La AFI de Macri espió en Mar del
Plata a todos los movimientos sociales, partidos políticos opositores y
sindicatos, incluidas las Madres de Plaza de Mayo y los familiares de víctimas
del ARA San Juan. Usó fotografías de los participantes de las marchas opositoras,
filmaciones de manifestaciones, seguimientos de los oradores, fichaje de
militantes y micrófonos ilegales. Los políticos presos y sus visitas en el
penal de Ezeiza también eran espiados ilegalmente con complicidad del
SPF.
çLa Agencia Federal de Inteligencia
(AFI) contrató a 17 espías para la base de Mar del Plata desde 2016 hasta
2019. Esa central operativa de inteligencia ilegal formó parte del llamado
“Proyecto AMBA”, que dirigió el ex espía procesado por el Juzgado Federal de
Dolores, Pablo Pinamonti, quien dependía orgánicamente de la “ex señora
8”, Silvia Majdalani, subdirectora de la AFI cuyo jefe directo era el escribano
Gustavo Héctor Arribas.
Por encima de ambos la mayor
responsabilidad habría sido del ex presidente Mauricio Macri, quien en estos
días se comunicó vía Zoom con Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y
María Eugenia Vidal.
Según documentos de la Justicia
Federal a los que Nuestras Voces tuvo acceso, la AFI espió en
Mar del Plata a todos los movimientos sociales, partidos políticos opositores y
sindicatos como La Asociación Bancaría -entre otros-, además
de familiares de víctimas de hundimientos en distintos naufragios jamás
esclarecidos en el Atlántico Sur, con el mismo método que usaba la antigua
Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires
(DIPPBA) tras el golpe de 1955 y en los peores años de la dictadura con Ramón
Camps. También espió a las Madres de Plaza de Mayo.
La AFI usó fotografías de cada uno de
los integrantes de las marchas opositoras, filmaciones y audios de
manifestaciones, seguimientos de los oradores, fichaje de las o los militantes.
Hasta idearon un semáforo rojo, amarillo y verde como realizó
el área de Inteligencia del Servicio Penitenciario Federal (SPF) en la cárcel
de Ezeiza con los presos políticos para medir su peligrosidad, sus
abogados y abogadas, las visitas de familiares y amigos, y cada uno de los
contactos de las víctimas. El espionaje ilegal que incluyó seguimientos con
cámaras y micrófonos hasta dentro de las paredes para escuchar en tiempo real
las conversaciones de los imputados sin condena firme desde oficinas conectadas
entre el SPF y la AFI.
Un hecho que vulnera la Constitución
Nacional y el derecho a la defensa, además de la intimidad de las
personas.
El SPF y la AFI diseñaron una ficha
de cada una de las visitas de los presos políticos de Ezeiza, con su
pertenencia partidaria, los DNI, dirección, datos personales, familiares,
bancarios, amistades y contactos.
Base Mar del Plata
Y como si esto no fuese poco y un
ejemplo macabro de escándalo institucional, la AFI blindó para Macri la Costa
desde su base de la ciudad de Mar del Plata.
Para ello, los 17 agentes contratados
con un ex jefe que estaría en serios problemas procesales, se desplegaron en
Necochea, Balcarce y Azul, entre otras ciudades, donde desarrollaron una
división de espionaje ilegal de opositores y personas críticas del macrismo,
como los familiares de las víctimas del submarino ARA San Juan y hasta del
pesquero “Repunte”, hundido el 17 de junio de 2017.
La AFI infiltró y espió a la
Agrupación “Ningún hundimiento más” formada por familiares de
los tripulantes.
Hizo fichas de cada uno de los
ciudadanos y ciudadanas que pedían justicia por sus familiares. Algunas de
estas denuncias fueron ratificadas en sede judicial por los respectivos
abogados y abogadas. Aunque el objeto procesal de los juzgados intervinientes
es diferente.
En Mar del Plata, la Justicia
investiga el espionaje ilegal a los familiares del Ara San Juan y están
imputados Arribas, Majdalani, el ex jefe de “Reunión Interior” de la AFI y el
propio ex presidente Macri.
En tanto, el juez Alejo Ramos Padilla
desde el Juzgado Federal de Dolores investiga una organización estatal y
paraestatal dedicada al espionaje ilegal, al armado de causas penales, la
extorsión y la coacción de testigos, y el lavado de dinero con presuntas
conexiones en agencias internacionales de la mano del supuesto agente de la DEA
estadounidense, Marcelo Sebastián D’Alessio y sus asociados, los ex comisarios
bonaerenses y espías de la AFI, Ricardo Bogoliuk, Aníbal Degastaldi y Daniel
Salcedo.
Todos ellos bajo la sombra de
Pinamonti y la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Agencia, a cargo por
entonces de Juan Sebastián “El Enano” De Stéfano, Hernán Martiré, José Padilla
y un grupo de más de 160 abogados y abogadas que respondían directamente a
Arribas.
La Fiscalía Federal de Mar del Plata
completará esta semana la testimonial a 7 personas que fueron víctimas directas
del espionaje de la AFI macrista en el período de “la libertad” y “la
república”.
Música
disonante
El Juzgado Federal de Lomas de Zamora
a cargo de Juan Pablo Augé indagó a Darío Nieto, Silvia Majdalani y Gustavo
Arribas. Los tres usaron la misma técnica defensiva: se negaron a responder
preguntas, no reconocieron la competencia de Augé y la Fiscalía, negaron los
hechos, protegieron a Macri y alguno desplegó frases insidiosas que tuvieron
como objetivo derramar sospechas hacia abajo y a los costados. Fue el caso de
Arribas.
Se sentó al lado de su defensor,
Alejandro Pérez Chada –abogado predilecto de Macri- y leyó un discurso de unos
40 minutos digno del Teatro Cervantes. Arribas como Pedro en la Biblia repitió
tres veces que “nunca” recibió una orden de espionaje ilegal a opositores,
descalificó las pruebas en relación a su procesamiento con Majdalani en el
expediente por espionaje a CFK y al Instituto Patria, y señaló algunas
contradicciones de los imputados Leandro Araque y Alan Ruiz –oficiales de la
Policía de la Ciudad que ocuparon roles en la AFI-.
Arribas intentó derrumbar los nexos
jerárquicos entre él y sus ex subordinados encabezados en Ruiz en lo que
pareció un pase de facturas para Majdalani.
Sin embargo, admitió que pudo haber
habido bandas por cuenta propia en la AFI. Un argumento insólito que apunta a
despegarse de la imputación de ser parte de una asociación ilícita.
Al igual que Majdalani y Nieto,
Arribas habló de “persecución política” en lo que se vislumbra una línea
argumental de un guión prefigurado.
El ex “señor 5” fue un hábil
declarante. Citó al senador macrista Cristian Ritondo en sus calculadísimas
intervenciones en los registros taquigráficos de la Comisión Bicameral de
Control y Seguimiento de los Organismos Inteligencia del Congreso de la Nación.
¿Con qué objetivo? Remarcar que los espías que declararon allí, según él, no
habrían admitido haber recibido órdenes directas de su parte.
Arribas que dilapidó cientos de
millones de pesos en el manejo discrecional de los fondos reservados de la AFI
desde 2015 hasta 2019, dijo que se encargó de mejorar las relaciones de la
Agencia con “la comunidad de inteligencia del mundo” para que trabajasen con la
AFI.
Algo que habría logrado con creces
teniendo en cuenta el sometimiento de la lógica nacional a los intereses de EE
UU e Israel y la práctica de sus agendas conservadoras a nivel regional y
continental.
Y como era lógico utilizó el
desparramo de actas de la AFI de 2016 a 2018 –hecho que las mismas defensas
provocaron con sus demandas de pruebas- para lapidar a la Fiscalía y a la
actual interventora de la Agencia, Cristina Caamaño.
El
fondo del mal
Hace 72 horas, el embajador de Estados Unidos, Edward Prado, concedió un reportaje al
medio digital preferido de la embajada. Prado subrayó lo que él
entiende sobre la postura de su país ante la situación de bloqueo inhumano de
Venezuela, maltrató al presidente depuesto por un golpe militar sangriento en
Bolivia, Evo Morales, y realizó maravillosas frases: “Permítame recordar en
primer lugar que Estados Unidos es la mayor fuente de inversión extranjera en
Argentina. Tenemos más de 300 empresas operando en el país e inversiones por
más de 15.000 millones de dólares. La mayoría de estas compañías está dirigidas
por argentinos y emplean a miles de personas aquí”.
Y poco después: “(…) Buscamos
trabajar con el Gobierno de Argentina para remover barreras, como las
restricciones a las importaciones y control de capitales, que puedan afectar el
comercio y las inversiones. Mejorar el clima de negocios va a generar
crecimiento económico y abrir nuevas oportunidades”.
Las multinacionales de la
agroindustria de la pampa húmeda, Cargill y Dreyfus no liquidan las toneladas
de acopio de soja que poseen y el Estado Nacional pierde entre 3 y 4 mil
millones de dólares que podrían sumar reservas al Banco Central en tiempos de
crisis económica global por la pandemia del Covid-19. Todos los puertos del
país están en manos extranjeras como la gigantesca extranjerización de la
tierra con Lewis y Benetton y el millón de hectáreas que posee en la
Patagonia. La liquidación de los fondos sojeros se torna “lenta”, según ha dicho el
Presidente Alberto Fernández el domingo.
Lo que evidencia un plan de desgaste
puesto en práctica por poderosos grupos económicos como la Asociación
Empresaria Argentina (AEA) y decenas de entidades vinculadas a la Sociedad
Rural Argentina (SRA) que tuvo a José Toribio Martínez de Hoz como uno de sus
fundadores el 10 de julio de 1866.
La ultraderecha se movilizó con
banderas argentinas y las enlodó de odio cinco días antes del 17 de
octubre. El diario Clarín promovió un escrache
dando a conocer la dirección de la Vicepresidenta Cristina Fernández de
Kirchner votada por la mayoría del pueblo hace menos de un año.
Milagro Sala hace 1232 días que está
presa injustamente por ser india, peronista y kirchnerista. El gobernador que
la encarceló, Gerardo Morales, manejó la crisis de la pandemia con la
eficiencia del doctor Jekyll y míster Hyde.
Luego de un viaje a Bolivia su
comitiva trajo la peste y cientos de personas murieron en sus casas sin camas
ni atención en los hospitales de Jujuy. Si no fuese por el Gobierno Nacional
–tan cuestionado por la ultraderecha criolla- la Argentina tendría tantos
muertos como Brasil o EE UU donde las víctimas superan las 215 mil
personas.
Pese a ello, el gobierno radical de
Mendoza se niega a restringir la circulación y se basa en “la defensa de la
apertura económica”. El gobernador Rodolfo Suárez tiene el 95% de las camas de
su provincia ocupadas, pero escribe en las redes sociales que “los mendocinos
hemos desarrollado una estrategia que ha permitido reforzar e invertir en el
sistema sanitario”.
La ministra del área agradece a la
Nación los respiradores, especialistas e insumos médicos que envía el Gobierno
Nacional. Y Suárez insiste en negar la expansión del virus.
El Gobierno busca poner al país de
pie solucionando la crisis de la pandemia, conteniendo la inflación y el dólar,
llegando a un acuerdo por la monumental deuda que tomó Macri con el Fondo
Monetario Internacional (FMI), al ritmo de la reducción posible de los propios
errores.
Aunque la ultraderecha está lanzada a
un golpe blando por desgaste y anhela llegar a 2021 creando una fisura en
el Frente de Todos, que no logró.
En sus incursiones en la virtualidad,
Macri atiza el fuego del odio con resultados a la vista.
La búsqueda del diálogo con el sector
político y económico de los defensores de Videla no ha servido para reconvertir
a los torturadores colectivos que generaron hambre, pobreza y deuda externa,
pero agitan las banderas y se adueñan de los símbolos patrios.
El trovador Gabo Ferro –fallecido
hace días- escribió y cantó junto a Luciana Jury en 2014: «Las gaviotas vuelan
al revés/ cuando pican el nombre de quien/ no se atreve a ponerse de pie/
cuando se hace la hora del bien»
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