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27 de noviembre de 2014

TUCUMÁN-MEGACAUSA VILLA URQUIZA: DECLARÓ QUECA KOFMAN.

Una histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo declaró en la Megacausa Villa Urquiza

Celina Kofman busca desde hace 40 años a su hijo, quien fue torturado en la "Escuelita" de Famaillá y fue visto también en el penal.
Queca Kofman busca, desde marzo de 1976, a su hijo Jorge Oscar, secuestrado durante un operativo en la ruta 301, cuando iba en colectivo desde Tucumán hacia Córdoba. Ella pudo saber que lo llevaron a la "Escuelita de Famaillá", donde otros detenidos lo vieron, con signos de haber sido brutalmente torturado, y luego en Villa Urquiza.

Llegó hasta la Escuelita y gritó desde afuera el nombre de su hijo. "Nunca sabré si me escuchó", dijo, en uno de los momentos más emotivos de su declaración.

"El valor de que haber logrado que se realice un juicio con toda las garantías de la ley por el secuestro y desaparición de su hijo Jorge es invalorable. Durante su declaración expuso con claridad, pese a sus 91 años. Es un ejemplo de la militancia y el compromiso", expresó la abogada querellante Julia Vitar, quien lleva la causa de Jorge.

"De acuerdo a las investigaciones que ella realizó entre 1975 y 1976, como durante los primero años de democracia, indican que su hijo estuvo en la Escuelita de Famaillá y en el penal de Villa Urquiza. Ella presenció las declaraciones de dos presos comunes que vieron a Jorge detenido junto a los presos llamados subversivos (presos políticos)", sostuvo.

"Toda su declaración fue muy emotiva, contó sobre la larga espera que tuvo en el despacho de Bussi durante la dictadura, que a pesar de estar encañonando en 1975, se aproximó a los perímetros de la Escuelita de Famaillá a gritar el nombre de su hijo, esperando que la pueda escuchar", expleicó Vitar.

También mencionó que "su abogado era el doctor Ángel Pisarello y estuvo hablando con él hasta una semana antes de que lo asesinaran por defender a de presos políticos. La declaración de Queca fue completísima".

Durante la jornada también declaró el hermano de Jorge, Hugo quien dijo: "antes pedíamos aparición con vida, ahora pedimos juicio y castigo".

También declararon las testigos RC y AG, quienes que solicitaron que se aplique el protocolo de tratamiento a testigos víctimas de delitos sexuales. Decidieron declarar sin la presencia de los imputados pero con público presente en la sala de audiencias.
RC habló sobre su secuestro y las torturas a la que fue sometida en la Escuelita de Famaillá. Fue violada en reiteradas ocasiones. "Hijita, no se queje, si es subversiva bánqueselas", recordó RC que le dijo, por aquellos años, el ex juez Manlio Martínez.

"Yo soy una de esas que fue reducida a servidumbre sexual por Marcos Fidencio Hidalgo (director del penal de Villa Urquiza durante la dictadura). A la hora y las veces que él quisiera", expresó. A su vez dijo que Hidalgo la sometía sobre un colchón en el piso y dejaba su arma al lado.

Los represores continuarán con domiciliaria
Días atrás los fiscales Leopoldo Peralta Palma, Pablo Camuñas y Patricio Rovira presentaron con la adhesión de los querellantes Bernardo Lobo Bugeau, Pablo Gargiullo, Daniel Mendivil y Julia Vitar, la revocación de las revocaciones y arrestos domiciliarios de los represores condenados en la megacausa Jefatura II - Arsenales II, impuesto por la Cámara Federal de Casación Penal.

Ayer el TOF determinó no hacer lugar al pedido. Considerando que "este Tribunal carece de facultades juridiccionales para modificar en los hechos los efectos de la resolución del Tribunal revisor", expresa el texto firmado por los jueces Carlos Reynaga, Carlos Jiménez Montilla y Gabriel Casas.

También resolvieron disponer un estricto control de las detenciones domiciliarias, requiriendo un informe semanal sobre el cumplimiento de la medida.

También se dispuso que "el director del Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados realice un relevamiento de las víctimas testigos en la causa de referencia a fines de aplicar el programa".
Fuente:elDiario24



26.11.2014
JUICIO \"VILLA URQUIZA\" EN TUCUMÁN
“Llegué al alambrado y grité por Jorge”
Cruento relato de la Madre de Plaza de Mayo “Queca” Kofman. La histórica dirigente santafesina declaró ayer frente al TOF por el secuestro de su hijo. “Creímos estar en el infierno mismo”, recordó Kofman.
“Llegué al alambrado y grité por Jorge”
Kofman Queca - Juicio en Tucumán
 ¿Es amiga, enemiga, deudora o acreedora de alguna de las partes? “Soy madre de un desaparecido”. La respuesta de Celina “Queca” Kofman a la pregunta de rigor del presidente del Tribunal Oral Federal (TOF), Carlos Jiménez Montilla, anunció la crudeza del testimonio. La histórica referente de Madres de Plaza de Mayo declaró ayer en la megacausa por delitos de lesa humanidad “Villa Urquiza”, en la que su hijo es víctima.

Con su pañuelo blanco en la cabeza y con una enorme foto de su hijo, Jorge Kofman, sobre el pecho, la mujer de 91 años contó las circunstancias de la desaparición del estudiante de Filosofía y miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de 23 años.

Jorge estudiaba en Córdoba, pero por su militancia se encontraba en Tucumán cuando fue secuestrado. “Sabemos que estuvo aquí porque nos envió fotos y cartas”, afirmó “Queca” y exhibió una imagen de su hijo en la Casa Histórica, fechada de puño y letra por la víctima en mayo de 1975. Relató que la siguiente noticia que tuvo de él fue que lo habían detenido. “En agosto de 1975 nos avisó un compañero de militancia, (Enrique) Gorriarán Merlo”, añadió.

Hugo Kofman, hermano mayor de Jorge, consignó que había desaparecido durante las primeras semanas de julio. La familia residía en Santa Fe y apenas supieron sobre lo ocurrido, comenzaron a viajar a Tucumán para tratar de encontrarlo. En la provincia contactaron al abogado radical Ángel Gerardo Pisarello. “Fue el primero que presentó un habeas corpus, con resultado negativo. Por él supimos que había estado herido y que lo había cuidado una familia cerca de Famaillá. Ellos lo habrían llevado en sulky hasta la ruta para que tomara un colectivo de ‘El Cóndor’ a Córdoba y de ahí lo habrían bajado”, recordó. Agregó que lo habrían reconocido, posiblemente en un control, porque había estado detenido antes.

Por presos conocieron que Jorge pasó al menos por el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Famaillá y por las cárceles de Concepción y Villa Urquiza. En Famaillá, lo habrían visto en muy mal estado de salud por las torturas.

“Queca” fue contundente al describir cómo estaba Tucumán en esa época: “era una ciudad sitiada. Pisarello nos recomendó que Hugo no anduviera solo por la calle y que no habláramos en los taxis. Creímos estar en el infierno mismo. Comenzaron a aparecer cadáveres y cadáveres”. Convencida de que su hijo estaba en Famaillá, se acercó a “La Escuelita”. “Sentí que mi hijo estaba ahí, fue la intuición de madre. Me detuvieron y encañonaron antes de llegar. Lloré tanto para que me dejaran acercar… Pude llegar hasta el alambrado y grité con toda la fuerza el nombre de Jorge. Nunca sabré si me escuchó”, lamentó quebrada.

La familia efectuó presentaciones ante la Justicia, organismos nacionales e internacionales. Ninguno tuvo resultado. “Poco antes de que lo secuestraran y asesinaran, Pisarello nos dijo que había una pista positiva y que debíamos encontrarnos en un lugar que no fuera Tucumán ni Santa Fe. Poco después desapareció y no supimos a qué se refería”, añadió Hugo. Inmediatamente, resaltó la valentía y el compromiso del letrado. El público estalló en un aplauso espontáneo. “No sólo nos arrebataron a nuestros hijos y los asesinaron en campos de concentración, sino que quisieron borrarlos. No nos dieron siquiera el consuelo de un duelo. Los había tragado la tierra”, expresó la militante conmovida.

La megacausa “Villa Urquiza” determinará las responsabilidades de 10 ex guardiacáceles, ex policías y ex militares. 
Fuente:AgenciaFe




El testimonio de Queca Kofman 
declaró en el juicio por su hijo desaparecido
26/11/2014
Queca
Celina “Queca” Kofman, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe, declaró este martes en Tucumán en la megacausa por delitos de lesa humanidad “Villa Urquiza”, en la que su hijo es una de las víctimas, y aseguró que “sabemos que estuvo aquí porque nos envió fotos y cartas”.

Con su pañuelo blanco en la cabeza y con una enorme foto de su hijo, Jorge Kofman, sobre el pecho, “Queca” Kofman, de 91 años, contó las circunstancias de la desaparición del estudiante de Filosofía y miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de 23 años.

Jorge Kofman estudiaba en Córdoba, pero por su militancia se encontraba en Tucumán cuando fue secuestrado y según su madre “Sabemos que estuvo aquí porque nos envió fotos y cartas”.

Como prueba, exhibió una foto de su hijo en la Casa Histórica en la capital tucumana, fechada de puño y letra por la víctima, en mayo de 1975.

Después contó que la siguiente noticia que tuvo de su hijo fue que lo habían detenido ya que en agosto de 1975 “nos avisó un compañero de militancia, (Enrique) Gorriarán Merlo”.

La familia residía en Santa Fe y apenas supieron sobre lo ocurrido, viajaron a Tucumán para tratar de encontrarlo. En la provincia contactaron al abogado radical Ángel Gerardo Pisarello, quien “presentó un habeas corpus, con resultado negativo”, relató. “Por él supimos que había estado herido y que lo había cuidado una familia cerca de Famaillá”, aclaró.

Según el relato de testigos, Jorge Kofman pasó por el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Famaillá, donde lo habrían visto en muy mal estado de salud por las torturas, y por las cárceles de Concepción y Villa Urquiza.

Queca Kofman fue contundente al describir que en esa época “Tucumán era una ciudad sitiada y Pisarello nos recomendó que no anduviéramos solos por la calle y que no habláramos en los taxis; creímos estar en el infierno mismo”.

“No sólo nos arrebataron a nuestros hijos y los mataron en campos de concentración sino que también quisieron borrarlos, no nos dieron ni el consuelo de un duelo porque se creyeron dioses, dueños de la vida y la muerte” finalizó..

Julia Vitar, querellante de la familia Kofman, destacó el valor del testimonio brindado. “Celina logró que haya un juicio con todas las garantías de la ley por el secuestro y la desaparición de su hijo, es un ejemplo auténtico de militancia y compromiso de una madre que se formó a la luz de la lucha”, afirmó la letrada.

“Por otro lado, las investigaciones que realizó durante los años 75 y 76, aportaron información concreta en relación al destino de su hijo”, manifestó la abogada. La megacausa “Villa Urquiza” determinará las responsabilidades de 10 ex guardiacáceles, ex policías y ex militares.

Vitar también hizo referencia al Habeas Corpus colectivo que se presentó ante el tribunal, por la decisión de la Justicia de liberar a 15 condenados en la megacausa “Jefatura II- Arsenales II” y darle prisión domiciliaria al resto.

El Habeas Corpus está firmado por Organizaciones de Derechos Humanos de Tucumán, con adhesiones de organizaciones del NOA.
Fuente:RedaccionRosario

10 de noviembre de 2014

TUCUMÁN: LA MEGACAUSA CONOCIDA COMO VILLA URQUIZA TIENE 43 VÍCTIMAS.

9-11-2014
Lesa Humanidad
La megacausa conocida como Villa Urquiza tiene 43 víctimas
Juicio por el "Pabellón de la muerte": el calvario de la represión tucumana

La última semana se reanudaron las jornadas en un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad en Tucumán. Los testimonios contaron cómo fue el horror en el penal de Villa Urquiza. Las audiencias continúan este martes, con más de una decena de testigos.
Por: Gabriela Cruz, desde Tucumán

Esta semana se reanudaron las audiencias en el juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva adelante en la provincia de Tucumán. La última vez que el tribunal escuchó un testimonio en este debate oral y público fue el 8 de octubre. En aquella ocasión Teresa S. hablaba con la firmeza que los años de militancia en busca de verdad y justicia forjaron en ella. Esa declaración, que no escatimó detalles, fue interrumpida por uno de los represores ya condenado en otras causas.

"¡Mentirosa!•, fue el grito que dejó sin reacción a los jueces. El que sí reaccionó fue el hijo de Teresa que lanzó un zapato desde su lugar hasta donde estaba el imputado. Esa fue, quizás, la única respuesta que encontró ante la impotencia que le provocó escuchar al reconocido genocida de la provincia: el ex Jefe de Policía Roberto Heriberto Albornoz.

Después de este mes de espera, el martes 7, Teresa S ingresó a la sala de audiencias y se sentó nuevamente en la silla dispuesta para los testigos. Con su andar pausado pero resuelto respondió las preguntas de las partes y concluyó su aporte a la reconstrucción de esa verdad que tanto buscó estos casi 40 años. “Ya dije lo que tenía que decir, conté lo que tenía que contar. Ya está”, dijo a Infojus Noticias al finalizar la audiencia. “Declarar ayuda porque te sacás todo, parece que es una porquería que tenés adentro y te la sacás”, agregó aliviada.

Este mes, recordó Teresa, trató de vivirlo lo más tranquila que pudo. El temor de quienes la rodean la hizo tomar algunas precauciones. Ver llorar a sus hijos fue lo que más la angustió y entiende esa reacción de uno de ellos ante la increpación del imputado. “Yo he tratado de explicar desde el punto de vista de cómo la han pasado mis hijos”, reflexionó suavemente.

“Ellos se han criado en la mayor de las pobrezas. Esa es la bronca, la bronca de decir: ‘me las he pasado 8 años con un canasto vendiendo pan por la calle para tener qué comer’ y ahora tienen que escuchar que me llame mentirosa”.

Palabra de mujer
Teresa estuvo recluida en el penal de Villa Urquiza. En esta cárcel de varones se había improvisado un pabellón para alojar a las mujeres. La narración de lo que allí pasaron fue escalofriante y otros testimonios de otras mujeres que se escucharon este martes y miércoles ratificaron los dichos de la testigo. Las ollas de comidas en las que, en el mejor de los días, nadaban pezuñas de vaca con pelos. Los niños y bebés que también estaban allí viviendo el cautiverio junto a sus madres. La leche que calentaban con una cuchara y el calor de una vela. El agua apenas tibia que quedaba después de bañar a los bebés y que ellas se turnaban en usarla para higienizar sus ultrajados cuerpos. La mujer embarazada a la que las celadoras le decían ‘la loca’. La otra mujer que estaba totalmente aislada, vendada y a la que solo sacaban para ‘divertirse’. El parto que tuvieron que asistir ellas mismas en las más precarias condiciones.

“La gorda no aguantó más y nació el bebé”. “Le cortamos el cordón umbilical con una ‘gillette’”. “Se podría haber muerto desangrado porque primero cortamos el cordón y después lo atamos”. “Hortensia se llamaba ella. Enrique se llamaba el bebé”. Palabras más, palabras menos, todas coincidieron en esos detalles. Graciela del Valle Achín y Silvia Nélida Nybroe vivieron ese mismo calvario y no olvidaron nunca la vez que, junto a Teresa S, tuvieron que hacer de comadronas y atender un parto en las peores condiciones.

Silvia tenía 16 años cuando fue secuestrada en la calle. Un cuchillo en la garganta, cuenta que le pusieron y la llevaron a la Jefatura de Policía. De allí la pasaron a la Escuelita de Famaillá y finalmente terminó en el penal de Villa Urquiza. “Una se adapta a todo”, dijo con una mezcla de resignación y dolor. “Y yo me adapté a pensar que no iba a vivir”, agregó y habló de sus deseos de morir. No era la única menor que estuvo en el penal, pero sí fue la única que quiso rendir un par de materias para terminar el secundario. “Fue la peor tontera que hice”, dijo arrepentida. Es queentró a la escuela esposada, rodeada de hombres armados. “Todo el mundo mirando cómo iba la ‘guerrillera’ a rendir”. Y ese estigma, contó Silvia, la acompañó toda su vida, a ella y a sus hijos.

Dos embarazos y dos historias diferentes
Aisladas, separadas del resto de las reclusas, cuentan las testigos, había dos mujeres. Entre ellas tampoco había conexión. Una era ‘la loca’. “Las celadoras decían que tenía un embarazo imaginario, que no nos acerquemos a ella”, contaron las testigos que fueron pasando a lo largo de estas siete audiencias. De la otra no se hablaba. Estaba encerrada, vendada, atada.

Juana Peralta sobrevivió porque lo único que la mantenía en este mundo era la esperanza de ver nacer a su hijo. Las torturas que recibió cuando estuvo en los centros clandestinos conocidos como la ‘Escuelita de Famaillá’ o en el que funcionara en la Escuela Universitaria de Educación Física dejaron secuelas físicas en aquel hijo. Nadie quería creer en su embarazo. Pero un día tuvieron que sacarla y llevarla a parir.

SN en cambio vivió una realidad diferente. A ella la pusieron sobre un colchón que habían tirado en el piso para que diera a luz. Con los ojos vendados solo escuchó el llanto de aquel pequeño que le fue arrebatado en ese mismo momento. Con las manos atadas no pudo si quiera tocarlo. “Yo hasta hoy siento que es un varón”, dijo la testigo y la voz se hizo un nudo con el llanto. Un hijo que fue engendrado en esa reclusión absoluta, en una de las tantas violaciones a la que fue sometida.

Ella nunca supo dónde la tenían. No veía nada, no hablaba con nadie. El olorcito a pan, algunos ruidos y algunas voces que escuchó decir algunos nombres le permitieron, con el tiempo, entender que era la cárcel de Villa Urquiza. El pabellón de mujeres, según la descripción de los testigos, se había dispuesto al lado de la panadería del penal.

Hasta hoy SN no se anima a salir de su casa, no quiere ventanas abiertas y hasta el patio pidió que sea techado. Le costó mucho declarar y cuando salió le dijo a la psicóloga que la acompañaba: “Me he sacado como una cosa grande que me apretaba el pecho”. Para tomar su testimonio, el tribunal desalojó la sala y los imputados escucharon todo desde una sala en el subsuelo del edificio por medio de un circuito cerrado.

El asesinato en el pabellón de hombres
Era la hora de la comida. Juan Carlos Medrano (imputado) era el encargado de servirla. Los hombres hacían una fila para retirar su ración. Uno de ellos estaba muy nervioso, era un ex policía que no interactuaba demasiado con los otros reclusos. Los testigos Ricardo Daniel Roosdschild y Benito Moya recuerdan que era de apellido Córdoba. “Este hombre iba a buscar la comida temblando, yo le digo: ‘déjeme que yo le traigo la comida, y él me dice que no, que deje nomás’”, recordó ante el tribunal Benito.

La escena fue descripta por ambos testigos que estuvieron más o menos cerca. Córdoba tiró el tacho de comida. “Motín”, había gritado el guardiacarcel Medrano y en pocos segundos todos fueron reprimidos. Los sacaron a golpes al patio y cuando llegó el momento del recuento de internos faltaban dos: José Cayetano Torrente y el ex policía al que ellos recuerdan como Córdoba.

De Torrente les dijeron que se había fugado, más tarde supieron que había muerto después de aquel violento episodio. La versión oficial afirma que fue apuñalado por uno de los presos durante el supuesto motín. “Cuando nos sacaban de las celdas, Torrente iba corriendo cerca mío y García (otro de los imputados) le dice: ‘no, vos no, vos te quedás acá’”, contó Ricardo Roosdschild ante el tribunal. José Cayetano es una de las víctimas del universo de esta megacausa.

Todos los testimonios coincidieron en que después de ese episodio los considerados ‘presos políticos’ fueron trasladados a otro pabellón. Las ventanas de este nuevo lugar habían sido soldadas. Apenas entraba luz y aire. Ese era el pabellón “E” también conocido como el ‘pabellón de la muerte’. El supuesto motín fue la excusa para endurecer aún más las condiciones infrahumanas en las que se encontraban. “Para mí esto estaba preparado”, dijo Ricardo que rescató la velocidad con la que habían llegado todo el personal para reprimir el mentado motín.

Entre el martes 11 y el miércoles 12 se espera seguir escuchando más de una decena de testigos. El tribunal compuesto por Carlos Jiménez Montilla (presidente), Juan Carlos Reynaga y Gabriel Casas dispuso que el miércoles 19 se realice la inspección ocular en el penal de Villa de Urquiza.

Ese día, muchos de estos testigos volverán a ingresar pero desde otro lugar, ya no como víctimas pasivas, sino como testigos sobrevivientes que tienen la oportunidad de señalar dónde y quiénes fueron los responsables de los tormentos vividos.
Fuente:Infojus
  

26 de septiembre de 2014

TUCUMÁN: GEREZ SUFRIÓ UNA NUEVA DESCOMPENSACIÓN.

24.09.2014
En este juicio la mayoría de las víctimas son sobrevivientes y pueden atestiguar
"Villa Urquiza": Gerez sufrió una nueva descompensación, pero la segunda audiencia se pudo realizar

Roberto Heriberto "El Tuerto" Albornoz. Ya fue condenado en la causa Arsenales II-Jefatura II. Vuelve a estar en el banquillo en la causa Villa Urquiza 
La mayoría de las víctimas de delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar comprendidas en la megacausa "Villa Urquiza", cuya segunda audiencia se realizó hoy, "son sobrevivientes, y eso permitirá contar con valiosos testimonios que nos ayudarán a reconstruir el camino recorrido por ellos y otros detenidos", destacó el fiscal Pablo Camuña. Este proceso revelará el paso previo que dieron las víctimas antes de llegar a este centro clandestino instalado en el penal de Villa Urquiza y a otros penales ubicados en diferentes jurisdicciones del país".

"Ellos -los sobrevivientes- pueden dar cuenta de todas las circunstancias del caso y en particular de haber convivido con otras víctimas, de haberlos visto dentro del penal y en qué condiciones estaban", destacó Camuña en diálogo con Télam. En el caso de los dos homicidios que se cometieron dentro del penal de Villa Urquiza, el fiscal indicó que "vamos a reconstruir todas las circunstancias que van a permitir una condena".

Camuña recordó que una mujer fue víctima de abuso sexual y tuvo un hijo en cautiverio. "Lo estamos investigando porque si bien ella fue posteriormente liberada, se encontraba en una situación de absoluta clandestinidad dentro del penal de Villa Urquiza, lo cual nos permite pensar sobre la existencia de un circuito de mayor y menor clandestinidad dentro del penal", agregó el fiscal.

La segunda audiencia de la megacausa “Villa Urquiza” se desarrolló pese a la descompensación sufrida por el imputado José Víctor Gerez, quien pasó por una situación similar la semana pasada cuando Gendarmería intentó detenerlo para el inicio del juicio. Luego de ser revisado por Miguel Frontini, médico del SIPROSA, se informó que el imputado presenta un patología cardiáca de base, es diabético y que tiene dolor precordial, y se recomendó que sea revisado por un especialista.

El Tribunal resolvió la continuidad de la audiencia y la lectura del requerimiento de elevación a juicio, prescindiendo de la lectura de la imputación concreta en lo que se refiere al acusado Gerez, paso que se cumplirá el 1 de octubre. El imputado se retiró del TOF en ambulancia y permanecerá internado en el hospital Centro de Salud. Posteriormente, se procedió a la lectura del requerimiento de elevación a juicio y se destacó que los delitos de esta acusación fueron cometidos desde el aparato estatal.

Estos casos constituyen masivas y gravísimas violaciones de derechos humanos, que por su modalidad de ejecución implican la realización de crímenes de lesa humanidad. Los hechos delictivos que se reprochan a cada uno de los imputados fueron ejecutados y el análisis del modo operacional desarrollado por sus ejecutores, el que se dio en forma programada y sistemática, sobre las personas y zonas perfectamente delimitadas. Según la querella, queda demostrado que las Fuerzas Armadas tomaron el control de todos los poderes del Estado, en contra del mandato constitucional, asumiendo así la suma del poder público. Los usurpadores del poder público perseguían la imposición forzada de “los valores de moral cristiana, tradición nacional y de la dignidad del ser argentino, la vigencia de la seguridad nacional, erradicando la subversión y las causas que favorecen su existencia”.

El cumplimiento de dichos objetivos fue instrumentado bajo la forma de un plan clandestino de represión. En el caso particular de Tucumán, tanto durante el desarrollo del “Operativo Independencia” como, con posterioridad, durante la vigencia del gobierno de facto, adoptaron medidas que repercutieron directamente en el funcionamiento del penal de Villa Urquiza, mediante el recrudecimiento de las condiciones generales de detención. Incluso se habilitó en el Penal un lugar de detención destinado a

recluir hombres y mujeres calificados como “presos políticos” y/o “delincuentes subversivos”- Estos estaban sujetos a un régimen de excepcionalidad el que implicaba la suspensión absoluta de sus garantías procesales y penales, y la comisión de delitos en su perjuicio.
Fuente:Telam

8 de enero de 2013

TUCUMÁN: La megacausa "Villa Urquiza" está lista para ser elevada a juicio oral.

La megacausa "Villa Urquiza" está lista para ser elevada a juicio oral
El fiscal Brito concluyó la investigación por delitos de lesa humanidad contra 43 víctimas

Los barrotes no habrían sido suficiente. Por ello, quizás, soldaron las ventanas. Tampoco alcanzaría haberlos privado de la libertad y los habrían sometieron a las más cruentas torturas. De día y de noche, los golpes, quejidos y gritos habrían sido constantes. Las paredes de los calabozos, manchadas con sangre y con mensajes escritos por las víctimas, albergaron el terror. Víctimas y testigos narraron de esta manera lo que ocurrió entre 1975 y 1983 en la cárcel de Villa Urquiza. Ese es el escenario descrito en la investigación que el Ministerio Público Fiscal acaba de concluir sobre lo sucedido en el centro clandestino de detención que funcionó en dos pabellones del penal desde el "Operativo Independencia" y hasta el retorno de la democracia. 

El requerimiento de elevación a juicio de la megacausa "Villa Urquiza", que lleva la firma del fiscal federal Carlos Brito, habilita al juez Daniel Bejas para decidir el envío del caso al Tribunal Oral en lo Criminal Federal. El expediente incluye delitos de lesa humanidad cometidos contra 43 víctimas (sobre todo presos políticos). Entre ellos están el ex intendente de la capital Carlos María Torres y el dirigente justicialista Antonio Guerrero. También hay otros peronistas y sindicalistas. En tanto, son 12 los presuntos autores de los hechos: Luciano Benjamín Menéndez, Jorge Lazarte, Roberto Heriberto Albornoz, Daniel Álvarez, Ángel Audes, Augusto Montenegro, Santo González, José Gerez, Juan Carlos Medrano, Pedro Fidel García, Francisco Ledesma y Héctor Valenzuela. El grupo de sospechosos es integrado por algunos ex militares y, mayoritariamente, por policías que se desempeñaron como guardias o celadores en la unidad penitenciaria.

"El pabellón de la muerte"

"En el Penal de Villa Urquiza funcionó un lugar de detención destinado a recluir a disidentes políticos o personas calificadas como 'subversivas', a quienes se les suspendieron la totalidad de garantías procesales y penales, y quienes fueron víctimas de gravísimos delitos en su perjuicio, los que fueron cometidos por funcionarios públicos o por personas que actuaban con su aquiescencia", concluyó Brito en el texto al que tuvo acceso LA GACETA.

De acuerdo con la pesquisa, quienes tenían una causa en su contra, habrían sido alojados en un área específica. Mientras que los prisioneros denominados como "subversivos" habrían sido recluidos en el "pabellón E", conocido también como "pabellón de la muerte".

Las víctimas de la megacausa habrían sido llevadas al lugar tras ser secuestradas y torturadas en otros centros clandestinos de detención como la Jefatura de Policía o la "Escuelita" de Famaillá. Luego, una vez que pasaban por Villa Urquiza, era común que fueran trasladadas a cárceles de otras provincias, donde permanecían durante años.

De acuerdo con los relatos recogidos en la causa, muchas mujeres fueron apresadas encintas o junto a sus hijos. La investigación menciona que el complejo penitenciario hubo abusos sexuales, embarazos no consentidos y nacimientos. Los registros y la documentación de parte de estos hechos, consigna, habrían sido destruidos.

El "pabellón de la muerte" no habría tenido luz natural ni artificial, dado que las ventanas estaban completamente selladas. Los testigos coincidieron en enfatizar que los malos tratos físicos eran continuos; la alimentación, escasa y la atención médica, casi inexistente. También se les privaba de colchones y mantas. Reos que se encontraban recluidos por delitos comunes manifestaron que algunas de las mujeres estaban desnudas en sus calabozos. 

Fuente:LaGaceta