31 de julio de 2013

Los eternos candidatos de una corporación judicial intocable.

31.07.2013 
El abogado Juan Carlos Nacul, que militó en el bussismo y defendió al genocida suicidado "Malevo" Ferreyra, insiste otra vez con ser juez federal 
Los eternos candidatos de una corporación judicial intocable 
Carlos Garmendia, investigador del caso Margarita Verón y colaborador de Susana Trimarco, acaba de impugnar a Nacul para que no integre la magistratura tucumana. La historia de un concursante compulsivo obnubilado por ser juez. 




Por: Daniel Enzetti
Juan Carlos Nacul lo hizo otra vez. Y otra vez se topó con gente que no lo deja. El abogado, ex defensor de Mario Oscar Ferreyra, el temible "Malevo" que terminó suicidándose en 2008 frente a las cámaras de televisión, presentó sus antecedentes para convertirse en juez federal de Tucumán. Todo parecía encaminado, para un tozudo hombre de leyes que en los últimos años, cansado de litigar, se dedicó a mandar carpetas en busca de cubrir los cargos más disímiles en varias provincias del país, y que por culpa de un pasado tormentoso, fue bochado en distintas oportunidades. Pero cuando estaba a punto de cubrir el puesto, en el filo del plazo llegó una impugnación que por ahora deja el lugar en suspenso.

El escrito fue presentado a título personal por el Dr. Carlos Garmendia, abogado de Susana Trimarco y representante legal de la Fundación María de los Angeles, creada a partir de la desaparición de Marita Verón y los casos de trata de personas. Consta de cinco carillas fechadas el pasado 28 de junio y dirigidas al Consejo Asesor de la Magistratura de Tucumán, encabezado por Claudia Beatriz Sbdar, en las que Garmendia advierte que "la conducta del abogado Juan Carlos Nacul" y "su desempeño profesional" lo "inhabilitan para acceder a la magistratura".

Entre otros argumentos, el letrado recuerda que en septiembre de 2011, el pliego de Nacul había sido retirado de la Comisión de Acuerdos de la Cámara Alta por el Poder Ejecutivo nacional, a requerimiento de la agrupación HIJOS de Jujuy y Madres y Familiares de Detenidos y Desaparecidos de esa provincia.
En esa oportunidad, HIJOS afirmó que el postulante "fue funcionario en el gobierno de Antonio Domingo Bussi durante el terrorismo de Estado, en la Caja Popular de Ahorros" de esa región del país, además de "asesor del bussismo en la Honorable Legislatura de Tucumán en el bloque del partido Fuerza Republicana", entre 1981 y 1982.

Para las Madres, sus "antecedentes profesionales desde el punto de vista ético" no ameritaban "su desempeño como funcionario de la justicia que nos garantice juicios justos debido a su presunta vinculación ideológica con los genocidas que impusieron un estado de terror y violaron los más elementales Derechos Humanos".

HO-NOR. El punto III de la impugnación de Garmendia, a la que Tiempo Argentino tuvo acceso, explica que "cuando juzgaron a Ferreyra por la fuga de la alcaldía de Tribunales (ver más adelante), el día en que fue condenado a perpetua, Nacul trató de beneficiarlo, atribuyéndose él haber sido el ideólogo de la fuga". Y también hace mención de las vinculaciones del aspirante a juez con la política tucumana de los años noventa. 


El texto agrega que en 1995, "Ferreyra, desde la cárcel, armó Ho-Nor (Horizonte Norteño), que llamó 'Corriente Política Itinerante', un movimiento que apoyaba al bussismo (Ferreyra bregaba porque Bussi le diera el indulto; en cambio, sí le dio unas cuantas rebajas: en total, estuvo preso siete años y medio, de una perpetua original). Para 1998, Nacul se presentaba junto a Ferreyra como uno de los dirigentes de Ho-Nor. En los años 2000 se distanciaron, incluso políticamente, y Nacul volvió al peronismo."

El pasado de Nacul incluye haber ejercido la defensa del suicidado Ferreyra, hombre fuerte de la policía brava tucumana y confeso torturador. Con los años terminó peleado con su empleador, pero mientras duró la relación fue su vocero, agente de prensa e intermediario cuando alguien quería acercarse al ex policía. Por ejemplo periodistas a los que el letrado pedía plata a cambio de notas exclusivas, como le ocurrió a la escritora Sibila Camps.

El aspirante a juez militó en las filas de Bussi, y en la década del '90 fue candidato a diputado provincial en un sublema de Fuerza Republicana. En 1993, el Malevo recibió cadena perpetua por el asesinato de tres personas, a las que cargó en una camioneta en Salta y fusiló en la localidad de Laguna de los Robles, mientras dirigía la Brigada de Investigaciones de Tucumán. El pistolero no soportó escuchar la sentencia y se escabulló de los tribunales. Rápido de reflejos, y para evitar consecuencias peores para su cliente, Nacul lo "limpió" y se responsabilizó a sí mismo por el escape, declarándose como el verdadero ideólogo de la fuga. 

Ferreyra aguantó 79 días escondido en el monte, hasta que cayó otra vez a la sombra. Aunque la perpetua resultó durar poco: en 1998, gracias a la cintura de Nacul, el entonces gobernador Bussi lo dejó en libertad, después de sólo cuatro años y medio en la cárcel.

Periodistas que lo conocen sostienen que el interés del abogado por formar parte del círculo íntimo del ex policía, pieza clave del Operativo Independencia y nunca juzgado por los delitos de lesa humanidad que cometió durante la dictadura militar, fue en esas épocas más allá de una retribución profesional. Varias veces se quejó de no ganar un solo peso por su gestión. El mismo año de la bendición jurídica del ex general, la pareja, defensor y defendido, encabezaron la agrupación Honor (Horizonte Norteño), un pseudo partido político autodenominado "corriente itinerante", que según los vientos apoyaba a la figura política que mejor convenía.

En su excelente libro El sheriff, Vida y leyenda del Malevo Ferreyra, Camps menciona una anécdota que ejemplifica la mano dura del que otra vez quiere ser juez. "¿Por qué nadie pregunta por el prontuario de los tres tipos que ejecutó Ferreyra?", le dijo un día de 1995 a la periodista en el bar del hotel Premier, en esa época búnker de Fuerza Republicana.

DONDE SE PUEDA. Después de mucho tiempo, Nacul se convirtió en un fanático aspirante a magistrado. Su debilidad y objetivo nunca alcanzado es ocupar la titularidad de un Juzgado Federal, sin importar el lugar del territorio donde se produzca la vacante. Los periodistas tucumanos afirman que repartió su currículum en más de 30 concursos, incluidos procesos de selección en el Consejo de la Magistratura de la Nación, la Defensoría General y el Consejo de la Magistratura de Chubut. Con ahínco se postuló para el fuero federal de Mercedes (San Luis), el Tribunal Oral en lo Criminal de Neuquén, el Juzgado de Concepción del Uruguay (Entre Ríos) y el Tribunal Oral de Santa Fe.

Los preparativos y presentaciones de las carpetas no sólo le llevaron tiempo, sino dinero, obligado a viajar por todo el país. Agujero que cubrió dedicándose a representar a clientes caídos en desgracia por causas penales variadas. Su vida fue y es un verdadero raid. "Con 30 años de ejercicio, entendía que había cumplido una etapa como abogado litigante. Entonces, me encontraba en la disyuntiva de dedicarme a otra actividad o de continuar con la profesión desde la óptica de la magistratura", declaró en 2006 a La Gaceta de Tucumán. Convencido, agregó que para todo buen juez que se precie como tal es clave conocer "los últimos precedentes" de "la Corte Interamericana y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos". Como casi siempre ocurre, el cronista no repreguntó acerca de la manera en que combinaba esa apelación con su pasado bussista.

AQUELLOS TIEMPOS CON EL MALEVO. Nacul comenzó a defender a Ferreyra en 1991, cuando el Malevo ya contaba con varios casos que, de a poco, iban moldeando su fama de pistolero de mano dura. En 1973 se les animó en una batalla callejera a 15 militantes de la JP, y poco después mató a Julio Alsogaray, miembro de Montoneros ("Los dos teníamos FAL, pero él dudó entre disparar y cubrirse", dijo en esa oportunidad). La dictadura fue la mejor de sus épocas, gracias a la carta abierta que la policía tucumana le dio para ajusticiar tanto a opositores como a delincuentes comunes.

En 1986, Ferreyra fue absuelto por la muerte de Enrique "Prode" Correa, y ya como jefe de la División Robos y Hurtos se encargó de pasar a mejor vida a los miembros de la banda Los Gardelitos. El triple crimen de Laguna de los Robles, el año en que Nacul se le acercó, le significó al Malevo una condena a perpetua dictada en 1993, pero cuando escuchó el dictamen no lo soportó, y se escabulló por la puerta trasera de los Tribunales rumbo al monte tucumano. Nacul se autoincriminó y dijo que él mismo le había aconsejado fugarse, para alivianar las consecuencias 

Mientras, y siempre con Bussi como modelo, el abogado se metía en el mundo de la política partidaria. Dice Camps en su libro: "Estuve en la provincia a fines de junio (1995), y las avenidas de la capital y del Gran Tucumán parecían infinitos y desprolijos tendederos de ropa, por los miles de pasacalles colgados por los 640 sublemas. El mismo Juan Carlos Nacul fue inmortalizado por un reportero gráfico de El Periódico, trepado a una escalera para sujetar un pasacalle de la lista que lo postulaba. Por las calles de tierra y por los caminos vecinales del departamento Cruz Alta traqueteaban carros voceando la venta de fruta y verdura. Por la ciudad, los megáfonos ensordecían con frases de campaña."

Ante el Malevo, Nacul demostró sus habilidades como defensor. Logró que la perpetua a Ferreyra se transformara en una pena de dos décadas, y después, que el criminal saliera a los cuatro años y medio. 

Hasta que se cansó de tantos tiros, y dejó de representarlo en 1999. Dejaron de verse en la década posterior, hasta que el Malevo terminó suicidándose en 2008 con un disparo a la cabeza delante de las cámaras de televisión, apoyado en el tanque de agua de su casa. 

quiero ese, ese y ese
En los últimos tiempos, y según fuentes judiciales vinculadas con el sistema de concursos, Nacul insistió en presentarse para la cobertura de diferentes cargos. Formó parte del Concurso Nº 73 para vocal de la Cámara Penal, Sala IV de la Capital; del Nº 72 para juez de instrucción; intentó con el Nº 76 correspondiente a la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Instrucción de Tucumán; también con el Nº 77 (misma Sala IV, vocal de Cámara); y probó con el concurso Nº 78 para fiscal de Instrucción.

Cuando el abogado mostró intenciones de ocupar una vocalía en la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Instrucción, esa vez la impugnación llegó de la mano de Juan Carlos López Márquez, un ciudadano que le objetó haber prestado servicios en la Caja Popular de Ahorros de la provincia en plena dictadura, además de su cercanía al "Malevo" Ferreyra.

En otra oportunidad, Nacul también estuvo a punto de convertirse en relator de la Corte Suprema de Justicia tucumana, pero su pasado hizo que no llegara.
Fuente:TiempoArgentino

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