11 de octubre de 2022

LA PLATA: Procesan a 5 militares por el asesinato de Betelú.

 

Procesan a 5 militares por el asesinato de Betelú

10/10/2022


El juez Alejo Ramos Padilla procesó a cinco militares por el homicidio de una pareja de militantes en un operativo brutal desarrollado en Villa Elisa (La Plata), en el marco de la última dictadura militar. La mujer era Griselda Betelú, de tan solo 29 años que se encontraba embarazada de tres meses, una joven que tenía raíces pampeanas y pertenecía a una familia que se había radicado en General Pico.

 

La novedad fue dada a conocer por Luciana Bertoia en Página 12. En el artículo, recordó que días atrás Ramos Padilla había ordenado el arresto de cinco de los militares retirados, de los cuales tres ya estaban detenidos por "un operativo brutal que terminó también con dos militantes de Montoneros muertos y tres hermanitos aterrorizados -dos lograron volver con su familia mientras que a la mayor la secuestraron y la llevaron por distintos centros clandestinos de detención-".

 

Uno de los detenidos fue Augusto Caselli Gracés, quien reconoció en la indagatoria haber estado en el lugar y ser la persona del Regimiento de Infantería 7 de mayor rango en el lugar. También reveló, según el artículo, que el Regimiento contaba con lanzacohetes Instalaza C-90, el arma de guerra que se habría utilizado en el dúplex (ver aparte).Un exconscripto declaró que un sargento al que le decían "Chato" Díaz les enseñaba cómo usar la bazuca y, al pasar por la edificación de Villa Elisa, les dijo que él había sido responsable de ese boquete. Carlos Díaz falleció, según pudo reconstruir el juzgado federal de La Plata.

 

A diferencia de Caselli Gracés, el resto de los represores no abrió la boca. Todos eran parte del Batallón de Comunicaciones de City Bell: Carlos Alberto Bazán (segundo jefe), Eduardo Arturo Laciar (oficial de operaciones en la Plana Mayor), Ángel Francisco Fleba (oficial de inteligencia en la Plana Mayor) y Carlos Felipe Maisonnave (oficial de Personal en la Plana Mayor). Todos permanecerán detenidos, excepto Bazán y Laciar, cuyas defensas pidieron que se les mantenga la prisión domiciliaria.

 

El vínculo con La Pampa.

 

El reconocido periodista y escritor, Juan Carlos Martínez, fue el encargado de revelar los vínculos que poseía Griselda con nuestra provincia. "Es mi prima hermana", cuenta durante la charla que mantuvo en un café céntrico con un equipo de LA ARENA.

 

Lo hace con su primer libro "La Abuela de Hierro", escrito en 1995, el cual posee una dedicatoria especial para Griselda.

 

El ataque a la vivienda donde vivía su prima hermana, el 9 de marzo de 1977, es un ejemplo más de las atrocidades que se cometieron durante la última dictadura. "Ella se graduó como psicóloga, pero no ejercía", recuerda Martínez.

 

"Yo la conocía de niña. Los Betelú eran 14 hermanos y todos ellos estuvieron muy ligados al Club Independiente" de Pico, entidad fundada en 1920 por Roberto Petit de Meurville. "Los Betelú eran sus alumnos. Ahí juegan al fútbol cinco o seis hermanos en un mismo equipo. Una Betelú, que se llamaba Josefa y que yo no conocí, en 1920 ya jugaba al tenis", agrega.

 

Entre los tíos de Martínez estaba Angel, que había nacido en General Pico. Luego se instaló en Bolivar, donde tuvo a Griselda. "El papá nació en General Pico", remarca.

 

Una mirada crítica.

 

Los años pasaron, y Martínez se encontró con Griselda en agosto de 1970. "Cuando se cumplen los 50 años de la fundación de Independiente", destaca. "Fue la única vez que la vi de grande, tenía 22 años".

 

Por aquellos años, el clima social era tenso políticamente y Griselda ya tenía "una mirada crítica", según lo poco que pudo hablar con ella. "Como tenían los jóvenes, los pibes de la Noche de los Lápices, que los calificaban, y los siguen calificando, como 'terroristas'".

 

Siete años después, luego del golpe de estado, se produce el operativo donde es asesinada. La noticia le llegó por los medios. "Dos terroristas fueron abatidos", era la forma que tenía la dictadura de dar a conocer esos procedimientos. Así tomó conocimiento, a lo que luego se le sumaron los testimonios.

 

"Yo estaba en el '77 en el diario Río Negro. Una compañera periodista, que era sobrina del director, había sido compañera de estudios de Griselda", comenta. "Ella era hermana de otra víctima de una tragedia, la matanza del 5 septiembre de 1975, cuando matan a varios jóvenes, uno de ellos era pampeano: el 'Laucha' (Roberto) Loscertales, militante del Partido Socialista de los Trabajadores".

 

Coherencia.

 

El procesamiento de los militares llegó 45 años después. Martínez, al respecto, decidió resaltar la "coherencia y la valentía" del juez Alejo Ramos Padilla. "Fue durante muchos años el abogado de Chicha (María Isabel Chorobik de) Mariani, la acompañó en el famoso juicio del Circuito Camps".

 

También habló sobre el "dolor de los padres" de Griselda, quienes fallecieron sin poder cerrar el duelo. En términos personales, aclaró que le "duelen todas las injusticias, y más las muertes", aunque "no conozca a las víctimas. Es como cuando se pierde la libertad. Cuando se comente una injusticia, todos somos víctimas".

 

El proceso judicial también se da en un contexto de negación de lo que fue la dictadura militar, donde actualmente proliferan los discursos en esa línea. Por estos motivos, para Martínez es fundamental "difundir y mantener viva la memoria", convocando particularmente a los jóvenes porque van a ser quienes sufran las injusticias "si la historia se repite". En ese sentido, advirtió que "cuando termina el fascismo y el nazismo, creíamos que el mundo se liberaba de eso, pero hoy en día la derecha y la extrema derecha están avanzando".

 

Similitudes en la represión.

 

Juan Carlos Martínez recordó que, cuatro meses antes del asesinato de Griselda y su compañero Raúl Martín Alonso, los militares "habían hecho lo mismo en la casa donde vivía el hijo de Chicha Mariani". El 24 de noviembre de 1976 más de cien efectivos del Ejército y la Bonaerense llegaron hasta la de casa de Daniel Mariani y Diana Teruggi, su pareja, en La Plata. La vivienda era un blanco debido a que allí funcionaba una imprenta clandestina donde se editaba "Evita Montonera".

 

En el operativo asesinan a Diana y otras cuatro personas. "La única que sobrevive es la hija, porque la mamá la coloca en la bañera con frazadas y mantas, y ahí no llega la balacera. Ella trata de escapar y la acribillan", indicó el escritor. "El hijo de Chicha se salva ese día porque no estaba", señaló Martínez, debido a que trabajaba en Buenos Aires. Rechazó el exilio y en agosto de 1977 es asesinado mientras ingresaba a una vivienda.

 

Por otro lado, planteó fue lo que ocurrió con las víctimas de la denominada "Noche de los Lápices". En este caso, afirmó, eran "pibes que pedían por el boleto escolar".

 

Estos ejemplos, consideró, resumen "las atrocidades que cometieron" los militares tras el golpe de 1976, y cuestionó a aquellos sectores "que niegan" lo ocurrido o afirman que "no son 30 mil" los y las detenidas-desaparecidas.

 

Estaba embarazada

 

Griselda Betelú se había comprado un dúplex en el barrio Foecyt con un préstamo del Banco Hipotecario. Era una construcción modesta en Villa Elisa que daba casi con las vías del tren Roca. Se había mudado con ella un compañero, Raúl Martín Alonso.

 

Según reconstruyó el artículo publicado en Página 12, Alonso en ese momento estaban en situación de clandestinidad. "Al principio, simulaban ser una pareja. Después efectivamente lo fueron. Ella estaba embarazada de tres meses cuando el 9 de marzo de 1977 el Ejército -con el apoyo de la Policía Bonaerense- los cercó para asesinarlos. En el frente de la vivienda quedó un boquete después de que los represores tiraran con un lanzacohetes. Por sus homicidios, el juez federal Alejo Ramos Padilla procesó a cinco militares retirados que formaban parte del Regimiento de Infantería 7 de La Plata y del Batallón de Comunicaciones 601 de City Bell", señaló.

 

"El principio del fin se inició con la llegada de un Ford Falcon al barrio Foecyt. Se bajaron dos hombres de civil. Se acercaron al dúplex en el que vivía la pareja, gritaron, se insultaron. Quizá hubo algún disparo -dijo un muchacho que tenía un kiosco en la zona- y se fueron a toda velocidad", reconstruyó Bertoia en dicha nota.

 

Alrededor de las 00.30 del 9 de marzo de 1977, la Central de Reunión de Inteligencia (CRI) del Área 113 pidió apoyo al Batallón de Comunicaciones de City Bell, por lo que se presupone que los hombres que iban en el Falcon eran agentes de inteligencia. "Hacia allá fueron las compañías del Batallón. Después se sumó el Regimiento. La Bonaerense mandó seis patrulleros y una ambulancia en la que trasladarían los cadáveres. Los militares suspendieron el tránsito del tren Roca, cercaron la vivienda de la pareja y les ordenaron a los vecinos que se fueran. Los disparos se extendieron hasta las 3.30 de la madrugada. Para Ramos Padilla, quedó en claro que se trató de un cerco. Como establecen los reglamentos militares, cuando se hacía un cerco el objetivo último era buscar el aniquilamiento de las personas que eran cercadas", añadió.

 

Identidades.

 

En su resolución, el juez Ramos Padilla remarcó que existe un derecho a la verdad y a la reparación de las víctimas a quienes el Estado dictatorial les había arrancado sus identidades. Por eso, junto con los investigadores del juzgado reconstruyeron quiénes eran Griselda y Raúl.

 

"Tanto Griselda como Raúl eran de Bolívar y los dos se habían mudado a La Plata para estudiar. Ella se graduó como psicóloga pero no ejercía. Trabajaba en la Dirección General Impositiva y, en 1975, se había comprado el dúplex con un crédito. Raúl estudió Contabilidad, pero no terminó. Trabajó en el ferrocarril en Tolosa y en los tribunales provinciales de La Plata. En 1975, se negó a hacer el servicio militar obligatorio y pasó a la clandestinidad. Militaban en Montoneros. Esperaban un hijo o una hija, pero los asesinos tuvieron otros planes para ellos", concluyó el artículo.

Fuente:LaArena

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