22 de octubre de 2020
El libro que inquieta al ex presidente Mauricio Macri
El testimonio de Mariano Macri: adelanto exclusivo de "Hermano"
Domingo de marzo soleado y fresco en el coqueto barrio de La Horqueta, en la unión entre los dos ramales de la Panamericana, a la altura de Beccar y San Isidro. La cita es en el Seven Eleven, un discreto bar-restorán con fachada de ladrillo y galería con mesitas a un costado, detrás de un gran kiosco de revistas, en un centro comercial abierto y arbolado sobre la avenida Blanco Encalada. A la hora convenida, él ya me está esperando. Me llama con el brazo desde una mesa al aire libre, la más alejada de la vereda. Recuerdo el silencio. Faltan siete horas para que Alberto Fernández anuncie la esperada cuarentena, que entrará en vigor al día siguiente. La Horqueta parece un pueblo fantasma, pero el Seven Eleven de Beccar, milagrosamente, sigue abierto.
Adentro no hay clientes. Afuera, el único es Mariano Macri. Camisa celeste, pantalón kaki, ojos verdes, nariz importante, barba, sienes templadas, boca de jóker: la viva imagen de su papá. Erguido en la silla, hombros abiertos, espalda derecha, saluda afectuoso: “¿Cómo va, querido?”, con su voz grave y nasal. Me recibe con el codo, sin beso en la mejilla. “Se está cuidando. Tiene tres chicos jóvenes”, pienso. Una hora antes me había llamado desde su casa en un country de Pacheco y me dijo que teníamos que hablar. Nos encontramos a mitad de camino.
Desde la última vez que nos vimos hace dos semanas, el mundo se dio vuelta por culpa de la pandemia. La recomendación es no salir de nuestras casas. “Ayer estuve con Mauricio”, me dice, y entiendo. Hace dos meses que nos venimos reuniendo una o dos veces por semana para completar una larga entrevista que daría forma a este libro testimonial sobre su pelea con el expresidente. Y justo dos días antes de la cuarentena, por iniciativa de Mauricio, se reunieron.

Se acerca una moza y le pido un tostado y un café con leche. Él dice: “Ya estoy bien”, le sonríe atento y no pide nada. Parece contento de verme. Prendo el grabador del celular, lo dejo sobre la mesa vacía y le apunto con el micrófono. Él lo endereza apenas y se lo acerca un poco más, como si quisiera asegurarse de que una ráfaga de viento no se lleve lo que está a punto de decir. Empieza a hablar y yo lo interrumpo pidiendo detalles. Retoma y lo vuelvo a interrumpir. Quiero clima, quiero diálogo, quiero horarios, direcciones, quiero todo. Vamos y venimos. Mariano cuenta, yo lo interrumpo, Mariano vuelve a empezar.
Hasta que sucede algo que me deja mudo. Mariano empieza a hablarle a Mauricio. Lentamente, en un ligero crescendo, con la voz firme, con enojo apenas contenido.
Mauricio, ¿vos me estás jodiendo? No te importó la salud del viejo, la angustia que el viejo vivió. ¿Te das cuenta, Mauricio? Tampoco te importó la enfermedad de mi hija. Tuve que acudir a mi primo Ángelo a pedirle plata porque el médico oncólogo del Fundaleu que me traía la droga de afuera me cobraba una fortuna y ustedes me dieron vuelta la cara, me habían cortado el grifo, me habían dejado totalmente seco. No logré siquiera que reaccionaran frente al episodio de cáncer de mi hija y tuve que recurrir a mi primo, que fue el que me ayudó. ¿Te das cuenta? Vos te fuiste en todo este proyecto tuyo de poder cuando para mí el proyecto era velar por el crecimiento de la gente y evitar que la empresa se fagocitara a la familia. Vos y yo somos de dos galaxias distintas.
Parece poseído, enajenado, la mirada fija en el celular como si le habla-ra a un fantasma que no lo deja en paz. Un recitado cadencioso y gutural, haciendo caer palabras como piedras, pausando para que aturdan. Cuando apago el grabador cuarenta minutos después lo veo respirar aliviado, liviano. Entonces entiendo.
Haberle dicho a su hermano en la cara la tarde anterior lo que pensaba de él no le sirvió de mucho. Es como si le hubiese hablado a una sábana. Para conjurar su fantasma, debe repetirlo delante de un periodista, palabra por palabra, y hacer que todo el mundo se entere. No importa que ese mundo, ese día, se esté cayendo a pedazos.
* * *
Este libro cuenta, a partir de un relato autobiográfico de Mariano Macri, cómo se fue generando un abismo entre él y Mauricio por profundas diferencias de visiones, principios y posturas éticas. Después de décadas de compartir, o más bien de competir, con Mauricio por la herencia y el legado de su padre, Mariano, el quinto hijo de Franco, habla por primera vez y revela el lado oscuro de su hermano mayor, con un nivel de precisión y detalle que ni los peores enemigos del expresidente llegaron a imaginar.
Entre otras historias jamás contadas, Mariano habla del millonario préstamo de un banco brasileño que jaquea al grupo Macri, y el fallido plan para evitar pagarlo a través de una venta simulada de la empresa insigne del grupo, Sideco, a un banco austríaco que, a su vez, escondería el dinero en fundaciones creadas con ese propósito en el paraíso fiscal de Luxemburgo. También, con el mismo propósito de esconder sus activos, cuenta Mariano, el holding familiar Socma se habría ido vaciando en los últimos años mediante un esquema de autopréstamos a empresas del grupo. Además, para sortear la apariencia de conflictos de interés, desde que Mauricio ingresó en la función pública el grupo fue tercerizando algunos de sus negocios en testaferros y socios ocultos, por ejemplo, en el caso de los Parques Eólicos y Autopistas del Sol o McAir-Avianca, maniobras sobre las que Mariano aporta información que confirmaría lo revelado por el periodismo y avanza más allá de lo conocido hasta ahora.
Cuenta Mariano que su hermano mayor habría amasado una fortuna haciendo negocios desde las empresas de su padre, la presidencia de Boca, la jefatura del gobierno porteño y la presidencia de la nación. Brinda detalles exclusivos y hasta ahora desconocidos de la sociedad con OCA y el gremio de camioneros, conducido por Hugo Moyano, para explotar el Correo Argentino después de su expropiación por parte del gobierno de Néstor Kirchner, a través de una triangulación negociada con el exsecretario de Comercio Guillermo Moreno. Más aún, Mariano explica de qué modo los fondos negros originados en esta maniobra pudieron terminar en cuentas offshore a nombre suyo y de su otro hermano, Gianfranco —a quien describe como el principal testaferro de Mauricio, junto con Nicky Caputo y el fallecido Jorge Blanco Villegas—, en un banco de Bélgica. Durante la cobertura de los Paradise Papers se había conocido la existencia de esos fondos, pero hasta ahora nada se había dicho acerca de su origen. Mariano también cuenta por qué sospecha, o más bien está convencido, que Macri estafó a su padre y al grupo con la venta inflada de acciones de Sevel, la venta del proyecto Lincoln West a Donald Trump y una inversión descontrolada y no autorizada en el Banco Extrader.
Según Mariano, por frenar en la justicia la presunta venta simulada al banco austríaco —que él no duda en describir como un fraude—, Mauricio le espetó en la cara que ya no recibiría el ingreso que regularmente percibía como dueño del 20 por ciento del paquete accionario del grupo, aunque el entonces jefe de gobierno porteño no mantenía ningún vínculo formal con el holding.
El testimonio de Mariano Macri es mucho más que una denuncia. Es la historia íntima de una empresa de familia, o de una familia que funciona como empresa. Es el retrato de un hombre obsesionado con el dinero y el poder, que siguió digitando y manejando los destinos de un grupo empresarial desde el sillón de Rivadavia, en completa contradicción con su promesa de colocar su patrimonio en un fondo ciego y olvidarse de él mientras ejercía la máxima magistratura. Un presidente que no tuvo empacho en involucrar a sus propios hijos en sus manejos dentro del grupo exponiéndolos al accionar de la justicia al legarles sus acciones y luego ordenarles que votasen a favor de la venta simulada al banco austríaco.
En estas páginas, encontrarán que el menor de los varones Macri habla de los grandes negocios de su padre, de su hermano y de él mismo con una crudeza inusual entre empresarios de primer nivel. Detalla, sobre todo, dos de las historias menos conocidas del grupo: el desembarco en Brasil primero y, luego, en China. En ambos casos, Mariano tuvo un rol protagónico mientras Mauricio, al amparo de la política, movió sus piezas para desactivar y vaciar de poder a su padre, a quien había transformado en su enemigo íntimo.
Para explicar la dinámica familiar que viene desde su niñez, Mariano revela detalles desconocidos de sus padres, Franco y Alicia; sus hermanos Mauricio, Gianfranco, Sandra, Alejandra y Florencia; su tío Jorge y sus sobrinos Agustina, Jimena, Caíco y Antonia, los hijos del expresidente. Detalla reuniones que terminaron en insultos y amenazas en la residencia de Franco de la calle Eduardo Costa 3030, Palermo Chico, un gran bloque blanco de tres pisos rodeado de árboles con enormes ventanas y garaje para cuatro autos en la zona más exclusiva de Buenos Aires. Mariano cuenta también cómo fueron sus reuniones cara a cara con Mauricio en las que terminó de entender el abismo que los separaba, y anécdotas familiares como la de Nuria Quintela, la mujer de Franco, contándole a Franco que Isabel Menditeguy, entonces mujer de Mauricio, había bajado información de la laptop de Mauricio sobre los pases de jugadores de Boca para negociar un acuerdo de divorcio de ocho millones de dólares, entre otras historias del clan que sirven para entender el origen del conflicto y cómo se llegó a la ruptura. Mariano dice que rompe el silencio por tres razones.
Primero, por su salud mental. Lleva trece años de enfrentamientos con Mauricio en reclamo de que le pague un precio justo por su parte del paquete accionario y lo deje seguir su vida personal y empresarial de manera independiente. En su relato, describe cómo durante todos estos años el mayor lo ha sometido a toda clase de humillaciones, ninguneos y falsas promesas. Dice que necesita sacarse el peso de encima acompañando sus acciones en la justicia con un testimonio para que sus hijos, sobrinos y descendientes conozcan la verdad, o por lo menos conozcan la contracara del falso relato de Mauricio, donde él se vende como un santo al servicio del país, que poco y nada tiene que ver con el grupo económico que en realidad maneja con mano de hierro, aprovechándose de su íntima relación con la primera línea del management, que le responde de manera incondicional.
Segundo, para romper el mito de que su padre, el legendario empre-sario Franco Macri, era un mafioso menemista que vivió toda su vida de aprietes y negociados con el Estado. Mariano está convencido de que esta es una historia inventada por Mauricio y por quienes lo asesoran en marketing político, en particular, para congraciarse con Lilita Carrió y generar una narrativa que lo hiciera más digerible para la lideresa de la Coalición Cívica. A Mariano le duele y le enoja que Mauricio le eche todas las culpas a quien él considera un gran hombre, alguien que se jugó la vida por el desarrollo de Argentina y América Latina generando empleo y crecimiento con transparencia y visión estratégica, asumiendo grandes riesgos. Un hombre a quien Mariano describe como duro, austero, de “hacer” en vez de “ser”. Mientras Mauricio, para su hermano menor, es todo lo contrario a su padre: un ser opaco, egoísta, avaro y falso.
Tercero, Mariano siente que el mismo abuso y maltrato que él recibió de Mauricio a nivel familiar el pueblo argentino lo sufrió a nivel político. La misma desilusión, la misma estafa. Para Mariano, Mauricio es un ídolo con pies de barro. Y él, que lo conoce mejor que nadie, siente la obligación ética, el deber social y el imperativo moral de desenmascararlo.
* * *
Conocí a Mariano hace más de treinta años. Antes de entrevistarlo para este libro, lo había visto unas pocas veces a lo largo de ese tiempo. No éramos amigos, pero existía un vínculo de confianza porque es amigo de mi hermano Matías. Se conocieron en Washington cuando ambos estudiaban allá, y yo lo conocí en esa ciudad durante el casamiento de Matías a fines de la década del 80. En ese entonces yo vivía en Los Ángeles y trabajaba en el diario Los Angeles Times. Cuando me mudé a Washington algunos años después para sumarme a The Washington Post, Mariano y Matías ya se habían ido a la Argentina, pero heredé algunos de sus amigos. Al poco tiempo, Matías se separó, se volvió a casar y se fue a vivir a Chile. Pero se siguió viendo con Mariano: todos los años venía a pasar las fiestas a Buenos Aires y siempre o casi siempre se encontraba con él. Alguna vez lo llevó a casa de mamá y Mariano también conoció, en alguna ocasión, a mis hermanos María e Ignacio. También visitó a Matías en Chile varias veces.
Yo me lo crucé en un par de ocasiones. Le tenía cariño por saberlo un buen amigo de mi hermano, pero el mundo Macri de séquitos y obsecuentes me causaba cierto rechazo y siempre mantuve mi distancia. En la secundaria había sido compañero de Gianfranco, el hermano de Mariano y Mauricio, y no nos habíamos llevado bien: en cuarto y quinto año él llegaba al colegio San Martín de Tours montado en una moto Kawasaki 1000 y, antes de bajarse, la aceleraba durante minutos interminables haciendo un ruido infernal, a propósito, hasta que todo el barrio se percatara de su presencia. A Mauricio nunca lo conocí.
Volví a saber de Mariano a fines de 2019, cuando un amigo de Washington me incorporó a su grupo de chat. Yo venía de publicar en mi portal Medioextremo.com un artículo sobre el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia, en el que argumentaba que no había caído por un golpe militar, sino por una insurrección popular. Alguien del grupo me felicitó y yo, sin pensarlo, contesté: “Gracias. Ya me mandaron varias fotos de Videla y Hitler. Extraño un poco cuando me puteaba la derecha por destapar los chanchullos de Macri y Cía. con los Panamá Papers. Eran más finos: solo me decían ‘choriplanero K’”.
Recuerdo que, unos segundos después de mandar el mensaje, me invadió una sensación de malestar. ¿Y si Mariano estaba en el grupo? Me fijé y, efectivamente, Mariano estaba en el grupo. No solo eso, estaba escribiendo. Contestó: “Hola, Santi, ¿cómo andás, tanto tiempo? Los chanchullos que en el ejercicio de su profesión encuentres del señor presidente serán una cuestión entre él y vos o la sociedad argentina a la que te interesa que rinda cuentas. En nada me atañen a mí y nada tengo que aportar en su defensa. Distinto es si hicieran referencia a mi viejo, alguien que dejó todo en la cancha desde su pura esencia de hacedor. Bacione, caro”.
Enseguida llamé a Matías para pedirle perdón. El grupo era más de él que mío y Mariano era su amigo. “No te preocupes, Mariano odia a Mauricio”, me contestó. Pero sí, me preocupé, al punto que colgué y me bajé del grupo. Matías y un par más me escribieron para que volviera, pero me parecía injusto con Mariano: había pocas personas con las cuales se podía sentir como uno más, con su bajo perfil, y muchas estaban en ese grupo de chat. Yo, además de no ser su amigo, era periodista. Pensé que mi permanencia lo iba a poner incómodo. Le pedí a Matías que se lo explicara y me borré.
Al mes siguiente, en la semana entre Navidad y Año Nuevo, me llamó Matías desde la casa de mamá: “Hola, Santi, tengo noticias”, fue lo primero que me dijo. Mariano quería hablar conmigo. Mariano quería contarme todo. Matías estaba feliz y yo apenas podía contener mi emoción. Faltaba mucho todavía para este libro, pero la semilla había sido plantada. Nos reunimos con Mariano, me empezó a contar y no tardamos en ponernos de acuerdo.
Fueron dos reuniones —la primera en un Café Martínez, la segunda en mi departamento de San Telmo— de unas tres horas cada una. Quedamos en que yo le iba a preguntar lo que quisiera e iba a ser dueño del material, y que nuestra relación iba a ser de entrevistador y entrevistado. Quedamos, también, en que no haría nada si no me interesaba lo que decía o si sentía que no decía la verdad, pero, si avanzábamos pasado cierto punto, si revelaba información comprometedora, tenía que publicarla sí o sí, porque si no yo podía quedar expuesto como un extorsionador que había negociado su silencio. En ese aspecto Mariano fue muy generoso, ya que me invitó a apurar el proyecto para que, en caso de que llegara a un acuerdo económico con su hermano y ese acuerdo incluyera una cláusula de confidencialidad hacia adelante, no pudiera anular ni silenciar información que ya no estaba en sus manos, sino en las mías.
Después de esas dos reuniones iniciales, empezamos a grabar. Más de diecisiete horas en nueve encuentros en mi departamento, en la casa de mi compañera Valeria Canale en Villa Urquiza, y en lugares públicos de la capital y la provincia de Buenos Aires. Cuando le pregunté por qué me había elegido, me dijo: “Porque te conozco y conozco a tu familia”. Matías me dijo que a él le parece que a Mariano le debe haber gustado cómo me había manejado con él al borrarme del chat después de mi furcio.
Lo que sigue es lo que Mariano quiso contar y lo que yo quise preguntarle después de haber escrito un libro sobre los Panamá Papers junto con Tomás Lukin, ArgenPapers, que tiene a Mauricio Macri como gran protagonista, y durante y después de leer gran parte de lo que se ha escrito acerca de los Macri, sobre todo la biografía El Pibe, de Gabriela Cerruti. También, Macri, de Laura Di Marco; los libros de Franco Macri; los artículos del portal Nuestras Voces, que dirige Cerruti, y su Big Macri; La Dinastía, de Ana Alé; Radiografía de la corrupción Pro, de Ignacio Damiani y Julián Maradeo, y Macristocracia, de Fernando Cibeira. También entrevisté a fuentes del sector político, financiero, postal y deportivo, para sumar datos que ayudasen a entender y completasen la descripción que hace el hermano del expresidente. Esa información aclaratoria y suplementaria precede cada capítulo en letra itálica.
Con las palabras directas de Mariano, con su ironía, con su sensibilidad, con sus sincericidios de niño bien, este, más que un testimonio, es el reclamo de la Argentina avasallada y saqueada por Mauricio Macri.
El nuevo panorama regional luego de las elecciones en Bolivia
Alberto Fernández criticó al
Grupo de Lima y Argentina
se diferenció en la OEA
Imagen: Adrián Pérez
Luego del arrollador triunfo del MAS en Bolivia, el presidente Alberto Fernández expresó su deseo de reflotar la Unasur, que definió como "el proyecto correcto" para la región al lado de iniciativas como la del Grupo de Lima, "que sólo se preocupa por Venezuela". De hecho, ayer, en una votación en la OEA que condenó la convocatoria a las elecciones en Venezuela en diciembre, Argentina se abstuvo. Fernández confirmó, tal como adelantó PáginaI12, su intención de realizar junto a Evo Morales un acto en la frontera en La Quiaca, antes de que el ex presidente haga un reingreso triunfal a Bolivia a través del paso de Villazón. En cambio, no dio por segura su participación en la asunción de Luis Arce hasta que no se sepa exactamente qué día se realizará, aunque avisó que le "encantaría".
"Gracias a Dios, cuando los bolivianos pudieron expresarse se expresaron como lo hicieron y la verdad es que a mí me pone muy contento", comentó Fernández el resultado del domingo, más amplio que lo que indicaban los sondeos previos. Se mostró entusiasmado por la posibilidad de que el triunfo del MAS marque una nueva etapa en la región, donde se retomen iniciativas dejadas de lado en los últimos tiempos como la Unasur. "Tenemos que impulsarla porque es lo que más le conviene a América Latina: que nos unamos y enfrentemos los problemas que tenemos. Sería muy bueno que volvamos a trabajar en eso", manifestó.
"El Grupo de Lima tiene una cuestión ideológica que en la Unasur no existía. En Unasur podíamos convivir con (Sebastián) Piñera, (Alvaro) Uribe o (Juan Manuel) Santos y no había ningún problema. Era entender que el trabajo regional nos podía hacer más fuertes en la globalización", sostuvo Fernández sobre las diferencias de ambos agrupamientos. La Unasur surgió a partir de la conjunción de gobiernos progresistas en la región y se convirtió en una instancia que sirvió para resolver cuestiones de tipo político. Pero, luego, los gobiernos de derecha se encargaron de enterrarla, básicamente en desacuerdo por la participación de Venezuela. En su reemplazo presentaron el Prosur, que no tuvo ninguna continuidad, y en 2017 el Grupo de Lima, orientado a específicamente a impulsar la salida de Nicolás Maduro. El ex presidente Mauricio Macri fue un entusiasta integrante.
"Argentina nunca participó del Grupo de Lima. Nunca participamos de sus reuniones ni un documento. Desde que llegamos lo único que hicimos fue tomar distancia de este grupo", indicó ayer Fernández en una entrevista con El Destape Radio. Por cierto, Argentina continúa siendo miembro del Grupo pero no vota ninguna de sus declaraciones. Ayer se vio una nueva muestra de esta diferencia en la votación planteada en la Asamblea General de la OEA por los países que integran el Grupo de Lima y Estados Unidos, donde se condenó la convocatoria a elecciones legislativas en Venezuela el 6 de diciembre debido a la "falta de condiciones democráticas mínimas". Hubo 21 votos a favor de esta declaración, 4 en contra y 9 abstenciones, entre ellas, ls de Argentina y México.
En su mensaje ante la Asamblea, el canciller Felipe Solá criticó la dirección que le dio al organismo el secretario general Luis Almagro, caracterizado por seguir al pie de la letra los deseos de la Casa Blanca. Solá habló de la "división" que se busca promover entre los países por su posición respecto a Venezuela y resaltó que bloqueos y sanciones como se mantienen contra el gobierno de Maduro o contra Cuba sólo sirven para mayores sufrimientos en los sectores más postergados. El uruguayo Almagro tuvo una bochornosa incidencia el año pasado en el cuestionamiento a las elecciones bolivianas en las que se impuso Evo Morales y luego al avalar el gobierno de facto que surgió del golpe de Estado.
El ex presidente boliviano dijo ayer que, si tuviera dignidad, Almagro debería renunciar. El Grupo de Puebla, del que participa Alberto Fernández, emitió una declaración en el mismo sentido. "El papel que jugó en la desestabilización democrática de Bolivia y las relaciones excluyentes que mantiene con otros países del área lo inhabilitan para seguir ejerciendo el papel de mediación y facilitación democráticas que debería desempeñar al frente de tan importante cargo", sostuvo en un comunicado que firmaron ex presidentes como Dilma Rousseff, Rafael Correa, Fernando Lugo y Ernesto Samper.
El intendente Lunghi dijo que el problema es "la responsabilidad individual"
Coronavirus: Tandil en
estadío rojo y al borde del
colapso sanitario
Tandil se encuentra al borde del colapso sanitario. El crecimiento de los casos de coronavirus no cesa y cada vez hay menos camas disponibles. El intendente, el radical Miguel Angel Lunghi, reclamó “no ser estúpidos” y señaló que “el problema es la responsabilidad individual”.
Según el último parte epidemiológico, hay 138 nuevos contagios en la localidad serrana, elevando a casi 3 mil casos desde el inicio de la pandemia. En terapia intensiva hay 20 personas y más de 30 en camas intermedias, situación que lleva al sistema sanitario a estar al borde del colapso.
Como consecuencia de este panorama de crecimiento de casos y circulación comunitaria del virus, desde el miércoles Tandil entró en Estadío Rojo del aislamiento, la etapa más estricta del nuevo mecanismo que establecieron las autoridades locales luego de abandonar el esquema de fases dispuesto por los gobiernos bonaerense y nacional.
Aún así, en Tandil siguen abiertos locales, inclusive gimnasios y bares, por decisión del intendente Lunghi. El jefe comunal aclaró en las últimas horas que no le temblará el pulso para cerrar todo de ser necesario, en un contexto en el que reconoce el colapso sanitario.
"No seamos estúpidos, debemos cuidarnos. Los más jóvenes están cansados, y eso yo no lo discuto, pero tiene que haber responsabilidad. Les pido por favor que salgan lo menos posible", expresó Lunghi durante una entrevista radial. El intendente aseguró que en el Hospital solo quedan 5 camas y remarcó que el problema no es económico, sino humano.
"Estoy un poco enojado porque la gente tiene que pensar en los mayores. No es una cuestión de camas o de plata. No hay médicos terapistas. No hay más enfermeros y enfermeras. Los pobres están cayendo por contagio. No es cuestión de plata, es cuestión de responsabilidad civil", afirmó el intendente tandilense.
Lunghi se excusó diciendo que “no hay vacunas ni remedio, ni se ha hecho nada mal” y que “no es una cuestión de fases o semáforo”. Para él, “el problema es la responsabilidad individual”. “Tenemos que disminuir la circulación viral. Hay que salir a trabajar con todos los protocolos y volver rápido a casa; salir de recreación y volver rápido a casa. Si no, tendremos problemas serios", advirtió.
Después de los anuncios del gobierno de la provincia de Buenos Aires sobre la temporada 2021, Tandil podrá recibir turistas a partir del primero de diciembre, mientras que los no residentes dueños de casas podrán ingresar a la ciudad en noviembre.
PáginaI12 pasó el día en la estancia de Dolores Etchevehere, la hermana del ex ministro de Macri
Jornada de tensión y aprietes en el campo
Imagen: Télam
Fue una jornada cargada de tensión. Dolores Etchevehere sabía que iba a ser un día especial ya que la disputa que mantiene con sus hermanos por la estancia Casa Nueva iba a tener un nuevo capítulo judicial en los despachos del juez subrogante Raúl Flores, de los Tribunales de La Paz, departamento del norte de Entre Ríos. Sin embargo, Luis Etchevehere, el ex ministro de Agroindustria de Mauricio Macri, decidió meter presión y organizó una manifestación en el acceso al campo, ubicado sobre el ingreso a la localidad de Santa Elena, para intentar forzar el desalojo de Dolores y los integrantes del Proyecto Artigas, con quienes su hermana decidió compartir la explotación del predio. Desde temprano circularon por las redes sociales audios amenazantes de ruralistas donde se calificaba a los ocupantes de la estancia como “piojosos, sarnosos y punteros políticos” y se hablaba incluso de forzar un desalojo violento y extrajudicial si hiciera falta: “Yo llevo absolutamente a todo el personal de mi campo y perdé cuidado que más de uno se sale de la vaina por ir armado”, decía uno de los mensajes. PáginaI12 estuvo en la estancia y siguió de cerca tanto lo que pasó adentro como las presiones que hubo fuera, las cuáles continuaron hasta entrada la noche, sin que hubiera una definición judicial ya que se decidió pasar a un cuarto intermedio hasta este jueves.
El trabajo en la estancia
En el casco del campo, Dolores ocupa dos de las habitaciones y el comedor para su privacidad, mientras que en el resto de las piezas se instalaron productores, trabajadores, ingenieros agrónomos y diversos militantes que llegaron para apoyar la iniciativa del emprendimiento de producción agroecológica.
Las actividades comenzaron temprano. Los primeros mates se tomaron durante una asamblea en la que se definió la organización de las tareas, entre las cuáles se incluyen ocuparse de la cocina, la limpieza, la incipiente huerta en la que asoman los primeros brotes y el retén de la tranquera de entrada.
Las grandes sombras de las arboledas así como las galerías con mosquiteros, pisos en mosaicos ajedrezados y techo de teja resultaron los lugares comunes más habitados por la concurrencia. Este miércoles, además, otros militantes de organizaciones sociales y cooperativas regionales se acercaron desde temprano a pasar el día, brindar apoyo y solidaridad. En el retén policial del ingreso desde la ruta, los efectivos se ocupaban amablemente de registrar los vehículos, como también de dejar asentado en una planilla el nombre de las personas que entraban.
La bandera argentina con la franja roja, insignia tanto de José Artigas como estandarte de la Provincia de Entre Ríos, estuvo presente de uno y otro lado de las tranqueras. Los ruralistas, quienes comenzaron a estacionar sus tractores y camionetas 4x4 cerca del mediodía, la colgaron en el pórtico de “Casas Nueva”, al igual que hicieran las personas que acompañan a Dolores y que estaban a cargo del ingreso al casco. Entre unos y otro mediaban 800 metros de camino de tierra, sin ningún tipo de contacto entre ellos.
“Siendo hija de Luis Felix Etchevehere, a Dolores le corresponde esta tierra. Es una herencia que sus hermanos le han negado y han hecho una batería de estafas, corrupción y aprietes mafiosos que le han bloqueado el acceso a su casa”, explicó Eve Kloster, originaria de Sauce de Luna, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos de Entre Ríos e integrante del Proyecto Artigas. “Ella ha tomado la decisión de venir a su casa, instalarse, ocupar el derecho que le corresponde; y generosamente va a donar el 40 por ciento de su herencia al Proyecto Artigas, de la que es parte, y con el que vamos a construir una colonia agrícola para producir alimentos sanos para el pueblo”, resumió.
Para quienes estaban del lado de adentro de la estancia, el objetivo de la marcha era presionar al Poder Judicial. “Sería absurdo un desalojo: nosotros estamos con la dueña, por lo tanto también es falsa la premisa de que somos usurpadores. No estamos infringiendo ninguna ley”, aclaró Kloster.
Presión por el desalojo
Mientras tanto, al acto organizado por los hermanos Etchevehere sobre la ruta concurrieron unas cuatrocientas personas, en su mayoría productores agropecuarios nucleados en diversas regionales de la Sociedad Rural y la Federación Agraria Argentina. Esta vez, a la vestimenta tradicional de estanciero o de peón de campo se le sumaron los barbijos, como marca de época.
Al llegar colgaron unos banners en los alambrados perimetrales: “Con usurpaciones no hay democracia”, se leía en uno de ellos; “Fuera Grabois de Entre Ríos”, decía otro; “Bordet cómplice”, aludía un tercero respecto al gobernador de la provincia, Gustavo Bordet. Unos parlantes en la parte trasera de una camioneta sirvieron para expandir los discursos, encabezados por el de Luis Etchevehere.
Quien fuera presidente de la Sociedad Rural Argentina sostuvo que “esta crisis hoy nos tocó a nosotros, lamentablemente, le pudo haber tocado a cualquiera de ustedes, o a cualquier otra familia o explotación rural en cualquier lugar de la argentina”. Según el ex ministro, detrás de estos hechos se “está llevando un raid delictivo organizado, por eso creo que es tan importante lo que pase esta tarde”.
La defensa de la propiedad privada fue el denominador común de todas las intervenciones de los manifestantes. Quienes hacían uso del micrófono aprovecharon, además, para criticar las retenciones, al gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández. En el discurso se identificaban como sacrificados trabajadores que deben lidiar con los eneros y los inviernos, sequías e inundaciones, además de soportar al yugo impositivo del Estado. Además, se habló de batalla cultural, de modos de vida, de meritocracia y de saber o no trabajar la tierra. A la hora prevista para la audiencia hubo una pausa en las arengas para alimentarse con choripán y cordero a la estaca. La resolución judicial se demoró toda la jornada, con los manifestantes estoicos en la entrada.
Por la tarde, Dolores, seguía atenta a las noticias en diversos medios de comunicación provincial y nacional, se paseaba por el patio y conversaba con quien quisiera saber de su disputa familiar y de la situación judicial. Un equipo documentalista con cámara y sonido la seguía de cerca y registraba, asimismo, diversas situaciones y charlas ocasionales.
Anochecer espeso
Junto a Dolores Etchevehere ingresaron el jueves pasado unas cincuenta personas, número estable que se mantiene a diario, con algún que otro recambio, en espera de las resoluciones legales. Las primeras familias previstas para trabajar en la primera etapa de la propuesta productiva aún no están en el campo, ya que desde la organización esperan tener cierta estabilidad para dar inicio al proyecto agroecológico.
Cuando la noche ya era cerrada, cerca de las 20, se vivió un momento de tensión por una camioneta que se aproximó al acceso, escoltada por una patrulla policial. “Hay un señor en representación de los hermanos Etchevehere que quiere hablar”, aseguró el oficial, luego de preguntar si estaban todos bien.
“Yo soy de Concordia, soy un laburante del campo, vengo a pedirles de buena manera, por favor, quiero que esto se solucione en paz y ustedes tengan un salvoconducto para salir de la provincia de Entre Ríos sin problema. Yo estoy tranquilo, pero no todos están tan tranquilos. Acá hay una situación irregular porque los dueños están ahí afuera”. En ese momento lo interrumpió el ingeniero agrónomo Lautaro Leveratto quien sostuvo que “la dueña está acá adentro, ahora la vamos a buscar”.
Llegó entonces Dolores, quien mantuvo un breve diálogo con los cuatro integrantes de la camioneta, a quienes les pidió que se identifiquen –lo cual hicieron, como productores de diversas localidades entrerrianas-. “El acto de patoterismo lo hicieron ustedes hoy afuera, con tractores, jinetes y camionetas. No me diga a mí lo que yo tengo que hacer. Yo estoy acá en mi casa, a usted no lo conozco, ¿me viene a dar un consejo de lo que tengo que hacer acá?”, dijo Dolores con voz firme. “¿Qué necesitan?”, añadió.
“Que se retiren de acá, nosotros vinimos de buena manera, de forma amigable”, contestaron los enviados. “¿Está sugiriendo que deje mi casa?”, insistió la mujer. "Yo hablo con el expedientes, nos encontramos en Tribunales, no voy a arreglar en negro acá nada”, fue el final del diálogo. La camioneta se marchó por donde vino y Dolores volvió a la casa entre los cantos de sus nuevos compañeros de lucha: “olé olé, olé olá, Proyecto Artigas, para sembrar, reforma agraria por la justicia social”.
Ley de matrimonio igualitario versus ley de convivencia civil
Repercusiones del colectivo LGBT+ sobre las declaraciones de Francisco
Las declaraciones del papa Francisco referentes al derecho de "las personas homosexuales a estar en familia" cubiertas por una "ley de convivencia civil" causaron impacto en todo el mundo. En Argentina, donde el matrimonio igualitario es ley hace diez años, la noticia tuvo repercusión en la comunidad LGBT+. En diálogo con Página 12, referentes de organizaciones sostuvieron que las palabras de Francisco pueden considerarse un avance simbólico en relación a la postura histórica del Vaticano, pero advirtieron sobre su alcance político: ¿Se traducirán en un cambio concreto de la doctrina institucional de la Iglesia Católica? ¿Qué hay detrás de la figura de "convivencia civil"? ¿La Iglesia dejará de intervenir en países que discuten el matrimonio igualitario?
"El llamado del papa apela simplemente a un trato razonable frente a una irracionalidad que es real: somos expulsados de nuestras familias. Él afirma que las personas homosexuales tienen derecho a estar en familia y llama a no echarlas", sostuvo Marcelo Suntheim, vicepresidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), quien agregó que "esto puede ser positivo en términos individuales. Un católico homofóbico quizás desista de violentar a alguien, pero no creemos que tenga efectos políticos o legislativos. La posición institucional del Vaticano sigue siendo que la homosexualidad es una desviación de la naturaleza humana".
En este sentido, Suntheim hizo hincapié en que Francisco no menciona al matrimonio sino que "apela a una figura de unión convivencial que en muchos casos puede favorecer derechos, pero que depende del parlamento de cada país en que se trate. De sus palabras se deduce que no se reconoce en su totalidad los derechos de familia que tenemos".
"En el continente americano, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ya reconoció en 2017 que el matrimonio igualitario es un derecho protegido", indicó por su parte Martín Canevaro, de la organización 100% Diversidad y Derechos. Canevaro hace referencia a la "Opinión consultiva sobre identidad de género e igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo", a través de la cual la Corte determinó, entre otras cosas, que los Estados deben garantizar el acceso de las parejas homosexuales a las herramientas jurídicas que ya existen en cada país, lo que comprende al matrimonio.
"El peligro es que estas declaraciones sean una válvula de escape para los gobiernos que no quieren avanzar por el lado del matrimonio y sí por la unión civil, y que esta opción aparezca como en Argentina en 2010, como un tapón en oposición al matrimonio", explicó Esteban Paulón, miembro de la comisión directiva de la Federación Argentina LGBT+ (FALGBT+) y director de la ONG Instituto de Políticas Públicas LGBT+.
En sus palabras pronunciadas en el documental, luego de abogar por "una ley de convivencia civil", Francisco sostiene: "Yo defendí eso". Según señaló Paulón, la posición que el sumo pontífice ahora hace pública "es la misma que expresaba en privado en el 2010, cuando había dos posturas claras: matrimonio o unión civil. Él en privado apoyaba la unión civil y decía que no la iba a confrontar. Cuando avanzó el proyecto de matrimonio envió la famosa carta donde habla de 'guerra de Dios'".
"En el 2010 la estrategia fue bloquear el matrimonio al promover la unión civil", coincidió Canevaro, quien de todos modos aseguró que hay que tener una "doble mirada" en relación a las declaraciones de Francisco, teniendo en cuenta lo que sucede en otras partes del mundo: "Es importante que reconozca el derecho de las personas LGBT+ a formar familia, ya que hay personas que enfrentan discriminación y persecución penal en distintas partes del mundo, que en algunos países incluye la pena de muerte. Que se pase de hablar de 'pecadores' a 'derechos' es un paso gigante, pero el derecho que corresponde es el matrimonio".
Paulón coincidió en que las declaraciones "tienen un impacto importante. En términos simbólicos, para las personas católicas dentro de la comunidad LGBT+ es importante que el líder de la institución revierta el discurso de odio que históricamente los ha violentado". Así y todo, el integrante de la FALGBT+ advirtió que "se trata de una declaración individual en una película, no está en un marco institucional. ¿Cómo impacta al interior de la Iglesia? ¿Van hacia un cambio doctrinario? ¿Van a bendecir a parejas homosexuales? ¿Se van a abstener de opinar en la legislación de los países? En Chile ahora mismo se discute el matrimonio. ¿Van a dejar de opinar o van a usar la unión civil como tapón?".
"Los mismos derechos con los mismos nombres" fue la consigna con que el movimiento LGBT+ impulsó la campaña por el matrimonio igualitario que en 2010 terminó por convertirse en ley. Este miércoles, en un comunicado emitido tras las declaraciones de Francisco, la FALGBT+ sentenció que "la Ley de Unión Civil es una ley de 'Apartheid', perpetúa la discriminación y la violencia hacia nuestra comunidad".
Informe: Santiago Brunetto
El reporte del Ministerio de Salud
Coronavirus en Argentina: se registraron 423 muertos y 18.326 casos en las últimas 24 horas
El reporte del Ministerio de Salud confirmó 423 nuevas muertes de pacientes con coronavirus en las últimas 24 horas, lo que eleva la cifra de víctimas mortales en el país a 27.519. Además se registraron 18.326 contagios diarios, el récord de casos en un solo día, según el informe de la cartera que comanda Ginés González García.
Con estos registros, suman 1.037.325 positivos en el país. Por su parte, del total de contagiados, hay 4.573 personas internadas en Unidades de Terapia Intensiva: las camas de UTI están ocupadas en un 64,4 por ciento a nivel nacional y en un 63,1 por ciento en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
El reporte completo
📌 Hoy fueron confirmados 18.326 nuevos casos de COVID-19. Con estos registros, suman 1.037.325 positivos en el país, de los cuales 840.520 son pacientes recuperados y 169.286 son casos confirmados activos.
📌 En las últimas 24 horas, se notificaron 423 nuevas muertes, son 246 hombres y 177 mujeres. Al momento la cantidad de personas fallecidas es 27.519*.*Cuatro personas residentes en la provincia de Córdoba (3) y la provincia de Santa Cruz (1), notificadas como fallecidas, fueron reclasificadas.
📌 La notificación y carga de datos en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) respecto a la cantidad de infectados y de las personas fallecidas es responsabilidad de cada una de las jurisdicciones
📌 En las últimas 24 hs fueron realizados 38.340 testeos y desde el inicio del brote se realizaron 2.702.220 pruebas diagnósticas para esta enfermedad, lo que equivale a 59.550,7 muestras por millón de habitantes.
📌 Detalle por provincia (Nº de confirmados | Nº de acumulados)*:
Buenos Aires 5.179 | 512.617
Ciudad de Buenos Aires 740 | 141.930
Catamarca 25 | 525
Chaco 255 | 12.296
Chubut 531 | 10.258
Córdoba 2.480 | 68.767
Corrientes 20 | 2.154
Entre Ríos 467 | 12.561
Formosa 7 | 147
Jujuy 68 | 17.412
La Pampa 161 | 1.969
La Rioja 134 | 6.799
Mendoza 1.155 | 39.969
Misiones 3 | 198
Neuquén 976 | 17.635
Río Negro 536 | 20.347
Salta 254 | 16.919
San Juan 8 | 1.315
San Luis 507 | 4.387
Santa Cruz 197 | 7.760
Santa Fe 2.673 | 86.121
Santiago del Estero 185 | 7.249
Tierra del Fuego 205 | 8.886
Tucumán 1.560 | 39.104








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