"¿Por qué le hicieron esto", les preguntó Graciela Sosa
Crimen de Fernando Báez Sosa: los padres, por primera vez cara a cara con los acusados
En el primer día del juicio a los ocho rugbiers, los padres del joven asesinado conmovieron a la sala con su dramático relato.
Desde Dolores
"Quiero justicia por mi hijo y un poco de paz en mi corazón", fue el pedido que, entre lágrimas, realizó Graciela Sosa al tribunal en el marco de la primera jornada del juicio por el asesinato de su hijo Fernando Báez Sosa. En una pequeña sala de los Tribunales de Dolores, tanto ella como su esposo Silvino estuvieron cara a cara por primera vez con los ocho acusados de asesinar al joven de 18 años en la madrugada del 18 de enero de 2020 en la Ciudad de Villa Gesell. Casi tres años después, una Dolores atravesada por el juicio recibe el debate que se extenderá durante todo enero y en el que se escucharán más de 150 testimonios. Durante la primera audiencia, la querella adelantó que pedirá prisión perpetua para los ocho imputados y la defensa intentó sin éxito que se declare la nulidad del proceso.
Cara a cara
Antes de salir de la sala de audiencias de los Tribunales de Dolores, tras finalizar su declaración, Graciela Sosa se paró y miró a los ocho acusados de asesinar a su hijo: “¿Por qué le hicieron esto?”, preguntó, pero no obtuvo respuesta. Eran cerca de las 15 y Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz, y Luciano, Ciro y Lucas Pertossi, todos de entre 21 y 23 años, habían ingresado a la misma sala unas cinco horas antes. Esposados, con barbijos que no se quitaron durante toda la audiencia, y escoltados por personal policial, los imputados por homicidio doblemente agravado por alevosía y por mediar premeditación se sentaron en ocho sillas preparadas en el frente de una sala en la que cabían poco más de 40 personas apretadas. Entre ellos y el público, poblado en su mayoría por sus familiares, el cordón policial contribuía a mantenerlos aislados.
Afuera, en un pasillo del Palacio de Tribunales, Graciela y Silvino esperaban su turno para prestar declaración. Los pedidos de nulidad presentados por la defensa, a los que la querella calificó de "dilatorios", hicieron que los dos tuvieran que aguardar allí toda la mañana y el mediodía. Recién a las 14.15 Graciela hizo su ingreso a la sala y pudo ver por primera vez en persona a los ocho rugbiers. Se sentó, juró decir nada más que la verdad ante la jueza María Claudia Castro, presidenta del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1, y escuchó la primera pregunta de su abogado, Fernando Burlando: "¿Podés describir cómo era su familia?". "Éramos inseparables, una familia feliz y humilde", respondió ella, ya con la voz entrecortada.
Graciela recorrió entonces toda la vida de su único hijo. Desde los "55 centímetros de largo y 3,750 kilos que pesó al nacer" hasta el que calificó como "el mejor día de su vida", cuando Fernando egresó de la secundaria. También recordó que, al momento del crimen, el chico de 18 años, al que describió como "sacrificado y humilde", había dado la última materia del CBC luego de "estudiar toda la noche y después en el colectivo" para ingresar a la carrera de Abogacía. Se quebró a los gritos al recordar la mañana del 18 de enero de 2020, cuando recibió la llamada de la madre de un compañero de Fernando, que avisaba que al chico lo habían llevado en ambulancia a un hospital.
"Ese día el mundo se detuvo para mí. No entiendo y nunca aceptaré cómo chicos de la edad de Fer le hayan hecho esto. Lo atacaron por la espalda y le reventaron la cabeza", dijo, y se preguntó: "¿Con qué derecho le arrebataron la vida?". En varios tramos la jueza debió intervenir para preguntarle a Graciela cómo se sentía, pero ella fue clara: "Quiero hablar", gritó, para descargar algo de todo el dolor que supo acumular en los últimos tres años. En los bancos, algunos familiares de Fernando lloraban, mientras que los de los acusados se tomaban la cabeza. Los ocho rugbiers escuchaban quietos.
Antes de cerrar su declaración, Graciela pidió "justicia por mi hijo, yo nunca lo voy a recuperar pero quiero un poco de paz en mi corazón". Tras un cuarto intermedio, el testimonio de Silvino fue hacia el mismo lugar: "Señores jueces, están escuchando el relato de un padre que perdió todo: la felicidad, las ganas de vivir, de luchar. Que perdió lo mejor de todo que es el abrazo de su hijo", sostuvo Silvino frente al tribunal, también compuesto por los jueces Christian Rabaia y Emiliano Lázzari.
El padre de Fernando recordó además el otro llamado que la familia recibió esa mañana, cuando ya armaban el bolso para ir de urgencia a Gesell. "Me llamó el comisario Rosales y me dijo 'su hijo murió en una riña' y yo no podía creer eso porque Fernando nunca había peleado con nadie ni tenía enemigos", contó. Fue recién en Gesell que Silvino confirmó que su hijo había sido asesinado, cuando le mostraron su documento, lo llevaron a reconocer el cuerpo y pudo ver, dijo, que "una parte de mí estaba tirada muerta en una bandeja de acero inoxidable".
La ciudad sin silencio
Silvino y Graciela se hospedan en un hotel cercano a los Tribunales donde se desarrolla el juicio. Llegaron en micro a la ciudad y desayunaron allí hasta cerca de las 9 de la mañana, hora en que los recogieron para caminar el breve trayecto hacia la sede judicial. Allí, en una esquina, en medio de una leve llovizna, los esperaba una larga bandera que pedía "justicia por Fernando" y mandaba "un beso hacia el cielo". Los padres no están obligados a presenciar el juicio, pero se quedarán en Dolores todo el tiempo que deseen, o soporten, ser parte del debate.
La ciudad, en la que todo parece quedar cerca y en silencio, amaneció sin embargo atravesada por ruidos de sirenas, móviles de canales de televisión nacionales y patrulleros que circulaban por la avenida Belgrano en las inmediaciones de Plaza Castelli. El camión policial procedente de la Unidad Penal N° 6 de Dolores llegó a Belgrano 141, dirección del Palacio de Tribunales, cerca de las 8 de la mañana e ingresó en el vallado preparado a las puertas del edificio, casi a lo largo de toda la cuadra. Allí bajaron los ocho acusados.
Entre charlas, cronistas locales recordaban otro juicio emblemático que atravesó a Dolores hace más de dos décadas: el juicio por el crimen de José Luis Cabezas, que se llevó a cabo no solo en la misma ciudad sino también en la misma pequeña sala en la que ahora se desarrolla el proceso por el asesinato de Fernando. También fue en verano, entre diciembre y febrero del año 2000, aunque los cronistas recuerdan que en esa ocasión más gente se había volcado a las calles.
Ahora, en la tarde del lunes ya soleada y algo calurosa, el silencio de avenida Belgrano se vuelve a interrumpir cuando Silvino Báez y sus abogados Burlando y Fabián Améndola salen de los Tribunales, finalizada la jornada, y los micrófonos corren hacia ellos. El letrado aseguró allí estar "realmente conforme" con el desarrollo de la jornada, en especial por la celeridad con la que el TOC desechó los pedidos de nulidad de la defensa.
Silvino, por su parte, sostuvo que van "a seguir luchando", mientras que Améndola adelantó que este martes, en la segunda jornada del juicio, declararán los amigos de Fernando que estaban con él en el boliche Le Brique la noche del crimen. La lista de testimonios tiene en total a 177 personas, aunque no está confirmado que todos vayan a declarar. Cuando el silencio parece volver, el camión policial acelera para llevar a los acusados nuevamente al Penal en el que se mantendrán hasta que, en principio el próximo 31 de enero, el Tribunal dicte su sentencia.
"Hubo planificación para matar"
Fernando Báez Sosa: la querella adelantó que pedirá prisión perpetua para los ocho acusados
El comienzo del juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa tuvo al bloque acusador planteando sus lineamientos de cara al debate. Con la imputación de homicidio doblemente agravado, por alevosía y por premeditación de dos o más personas, la querella encabezada por Fernando Burlando adelantó que pedirá la pena de prisión perpetua para los ocho imputados en calidad de coautores del crimen. La Fiscalía sostuvo, además, que buscará probar durante el juicio que los ocho rugbiers planificaron matar al joven de 18 años aquella madrugada de enero de 2020.
"Se va a acreditar que se pusieron de acuerdo para dar muerte y que a Báez Sosa lo atacaron por sorpresa aprovechando que estaba de espaldas", fueron las palabras con las que abrió la jornada el fiscal Juan Manuel Dávila, quien junto a Gustavo García está a cargo de la acusación por parte de la Fiscalía de Juicio N° 8 de Dolores. Sobre lo ocurrido entre las 4.30 y las 5 de la madrugada de ese día, el fiscal agregó que, tras emboscar a Báez Sosa y dejarlo inconsciente, el grupo de rugbiers le propinó "puñetazos y patadas ya en el piso".
En la misma línea, a su turno Burlando aseguró que los ocho acusados "acordaron y planearon emboscar para matar" y subrayó que "no hubo exceso" sino que "tomaron la decisión de matar". "Esperaron que la Policía se fuera y formaron un cerco humano para actuar sobre seguro", sostuvo el abogado, quien consideró que el hecho fue una "ejecución" en la que "se turnaban para darle golpe tras golpe". También recalcó que, tras el hecho, el grupo "huyó e intentó disfrazar lo ocurrido". En este sentido, al final de su intervención, el letrado de la querella adelantó que al cierre del debate pedirán la pena de prisión perpetua para todos los acusados por el crimen.
Dávila aseguró también que durante el juicio se escucharán pruebas testimoniales de amigos de Báez Sosa, empleados de seguridad, bomberos y médicos que atendieron al joven, y se verán imágenes de cámaras de seguridad y chats de WhatsApp, entre otros elementos probatorios.
Estrategia fallida
Crimen de Fernando Báez Sosa: la defensa intentó suspender el juicio en dos ocasiones
Los pedidos de nulidad formulados por el abogado Hugo Tomei, defensor de Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz, fueron rechazados de manera unánime por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Dolores.
El primero de los pedidos de nulidad formulado por el abogado Hugo Tomei, que encabeza la defensa de los acusados, estuvo basado en un requerimiento que el letrado ya había presentado sin éxito ante la Justicia de primera instancia y ante la Cámara de Apelaciones. El abogado sostiene que durante las primeras horas posteriores al crimen no se cumplió con el debido proceso a la hora de imputar a los acusados. Tomei aseguró durante la jornada del lunes que ese procedimiento fue una "imputación express" ya que las audiencias duraron 25 minutos en total para todos los acusados a los que no se les habría brindado información clara sobre los hechos imputados.
Tras un cuarto intermedio de cerca de una hora, el TOC finalmente decidió por unanimidad rechazar el pedido al señalar que la defensora oficial que hasta el momento estaba a cargo de la representación de los acusados "les informó de forma clara sobre los hechos atribuidos". Además, sostuvo que los pedidos de nulidad ya rechazados por dos instancias "no pueden ser reeditados infinitamente con idénticos argumentos".
Ante esto, Tomei volvió a la carga y presentó un nuevo pedido de nulidad argumentando en este caso que en la acusación de premeditación de los hechos "no se dice qué conducta tuvo cada uno" por lo que "no se puede probar que se pusieron de acuerdo". Luego de otro cuarto intermedio, el TOC volvió a rechazar el pedido al asegurar que la acusación plantea "tiempo, modo y lugar de manera clara y precisa". Entre los dos pedidos de nulidad el inicio del debate se demoró unas cuatro horas, por lo que el abogado de la querella, Fabián Améndola, aseguró que se trató de "una manera de entorpecer el debate y dilatarlo".
El juicio por el crimen de Villa Gesell
Asesinato de Fernando Báez Sosa: uno por uno, de qué se acusa a los rugbiers
Imagen: NAEn el primer día del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa estuvieron presentes los ocho rugbiers acusados de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”.
Según la imputación, Máximo Pablo Thomsen; Ciro Pertossi; Enzo Comelli; Matías Franco Benicelli; Blas Cinalli; Ayrton Michael Viollaz; Lucas Fidel Pertossi y Luciano Pertossi asesinaron a golpes a Báez Sosa en la puerta de un boliche en pleno centro de Villa Gesell, hace tres años, el 18 de enero de 2020.
De acuerdo a los hechos relatados en la acusación, a la salida de esa fiesta, Thomsen, Pertossi, Comelli, Benicelli y Cinalli abordaron “por detrás” a la víctima, “aprovechándose de que el mismo estaba de espaldas e indefenso” y, “en virtud de la superioridad numérica y física, lo rodean, se abalanzan sobre él y comienzan a propinarle golpes de puño en su rostro y cuerpo” hasta quitarle la vida.
La golpiza fue registrada por las cámaras de seguridad ubicadas en las inmediaciones del boliche. “Chicos no se cuenta nada de esto a nadie”, envió Petossi al grupo de WhatsApp de los rugbiers, horas antes de su detención. “Tenían plena conciencia y conocimiento de que había causado la muerte de Fernando, pese a lo cual, todos ellos huyeron del lugar, y se escondieron”, sostuvo la fiscalía.
Uno por uno
* Máximo Thomsen: era uno de los más destacados en el ámbito del rugby dentro del grupo. Fue uno de los agresores de Báez Sosa, según relataron a la Justicia los testigos. Era “el sujeto que le propinó patadas en el rostro cuando estaba de rodillas en el piso”, dijo un testigo. A los gritos, afirmó: “A este me lo voy a llevar de trofeo”.
Thomsen había sido expulsado del boliche Le Brique minutos antes del ataque a Báez Sosa. Era socio del Club atlético San Isidro (CASI), vivía en Zárate y estudiaba Educación Física. Según los peritajes, fue quien le dio la patada mortal a Fernando.
* Ciro Pertossi: nació el 8 de mayo de 2000. Es otro de los acusados a los que la Justicia le atribuye mayor responsabilidad en el crimen, ya que fue reconocido por al menos tres testigos "como el sujeto que le pegó a Fernando cuando ya estaba en el piso, en su cabeza, cara, y pecho".
Imágenes aportadas a la causa lo muestran "chuparse los dedos" con sangre cuando es interceptado por personal policial. Casi una hora y media después del ataque, escribió en el grupo de Whatsapp que compartía con el resto del grupo: "Chicos, no se cuenta nada de esto a nadie". Es hermano de Luciano Pertossi y primo de Lucas Pertossi.
La fiscal describió en su requerimiento que "se lo visualizó en la fracción fílmica que observa como el sujeto 2 (Máximo Thomsen) golpea al damnificado y luego le propina golpes (patada)".
* Lucas Pertossi: nacido el 25 de febrero de 1999, es el mayor del grupo. La fiscalía determinó que registró con su iPhone la secuencia del ataque, desde que fueron expulsados del boliche hasta que él mismo dejó de grabar la golpiza para agredir a un amigo de Fernando. Diez minutos después del ataque, envió un audio al resto de los rugbiers: "Estoy acá cerca donde está el pibe y están todos ahí a los gritos, está la policía, llamaron a la ambulancia... caducó". Es primo de Luciano y Ciro Pertossi.
* Luciano Pertossi: nació el 29 de enero de 2001. Fue reconocido por testigos como uno los "agresores de Fernando". En las filmaciones se lo observó cómo participó de la golpiza a Fernando. Es hermano de Ciro Pertossi y primo de Lucas.
* Matías Benicelli: nació el 5 de noviembre de 1999. Fue quien abrió la puerta a la policía a las 10.30 cuando se ordenó la aprehensión del grupo en la casa que alquilaban en Villa Gesell.
Un testigo lo ubicó como "agresor directo" de Fernando, al menos otro lo situó "agrediendo también a un amigo" y un restante lo identificó como quien le gritaba a Fernando "a ver si volvés a pegar, negro de mierda".
* Enzo Comelli: nacido el 25 de febrero de 2000, al ser detenido presentaba un "hematoma sobre el labio inferior" y, según la fiscalía, "premeditadamente" agredió a Fernando "junto con los restantes imputados, previo repartirse roles para agredir físicamente a la víctima y posteriormente matarla".
La fiscalía estableció que fue quien "le propina en la secuencia fílmica golpes a otros sujetos masculinos que se encuentran en el piso y luego observa de cerca la golpiza que recibe la víctima".
* Blas Cinalli: nació el 18 de abril de 2001, y, según la imputación, "existen sendos elementos probatorios" para atribuirle "una participación criminal esencial en la comisión del hecho" y como "agresor directo de Fernando". En el requerimiento para la elevación a juicio se constató que "golpea a unos sujetos que se encuentran en el piso".
* Ayrton Viollaz: nació el 9 de mayo de 1999. Es el único del grupo que no tenía teléfono celular y la fiscalía entendió que "todas la probanzas valoradas" lo "ubican claramente junto a Fernando pudiendo quizás tratarse de un agresor directo". "Se lo observa cerca de todo lo sucedido", indicó el informe final de la fiscal.




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