Por Atilio A. Boron / Resumen Latinoamericano, 26 enero 2019
El debate de este sábado 27 de enero de 2019 en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas seguramente será incorporado a los anales que registra algunas de las más grandes confrontaciones políticas sostenidas en ese ámbito. Allí quedó plasmada con total claridad la brutalidad e insolencia del imperio cuando el secretario de Estado Michael Pompeo caracterizó al estado bolivariano como “mafioso ilegítimo” para tras cartón agregar “que muchos venezolanos se están muriendo de hambre” debido a “un experimento socialista que provocó un colapso de la economía”. Que Pompeo acuse a cualquier persona, organización o gobierno de este planeta de “mafioso” aparte de ser un gesto típico de matón de arrabal que desprecia no sólo las tradiciones diplomáticas sino las buenas maneras es a la vez un monumental contrasentido para quien durante casi un año y medio fue jefe de la mayor organización criminal y mafiosa del planeta: la CIA. Hombre de discurso trabado y trabajoso, sólo pudo proferir insultos y regurgitar desgastadas consignas de la época de la Guerra Fría en contra de Rusia, China y Cuba. Esas groserías merecieron la aprobación de los representantes de su peonada regional y, muy particularmente, del impresentable canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, un raro fósil del pleistoceno cuyo discurso lleno de mentiras e insultos fue un ultraje al buen decir de colombianas y colombianos y una enésima demostración del enorme daño que el uribismo le ha hecho –y sigue haciendo- a la entrañable Colombia. Prefiero ni hablar de lo que fue la intervención del representante de Canadá, otrora un gran país y hoy sometido al arbitrio de un gobierno que pareciera tener como única misión convertirse en la estrella número 51 en la bandera de los Estados Unidos. Paso asimismo por alto, por cuestiones de profilaxis mental, las intervenciones de algunos de los conspicuos representantes del Cartel de Lima.
Frente a estos esperpentos brilló con luz enceguecedora la intervención de Jorge Arreaza, que brindó una soberbia lección de lo que debe ser un diplomático. El bolivariano demolió uno tras otro las acusaciones -que no argumentos- de Pompeo y su pandilla. Sin caer en las provocaciones y con una sangre fría admirable, mientras quienes veíamos la transmisión del debate sentíamos que nos hervía la sangre, Arreaza aportó un detallado análisis de la situación en su país, identificó el origen de la presente crisis en la perversa campaña de agresiones y hostigamientos de todo tipo lanzadas por la Casa Blanca que infligieron daños del orden de los 23.000 millones de dólares a la República Bolivariana de Venezuela agravando considerablemente la situación económica del país. Sus palabras están en línea con un reciente informe de Servicio de Investigación del Congreso de la Unión Americana que en noviembre de 2018 decía que “si bien las sanciones económicas más fuertes podrían influir en el comportamiento del gobierno venezolano, también podrían tener efectos negativos y consecuencias no deseadas. A los analistas les preocupa que las sanciones más fuertes puedan exacerbar la difícil situación humanitaria de Venezuela, que se ha caracterizado por la escasez de alimentos y medicamentos, el aumento de la pobreza y la migración masiva. Muchos grupos de la sociedad civil venezolana se oponen a sanciones que podrían empeorar las condiciones humanitarias.”
No sólo eso. Además Arreaza demostró que a diferencia de la tentativa golpista del 11 de abril del 2002 cuando el gobierno de Estados Unidos (George W. Bush) estaba “detrás del golpe” en el caso actual la Casa Blanca está “delante del golpe, es su verdadera vanguadia”, reiterando por enésima vez una irrefrenable vocación de dominio y expoliación que la Roma americana, al decir de José Martí, comenzó a hacer manifiesta tan tempranamente como en el año 1823, fecha de nacimiento de la Doctrina Monroe. La inequívoca conclusión extraída por Arreaza fue que Washington ratifica a lo largo de casi dos siglos su prepotencia imperial, su absoluto desprecio por los valores que dice defender: la libertad, los derechos humanos, la democracia, meras pantallas que mal disimulan su pretensión de apoderarse de las enormes riquezas de un país, en este caso Venezuela, cuyo petróleo, oro, coltan y otros minerales estratégicos suscitan el desenfrenado apetito de las clases dominantes de Estados Unidos.
El debate demostró la incoherencia y debilidad argumentativa de los críticos de la Revolución Bolivariana y los ardientes defensores del “autoproclamado” presidente de Venezuela, un hombre que en cualquier momento podría ser “descartado” por la Casa Blanca en caso de que para progresar en su plan de sembrar el caos en Venezuela tuviera que recurrir a un autoatentado para justificar y llevar a los extremos su accionar criminal. Esta es una vieja tradición estadounidense, cuyos hitos más importantes son la voladura del acorazado Maine en la bahía de La Habana en 1898, el ataque a Pearl Harbor en 1941 y, según algunos estudiosos norteamericanos, los atentados del 11 de Septiembre del 2001. No hay ninguna razón para suponer que la Casa Blanca ha abandonado ese vicio y que no esté preparada para incurrir una vez más en él en la actual coyuntura venezolana.
Para concluir: lo de Arreaza fue excepcional por su contenido y por sus formas, cuestión ésta para nada marginal en las relaciones internacionales. Notable también por su versación y por el prolijo desarrollo de sus razonamientos que contrariamente a los borbotones de sus contendientes fluían con elegancia y naturalidad para defender la legitimidad y constitucionalidad del único presidente de Venezuela que no es otro que Nicolás Maduro. Por eso quienes recordamos los grandes debates sostenidos en el seno de las Naciones Unidas por Raúl Roa -el gran ministro de Relaciones Exteriores de Fidel entre 1959 y 1976- y conocido como el “Canciller de la dignidad” por su elocuente e irrefutable defensa de la Revolución Cubana, nos regocijamos al comprobar que la tradición abierta por el cubano ha encontrado en Jorge Arreaza su auténtico heredero. ¡Felicitaciones Canciller Arreaza y larga vida a la Revolución Bolivariana!
Gobierno venezolano evalúa plan para traer a connacionales desde Ecuador al país
Resumen Latinoamericano / 26 de enero de 2019
El Gobierno venezolano evalúa activar un plan de contingencia, vía terrestre, para traer a los 270 connacionales que se encuentran en Ecuador, donde las autoridades negaron el permiso de salida de tres vuelos previstos para este sábado 26 de enero.
La información la ofreció a través de un pase telefónico por Venezolana de Televisión, el periodista venezolano Pedro Márquez, quien dio detalles de la medida tomada por el gobierno de Lenín Moreno, quien en días pasados ordenó la creación de brigadas contra los venezolanos que residen en ese país.
Un acto que fue calificado como xenófobo y fascistas por parte del Gobierno del presidente Maduro.
En esta oportunidad se cuentan entre ellos 71 personas de la tercera edad; 8 embarazadas; 26 con distintas condiciones de salud, algunas en condiciones especiales, además de 79 menores de edad.
La transmisión la hizo desde el parque La Carolina en Quito, lugar donde se han concentrado parte de los venezolanos que retornarían al país.
Dijo que con sorpresa la embajada de Ecuador recibió esta respuesta de negación a una solicitud de vuelo del Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (Conviasa), procedimiento que ha hecho en 22 ocasiones.
La última vez fue un vuelo especial instruido por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, debido a los hechos de violencia que se generaron en la población ecuatoriana de Ibarra, que puso en peligro la vida de muchos connacionales.
“Ya empiezan a llegar venezolanos que se convocaron con tiempo para chequear maletas y documentación”, a quienes hay que explicarles la situación, otros están en lista de espera, detalló Márquez en su pase.
Este grupo viene con muchas expectativas desde Ibarra, porque como parte de los actos de xenofobia “van hacer una marcha antivenezolanos en esa ciudad”.
Fuente: VTV
Venezuela exige a UE respeto a su soberanía y al orden constitucional
Resumen Latinoamericano / 27 de enero de 2019
Venezuela expresó este domingo su rotundo rechazo a la declaración de la Unión Europea (UE), que confirma su decisión de sumarse al Golpe de Estado promovido por el gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), pretendiendo incluso dar un ultimátum al Estado venezolano al estilo de las viejas potencias coloniales.
El ministerio para Relaciones Exteriores de Venezuela emitió un comunicado oficial, en el que “exige deponer su actitud desafiante y en su lugar adopte una posición de respeto y equilibrio constructivo que no aliente la fractura del orden constitucional y la violencia”.
Reza el documento que Venezuela lamenta que la UE no haya tenido el coraje de soportar las presiones de la Casa Blanca, “y en consecuencia se haya decidido sumarse a su indigno coro de gobiernos satélites”.
Ante el bloqueo financiero y los intentos de intervención e injerencia del gobierno de Estados Unidos, con apoyo de la derecha nacional, el Gobierno del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, tomó la decisión de romper relaciones políticas y diplomáticas con la nación norteamericana.
“La ruptura de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos está contemplada dentro la Convención de Viena”, dijo el Canciller venezolano, Jorge Arreaza, en una entrevista a la emisora argentina Radio 10.
Agregó que el Gobierno Bolivariano siempre ha estado abierto al diálogo con la oposición venezolana.
Arreaza denunció que el gobierno de Estados Unidos está promoviendo un golpe de Estado en la Patria de Bolívar.
A continuación el comunicado íntegro:
Fuente: VTV
Resumen Latinoamericano / 26 de enero de 2019
“Venezuela no está sola” porque “está apegada a la Constitución y a la Carta de los Derechos Internacionales”, dijo Arreaza.
El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, señaló que el “salvajismo y al fuerza” no se impondrán en el país suramericano
“¿Qué es lo que quieren, llevar a Venezuela a una guerra civil?”, preguntó el ministro en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, donde se debate sobre Venezuela y respondió: “No lo van a lograr”.
“En Venezuela se va imponer la paz y el entendimiento entre venezolanos”, enfatizó.
Durante su intervención, Arreaza reiteró que lo que ocurre en Venezuela es un “golpe de Estado en marcha”, con la autoproclamación del diputado opositor Juan Guaidó como “presidente encargado” del país.
“Están sacando la Doctrina Monroe contra Venezuela (…) es demasiado evidente este golpe de Estado” del que EE.UU. —dijo— “está delante y da las órdenes de todo tipo para llevar a cabo estas acciones”.
Señaló que quienes apoyan esa violación a la constitucionalidad venezolana “buscaban un derramamiento de sangre, estaban buscando muertos, esperaban mucha violencia” el pasado 23 de enero, día de la autoproclamación; pero, el Gobierno venezolano tomó “las medidas” y evitó “una tragedia”.
“Trofeo de Trump”
Arreaza, tras explicar lo que sucede en el país suramericano, con las reiteradas declaraciones de EE.UU. contra el gobierno local, preguntó ante los presentes: “¿Es Venezuela el trofeo de guerra de Donald Trump?” y comparó la situación con las intervenciones de Washington a Irak y Libia.
“Nosotros no le vamos a dar una guerra a Trump, en Venezuela se va a imponer la paz”, declaró.
El ministro venezolano señaló que, contrariamente, Venezuela ratifica su “intención de establecer el diálogo con el Gobierno de EE.UU.”, medida que han procurado desde la administración del expresidente Hugo Chávez.
Abierta al diálogo
El ministro indicó que, ante este nuevo atropello, que comparó con el golpe de Estado de 2002 contra el entonces presidente Chávez, “Venezuela no está sola” porque “está apegada a la Constitución y a la Carta de los Derechos Internacionales”.
“Apoyamos las iniciativas de diálogo”, reiteró Arreaza y destacó las propuestas de México, Uruguay y la Comunidad del Caribe (CARICOM) en este sentido.
El ministro cuestionó la actuación de los países que han apoyado la autoproclamación de Guaidó y la postura de Europa, que ha pedido que se convoque elecciones en ocho días en Venezuela.
“¿Dónde se les ocurre semejante acción injerencista?”, dijo Arreaza y enfatizó: “Dedíquense a sus asuntos, respeten la autodeterminación de los pueblos”.
Fuente: RT
Resumen Latinoamericano / 27 de enero de 2019
Este sábado, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) se reunió para discutir sobre Venezuela en una sesión extraordinaria convocada por el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo. El dato político de relevancia fue que Estados Unidos ni siquiera se animó a presentar una resolución donde se reconociese a Juan Guaidó como “presidente interino” de Venezuela, tal como sucedió el jueves en la Organización de Estados Americanos (OEA).
Esto es de relevancia, ya que en su alocución, Pompeo afirmó que “los países deben elegir de qué lado están; si con las fuerzas de la libertad o con la liga de Maduro y su caos”. Este intento de generar un parte aguas hacia adentro del Consejo de Seguridad que vuelve a poner en el centro de la escena la falta de respaldo a políticas de directa injerencia por parte de Washington en organismos multilaterales como la ONU y la OEA, donde hasta 2011 legitimaba, sin problemas, sus acciones.
Pompeo, además, amenazó a Venezuela al decir que Caracas “no debía poner a prueba a Estados Unidos porque protegería a sus diplomáticos y su población civil”, en referencia a la reciente expulsión del personal de la embajada de Estados Unidos en el país, y el posterior desalojo del personal no esencial de esta sede. Lo demás de su alocución estuvo centrado en tildar a Venezuela como un “títere” de Rusia y Cuba, equiparándolos, en una forzada maniobra de opinión pública, con dos imperios que controlan suelo venezolano. Una afirmación más propia de la histeria conspiranoica de María Corina Machado que de un representante de la política exterior de una potencia global.
Mientras que los países del Grupo de Lima y la Unión Europea (UE) como Perú, Brasil, Chile, Alemania, Gran Bretaña, Francia y Bélgica, entre otros, mantuvieron con matices una misma línea discursiva que por tramos hizo aún más burda su condición de satélites de Estados Unidos. En el caso de los primeros, el representante de Brasil, Mauro Vieira, habló quizás un poco de más cuando afirmó que el “único diálogo posible en Venezuela es entre las fuerzas políticas que hoy controlan la Asamblea Nacional y la oposición democrática, sin considerar de ninguna manera al régimen de Maduro”.
Por su lado, el ministro del Reino Unido para las Américas, Alan Duncan, reveló la posición extorsiva de la UE cuando afirmó: “Estamos codo a codo con Estados Unidos, Guaidó es el hombre indicado para llevar a Venezuela y lo reconoceremos como presidente si no hay elecciones libres en 8 días”. Otra vez queda para la historia la nueva oportunidad perdida que deja pasar Europa para tener una posición constructiva en América Latina, como si le gustara ser un viejo continente cachifa (sirviente) de Estados Unidos.
En contraste, el representante de Rusia en la ONU, Vasili Nebenzia, se mofó de Estados Unidos cuando calificó de “bolchevique” a John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump, por hablar de expropiar activos y bienes propiedad de Venezuela. En ese contexto, lamentó que el tema venezolano haya llegado al Consejo como “estrategia para cambiar el gobierno de Venezuela, dado que el juego político favorito de Estados Unidos es el cambio de régimen”. Sobre el aire, casi finalizando su primera de muchas intervenciones, quedó su pregunta a Pompeo acerca de si Estados Unidos está dispuesto a recurrir a la fuerza para derrocar a un Estado soberano.
En esa dirección, China también abogó por evitar cualquier tipo de injerencia en Venezuela y resolver las diferencias a través del diálogo, acorde al consenso general en el Consejo de Seguridad de la ONU, como se pudo ver en declaraciones sucesivas de países de África y el Caribe bien acostumbrados a las constantes intromisiones de Estados Unidos en sus políticas internas.
Entre las posturas de los países de África resaltó la de Anatolio Kdoong de Guinea Ecuatorial, quien pidió no repetir intervenciones basadas en la doctrina de Responsabilidad de Proteger (R2P) como la de Libia que dejó una incontable cantidad de muertos. Por este motivo fue que abogó por una instancia de diálogo interno, al igual que Sudáfrica y Costa de Marfil, entre otras naciones de la región.










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