"Si alguna vez tomaron una camioneta lo hicieron de prepo"
Blaquier apuesta a la victimización como estrategia de defensa judicial
Rodeado por sus hijos, el dueño del Ingenio Ledesma acusado de colaborar en secuestros masivos se defendió públicamente y buscó sembrar el miedo al asegurar que si a su empresa "le va bien, a la comunidad también".
Por:
Daniel Enzetti
El gobierno militar tenía el poder público y no necesitaba ninguna camioneta nuestra ni nada por el estilo.
Ellos hicieron lo que quisieron con sus vehículos. Si alguna vez tomaron alguna camioneta no la pidieron prestada, la tomaron de prepo."
Nervioso ante la posibilidad de ser procesado por su vinculación directa con la dictadura en operaciones de secuestros masivos, Carlos Pedro Blaquier hizo lo que desde hace varios años no hace: hablar.
Y para mostrarse eligió Jujuy, provincia a la que se niega a concurrir cada vez que la justicia lo llama a declarar en causas por violaciones a los Derechos Humanos, usando la excusa de estar enfermo y tener problemas para viajar desde Buenos Aires, donde reside gran parte del año.
Lejos de sus días de hombre fuerte y pata empresaria de los genocidas, el presidente del Ingenio Ledesma se preocupó por aparecer como un octogenario bueno, inocente, padre de familia, preocupado por el futuro de sus trabajadores, y agradecido por los "abrazos" simbólicos que la comunidad, según él, le da a cada rato.
Profundizó así la estrategia de presentarse como una víctima, camino que ya había recorrido cuando evitó declarar en la provincia argumentando un ataque por parte de militantes de los organismos defensores de los Derechos Humanos que aguardaban en la puerta del juzgado.
El consejo de irrumpir dando una imagen lastimosa responde a una estrategia de sus abogados, para tratar de frenar el inminente procesamiento de Blaquier a raíz de varios testimonios que lo involucran con los apagones que en 1976 ayudaron a secuestrar en Libertador San Martín y Calilegua a 400 operarios de la planta, 30 de los cuales permanecen hoy desaparecidos.
Rodeado por sus hijos Carlos Herminio, Santiago, María Elena, Alejandro e Ignacio, su nieto Juan Pereyra, y colaboradores como el director de Asuntos Institucionales del Ingenio, Eduardo Nougués, y el administrador general, Federico Gatti, Blaquier organizó la semana pasada una reunión en la Sala de Calilegua, instalaciones donde en otras épocas sin tanto barullo judicial acostumbraba a celebrar fiestas con empanadas y vino para amigos y prensa local adicta.
Tiempo Argentino accedió al contenido de la reunión, que pretendió convertirse en masiva, pero no fue reflejada por ningún medio nacional.
"Si nosotros no teníamos el control de la electricidad –dijo el acusado–, ¿cómo íbamos a hacer el apagón? Además, la electricidad funcionaba muy mal, estaba en manos de la provincia y había apagones constantemente."
Y agregó: "Estoy muy agradecido a todo el apoyo que me ha dado la comunidad de Libertador General San Martín y de los pueblos vecinos. Yo, a la comunidad de Libertador le quiero dar las gracias, y quiero decirle que vamos a seguir creciendo, invirtiendo acá."
El empresario insistió: "Vamos a seguir creciendo acá, para beneficio de la comunidad y también de la empresa, porque si a la empresa le va bien, a la comunidad también le va a ir bien."
A pocas horas del testimonio de Ricardo y Adriana, dos de los hijos del ex intendente de Libertador, Luis Aredez, secuestrado en móviles de la empresa según varios sobrevivientes, Blaquier no sólo se victimizó, sino que además intentó provocar un clima de miedo generalizado.
En los últimos días, punteros del Ingenio salieron a hacer circular la versión de que si al jefe lo detenían, la azucarera cerraba, y miles de personas quedarían en la calle.
Adriana y Ricardo fueron citados para brindar hoy su testimonio. Será el comienzo del juicio por la desaparición de Luis, causa en la que Blaquier es el principal inculpado.
"CUENTOS CHINOS". Sobre sus maniobras permanentes para esquivar el llamado de los tribunales jujeños, el empresario explicó que "esos son cuentos chinos. Yo no me resisto a presentarme ante la justicia ni mucho menos a declarar, siempre estuve a disposición de la justicia."
"Al contrario, yo soy el más interesado en colaborar con la justicia. Yo estaba en el exterior para hacerme unos estudios por consejo de mis médicos de Buenos Aires cuando me citaron.
En cuanto terminé todos esos estudios vine a Buenos Aires a presentarme", agregó el empresario en el encuentro con los medios.
Su hijo Carlos Herminio apuntó al corazón como instrumento de defensa de su padre.
"Para nosotros es muy conmovedor el apoyo que estamos recibiendo de la comunidad –arrancó–, y por eso es que mi papá quiso venir hoy, a pesar de que no se sentía muy bien de salud."
"El tema de la altura es un problema para él, y con el tema pulmonar que él tiene, la altura se sufre. Pero papá dijo: 'Yo quiero venir, yo quiero estar con la gente, quiero agradecerle a la gente el apoyo que recibí de ellos'.
Por todo eso decidió venir y estar con ustedes, con la gente de Libertador, de Calilegua, Fraile Pintado, Caimancito, El Talar, El Piquete y todos los lugares que nos expresaron su apoyo", remarcó uno de los herederos.
Y agregó: "Creo que lo que se ha vivido acá en Libertador es muy conmovedor.
Pero además, creo que lo importante es que la gente salió a defender porque realmente cree que todo esto es un cuento y un invento, que parte del mito del apagón, cuando toda la gente que vive en el medio sabe con claridad que Ledesma nunca en la historia manejó la luz de Calilegua, y en el año 1976 no manejaba la luz de Libertador."
Para el hijo del industrial, en la causa por los secuestros "se fue construyendo un mito, que tal vez equivocadamente nosotros no salimos a responderlo. Porque pensábamos que si nosotros salíamos a responder, echábamos más nafta al fuego. Y al final el mito se construyó, y los mitos son bastante complicados de desarmar."
"Charlie", como le dicen en Jujuy sus íntimos, se refería a otra de las maniobras que los Blaquier armaron hace poco por indicación de sus defensores: una manifestación "espontánea" de un par de decenas de personas y muchas banderas, en "desagravio" del jefe caído en desgracia.
"La realidad es que los militares no tenían ninguna necesidad de ningún tipo de ayuda en materia logística o en materia de combustibles", explicó el hijo del empresario azucarero y aclaró: "Ellos eran los dueños del país y podían hacer lo que querían. Como decía mi padre, si ellos necesitaban una camioneta, es imposible pensar que nos la iban a pedir. Se la iban a llevar si la necesitaban."
El vínculo con Martínez de Hoz
Las declaraciones que hoy brindarán en los tribunales jujeños los hermanos Aredez serán el comienzo del juicio por el secuestro y desaparición de Luis, que como intendente de Libertador intentó en 1973 que la planta azucarera pagara impuestos por primera vez en su historia centenaria.
Esos testimonios, además, incorporarán datos hasta hoy desconocidos: detalles de un encuentro que en 1979 Blaquier mantuvo con el ex ministro de Economía de la dictadura, Alfredo Martínez de Hoz, cuyo contenido nunca trascendió.
La charla formó parte de una visita que un grupo de genocidas, integrado además por el ex general Albano Arguindeguy, realizó en Jujuy a la zona conocida como Mesada de la Colmena.
Blaquier y Martínez de Hoz charlaron en el hotel Alto La Viña, mientras que Harguindeguy fue uno de los visitantes más sorprendidos por el despliegue del Ingenio al recorrer la planta.
FuentedeOrigen:TiempoArgentino
Fuente:Agndh
Juicio por la desapariciòn del ex intendente de Libertador general san martín
Los hijos de Aredez pedirán el procesamiento de Blaquier
Hoy a las 9 comenzará en Jujuy el proceso en el que están imputados Luciano Benjamín Menéndez y Antonio Orlando Vargas.
Será el puntapié para determinar el rol de Ledesma.
Cómo se prepararon, después de tanto tiempo?
Adriana Aredez: –Mi sensación es ambigua. Por un lado, poder hablar después de 36 años de impunidad es un ejercicio de catarsis personal y al mismo tiempo de aporte para que por fin haya justicia.
Pero por otro, es vergonzoso e indignante lo que nos vienen haciendo para desgastarnos y confundirnos. En un principio nuestra declaración estaba pactada para el 6 de septiembre, pero los tribunales cambiaron esa fecha por lo menos en tres oportunidades. Las presiones son muchas, y eso indica la existencia de sectores que quieren perjudicarnos de cualquier manera.
Porque llevar adelante esta querella no es fácil. Muchos compañeros trabajan de-sinteresadamente, incluidos varios organismos. Y además, es una falta de respeto para varios abogados que vienen desde Buenos Aires y necesitan organizarse. Otra de las cosas que debimos soportar fue la conducta de jueces que demuestran una tendencia marcada a favor de los defensores de varios genocidas.
En el juicio que se desarrolla hoy en Jujuy por la desaparición de Avelino Bazán y la complicidad de la minera El Aguilar, por ejemplo, esos jueces no permiten que nuestros letrados hablen con los testigos.
Ese contacto sería muy importante para nosotros, porque entre El Aguilar y el Ingenio Ledesma hay muchísimas coincidencias en lo referido a la manera de actuar durante la dictadura.
Ricardo Aredez: –Por eso es importante que nos sentemos frente al tribunal, de cara a los asesinos, y contemos todo lo que sabemos.
–¿Habrá un informe inicial?
R.A.: –Sí, se va a leer un texto de cinco carillas que mi madre y yo redactamos el 24 de marzo de 2000, y que presentamos en el Consulado Argentino de España, y después ante el juez Baltasar Garzón.
Ese escrito resume más de tres décadas de historia reciente con todo lo que la familia sufrió: las amenazas, los llamados telefónicos durante la noche diciendo que nos iban a matar, los tres allanamientos en casa, el paseo que los Falcon sin chapa hacían por el barrio en Libertador.
Y sobre todo el intento de secuestrar a mi vieja en 1977, cuando ya mi padre estaba desaparecido. En este proceso, a nosotros nos toca desenmascarar el rol del Directorio de la empresa Ledesma en la represión, y su responsabilidad directa con los secuestros y las desapariciones que ocurrieron en Jujuy después del golpe de Estado.
A. A.: –La declaración de Ricardo no tendrá desperdicio, porque será una síntesis de lo que pasó, con datos y con información muy completa. A eso yo le iré agregando otros aportes, como mi denuncia de abril de 2011, donde lo acuso directamente a Carlos Blaquier por la desaparición de mi padre. En realidad, este es un juicio corto tiene sólo dos imputados.
Pero importante, porque servirá para detener a Blaquier. Voy a reiterar su responsabilidad directa en la represión, y yo misma pediré su procesamiento. Esa será una verdadera megacausa.
–¿Qué clima se vive en Jujuy en estos días?
R. A.: –El discurso histórico de la empresa cambió, frente a las evidencias que prueban su participación en el aparato represivo y asesino de los militares. Ledesma siempre manifestó que en los secuestros de 1976 no se habían utilizado camionetas del Ingenio.
Pero después de varios testimonios de sobrevivientes, que vieron esos móviles, ahora Blaquier dice que la dictadura hacía lo que quería, y que le sacaban las camionetas sin consultar. Desde hace varias semanas, la empresa agita fantasmas.
Dice que va a cerrar, corre rumores de que se radicará en Brasil, organiza actos inventados con supuestos apoyos de la comunidad, y manda a sus operadores, como el administrador Federico Gatti, a mentir en los medios locales sobre las bondades del grupo.
Pero no hablan de otras cosas, que cuando me toque estar en el estrado, se las voy a preguntar a los jueces.
–¿Cómo cuáles?
R. A.: –Una de las mentiras de Ledesma es decir que quieren a Libertador, a Calilegua, a su gente, y que nunca ellos podrían haber participado en las aberraciones de la dictadura.
Pero nosotros tenemos pruebas de las amenazas que hacían, y de la manera en que la policía privada del Ingenio reprimía y castigaba a los opositores. Esa policía privada de Blaquier sabía bien cuál era su trabajo, porque fue entrenada por asesores franceses que estuvieron en la ocupación de Argelia.
Y hay otro tema que tocaremos, y del que nadie habla: los trabajos de espionaje que la empresa montaba en distintos lugares, por ejemplo la Escuela Normal de Libertador. Varios estudiantes fueron secuestrados por eso, y también docentes, como Beatriz de Pantoja, Olga Demitrópulos, Irene Demitrópulos, Dora de Weisz y Susana Saravia.
A. A.: –A esta altura, hablar de las camionetas ya causa risa, y que Ledesma sostenga ahora que esos móviles fueron robados por los militares para los operativos, es directamente patético.
Ricardo dijo que es importante hablar, y tiene razón. Hace mucho que esperamos este momento, y quiero agradecer a todos los que trabajan con nosotros para llegar a la verdad. Como el grupo de abogados jóvenes que tenemos, y los que nos ayudan desde todo el país: Antenor Ferreyra, Ernesto Moreau, Juan Manuel Sivila de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, la socióloga Rosario Dassen. Y hasta Carlos Slepoy, desde España.
FuentedeOrigen:TiempoArgentino
Fuente:Agndh


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