30 de diciembre de 2020
"Cada paso como éste es un porrazo que se pega la hipocresía", comentó luego de la sanción
Cómo vivió Alberto Fernández la aprobación de la ley de aborto
Imagen: Presidencia
Alguien le preguntó a Alberto Fernández si era consciente de que estaba haciendo historia. Fue de madrugada, unos minutos después de su tuit de celebración sobre la aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
--Así dicen. Pero no lo logré yo. Lo logramos todos, respondió el Presidente, visiblemente satisfecho de haber cumplido su promesa de campaña.
Tarea que no le resultó nada fácil: el Presidente fue uno de los que se se cargó al hombro el diálogo personalizado con los senadores de provincias consevadoras a los que creía que podía convencer con argumentos racionales. Prueba de ello es que el senador salteño Sergio Leavy, que la última vez que se trató la ley votó en contra, en esta ocasión no sólo no se abstuvo, que era el pedido de mínima, sino que votó a favor, claramente "trabajado" por los argumentos del Presidente. En Salta no van a ver con buenos ojos su decisión porque es una provincia muy celeste, pero cerca del primer mandatario bromeaban con que ya le tenía reservado un cuartito en Olivos si la cosa se le complicaba.
Lo cierto es que quien haya escuchado los discursos de los senadores de las provincias más conservadoras se deben haber quedado preocupados por una cosmovisión que no se oye diariamente y en estos debates queda expuesta. Pero el Presidente está convencido de que la sanción de la ley es clave para ir cambiando ese modo de pensar y sentir la vida. "Cada paso como éste es un porrazo que se pega la hipocresía", le dijo a un colaborador.
El rol de Cristina Kirchner
La historia es conocida: la vicepresidenta estaba en contra de sancionar una ley de aborto legal, pero fundamentó públicamente en una sesión que había cambiado de opinión, sobre todo después de escuchar a las pibas de la marea verde. Y, por supuesto, a su hija Florencia. Si le hubiera tocado desempatar, nadie tiene la menor duda de que su voto hubiese sido positivo, pero no hizo falta porque el resultado final fue 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención.
La vicepresidenta cumplió con todas las formalidades de la sesión, pero cuando se aprobó la ley se limitó a comunicar el resultado. Cerca del Presidente no están disconformes con esa actitud: consideran que CFK no se ocupó especialmente de convencer a senadores y senadoras celestes o dubitativos, pero que tampoco hizo nada para obstruir la salida de la ley. Eso lo consideran muy valorable.
Esto recién empieza
La sanción de la ley es un gran paso, pero el desafío que tienen por delante la secretaria Legal y Técnica del Gobierno, Vilma Ibarra; la ministra de Mujeres Elizabeth Gómez Alcorta y la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizotti (protagonistas clave para la aprobación de la norma) es enorme: deben lograr que la ley se promulgue, se reglamente y, sobre todo, se cumpla. Porque no van a faltar los palos en la rueda ni los intentos de judicializar la norma.
Por lo pronto, vale festejar sin preocupaciones por unas horas al menos que el el 30 de diciembre de 2020 es un día histórico en el almanaque como dijo el Presidente en su tuit. "El aborto seguro, legal y gratuito es ley. A ello me comprometí que fuera en los días de campaña electoral. Hoy somos una sociedad mejor que amplía derechos a las mujeres y garantiza la salud pública. Recuperar el valor de la palabra empeñada. Compromiso de la política", escribió el primer mandatario de madrugada. Promete a quien le pregunte que se va a aplicar la Sputnik V aunque el misterio sobre cuándo y dónde lo hará sigue siendo eso: un misterio.
Cómo se vivió en la calle la aprobación de la ley de aborto
El estallido verde en la Plaza Congreso
El resultado todavía no está, pero Maira Fernández (29) ya llora: “Esto se lo vamos a contar a nuestros hijos, a nuestros nietos”. Baila con su grupo de amigas; alza una foto de Néstor, Cristina y Maradona; grita eufórica toda vez que la vicepresidenta aparece en la pantalla. “Esto es historia”, completa una de sus amigas. Esa es la evidente sensación colectiva. Esta noche de luna llena, esta madrugada es historia. Minutos después, los ojos de Maira y los de la multitud clavados en las pantallas ubicadas cada dos cuadras en los alrededores del Congreso, abucheos a José Mayans –“fuera macho fuera”, le cantan--, y a las 4.12 los abrazos y más lágrimas.
Por primera vez, el clásico cántico "aborto legal en el hospital" no suena a reclamo sino a reivindicación. Unos pocos fuegos artificiales y el humo verde de bengalas adornan el festejo de un resultado que aunque se sabía positivo de antemano no resta intensidad al momento. Además, no se esperaba semejante diferencia. Las mujeres con sus pañuelos verdes en la cabeza, en el cuello, en las muñecas, con el glitter verde en los párpados, con ropa verde, jóvenes sobre todo, se funden en múltiples abrazos que parecen uno solo. Enseguida, el fondo de las pantallas se torna verde también y anuncia: “Lo conquistamos, ¡es ley! El aborto es un derecho desde hoy".
“Quisiéramos haber pronunciado estas palabras muchísimo antes. Muchas vidas de mujeres y otras personas con capacidad de abortar se hubieran salvado. La ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo viene a resolver una injusticia. La de los embarazos forzados, la de las niñas obligadas a parir, la de la imposibilidad de decidir sobre nuestros cuerpos. Ahí donde había una injusticia hubo organización feminista. Desde hoy podemos finalmente decidir. Es el primer paso para ejercer nuestra autonomía, ser soberanas y vivir libres de violencia”, expresan referentes de la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito desde el escenario principal del sector verde, del cual cuelga una bandera que dice: “Ni una muerte más por aborto clandestino”.
Las oradoras recuerdan a Dora Coledesky, fundadora de la Campaña, y dicen que esta nueva norma es la “ley Dora”. “Logramos torcer el brazo de una historia que nos impuso el mandato de la maternidad. Esta ley es el reconocimiento de que hay otras decisiones, realidades y deseos, y que ninguna de nosotras va a morir, ser juzgada o encarcelada por no querer continuar un embarazo. Y si así fuera estamos para darlo vuelta. Este avance de los feminismos de nuestro país resuena en el mundo como un augurio de libertad y emancipación”, celebran.
La escena nocturna de la previa de la votación fue muy similar a la del día de la media sanción, incluso por el calor agobiante. En el sector verde, esta vez hubo mucha más gente. “No estuve en Diputados por la pandemia, pero creía que hoy tenía que estar”, cuenta Fernanda Romero, de la Coordinadora Fútbol sin Fronteras, una agrupación de hinchas de diferentes clubes unidas por el feminismo. “Somos de Racing, Independiente, Boca, River, Gimnasia, Estudiantes. Defendemos el mismo color: el verde.” En Rivadavia habían colocado unas cintas a su alrededor, delimitando el perímetro de la agrupación, algo que también habían hecho otras organizaciones.
Callao, mucho más poblada, presentaba un clima que oscilaba entre manifestación, feria y boliche. Se vendía de todo: más allá de comida –muchísimos puestos de choripanes y hamburguesas- y bebida --los vendedores de cervezas, de nuevo mayoría, esquivaban a la multitud cargando sus heladeras--, había todo tipo de accesorios de color verde. También cuadros artesanales, carteras, tops, calcos, prendedores, llaveros, imanes, shampoo sólido, sahumerios. Se hacían trenzas y rastas; se maquillaba “a colaboración”. Se ofrecían hasta brownies locos. De nuevo, cumbia y reggaetón a todo volumen, cuerpos transpirados con poca ropa danzando por horas, chicas sin corpiño. Un clima de fiesta que alcanzaba su clímax en la esquina de Mitre, donde estaba el Movimiento Evita con sus parlantes y volaba la espuma. También había cientos de personas más tranquilas, sentadas sobre mantas siguiendo con atención las intervenciones de los senadores por las pantallas. La fila de carpas de agrupaciones era interminable.
Del lado celeste, alrededor de las 2, el bebé gigante manchado de sangre seguía estoico, pero ya se veían algunas caras de derrota. Dos mujeres desde el escenario arengaban: “La vida es esto. Alegría, música, baile”. “Usan a la pobreza como una herramienta de no sé qué”, dijo una, imprecisa. La otra completó: “Como una excusa para la muerte”. Se veía bastante más gente que el día de la media sanción, aunque notablemente menos que del otro lado. Flameaban banderas nacionales y había monjas y sacerdotes. Eran invitadas mujeres al escenario a dar su testimonio. Marisa, por ejemplo, contó que ella se volvió abogada, que tener un hijo no se lo impidió. Que, al contrario, la “empoderó”.
Cerca del horario de la votación, del lado verde, Susana Gamón observaba cómo maquillaban a su hija de 16 años. “Es maravillosa esta generación. Tiene una fuerza a la que nosotras ni nos asomábamos. Hoy sale esto, pero después trabajaremos sobre otra cosa. La prostitución, la trata. No descansan. Siempre hay algo más”, elogiaba la mujer. Verónica agitaba sobre Rivadavia una enorme bandera verde. “Es todo o nada. Pasé por una experiencia difícil de mi vida, pero a veces no hace falta pasar por esto. Simplemente ser mujer es difícil en esta vida. No estoy a favor de la ley por mí, sino por los que vienen, por mis hijos y bisnietos.” Como aseguraron desde la Campaña, esta noche los feminismos torcieron el brazo de la historia impuesta para escribir la propia, y así fue como se sintió en la calle.
Los discursos de senadores y senadoras en el debate por la ILE
Aborto: los argumentos más emotivos, los más retrógados
Los argumentos a favor y en contra del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo que se oyeron en el Senado no presentaron grandes sorpresas. Horas y horas de discursos fueron un déjà vu permanente que llevó al debate de Diputados dos semanas atrás y, por supuesto, al de 2018. Sin embargo, la “manija” de la calle se coló en el Congreso. La emoción desbordó las palabras de varias senadoras verdes mientras hablaban de la urgencia de lograr este derecho para las mujeres y, del lado de los celestes, algunos discursos retrógrados elevaron el tono: esta ley “no da ninguna otra opción que el basurero para los niños por nacer”, dijo un senador.
La emoción, la adrenalina, los nervios de sentirse a un paso de cambiar la historia de muchas mujeres en un país donde el aborto clandestino está naturalizado, hicieron que muchas senadoras argumentaran porque saben, porque militan, porque creen en la necesidad de una política pública que evite muertes evitables, pero que también hablaran con la voz contenida hasta que al nombrar a las nietas o a las hijas o aquellas que ya no están les sobreviniera la emoción. La apertura de la senadora Norma Durango dio el puntapié. “Hoy es un día de esperanza”, comenzó. No solo por este proyecto sino porque se comenzó a vacunar y también se votará el Programa de los Mil Días, para acompañar a mujeres embarazadas. Y finalizó diciendo que tiene que ser ley: “por nuestras madres, por nuestras hijas, por nuestras nietas. Por todas las mujeres de nuestro país”. También trajo al recinto el lugar de los varones, dijo que si este fuera un tema de ellos hace décadas sería ley, pero, planteó: “La responsabilidad es unilateral. La mujer no puede elegir estar o no estar, tiene que maternar aunque no quiera. Basta de esta lógica patriarcal. Dejemos de ser hipócritas. Este proyecto reivindica la maternidad como un derecho, no como una obligación”. Oscar Parrilli también hizo un aporte en ese sentido. “Aquí somos 72, 44 hombres y 28 mujeres. La mayoría de los hombres vota en contra, la mayoría de las mujeres vota a favor. Solo describo, cuento la historia y la realidad de lo que está ocurriendo” planteó y terminó diciendo que “seguramente las mujeres senadoras van a explicar muchísimo mejor que yo por qué tiene que ser ley”.
Tal vez Nancy González fue una de las que más conmovió. La senadora de Chubut se preguntó “¿Quién carga sobre sus hombros la muerte de esas mujeres después de haber tenido la oportunidad de haberles dados un aborto legal, seguro y gratuito?”. “En 2018 era tarde, hoy es más tarde porque la vida de esas mujeres no las recuperamos más. A los diez días de que rechazamos el proyecto, murieron dos mujeres y quedaron huérfanos seis niños por dos abortos clandestinos”, dijo. Explicó también que presentó un proyecto de reparación para niños huérfanos de aborto y no lo quisieron tratar. “Me pregunto, señores senadores, ¿con qué cara pueden obligar a parir a una mujer cuando esa mujer no lo desea?”. Finalmente, emocionada, adelantó su voto positivo. “Por mi hija, por mi nieta”, planteó y también “para que no volvamos nunca más al perejil, a las perchas, a los garajes clandestinos, para que no volvamos nunca más a que haya mujeres muertas por aborto clandestino”.
El voto de Silvina García Larraburu, del Frente de Todos de Río Negro, era esperado con expectativa porque en 2018 había votado en contra. Comenzó contando la historia de Marina, una mujer que quedó embarazada y “sus creencias, valores, su fe chocaron de frente con el futuro que había previsto para su vida”. Contó que Marina se hizo un aborto pero "sigue con su fe intacta y no se atreve a juzgar a nadie. Marina cree en Dios, en un Dios verdaderamente misericordioso”. También habló de su propio cambio. Aprendió mucho en estos dos años: “Ahora también sabemos que ese proceso reflexivo se llama deconstrucción. No es fácil deconstruirse, tambalean las estructuras”. Reconoció el cambio de paradigma promovido por los feminismos y las luchas ambientales y adelantó su voto “por una mujer libre”.
Dos senadoras jóvenes llegaron con discursos amorosos y cercanos. La primera fue Eugenia Dure, de Tierra del fuego. Dijo, como muchas antecesoras, que se trata de una cuestión de justicia social. “Queremos elegir nuestro proyecto de vida, queremos vivir en plena libertad como también lo hacen los hombres, queremos un estado presente”, aseguró. Luego contó que en 2018 estuvo en la calle, en la vigilia de la marea verde, y como si todavía pudiera sentir la agitación de aquella otra vigilia, dijo: "Sé lo que es estar ahí con ese amor que hoy nos rodea. Mañana estaremos también en las calles para hacer que se cumpla este derecho... Para nosotras, la patria es la otra”. La senadora más joven del recinto, Eugenia Catalfamo, mostró el libro Somos Belén, de Ana Correa. “No puedo entender cómo aún hoy en pleno siglo XXI tenemos que ceder a una sociedad que nos impone un estilo de vida”, dijo. Explicó que hace dos años no estuvo presente porque estaba embarazada de su primera hija. En ese momento, contó, “recibí miles de mensajes con los insultos más agraviantes que se les ocurra, incluso el pedido de que abortara a mi propia hija”. Hoy los mensajes le siguen llegando. Luego habló de la necesidad de que se incorporen más jóvenes a la política, ya que “cuando se dio la media sanción, los diputados millennial de la Cámara, de menos de 38 años, estuvieron en mayor parte a favor. Lo mismo pasa acá”. También citó a Pino Solanas: “Yo no quiero una juventud con pánico”. “Y como nos pidió Belén --cerró-- apretemos el botón verde para que sea ley”.
La senadora Ana Almirón, del Frente de Todos (Corrientes), se pronunció a favor del aborto porque “es un derecho de todas las mujeres”. “No pueden dejar que la clandestinidad sea cruel con las pobres porque son las que no pueden pagar", afirmó. “Esta ley es justicia social porque equipara en el acceso de la salud a las ricas y las pobres; porque protege a las niñas y jóvenes; porque equipara con empatía esa desigualdad de origen con un Estado presente preservando la salud de todas”, añadió.
Además, la legisladora correntina remarcó la necesidad de que este proyecto sea ley para terminar con la idea de “mujer incubadora”, y relató que en su provincia “las niñas de 10, 11 y 12 años son obligadas a parir”. “Cursar un embarazo completo cuando no es deseado es un acto de tortura”, aseguró. Y recordó que “las provincias del norte son las que tienen las tasas de fecundidad infantil más altas del país”.
Las posturas más retrógradas se escucharon de parte de senadores y senadoras de las provincias del norte. Mario Fiad, senador por Juntos por el Cambio, adelantó con sus argumentos lo que se repetiría a lo largo de la jornada. Empezó hablando de cuándo comienza la existencia: “Es insólito que sigamos enredándonos en cómo vamos a denominar esa vida”. Planteó que hacen “interpretaciones tendenciosas” para sostener su posición. También apeló a la estrategia ya develada de pararse por momentos más a la izquierda que quienes promueven este proyecto de ampliación de derechos. Dijo que “se nos dice que las niñas no deben maternar, sin dudas... las niñas no deben ser abusadas. El proyecto no resuelve los problemas, pasa a la clandestinidad el abuso, la violencia”. También cuestionó las exigencias de celeridad que plantea el proyecto para dar atención a una mujer que solicita una IVE porque “son tantas las necesidades de salud pero el aborto tiene que realizarse en diez días aunque estén en juego la vida no solo del niño por nacer sino de otras mujeres que están esperando por un tratamiento en el mismo hospital”.
Dalmacio Mera, de Catamarca, fue tal vez uno de los más arcaicos. Se remontó al año 1315, a la hambruna que aquejó a Europa y a un economista que le propuso al rey matar a la mitad de la población sin pensar que él podría estar entre los asesinados. Como ese economista, ahora, dijo Mera, no hay plan B. Todo esto para decir que este proyecto tampoco habla de la persona central: el niño por nacer. También se remontó en su discurso al año 500 antes de Cristo para decir que no se podía disponer de la vida ni de la muerte de los hijos. Luego dijo además que las dos leyes conjuntas (IVE y Mil Días) patentizan un “error conceptual: en una ley ‘formen fila los niños deseados’, en la otra ley ‘formen fila los niños no deseados’, el basurero. No da ninguna otra opción que el basurero para los niños por nacer”. Yéndose al otro extremo, afirmó que esta “ley no se anima a despenalizar a la mujer, la sigue dejando en el Código Penal”. También habló de un lobby internacional “extraordinario” al cual respondería esta ley para control del aumento de la población de los países periféricos.
Las creencias religiosas sobrevolaron toda la jornada. El extremo fue la senadora de la Unión Cívica Radical María Belén Tapia que pronosticó una maldición para Argentina en caso de legalizarse el aborto: “los ojos de Dios están mirando el corazón de cada uno de los senadores".
Los principales puntos texto que sancionó el Senado
Aborto legal: qué dice la ley
La ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo despenaliza y legaliza el aborto en las primeras 14 semanas de gestación. Su sanción transforma el aborto clandestino en seguro, legal y gratuito.
Los principales puntos del proyecto de ley de aborto legal
- Se consagra el derecho de mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar a decidir la interrupción del embarazo, requerir y acceder a la atención del aborto, y recibir atención postaborto en los servicios del sistema de salud.
- El aborto se permitirá hasta la semana catorce inclusive, del proceso gestacional. Fuera de ese plazo solo se podrá acceder en caso de violación o si estuviere en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante.
- Mujeres y personas gestantes tienen derecho a acceder a la interrupción de su embarazo en los servicios del sistema de saludo con su asistencia, en un plazo máximo de diez (10) días corridos desde su requerimiento.
- En caso de menores de 13 años, se debe contar con el consentimiento informado y la asistencia de al menos uno de sus progenitores o representante legal.
- En los casos de adolescentes de entre 13 y 16, deberá tener un acompañante o "referente afectivo".
- Previo a la realización del aborto se requiere el consentimiento informado de la persona gestante expresado por escrito.
- El profesional de salud que deba intervenir de manera directa en la interrupción del embarazo tiene derecho a ejercer la objeción de conciencia. Para ello deberá mantener su decisión en todos los ámbitos, público y privado, en que ejerza su profesión, y derivar de buena fe a la paciente para que sea atendida por otro u otra profesional en forma temporánea y oportuna, sin dilaciones.
- Los centros de salud privados o de la seguridad social que no cuenten con profesionales para realizar un aborto a causa de la objeción de conciencia deberán prever y disponer la derivación a un lugar, de similares características, donde se realice efectivamente la prestación.
- El personal de salud no podrá negarse a la realización de la interrupción del embarazo en caso de que la vida o salud de la persona gestante esté en peligro y requiera atención inmediata e impostergable.
- Tampoco se podrá alegar objeción de conciencia para negarse a prestar atención sanitaria postaborto. El incumplimiento de los requisitos para ejercer el derecho de objeción de conciencia dará lugar a las sanciones disciplinarias, administrativas, penales y civiles, según corresponda.
- Obras sociales y prepagas deben incorporar la cobertura integral y gratuita de la interrupción voluntaria del embarazo. Estas prestaciones quedan incluidas en el Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica y en el PMO con cobertura total, junto con las prestaciones de diagnóstico, medicamentos y terapias de apoyo.
- El Estado tiene la responsabilidad de implementar la Ley número 26.150 de Educación Sexual Integral, estableciendo políticas activas para la promoción y el fortalecimiento de la salud sexual y reproductiva de toda la población.
- Se modifica el artículo 85 del Código Penal, que quedará redactado de la siguiente manera: "ARTÍCULO 85. - El o la que causare un aborto será reprimido: 1º) Con prisión de TRES (3) a DIEZ (10) años, si obrare sin consentimiento de la persona gestante. Esta pena podrá elevarse hasta QUINCE (15) años si el hecho fuere seguido de la muerte de la persona gestante. 2º) Con prisión de TRES (3) meses a UN (1) año, si obrare con consentimiento de la persona gestante, luego de la semana CATORCE (14) de gestación y siempre que no mediaren los supuestos previstos en el artículo 86".
- El artículo 86 quedará redactado así: "No es delito el aborto realizado con consentimiento de la persona gestante hasta la semana CATORCE (14) inclusive del proceso gestacional".
La mayoría de los votos necesarios para la sanción de la ley provinieron del Frente de Todos, mientras que diez fueron aportados por senadores de Juntos por el Cambio y otros dos de partidos provinciales.
Dentro del FdT, los senadores Jorge Taiana (Buenos Aires), Alfredo Luenzo (Chubut), Nora Giménez (Salta), Oscar Parrilli (Neuquén), Roberto Mirabella (Santa Fe), Silvia Sapag (Neuquén), Mariano Recalde (CABA), Norma Durango (La Pampa) y Matías Rodríguez (Tierra del Fuego) fueron algunos de los que votaron por la aprobación del proyecto.
Los diez votos "verdes" de JxC provinieron de Laura Rodríguez Machado (Córdoba), Ernesto Martínez (Córdoba), Humberto Schiavoni (Misiones), Guadalupe Tagliaferri (CABA), Luis Naidenoff (Formosa), Martín Lousteau (CABA), Eduardo Costa (Santa ruz), Pamela Verasay (Mendoza), Gladys González (Buenos Aires), Stella Olalla (Entre Ríos) y Oscar Castillo (Catamarca).
Algunos senadores que se mantenían todavía como “indecisos” terminaron inclindando la balanza a favor de la aprobación. Tal es el caso de la neuquina Lucila Crexell, quien en 2018 se había abstenido. Sergio Leavy, que hace dos años votó en contra del proyecto, era otro de los que figuró en los poroteos como indefinido casi hasta último momento y que finalmente votó por la aprobación.
También emitieron un voto favorable a la legalización del aborto los senadores Alberto Weretilneck (Río Negro), Edgardo Kueider (Entre Ríos). Con esta sumatoria, los votos positivos para el proyecto de legalizar la IVE llegaron al número de 38 positivos.
La única abstención fue del jujeño Guillermo Snopek.
En una jornada histórica, el Senado sancionó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. La sesión fue seguida por una multitud que fuera del recinto manifestó a favor y en contra de la iniciativa. Las imágenes, así como el festejo de la marea verde, quedarán como testimonio del día en que el Congreso transformó el aborto clandestino en seguro, legal y gratuito.























Fotos: Bernardino Ávila, LeandroTeysseire, Kala Moreno Parra y Prensa Senado
Fuente:Pagina12






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