17 de agosto de 2020

TROPEL 3 del 17.08.2020.

Desaparición forzada de personas: ¿en quién se puede confiar?
Por Estefanía Velo, Resumen Latinoamericano, 16 de agosto de 2020.
Otra vez, la maldita Policía Bonaerense involucrada en un caso de desaparición forzada. A pocos kilómetros de donde la familia de Facundo espera respuesta sobre el cuerpo hallado, hace cinco años atrás Katherine Moscoso estuvo una semana desaparecida, y luego fue encontrada enterrada en un médano de Monte Hermoso. La familia junto a su abogado, Leandro Aparicio, también abogado de la familia de Facundo Castro y Daniel Solano (otro joven trabajador desaparecido en Río Negro), denunciaron penalmente a 23 funcionarios judiciales, policiales y políticos de la localidad balnearia por complicidad y encubrimiento en el crimen de Katy.
La desaparición forzada es un crimen de lesa humanidad, “un crimen de crímenes” dice Nora Cortiñas. A pesar de haber transcurrido 37 años de “gobiernos democráticos”, luego de sufrir la pérdida de toda una generación dejando un saldo de 30.000 desaparecidos, la práctica de retener, privar de la libertad y hacer desaparecer el cuerpo de personas –en su mayoría jóvenes pobres- se mantiene intacta. Desaparecer, callar y tapar todo con mucha “prudencia”.
La lista de más de 217 personas desaparecidas desde 1983, en su mayoría por las fuerzas de “seguridad” ya sean provinciales o federales, continúa: hoy falta Facundo. En La Plata falta López, falta Miguel Bru, la familia de Andrés Núñez sigue pidiendo justicia y castigo a todos los responsables de la desaparición forzada seguida de muerte cometida en 1990, por la cual se condenó sólo a tres de los nueve responsables, mientras que el policía Pablo Martín Gerez, el principal ejecutor del hecho está prófugo desde hace casi 30 años.
El entramado policial, judicial y político, sostenido en el tiempo más allá de los gobiernos de turno, permite que se cometa este delito internacional. En la mayoría de las desapariciones están involucradas las fuerzas represivas de Estado. La familia de Facundo Castro señaló desde el primer momento que la Policía Bonaerense estaba involucrada en la desaparición del joven, sin embargo, pasaron 69 días para que el fiscal Rodolfo De Lucia, titular de la UFIJ N° 20 del departamento judicial de Bahía Blanca, apartara de la investigación a la misma fuerza señalada de cometer un delito.
Mientras que el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, intenta proteger a sus policías y desviar la investigación y la opinión pública –un visitador serial de los canales de TV, en la franja nocturna de mayor rating- asegurando que es “prematuro, desafortunado e irresponsable hacer acusaciones sin tener evidencias concretas”. Refiriéndose a los señalamientos de la mamá de Facundo, Cristina Castro y sus abogados Leandro Aparicio y Luciano Peretto sobre el involucramiento de la Policía Bonaerense en la desaparición del joven.
Foto archivo: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)
¿La policía te cuida?
“La policía está muy agresiva hoy, no nos respeta, nos mata, nos golpea. Tienen mucho abuso de autoridad, ya no hay confianza en la policía, en qué vamos a confiar si la misma policía nos está matando”, se pregunta Carmen Valerian, la hermana de Ariel, un trabajador detenido y golpeado por la policía de Jujuy el pasado 8 de junio, lo que le provocó su muerte el 7 de julio.
Desde el lanzamiento del decreto presidencial de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), las fuerzas de “seguridad” provinciales y federales han obtenido mayor poder de control, principalmente en las calles, vacías por las noches. Se dedican a patrullar la ciudad, portar sus armas de fuego y hasta, en algunas ocasiones, a matar jóvenes.
A poco menos de un mes del lanzamiento presidencial del ASPO, el 15 de mayo Luis Espinoza fue detenido en Tucumán por la Policía provincial “por incumplir la cuarentena”, estuvo una semana desaparecido y fue encontrado sin vida en la provincia de Catamarca. El primer caso en este 2020 de desaparición forzada seguida de muerte.
Luis Espinoza
La Coordinadora Contra la Represión Estatal e Institucional (CORREPI) registró “86 personas asesinadas por el Estado en pandemia”. De los cuales, 41 asesinatos se cometieron en lugares de encierro, bajo custodia institucional; mientras que 32 fueron bajo la modalidad de gatillo fácil. Entre ellos están los casos de Fernando LeguizamónAlan Maidana, Lucas Barrios, Facundo Scalzo, y así sigue la lista de las víctimas.
En tanto, la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic manifestó en el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación -realizado el viernes 7- que recibieron 39 denuncias por “uso abusivo de la fuerza” por parte de los efectivos bajo su dependencia, con 96 agentes involucrados, de los cuales seis fueron pasados a disponibilidad. En esa misma reunión, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, afirmó que en la secretaría recibieron 531 denuncias por hechos represivos durante el ASPO.
Las denuncias por maltrato y torturas en las comisarías o en las detenciones arbitrarias son denunciadas constantemente por los organismos de Derechos Humanos y espacios antirrepresivos que acompañan a las familias.
“Le digo a las familias de estos pibes que vamos a seguir luchando, basta de seguir matando a los jóvenes. Ni que violen la cuarentena, no hay excusas para matar como están matando”, expresó Norita Cortiñas en uno de los tantos encuentros virtuales con familiares víctimas de la represión estatal.
Las situaciones que deben atravesar los familiares de las víctimas se repiten en cualquier punto del país: “Tu hijo es un ladrón, estaba robando”, “Se debe haber ido con un novio o una novia, ya va a aparecer”, o bien: “Lo estamos buscando”; cuando en realidad los crímenes son cometidos por la misma Policía que luego tiene que investigar el hecho. Entonces, ¿quién nos cuida?.
El poder judicial revictimiza a los familiares, los violenta negándoles información, prohibiéndoles sus derechos, algo básico como acceder al expediente judicial de sus causas, o bien los “vueltea” para cansarlos. En ese marco, diferentes organismos de Derechos Humanos han denunciado las complicidades judiciales, policiales y políticas en estos tipos de casos.
Santiago Maldonado fue detenido, desaparecido y asesinado el 1° de agosto de 2017, en Chubut. Foto archivo: María Paula Ávila (Pulso Noticias)
El abogado de la familia de Facundo Castro, Leandro Aparicio, aseguró en declaraciones radiales que “estamos trabajando solos. Más allá de los organismos de Derechos Humanos, no tenemos la compañía del Estado sino todo lo contrario, meten palos en la rueda, la Policía está instalando pistas falsas”.
Situaciones tan cercanas reviven el caso de Santiago Maldonado: pistas falsas, “Santiago está en Chile”, “Facundo está en Bahía Blanca”, persecución a los familiares, y hasta un silencio de tumba de los agentes policiales presentes en los últimos momentos que vieron a los jóvenes.
También está Luciano Arruga que no quiso robar para la Policía Bonaerense. Ello le costó su vida. El 31 de enero de 2009 al joven de Lomas del Mirador (La Matanza) lo detuvieron, lo torturaron y estuvo cinco años desaparecido hasta que hallaron su cuerpo en el cementerio Chacarita donde figuraba como NN. Amigos y familiares de Luciano siguen pidiendo justicia.
Entonces, ¿la policía te cuida?
Facundo Astudillo Castro fue visto por última vez el 30 de abril en la localidad bonaerense de Villarino
Desaparecedores
La desaparición forzada es un delito internacional, es una privación ilegal de la libertad cometida por agentes del Estado o civiles con aquiesencia del Estado y la posterior negación de esa privación de libertad.
En diálogo con Pulso NoticiasJulio Avinceto, integrante de HIJOS La Plata, explicó que este delito “compromete en principio a los ejecutores materiales por lo general fuerzas de seguridad -Policías, Prefectura, Gendarmería, etc., pero no sólo a los autores materiales sino también compromete al Estado argentino como entidad en sí, porque es un delito regulado a nivel internacional, el Estado es firmante y garante de pactos de derechos humanos que protegen especialmente a las personas frente a ese delito”.
“Algunos dicen que es una deuda de la democracia para nosotros es un delito estructural que ha sido en todos los gobiernos del ´83 para acá, son más de 215 casos, en todos los gobiernos ha habido desapariciones forzadas que se comete desde las fuerzas de seguridad porque el aparato represivo nunca se ha tocado y porque hay libertad de acción para cometer este tipo de delito”, remarcó Avinceto.
Delitos que pocas veces tienen justicia, o bien no tienen la caratula de “desaparición forzada”. El caso de Miguel Bru, el joven secuestrado, torturado hasta la muerte y desaparecido el 17 de agosto de 1993 en la Comisaría 9° de La Plata, marcó un antecedente a la hora de condenar a los responsables aún sin haber encontrado el cuerpo del joven. En 1999 se elevó a juicio y hubo condena por homicidio en un caso de desaparición.
A más de cien días de la desaparición de Facundo, la familia y los abogados trabajan día a día para aportar las pruebas necesarias ante un fiscal federal (Ulpiano Martínez) denunciado por complicidad con represores, y evita constantemente a Cristina y sus abogados. El poder judicial es parte de la maquinaria “desaparecedora” de nuestro país.
En declaraciones a la prensa, Cristina Castro luego de encontrar el amuleto de “Facu” en el calabozo abandonado de la comisaría de Teniente Origone subrayó: “los que se callan son tan desaparecedores como los que se llevaron”.
Este jueves 13, el abogado Leandro Aparicio se manifestó a través de sus redes sociales: “Digo con la mayor claridad posible y sencillez de palabras, que en este bendito país en democracia, para que haya desaparecidos como Facundo, Daniel Solano, Jorge Julio López, Luciano Arruga, Santiago Maldonado y tantos más, existe una estructura estatal que permite y facilita la impunidad judicial de esas ´desapariciones´, siendo su engranaje esencial, el principal ´desaparecedor´, la propia policía, y las otras ´piezas´ del mecanismo perverso son los fiscales, jueces, políticos, gobernantes y periodistas”.
Entonces, ¿en quién se puede confiar?
Fuente: AnRed


San Martín y la historia en disputa
Por Guillermo Cieza, Resumen Latinoamericano, 16 de agosto 2020.
Este 17 de agosto la derecha argentina volverá a utilizar la figura de José de San Martín y la bandera nacional para seguir presionando por su actual demanda política: de no hacerse cargo de la crisis económica en nombre de la libertad.
En nuestro país, como en todos los lugares del mundo regidos por la lógica del capital, la derecha disputa el sentido de cada fecha, prócer, símbolo, o palabra que tenga algún valor para el pueblo. Y el grado de apropiación de esas fechas, próceres, símbolos o palabras, es una referencia del nivel de dominación que ejerce el capital y sus expresiones ideológico políticas sobre los pueblos. A modo de ejemplo, la figura de José Martí y la bandera cubana son patrimonio indiscutible de la gesta revolucionaria encabezada por Fidel. La figura de Simón Bolívar y la bandera venezolana, son patrimonio del chavismo. En la Argentina no sucede lo mismo y por ahora la oligarquía parece haber ganado la batalla.
Resulta difícil asociar la figura de José de San Martín a nuestra derecha oligárquica. Ya sólo el aspecto físico de San Martín, su color de piel y su nariz aguileña que denunciaba su procedencia mestiza, generaban desconfianza en las élites porteñas. Para la oligarquía porteña San Martín fue «el soldadote», para la oligarquía limeña «el cholo de las Misiones». Es cierto que se casó con una Escalada, una familia adinerada y de linaje por pertenecer a las fundadoras de Buenos Aires, pero también con la excepcionalidad de que era una familia patriota. Dos hermanos varones de Remedios: Manuel y Mariano, fueron a la guerra. Las elites porteñas, lo mismo que la oligarquía cuyana no mandaban sus hijos a la guerra. Sobre ese tema escribirá San Martín: «Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar. No quieren mandar a sus hijos a la batalla. Me dicen que enviarán a tres sirvientes por cada hijo, sólo para no tener que pagar las multas. Que a ellos no les importa seguir siendo una colonia. Sus hijos quedan en sus casas, gordos y cómodos… Un día se sabrá que nuestra patria fue liberada por los pobres, y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros, que ya no volverán a ser esclavos de nadie».
En la década del 70 el desarrollo de movimientos revolucionarios en la Argentina puso en disputa la figura de San Martín por cuestiones programáticas, pero también por cuestiones que hacían a la concepción del ejército.
San Martín luchó por la independencia política del país y de Nuestramérica, por lo que no podía ser reivindicado por las Fuerzas Armadas que habían llegado al poder con el golpe militar de Onganía de 1966 y que eran totalmente subordinadas a las políticas de Estados Unidos.
San Martín tenía una formación militar clásica europea, pero reivindicó la noción de ejercito como «pueblo en armas». En contradicción con otros militares de la época como Rondeau o Arenales, San Martín podía integrar en su estrategia militar las guerrillas mestizas que lideraba Güemes o las tropas originarias que acompañaban a Manuel Padilla, Juana Azurduy o Jose Miguel Lanza. Todas las organizaciones armadas de los años 70 reivindicaron la concepción de «pueblo en armas», la figura de San Martín y la bandera nacional.






Para conocer el pensamiento de San Martín es conveniente repasar documentos históricos como su proclama al Ejercito de los Andes:
«Compañeros del Ejército de los Andes: Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene a atacarnos; sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos a desengañarlos. La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar; cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres y si no, andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje «
La primera observación es que San Martin era un militar que daba a sus subordinados el trato «compañeros», la segunda es que valoraba a los originarios como sus «paisanos», la tercera es que los interpelaba a luchar por la libertad, aunque les falte casi todo.
El trato de compañeros es coherente con la concepción de «pueblo en armas». Llamar a los originarios como «sus paisanos», se correspondía con la mirada que tenían los líderes independentistas mas lúcidos sobre los pueblos preexistentes que consideraban sus luchas como una continuidad de la resistencia originaria a trescientos años de dominación europea. Los pueblos originarios eran, desde esta concepción, «compañeros de lucha» como los guaraníes, charruas, aymara y quechuas que formaban parte de los ejércitos independentistas, o eran «aliados» como los mapuches. Le interpelación a los pueblos a luchar por la libertad aun en las peores condiciones, tiene que ver con una mirada, también en disputa sobre la identidad de los pueblos.
San Martín, Simón Bolívar, Juana Azurduy, Artigas, tenían una confianza enorme en los pueblos americanos , en oposición al mensaje de años de colonización que los caracterizaba como flojos, cobardes, bárbaros, salvajes, vagos, caníbales, etc. Doscientos años después Hugo Chávez va a plantear esta cuestión de la identidad sobre la mesa: «durante años nos dijeron que somos un pueblo de flojos, y no es así. Somos un pueblo de libertadores «.
La oligarquía argentina ha tenido otras mirada sobre nuestros pueblos. Vale la pena leer la opinión de Domingo F. Sarmiento, a quien han reivindicado como prócer de la Educación, que escribía: “Se nos habla de gauchos… la lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esa chusma criolla incivil, bárbara y ruda es lo único que tienen de seres humanos”. Carta de Domingo F. sarmiento a Bartolomé Mitre. 20 de septiembre de 1861. Y también : «.¿Lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. El Nacional 25 –nov – 1876
Como se advierte al leer estas citas, la disputa sobre la verdadera identidad de nuestro pueblo es antigua. En otras palabras: ¿quiénes somos los argentinos y argentinas ?, ¿quiénes somos los y las americanas que vivimos al sur del río Bravo?. Estas preguntas han tenido históricamente dos versiones en pugna: la de quienes apostamos a cambios revolucionarios o la de la derecha oligárquica . Esa disputa también esta vinculada a como juzgamos determinados acontecimientos históricos:
¿Qué fueron las luchas independentistas?. ¿ Una continuidad de las rebeliones originarias, sustentadas por un nuevo sujeto social popular pluriétnico? ¿O una anécdota local de las disputas entre europeos a principios del siglo XIX?
¿Cuándo nació la Nación Argentina?. ¿Con las luchas independentistas, o al conformarse el Estado oligarquico y la invasión a territorios mapuches?
¿Qué ocurrió en la década del 70 ? ¿Fue una arremetida revolucionaria que no pudo concretarse? ¿ O una década de locura y muerte?
¿Qué ocurrió en diciembre del 2001? ¿ Fue una rebelión popular luminosa? ¿O fue un infierno, del que por suerte pudimos salir?
Resumiendo: ¿qué es lo que define la identidad de un pueblo?: ¿ Sus batallas heroicas por ser más libres y más dignos, incluidas sus derrotas? o ¿los crímenes de sus oligarquías?.
Tenemos que elegir entre esas dos versiones. La derecha argentina y todo el pensamiento burgués no se equivoca nunca cuando le hacen esas preguntas. Y se atribuyen lo propio y lo ajeno.
En la disputa de sentidos de nuestra historia, este 17 de agosto va a sacarnos una foto.
  • La derecha va a apropiarse de la fecha movilizándose por sus demandas políticas y apropiandose de San Martín y la bandera nacional.
  • Nuestra izquierda herbívora y avergonzada va a quedarse muda, o peor aún va a hacerse cargo de que San Martin y la bandera nacional le pertenecen a la derecha.
  • El Partido de gobierno, va a reclamar por el robo de la fecha y la bandera, más desmovilizado que nunca, y es de esperar que no hable el Presidente porque puede suceder que vuelva a reivindicar a Domingo F. Sarmiento.
  • Esperamos escuchar otras voces.




Dólares o magia
Por Leandro Yanson, Resumen Latinoamericano, 15 de agosto de 2020.
El Consejo Agroindustrial presentó su propuesta a Alberto y Cristina Fernández. En otras coordenadas, los movimientos sociales junto a algunos sindicatos hacen público su plan para impulsar el crecimiento del país, con énfasis en el gasto público. Se dirime qué pacto social se va a constituir en Argentina: si uno en base al salario u otro en base a las exportaciones.

Derrame 2020

Durante la reunión que tuvieron lxs representantes del agro con la Vicepresidenta, surgió una pregunta central: qué impacto tendrá esta política de exportaciones en el mercado interno, un tema delicado para el proyecto kirchnerista, que tuvo al consumo como uno de los motores indiscutidos para su economía y crecimiento en los 12 años de gobierno. Un modelo que dista mucho del acuerdo de producción en feedlot que acompaña China.
Por fuera del monocultivo extensivo en el campo, que financiaba la balanza comercial en su momento gracias al boom de los commodities, la gestión de lxs Kirchner se basó en una producción destinada al mercado interno, lo que permitió un desarrollo incipiente para sectores industriales y para la inversión de capital, tanto extranjero como nacional.
La propuesta del Consejo Agroindustrial no encaja con esa mirada del crecimiento con inclusión. Si prometen la creación de puestos de trabajo, hay un dato muy relevante que no fue nunca puesto sobre la mesa, ¿este incremento de exportaciones se va a sostener por un aumento equivalente de la producción o implica un desvío mayor de lo que se produce al exterior? Es una pregunta central para comprender qué va a pasar con el consumo, ya que las medidas totalmente exportadoras afectan los precios internos a la suba. En un país donde el precio de los alimentos es alto y en el cual una gran parte de la población requiere de ingresos estatales para llegar a fin de mes, puede tornarse muy complejo agravar esa situación.

La propuesta criolla

Por el otro carril, se presenta una propuesta nacional, con foco en la inversión pública, en vistas de emplear a la mayoría de lxs trabajadorxs que se encuentran en situaciones vulnerables. Con la generación de trabajo para una proporción más elevada de la población, este plan recoge uno de los principales planteos que hizo Alberto al asumir la presidencia: la recuperación del país en base al salario, por ende, al consumo.
La dicotomía entre las propuestas no está presente en lo público/privado ni en exportaciones/consumo, sino en las prioridades que implican cada una. La lógica del plan exportador está centrada en la tradicional idea del derrame, en mejorar el rinde que tiene el campo, ese llamado motor de la economía nacional, para que, de sus excedentes, se genere el crecimiento con la centralidad en el sector privado. La mirada criolla invierte esa relación, crecer de la mano de ampliar derechos, de integrar a la sociedad, la parte principal es el sector público y el rinde es ahora el del salario.
Es posible que ambas experiencias puedan convivir en el plan del gobierno, pero sería a base de modificar sus fines estratégicos; la cuestión de fondo es la soberanía, la independencia económica de Argentina, la salida por las exportaciones implica someterse a las idas y vueltas de los países que nos compran. Ahí donde se juntan los intereses de los movimientos sociales con la CGT y con un sector de la iglesia, todxs coinciden en que una economía ligada a la dinámica del comercio internacional no es sustentable y, por eso, proponen otro contrato social.

La que pone la firma

El Frente de Todos es un espacio que nace para constituir un nuevo pacto social en la Argentina, pero no es lo mismo hacia cuáles actores está dirigida: la patria contratista, a quienes la oposición apoyaría, o el empresariado con intereses nacionales. Faltaría confirmar cuál es el que interesa a la mirada criolla.
El acuerdo de la deuda tiene una importancia clave en este tema por dos razones, en primer lugar, porque era un tapón para el debate político, existe un antes y un después del arreglo con los acreedores. En segundo lugar, porque habilita la discusión que le sigue: ¿qué se va a hacer con los fondos de los que se dispone ahora? Ahora, lo que importa es ver a dónde irán a parar.
En medio, está el kirchnerismo, que, sin lugar a dudas, forma parte del polo izquierdo de la coalición gobernante, y llama la atención que el anuncio del resto de ese polo de un plan de gobierno se hizo sin representantes del cristinismo. El politólogo Pablo Touzon, en una entrevista realizada por Diego Genoud, opina que el kirchnerismo rechaza el acuerdo con la patria contratista, pero que no termina de tener en claro qué alternativa es la que propone y, en esta situación, se revela que no se ha definido del todo.
Desde el kirchnerismo, exploran posibilidades, Máximo Kirchner entabla diálogo con los empresarios que acompañaron a Alberto en el día de la independencia, pero la última palabra la tiene Cristina, que sigue esperando para inclinarse por la propuesta hecha por los movimientos sociales. Quizás tenga escondida una respuesta que logre sorprender a todxs. No es magia y la elección es entre apostar a una salida a la antigua, ya ensayada por varias gestiones peronistas, o una salida nueva con el protagonismo de los movimientos populares.
En el trasfondo, se decide si efectivamente volvieron mejores o solamente volvieron.
Fuente: La tinta
Envio:RL


Vicentin: cómplice de la dictadura y del vaciamiento del Estado 
La complicidad cívico-empresarial con el terrorismo de Estado y con el vaciamiento del erario público quedó en evidencia una vez más con el caso Vicentin. El grupo industrial de veinte empresas, presentes en varias provincias y en el exterior, es presenta por la prensa hegemónica como una simple “empresa familiar”.
Por Alcira Martínez 
Ago 16, 2020
Por Gabriela Calotti
El anuncio que en junio pasado hizo el presidente Alberto Fernández sobre la intervención de Vicentin, un conglomerado industrial de productos primarios y una de las principales exportadoras de cereales del país, puso también el foco en la complicidad de esa empresa durante la dictadura. El aparato represivo persiguió, secuestró y desapareció a trabajadores de la planta de la ciudad santafesina de Avellaneda, donde sigue estando su casa matriz.
Vicentin fue llevada a la quiebra por sus dueños, quienes sin embargo, tras la derrota electoral de Mauricio Macri en 2019, siguieron recibiendo millonarios préstamos del Banco Nación pese a que ya estaba en cesación de pagos. Uno de los miembros más recientes de su directorio, Gustavo Nardelli, fallecido esta semana, fue el mismo que desafiaba la cuarentena paseándose en su yate por el río Paraná, como otra muestra más de la impunidad de los ricos.
La estafa económica sirvió para traer al presente la memoria de algunos sobrevivientes sobre la complicidad empresarial de Vicentin con la represión ilegal. En este marco, la Liga Argentina por los Derechos Humanos presentó una querella en la continuación de la Causa 50 / Base Aérea que hace 10 años iniciaron residentes en la ciudad de Reconquista. Al cabo del juicio que había comenzado en 2012, fueron condenados represores pertenecientes a la Brigada Aérea de Reconquista y ex policías santafesinos.
“En los años del terrorismo de Estado, Vicentin articuló con la dictadura en dos planos: en un plano operativo con Aeronáutica, que estaba al frente de la subzona de Reconquista dentro del II Cuerpo del Ejército y motivo de ello es que denunciaba a los trabajadores activistas. Al menos 22 fueron despedidos, perseguidos, torturados y estuvieron un tiempo secuestrados y desaparecidos. Luego pasaron diversas temporadas en la cárcel de Coronda, en la provincia de Santa Fe”, explicó esta semana a Diario Contexto José Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos Humanos.
El fiscal Roberto Salúm de Reconquista reabrió la causa por privación de la libertad que involucra a la empresa Vicentin. De aquellos 22 que fueron secuestrados entre enero y noviembre de 1976, al menos 14 eran delegados. Fueron secuestrados en la fábrica o en sus casas en Avellaneda.
Como querellante, la Liga puso a disposición del Ministerio Público los testimonios de Schulman y de Carlos Del Frade. Schulman compartió cautiverio con los detenidos de la empresa en Coronda, y Del Frade es diputado provincial de Santa Fe y autor de decenas de libros sobre la historia económica social de la provincia. Sus testimonios se sumarán a los de sobrevivientes como Oscar “Cacho” Zarza, por entonces delegado del gremio aceitero, y Efrén Venturini, delegado general, que hoy tiene 70 años y sigue esperando justicia por él y sus compañeros.
La Liga presentará además a un testigo, Juan José Luis Gil, «un represor que en 2010 confesó haberse infiltrado en Vicentin”, explicó Schulman. Gil fue agente de la guardia rural Los Pumas y luego apareció en listas de personal civil de inteligencia.
A principios de julio la Liga indicó en un comunicado que el jefe de personal de Vicentin en los 70, de apellido Tonietti, señalaba a los trabajadores que luego serían secuestrados, entre los que figuraban Adelqui Gavirondo, Estanislao Zunini, Eldo Zorat, Anibal Gall y Oscar Ortiz.
Venturini fue secuestrado en la fábrica. Estuvo 10 días desaparecido en la comisaría de Avellaneda y luego en la jefatura de Reconquista. Terminó en la ciudad de Santa Fe. Efrén fue secuestrado por la Policía Caminera y trasladado a la Guardia de Infantería Reforzada (GIR). Terminó en la comisaría 4ª de Coronda, según precisiones brindadas por la Liga.
Heraldo Sinchez recibió el telegrama de despido el mismio día en que lo secuestraron. “De la jefatura de Reconquista me llevaron a la Base Aérea donde me torturaron por días. Después a la GIR, había muchos obreros de Vicentin ahí. Al mes me largaron”, relató al organismo de derechos humanos.
Lejos de ser una pequeña empresa “familiar”, el Grupo Vicentin SAIC está formado por 20 empresas dedicadas al almacenamiento, molienda y exportación de cereales; tiene su propio puerto sobre el Río Paraná; vende aceite comestible y tiene dos hilanderías. Produce además biodiésel, glicerina y jugo concentrado de uva que también exporta. Es una de las cinco empresas alimenticias más relevantes del país, con su sede en la localidad de Avellaneda, en el norte de Santa Fe. Está presente además en Chaco, Formosa, Santiago del Estado, San Juan y Mendoza y posee una planta de hilandería en Brasil.
“Avellaneda se encuentra en una región que lleva la huella histórica del dominio feroz de los monopolios británicos conocidos como ‘La forestal’”, contó Schulman, santafesino conocedor de su provincia y de la historia que nunca se cuenta.
Esos monopolios fueron los que “durante la primera mitad del siglo XX se quedaron con el norte santafesino como pago de una supuesta deuda externa de la provincia y luego construyeron un emporio de tanino, sustancia del quebracho que se usaba para curtir el cuero. En esa zona imperaron formas esclavistas de trabajo y Vicentin heredó esas tradiciones”, explicó el dirigente comunista.
La querella de la Liga “agotará todos los recursos jurídicos” para probar que “la empresa se asoció a un plan genocida en procura de beneficios directos. Esos beneficios directos consistieron en la donación de un puerto privado de agua profunda que la dictadura le regaló a Vicentin y las consecuencias de desmantelar la Junta Nacional de Granos, que empezó en el 79”. Para Schulman esos dos factores le permitieron “durante décadas a Vicentin hacer todo tipo de maniobras de contrabando, de robo, de ocultamiento de información”.
Schulman analiza que “la dictadura constituyó un segundo momento de acumulación originaria de capital y muchas de las grandes empresas y fortunas que hoy dominan la Argentina tienen su origen o se potenciaron en aquella época”, aseguró.
Vicentin forma parte de lo que se conoce como “la burguesía del litoral, a la que en los años 60 se le había dado un carácter romántico como si fueran ‘buenos chacareros’ y resultó que eran los herederos de los que mataron a los indios, de los que robaron las tierras y se asociaron primero a los británicos y luego a los norteamericanos y han dominado el comercio exterior y con ello las divisas que es el punto de control de la economía argentina ya que la suba y baja provoca las sucesivas crisis”, concluyó Schulman.
La complicidad cívico-empresarial con la dictadura y con el terrorismo de Estado tiene en Argentina muchas marcas detrás de las cuales hay apellidos y grandes fortunas que se incrementaron haciendo negocios con gobiernos militares, y con el resto también: Acindar (propiedad de la india Arcelormittal), Ford, Ledesma, Veloz del Norte, Compañía Minera El Aguilar, La Nueva Provincia, las empresas del grupo Macri, entre otras y por supuesto sus socios mediáticos Grupo Clarín y Diario La Nación. Fuente:Contexto


17 de agosto de 2020
Trabajadores en la primera línea de contagio 
Coronavirus en Argentina: dos muertes por día en el personal de salud 
Hay 60 muertos entre médicos, enfermeros, camilleros, administrativos, instrumentistas. Los contagiados ya son más de 17.000. Alertan sobre la atención del sistema si las cifran siguen en aumento.
Por Patricia Chaina
“Luego de batallar veinte días perdimos a Mónica Albornoz, enfermera, querida y respetada por todos y todas en el hospital provincial de Tigre. Llevamos 48 integrantes del equipo de salud que dejan la vida luchando contra el coronavirus”. El tuit de ayer del viceministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, testimonia sólo una de las pérdidas entre los equipos de salud. Ya son más de 17.000 los contagiados por coronavirus en el sector salud en el país, y una cantidad similar de personas en aislamiento, detalla Rodolfo Arrechea, coordinador de Salud de ATE. Otro número alarma y acongoja: Ya son 60 las y los trabajadores de la salud muertos en este sector a causa del virus . Fue dado a conocer por la Federación Sindical de Profesionales de la Salud, y confirmado por ATE. “En los contagios, el 67% son mujeres. Y entre las muertes, el 63% son varones”, especifica el informe, advirtiendo que el número crece exponencialmente, poniendo en peligro la atención en el sistema. Sin personal de salud, no atención en salud.


“Ya se nos mueren dos personas por día”, puntualiza Arrechea, que trabaja como administrativo en el Hospital Rivadavia. Habla de médicos, enfermeros, camilleros, personal de limpieza, choferes, administrativos, kinesiólogos, instrumentistas. Arrechea expresa su preocupación con datos: “CABA está en zona roja: hay 6.700 trabajadores de salud contagiados”.
“Perdimos casi 30 enfermeros en todo el país”, agrega Héctor Ortiz, licenciado en Enfermería y trabajador del Hospital Durand y de Casa Cuna. “En el Durand es el segundo, esta semana”, dice. Y evita nombrar a la muerte cuando habla de Grover Licona, enfermero que llegó a tener tres trabajos y tenía menos de 50 años. “De madre peruana, por eso el nombre”, señala Ortiz, quien también es delegado de ATE en el Durand. “Le vamos a hacer un homenaje mañana martes al mediodía, un abrazo simbólico, como hicimos por Gutiérrez” cuenta. Julio Gutiérrez era enfermero en pediatría y murió el mes pasado.
A un nombre y otro, se le superponen otros: Noemí Gómez de 32 años, no tenía enfermedades previas, pero era enfermera del Hospital Sanguinetti, en Pilar. Cristina Lorenzo también era enfermera, tenía 62 años y fue despedida con aplausos por sus compañeros del Hospital de San Isidro, donde hace unos días también murió el pediatra Jorge Quispe, que había nacido en Oruro, Bolivia. La lista crece: Luis Bordón, neumonólogo del Hospital Perrando, en Chaco. Sergio Rey, jefe de Enfermeros del Hospital Evita, en Lanús. Martín Arjona, enfermero del Posadas.
El sistema de salud se deteriora y la situación se agrava. “Ya tenemos otra compañera internada, enfermera, de 61 años, y su pronóstico es grave, se contagian cada vez más”, sostiene Ortiz. Hoy son 280 infectados en el Durand y a eso se le suman las licencias por preexistencias y los que tuvieron aislamiento por contacto. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el 6,7% de la población infectada es personal de salud. La curva progresa según aumentan los casos en los centros de salud.
“Aunque estamos mejor que otros países –subraya Arrechea– porque iniciamos la cuarentena temprano, y en Argentina los pacientes se pueden derivar a otros hospitales. Esa es nuestra fortaleza”. Sin embargo, hay que tener en cuenta el límite del sistema hospitalario, señala. “Porque puede haber camas, pero si el personal está agotado, serán camas virtuales”, ironiza.
Silvio Cufré fue el primer enfermero que murió por contagiarse en el ejercicio de la profesión. Era de provincia de Buenos Aires. Antes habían muerto dos médicos: Liliana Ríos, una pediatra de La Rioja que contrajo dengue y coronavirus al mismo tiempo, y Francisco “Paco” Marin, del Chaco.
En el Hospital Rivadavia, a la muerte de José Aguirre, también enfermero, se sumó la de Liliana Stagna, médica neonatologa que murió esta semana. Su caso alertó sobre un síntoma recurrente: la descompensación que precipita en la muerte, en muy pocos días y contra todo pronóstico, cuentan los profesionales. Y confirman una percepción detectada en los hospitales: el virus se comporta con mayor capacidad de daño en el personal expuesto.
“En personal de salud y policía, casi siempre hay neumonías, se prolonga mucho el cuadro, por tres o cuatro semanas, y deja secuelas. En un espacio laboral, ese tiempo de recuparación impacta mucho”, explica Valeria Ureña, médica emergentóloga que se contagió covid, y aun sigue sin olfato, con taquicardia, dolores de estómago, de cabeza y fiebre, a pesar de tener el alta epidemiológica.

En recuperación

Ureña es médica y habla desde su casa, pero hace una semana “estaba internada en el Finochietto”. Se contagió en una práctica, en su guardia del Ramos Mejía. Hasta tiene dientificado el momento. “Por salvar a un paciente que se quedaba sin aire –recuerda- hice maniobras que no tenía que hacer, pero era desesperante verlo, y él tenía 32 años” cuenta Valeria, o “la Turca”, como la conocen sus amigos, en la entrevista con Página/12. Ya no contagia, explica, pero en su cuerpo se mantienen la fiebre, el dolor de cabeza y de estómago, más “resabios de la neumonía”. Y ella que siempre es “pura adrenalina”, ahora es “pura fatiga”, se lamenta. No quiere preocupar a sus compañeros del Ramos, o a la gente que se acercó a ayudar sin conocerla, “mis vecinos”, cuenta emocionada.
Las estrategias solidarias horadan la traza feroz de la pandemia. “Termino el día agotada, anímicamente una cae, pero al otro día salgo de nuevo, porque otros me necesitan”. Así lo cuenta Myriam Nogueira Rocha, coordinadora médica de la UPA12 y del hospital Modular de Cuartel V, en Moreno. En ese hospital se detectan entre 15 y 20 contagios por día.
“Tuvimos contagios en enfermería y en médicos. Hasta hace 15 días eran pocos, sobre todo de administrativos, sin contacto con pacientes”. Eran casos de circulación comunitaria, explica. “Pero hace 10 días, de 11 enfermeros, 10 fueron positivos, esta semana hay tres médicos menos porque están hisopados y otro internado. Eso hace que el resto tenga que reforzar su trabajo” señala Rocha.
El virus está cada vez más cerca. “Ya todos conocemos al menos uno que la ligó, hace un mes no tenían nombre y apellido. Hoy sí”, apunta Marina Anido, médica del Argerich, quien celebran con sus colegas que la vacuna “sea prioritaria para personal de salud, como dijo el ministro (Gines González García)”.

Las medidas de protección

“Si se empiezan a enfermar los terapistas ¿quién atiende la terapia?",  se pregunta Anido. "Porque el recurso humano es específico y si falta, empezará a aumentar la letalidad”. “A este ritmo, puede colapsar el sistema”, asiente Arrechea. Proteger al personal es central, no solo con equipamiento adecuado, sino cuidando las condiciones emocionales del trabajo. Se suma ahora “la dificultad de trabajar con el equipo de protección, durante 12 horas”, observan. También el estrés lógico por la situación y la acumulación de cansancio por el “pluriempleo”.
“Hay que usar doble barbijo, doble bota, doble cofia, tres pares de guantes, máscara. El contacto estrecho hay que hisoparlo”, dicen los protocolos de protección para el personal de salud. Pero nunca será suficiente en un entorno donde la gente siga circulando, destacan los profesionales. Han detectado un punto diagnóstico: los fines de semana, es donde más notan el problema que se avecina. “Porque es donde menos recurso humano hay, y la enfermería no tiene experiencia. Esa inexperiencia también es causa de muerte”, define Ortiz.
La percepción general es que, en el sistema hay equipamiento. “Pero si tenés 20 camas con dos terapistas y tres enfermeros, si entran en asilamiento perdés la sala. Y pareciera que no importa, porque se abren los bares, la gente sale, y si esto sigue, va a ser tremendo, lo estamos percibiendo, porque en los hospitales se ve la verdad, y están al límite”, dice Marcela Zerillo, neonatologa del SAME y de la Trinidad.

Gente que corre

“La forma de trabajar es tensa y más con los equipos de protección que son difíciles de utilizar, doce horas seguidas sin parar, es agotador, afecta, más el estrés de pensar que te podes contagiar permanentemente” dice Hugo Ginzberg, del servicio de Diagnóstico por Imágenes del Durand. La paradoja puede darse al salir, cuenta Ginzberg, como otros entrevistados cuyos centros de salud queda cercanos parques o plazas. “Vos te cuidas todo el día, en el hospital hay circuitos de circulación, hay medidas. Pero salís y está la policía cuidando que cientos de personas corran en grupo, sin barbijo, sin distanciaEs imposible una planificación epidemiológica si las autoridades de la ciudad ceden a la presión de gente que quiere recrearse”, advierte. “Correr solo, con distanciamiento social, bueno, es pertinente… ¡Pero se van de tema!” se molesta.
Hay una cuestión eugenésica en la militancia anticuarentena –analiza Amido–. Si soy sano y no me voy a morir, ¿por qué me tengo que cuidar? Para esta gente, los débiles, los enfermos y los viejos son descartables. Si esta enfermedad matara a gente joven y sin condiciones previas, no se harían marchas anticuarentena”, asegura. Su apuesta es a que no vaya gente a la marcha del 17A. “Pero es una ilusión”, concede. 

La comunidad afectada

El Argerich, donde Amido trabaja en guardia externa “está lleno”, dice. “Son positivos leves, graves y muy grave. Es así en la mayoría de los hospitales, y con la progresión de contagios, esto podría ser tremendo en el corto plazo”. Los enfermeros y los terapistas son los que reciben el impacto. Los terapistas tienen más exposición porque instrumentan la vía aérea de los pacientes, y muchos tienen edades de riesgo. “Ellos lo han pasado mal, y aun en personas que hacen cuadros leves, hay secuelas que se descubren con el tiempo, cardíacas o pulmonares”, señala Valeria Ureña. Y advierte: “Hay que desmitificar el discurso del héroe o del mártir. No lo somos, somos trabajadores. Y tampoco hay que jugar a la sobre exposición solo porque elegimos estas profesiones”, puntualiza también.
Entre los motivos del contagio se destaca el pluriempleo y el cansancio. “El recurso humano terapista es muy finito” apuntan. Pero se trabaja en equipo y se banca al compañero: “Muchas veces solo con poner la oreja, porque viene alguien del Fernández que te dice: de cinco en una guardia, se contagiaron cuatro”. La certeza del recurso humano finito, en cantidad, termina de definirse en calidad, por condiciones como uso del equipo protector: “completo, es agotador, te da dolor de cabeza, te lastima la cara”. Pero se esfuerzan por salvar vidas, aun bajo la parafernalia protectora. “Y están las enfermeras orgullosas de sus laburos”, enfatiza Amido. Hay que destacarlo, cuidarlo y valorarlo, sostiene.


17 de agosto de 2020
Darlo todo 
Historias de trabajadores de la salud que murieron por covid 
Por Patricia Chaina
A modo de cenotafio, las redes sociales evidencian la tragedia, el dolor por los que no pudieron ser despedidos por sus familiares, la desazón ante la muerte. También entre el personal de la salud . En las redes están todos, dice Valeria Ureña. Están las fotos de Carlitos, que era anestesiólogo, apunta Amido. “Yo lo conocía por la guardia en la Suizo”, lo saluda en Facebook una colega. Y agrega: “Siempre andabas con una sonrisa, siempre comprometido”.


Otra manera de recordarlos es con los homenajes como el que mañana se hará en memoria de Grover Licona en las puertas del Hospital Durand. Con menos de 50 años, Licona llegó a tener tres trabajos para sostener a su familia. “Era de clínica médica y se ha quedado varias veces solo, atendiendo pacientes con covid, solo es imposible. Y eso lo llevo a pescarse el covid”, cuenta su compañero Héctor Ortiz.
Noemí Gómez murió en la madrugada del 13 de agosto. Era enfermera del Hospital Sanguinetti. Había nacido en Corrientes y tenía 32 años. Estaba casada y era mamá de dos niños. Se dedicaba con vocación a ayudar a otros. Sus compañeras y compañeros realizaron una asamblea en las puertas del hospital y “lamentaron su repentino fallecimiento”. Fue uno los casos en que sorprendió la rápida evolución de los síntomas.
También la enfermera María Ester Ledesma, del Hospital Gandulfo, fue despedida con un acto. Tenía 50 años. Falleció el 5 de junio. Contagió a su madre, quien también falleció de coronavirus. Por padecer diabetes, una patología común en la profesión, María Ester había solicitado seis veces la licencia que se otorga a grupos de riesgo. Le fue negada y continuó trabajando. Se contagió y falleció. Sus compañeras y compañeros, los sindicatos, y las organizaciones solidarias se reunieron en la puerta del Gandulfo para despedirla y reclamar justicia.
Unos días después, los trabajadores de la salud nucleados en ATE hicieron pública una lista que amplía la cantidad de nombres. Con la leyenda: “Que el número se convierta en humanidad”, convocan a “valorar la vida y el trabajo en el marco de los derechos públicos”. El primero allí es Silvio Cufré, enfermero del Instituto Brandsen, de 47 años, que vivía en Alejandro Korn y falleció el 18 de abril.
Nadie le aviso a Silvio en su trabajo que tenía pacientes de covid en su sala. Llevó el virus a casa y sus seis hijos se contagiaron. Los mayores, cuando se recuperaron decidieron donar plasma. Y se sienten orgullosos: “Al llegar a casa pensé que le iba a contar lo que hicimos a mi padre... pero en verdad ya lo sabe porque él estuvo con nosotros cuando donamos, no en cuerpo, pero si en espíritu”, expresó Matías Cufré, de 18 años. “Donar fue una experiencia hermosa y pienso volver a hacerlo cuanto antes”. Su padre murió sin saber que tenía coronavirus. La familia todavía padece el hostigamiento de los vecinos, que amenazaron con prenderles fuego la casilla que habitan.
Héctor Bornes era médico clínico Hospital Marzetti, de San Vicente. Conocido como “Chino”, tenía 56 años, falleció el 23 de abril. Casado con la pediatra Silvia Marelli, tenía dos hijos: Sebastián y Manuel. Era amante del básquet, los animales y la buena comida, cuentan. Su esposa, también tuvo aislamiento en su casa por diagnóstico confirmado de covid. Elena Rojas era médica terapista en la clínica San Carlos de Escobar, tenía 62 años y dos hijos. Falleció el 28 de abril y su muerte conmovió a sus compañeros que la recuerdan por su enorme vocación de servicio. A pesar de estar jubilada continuó trabajando con adultos mayores. Había sido enfermera muchos años antes de estudiar medicina.
Miguel Duré, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Perrando de Chaco, murió el 19 de junio, a los 53 años. “Con profundo dolor despedimos a un gran colega, un héroe sin capa”, anunció la Gremial Médica de Chaco en su cuenta oficial. “Que su muerte sirva para crear conciencia social, no subestimar, y entender que los héroes no existen, que aquellos de guardapolvos también son de carne y hueso, simples mortales, expuestos y no siempre reconocidos”, señaló José Bolaños, jefe de Medicina Interna del Perrando.
Cimar Terceros Castillo, cardiólogo del Hospital Larcade, era de nacionalidad boliviana, de 38 años, y residía en Marcos Paz. Su caso también fue de síntomas que evolucionaron rápidamente. Bernardo “Tato” Muñiz, enfermero del Penal de Choele Choel, Río Negro, 40 años. Falleció el 13 de abril. “Tato tenía grandes valores, siempre fue solidario. Si podía dar una mano, te la daba y siempre era el primero en anotarse para ayudar en el hospital. ¡Yo lo admiro, qué querés que te diga!”, decía una de las hermanas al conocerse la noticia.


17 de agosto de 2020 
Este lunes, los argentinos podrán elegir entre dos propuestas opuestas 
La marcha anticuarentena o el aplauso a los "heroes de la salud" 
Los grandes medios fogonean una marcha presencial anticuarentena. La otra propuesta es remota y surgió en redes sociales, cuando miles de personas comenzaron a contar la historia de sus familiares, amigos y conocidos trabajadores de la salud que están sufriendo en la primera línea de combate contra el virus.
Dos convocatorias diametralmente opuestas tendrán lugar este 17 de agosto, en un nuevo aniversario de la muerte del general San Martín. 
Dos convocatorias diametralmente opuestas tendrán lugar este 17 de agosto, en un nuevo aniversario de la muerte del general San Martín. La más difundida por los grandes medios de comunicación es la movilización fogoneada por una parte de la oposición, que incita a romper el aislamiento obligatorio y movilizarse en contra de las medidas sanitarias con las que el Gobierno pretende evitar el aumento de contagios por coronavirus. La otra será virtual y surgió de forma espontánea en redes sociales, cuando miles de personas comenzaron a contar la historia de sus familiares, amigos y conocidos trabajadores de la salud que están sufriendo en la primera línea de combate contra el virus. Muchos de ellos incluso dejaron la vida atendiendo en los hospitales y clínicas de todo el país. Esta segunda convocatoria buscará retomar los aplausos y homenajes desde los balcones a las 21 que se realizaban al comienzo del aislamiento y que fueron abandonados.
Impulsada por dirigentes de Juntos por el Cambio, como la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich --quien aseguró que asistirá a la marcha, pero no bajará de su auto-- , y militantes del macrismo, como el actor Luis Brandoni, la movilización anti cuarentena fue convocada en el Obelisco y se replicará en distintos puntos del país. La ex legisladora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, también se sumó a las incitaciones a romper el aislamiento y definió la marcha del 17A como una "defensa de la Constitución". "El 17 de agosto, que es el aniversario de la muerte de quien nos dio la libertad, debemos pensar en la defensa de la Constitución, la verdad, la justicia, que es lo único que nos puede asegurar convivir entre nosotros", argumentó. Por su parte, Brandoni expresó que él no es "responsable" de la convocatoria y que no tiene "miedo" de contraer Covid-19. "El miedo paraliza y lo perdí hace tiempo", indicó. 
Algunos dirigentes de JxC, como el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, tomaron distancia de la convocatoria dado que incentiva la reunión masiva de personas en medio del pico de la pandemia. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, también cuestionó la movilización y aseguró que "es un atentado contra la salud de los argentinos. Pueden decir lo que quieran y criticar, pero la movilización del 17A atenta contra los cuidados de todos ante la situación de pandemia que estamos viviendo".
En diálogo con PáginaI12, Gabriela Delelisi, una de las usuarias de Twitter que compartió la idea de volver a realizar el "aplausazo" en apoyo al personal de salud y que luego se hizo viral, aseguró que "la idea no fue hacer algo en paralelo a la otra marcha. Se dio así y partió de una idea muy propositiva, no en contra de nada". Con respecto al día elegido resaltó que "se vincula con que va a ser un día especial en el que se conmemora la muerte de San Martín. Todo el mundo habla del patriotismo, de los héroes de la patria y es un buen momento para pensar y apoyar al personal de salud que son nuestros héroes en este momento tan difícil". 
La idea original del "aplausazo" fue de otra usuaria de Twitter que escribió: "el lunes feriado vamos a aplaudir al personal de la salud, y a cada uno que está dejando todo para salvar vidas. Por ellos nos tenemos que cuidar. Somos la mayoría silenciosa que aguanta y agradece". Lo sorprendente, contó Delelisi, fue que "debajo del tweet, se empezó a armar un hilo enorme en el que un montón de personas escribieron la historia de sus familiares enfermeros, médicos y residentes, que decían que estaban muy mal, desde angustiados y estresados hasta enfermos y algunos hasta muertos. Todos los relatos eran tremendos". Fue por eso  que otro usuario decidió pedirles que le envíen sus historias, fotos y videos y realizó flyers que se comenzaron a difundir acompañados del hashtag #Aplauso17A . 
"Los trabajadores de salud la están pasando muy mal y me parece que no estamos teniendo demasiada idea de lo que está sucediendo dentro de los hospitales", aseguró Delelisi. "Es un poco lo que dijo el gobernador Kicillof en la última conferencia de prensa en la que puso blanco sobre negro y contó lo que está pasando con todos los trabajadores de la salud", afirmó haciendo referencia a cuando el gobernador relató su visita la guardia del Hospital Rossi en La Plata. "Pasan cosas que yo no sabía, las vi porque hablé con los enfermeros y médicos de guardia", dijo Kicillof y contó que "cada vez que hay que hisopar a alguien hay que ponerse un equipamiento y sacárselo para atender al próximo paciente. Los médicos realizan 50 cambios de vestimenta. Empezás a transpirar y se te irritan los ojos solo por trabajar en esas condiciones", había descripto el gobernador. "Independientemente de que el personal de salud tiene que tener condiciones dignas, el objetivo del aplausazo es darles un cariño por todo lo que están haciendo y comprometernos a seguir cuidándonos para dejar de darles laburo", finalizó Delelisi.
Informe: Melisa Molina
Fuente:Pagina12                                                   

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