su resistencia ante la opresión siempre que pudieron, inclusive con armas en la mano. El sabotaje, la huelga, el boicot y otros métodos que se creen de invención europea, ya formaban parte del arsenal williche cuando los teóricos del anarquismo ni siquiera estaban en los planes de sus respectivos progenitores. Los diversos cabi nunca se ordenaron de manera piramidal y establecieron entre ellos una relación federalista, al igual que los célebres butalmapu del pueblo mapuche que pudo permanecer en libertad hasta fines del siglo XIX. En métodos como la minga agrícola o el rukatun (construcción colectiva de viviendas), la sociedad williche ensayó la ayuda mutua y el trabajo festivo mucho antes que el concepto se formulara teóricamente en la Europa que devastó el capitalismo. La distribución horizontal del poder político determinó que entre los diversos loncos no existieran vínculos de sujeción y además, el usufructo del bosque, las playas y el mar tuvo mucho de comunal. Que desde 1990 hasta el presente los mapuche williche de Chiloé atraviesen una considerable revitalización de sus comunidades y organizaciones, indica que su cultura nunca desapareció, aunque se haya refugiado durante siglos bajo el ropaje del sincretismo o el mestizaje.

Bayer reprodujo el testimonio de un compañero de Triviño Cárcamo, quien muchos años después describió así al primer fusilado: «Era un muchacho entusiasta, cuando fueron a levantar la estancia, él se ofreció enseguida, solo por entusiasmo porque los trabajadores chilotes en aquel tiempo no sabían lo más mínimo de sindicalismo. Se adhirió porque todos nos adherimos» (Mancilla Pérez 2019: 199). Sin embargo, la misma fuente añadió que el chilote de Ancud era un gran agitador, ya que, al arribar a las estancias, en los comedores de los peones o en los galpones de esquila, gritaba: «Es la huelga compañeros, no más hambre, ni sueldos miserables. ¡Viva la huelga, compañeros!». Quizá la gran mayoría de los peones de origen williche y sus compañeros mestizos no supieran de estatutos, de burocracias y de planteos teóricos, pero sabían bastante de ayuda mutua, de igualdad, de resistencia a la autoridad e inclusive, de huelgas, tanto o más que sus pares españoles, rusos, españoles, alemanes y otras nacionalidades. Todos adhirieron a la rebeldía obrera, porque para 1920 llevaban más de tres siglos de obstinadas rebeldías. Sacar su lucha de la invisibilidad es un gesto anticolonial que se torna imperioso.

En la mañana del 5 de noviembre de 1921, los cinco tiradores que resguardaban la estancia de los Schroeder escucharon «alaridos a lo indio». Bayer supuso que los jinetes chilotes los proferían «tal vez para darse coraje». Imposible no asociar los alaridos con el afafan, grito mapuche que, en su sentido ritual, es una manera de concentrar newen o fuerza, pero no sólo en sentido físico, sino más bien espiritual. Existen diversas modalidades de afafan y en el presente, no sólo se escuchan en ceremonias, sino también en movilizaciones callejeras. Los antiguos cronistas españoles que también fueron soldados, dejaron constancia de la conmoción que invadía a sus filas cuando a su frente, centenares o miles de pulmones se descargaban en estentóreos afafan, inmediatamente antes del choque. Los guerreros de entonces no iban solos al combate, contaban con el concurso de sus ancestros y también de sus aliados del mundo natural, a los que simbolizaban en sus vestimentas: zorros, lobos marinos, pumas, gatos monteses, cóndores… El afafan era una manera de convocarlos para enfrentar juntos a los soldados enemigos. A pesar del mestizaje y la opresión católica, es muy probable que los afafan nunca dejaran de escucharse en los bosques más umbríos de Chiloé y que reaparecieran en los momentos culminantes de rebeldía, varias veces centenaria. Fueron afafan los que sustentaron las vivas a la huelga de 1920 y 1921. Afafan y banderas rojas.


NOTAS

1 En «Cabezas de tormenta. Ensayos sobre lo ingobernable». Página 12. Anarres. Buenos Aires.

2 En los últimos años, en la Argentina se difundió el vocablo para designar a neoliberales extremistas que son defensores a ultranza de la propiedad privada y de la primacía del interés individual. Toman como ejemplo a los «libertarians» estadounidenses, de manera que su designación precisa sería «libertarianos». Desde ya, para este artículo, el sentido del adjetivo libertario es el tradicional.

FUENTE: El Extremo Sur



Libres las queremos: Basta de 

criminalización por eventos 

obstétricos

Resumen Latinoamericano, 1 de agosto de 2022. 

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito exige que liberen a Ana y que se deje termine la criminalización por eventos obstétricos.

Ana está presa por sufrir una emergencia obstétrica inesperada y traumatizante en su casa. El evento obstétrico que sufrió la joven “implicó la interrupción no voluntaria del embarazo”. Desde ese momento, fue condenada por el Poder Judicial y los medios de comunicación. Ana tiene 30 años y dos hijos, sufrió un aborto espontáneo de un feto muerto en su casa de la localidad de Esquina. Ana es víctima de una criminalización por un evento obstétrico, hace ocho meses esta presa, le negaron la prisión domiciliaria, la debida asistencia, el acceso a la salud y a la justicia.

Ana enfrenta un juicio con la carátula de HOMICIDIO DOBLEMENTE AGRAVADO POR EL VINCULO. Denunciamos, una vez más que en estos casos «se revierte el principio de inocencia», se generan “pruebas Invisibles” en complicidad con los medios y el sistema de salud y se criminaliza a las personas gestantes violando sus derechos y los de sus hijos.

Entre 2018 y 2020 la Comisión Libres las Queremos de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, relevó 1532 personas criminalizadas y/o denunciadas por abortar en Argentina. Solicitamos la inmediata intervención del Estado para detener y revertir la criminalización de los eventos obstétricos y todas las violaciones a los derechos humanos vinculadas.



San Juan: intentos de saqueos a 

un supermercado terminó con 36 

detenidos

Resumen Latinoamericano 1 de agosto de 2022.

Unas 36 personas fueron detenidas esta tarde tras protagonizar incidentes frente a un supermercado y una distribuidora en la localidad sanjuanina de Rawson, donde además hubo varios agentes de seguridad heridos, indicaron fuentes policiales.

El secretario de Seguridad y Orden Público de San Juan, Carlos Munizaga, explicó esta noche en conferencia de prensa que «los manifestantes eran oriundos de Rawson y de la localidad cercana de La Bebida, quienes fueron llevados en una camioneta que fue secuestrada».

«Los manifestantes se convocaron por WhatsApp y redes sociales«, afirmó el funcionario y reveló que hubo «organización previa» y un flyer (volante) circulando en las redes» sociales.

Munizaga precisó que «en el comercio Chango Más, el operativo policial impidió el ingreso de los manifestantes que pretendían entrar por la fuerza» al predio y señaló que «simultáneamente, otro grupo de personas logró ingresar, rompiendo una persiana, a una distribuidora ubicada en las cercanías» pero «la Policía los detuvo antes que huyeran del lugar».

«Hay en total 36 personas detenidas entre mujeres y hombres mayores y menores de edad, alojados en dos comisarías distintas de Rawson», añadió el funcionario en la conferencia de prensa ofrecida en la Central de la Policía provincial junto al jefe de la fuerza de seguridad, Luis Martínez, y la fiscal de Flagrancia, Virginia Branca.

En ese marco, Munizaga adelantó que «el gobernador Sergio Uñac le pedirá a la Nación que los detenidos si tienen planes sociales otorgados, les sean suspendidos».

Fuentes policiales habían indicado previamente que los primeros diez detenidos formaban parte de un grupo no identificado, que pasadas las 17 intentó ingresar por la fuerza a un local comercial de la cadena Chango Más, tras haberse concentrado pasadas las 16 en una esquina cercana, donde la mayoría tenía la cara tapada.

Ante ello, los vigiladores privados del comercio llamaron al 911 para alertar a la Policía y cuando los manifestantes observaron la llegada de los efectivos policiales avanzaron con la intención de irrumpir en el supermercado, lo que derivó en un enfrentamiento de varios minutos con los efectivos apostados en la zona.

Munizaga, quien por la tarde recorrió la zona, dijo a la prensa local que «la acción preventiva permitió evitar la irrupción de un grupo grande de personas en el supermercado» y sostuvo que durante esta tarde «hubo dos intentos de saqueo que fueron impedidos por la acción policial» en la misma localidad.

Además, indicó que, «como producto de los enfrentamientos, hay varios efectivos policiales que sufrieron lesiones (al ser) golpeados por piedras y algunos patrulleros resultaron dañados», y que por recomendación de la Policía «los comercios de la zona cerraron sus puertas preventivamente».

«La justicia de Flagrancia se constituyó en la zona y se hizo cargo de los procesos que deberán enfrentar los detenidos, que seguramente serán condenados por tentativa de robo», remarcó.

Los incidentes se produjeron esta tarde en las puertas del supermercado ubicado en la esquina de calle Superiora y Vicentinas, y en una distribuidora ubicada en calle Torino y Pasaje Patria, ambas en la sureña ciudad de Rawson.

Munizaga adelantó «esta noche y mañana habrá control y patrullaje» en ese departamento sanjuanino

Envio:RL


Sergio Massa termina de definir su equipo

Juan José Bahillo será el nuevo secretario de Agricultura

Sergio Massa confirmó a través de sus redes sociales que el nuevo encargado de conducir la política agropecuaria y mediar con las corporaciones de ese sector que enfrentan al gobierno del Frente de Todos será Juan José Bahillo, ex diputado nacional y actual funcionario del gobierno de Entre Ríos.

El ministro agregó que Bahillo estará acompañado por Gabriel Delgado en la Unidad de Apertura de Nuevos Mercados de Proteínas "con el objetivo de potenciar y acompañar el desarrollo de uno de los motores económicos de nuestro país".

Asimismo, Massa informó que se suman a su equipo de trabajo Jorge Solmi en la Unidad de Coordinación Federal Operativa, Sandra Mayol en la Subsecretaría de Asuntos Institucionales; además de Sabrina Vettel y Katia Blanc en áreas estratégicas de la Secretaría.

Quién es Juan José Bahillo

Bahillo es un hombre del sector. Es productor lechero de larga data en Entre Ríos, provincia donde se desempeña como ministro de Producción, Turismo y Desarrollo Económico de la administración de Gustavo Bordet, uno de los gobernadores que promovió el advenimiento de Massa como ministro de Economía.

Detrás del nombre de Bahillo como secretario de Agricultura y Ganadería resuena la intención del Gobierno de encontrar un interlocutor más cercano al sector que lo enfrenta y presiona abiertamente.

De hecho, por ser parte de una familia dedicada durante décadas a la producción lechera fue directivo de la Sociedad Rural de Gualeguaychú, localidad cercana a la que nació y de la que fue electo dos veces como intendente, en 2007 y en 2011.

Inició su carrera política en 2003 como diputado provincial del Frente para la Victoria. Luego ocupó una banca en la Cámara baja del Congreso Nacional, donde impulsó varias iniciativas como vicepresidente de la Comisión de Agricultura.

En 2007 fue electo por primera vez como Intendente de Gualeguaychú y en 2011 se convirtió en el primero reelecto de la ciudad con el 46% de los votos a su favor. En el 2017 fue elegido nuevamente como diputado nacional.

Los nombres que acompañan a Massa

El nombramiento de Bahillo al frente de la cartera agropecuaria nacional fue dado a conocer a través de un hilo de Twitter donde Massa ha comunicado quiénes ocuparán las diferentes líneas de su gestión en el Palacio de Hacienda.

De esta manera se va despejando la incógnita de quiénes serán los alfiles del líder del Frente Renovador a partir de este miércoles, cuando asuma al cargo que Silvina Batakis ocupó durante un corto pero intenso mes.

Ayer el propio Massa anunció a través de las redes sociales algunos de los nombres que lo acompañarán. Raúl Rigo y Eduardo Setti serán sus secretarios de Hacienda y de Finanzas, respectivamente, y el ortodoxo Daniel Marx uno de los principales asesores en materia de deuda.

Además, Jorge Domper se desempeñará como subsecretario de Presupuesto y Claudia Balestrini volverá a la Subsecretaría de Ingresos Públicos.


Reunión de una hora con taza de té

Con el sello de una foto, Cristina Fernández recibió a Sergio Massa antes de la jura como ministro

La Rosada esperaba el gesto que se leyó como de "un respaldo explícito" y contudente de la Vicepresidenta al nuevo ministro. A la misma hora del encuentro el Presidente Alberto Fernández tomó juramento a la nueva secretaria de Asuntos Estratégicos, Mercedes Marcó del Pont.

Por Melisa Molina

"Estamos empezando una etapa distinta y que el Frente de Todos haya encontrado un camino para seguir trabajando juntos, es para mi un dato muy valioso", aseguró el presidente Alberto Fernández en el Salón Blanco de Casa Rosada durante la asunción de la nueva secretaria de Asuntos Estratégicos, Mercedes Marcó del Pont. En ese mismo momento, pero a tan solo unas cuadras por Avenida de Mayo, la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se sentaba a tomar un té con masitas con el nuevo ministro de Economía, Sergio Massa. Luego de una hora de reunión, la cuenta oficial del Senado publicó la foto que muchos esperaban y que significó el respaldo explícito de CFK al nuevo ministro. Aparecen los dos sonriendo, ella en una punta de una larga mesa y Massa en la otra. "Hablaron de los desafíos que tiene la Argentina y el Frente de Todos para adelante", repitieron en tándem a Página12 desde las dos terminales del oficialismo, sin dar más detalles del encuentro. Ese es uno de los acuerdos y reglas centrales que rigen en la "nueva etapa" que transita el FdT: que no haya ningún tipo de filtración del contenido de las reuniones privadas que los líderes del espacio tienen --desde hace unas semanas-- de forma habitual.

"La presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, recibió hoy al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien asumirá el miércoles como ministro de Economía, Producción y Agricultura de la Nación", se limitó a decir la publicación del Senado que tenía como protagonistas a los dos socios del Frente de Todos. La contundencia de la imagen no hizo necesario un texto que contenga un mensaje especial, opinan desde el oficialismo. De hecho, la vicepresidenta nunca se saca fotos con los nuevos ministros que ingresan al gabinete. 

De ese modo, solo con la foto, el apoyo y aval de la vicepresidenta a Massa se hizo explícito. No como había sucedido con la exministra de la cartera, Silvina Batakis, cuyo respaldo, consideran en Casa Rosada, fue "implícito". Cerca del Presidente, horas antes de la publicación de la foto de Massa y CFK, aseguraban que "no sabemos si el apoyo va a ser explícito u otra vez implícito, pero tenemos la certeza de que Cristina no va a cascotear". 

"Antes molestaba que no esté la foto, y ahora el problema es que no tiene un mensaje", se quejaron cerca de la vicepresidenta ante la consulta de por qué habían decidido publicar la imagen con un texto que decía que Massa será el nuevo ministro de Economía. Días antes, el Presidente también había publicado su foto con Massa y escribió que "su visión, capacidad y experiencia nos permitirá seguir trabajando y mejorando la hoja de ruta que nos propusimos para llevar a la Argentina al lugar que queremos y se merece". En esa ocasión, la toma fue en el despacho del mandatario en la Quinta de Olivos, ambos se mostraron con papeles en las manos y, como el plano de la fotografía era más cerrado, se podían ver con detalle los gestos de ambas caras, que se veían mucho más serias.

Las reuniones entre Massa y CFK, insisten cerca de la vicepresidenta, "son más que habituales y no tienen que ver solo con el contexto actual. Ambos vienen desde hace mucho tiempo intercambiando información". Esos encuentros de Massa, no son solo con la expresidenta sino también con su hijo, el diputado y líder de la Cámpora, Máximo Kirchner. Tanto desde Balcarce 50, como desde el entorno del tigrense, no saben si alguno de ellos dos (CFK o MK) se van a hacer presentes en la asunción del nuevo ministro. El acto será este miércoles a las 17 en el Museo del Bicentenario. 

Tras el acto en la Rosada, el miércoles Massa dará una conferencia de prensa donde va a anunciar nuevas medidas económicas. Aún no se definió si eso se hará en el propio Museo del Bicentenario o en el Ministerio de Economía. Por ahora, Massa se limitó a hacer las comunicaciones que consideró necesarias, como la conformación de su equipo, mediante sus redes sociales. 

Allí confirmó que Raúl Rigo será el secretario de Hacienda; Jorge Domper subsecretario de Presupuesto y que Claudia Balestrini estará a cargo de la Subsecretaría de Ingresos Públicos. Eduardo Setti, en tanto, será el Secretario de Finanzas y lo acompañarán en el equipo, Leandro Toriano, Natalia Capurso y Celeste Izquierdo. También adelantó que el vicepresidente del BCRA será Lisandro Cleri y Leonardo Madcur el Jefe de Asesores del Ministerio. Daniel Marx, por último, integrará el comité para el desarrollo del mercado de capitales y seguimiento de la deuda pública. El martes Massa renunciará a la presidencia de la Cámara y a su banca como diputado. En su lugar, ya es casi un hecho que asumirá la actual vicepresidenta del bloque, Cecilia Moreau (ver nota aparte). 

Otras modificaciones en el Ejecutivo

Desde el Poder Ejecutivo, más allá de los anuncios que hará Massa el miércoles, se siguen notificando cambios. Julián Leunda será nuevo jefe de asesores de Presidencia, en lugar de Juan Manuel Olmos --que ahora ocupará el cargo de viceministro de gabinete--. Además, desde Casa Rosada confirman casi como un hecho que otra modificación será que el ministerio de Transporte, a cargo del massista, Alexis Guerrera, pasará a ser una secretaría dentro del ministerio de Obras Públicas que conduce Gabriel Katopodis. El motivo, explican, es por "la austeridad que se busca en el gasto público".

La asunción de Marcó del Pont y el saludo para Beliz

La asunción de la nueva secretaria de Asuntos Estratégicos, Mercedes Marcó del Pont fue este lunes en el Salón Blanco de Casa Rosada. Ese, además, fue el primer acto que el gobierno realizó después de la designación de Massa. Para el evento se hicieron presentes varios ministros del gabinete nacional como Martín Soria (Justicia); Carla Vizzotti (Salud); Alexis Guerrera (Transporte); Jorge Taiana (Defensa); Daniel Filmus (Ciencia y Tecnología); Claudio Moroni (Trabajo); Tristán Bauer (Cultura); Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres y Género) y la portavoz, Gabriela Cerruti. En la primera fila estuvo uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer y el líder de los camioneros, Hugo Moyano, que se sentó al lado del titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja. También participó, entre otros, el extitular de la UOM, Antonio Caló. 

Todas las miradas, sin embargo, se las llevó la exministra de Economía, Silvina Batakis, que fue abrazada con mucho afecto por los funcionarios que se hicieron presentes. Ella había sido reconocida por el Presidente en un tweet que hizo luego de su renuncia y también el exministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli. No así el exsecretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, que se fue del gobierno luego de una discusión con Fernández. “Quiero darle mi gratitud a Gustavo Beliz, que me ha acompañado lealmente, un hombre de una enorme capacidad y una moral intachable. Gracias por el esfuerzo estos años”, dijo. 

El Presidente también le dedicó unas palabras de agradecimiento a Marcó del Pont por su tarea al frente de la AFIP: "Mercedes fue muy importante en un tiempo muy difícil y ha sido protagonista de distintas medidas que me enorgullezco", expresó. Su secretaría, a diferencia de lo que sucedía cuando la lideraba Beliz, ya no tendrá a cargo la relación con los organismos internacionales, bilaterales y multilaterales de crédito, tarea que formará parte del ministerio de Massa.

Carlos Castagneto, un hombre cercano a la vicepresidenta, y el reemplazante de Marcó del Pont en la AFIP, también estuvo presente: "Estoy muy seguro que con Carlos vamos a seguir en la misma senda, tengo mucha confianza en vos", le dijo Fernández. Al salir Castagneto contó que "CFK me pidió que trabaje y trabaje, como hicimos siempre".


El ministro de Justicia criticó al fiscal que acusó a Cristina Kirchner

Martín Soria: “Sería lindo tener la mayoría para echar a los jueces de la Corte Suprema”  

El ministro de Justicia criticó a los fiscales que acusan a Cristina Kirchner en la causa Vialidad. Además, apuntó a la Corte Suprema, aunque consideró que “faltan votos” para una reforma estructural del máximo tribunal.

Imagen: NA

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Martín Soria, defendió a Cristina Kirchner luego de la acusación de los fiscales Sergio Mola y Diego Luciani en los alegatos del juicio por las supuestas irregularidades en la asignación de obra pública en la provincia de Santa Cruz. Además, reiteró sus críticas a la Corte Suprema y aseguró que le gustaría que el Frente de Todos cuente con los votos en el Congreso para avanzar en un juicio político contra más de un integrante del máximo tribunal.

En declaraciones a AM750Soria aseguró que la causa conocida como Vialidad tiene el “único objetivo de la persecución judicial contra Cristina Kirchner”. “Todo esto va a terminar como las otras causas que se cayeron a pedazos: dólar futuro, Memorándum con Irán o la bendita carta de San Martín”, enumeró el funcionario, que afirmó que se trata de expedientes “para la persecución política y judicial”.

Soria insistió en que la Justicia argentina está “viciada y sumergida en el desprestigio”. “El 85 por ciento de la población descree del Poder Judicial, esto tiene que ver con la sospecha de falta de imparcialidad de los jueces y fiscales”, indicó Soria, que consideró que Mola y Luciani “estaban más preocupados por adjetivar a la expresidenta” que en mostrar pruebas. “Hablaron de ‘sentido común’. Es una cosa de locos”, sostuvo.

Además, recordó que no existen pruebas para condenar a la vicepresidenta, aunque habló de un “deseo desesperado y extasiado de la derecha para que condenen a Cristina Kirchner”. “Esta es una causa armada que más tarde o más temprano se va a caer”, insistió.

Las críticas de Martín Soria a la Corte Suprema

En línea con sus últimas declaraciones, el ministro de Justicia volvió a cuestionar con firmeza el funcionamiento de la Corte Suprema. Días atrás, en una extensa carta y dos videos, Cristina Kirchner hizo un repaso de las maniobras de persecución judicial y acusó a la Corte Suprema por el lawfare en su contra, un planteo en el que coincidió el presidente Alberto Fernández.

Ahora, Soria insistió en los cuestionamientos y consultado respecto a por qué no se avanzó en una reforma profunda del sistema judicial y la ampliación de la Corte, respondió que “faltan los votos para sacar las leyes en el Congreso”

“Hay que ganar las elecciones de manera contundente para tener muchos votos. Ahí se pueden tener mayorías agravadas (dos tercios) para acusar a un juez de la Corte ante el Senado y después echarlo. Sería lindo tener las mayorías”, enfatizó el ministro.

“Hace 13 años que en Argentina, gracias a la bendita grieta, con opositores que aplauden el lawfare no podemos ponernos de acuerdo”, remarcó el ministro.  


Apoyo en las redes

"Todos con Cristina" 

"Contra el lawfare y la persecución. Todos con Cristina", escribió en su cuenta de Twitter el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Como él, dirigentes y funcionarios de todos los sectores del Frente Todos además de militantes y simpatizantes respaldaron en las redes sociales a la vicepresidenta ante la acusación del fiscal Diego Luciani. 

Hugo Yasky, Andrés Larroque, Mario Secco, Elizabeth Gómez Alcorta, Horacio Pietragalla, Martín Insaurralde, Mariano Recalde, Gabriel Katopodis, Anabel Fernández Sagasti,  Jorge Ferraresi, Mayra Mendoza, Nicolás Kreplak y Víctor Santa María fueron algunos de los que expresaron su apoyo a Cristina Kirchner. "Los garantes de la impunidad de Macri persiguen a CFK", posteó la cuenta de La Cámpora de la provincia de Buenos Aires.  



Fuente:Pagina12

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