13 de febrero de 2012

COMENZÓ EL PRIMER JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN TANDIL.

FUERTES TESTIMONIOS DE LOS HIJOS Y LA HERMANA
Piden al tribunal que no se queden con la responsabilidad de los cinco imputados
10/2/2012 
TANDIL
El tribunal, integrado por los jueces Néstor Rubén Parra, Roberto Atilio Falcone y Mario Alberto Portela, continuaron este viernes por la tarde con la toma de declaraciones a los dos hijos y la hermana de Carlos Alberto Moreno. Emoción, tristeza y pedido para que la investigación no termine en los cinco detenidos.

Poco después de las 14, luego de desestimar la presencia de un testigo, e incorporar su palabra por expediente, el tribunal convocó a Martín Alberto Moreno, uno de los hijos del profesional abatido en la época de la dictadura.
Estos son sus principales conceptos:
“A partir de su proyecto de familia en Olavarría que quedó trunco, nos quedó su legado, para que todo sea más justo, y para lograr vengar su muerte, otorgando todos los derechos y garantías que él no tuvo, a los responsables de su secuestro y muerte”.

“La vinculación con su trabajo y su militancia y su defensa por la libertad, por lo que pude leer en el expediente y la causa con relación surge a la defensa incansable por los derechos de los trabajadores mineros y casos que investigaba en ese momento, por investigaciones por enfermedades que padecían quienes se exponían al cemento”.

“Hay testigos que ven cuando salía de la cochera y llegaba al estudio jurídico, cuando lo reducen y lo meten en un R12 naranja. Después nos enteramos que lo ven en Tandil, donde estaba secuestrado. Tuve suerte de no ser un nieto buscado como tantos otros, porque cuando lo llevaron, estaba solo, y mi madre se había quedado en casa. Se supo que estuvo en una quinta de los Méndez, lugar que funcionó para secuestrar personas con ideales, como mi padre, que luchaba por la libertad”.

“Un vecino lo ve llegar con signos deplorables, pide que le avise que lo habían secuestrado, que le den un vaso de agua. Uno de los secuestradores, el cabo Ojeda, tiene un cruce de palabras con él, y en un rapto de lucidez pese a su estado, pide que se identifique, sale corriendo hacia las sierras, Ojeda le dispara varias veces sin pegarle, hasta que lo reducen cerca de una piedra, mientras la hija del dueño de esa casa iba a buscar más balas a pedido del cabo. Ahí lo golpean con una pala, y lo llevan de nuevo a la Quinta de los Méndez. Después nos enteramos de su muerte, cuando nos entregan el cuerpo en la morgue de La Plata”.

“No se quienes estaba con el vecino que vio todo, y los policías que allí se encontraban. En cuanto al teniente general Verdura, se que era vecino de mis padres, y que el día del secuestro de mi padre no estaba en la puerta de su casa el policía de guardia que había todos los días. Sin dudas que es otro de los interrogantes que tenemos. Uno de los momentos difíciles, luego de conocer su muerte fue cuando leímos el titular del diario El Popular, que decía “Carlos Alberto Moreno militante montonero especializado en explosivos fue abatido en Tandil”. Era un comunicado frío e inexacto del gobierno de facto de ese entonces”.

“Todos saben que mi padre tiene atributos rescatables, como ser solidario, familiero, no fue fácil crecer sin él. Entender porque no estaba. Tuve la suerte de poder armar la historia y que tengamos su cuerpo, eso ayudó mucho para saber la verdad. No recuerdo haber mentido nunca, siempre dije que lo habían matado los militares. Hubo en tiempo de democracia con distintas leyes tendientes a decir que lo que hacían nuestros viejos porque estaba mal y decían que no era bueno tener ideales. Esos eran escollos que fue poniendo el estado y ni hablar de los 90 con el indulto que intentó generar una pacificación, y realmente estoy convencido que NO PUEDE HABER PAZ, SIN JUSTICIA”.
“Hoy estoy frente a los asesinos de mi padre, a los responsables en general, porque la familia sufrió mucho su ausencia. No lo juzgo a mi viejo, lo entiendo, su lucha y elección de vida, me genera orgullo. Su vida me marcó y mucho, pese a su ausencia, aprendí a ser padre sin tenerlo. Me deja tranquilo que sean colegas suyos los que nos ayuden a hacer justicia. La verdad de lo ocurrido la tienen los que estuvieron allí, los que decidieron su secuestro y muerte. Espero que sepan que estos “atorrantes” como identificó mi viejo, perejiles funcionales a un poder económico que les ordeno o no que hagan lo hicieron con mi padre sigan viviendo noches como la de ayer, en cerrados sin poder ver la luz de la libertad”.

“Pido justicia, la región necesita justicia, en Olavarría, en Tandil, por las familias, los hijos, para poder explicarles sanamente lo que ocurrió con su abuelo. No todo es lo mismo, el que la hace la paga, todos necesitamos justicia. Le pido al tribunal que dentro de sus posibilidades que no nos quedemos solo con los perejiles y que se profundice la investigación para llegar a la verdad, porque estoy convencido que estos cinco imputados no son los únicos que tuvieron que ver con la muerte de mi papá”.

EL TURNO DEL OTRO HIJO DE MORENO
Reproducimos los principales conceptos de la declaración de Matías Facundo Moreno, realizadas este viernes por la tarde al Tribunal Oral constituido en Tandil.

“A los 16 años, en el año 1991, fue la primera vez que leí la causa, y conocí todo lo relacionado con la muerte de mi padre. Fue un quiebre. Pero me permitió conformar mi identidad y encontrar justicia, creando la Agrupación Hijos de la Regional La Plata. Con la llegada de la democracia, mis abuelos hicieron la segunda denuncia después del habeas corpus inicial de los abogados en Azul, pero la justicia en ese momento hablaba de los dos demonios, y tuve que traer a mi viejo a la tierra, con sus aciertos y contradicciones”.

“En el 97 empecé a viajar a Olavarría, porque creía que en esa ciudad podía conocer otros detalles de mi padre, la legitimidad del reclamo, no solo de familiares, sino de amigos y compañeros de lucha”.

“Tengo un parecido físico con mi padre, se quebraban al verme, tengo muchos elementos sobre sus investigaciones, por los casos de insalubridad en la fábrica de cemento y el inicio de denuncias contra Loma negra para que no quede que muchos empleados morían por problemas de tabaquismo, cuando en realidad morían por una contaminación que luego profundizamos en un video documental realizado en el año 20007, que nos lleva a pensar que el secuestro, tortura y muerte de mi padre tuvieron que ver con estas investigaciones”.

“No entiendo a estos buenos vecinos de esta ciudad (los Méndez), que ofrecieron su casa de fin de semana, un muy lindo lugar, para torturar a personas secuestrados por los militares en la época de la dictadura, con la impunidad con la que se manejaban. Este señor sentado aquí, que representa la muerte, se desesperan por el intento de escape de mi padre. Quien es asistido por la familia Marchioni, quienes contaron lo ocurrido, hasta que después aparece muerto en La Plata, cuando nos entregan su cuerpo”.

“Recibimos presiones para que no fuera enterrado en Olavarría y no olvido en la primaria que a los hijos de subversivos no nos permitían sentarnos en las filas de adelante. Eso ocurrió en la época de la reconciliación por el terror, por eso iniciamos una suerte de escraches, como acá en Tandil, en la casa de Emilio Méndez, en la calle Necochea, que fue un alcahuete del régimen, cuando nos escoltaron hasta que salimos de esta ciudad, y nos dejaron recién cuando llegamos al cruce de las rutas 74 y 29”.

“En el 2004, con la derogación de las leyes por parte de Néstor Kirchner, se inició un nuevo camino, con una nueva presentación a la justicia, ante el Dr. Juan José Comparatto, y eso fue muy sanador, como sociedad, porque pudimos tener una decisión clara de terminar con las políticas de impunidad”.

“Pasaron siete años, es mucho tiempo, una causa por demás avanzada, con una nueva exhumación del cuerpo de mi padre, pero llegamos a esta realidad, con un juicio que esta comenzando y del que esperamos que se haga justicia”.

“Por suerte, ahora en Olavarría lo recuerdan a mi padre como abogado laboralista, y no como peligroso extremista, y tiene un mural, una baldosa (donde lo levantaron) y hasta un establecimiento educativo con su nombre”

“La responsabilidad por fuera de los imputados está enmarcada en los testimonios, y eso nos lleva a pensar que Lacroce de Fortabat como el Coronel Premoli, no son ajenos a todos lo ocurrido con mi padre, y eso es lo que estamos pidiendo que se investigue”.

“Por eso pedimos que se haga justicia, no solo por mi padre, sino por los trabajadores que integraron las listas negras por ser denunciantes contra esa empresa. También para los amigos de mi padre, que lloran cada vez que hablamos de él”.

“A los asesinos, les digo que ellos el 29 de abril se llevaron a un padre, un hermano, un hijo, un esposo y un amigo, pero no pudieron llevarse el orgullo de tener el padre que tuve”.

TAMBIEN DECLARO LA HERMANA
Antes de finalizar la audiencia de este viernes, prestó declaración a solicitud de la querella, la hermana de Carlos Alberto Moreno, Margarita Julia. En este informe le acercamos sus principales conceptos.

“en ese momento era maestra suplente en La Plata. El día que desapareció mi hermanos estaba en esa ciudad, fui al día siguiente a Olavarría y me quedé hasta que apareció muerto”.

“ese momento marcó un gran dolor en mi madre, y de las preguntas sin respuestas que no encontrábamos en esos primeros días. Fue tremendo para mi madre cuando un tío llegó y le dijo que lo habían matado, no se pudo recuperar nunca y se agravó su enfermedad hasta que murió”.

“Lo pero es que muchos se acercaban y le decían “claro, como no lo iban a matar si era subversivo”. El defendía a los trabajadores, los sentía como propios”.

Lo recordó con anécdotas, dialogando con un vecino para que les permitiera jugar al fútbol cuando eran chicos, y habló de su sensibilidad, y como hombre de bien y con un corazón inmenso.

“Cual fue el delito que cometió, solo defendió a los trabajadores de Loma Negra que se estaban muriendo. Solo le pedía a la empresa que les diera un jarro de leche a medio turno para solucionar el problema, jamás pensó que por ese trabajo con convicción iba a pasar lo que pasó”.

“Creyeron que con pegarle un tiro se terminaba el problema, y no tuvieron en cuenta de toda esta gente movilizada que hoy pide justicia y no terminará hasta que ESTOS DELINCUENTES SEAN CONDENADOS”.

DECLARACIONES TRAS LA SEGUNDA JORNADA DEL JUICIO
“Fue muy fuerte escuchar a los testigos rescatar la figura de Moreno”
Finalizo esta tarde la segunda jornada del juicio iniciado ayer en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires por el homicidio del abogado laboralista olavarriense Carlos Alberto Moreno.

Petra Marzoca ofreció un resumen de las declaraciones que familiares de Moreno efectuaron en la audiencia “fue muy fuerte porque rescataron la figura del Dr. Moreno desde su hombría, generosidad y resaltando su convicción de trabajar en defensa de los que menos pudieran acudir a los servicios de un abogado”.

Marzoca destacó la valentía de cada uno de los testigos que recordaron a Moreno desde diferentes lugares “su mujer desde el amor, acompañamiento y desde la valentía de encarar la vida a sus 27 años con dos chiquitos sola sin trabajo, habiendo perdido todo”.

En tanto que sobre la declaración de sus hijos sostuvo “cada uno de un lado distinto, Matías desde la militancia pudo reparar y armar la figura de su padre, Martin marcando la carencia de un padre que la gente no lo entiende porque a estos salvajes se les ocurre que había que exterminar a alguien por sus convicciones”.

Seguidamente se refirió a los imputados Emilio Felipe Méndez y Julio Manuel Méndez “en Tandil y en la historia argentina hubo una negación, no querer conocer lo que sucedía pero además estas personas se rodeaban de un circulo económico que aun hoy tiene un poder importante en nuestra ciudad, y hay mucha gente en Tandil que lo sigue respaldando” a lo cual agregó “no entienden que fueron crímenes que se han cometido y tiene que tener la condena que se merecen”.

Resalto la exigencia del hijo de Moreno por un juicio con todas las garantías “me pareció de una validez y honradez que el damnificado exija un juicio justo para la gente que tuvo que ver con el asesinato de sus padres”, ante lo cual señaló “esta gente no llega ni a entender lo que exigimos, no tenemos rencor pero si quisiera que esta gente pudiera entender algo si es que pueden hacerlo”.

Estremecedores relatos de los deudos de Moreno para una jornada cargada de emotividad y dolor
La viuda, hermanos e hijos del asesinado Carlos Moreno dejaron sus estremecedores relatos cargados de dolor, frente a lo que fue la desaparición y muerte en Tandil. Supieron retratar la vida de un hombre afable, comprometido, que eligió trabajar en defensa de los más humildes.
La segunda jornada de la audiencia oral y pública en el Aula Magna de la Unicen en la que se juzga la responsabilidad penal de los tres militares y dos civiles por el asesinato del abogado laboralista olavarriense Carlos Alberto Moreno, estuvo signada por otro humor. Ya no tanta ansiedad y la adrenalina de ver los rostros de los acusados como la de participar de esta única, histórica, instancia judicial, sino que ahora los ánimos parecieron marcados por la emotividad, la conmoción de escuchar en vivo y en directo lo que padecieron aquellos cercanos a la víctima.

La mujer Susana Lofeudo primero, el hermano Héctor después, los dos hijos Martín y Matías y la hermana Margarita de la víctima, ya por la tarde, serían los protagonistas exclusivos del nuevo capítulo cargado de emoción, de dolor, pero de la firmeza de haber arribado al tiempo de la reparación, de la justicia.

Así lo vivirían no sólo ellos desde su relato frente a los jueces y ante la mirada atenta de los tres acusados que quedaron en el recinto (Tomasi y Pappalardo pidieron no estar en la sala por razones de salud), sino el público que se acreditó para presenciar la nueva instancia, una vez más ocupando todos los espacios disponibles por el mismísimo Tribunal.

Una mujer y sus circunstancias
La mañana de juicio comenzó con el comparendo de Susana Lofeudo, quien apenas salida de los veinte años se unía en amor y matrimonio con Carlos Moreno, quienes decidieron hacer su proyecto familiar en la ciudad natal de él y comenzar una vida austera, con lo justo y necesario para emprender una vida juntos, pero que sería truncada por la violenta historia conocida.

Precisamente la mujer, a lo largo de su conmovedor relato de vida, se detuvo a precisar sobre las últimas horas de Moreno junto a ella, para luego ser raptado por desconocidos en un auto color naranja y una patente que bien un testigo que justo pasaba por el lugar en bicicleta supo guardar. Elemento, prueba, fundamental para hilvanar lo que iba a resultar la espeluznante madeja que conjugó este caso.

Desde allí, recordaría las peripecias para saber del paradero de su esposo, de su valentía para enfrentarse al teniente Verdura (vecino de ellos), como hasta llegar a los mismísimos general Ramón Camps y el ex policía Miguel Osvaldo Etchecolatz.

Entre recuerdo y recuerdo, Susana mezclaría las precisiones que hacen al interés a la causa como sus reflexiones para entender lo inexplicable. “Es imposible saber el daño que nos hicieron, les preguntaría a ellos por qué. Claro –se respondió así misma- era más barato matarlo a él que gastar en la salud de los trabajares”. Moreno, precisamente estaba investigando la incidencia de la salud de los obreros de Loma Negra a partir de la propia actividad que allí desplegaban.

Reseñó que a otro abogado ya lo habían secuestrado y después liberado a lo que ella le dijo porqué no se alejaba un poco de la militancia y la especialidad por la cual se había recibido como letrado. El le respondería tajante: “Yo no hago nada. Solo defiendo a los trabajadores”.

Tal vez el momento de mayor trascendencia para la causa importancia fue precisamente ese relato sobre la noche del 29 de abril del 77, cuando secuestraron a su esposo.

Moreno dejó su casa para hacer unas diligencias, pero al ver que no volvía a su casa Susana comenzó a buscarlo en el vecindario, en la casa de amigos y familiares. Uno de los lugares que visitó fue la casa del Teniente Coronel Ignacio Aníbal Verdura quien dijo no saber nada de lo que sucedía. Días más tarde la señora de Moreno fue desalojada de su casa junto a su hijo Martín por un grupo de militares que respondían a las órdenes del mismo Verdura.

Luego llegaría la noticia de la muerte escuchada desde el informativo de Radio Colonia, comunicando que el subversivo “Beto” Moreno había sido abatido en la ciudad de Tandil, cerca de la chacra de la familia Méndez en una persecución.

El relato continuó con un aporte importante al interés de la fiscalía, cuando detalló sobre el hallazgo del cuerpo de Moreno, cuando otra vez Verdura le daba cuenta sobre el paradero.

Finalmente fue concedido el día 23 de mayo de 1977, en la morgue judicial de la Jefatura Departamental de La Plata, a condición de que no fuera enterrado en Olavarría. Su cuñado Héctor Moreno, hermano mayor de Carlos, fue quien la acompañó a recibir el cuerpo.

El orgullo de los Moreno
Luego vendría el turno del testimonio del hermano de Moreno, Héctor, quien a sus formas y sus modos reafirmó los dichos de su nuera en cuanto al estado en que encontró el cuerpo. Un cadáver con múltiples heridas en el rostro y el resto del cuerpo, junto a los dos orificios de bala ubicados en el pecho.

También el hermano mayor recordaría la vocación de Carlos a la hora de atender las demandas laborales de los más humildes, porque así se lo había propuesto, siempre recordando de su origen humilde y la figura paterna, un trabajador del volante.

También Héctor se preguntó por aquellos años por qué, una pregunta que tampoco ayer ni hoy tendría su respuesta. No obvió ahondar en el sufrimiento de toda la familia tras el luctuoso final de su hermano que, de alguna manera fue apagando la vida de ellos también, fundamentalmente la de sus padres a pura tristeza y desolación.

Bajo ese halo de emoción, pasarían por el recinto también los hijos Martín y Matías, quienes sólo tienen la reseña de quién su padre y la convicción política, ideológica, de por qué pasó lo que pasó.

Además de lo que hizo al relato mismo de lo que fueron reconstruyendo como historia de la muerte de su padre, no dejaron nunca de expresar sobre el dolor de crecer sin un padre y de los padecimientos de los días posteriores, cuando niños, adolescentes y jóvenes, fueron señalados como el hijo del subversivo, tal se lo hizo notar su maestra de tercer grado y por eso lo mandaba último en el salón junto a un compañero cargado de la misma historia.

Martín recordaría también cuando ya militante de Hijos, vendría a la ciudad en el 2001 para realizarle el recordado escrache a la casa de Emilio Méndez, donde fue luego “secundado” por la policía hasta que dejó la cuidad.

Margarita Moreno, a su turno, también realizaría un abarcativo retrato, pintura de la figura de su hermano, generando más emotividad aún en todos los presentes.

Cerraba así entonces, el segundo capítulo de una historia que comenzó hace 35 años y ahora quiere cerrarse, al menos en lo que hace a responsabilidades directas, a sabiendas que la querella querrá ir por nuevos zagas, que hacen a otras complicidades más allá de los cinco que ahora siguen presos las instancias de un juicio histórico en Tandil.

Las horas de los detenidos
Ni bien comenzada la audiencia, la defensa de los ex militares Tomasi y Pappalardo solicitaron al Tribunal que se excusara a los imputados de estar en la sala por razones de índole de salud. Petición atendida por los jueces, por lo que ambos quedaron alojados en una sala contigua al recinto.

Ojeda y los hermanos Méndez, en tanto, siguieron los alcances de la nueva audiencia, sabiendo que por estos días, como mínimo hasta el 15 de marzo mientras se sustancia el juicio, seguirán detenidos en Barker.

Un tema de marcado interés
La cobertura del juicio que lleva adelante el Tribunal Federal en contra de tres militares y dos civiles por la detención y posterior asesinato el abogado olavarriense ha generado un marcado interés entre los habituales lectores de la edición digital de El Eco de Tandil.

La crónica de la primera jornada del juicio que se lleva a cabo en el Aula Magna de la Universidad, había recibido hasta el mediodía de ayer más de 2.600 entradas únicas, lo que la ubica entre las cinco noticias más leídas del último mes y la más comentada.

Precisamente, alrededor de medio centenar de comentarios se fue volcando a lo largo de la jornada generando un debate poco común, no exento de posturas políticas, ideológicas, legales y hasta económicas, muchas de ellas notoriamente encontradas.

Más allá de un mínimo porcentaje de opiniones que -ignorando los términos establecidos por la página- apeló a insultos y agresiones, la gran mayoría de los comentarios se mantuvo dentro del respeto, aunque con algunos conceptos de crudeza que incluso ratifica distintas miradas por un mismo hecho.

Este marcado interés tanto en la lectura como en la opinión, muestra a las claras que el tema, lejos de pasar inadvertido en la sociedad, continúa en el tapete.

La intervención de los abogados
Relevante para la causa también resultó el testimonio del doctor Ignacio Rocha Campos, letrado olavarriense que se movilizó por la desaparición de su colega Moreno.

El letrado contó pormenores de aquellos tiempos, de su encuentro con Verdura, quien lo llamaría para decirle que él tenía que ser el encargado de anoticiar a Susana sobre la muerte de su esposo Carlos.

Supo graficar también sobre la gran conmoción que generó la noticia de la desaparición y posterior muerte de Moreno, habida cuenta de su nutrida vida social, laboral y trato afable con distintos sectores de la comunidad.

Recordó sobre su reunión con el juez Pagliere (futuro testigo), del hábeas corpus presentado aunque sabiendo la suerte del mismo. La entrevista con el juez de la Corte y demás reuniones tendientes a dar con su colega. Incluso desde Tandil también, donde el propio Jorge Dames se veía imposibilitado de intervenir porque su estudio también estaba cercado por los militares, según recordó.

Desde la querella, más allá de su relato no se quiso dejar pasar por alto un reconocimiento público al testigo por su papel en aquellos difíciles tiempos, que al entender de los abogados era un orgullo para aquellos que abrazaron dicha profesión.

Otra retirada virulenta
Como el primer día, también ayer la retirada de los acusados de la casa de altos estudios fue bastante traumática, a partir del escrache de los manifestantes a puro tomatazo y huevazo contra la humanidad de los arrestados aunque todos los proyectiles eran finalmente interceptados por los escudos policiales.

En el medio de la virulenta despedida, apareció entre la manifestación una joven quien quiso sacarle uno de los proyectiles a uno de los que estaban aguardando por la salida, y comenzó una escaramuza con algunos golpes incluidos entre ambos que la rápida intervención policial logró abortar.

APORTE ACADEMICO EN EL MARCO DEL JUICIO POR EL CASO MORENO
La silicosis, enfermedad de los obreros de Loma Negra, abordado desde un seminario
Como se vino informando en ediciones pasadas, la semana fue ganando en atención a partir del inicio del histórico juicio por el secuestro y asesinato del abogado Carlos Moreno, que forma parte de un proceso que están llevando adelante los organismos de Derechos Humanos, los familiares y víctimas para llegar a la verdad de lo sucedido a pesar de haber pasado 35 años.
El doctor Moreno fue secuestrado en Olavarría por el aparato represivo del Estado en abril de 1977 y le dieron muerte en mayo del mismo año. En ese marco, Moreno representaba a trabajadores de grandes empresas vinculadas a la minería y a la piedra en Olavarría y era militante de la Juventud Peronista.
Desde la Secretaría de Extensión de la Unicén, a través de la Agencia de Noticias "Comunica" están siguiendo el juicio y, desde allí, también se informó acerca de un seminario a cargo del doctor Marcelo Sarlingo, quien abordó la temática de la silicosis, precisamente la enfermedad que padecían los trabajadores de la cementera y generó la intervención legal del abogado Moreno.

Una enfermedad
“La silicosis es una enfermedad que se conoce desde hace siglos. En América, luego del desarrollo de la minería de la plata y el oro en las zonas andinas y de la brutal explotación de la mano de obra indígena mediante modalidades de producción como la mita y el yanaconazgo, la silicosis directamente se conoció como “enfermedad de los mineros”. Así se la denomina en muchas regiones del mundo, aunque su denominación científica moderna proviene de las clasificaciones de Visconti, médico italiano que documentó enfermedades laborales ya desde 1870”.
El especialista informó que “continúa siendo una enfermedad bastante común en todo el mundo y de impacto grave entre los trabajadores de diversas ramas de la producción industrial, y no sólo en la minería”.
Señaló al respecto que “actividades industriales como la metalurgia, la industria química, producción de cemento, cerámica, marmolería, otras industrias como la producción de piedra ornamental, de pulimentos, de aislantes, y en general el trabajo en la construcción y mampostería, crean ambientes laborales que favorecen la exposición de los trabajadores a la sílice cristalina”.
En rigor, se detalló, se denomina silicosis a la neumoconiosis producida por la inhalación de microscópicas partículas de sílice, las que se depositan en los pulmones y generan reacciones patológicas, siendo la más común la fibrosis nodular. Esta impide a los tejidos afectados desarrollar su función normal, por lo que la zona del pulmón afectada deja de funcionar, dificultándose la respiración y causando daños progresivos, y así hasta que se produce la muerte.
El proceso de deterioro pulmonar progresivo puede durar varios años, ya que las partículas de sílice menores a cinco micrones se van acumulando en forma lenta, pero también hay procesos de exposición intensa en los cuales la enfermedad se manifiesta rápidamente. Lo más frecuente es que los signos y síntomas de la silicosis (disnea agravada por el esfuerzo, tos, fatiga, taquipnea, dolor en el pecho, etc.) aparezcan a los diez años de la exposición continua, aunque la silicosis denominada “acelerada” está relacionada con tiempos mucho menores entre exposición al sílice y aparición de los síntomas.

La problemática laboral
Sarlingo contó que en el campo de la salud obrera, no hay ninguna duda que la silicosis es una enfermedad profesional. Este rótulo significa que el padecimiento adquirido por una persona está en relación directa con el desempeño de actividades determinadas en un puesto de trabajo, actividades realizadas en el marco de un proceso de producción organizado por terceros.
Es decir, la persona enferma por cumplimentar actividades en el marco de una relación laboral. En el caso de la silicosis se consideran de muy poco peso numérico los casos de silicosis ambiental, aunque los efectos de la megaminería están haciendo repensar esta cuestión, ya que los pequeños pueblos contiguos a las explotaciones en gran escala quedan mucho tiempo sumergidos en el polvo en suspensión de las explosiones que se realizan para moler la roca.

El profesional señala que en aquel contexto debe entenderse la problemática laboral de los obreros del cemento hace más de cuarenta años. “La clase obrera demostraba legitimidad incuestionable en sus reclamos, y en el marco del capitalismo paternalista que había organizado las relaciones sociales de producción que llevaron a que las cementeras del Partido de Olavarría fueran las principales productoras a nivel nacional, los padecimientos provocados por las modalidades de explotación iban volviéndose evidentes”.
“En los años ´70 –siguió-, la silicosis estaba clasificada legalmente como enfermedad laboral, pero los casos que la industria del cemento generaba no habían sido documentados. Por lo tanto, lo que se enseñaba en la facultad y en ámbitos académicos sobre esta enfermedad no incluía a los procesos de producción de cemento, y la medicina laboral de aquel entonces no tenía elementos para abordar legalmente la temática”.
En otro párrafo de su exposición, el especialista señaló que “a diferencia de los años `70, nadie se está esforzando por encontrar un modelo epidemiológico que investigue siquiera cómo es la gestión ambiental actual y sus efectos en el medio ambiente local. Es decir, no es sólo la emergencia del riesgo (al convivir las poblaciones con sustancias tóxicas desconocidas y no investigadas) y la aparición de la enfermedad (en trabajadores o en población expuesta a contaminantes) como efecto de la reproducción del capital industrial el núcleo del problema”.
Añadió que “fundamentalmente, otro de los núcleos del problema son los `pactos de silencio´ entre intereses económicos y políticos que nos impiden construir nuestro derecho ciudadano a un ambiente sano, pactos que se reactualizan con cada fase de desarrollo del capital y con cada ciclo de renovación política-dirigencial”.
Por todo esto, el doctor consideró que el compromiso que la Unicén aporta hoy al brindar el escenario para sustanciar el proceso contra el asesinato de Carlos Alberto Moreno “también nos viene a hablar del presente. No es sólo revisar un suceso que ocurrió hace 35 años y que dañó irreversiblemente la vida de personas singulares. Sino que nos posibilita entender aspectos fundantes de los procesos de acumulación que hoy nos hacen ser lo que somos como sociedad”.--
FuentedeOrigen:eleco.com.ar
Fuente:Agndh

COMENZO EL PRIMER JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD EN TANDIL
Con todos los acusados tras las rejas
El primer juicio por delitos de lesa humanidad en Tandil comenzó con la causa conocida como “Moreno”. Cinco acusados, dos civiles y tres militares, empezaron a ser juzgados por el secuestro y asesinato de Carlos Alberto Moreno, militante de la Juventud Peronista de Olavarría y abogado laboralista de la Asociación de Obreros Mineros Argentinos (AOMA). Tras la primera jornada, todos los imputados quedaron detenidos en cárcel común.

El 29 de abril de 1977 Moreno fue secuestrado y llevado a la Chacra de Méndez, propiedad de los hermanos Emilio y Julio Méndez, en Tandil. El 3 de mayo logró escapar, pero fue recapturado y asesinado. Como abogado estaba investigando las malas condiciones de trabajo en la empresa Loma Negra. La cementera, que por entonces era propiedad de Amalia Fortabat, fue una de las tantas empresas que se beneficiaron económicamente bajo la dictadura y se sospecha que sus autoridades tuvieron responsabilidad en la represión y persecución de sus trabajadores.

En el proceso oral que comenzó el jueves pasado, los dos civiles acusados, los hermanos Méndez, llegaron al juicio excarcelados y se fueron detenidos a una cárcel común. Además, en sintonía con la decisión del Tribunal Oral Federal (TOF) para que el juicio se desarrolle en la ciudad donde Carlos Alberto Moreno estuvo secuestrado y fue asesinado, los jueces Néstor Rubén Parra, Roberto Atilio Falcone y Mario Alberto Portela resolvieron que todos los imputados continúen el juicio detenidos en cárcel común, por lo que también revocaron el beneficio del arresto domiciliario para el mayor Roque Italo Pappalardo y el teniente coronel Julio Alberto Tomassi. El quinto represor, el ex suboficial José Luis Ojeda, ya estaba cumpliendo prisión preventiva en una unidad penal.

Mientras se realizaba la audiencia en el aula magna de la Universidad Nacional del Centro, frente a la plaza Independencia de Tandil, en la calle se manifestaban militantes de organismos de derechos humanos y de agrupaciones políticas, además de los vecinos y vecinas que se acercan a apoyar o preguntar. El momento más emotivo fue cuando salió Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y todos cantaron: “Madres de la Plaza: el pueblo las abraza”.

La primera jornada del juicio oral concluyó con el traslado de los represores y con un acto en la calle, incluido un recital con la Bersuit Vergarabat. Estaban los hijos de Carlos Alberto Moreno, Matías y Martín, militantes de Hijos. El segundo, el más joven de los dos, estaba en la panza de su mamá cuando su padre fue secuestrado, por lo que no llegó a conocerlo. Fue él quien leyó el documento elaborado por la Multisectorial por Memoria, Verdad, Justicia y Alegría. Cuando terminó, los presentes cantaron “como a los nazis les va a pasar: adonde vayan los iremos a buscar”. Hasta ese momento, los civiles Julio y Emilio Méndez caminaban por las calles de Tandil.

El juicio por el secuestro y asesinato de Carlos Alberto Moreno continúa con las audiencias testimoniales los jueves y viernes, desde las 10. Pueden ingresar a las audiencias los mayores de 18 años, acreditándose con su DNI o cédula. Se calcula que el juicio durará entre dos y tres meses. De ser así, se conocería el veredicto a los 35 años del asesinato de Moreno.
Fuente:Pagina12

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