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24 de octubre de 2018

PARANÁ - CAUSA MELLI: nueve años de prisión para Miguel Torrealday y seis años para David Vainstub y Jorge Rossi.

24/10/2018 Primera sentencia contra cómplices civiles de la dictadura en la provinciaCausa melli: nueve años de prisión para Miguel Torrealday y seis años para David Vainstub y Jorge Rossi
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No se conoció si las penas serán de cumplimiento efectivo.
El Tribunal Oral Federal (TOF) de Paraná condenó a 9 años de prisión a Miguel Torrealday y a 6 años a David Vainstub y a Jorge Rossi por considerarlos partícipes de los delitos de supresión de la identidad de dos menores de diez años en concurso ideal con el delito de sustracción, retención y ocultamiento de los mellizos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela durante la última dictadura cívico militar. Mientras que a Torrealday lo consideró partícipe necesario, a Rossi y a Vainstub los condenó como partícipes secundarios. Según observó ANALISIS DIGITAL el juez Roberto López Arango no precisó si los médicos propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP) deberán pagar con prisión efectiva. La condena fue recibida gratamente por las querellas y principalmente por Sabrina Gullino, una de las mellizas que fueron sustraídas del vientre de su madre en marzo de 1978 y que aún busca a su hermano mellizo varón. "Satisfechos por esta construcción y este juicio que es de todos nosotros. Agradecer a la compañerada de HIJOS, a las Abuelas de Plaza de Mayo y a la sociedad paranaense que también se hizo eco de esta causa", expresó Gullino. Por su parte, el abogado querellante Marcelo Boeykens, aseguró: "Satisfechos por la sentencia de condena contra los tres imputados, son montos importantes. Nosotros no buscamos simplemente una condena penal, estamos buscando al melli, ese es nuestro norte. Celebraremos una sentencia de condena que sigue marcando la senda de la verdad, la memoria y la justicia en la provincia de Entre Ríos". "Hace 20 años que estamos buscando al mellizo varón, una búsqueda que no ha parado ni un sólo día y no va a parar hasta que lo encontremos", agregó.Por JCB de ANALISIS DIGITAL
(juan_cruz_butvilofsky@hotmail.com)


Una sentencia histórica para la provincia tuvo lugar en la sala del TOF de Paraná. Es la primera condena contra los cómplices civiles de la dictadura en Entre Ríos. Los tres médicos propietarios del IPP deberán pagar con pena su accionar durante el mes de marzo de 1978, cuando Sabrina Gullino y su mellizo varón estuvieron internados en el área de neonatología del instituto ubicado en calle España. El tribunal unipersonal de Roberto López Arango consideró a Miguel Torrealday partícipe necesario y a los otros dos profesionales como partícipes secundarios de los delitos de supresión de la identidad de dos menores de diez años en concurso ideal con el delito de sustracción, retención y ocultamiento de los mellizos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela durante la última dictadura cívico militar, en concurso real por tratarse de dos menores de edad.

La resolución judicial fue celebrada por el público presente en la sala y en las inmediaciones del TOF, sobre calle Urquiza, donde distintas organizaciones de derechos humanos, políticas, sindicales y estudiantiles estuvieron haciendo la vigilia mientras se leía la sentencia.

Se condenó a los profesionales por haber colaborado con los militares en el robo de los bebés de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, ambos militantes de la agrupación política Montoneros. Negro fue llevada durante su secuestro a parir al Hospital Militar de Paraná y de allí se derivó a los mellizos al IPP. Sabrina Gullino (quien recuperó su verdadera identidad en 2008) ingresó al IPP el 4 de marzo como "Soledad López", mientras que su hermano varón ingresó el 10 de marzo bajo el rótulo de "NN López". Ambos permanecieron allí hasta el 27 de marzo del mismo año, día en el que se los dio de alta y fueron entregados por los médicos del IPP a los militares. De Sabrina Gullino se supo el destino, que había sido abandonada en un hogar de huérfanos de Rosario, mientras que del mellizo varón aún se desconoce cual fue su paradero y por eso se sostiene su búsqueda.

Luego de conocerse la sentencia, Sabrina Gullino habló ante los militantes y ciudadanos de a pie que se acercaron a acompañar la vigilia en la puerta del TOF: "Estoy muy emocionada. Estamos tranquilos porque cuando se escriba la historia de Entre Ríos vamos a poder decir que los socios civiles de los genocidas fueron juzgados. Que hemos podido desmontar la trama burocrática-médica-empresarial. Que hemos llevado al banquillo de los acusados a la pata civil, encarnada en la jerarquía médica de Paraná. Esta causa es ante todo una construcción colectiva y la lectura de su sentencia es sólo un aspecto. La verdad que no tenía mucha fe en esta condena. Pero esta causa tiene algo mucho más enriquecedor, contenedor, abrazador, que esta lucha que llevan adelante hace más de cuarenta años las Madres, las Abuelas, los HIJOS y a la cual yo me pude sumar hace diez años", expresó la nieta recuperada.

"A mi me parece que hay que hacer un reconocimiento a cada una de las personas de a pie que se fueron sumando y que también de diversas maneras hicieron andar los engranajes para desmontar la impunidad. Porque con cada gesto, por más pequeño que sea, por la memoria, la verdad y la justicia, este mundo es un poquito más justo", expresó.

Quien también tomó la palabra fue Sebastián Álvarez, hermano mayor de Sabrina y el melli varón desaparecido. Entre otras cosas, agradeció al Mencho Germano por haber "sembrado semillas" y ser clave en la realización de este y otros juicios contra genocidas.

Los cánticos, los abrazos, llantos y caras de alegría marcaron lo ocurrido en las afueras del TOF. Allí pudieron expresarse cada uno de los abogados querellantes: Marcelo Boeykens (representando a Gullino), Lucía Tejera (Subsecretaría de DDHH), Sofía Uranga (HIJOS) y Santiago Bereciartua (Abuelas de Plaza de Mayo). En la calle se pudo observar la presencia de la ministra de Desarrollo Social Laura Stratta, las concejalas Cristina Sosa y Stefanía Cora, entre otros. Además, hubo presencia de distintos partidos políticos como el Partido Comunista y el MST-Nueva Izquierda. También estuvieron presentes agrupaciones como La Cámpora y La Poderosa. A su vez, estuvo el acompañamiento de distintas agrupaciones estudiantiles.

La sentencia completa será dada a conocer este miércoles por la mañana a los abogados de las partes. Desde la querella se informó que evaluarán la posibilidad de apelar, puesto que ellos habían solicitado más años de prisión y una calificación distinta que condene a los médicos como coautores. Sin embargo, según se pudo observar, la condena fue bien recibida por los abogados de la acusación privada. El juez optó por un encuadre similar a la acusación del fiscal Jose Candioti, en cuanto a la participación necesaria (Torrealday) y secundaria (Vainstub y Rossi) aunque con penas menores a las solicitadas por el representante de la acusación pública.

Fotos: de ANALISIS DIGITAL



Martes 23 de Octubre de 2018 

Condenaron a tres médicos del IPP por robo de bebés y sustitución de identidad
Los médicos Miguel Torrealday, Jorge Rossi y David Vainstub fueron sentenciados a nueve años años y seis años respectivamente por el caso de lo hijos mellizos de los militantes desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela.
Los médicos Miguel Torrealday, Jorge Rossi y David Vainstub, titulares del Instituto Privado de Pediatría (IPP), fueron juzgados por los delitos de robo de bebés y sustitución de identidad durante la dictadura, en el caso de lo hijos mellizos de los militantes desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela.
En la tarde de este martes se conoció el veredicto por parte del juez Roberto López Arango quien informó que Miguel Torrealday fue encontrado responsable de la participación necesaria, por lo que se le impuso la pena de nueve años de prisión y la inhabilitación para ejercer la profesión.
En tanto, se hizo saber que David Vainstub y Jorge Rossi fueron sentenciados a seis años de prisión por su participación secundaria e inhabilitación para ejercer la profesión.

Mirá la sentencia EN VIVO

En los alegatos el fiscal José Ignacio Candioti había pedido 12 años de prisión para Torrealday, como partícipe necesario, y nueve para sus colegas Rossi y Vainstub en calidad de partícipes secundarios. Por su parte la querella había solicitado la pena de 15 años de cárcel para todos los imputados por entender que fueron coautores del hecho.

En este proceso se juzgó a los socios del IPP por haber recibido a los hijos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, derivados horas después de nacer desde el Hospital Militar de Paraná; por haberlos internado, atendido y luego entregado a personas hasta ahora desconocidas. Todo esto ocurrió en marzo de 1978. La beba mujer restituyó su identidad 30 años después, mientras que el varón todavía no fue localizado.

Los bebés estuvieron todo el tiempo en la neonatología el IPP separados de sus padres y familiares biológicos, fueron inscriptos de modo irregular (como NN López el varón y como Soledad López la niña), se comentaba que eran los hijos de "una subversiva" y no recibían visitas. Los médicos y dueños del IPP omitieron dar aviso de esta situación al Consejo del Menor o las autoridades judiciales competentes.

En palabras del fiscal Candioti, los acusados tuvieron accionar doloso: "Prestaron colaboración con los delitos con total conocimiento e intención. No hubo negligencia ni accionar culposo", sostuvo en su alegato. De la misma manera afirmó que "no hicieron nada para dar con los familiares; ninguna presentación a las autoridades correspondientes como un juez de menores o Consejo del Menor" y que "tenían un deber de cuidado y generaron tanto daño. Generaron un dolor constante".

El juicio se inició el 6 de agosto y en el debate declararon ex enfermeras del IPP y el Hospital Militar, colegas de los acusados, miembros de Abuelas de Plaza de Mayo y familiares de las víctimas, Entre estos últimos estuvo Sabrina Gullino Valenzuela Negro, quien fue localizada en 2008 y desde entonces busca a su hermano mellizo. El reclamo permanente de Sabrina y de los organismos de derechos humanos es que los médicos rompan el silencio acerca del destino que tuvo el mellizo. Sin embargo, los imputados no aportaron dato alguno y solamente hablaron en la instancia de las últimas palabras, oportunidad en la cual dijeron ser inocentes.
Fuente:DiarioUnoER

24 de octubre de 2018 

Condenas por la apropiación de los mellizos Valenzuela Negro 
Los médicos fueron culpables 
En Paraná, el juez López Arango dictó 9 años de prisión para Miguel Torrealday y seis para Vainstub y Rossi por los delitos cometidos en el marco del plan ilegal de apropiación de menores de la última dictadura cívico militar.
Sabrina, su hermano Sebastian y militantes de Hijos festejan la sentencia. 
El juez Roberto López Arango leyó, pasadas las 17, el veredicto en la causa contra los propietarios del Instituto Privado de Pediatría de Paraná por apropiación de menores y sustracción de identidad a los mellizos que dio a luz Raquel Negro, el 2 de marzo de 1978, y que eran hijos también del militante montonero Tulio Valenzuela. Las condenas fueron de nueve años de prisión para Miguel Torrealday como partícipe necesario del delito y de seis años a sus socios David Vainstub y Jorge Rossi, como partícipes secundarios. Los mellizos nacieron en el hospital militar de Paraná, pero pocos días después fueron trasladados al IPP, clínica de neonatología recientemente inaugurada. La niña ingresó como Soledad López y el niño como NN López. El 27 de marzo de 1978, los días fueron dados de alta. A la niña, los represores Walter Pagano y Juan Daniel Amelong la llevaron a Rosario y la dejaron abandonada en la puerta del Hogar del Huérfano. Fue dada en adopción a una familia de Pergamino. El 20 de diciembre de 2009, pudo restituir su identidad Sabrina Gullino Valenzuela Negro. Desde entonces, busca incansablemente a su hermano mellizo.
Protagonista fundamental de la causa que comenzó en Paraná el 6 de agosto pasado, Sabrina se manifestó ayer “sorprendida” y conforme por la decisión de López Arango, y llamó a continuar la búsqueda de su hermano, que se viralizó en las redes sociales con la pregunta: #DondeEstáElMelliValenzuelaNegro.
Durante el juicio, la querella había pedido condenas de 15 años de prisión para los tres imputados y la fiscalía a cargo de José Candioti pidió 12 años para Torrealday y nueve para los otros dos médicos.
El devenir del juicio permitió también develar cómo había sido la llegada de los mellizos desde el hospital Militar al IPP, ya que una enfermera –Alicia de Baratero- contó que un médico y un camillero del IPP llegaron a la institución militar a buscar al niño. Otra enfermera, Imelda Princic, manifestó que fue Torrealday quien entró con el niño a la clínica de neonatología. Las enfermeras fueron claves para dilucidar lo ocurrido. Fue otra, Stella Maris Cuatrín manifestó que era médico y vivía en Córdoba, de acuerdo a lo que había podido saber por boca de una médica pediatra. “Esta causa es muy importante porque es la primera vez que se juzga en Entre Ríos la responsabilidad civil durante la última dictadura cívico militar pero también porque con su pacto de silencio, los médicos siguen aportando a que se cometa el delito de apropiación y sustracción de la identidad del Melli”, dijo Sabrina. Durante la sentencia, organizaciones de derechos humanos de todo el país, como así también sociales, políticas y gremiales de Paraná acompañaron a los querellantes.
Fuente:Pagina12

Sentencias de 6 a 9 años en Paraná 
Condena a los médicos que saben dónde está el melli Valenzuela Negro
Por Horacio Çaró 
23/10/2018 
Los tres médicos del Instituto Privado de Pediatría (IPP) de Paraná que participaron del robo de los bebés mellizos hijos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela fueron condenados a penas que van de 6 a 9 años de prisión efectiva.
Los médicos condenados este martes en la denominada Causa Melli son Miguel Torrealday –sentenciado a 9 años de prisión–; David Vainstub y Jorge Rossi –ambos con penas de 6 años de prisión–, acusados de haber perpetrado la apropiación y supresión de la identidad de los hijos mellizos de Negro y Valenzuela –una niña y un niño– en 1978.
La niña fue dada en adopción y su identidad fue restituida en 2008, pero el niño, quien hoy ya es un joven de 40 años, continúa desaparecido.

El fallo

Según consigna el sitio informativo Ahora, de Paraná, Torrealday, condenado a la pena más alta, “fue considerado partícipe necesario de los delitos que se le imputaron en la causa, mientras que los dos restantes fueron juzgados en calidad de partícipes secundarios”.
Los médicos condenados. Foto: Hijos Paraná
La Fiscalía, a cargo de José Candiotti, había solicitado la pena de 12 años de prisión para Torrealday y nueve para Rossi y Vainstub, en tanto que las querellas requirieron 15 años de prisión para los tres.
A pesar de las diferencias en los montos solicitados y la pena impuesta por el juez Roberto López Arango, tanto desde las querellas como desde el Ministerio Público Fiscal se mostraron conformes por las penas impuestas.
En la lectura de la sentencia estuvo presente Sabrina Gullino, la melliza hija de Valenzuela-Negro que pudo recuperar su identidad.

La historia de Raquel, Tucho y Los Melli

Raquel nació el 26 de abril de 1949 en la ciudad de Santa Fe. Su familia la llamaba “Coca” y sus amigos “La Muda”. Tuvo a su primer hijo, Sebastián, junto a Marcelino Álvarez, desaparecido a fines de 1976. Tulio nació en la ciudad de San Juan el 21 de mayo de 1945. Formó pareja con Alcira Fidalgo, secuestrada y desaparecida el 4 de diciembre de 1977 en la ciudad de Buenos Aires. Tiempo después, conoció a Norma Espinosa, con quien tuvo a su primer hijo, Matías Nicolás, nacido en 1976.
Raquel militó en la JP, en el MVP, en la Agrupación Evita y en las FAR. Tulio militó en la Juventud del Partido Bloquista de San Juan y en la organización ARP en la Facultad de Derecho. Luego, ambos militaron en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban “María” y a él “Tucho” o “Marcos”.
Raquel y Tulio se conocieron en Rosario, formaron pareja y por un tiempo vivieron en Brasil. Regresaron en enero de 1978 a Mar del Plata, donde fueron secuestrados el 2 de enero: Tulio y Sebastián en la “Tienda Los Gallegos”, y Raquel –embarazada de siete meses de mellizos– en la esquina de Luro y Catamarca, a dos cuadras de la tienda.
Fueron llevados al CCD “Quinta de Funes”. Allí, se organizó un operativo en el que Tulio fue obligado a salir clandestinamente del país junto a represores con el fin de concretar un operativo de secuestro de dirigentes políticos en el exterior. La pareja simuló aceptar el plan, negociando la restitución de Sebastián a su familia materna.
Tulio salió del país con los represores y una vez que pisó suelo mexicano, se fugó y denunció los crímenes de la dictadura en Argentina.
Permaneció en México y el 25 de mayo de 1978 estableció el último contacto con su familia. Si bien se sabe que ingresó al país en el marco de la contraofensiva, no hay exactitud acerca de las circunstancias de su secuestro.
De Raquel se supo que a principios de marzo de 1978 dio a luz una niña y un niño en el Hospital Militar de Paraná. Ambos bebés permanecieron internados en la unidad de terapia intensiva de dicho hospital, y luego fueron llevados al Instituto Médico de Pediatría, donde ingresaron a la niña como “Soledad López” y al niño como “NN López”.
Las Fuerzas de Seguridad abandonaron a la pequeña en la puerta de un convento y fue dada en adopción a la familia Gullino. Esta información pudo obtenerse a partir de una causa iniciada en mayo de 2005 en el Juzgado Federal N° 1 de la ciudad de Paraná, a partir de una denuncia realizada por el coordinador del Registro Único de la Verdad, Guillermo “Mencho” Germano.
En la causa también se presentaron como querellantes, Sebastián Álvarez, Abuelas de Plaza de Mayo y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Paralelamente, a fines de noviembre de 2008, una joven que dudaba de su identidad se presentó en la filial de Abuelas de Rosario. A los pocos días de su entrevista la joven recibió una citación de la jueza que ordenaba la pericia genética dando intervención a la Conadi en el caso.
El 23 de diciembre de 2008, la jueza informó a la joven que los resultados confirmaban que era hija de Raquel y Tulio.

Raquel, Tulio y el hermano mellizo de Sabrina siguen desaparecidos.
Fuente:RedaccionRosario

21 de octubre de 2018

PARANÁ - CAUSA MELLI: Sabrina Gullino y los médicos que le robaron la identidad a su hermano.

21 de octubre de 2018 
Sabrina Gullino y los médicos que le robaron la identidad a su hermano 
Hora de romper el pacto de silencio
 Llega a su fin el juicio a los dueños de la clínica en la que se apropiaron de los mellizos Valenzuela Negro en 1978. Sabrina cree que su hemano fue “un botín de guerra”.
Por Sonia Tessa
El fiscal Candioti pidió 12 años de prisión para Torrealday y 9 para Vainstub y Rossi; la querella, 15 años para los tres. 
El juez Roberto López Arango dará este martes el veredicto en la causa contra tres médicos de la ciudad de Paraná por la apropiación y sustracción de identidad de los mellizos que dio a luz la militante montonera Raquel Negro el 2 de marzo de 1978, en el hospital Militar de Paraná. Miguel Torrealday fue identificado durante este juicio como quien sacó a los niños del lugar donde habían nacido y los llevó al Instituto Privado de Pediatría. En este juicio, que comenzó el 6 de agosto pasado, la enfermera Imelda Princic lo dijo sin dudar: "Torrealday fue el que entró con el niño", que fue anotado como N.N. López en la clínica, y la niña como Soledad López. A los dos le dieron el alta el 27 de marzo de 1978. A ella, los represores rosarinos Walter Pagano y Juan Daniel Amelong la dejaron abandonada en la puerta del Hogar del Huérfano de Rosario. En diciembre de 2008, Sabrina Gullino conoció su identidad, y hoy es querellante de la causa, mientras busca denodadamente a su hermano, que continúa desaparecido. La complicidad civil está bajo la lupa y alcanza no sólo al principal acusado –propietario del Instituto- sino también a David Vainstub y Jorge Rossi, que eran sus socios. El fiscal José Candioti pidió 12 años de prisión para Torrealday, por considerarlo partícipe necesario de la apropiación, y 9 años para los otros dos imputados, como partícipes secundarios. En cambio, la querella pidió 15 años de prisión para los tres, como coautores del delito. Sabrina está convencida de que su hermano fue –y sigue siendo- “un botín de guerra”, ya que era el hijo de Tulio Valenzuela, oficial montonero, principal acusado del atentado contra Jorge Cáceres Monié en diciembre de 1975. “A Raquel la llevaron dos veces a hacerse controles del embarazo, y estaban cuidando al bebé, porque a ella la mataron poco después de parir”, dice con una lógica implacable.
El juicio se desarrolla en la ciudad de Paraná, adonde ocurrieron los hechos, ya que Raquel fue trasladada allí desde el centro clandestino de detención donde estaba secuestrada, la Quinta de Funes. Es la primera vez en esa ciudad entrerriana que se juzga a responsables civiles. Para Sabrina, un dato muy importante de este juicio es que si bien no surgieron pistas concretas, sí hubo algunos datos que permiten ubicar la apropiación de su hermano consumándose en la provincia de Córdoba. De hecho, en un careo, la enfermera Stella Maris Cuatrín reveló que la médica pediatra Amelia Naveyro le dijo, hace poco, que el mellizo estaba en Córdoba, y era médico.
La búsqueda de Sabrina se sostiene sin pausa desde hace diez años. “A mí me parece que la reconstrucción en el marco jurídico de todo lo ocurrido es lo más importante de este caso. Pudimos reconstruir desde el secuestro de Raquel, Tucho y el Seba (Sebastián Alvarez, el hijo mayor de Raquel, que fue enviado a sus abuelos), hasta su posterior llegada a parir a Paraná. Se pudo reconstruir que estuvo dos semanas internada en el hospital militar, se pudo saber lo que charlaba con la enfermera. Siempre nos había faltado la coordinación entre el Hospital Militar y el IPP y en este juicio también se pudo dilucidar”, dijo la mujer de 40 años. Fue otra enfermera, Alicia de Baratero, quien contó que habían llegado un médico y un camillero del IPP a la institución militar para buscar a los niños. “Después, en el IPP hay muchos testimonios que van diciendo que había un NN López, que se comentaba que era hijo de una subversiva”, relató. Incluso, Cuatrín se lo relató así: “A tu hermanito lo ponía en mi camisolín porque me daba mucha pena que era NN y nadie lo venía a ver”. Para Sabrina, “toda esa cuestión se pudo ir reconstruyendo con el relato de las enfermeras, y siempre con la resistencia de los médicos a romper el pacto de silencio”.
Desde que recuperó su identidad, Sabrina declaró en distintos juicios. En las tres causas conocidas como Guerrieri, donde se juzgó a los integrantes del Destacamento de Inteligencia 121 por la responsabilidad por el secuestro de sus padres, y la desaparición de Raquel Negro, y también en la causa del Hospital Militar de Paraná. Desde diciembre de 2008, obtener justicia y encontrar a su hermano mellizo –a quien ella y sus compañeras de Abuelas de Plaza de Mayo así como la militancia de HIJOS bautizaron “el Melli”- se convirtió en uno de los temas de su vida. Sobre esta causa, subraya que “es muy importante el juicio porque queda comprobada la participación civil, no sólo que son responsables y protagonistas, sino también que con su pacto de silencio siguen produciendo el delito. Es muy grave la amnesia corporativa médica”.
Hay datos estremecedores: en esta investigación –que comenzó en la causa del Hospital Militar de Paraná en 2011- ya hubo al menos dos muertes dudosas. El militar Paul Navone, que había sido jefe del centro de salud cuando ocurrieron los hechos, apareció muerto en Ascochinga, justo cuando debía declarar en aquella causa, en 2008. Se suicidó. “Adopto esta decisión como el mejor camino para mí”, escribió en una carta dirigida al juez. En septiembre de 2008, siempre con el juicio del Hospital Militar de Paraná en marcha, Juan Zaccaría, que había sido el responsable de la terapia intensiva en esos días de 1978, había aparecido en su celda, con apariencia de haberse querido ahorcar con un cinturón, pero vivo. A la directora del hospital donde lo internaron le dejaron una amenaza. “Decile que se salvó en la cárcel, pero en el hospital lo vamos a hacer mierda”, era el mensaje. El jueves 20 de septiembre pasado, justo cuando la pista Córdoba apareció en la causa del IPP, el neonatólogo Eduardo Halac murió ahogado en un pozo de agua en su casa, en el barrio Rivera Indarte de la capital mediterránea, un lugar al que nunca iba. Su padre, Jacobo Halac, era el titular del Instituto de Neonatología de esa provincia, estrecho amigo de Torrealday e integrante del Movimiento Cristiano de Adopción y Guarda, que entregó a la nieta 88 María Belén Gentile Altamiranda Taranto. Hijos Paraná pidió que se investigue si la muerte de Halac hijo está vinculada con esta causa.
Torrealday fue secretario de Salud del gobierno de Jorge Busti, en Entre Ríos, y debió renunciar en 1991, cuando lo rozó la investigación por el homicidio del escribano Rubén Calero, ya que su lancha fue utilizada para tirar el cadáver al río, mientras él estaba de viaje. Más tarde, fue asesor durante la gestión de Sergio Uribarri, pero fue apartado en 2011, cuando se conoció su vinculación con la apropiación de los mellizos Valenzuela Negro.
“En definitiva, yo creo que está totalmente probada la responsabilidad de los médicos, si no hubiera existido la IPP no hubieran podido apropiarnos ni sustituir nuestras identidades”, considera Sabrina, que lleva adelante una campaña con el lema ¿Dónde está el Melli?. 
Fuente:Rosario12

20 de octubre de 2018

PARANÁ - CAUSA MELLI: Organismos de Derechos Humanos se movilizarán este martes para conocer la sentencia.

19/10/2018
Los querellantes solicitan una 15 años de prisión para cada uno de los acusados 
Organismos de Derechos Humanos se movilizarán este martes para conocer la sentencia en la Causa Melli 
Este martes 23 de octubre, a las 17, el Poder Judicial dará a conocer la sentencia en la Causa Melli, en la que se juzga a los médicos propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP) Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi. En consecuencia y mediante un comunicado enviado a DIARIOJUNIO, se informa que organismos de Derechos Humanos de Paraná y otras ciudades de Entre Ríos y el país se movilizarán desde las 16 en las puertas del Tribunal Oral Federal (Urquiza 872) para escuchar el veredicto del juez Roberto López Arango. Además, habrá una radio abierta y un acto y festival popular.

“Esperamos una sentencia condenatoria y contundente para quienes pusieron su clínica al servicio del Plan Sistemático de Robo de Bebés durante la última dictadura cívico militar, y son responsables de la retención y ocultamiento y la sustitución de la identidad de los mellizos Valenzuela Negro. Además, con su silencio, los imputados siguen perpetrando la desaparición del Melli al que todavía buscamos”, adelanta el informe enviado por la agrupación H.I.J.O.S. Paraná.

“Esta será una instancia histórica para el proceso de memoria, verdad y justicia de nuestra provincia. Por primera vez habrá sentencia para los responsables civiles del terrorismo de Estado y en este caso son los profesionales y empresarios de la salud que recibieron en el IPP a los hijos de los compañeros desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela, horas después de nacer en el Hospital Militar de Paraná; los internaron y atendieron con nombres falsos y alejados de sus padres, para luego entregarlos a manos desconocidas el 27 de marzo de 1978. Tampoco cumplieron con la obligación que les correspondía de dar aviso a las autoridades competentes de la situación de desamparo de los bebés” agrega.

“En la causa hay abundante prueba documental y testimonial que acredita la culpabilidad de los dueños del IPP y durante el juicio oral y público se escucharon declaraciones en el mismo sentido. Enfermeras, madres de otros niños internados en el mismo momento que los mellizos y hasta colegas de Torrealday, Vainstub y Rossi dejaron en claro que ellos conocían la historia de los niños, los vieron y los tocaron. 

Una frase de una de las ex trabajadoras del Instituto no dejó lugar a dudas: “Torrealday entró con el NN a la sala de neonatología”.

Asi mismo, el comunicado revela  que también surgió la llamada “pista Córdoba”, según la cual el Melli podría estar viviendo hoy en esa provincia. “Sorpresivamente, en ese mismo momento apareció muerto en Córdoba Capital, en un extraño accidente, el médico Eduardo Halac, hijo de Jacobo Halac, el neonatólogo que formó a los paranaenses imputados”, sugiere.

Al momento de los alegatos, las partes querellantes solicitan una pena de 15 años de prisión para cada uno de los acusados, por considerarlos a los tres responsables en calidad de coautores de los delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. El fiscal José Ignacio Candioti, por su parte, reclamó 12 años de cárcel para Torrealday, por entender que fue partícipe necesario, y nueve para sus socios como partícipes secundarios. Los defensores de los doctores solicitaron la absolución, al cabo de un debate durante el cual todos se encerraron en el inverosímil argumento de que nada supieron y ninguno rompió el silencio acerca del paradero del mellizo varón.

“Luego de casi tres meses de juicio y tras 40 años desde aquellos hechos, llegó la hora de la justicia y es imprescindible el acompañamiento de todos y todas, para apoyar a las familias Negro y Valenzuela y especialmente a Sabrina, la melliza a quien le fue negada su identidad por 30 años y con quien pudimos reencontrarnos en 2008”, reclaman.

“Siguiendo los pasos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, estaremos en la calle para hacer de la Justicia una construcción colectiva, y una vez más, exigimos que rompan el silencio. ¡Dónde está el Melli?
Fuente:DiarioJunio

16 de octubre de 2018

Buscan en Córdoba a mellizo de nieta recuperada.

Buscan en Córdoba a mellizo de nieta recuperada 
16 de octubre de 2018
En busca de su hermano. Sabrina Gullino Valenzuela Negro fue una nieta recuperada en 2008, y entonces supo de su hermano mellizo.
La pista surgió en Paraná, en el juicio a responsables de un centro de pediatría. Por una posible vinculación, piden investigar la muerte del médico cordobés Eduardo Halac.

“Este camino de investigación está abierto, y aunque por ahora tiene más preguntas que respuestas, no dejamos de avanzar en la búsqueda del ‘Melli’”.
Sabrina Gullino Valenzuela Negro es una nieta recuperada y estuvo en Córdoba siguiendo una pista para hallar a su hermano mellizo. Ambos fueron apropiados durante la dictadura en 1978.
El rastro surgió en el juicio por la “causa Melli”, que se lleva a cabo en la ciudad de Paraná contra tres médicos titulares del Instituto Privado de Pediatría (IPP), Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Ross. Se los acusa de haber recibido a los hijos de los detenidos desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela desde el hospital Militar de Paraná y luego entregado a personas desconocidas.

En la audiencia del 20 de septiembre último, la enfermera Stella Maris Cuatrín admitió haberle dicho a Sabrina que su hermano podría haber sido enviado a Córdoba y que podría residir aquí.
Según la causa, el IPP tuvo vínculo con el Instituto Privado de Neonatología y Pediatría, del que fue director Eduardo Halac. Halac fue hallado muerto el mismo 20 de septiembre en su casa, en un episodio caratulado como “muerte de etiología dudosa”.
Por eso, la agrupación Hijos Paraná exigió la investigación: “La muerte de Eduardo Halac nos resulta inmensamente sospechosa. Justo cuando la pista de Córdoba como posible destino del ‘Melli’ Valenzuela Negro se hace pública, el médico muere de forma extraña al caer en un pozo dentro de su propiedad en esa provincia. En la clínica de la familia Halac se formaron en neonatología los socios del IPP acusados por la retención y ocultamiento de los mellizos. Esto nos hace recordar al militar Paul Navone, que apareció suicidado en la misma provincia el día que debía prestar declaración indagatoria por estos mismos hechos”.
La referida muerte de Navone sucedió el 25 de febrero en Ascochinga. Era un exteniente coronel del Ejército y estaba imputado en una causa por supuesta actuación en el robo de bebés nacidos durante la última dictadura.
Se esperaba que portara datos sobre los mellizos que dio a luz Raquel Negro en el hospital Militar de Paraná en marzo de 1978.
El padre de los mellizos es Tulio “Tucho” Valenzuela, integrante de la conducción montonera que fue secuestrado en Mar del Plata el 2 de enero de 1978, junto con su compañera Raquel y con Sebastián, hijo de ella de 2 años.
Valenzuela fue protagonista de un resonante episodio: había sido obligado a tomar parte de un operativo de contrainteligencia llamado “Operación México” para destruir a la cúpula montonera en el exilio. Cuando llegaron a aquel país, Valenzuela expuso públicamente el operativo.
“Mi mamá estaba embarazada de siete meses y quedó como rehén. En el hospital la internan como sobrina de (Leopoldo) Galtieri. El día que nacimos había un gran operativo. Luego nos trasladan al IPP. Se pudo reconstruir lo que pasó”, cuenta ella.
Sabrina fue abandonada en el Hogar del Huérfano, de Rosario, y luego adoptada en forma legal por la familia Gullino.
“En Córdoba hemos articulado acciones con Hijos y con Abuelas de Plaza de Mayo”, dijo antes de regresar . El juicio por la “causa Melli” concluirá en unos días.
Fuente:LaVoz

1 de octubre de 2018

PARANA -. Causa melli: Cada vez más cerca del Melli.

En primera persona 
Cada vez más cerca del Melli 
Por Sabrina Gullino Valenzuela Negro* 
Publicada en 01/10/2018
Actualmente, en Paraná asistimos al tramo final del Juicio conocido como “IPP” que hace referencia a los hechos acontecidos en el Instituto Privado de Pediatría, clínica en donde tanto el melli como yo estuvimos internados en el servicio de neonatología, allá por marzo de 1978. Es un juicio histórico; una de esas instancias bisagras en donde tenemos la oportunidad de conocer la verdad, reflexionar y juzgar a los responsables –en este caso médicos neonatólogos y pediatras– de esos acontecimientos, y acercarnos al Melli. Este proceso judicial es un producto social, histórico y político. Resultado de una lucha colectiva en la que forjaron el camino, hace más de cuarenta años, las abuelas, las madres, los organismos de derechos humanos, los sobrevivientes.
Hay dos verdades nuevas que fueron aportadas en el marco de este juicio y que no dejan de resonar en nuestra mente. Son dos imágenes que parecen ser simples detalles y que podrían pasar inadvertidas. Pero de esos detalles se llenan las historias como esta, en donde el rompecabezas se presenta abominable y donde esas notas de color se vuelven piezas claves para poder desmontar el pacto de impunidad.
La primera fue brindada por una de las enfermeras del Hospital Militar, lugar al que llevaron a nuestra mamá Raquel Negro a hacerse al menos dos controles de embarazo y en donde finalmente dio a luz a sus hijos mellizos. A sus 82 años, llegó Alicia a declarar y a jaquear el andamiaje médico corporativo: “Fue un doctor del IPP junto a un camillero con dos incubadoras el que ingresó en la Terapia intensiva del Hospital Militar para retirar a los mellicitos”… “quién había llamado para pedir el traslado fue el doctor Ferrarotti”, enunció la enfermera del Hospital Militar. Y así sin más, revelaba una de las mayores intrigas: cómo había sido la coordinación entre las dos instituciones médicas para la derivación de los pacientitos.
“Ustedes, Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi, son responsables de sustraer, retener y ocultar al Melli Valenzuela Negro”, plantean desde Hijos Paraná y Rosario. Y reclaman: “Rompan el silencio, digan donde está el melli, tienen la posibilidad de romper su pacto de impunidad y decirnos la verdad”.
La segunda imagen surge en el último tramo del juicio, de la voz del fiscal de la causa y da cuenta del final de nuestra estadía en el IPP, aquel 27 de marzo de 1978, tal como acredita el “libro de producción”, una de las pruebas documentales más importantes de la causa. Allí estamos anotados tanto el Melli, bajo el nombre NN López, como quien habla, bajo la falsa identidad de Soledad López. En ese libro, que tiene ingresados más de 2600 bebés, los únicos que provenimos del Hospital Militar somos nosotres.
Argumentó el fiscal: “Cuando un bebé sale de neo son los médicos responsables quienes dan el alta, y quienes brindan a los padres o tutores las indicaciones sobre el cuidado que debe tener ese bebé”… “si a estos bebés durante más de veinte días no vino a visitarlos nadie, ¿a quién le dieron estas indicaciones los dueños del IPP? ¿A Amelong y a Pagano?”. Esta idea recalcaba la fiscalía en su alegato y aportaba una nueva imagen concreta de lo que es la trama burocrática y médica de las altas en torno a bebés recién nacidos. Porque fue un médico del IPP quien había ido a buscar a los mellizos al Hospital Militar y quien conocía que habían nacido en cautiverio, que venían sin mamá, papá, abuelos o tíos, y ahora lo estaba entregando. Como dato de absoluta contundencia, son las mismas enfermeras las que relatan que se comentaba que eran hijos de una “subversiva”.
Cabe agregar que el 27 de marzo fue el lunes después del feriado largo de semana santa, hecho no menor si se tiene en cuenta que durante los fines de semana y feriados el personal administrativo –dedicado exclusivamente a la tarea de cobro de honorarios profesionales– no trabajaba, y que demuestra de modo fehaciente que el alta de los mellizos estuvo planificada.
Entre esas dos instantáneas del horror se suceden nuestros primeros días de vida. Desde que el médico del IPP nos introdujo en la incubadora y salimos de la órbita militar para pasar a la tutela de los cómplices civiles, hasta que los dueños del IPP –los mismos que habían abierto el servicio de Neonatología hacía pocos meses, y cumplían incansablemente las guardias de 24 horas para afrontar las deudas adquiridas–, nos entregaron a nuestros apropiadores. Y aceptaron participar del plan de apropiación y sustitución pergeñado por la dictadura para separar de sus familias de origen a los niños y niñas y “salvarlos de la enfermedad de la subversión”.
Sabemos que a mí me llevaron los represores Amelong y Pagano (La patota de Guerrieri) a las puertas del Hogar del Huérfano, ese mismo 27 de marzo cerca de la medianoche, y que me incorporé al circuito de adopciones legales, siendo adoptada de buena fe por mi familia Gullino. Del Melli hemos perdido todo rastro.
Estos puntos en tensión que dan inicio y fin de nuestro paso por el IPP ponen en evidencia la práctica médica /el saber poder/ dispuesto al servicio del robo de bebés durante la dictadura cívico militar. Demuestra claramente que el ingreso en la Neonatología privada, nuestra internación y nuestra salida solo ha podido ocurrir con el conocimiento, consentimiento y participación de los dueños del IPP. Y lo más grave es que eligen la amnesia corporativa para evitar decir a quién le entregaron el Melli. Es decir que el mellizo sigue desaparecido gracias a su pacto de silencio deliberado. Un delito que se sigue cometiendo cada día que pasa desde hace cuarenta años.
Próximos a la sentencia –con un pedido de pena por parte de la Fiscalía de 12 años para el director del IPP, Torrealday, a quien se acusa de obrar con dolo como partícipe necesario, y un pedido de pena de 9 años para Rossi y Vainstub, en carácter de partícipes secundarios–, no quedan dudas de que estamos cada vez más cerca del Melli. Gracias a este juicio, pudimos reconstruir casi minuto a minuto nuestro ingreso, pasaje y alta del Instituto. Hecho que no pudo haber sido posible sin la connivencia de sus dueños. Y que callan esa verdad porque están ¿tal vez? encubriendo a la familia apropiadora.
Sabemos que estamos cada vez más cerca del Melli, y de los más de 300 hermanos y hermanas que nos faltan abrazar. Y que no vamos a parar hasta que todo sea como lo soñamos.
*Docente universitaria, militante de Hijos Rosario e integrante de Abuelas.
Fuente:RedaccionRosario

27 de septiembre de 2018

PARANÁ - CAUSA MELLI: Fiscalía pide 12 y 9 años de prisión para médicos del IPP.

26/09/2018
La Memoria 
LESA HUMANIDAD POR FIN JUSTICIA : Fiscalía pide 12 y 9 años de prisión para médicos del IPP

Ya al final y en la parte de alegatos del juicio de lesa humanidad que se sigue a los médicos paranaenses del IPP, el fiscal general del Tribunal Oral Federal (TOF) de Paraná, José Ignacio Candioti, pidió 12 años de prisión para el médico Miguel Torrealday; y 9 para los médicos David Vainstub y Jorge Rossi. El planteo se concretó este miércoles, cuando reclamó la inhabilitación de ejercicio profesional mientras dure la pena. Vale recordar que todos ellos fueron participes necesarios del robo de bebes durante la dictadura militar en esta provincia. En Entre Ríos y por primera vez la justicia llega a sectores civiles que colaboraron con la dictadura genocida.


En el alegato, Candioti indicó que los delitos concurren en forma real en los dos casos. En tanto, a Vainstub y Rossi los consideró partícipes secundarios. El juicio oral por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar se viene desarrollando hace aproximadamente un mes, y se investiga la desaparición del hermano mellizo de Sabrina Gullino. Ambos hijos de Raquel Negro y Tucho Valenzuela, nacidos en cautiverio, fueron ingresados como “Soledad López” y “NN López” al Instituto Privado de Pediatría (IPP).

Para el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF), Torrealday fue partícipe necesario del delito de supresión del Estado Civil de dos menores de edad, en concurso ideal con la sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años. 
A modo de recordatorio vale destacar que este proceso juzga a los socios del IPP por haber recibido a los hijos de los detenidos desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela, derivados horas después de nacer desde el Hospital Militar de Paraná; por haberlos internado, atendido y luego entregado a personas desconocidas. Todo esto ocurrió en marzo de 1978. La beba mujer restituyó su identidad 30 años después, mientras que el varón todavía no fue localizado, motivo por el cual este miércoles las partes acusadoras dejaron en claro que se trata de un crimen de carácter permanente.

El pedido de pena mayor fue para Torrealday porque los testigos lo señalan como quien tomaba las decisiones: era "una especie de gerente" y su aporte a la comisión de los delitos fue "más intenso", según el entender del fiscal.

En tanto, el abogado Marcelo Boeykens fue el encargado de formular el pedido de pena por las querellas. Fue de 15 años de prisión para los tres imputados, considerándolos a todos como coautores y con el mismo grado de responsabilidad. Se trata del máximo de años que es posible solicitar por estos crímenes.
Fuente:DiarioJunio

23 de septiembre de 2018

CAUSA MELLI: entrevista a Sabrina, su hermana restituida.

¿Dónde está el melli Valenzuela Negro?: entrevista a Sabrina, su hermana restituida

En Paraná se desarrolla el juicio oral y público a tres médicos del Instituto Privado de Pediatría (IPP) por su participación en el robo de dos bebés, una niña y un niño, mellizos, hijos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela. La niña fue dada en adopción y su identidad fue restituida en el año 2008. El niño, hoy un joven de 40 años de edad, sigue desaparecido. El Tribunal Oral y Federal de Paraná está juzgando en Urquiza 868 a los médicos Alberto Torrealday, David Vainstub y Jorge Eduardo Rossi. 
En el medio del juicio surgió la denominada pista Córdoba, que indica que el bebé pudo haber sido llevado a esa provincia, tras haber sido anotado inicialmente como NN. Por otra parte, al conocerse la información sobre la muerte del pediatra cordobés Eduardo Halac, la regional Paraná de H.I.J.O.S. afirmó que “Como no creemos en las casualidades, la muerte del pediatra cordobés Eduardo Halac nos resulta inmensamente sospechosa. Justo cuando la pista de Córdoba como posible destino del Melli Valenzuela Negro se hace pública, el médico muere de forma extraña al caer en un pozo dentro de su propiedad en esa provincia”. 
“En la clínica de la familia Halac se formaron en neonatología los socios del IPP (Instituto de Pediatría de Paraná) acusados por la retención y ocultamiento de los mellizos. Esto nos hace recordar al militar Paul Navone, que apareció suicidado en la misma provincia el día que debía prestar declaración indagatoria por estos mismos hechos”, denunció H.I.J.O.S. Paraná y reclamó que se realice “una investigación a fondo de la posible vinculación de la muerte de Halac con la apropiación del Melli”.
Sabrina Gullino es la melliza del joven que sigue siendo buscado. Ella fue dada en adopción y su identidad fue restituida en 2008. 
En Mañana imposible hablamos con Sabrina Gullino. Escuchá la entrevista acá:
¿Dónde está el melli?: con esa pregunta, se inició una campaña para visibilizar la búsqueda del hermano mellizo de Sabrina, cuya información siguen ocultando en los pactos de silencio los genocidas y partícipes civiles.

Fuente: Abuelas de Plaza de Mayo
Raquel nació el 26 de abril de 1949 en la ciudad de Santa Fe. Su familia la llamaba “Coca” y sus amigos “La Muda”. Tuvo a su primer hijo, Sebastián, junto a Marcelino Álvarez, desaparecido a fines de 1976. Tulio nació en la ciudad de San Juan el 21 de mayo de 1945. Formó pareja con Alcira Fidalgo, secuestrada y desaparecida el 4 de diciembre de 1977 en la ciudad de Buenos Aires. Tiempo después, conoció a Norma Espinosa, con quien tuvo a su primer hijo, Matías Nicolás, nacido en 1976.
Raquel militó en la JP, en el MVP, en la Agrupación Evita y en las FAR. Tulio militó en la Juventud del Partido Bloquista de San Juan y en la organización ARP en la Facultad de Derecho. Luego, ambos militaron en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban “María” y a él “Tucho” o “Marcos”.
Raquel y Tulio se conocieron en Rosario, formaron pareja y por un tiempo vivieron en Brasil. Regresaron en enero de 1978 a Mar del Plata, donde fueron secuestrados el 2 de enero, Tulio y Sebastián en la “Tienda Los Gallegos”, Raquel -embarazada de siete meses de mellizos- en la esquina de Luro y Catamarca, a dos cuadras de la tienda. Fueron llevados al CCD “Quinta de Funes”. Allí, se organizó un operativo en el que Tulio fue obligado a salir clandestinamente del país junto a represores con el fin de concretar un operativo de secuestro de dirigentes políticos en el exterior. La pareja simuló aceptar el plan, negociando la restitución de Sebastián a su familia materna.
Tulio salió del país con los represores y una vez que pisó suelo mexicano, se fugó y denunció los crímenes de la dictadura en Argentina. Permaneció en México y el 25 de mayo de 1978 estableció el último contacto con su familia. Si bien se sabe que ingresó al país en el marco de la contraofensiva, no hay exactitud acerca de las circunstancias de su secuestro. De Raquel se supo que a principios de marzo de 1978 dio a luz una niña y un niño en el Hospital Militar de Paraná. Ambos bebés permanecieron internados en la unidad de terapia intensiva de dicho hospital, y luego fueron llevados al Instituto Médico de Pediatría donde ingresaron a la niña como “Soledad López” y al niño como “NN López”. Las Fuerzas de Seguridad abandonaron a la pequeña en la puerta de un convento y fue dada en adopción a la familia Gullino. Esta información pudo obtenerse a partir de una causa iniciada en mayo de 2005 en el Juzgado Federal N° 1 de la ciudad de Paraná, a partir de una denuncia realizada por el coordinador del Registro Único de la Verdad, Guillermo “Mencho” Germano. En la causa también se presentaron como querellantes, Sebastián Álvarez, Abuelas de Plaza de Mayo y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Paralelamente, a fines de noviembre de 2008, una joven que dudaba de su identidad se presentó en la filial de Abuelas de Rosario. A los pocos días de su entrevista la joven recibió una citación de la jueza que ordenaba la pericia genética dando intervención a la CONADI en el caso. El 23 de diciembre de 2008, la jueza informó a la joven que los resultados confirmaban que era hija de Raquel y Tulio.
Raquel, Tulio y el hermano mellizo de Sabrina siguen desaparecidos.
Fuente:LaImposible