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6 de febrero de 2024

Se cumplen 15 años de la desaparición de Luciano Arruga.

06/02/2024

Se cumplen 15 años de la desaparición de Luciano Arruga


JUAN BORGES

En el año 2009 desapareció tras haber sido detenido por la policía bonaerense


Este 31 de enero se cumplieron 15 años de la desaparición de Luciano Arruga. Efectivamente en el año 2009 desapareció tras haber sido detenido por la policía bonaerense y fue hallado el 17 de octubre de 2017 de 2014 en el Cementerio de la Chacarita enterrado como NN. Al momento de su desaparición Luciano contaba con dieciséis años.


El sábado 27 de enero familiares, amigos y el Espacio Luciano Arruga realizaron una marcha y un festival para recordar al joven asesinado por la policía. Estuvieron presentes familiares, amigos y militantes populares que acompañan la causa de Luciano Arruga y luchan contra la Violencia Institucional. Acompañó artísticamente la jornada la reconocida música Sara Hebe.


Matias Bregante del Espacio Luciano Arruga nos expresó sus impresiones y explico la situación de la causa y las características del Festival recordatorio del 27 de enero.


“Este 31 de enero se van a estar cumpliendo 15 años de la desaparición, tortura y muerte de Luciano Arruga a manos de la policía bonaerense de La Matanza. Con la responsabilidad de todo el Estado argentino, de todo el arco político provincial y nacional en el encubrimiento de dicha desaparición que recuperamos después de casi 6 años. El aniversario nos rememora mucho dolor, recuerdos de todo lo vivido. La construcción de la familia de Luciano por parte de su madre Mónica, de su abuela Marta, de su hermana Vanesa y de sus hermanos Sebastián y Mauro. Junto con todos los que comenzamos a caminar alrededor de la familia en lucha. Es extrañar a Luciano una vez más, es saber y rememorar todo lo que le paso, seguir sosteniendo todos estos años esta carga de dolor y de lucha. Sin embargo seguimos reafirmando la necesidad de seguir en las calles reclamando justicia. Denunciando al Estado argentino y a la Justicia con sus fuerzas de inseguridad que día a día violentan y siguen metiendo presión social a través de la muerte y la bala en los barrios empobrecidos”.


En relación al nuevo gobierno y sus políticas represivas Matías Bregante manifestó “ La situación actual es nefasta por donde se la mire. Consideramos que Milei es un producto de todos los gobiernos anteriores, es un compendio de consecuencias y más allá de las decisiones que tome este gobierno actual es llegar a una etapa en la cual ninguno de los partidos políticos que gobernaron la Argentina nunca se propusieron dar una estocada a los grandes grupos económicos, ni tocar sus intereses contrapuestos a los populares. No se plantearon tampoco tomar medidas reales y efectivas tendientes a cambiar la situación concreta de la población, para las juventudes, las barriadas. Medidas que realmente garanticen la vivienda, la salud, la educación, el trabajo. Lamentablemente es una deuda de la democracia enorme que se sigue perpetuando en el tiempo y permite que hoy un delirante este tomando las riendas de este país. Claramente para los sectores empobrecidos no va a haber más que represión, palazos, balas y hambre. Eso es lo que proponen estos gobiernos neoliberales y hacia allí lamentablemente estamos yendo”.



Luciano Arruga


Y por último lo consultamos sobre el arribo de Patricia Bulrich al Ministerio de Seguridad: “En relación a Patricia Bulrich considero que la violencia institucional comienza desde las carencias populares como una cloaca, la falta de una salita o una escuela en un barrio. Pero lo que existe antes y a través de Bulrich es la represión estatal. Hay un Estado que diagrama y permite políticas represivas que vienen heredadas de la última dictadura y se sostienen en el tiempo. Eso no se pudo modificar con ningún gobierno. Bulrich expresa esa violencia de una manera mucho más explícita y de manera verborragica.Sin embargo hay funcionarios como Daniel Scioli que fue gobernador de la provincia de Buenos Aires cuando secuestraron a Luciano y que no hizo nada por la causa. Ese funcionario se sigue moviendo de gobierno en gobierno agarrando cargos políticos perpetuándose en el poder. Aquí hay una política estatal argentina que desde hace reproduce o mejora y perpetua las políticas de represión que se construyeron en la dictadura militar. Con otras herramientas, con la Justicia a su lado sabiendo que hoy hay más visibilidad pero hambreando y generando represión para controlar socialmente. Consideramos que no es una cuestión de figuras sino de una política de Estado”.


Agencia Paco Urondo


24 de octubre de 2023

A nueve años de la aparición del cuerpo de Luciano Arruga.

 

A nueve años de la aparición del 

cuerpo de Luciano Arruga

Por Vanesa Orieta, Resumen Latinoamericano, 23 de octubre de 2023.

El pasado 17 de octubre se cumplieron nueve años de la aparición del cuerpo de Luciano Arruga en el cementerio de la Chacarita enterrado como NN, después de más de cinco años de permanecer desaparecido. Vanesa Orieta, su hermana, reflexiona sobre la represión estatal y la violencia institucional, esas dos grandes problemáticas que desde hace años debilitan la democracia en Argentina.

El caso de Luciano hay que pensarlo dentro de una problemática que es la represión estatal y es importante también tomar el caso de mi hermano como ejemplo de un accionar que se llevó la vida de muchos pibes y pibas de los barrios empobrecidos. En estos 40 años de una democracia muy debilitada, son los pibes y las pibas de las barriadas empobrecidas aquellos que suelen ser identificados como peligrosos, criminalizados y discriminados.

Los pibes y las pibas que habitan los barrios empobrecidos son víctimas de la violencia institucional desde que nacen, por no poder acceder a una vivienda digna, a un sistema de salud que les permita tener una atención o un control en el caso de padecer enfermedades y eso también se debe a la precarización del sistema de salud y de sus trabajadores. Al mismo tiempo, todos los sistemas desarrollados o instituciones encargadas de acompañar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes a través del sistema de promoción de derechos, tienen trabajadores precarizados y esto hace que el acompañamiento al sector empobrecido desde la niñez a la adolescencia se complique.

Para que un niño, niña, adolescentemente o joven en nuestro país sufra la represión estatal necesariamente antes y de forma sistemática tuvo que haber sufrido diferentes formas de violencia institucional. Entonces la violencia institucional y la represión estatal son dos problemáticas que es necesario visibilizar, poder concientizarnos como sociedad que esto ocurre y que esto en una democracia que garantiza derechos no debería ser algo común y corriente.

Durante mucho tiempo no pudimos hacer un ejercicio saludable, crítico y dinámico de la memoria. Como sociedad no hemos comprendido la atrocidad de la violación a los derechos humanos como en el caso de mi hermano que fue desaparecido de forma forzada. Eso hizo que los discursos negacionistas y violentos se hayan instalado impunemente hoy en nuestro país y esta forma de pensarnos como sociedad tiene que ver con años de una democracia debilitada y con años de naturalización de la violencia.

No comer un plato nutrido, no poder acceder al sistema de salud, que muchas personas vivan en la calle, es extremadamente brutal y violento. Si a eso sumamos que esas mismas personas sufren situaciones de represión a través de tortura, desapariciones forzadas o fusilamientos creo que no cabe ninguna duda de que hay una responsabilidad directa del Estado a través de sus instituciones. En los casos de represión hay que señalar las responsabilidades materiales de las diferentes fuerzas de seguridad, las responsabilidades políticas de todos los gobiernos constitucionales de la era democrática y la responsabilidad judicial que son los que permiten que hacia adentro de las causas no se pueda llegar a la verdad y de este modo condenar a los responsables.

A nivel personal y también pensando esto desde la grupalidad y habiendo observado la situación en la que vive un porcentaje muy elevado de la sociedad argentina que hace tiempo están muy mal, sobre todo quiero situarme en la vida de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que sufren sistemáticamente la violencia, creo que es inimaginable para quienes ya hemos tenido un acercamiento a esa violencia poder imaginar, que eso puede recrudecer aún más. En ese sentido, creo que lo que queda de la clase media, una clase desintegrada, maltratada y desorientada tiene que tomar conciencia que -y sobre todo en este momento en donde se le exige tanto al votante- hay personas que hace años la están pasando muy mal.

Hay que reorientarnos y pensar un cambio que contemple a toda la sociedad accediendo a sus derechos más fundamentales, pero también tenemos que encontrarnos de una manera solidaria y honesta a la hora de poder pensar ese nuevo proyecto de país y para ser sinceros, honestos, solidarios y solidarias tenemos que empezar a entender que casi un 50% de la sociedad argentina viene padeciendo sistemáticamente la violencia, la explosión y el abandono por parte de los diferentes gobiernos constitucionales.

Los discursos violentos no aparecen porque sí, no se dan de la noche a la mañana, tienen que darse todo un conjunto de variables que permitan que hoy estén fuertemente instalados y eso tiene que ver con años de una democracia debilitada, de mucha violencia esparcida hacia los sectores empobrecidos y de una falta de mirada y de conciencia por parte de la sociedad en su conjunto para entender que, sí se puede estar peor, pero seguramente quienes estén peor sean los sectores medios porque los sectores empobrecidos hace tiempo que están muy mal y que pueden estar peor sin ninguna duda, pero es inimaginable para muchos de nosotros que sabemos de esa realidad pensar que pueden estar aún peor porque hoy el sufrimiento es mucho y es grande.

Ya son muchas las víctimas de la represión estatal y tenemos que entender que en democracia es inadmisible la violacion a los derechos humanos, de lo contrario, no estamos hablando de democracia sino de un sistema debilitado que intenta llegar a serlo.

Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga.

Fuente: Contrahegemonía

Fuente:RL


5 de febrero de 2023

Mónica Alegre: "Seguro pensaron ¿Quién lo va a buscar, si es un negrito?".

 

Familiares y Amigos de Luciano siguen reclamando justicia

Mónica Alegre: "Seguro pensaron ¿Quién lo va a buscar, si es un negrito?"

Pasaron 14 años del 31 de enero 2009 cuando se produjo la desaparición forzada, tortura y asesinato de Luciano Arruga quien en aquel entonces solo tenía 16 años.

Por Nicolas Parodi
Mónica Alegre, mamá de Luciano, en Lomas del Mirador en el homenaje a su hijo.. Imagen: Nicolás Parodi

Mónica Raquel Alegre orgullosa madre de Luciano Nahuel Arruga, negro, villero que se negó a robar para la policía. Pero si hubiese robado estaría acá pidiendo justicia para mi hijo con el mismo orgullo que sigo ahora”; con estas palabras Mónica decidió cerrar su discurso, recordando a Luciano en el acto que se realizó el pasado domingo en Lomas del Mirador.

Como todos los años familiares y amigos de Luciano convocaron a un acto recordatorio. Vanesa Orieta, hermana de Luciano, explica a Negrx que el acto se realiza “muy cerca de lo que fue el destacamento policial de Lomas del Mirador, actualmente un espacio social y cultural en defensa de los Derechos Humanos”. En diciembre de 2011, por la incansable lucha de familiares, amigas y amigos de Luciano, cerraron el destacamento de Lomas del Mirador y permitieron la construcción del Espacio Cultural y Social. Vanesa explica que fueron construyendo redes que les permitieron ser más que la lucha antirrepresiva y la búsqueda particular de Verdad y Justicia en la causa de Luciano.

Vanesa recuerda que “desde un primer momento denunciamos la desaparición forzada de Luciano como un hecho de criminalización y discriminación. La sociedad hace tiempo que ha tipificado, calificado a determinadas personas como peligrosas, y son aquellas a las que discrimina y penaliza, por ser negra entre otras características que encuentra como peligrosas. Es un país que se esfuerza por generar un consenso que nos una en una blanquitud. El Estado Argentino ha provocado mucha muerte a aquello que consideraba distinto, a aquello que consideraba peligroso, a aquello que consideró que no tenía que ver con los intereses propios de un Estado Nacional que lo que quiere demostrar, es más una vinculación a lo europeo y lo blanco”.

Continuando con su análisis sostiene que "la persona que sufre esa represión previamente ha sido deshumanizada, ha sido tratada como una cosa para poder avanzar en una forma tan violenta sobre el cuerpo de las personas consideradas peligrosas, consideradas distintas o que no están dentro del marco de lo que este Estado desea”. Y ante eso “las familias tienen que poder hacer un gran trabajo, visibilizando que se trata de un Estado violento que discrimina, que criminaliza y que saca la condición de humanidad para poder avanzar violentamente”.

Luciano Arruga Ilustración: Marina Muñoz

María del Carmen Verdú, referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, CORREPIdestaca que el caso de Luciano “permitió visibilizar el hostigamiento, la persecución, el verdugueo, el secuestro, la detención ilegal, la tortura y finalmente la desaparición y asesinato de un pibe de barrio por decir que no a la policía. Si bien no fue el primero, si fue el primero que tomó masividad en el reclamo por la organización de sus familiares y amigos y el impacto social que tuvo”.

Verdú a su vez destaca que es “fundamental que a 14 años la causa siga teniendo esta repercusión en todos los sectores porque acá hay organizaciones de todo tipo… y sobre todo se ve que hay mucha gente del barrio suelta, que no se olvida de Luciano y que además viene con sus propias banderas, con sus propios reclamos”.

La primera detención de Luciano se produjo en septiembre de 2008 cuando aún tenía 15 años. En las doce horas que lo tuvieron encerrado en la cocina del destacamento, lo torturaron de muchas maneras. Y Vanesa también recuerda que Luciano luego se negó a salir a robar para la policía y eso provocó su desaparición forzada. Empezaron a detenerlo sistemáticamente por negarse a robar para la Bonaerense. Lo llevaron varias veces a la comisaría, lo golpearon y amenazaron. Mónica Alegre dice, seguro pensaron: “¿Quién lo va a buscar, si es un negrito?". Y a Mónica le da “bronca saber que todos los días matan a un pibe, a una piba y que les importa una mierda la vida de nosotros”.

María del Carmen Verdú sentencia que desde los poderes del sistema no hay ningún tipo de respuesta y en cambio eso potencia la movilización y la lucha”. Como lo hacen todos los años, el próximo 17 de marzo CORREPI realizará la presentación del archivo de casos actualizado a 2022 y el informe anual de la situación represiva. En el que nos adelantan que se ve un marcado “incremento de las muertes bajo custodia, sobre todo de las muertes en cárceles, directamente ligado esto al brutal índice de encarcelamiento”. 

Luciano Arruga. Imagen: Nicolás Parodi
Fuente:Pagina12

1 de febrero de 2023

A 14 años de la desaparición de Luciano Arruga.

 

A 14 años de la desaparición de 

Luciano Arruga, el recuerdo y la lucha 

de su familia: «Los pibes son 

criminalizados y discriminados»

Resumen Latinoamericano, 31 de enero de 2023.

En un nuevo aniversario de la desaparición forzada del joven de la Matanza, su hermana, Vanesa Orieta, volvió a apuntar contra la policía bonaerense y la Justicia, a quien denuncia por «llevar una acción permanente en pos de generar impunidad».
Este miércoles 31 de enero se cumplen 14 años de la desaparición forzada seguida de muerte de Luciano Arruga, el joven de 16 años que vivía en Lomas del Mirador, partido de La Matanza, y cuyo cuerpo fue encontrado e identificado en 2014, luego de permanecer enterrado como NN en un cementerio.

En este contexto, su hermana, Vanesa Orieta, aseguró que esta fecha representa «un dolor que se repite año a año».

Además, explicó que durante este tiempo la familia y amigos del joven construyeron durante redes con otros espacios organizados que denuncian el accionar represivo. «Eso nos dio la posibilidad de canalizar el dolor a través de la lucha», señaló.

«Tambien fuimos haciendo un proceso de formación y tenemos claro sobre lo que venimos denunciando a la problematica de represión policial», agregó Orieta, en diálogo con AM750.

Y remarcó: «En un hecho de desaparición forzada de personas las responsabilidades son materiales, porque existió el accionar de la policía para desaparecer a Luciano y quitarle la vida, pero tambien hay responsabilidades judiciales y politicas«.

«Somos muy contundentes en nuestra denuncia. Todos los gobiernos constitucionales, a través de una maquinaria cada vez más dura de control y disciplinamiento, están haciendo estragos en los barrios populares, y esto se traduce en la muerte de muchos pibes y pibas de barrios empobrecidos. Mi hermano es solo un ejemplo», aseguró.

En este sentido, manifestó que, al mismo tiempo que «la pobreza golpea cada vez más fuerte» en los barrios populares, «los pibes son criminalizados y discriminados».

«La Justicia tiene responsabilidad pero no es que no avanza o está estancada, lleva una acción permanente en pos de generar impunidad», concluyó.

El 22 de septiembre de 2008, Luciano había sido torturado en el destacamento de Lomas del Mirador. Por ese hecho, en 2015, fue condenado el expolicía bonaerense Julio Torales a 10 años de prisión.

EN TUS OJOS, LUCIANO

(Un poema a catorce años de la desaparición de #LucianoArruga)

Los poetas que pisan el barro

pueden hacer llorar en el grito

de quien nunca aprendió a escuchar

de la justicia de balanza caída

y sentencia por color

condición

de esa gorra que no entendió

el NO de una visera.

En tus ojos, Luciano

que nunca quisieron ser bandera

ni pretendieron enseñar

comprendimos

que si un niño duda

el mundo estará cambiando.

Porque en tus ojos no se unieron los planetas

pero sí la conciencia

y la razón

de que los apuntados

serán siempre nuestros héroes

anónimos

pero no fugases.

En tus ojos, Luciano

que no pudimos ver en miradas

se hace abrazo el estigma del diablo

y se congela el silencio

de la condena

que no tiene firma

tiene voz

coraje

lucha

y demasiado aprendizaje.

En tus ojos, Luciano

te saluda el compromiso

el villero

el laburante

el que estudia

el artista

el soñador

el idealista

la familia

la plaza de tu barrio

los amigos

el perro de la esquina,

que a pesar de los años,

te sigue esperando.

Tu mamá

tu hermana

y los millones de hermanos

que no llegaste a conocer.

Texto de Jorge Ezequiel Rodriguez

Envio:ResumenLatinoamericano

28 de enero de 2023

El CELS pidió juicio político a los fiscales y el juez de la causa Luciano Arruga.

 

Tras 14 "sin respuestas" por parte del Poder Judicial

El CELS pidió juicio político a los fiscales y el juez de la causa Luciano Arruga 

El Centro de Estudios Legales y Sociales reiteró el pedido contra las fiscales Roxana Castelli y Celia Cejas y al juez Gustavo Banco por "estancamiento y las conductas que tuvieron durante la investigación".

Imagen: Télam

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) recordó este viernes que la causa por la desaparición y muerte de Luciano Arruga lleva 14 años "sin respuestas" por parte del Poder Judicial, por lo que volvió a pedir juicio político a las fiscales Roxana Castelli y Celia Cejas y al juez Gustavo Banco por "estancamiento y las conductas que tuvieron durante la investigación".

"La causa que debe investigar su desaparición y muerte continúa en etapa de instrucción", advirtió el organismo de derechos humanos en un comunicado y manifestó que "el juicio político a las fiscales Castelli y Cejas y al juez Banco está estancado".

El organismo recordó que ya había reclamado ese proceso y también lo hizo la familia de la víctima en 2012 y 2013: "Denunciamos y pedimos juicio político por las conductas que habían tenido durante la investigación por la desaparición de Luciano".

Luciano Arruga desapareció el 31 de enero de 2009. Tenía 16 años y vivía en Lomas del Mirador, partido de La Matanza. Su cuerpo fue encontrado e identificado en 2014, luego de permanecer enterrado como NN en un cementerio.

"La causa judicial que tiene que investigar y esclarecer su desaparición y su muerte continúa en etapa de instrucción", subrayó el CELS y sostuvo que "catorce años después, seguimos sin saber qué es lo que le pasó a Luciano esa noche".

El 22 de septiembre de 2008, Luciano había sido torturado en el destacamento de Lomas del Mirador. Por ese hecho en 2015 fue condenado el expolicía bonaerense Julio Torales a 10 años de prisión.

El pedido de juicio político por parte de CELS llegó después que la fiscal Castelli delegó la investigación en la policía de la provincia de Buenos Aires, a pesar de que integrantes de esta fuerza habían hostigado y torturado a Luciano Arruga y que la principal hipótesis de la causa es que participaron en su desaparición.

Asimismo, explicaron que la fiscal Cejas "pidió la intervención de los teléfonos de la mamá y la hermana del adolescente, Mónica Alegre y Vanesa Orieta, y de otros familiares de forma arbitraria, secreta y extendida en el tiempo.

"Recién en 2019 el sumario del pedido de juicio político concluyó. Solo la familia de Luciano y el CELS avanzamos con la acusación. La Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la provincia y la Comisión Bicameral de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios desistieron de continuar con el proceso", denunciaron desde el organismo.

Por este motivo, desde el CELS indicaron que "pidieron en varias oportunidades que se declare admisible la acusación y se realice la audiencia de juicio contra las fiscales Castelli y Cejas y el juez Banco".

"En todo este tiempo, el Estado no dio respuestas sobre el caso y sólo sumó obstáculos para acceder a la verdad y la justicia", concluyó.
Fuente:Pagina12

31 de enero de 2022

Luciano Arruga: 13 años de su secuestro y desaparición seguida de muerte.

 

La causa federal sigue abierta para determinar las razones de lo sucedido

Luciano Arruga: 13 años de su secuestro y desaparición seguida de muerte

Luciano fue secuestrado por la Bonaerense luego de haberlo amenazado. Durante años lo buscaron hasta que hallaron su cuerpo como NN. Su hermana relata los pormenores de la investigación.

Vanesa Orieta habla con Página/12 mientras prepara las actividades del nuevo aniversario de la desapararición de Luciano Arruga.. Imagen: Télam

"Se cumplen 13 años del secuestro y desaparición seguida de muerte de mi hermano, Luciano Nahuel Arruga. La causa está en instancia federal con la carátula de desaparición forzada de persona, se siguen realizando tareas de investigación para saber las razones de lo sucedido, y para la familia de Lu la denuncia sigue siendo la misma: fue asesinado por haberse negado a robar para la policía, y luego de su desaparición sufrió violencias sistemáticas". Vanesa Orieta habla con Página/12, mientras prepara las actividades del nuevo aniversario del día que cambió su vida para siempre. "Entendemos que la organización, el esfuerzo y lucha a lo largo de todos estos años nos permitió pequeños avances en esa causa tan enmarañada y atravesada por la impunidad, pero que aún así aporta claridad sobre la responsabilidad de funcionarios de las fuerzas de seguridad, del poder político y judicial", agrega. 

Como suele suceder con los familiares de víctimas de la violencia estatal, Orieta está compenetrada con cada detalle de las batallas judiciales, y denuncia que la Comisión Bicameral y la Procuración "se bajaron" del jury de enjuiciamiento, que ya lleva ocho años, contra las fiscales Roxana Castelli, Celia Cejas y el juez Gustavo Banco. En agosto de 2019 concluyó el sumario. La familia de Luciano, con el Cels (Centro de Estudios Legales y Sociales), fue la única que formuló una acusación. La Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la provincia y la Comisión Bicameral de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios decidieron no acusarlos.

Qué pasó con Luciano

Aquel sábado 31 de enero de 2009 su mamá, Mónica Alegre, se levantó temprano y ya no encontró a Luciano. Había estado hasta tarde con sus amigos a pocos metros de su casa, en Bolívar y Perú, del barrio 12 de Octubre, donde vivía con sus dos hermanos menores. Ya de madrugada, policías del destacamento de Lomas del Mirador lo detuvieron, lo golpearon y lo desaparecieron. De inmediato comenzó la búsqueda de la familia por comisarías y hospitales; presentaron un hábeas corpus que fue rechazado. 

Luego de dos semanas de incertidumbre, la DDI de San Justo intervino teléfonos y apretó a los amigos de Arruga. "Era una pantomima, no lo estaban buscando”, dijo su hermana en marzo de 2009 cuando este diario publicaba por primera vez a nivel nacional la historia de Luciano.

Poco después, con la asistencia de abogados, probaron que los policías levantaron a Luciano en la calle y que estuvo en el destacamento de Lomas del Mirador. Un testigo estuvo detenido junto a Luciano, y contó que ambos habían sido “reventados a palos”, y que “a Luciano lo mataron a golpes”. Se había cumplido la amenaza que recibió el 22 de septiembre de 2008, cuando lo detuvieron en esa misma dependencia y lo llenaron de golpes. Al liberarlo le dijeron: “Acá no te hicimos nada, negrito de mierda, si hablás terminás con un tiro en el pecho, te vamos a llevar a la Octava para que te violen”.

En mayo de 2015 se desarrolló el juicio al policía Julio Diego Torales por las torturas de septiembre de 2008 a Luciano. “Estuvo desde la una hasta las ocho de la noche incomunicado, un niño en estado de vulnerabilidad, Torales lo golpeó en el rostro y en el cuerpo, junto con otros dos oficiales. Sólo teníamos un papel de documento en trámite”, recordó Orieta en su testimonio. La falta de documentación incrementó los decibeles de la tragedia de estaban padeciendo. “En un momento se abrió la puerta de la cocina y escucho a Luciano que grita ‘Vane sacame de acá porque me están pegando", agregó. Ya en aquel momento, en la causa por el hábeas corpus Vanesa pedía que revisaran los registros de los entierros N.N. Pero nadie la escuchó.

En agosto de 2012, la familia tuvo un encuentro con el ex ministro de Seguridad Carlos Stornelli. “Tuvimos que soportar que nos gritara. Cuando dije que la Policía Bonaerense es responsable de la desaparición de Luciano, y que manda a robar a los chicos del conurbano, levantó fuerte el tono y nos dijo que bajo su gobierno no había ningún policía que cometiera delitos, que no me iba a permitir que dijera eso, en un tono amenazante. Le gritó también a uno de nuestros abogados. Nos fuimos mal, pero entendimos lo que se venía”, resumió Vanesa.

Fiscal Carlos Stornelli, ex ministro de Seguridad bonaerense.

A instancias del CELS, en 2014 la familia presentó un nuevo hábeas corpus ante la Justicia de Morón. En ese expediente a alguien se le ocurrió cotejar las huellas digitales de Luciano --que no estaban en el sistema porque nunca tuvo documentos, pero se las habían tomado en la comisaría en septiembre de 2008-- con las de los N.N. enterrados a partir del 31 de enero de 2009. Así fue cómo lo encontraron. El cuerpo había sido enterrado en el cementerio de la Chacarita como N.N. el 11 de mayo de 2009, luego de haber estado en el hospital Santojanni, donde había llegado en una ambulancia del SAME tras haber sido atropellado por un auto en la avenida General Paz, a la altura de Mosconi, la misma noche que lo secuestró la policía. Lo operaron y falleció a las ocho de la mañana del 1° de febrero de 2009. La madre y la hermana habían estado en ese hospital y nadie les informó que Luciano estaba ahí.

"Una persona tiene que estar muy desesperada para andar corriendo por la General Paz", fue lo primero que dijo Mónica Alegre. “En las fotos que había tomado el personal de la autopista, estaba disfrazado de mujer, con medibachas de nylon rotas, como quien no sabe ponérselas o como a quien se las ponen, con una vedetina rosa encima, una remera anudada, sin sus zapatillas; y un pantalón de mujer enrollado hasta por debajo de las rodillas. Esa imagen de sadismo desmesurado unió todos los datos en mi cabeza, miré al fiscal y al abogado Juan Manuel Combi y les dije ‘esto es la Bonaerense’”, dice la médica forense Virginia Créimer en el documental Quién mató a mi hermano, de Ana Fraile y Lucas Scavino. “En la reautopsia determinamos que había catorce fracturas bilaterales que habían pasado desapercibidas en esa misma morgue, y coincidían con el tiempo que había transcurrido desde que fue torturado en la comisaría hasta el momento en que desaparece”. Eran los golpes que había recibido en septiembre, cuando le tiraron encima un escritorio y un policía gordo se le sentó encima. 

Fuente:Pagina12


29 de enero de 2022

Luciano Arruga: un desaparecido (más) en democracia.

 

Luciano Arruga: un desaparecido 

(más) en democracia


Por Matias Gianfelice, Resumen Latinoamericano, 28 de enero de 2022.

A 13 años de la desaparición, seguida de tortura y muerte de Luciano Arruga en La Matanza, desde Tramas comenzamos una serie de notas sobre Luciano y la represión estatal en democracia. El accionar represivo de la bonaerense, los encubrimientos judiciales e institucionales. Una lucha que hace eco en el dolor popular.

“Parí un argentino negro que no quiso robar para la policía y estoy orgullosa de eso.”

Mónica, la mamá de Luciano, sintetiza en el dolor y en su sabiduría, el orgullo desde abajo, la dignidad de clase que le permitió a Luciano soñar otra vida y actuar en consecuencia. Dignidad que se escapa de uniformes e instituciones.

Nuestro pueblo lleva décadas de crisis sociales y económicas que han dejado a cientos de miles al costado del camino; empujando carros o revolviendo basura. En la primera década del siglo XXI Luciano, su familia, las familias de sus amigxs en el barrio 12 de Octubre en Lomas del Mirador, eran parte doliente de una desigualdad social que nos sigue abrumando.

Durante el 2008 Luciano tiene 16 años y ya sabe lo que es cartonear. También sabe y sabrá su cuerpo, lo que es la policía bonaerense en la vida de la gente pobre. Su barrio tiene desde hace un tiempo un destacamento ubicado en la zona de casas de clase media, los policías del lugar se dedican a lo que más saben: administrar el delito. En esa secuencia a Luciano y sus amigos, la policía les ofrece robar casas para ellos; obviamente con zonas liberadas y todos los contactos judiciales para salir rápido de prisión. Luciano se planta, se niega a ser esa mano de obra barata y descartable que usa la bonaerense en el conurbano. Su no, que nos pone de frente a la historia y nos interpela en la dignidad más cotidiana, será un punto sin retorno de la represión policial.

A partir de ese día Luciano no pudo volver a vivir en paz, la bonaerense no paró de hostigarlo y perseguirlo. En septiembre del 2008 lo detienen (ilegalmente) en el destacamento de Lomas, acusándolo de un robo que no había cometido, allí fue brutalmente golpeado por los policías. Lo amenazaron de muerte, mientras le pegaban en todo el cuerpo.

Una noche que pasa, un amanecer que no llega

La tarde del 30 de enero del 2009 Luciano retoma el andar por las calles de su barrio, se junta en la plaza con sus amigos y pelotean un rato. Vuelve a la medianoche a su casa, toma una campera blanca y se dirige a la casa de su hermana, Vanesa, que vive a cinco cuadras. Luciano, como cualquier pibe de barrio, camina el suyo, quizás soñando con terminar de estudiar, quizás pensando en algún amor, en su sufrido River o en el laburo que falta en una familia que pelea el plato de comida cada día. Como Vanesa no está decide volver, ir al refugio materno y quizás buscar el sueño de verano en un cemento que cruje. Vuelve por la avenida Mosconi donde se cruza con un patrullero, lo ven y lo paran. Luciano sabe que no van a dejar de molestarlo, la osadía de ser digno, la entereza de no querer robar para los más ladrones de los ladrones se paga caro. Lo cachean, lo verduguean pero lo dejan seguir. Luciano enfila derecho para su casa, sabe que debe salir de la avenida. Mientras tanto los chacales lo siguen de cerca.

Sin las luces de la avenida, los policías lo paran en la esquina de la plaza, en Perú y Pringles. Ya era la madrugada del 31 de enero de 2009, ya era la hora del infierno. Dos testigos ven como un chico de campera blanca es subido a la fuerza a un patrullero del destacamento de Lomas. En ese centro del horror, un testigo ve como Luciano cuelga de una reja, atado, ensangrentado y totalmente golpeado por los policías. Luego su cuerpo queda en el piso, sus 16 años llenos de vida son pisoteados por asesinos de uniforme y salario estatal; cae sobre el cuerpo de un negro villero del conurbano bonaerense toda la doctrina de seguridad nacional, todo el odio de clase y las sobras humanas descartables de un sistema que expulsa primero, para torturar después.  

Fuera la dictadura, viva la ¿democracia?

Desde aquella madrugada del 31 de enero y hasta octubre del 2014 no se supo nada de Luciano. Era un desaparecido más en democracia. Y decimos más, porque debemos poner el énfasis en la continuidad y no verlo como una excepcionalidad. Desde 1983 hasta hoy se contabilizan más de 200 personas desaparecidas por el accionar represivo del Estado democrático burgués argentino. La lucha familiar, social y política llevó a que se pudiera dar con el cuerpo de Luciano en 2014, enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita, luego de pasar por el hospital Santojanni. Sumado al pésimo accionar del poder judicial, encarnado en las primeras semanas por la fiscal Roxana Castelli quien durmió la causa en los primeros 35 días claves. Todo un aparato represivo, mentiroso y corrupto que asoma en todas las instituciones estatales, todo ese aparato contra un pibe de 16 años, contra una familia que lucha, contra una clase social que recibe sobre sus cuerpos y sus conciencias toda la violencia y desigualdad que el capitalismo local impone.

La afirmación que se vuelve pregunta ante tantos casos como el de Luciano (Foto: InfotaxiCórdoba.com.ar)

Los nombres de la impunidad

Al ya enunciado nombre de la fiscal Roxana Castelli, sumamos el de los 8 policías informados y pasados a disponibilidad: Sotelo, Borrego, Herrera, Vázquez, Fekter, Márquez, Díaz y Zeliz. En la causa por las torturas y agresiones sufridas por Luciano en la detención ilegal de septiembre del 2008, fue sentenciado el policía Torales, hasta ahora único detenido vinculado al caso Luciano Arruga.

Por último no es menor denunciar a los responsables políticos, que tenían bajo sus órdenes a la policía bonaerense y que sistemáticamente le negaron la palabra a la familia de Luciano: el ministro de seguridad bonaerense Casal, el intendente de La Matanza Fernando Espinosa y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.

13 años de una lucha que no cesa

Pensar a Luciano es pensarnos como generación, es pensar el mundo real que viven millones de personas en los barrios. Pensar a Luciano es la conciencia de sobrepasar su nombre, de no permitirnos aislarlo ni aislarnos de una realidad social y política que no conoce de grietas mediáticas ni de locos que se les fue la mano. Hay una cantidad y continuidad de casos en esta democracia burguesa que aterra: las fuerzas represivas siguen deteniendo ilegalmente, torturando, desapareciendo y matando pibes y pibas, laburantes, estudiantes, personas de nuestra clase social trabajadora. Hay una represión y control social que se vuelca violentamente sobre los sectores más pobres de nuestra sociedad. Hay impunidad política y judicial para ese accionar. Hay complicidad y mentira mediática para justificar y convencer. Pero hay también Monicas y Vanesas, hay familiares y amigxs de Luciano y de cada persona que nos arrebatan, hay organizaciones políticas, sociales, de derechos humanos, que se organizan, que van al frente y luchan por la verdad y en contra de toda esa violencia y represión estatal. Hay una continuidad que se basa en la dignidad, es como ese abrazo de Norita a Mónica en cada festival por Luciano; es saber que el pibe de sonrisa pícara nos seguirá mirando con alegre rebeldía debajo de su visera.

Este domingo 30 de enero a las 18 horas, nos concentramos en Av General Paz y Mosconi para seguir exigiendo justicia por Luciano.
Por el y por todxs lxs pibes que las fuerzas represivas castiga, tortura, mata y desaparece.

Fuente: Tramas

Envio:RL

26 de septiembre de 2019

Intenso documental de Ana Fraile y Lucas Scavino: "¿Quién mató a mi hermano?": el caso Arruga.

26 de septiembre de 2019
Intenso documental de Ana Fraile y Lucas Scavino
"¿Quién mató a mi hermano?": el caso Arruga
La que se hace la pregunta del título es Vanesa Orieta, hermana mayor de Luciano, protagonista y portadora del punto de vista desde el que se narra la película. 
Por Horacio Bernades
Los realizadores administran la información como lo haría un film policial. 

¿Quién mató a mi hermano?        7 puntos

Argentina, 2019.
Dirección y guion: Ana Fraile y Lucas Scavino.
Duración: 88 minutos.
Estreno de hoy en el cine Gaumont, Cinema City Gral. Paz y salas del interior del país.
Signo de una puesta en cuestión del funcionamiento del sistema judicial, la “escena de juicio” se va haciendo familiar en el documentalismo argentino. En Los cuerpos dóciles (2015), un abogado defendía a tres acusados del robo a un comercio. En Toda esta sangre en el monte (2018) se celebraba el juicio a un sicario, autor de la muerte de un militante territorial por encargo de un terrateniente. En ¿Quién mató a mi hermano? el juicio es contra un grupo de policías que habrían secuestrado, maltratado y hecho desaparecer a un adolescente de Lomas del Mirador. Se trata de Luciano Arruga, desaparecido en democracia. Dirigida por Ana Fraile y Lucas Scavino¿Quién mató a mi hermano? reconstruye el caso con material en vivo y relatos de familiares, vecinos, amigos, especialistas en criminología y militantes a favor del esclarecimiento. El relato es claro, ordenado, compacto e intenso.
La que se hace la pregunta del título es Vanesa Orieta, hermana mayor de Luciano, protagonista y, como el título sugiere, portadora del punto de vista desde el que se narra la película. Menudita pero aguerrida, Orieta impresiona desde un primer momento por su claridad conceptual, la articulación de su discurso y su evidente tesón. Da la sensación de ser el principal estorbo para los policías acusados y será, hasta el final, quien lidere el movimiento por la resolución del crimen. Orieta es capaz de concurrir ante una comisión de la Cámara de Diputados y acusarlos de, por lo menos, ineficiencia en el esclarecimiento. O de señalar directamente hacia la Gobernación de la Provincia. Una vez más una mujer lidera la lucha contra el sistema criminal, como viene ocurriendo desde 1976 con las Madres de Plaza de Mayo.
Fraile y Scavino administran la información como lo haría un film policial, clarificando, con oportunas placas, una cronología que en ocasiones retrocede. El relato se va armando como un rompecabezas. En setiembre de 2008, el policía Diego Torales atiende en la comisaría a Vanesa y a la mamá de Luciano, Mónica Alegre, de mala manera y negando información. De pronto, detrás de una puerta asoma el detenido, y después de eso se oyen gritos y golpes. La policía de la zona acosaba a Luciano. Querían que robara para ellos, práctica común en la Bonaerense de Zona Oeste. Lo liberan, pero el último día de enero del año siguiente, Luciano desaparece. No se sabe más nada de él. Supuestamente nunca estuvo en el Destacamento de la zona y por lo visto no hay fiscal dispuesto a averiguar a fondo. Fin del asunto. Salvo que allí aparecen Pablo Pimentel, abogado de la APHD, Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, de Madres. Demasiado nombre, demasiada fama, demasiado peso para que la policía y la Justicia sigan pateando la pelota al costado. La causa se activa. Y llega la reacción: el auto de Vanesa aparece incendiado, se multiplican las amenazas a testigos y hasta se produce un secuestro.
En este momento la causa está abierta. La familia y amigos no están dispuestos a conformarse con presuntas soluciones, como el desplazamiento de ocho responsables, reincorporados más tarde en otras jurisdicciones, o la condena de Torales a diez años de prisión. Quieren llegar hasta la resolución final del caso, acusan al Estado de omisión o complicidad. ¿Quién mató a mi hermano? es, así, la narración de un proceso en tránsito. Una película concluida, un caso inconcluso.
Fuente:Pagina12