21 de octubre de 2019

TROPEL 1 del 21.10.2019.

Las cosas del Poder 
Debate polarizado: Macri jugó con táctica agresiva y Fernández apuntó a las contradicciones del gobierno 
El Presidente y el candidato del opositor Frente de Todos concentraron los principales cruces del segundo debate presidencial. Roberto Lavagna volvió a quedar desdibujado. Nicolás del Caño insistió con su libreto y José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión profundizaron el mensaje conservador

(Foto: Diego Martínez)
Por Gimena Fuertes - @gimenafuertes
21 de Octubre de 2019
El segundo y último debate antes de las elecciones del domingo próximo mostró a los dos principales contendientes en una cruzada en la que no sólo se enfrentaron por los modelos de país que proponen sino también en sus formas y enojos históricos. El candidato más votado en las PASO, Alberto Fernández, y el presidente de la Nación Mauricio Macri protagonizaron un duelo verbal y político en el que no faltaron chicanas, pero también propuestas de gobierno.
La tensión arriba y detrás del escenario se sintió durante las dos horas que duró el segundo debate presidencial en la Facultad de Derecho de la UBA. Los otros cuatro candidatos, José Luis Espert, Roberto Lavagna, Nicolás del Caño y Juan José Gómez Centurión, pudieron ampliar sus críticas y propuestas mientras el partido principal estaba en manos de  Fernández y Macri. 

(Foto: Diego Martínez)

La única propuesta concreta de gobierno que hizo Macri fue el cambio de la fórmula de actualización de la cuota de los hipotecados bajo el sistema UVA: reconoció la “desesperación” que estaban pasando las familias y prometió cambiar el aumento por inflación por el índice de variación salarial. Del Caño le endilgó que fueron una “estafa” y luego Fernández le respondió con otra promesa de gobierno y adelantó que creará el Ministerio de Vivienda. Ya en el debate pasado, el candidato del opositor Frente de Todos había propuesto la creación de otro Ministerio: el de Mujer y Diversidad. Otra de las pocas propuestas que hubo en la noche la tiró Espert al asegurar que bajaría la edad de imputabilidad a 14 años. 

(Foto: Diego Martínez)


Fernández fue el que puso primera y apenas le tocó hablar criticó a su contendiente por el decreto que favoreció a su hermano, cuando habilitó el blanqueo de capitales de los familiares de los funcionarios. También logró meter otro golpe cuando Macri cuestionó la corrupción del gobierno de Cristina Fernández con la obra pública y le respondió que sus empresas fueron las contratistas del Estado. Fue ése el pie que usó Macri para victimizarse porque Fernández atacó a quien “no se puede defender”, en alusión a su padre fallecido Franco Macri. De hecho, según confirmaron desde ambos bandos, en el backstage Macri le endilgó haber mencionado a su padre y Fernández le contestó que era “un mentiroso” y un “inmoral”. Es que la familia del presidente fue protagonista varias veces del debate. El primero en mencionar la causa del Correo Argentino fue Del Caño, quien recordó la demanda que le inició al Estado nacional por la deuda de la ex empresa de los Macri.
“Aguantar la agresividad kirchnerista es duro, pero aguantar que digan que ellos son los que saben es imposible”, dijo Macri y se esperanzó con que lo iba a tener que “aguantar” una vez más en un supuesto tercer debate pre balotaje. 

(Foto: Diego Martínez)

Otra de las argucias que intentó Macri fue emparentar a Fernández con su compañera de fórmula. “Esta semana quedó claro que el kirchnerismo y Alberto Fernández son lo mismo. Creo que Alberto Fernández dijo la primera vez una verdad en toda la campaña: ´Cristina y yo somos lo mismo´. Sin embargo, ese guante no fue retomado por el peronista, quien por el contrario aprovechó el debate para marcar sus diferencias diametrales con el Presidente en cada una de sus intervenciones. “No nos parecemos en nada, Presidente”, dijo una y otra vez. Macri también marcó una y otra vez esa diferenciación al repetir el recurso de nombrar a “ellos” y a “nosotros”.
Las tarifas, el desempleo, la seguridad y el vínculo con la prensa también marcaron los ejes del debate. Los candidatos más ideologizados fueron Del Caño, Espert -quien hizo permanente referencia a "los liberales"- y Gómez Centurión. 

(Foto: Diego Martínez)

Del Caño se dio el gusto de apuntar al candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Angel Pichetto, a quien le dijo “Miky Vainilla”, el personaje fascista de Diego Capusotto. Espert disparó contra Macri y Fernández hacia el final, pero ninguno le respondió.

(Foto: Diego Martínez)

Lavagna volvió a mostrarse con poco manejo de los tiempos y su voz monocorde no ayudó a comunicar sus propuestas. Algunos tópicos, como la reindustrialización y el federalismo, se pisaban con los de Fernández, incluso cuando recordaban la reactivación de la economía en el primer gobierno de Néstor Kirchner, en el que ambos fueron funcionarios centrales. “Es necesario un replanteo territorial. Una política tributaria y crediticia a favor del interior. Propongo una nueva ley de coparticipación. Un sistema automático, dónde la nación ceda más recursos a las provincias”, sostuvo. En cambio, intentó mostrarse por sobre la grieta al criticar el clivaje entre “mano dura y mano blanda” y propuso “mano justa y firme”, al hablar de seguridad.
Del Caño se mantuvo fiel a su agenda y destacó que las crisis que atraviesan Ecuador y Chile están vinculadas a la situación del país. “Son un ejemplo para cuando el FMI intenta aplicar brutales ajustes”, destacó. El candidato del FIT criticó a Fernández y a Macri por igual. “Acá, empresas como la Barrick Gold, hacen lo que quieren. El gobierno anterior les permitió avanzar con la destrucción de nuestros glaciares cuando vetó una ley votada en el Congreso que los protegía; ahora Macri hasta les quitó las retenciones a las mineras”, criticó. 

(Foto: Diego Martínez)

Gómez Centurión volvió a tener problemas con los tiempos, pero ahora por exceso, y desaprovechó valiosos segundos en varias tandas. Prometió la reforma laboral, criticó los planes sociales, despotricó contra el “progresismo cultural”. Pero también fue el único que criticó el sistema de inteligencia, el espionaje a periodistas y prometió disolver la AFI. 
(Foto: Diego Martínez)
Fuente;TiempoArgentino
EnvioRL
21 de octubre de 2019 
Lo que no mostró la transmisión oficial
Debate presidencial: los nervios de Macri y los guiños de Alberto 
Al comienzo del debate, el Presidente se mostraba tenso, mientras Alberto Fernández jugaba de local. Los presentes vieron a un Macri "más armado" en busca de achicar la sangría de votos. 
Por Romina Calderaro
Cuando el presidente Mauricio Macri empezó su presentación personal estaba algo nervioso. Mientras, Alberto Fernández saludaba con la mano a los invitados de la primera fila o les guiñaba el ojo, porque el candidato del Frente de Todos jugó de local: se formó en la Facultad de Derecho de la UBA, en la que aún da clases. Antes de entrar, tomó una gaseosa de pomelo. Y para este segundo debate, además de su mesa chica, lo acompañó Fabiola Yáñez, su pareja, sentada en primera fila, que iba y venía en los intervalos. El presidente Macri, por su parte, apeló esta vez a la presencia del asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba, quien no se dejó ver demasiado en el recinto, pero estuvo. Los invitados de uno y otro bando creyeron ver a un Macri "más armado" que en el primer debate, pero ninguno cree que el evento vaya a modificar la ventaja que lleva Fernández en las encuestas de cara a la elección del 27 de octubre.

A diferencia de lo que ocurrió en el debate de Santa Fe, donde el Paraninfo era pequeño, en la UBA hubo mayor despliegue a invitados. Alejandro Rozitchner se sacaba selfies mientras conversaba con otros macristas, algunos más visibles que otros.
En este segundo y último debate en la UBA, después del que se hizo el domingo anterior en la Universidad del Litoral, los contendientes fueron más agresivos. Sobre todo Mauricio Macri. "El Presidente estuvo más sólido: mintió con más convicción" dijo a este diario un dirigente del Frente de Todos invitado a presenciar el evento.
En el primer intervalo, después de la discusión de los bloques temáticos Seguridad y Empleo, desde ambos equipos de campaña comentaban que el primer round había sido "golpe por golpe". En ese primer descanso, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, y Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dijeron a PáginaI12 lo indignadas que estaban con las mentiras de Macri. "El primero en decirle corrupto a su padre muerto fue Macri", dijo Estela, en referencia a la queja del Presidente porque Fernández le recordó la corrupción de su fallecido progenitor. Estela agregó que veía "muy viejito" a Roberto Lavagna y calificó de "deleznables" las propuestas de José Luis Espert (que amenazó al dirigente de la CTEP Juan Grabois) y de Juan José Gómez Centurión. Taty, por su parte, destacó la "serenidad" de Fernández y lo definió como una persona creíble. Estela y Taty fueron invitadas del Frente de Todos. Graciela Fernández Meijide también fue de la partida y, todo parece indicar, convocada por el Presidente.
Durante la primera parte del debate, Macri no miró a Fernández cuando hablaba. Fernández sí lo miraba. Estaban uno al lado del otro y en un momento, mientras hablaba Espert, a Macri se le cayeron unos papeles; Fernández hizo un gesto para ayudarlo a levantarlos. Pero el Presidente se apuró a recogerlos solo.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se sentó muy adelante junto a su pareja, Guillermo Yanco. En la última fila, casi imperceptible, estaba el ministro de Justicia, Germán Garavano. También presenciaron el debate, por Juntos por el Cambio, el candidato a vicepresidente Miguel Angel Pichetto, el diputado Mario Negri y el ministro de Modernización, Andrés Ibarra.
"Previsible Mauricio Macri, sólido Alberto. Cada uno jugó para su hinchada", dijo a este diario un hombre de la mesa chica de Fernández que lo asesoró en las pausas. En las filas de Macri afirmaron que el Presidente estuvo más "armado" y al ataque. También en la oposición reconocieron una mejora de la performance del Presidente.
Sin embargo, ni tirios ni troyanos creen que el segundo debate haya servido para mover el fiel de la balanza de los votos. Más bien lo consideraron una obligación. Pero el salón estaba lleno. Por el Frente de Todos, esta vez hubo más presencia de candidatos de la Ciudad de Buenos Aires: desde el candidato a jefe de gobierno porteño, Matías Lammens, pasando por los candidatos a diputados Fernando "Pino" Solanas, Victoria Donda y la candidata a senadora Dora Barrancos, todos dijeron presente. También estuvieron Julio Bárbaro, el diputado José Ignacio de Mendiguren, los empresarios Daniel Hadad y Daniel Vila y el gobernador de Tucumán, Juan Manzur.
"Macri estuvo más despierto que en Santa Fe y no se dejó primerear por Alberto. Golpe por golpe. Buenas chicanas de Espert y Del Caño. Y el mejor cierre sin dudas fue el de Fernández", resumió a este diario uno de los presentes.
El presidente de Fiat, Cristiano Ratazzi, León Arslanián, el constitucionalista Daniel Sabsay y el diputado Daniel Arroyo formaron parte del auditorio, además de Alberto Barbieri, rector de la UBA.
A los seis candidatos se los notó más cansados. Es natural: comienza la última semana de una campaña intensa y el agotamiento es moneda corriente. "Macri les habló a los propios", dijo a este diario un candidato del FdT que notó más sólido al Presidente, pero que cree que a pesar de que habló de entrar en la segunda vuelta, lo único que está haciendo es detener la fuga de votos en un escenario que le da al Frente de Todos una ventaja de más de veinte puntos. Y es cierto que desde Juntos por el Cambio se esforzaron más en esta ocasión porque sabían que esta era una última chance para detener la sangría: desde muy temprano, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, estuvo disponible para dar notas a los periodistas que las requirieran.
Se habló mucho entre los presentes de la mayor solidez del candidato a presidente del FIT, Nicolás del Caño. Y Myriam Bregman lo fue a apoyar desde temprano muy bien maquillada y vestida con pollera.
A diferencia del debate en la Universidad del Litoral, muchos periodistas ingresaron directamente al recinto y pudieron conversar y hacer notas con los invitados.
Terminó la etapa de los debates obligatorios. Queda por saber si lo ocurrido en la Facultad de Derecho de la UBA logró que alguien modificara su voto.
Envio:;RL

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