16 de febrero de 2012

SAN JUAN: Un día mendocino en el juicio a represores.

Un día mendocino en el juicio a represores
Miércoles, 15 de Febrero de 2012 
San Juan.- En la mañana de ayer declaró la psicóloga mendocina y militante de la Organización Montoneros, Ana María Montenegro, que vivió en la clandestinidad durante los años 1975 y 1976 en San Juan.

La psicóloga mendocina y militante de la Organización Montoneros, Ana María Montenegro, que vivió en la clandestinidad durante los años 1975 y 1976 en San Juan, fue la única declarante en el juicio oral que se sigue a 5 imputados por la represión ilegal ocurrida en la provincia durante la última dictadura militar.
La profesional que trabaja en el Sistema Penitenciario de Mendoza, llegó a declarar al juicio acompañada de varias decenas de militantes de organizaciones de derechos humanos de la vecina provincia, que literalmente hicieron colapsar las instalaciones del Tribunal, en el primer piso del edificio de Mitre y Rioja, donde se desarrolló la audiencia.
Montenegro dio un testimonio cargado de ideología, desde su rol en la lucha que se vivió en la Argentina durante los años de plomo y se definió como “una sobreviviente” a causa de “los errores cometidos por ellos (en referencia a los militares) y por una concepción inteligente de nosotros”, refiriéndose a los militantes del peronismo.
Dijo que abrazó la causa montonera a los 18 años en Mendoza estudiando en el Instituto Superior de Antropología Escolar, donde conoció a quien fue su pareja, Daniel Horacio Olivencia, otro militante montonero que fue secuestrado en la calle República del Líbano casi España en Rawson y desaparecido en la provincia de San Juan.
En su declaración, Montenegro definió a la Organización Montoneros como “una estructura integrada por una juventud maravillosa basada en valores, que creía en la creación del hombre nuevo a partir del cambio del modelo y yendo hacia una América Latina libre” y llegó a justificar el hecho de que “para cambiar el modelo había una movilización que incluía a la lucha armada, como una respuesta a tantos años de persecución, sangre y proscripción desatada desde la masacre de León Suarez”.
Tras reconocerse como un cuadro de la organización, que en San Juan “trabajaba de correo trayendo dinero desde San Luis escondido en la cabeza de una muñeca” y que también “era verificadora de que se realizaran las citas de control para pasar novedades”, la testigo incurrió en algunas contradicciones y utilizó frases agraviantes en su relato.
Justificó que Montoneros pasara a la clandestinidad “porque en algún momento de la revolución la organización debía hacerlo” y relató que con su pareja Olivencia fueron convencidos de “dejar Mendoza e instalarnos en San Juan por protección y para cubrir lugares que habían quedado vacíos en la organización”, aunque dijo que en la provincia ella no estaba clandestina.
Reconoció “haber colocado alguna bomba lanza panfletos” y en el marco de su discurso ideológico, calificó como “trasnochados” a las autoridades de entonces y de “brutos” a los gremialistas y no dudó en decir que sabía que el imputado Jorge Olivera había participado del secuestro de Marie Ane Erize y que sabía que “él (por Olivera), con otro oficial, se disputaban a Erize para violarla sistemáticamente”.
Las audiencias se retomarán en la última semana de febrero, ya que la semana que viene, los dos feriados por el Carnaval obligan a los jueces foráneos a ocuparse de los asuntos judiciales de sus provincias.
Fuente:ElZonda

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