11 de octubre de 2022

OPINION.

 

Embargo de la Fragata Libertad: diez años, el mismo desafío

Los gobiernos de Néstor Kirchner primero y Cristina Fernández después habían logrado, en gran parte, desendeudar al país. Un grupo marginal, residual de acreedores amenazaba ese logro que tantos sufrimientos y privaciones ahorró a los argentinos. Los fondos buitre eran, son, la cara más obscena de un sistema financiero internacional diseñado para la usura, no para el desarrollo.

Por Ignacio Zuain

Imagen: NA

Chango, embargaron la fragata en Ghana! Así, escueto, brutal llegó el mensaje a mi celular. Un juez de ese país había decidido bloquear la salida de la Fragata Libertad del puerto de Tema, atendiendo un reclamo de los fondos buitre e iniciando una batalla crucial en la que, desde lo simbólico también, se cuestionaba el derecho de la Argentina a ser soberana, a decidir sus políticas y su destino.

Los gobiernos de Néstor Kirchner primero y Cristina Fernández después habían logrado, en gran parte, desendeudar al país y liberarlo de ese lastre. Un grupo marginal, residual de acreedores amenazaba ese logro que tantos sufrimientos y privaciones ahorró a los argentinos. Los fondos buitre eran, son, la cara más obscena de un sistema financiero internacional diseñado para la usura, no para el desarrollo.

Además, el FMI se había ido de la Argentina.

El juez ghanés había perpetrado, con todo respeto, una barbaridad jurídica: el embargo de un inembargable buque militar insignia, un pedacito de suelo y soberanía argentinos en los mares. La decisión de los fondos buitre era, como dije, afectar un símbolo, sin importar que ello pudiera cancelar siglos de evolución del derecho público internacional.

La entonces presidenta, con el auxilio de ese gran canciller que fue Héctor Timerman, elaboró una estrategia de tres andariveles: el plano jurídico, la exposición del caso en la ONU y el diálogo y la negociación con las autoridades de Ghana.

Se desechó de entrada la idea de reclamar la liberación del barco sólo dentro del sistema judicial ghanés. Era muy clara la connotación política de la causa judicial (eran los albores del lawfare, versión internacional) y se notaba mucho, pero mucho, la larga mano de los buitres. Marcelo Kohen, destacado jurista argentino, y Susana Ruiz Cerutti, nuestra excelente consejera legal de la Cancillería y su equipo, diseñaron el camino a seguir ante el Tribunal del Mar bajo la guía del canciller Timerman.

Allí, en ese Tribunal, ya ejercía como uno de los 21 jueces, la brillante embajadora argentina Elsa Kelly, elegida luego de una ejemplar campaña internacional en el primer gobierno de CFK. Cuando se tienen en claro los intereses estratégicos del país, es relativamente fácil identificar los organismos internacionales claves. Elsa estuvo en el momento y el lugar ideales para el triunfo final. Y fue decisiva.

Héctor Timerman tuvo el rol fundamental de insistir en que la ONU tomara cartas en la cuestión y en darle visibilidad internacional. El embargo excedía la mera controversia judicial ya que lo que estaba en juego era si la marginalidad salvaje de las finanzas internacionales podía condicionar a los Estados y sus pueblos. Por ese entonces, la Argentina alcanzaba un protagonismo pocas veces visto en la ONU, en el G-20 y en los organismos internacionales en general. Basta un ejemplo: nuestro país fue felicitado por su rol activo y constructivo en el Consejo de Seguridad.

Al entonces viceministro de Defensa, Alfredo Forti, y a mí nos tocó la ímproba tarea de ir a Accra, capital de Ghana, para dialogar, negociar con las autoridades e intentar convencerlas de ordenar la liberación de la Fragata.

Lo vivido en esa visita, y todo el período, justificaría una segunda nota: la inestimable y solidaria ayuda de los embajadores de Cuba y Brasil (la Argentina no cuenta con sede propia en Ghana); la gestión en nuestro favor de un histórico político ghanés que conoció al Che en el Congo; nuestro hotel, infestado de espías de los fondos buitre; la "recomendación" de abogados norteamericanos de pagar la fianza (y dar la razón a los fondos buitre); el temple y la firmeza de más de 300 marinos argentinos y de países hermanos latinoamericanos que "aguantaron los trapos" en la Fragata; el aparente intento de abordaje de militares ghaneses; la invitación "a irse" que recibió la Fragata por parte de la concesión privada del puerto; la presencia de un barco militar británico; las controversias internas en el gobierno ghanés por el problema, en medio de una reñida campaña electoral presidencial, la propuesta de visitar al presidente en medio de un acto de campaña en el norte de Ghana; la compleja evacuación parcial de la Fragata, manejada brillantemente por la embajadora Ferraris, etc.

Con Forti tuvimos más de treinta encuentros, en semana y media, con autoridades y referentes de ese país, sin resultados, aparentemente. Aparentemente ya que el Tribunal del Mar exigía, como condición sine qua non y para fallar a nuestro favor, que la Argentina demostrara que había hecho todo lo posible para resolver el problema por la vía pacífica del diálogo y la negociación. Y eso era lo que nos sobraba, junto a firmeza y convicción, para el caso de la Fragata, para Malvinas, para todo y en todo lo que fue nuestra política exterior soberana.

En el medio, me llama, incrédulo, un diplomático europeo. Es que La Nación, Alfonso Prat Gay y Federico Pinedo, entre otros, sostenían que había que pagar la fianza de 20 millones de dólares que el juez ghanés exigía para liberar el barco. Hasta se pensó en una colecta. "¿No se dan cuenta que acceder a eso pone en riesgo toda la negociación por la deuda?", repetía azorado el colega. Algún malvado pensará que lo hacían precisamente por eso, visto cómo gobernaron después, pero prefiero creer que fue sólo un error.

Y así llegó un fin de semana de diciembre de 2012, Héctor y yo en su oficina del ministerio, con Susana Ruiz Cerutti y el equipo legal en Hamburgo, en el Tribunal del Mar, escuchando la sentencia, que parecía música, a favor de la soberanía argentina, del derecho internacional. Nos quedamos (recuperamos) la Fragata y la Libertad como se había propuesto CFK.

Un Timerman emocionado me dijo: "¿Viste que valió la pena tanto esfuerzo y tensión? Fue duro pero este debe ser siempre el camino". Y llamó a Cristina para darle la buena nueva.

* Eduardo Zuain fue vicecanciller de la Nación durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner (2011-2015).


Opinión

El magnetismo que generan los BRICS

Por Daniel Kersffeld
Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS. Imagen: Xinhua

La incorporación a los BRICS podría convertirse en una de las principales iniciativas de Argentina en materia de política exterior en los últimos años.

Los BRICS, conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, constituyen en la actualidad un eje global de dimensiones cada vez más amplias, y cuyos efectos políticos y económicos se harán sentir con mayor fuerza en las próximas décadas, a medida que se consolide una nueva geopolítica multipolar, capaz de balancear el poder aparentemente omnímodo representado hoy por los Estados Unidos.

Según datos del Banco Mundial, las naciones que hoy componen al BRICS en su conjunto representan el 22% de la superficie continental, el 42% de la población mundial, el 26% del PBI mundial, y tienen 4 billones de dólares en divisas.

En términos comparativos, y de acuerdo a información del Fondo Monetario Internacional, China es la economía más importante del grupo, representando más del 70% del poder económico colectivo,  seguido de India con un 13%, Rusia y Brasil cada uno con aproximadamente el 7%, y finalmente Sudáfrica con un 3%.

En este momento crucial, la fortaleza de esta alianza radica especialmente en la sociedad establecida entre China como primera economía comercial a nivel mundial, y Rusia como principal proveedor de energía. En tanto que India es ya una de las principales potencias económicas a partir de la exportación de recursos naturales y cereales, Brasil se consolida a nivel global como uno de los principales actores de la escena agroalimentaria y Sudáfrica se convierte en una nación clave en la provisión de metales y minerales con amplios usos tecnológicos.

La entrada de Argentina a los BRICS, principalmente apoyada por India, Rusia y China (que actualmente preside este bloque de países) se sustenta en la capacidad para proveer productos alimenticios como soja y cereales, junto con recursos estratégicos como el gas natural, el gas de esquisto, distintos minerales y, sobre todo, el cada vez más valorado litio. Además, Argentina posee un capital científico plenamente consolidado, entre otros aspectos, con especialización en biotecnología y en tecnología logística aplicada.

Pero en estos últimos años no sólo Argentina manifestó sus intensiones de sumarse al bloque: actualmente hay una veintena de naciones de todos los continentes cuyos gobiernos están pidiendo su incorporación. Y contra la opinión infundada de que sólo desean ingresar gobiernos afines al eje Moscú-Beijing, basta revisar la orientación de varios regímenes solicitantes, por ejemplo, en Medio Oriente.

En este sentido, y además de Irán, optaron por la membresía gobiernos pertenecientes a la OTAN, como es el caso de Turquía, así como también, países históricamente aliados a los Estados Unidos, como ocurre con Arabia Saudita, y más recientemente, también Egipto e incluso, Emiratos Árabes Unidos, uno de los protagonistas de los Acuerdos de Abraham incentivados desde Washington desde 2020.

Así, el magnetismo que hoy generan los BRICS amenaza con superar alianzas tradicionales e, incluso, rivalidades históricas, como las que todavía sostienen varias naciones de Medio Oriente. No sería extraño, por tanto, que la expansión de este bloque contribuya a reescribir buena parte de los alineamientos internacionales con los que Estados Unidos diseñó el mapa geopolítico de buena parte del mundo en estos últimos 30 años.

Lejos de aquel grupo de economías emergentes que nació en 2006 y que terminó de conformarse en 2009 como una respuesta a la crisis financiera suscitada en Estados Unidos un año antes y pronto irradiada a todos los confines del globo, hoy los BRICS responden a un modelo de desarrollo que pone en cuestión los valores centrales del capitalismo neoliberal.

De este modo, los BRICS apuestan hoy a un modelo de desarrollo sustentado en la cooperación Sur-Sur y en la creciente vinculación entre naciones con economías complementarias y con similares objetivos económicos, políticos y sociales.

Por ello, y tal como lo reconoce la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), uno de los objetivos más ambiciosos de este bloque es el liderazgo en las políticas para la erradicación del hambre y la pobreza en 2030, gracias a la producción en conjunto de más de un tercio de cereales a nivel mundial.

Si bien desde su nacimiento como alianza los BRICS atravesaron distintas situaciones difíciles, marcadas por la guerra comercial entre China y los Estados Unidos o por los efectos económicos y sociales de la pandemia del covid 19, la actual crisis en Ucrania ha supuesto el desafío más complejo para su propia supervivencia.

Pero las sanciones a Rusia por parte de Estados Unidos y los gobiernos de la OTAN, las restricciones ocasionadas y la búsqueda de soluciones no ha hecho más que reforzar los vínculos del bloque y proyectarlo hacia el futuro a partir de propuestas concretas y de iniciativas a largo plazo.

La incorporación de Argentina a los BRICS ocurriría así en medio de la progresiva debacle del sistema financiero internacional, que ya muestra evidentes signos de desgaste y descontrol en torno a la creciente debilidad del dólar, una inflación amenazante y sustentada en la emisión monetaria, y un déficit fiscal que, en 2022, se calcula en más mil billones de dólares, según datos de la Oficina Presupuestaria del Congreso de los Estados Unidos.

En este sentido, el proyecto más ambicioso, principalmente incentivado por Rusia y por China, apunta justamente a obtener la desdolarización como una medida soberana y de salvaguarda de los vitales recursos productivos frente a la hegemonía de los Estados Unidos y su permanente política de asedio económico.

Aunque sus actores más relevantes son conscientes de que se trata de un proceso extenso y prolongado, Moscú y Beijing están interesados en la creación de una moneda de reserva internacional basada en la canasta de monedad de los países que componen los BRICS. Así, esta asociación estratégica apunta a la puesta en marcha de mecanismos alternativos confiables para pagos internacionales con el objetivo de reducir la dependencia frente al sistema financiero occidental.

De esta manera, los BRICS no hacen otra cosa que anticiparse a un proceso que buena parte de los analistas políticos y económicos analizan como irreversible. La adopción de un conjunto diferenciado de monedas alternativo al dólar contribuirá a construir un mundo multipolar y, de igual modo, brindará a los países que integren este bloque en expansión un reaseguro sin imposiciones externas ni menos aun condicionantes de tipo extorsivo.

Hoy los BRICS recrean la esperanza de un mundo más equilibrado y donde poderes aparentemente irrefrenables podrán encontrar limitantes y frenos. Donde la superación en las próximas décadas del neoliberalismo y de sus peores consecuencias, el hambre y la miseria de millones de personas en todo el mundo, tal vez comience a ser una realidad. La pronta incorporación de Argentina a este bloque constituye, sin duda, una buena noticia.   



Opinión

Brasil: un festival de bestialidades

Por Eric Nepomuseno

Desde Río de Janeiro

“Tenemos imágenes de niños y niñas de tres y cuatro años a los que les sacan los dientes para practicar sexo oral en adultos. Y a otros muchos les dan comida liviana para facilitar el intestino a la ora del sexo anal”.

La autora de semejante denuncia no mostró ninguna imagen, ni hay relatos similares o registros en comisarías de policía.

Como todo eso fue dicho en uno de esos templos evangélicos, y delante de un batallón de niños y niñas – lo que configura crimen, acorde a la legislación – no habrá ninguna sanción, ninguna investigación: es la tal “libertad de expresión” en templos religiosos, asegurada por ley.

Su nombre es Damares Alvesevangélica radical, y fue electa con amplia votación senadora por Brasilia. Antes, ha sido titular del ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos en el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Conocida por haber relatado su encuentro con Jesús Cristo cuando estaba trepada en un árbol de guayaba, a lo largo de su actuación como ministra se mostró una radical opositora a la educación sexual en las escuelas, trató de impedir – con ayuda de la policía – que una niña de 12 años que había sido violada se realizase un aborto (un derecho asegurado por ley), entre otras demostraciones de un radicalismo ultraderechista.

También libró una dura batalla para deshacer la Comisión de la Verdad, vetó invariablemente todos los pedidos de indemnización a víctimas de la brutalidad de la dictadura militar (1964-1985) siempre enaltecida por Bolsonaro, impuso cortes violentos al presupuesto destinado a acciones de protección de los Derechos Humanos.

Semejante estupidez ambulante da una clara muestra de cómo será el Senado (en realidad, todo el Congreso: otras aberraciones llegarán a la Cámara de Diputados) a partir de 2023.

Hasta el aterrizaje del ultraderechista Bolsonaro en la presidencia, Damares Alves era una más entre centenares de obscuras secretarias y asesoras de diputados de trayectoria nula.

Instalada en el gobierno, muy rápidamente dio muestras de lo que es la esencia más pura de Bolsonaro y del gobierno encabezado por el peor y más nocivo presidente de la historia de la República.

Fue electa senadora bajo el amparo y la protección de Michelle Bolsonaro, la primera dama igualmente radical en su conservadurismo más bestial y que nunca explicó el depósito de 89 mil reales en su cuenta– unos 20 mil dólares en la época – realizado por el sicario Fabrício Queiróz, íntimo del clan presidencial.

Entre las dos se traza el retrato más preciso de lo que ocurre en mi destrozado país: una mezcla perfecta de radicalismo ultraderechista, retraso que sería increíble si no fuese explicitado a cada día, y corrupción.

Que semejante aberración haya sido electa senadora por la capital de la República muestra el país antes disimulado y que emergió de las tinieblas con una fuerza inesperada.

Un país tenebroso y que a cada día muestra que puede ser letal para la democracia y el futuro.

Fuente:Pagina12

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