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13 de noviembre de 2023

En busca de restos de huelguistas fusilados en la Patagonia Rebelde.

 Convenio

En busca de restos de huelguistas fusilados en la Patagonia Rebelde

En la ciudad de Buenas Aires, el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Secretaría de Estado de Derechos Humanos, concretó la firma de un convenio de Cooperación con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). 

  • 12/11/2023
La firma de dicho convenio abre las puertas a la posibilidad de un avance significativo dentro de la causa de los delitos perpetrados durante los hechos conocidos como las Huelgas Patagónicas 1920-1921, para luego constituirse como parte querellante para el impulso de la investigación y eventual realización de Juicio por la Verdad.

Cabe destacar que el EAAF es una de las más prestigiosas organizaciones en el mundo, contando con una exhaustiva trayectoria en la exhumación, identificación, toma de muestras masivas, análisis de ADN a gran escala, en materia de violaciones a los derechos humanos.

En la oportunidad, la ministra de Desarrollo Social, Belén García; junto a la secretaria de Estado de Derechos Humanos, Nadia Astrada, suscribieron el mencionado acuerdo. En representación del organismo nacional participaron, la Coordinadora del Laboratorio de Antropología del EAAF, Analía Simonetto; y Silvana Turner, Antropóloga del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Fuente:TiempoSur


13 de julio de 2023

Juicio por los peones fusilados en la Patagonia.

 

JUSTICIA POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

Juicio por los peones fusilados en la Patagonia: empiezan a declarar familiares de los asesinados en 1920 y 1921

Este jueves se abre la etapa testimonial en el Juicio por la Verdad en la causa conocida como la "Patagonia Rebelde", en donde se investigan los delitos de lesa humanidad por los 1.500 fusilamientos ocurridos en las estancias de Santa Cruz durante 1920 y 1921.

12-07-2023


Este jueves el Fiscal Federal de Caleta Olivia, Lucas Colla, comenzará a tomar declaraciones testimoniales a familiares y querellantes en la causa judicial que investiga los delitos de lesa humanidad durante los años 1920 y 1921 en diferentes estancias de Santa Cruz cuando el ejercito militar fusiló a 1.500 peones rurales que pedían mejores condiciones de trabajo.

El primero de los testimonios será el de Mercedes Carrizo, hija de Aurora López, y nieta del peón rural Alejo López, asesinado en la zona de Jaramillo-Fitz Roy, junto a Facón Grande, por las tropas del Ejército Argentino.

La próxima semana será el turno de Néstor Dafinotti, nieto del dirigente sindical Albino Argüelles, muerto cuando se disponía a dialogar con las fuerzas militares, y de Tomás Ruggero, bisnieto de Pura Fernández.

Entre las pruebas colectadas para la apertura de la investigación, la fiscalía pudo acceder a los legajos originales de varios de los jefes militares, en donde se reconocen los hechos relatados por el historiador Osvaldo Bayer en sus libros sobre “la Patagonia Rebelde”, como así también a una serie de documentación original que durante años estuvo sin ser consultada.

Para tomar declaración a Mercedes Urrea, el fiscal Colla se trasladó a la localidad de Mercedes. La nieta del peón de estancia Alejo López es parte de la querella presentada por la doctora María José Román, impulsada por la senadora Ana María Ianni, quien colaboró con parte de su equipo con los familiares de los fusilados.


El 7 de diciembre de 2021, a 100 años de la fecha que conmemora los fusilamientos, la provincia de Santa Cruz anunció que acompañaría como querellante ante la Justicia la denuncia presentada por Mercedes, para declarar delitos de lesa humanidad a los asesinatos masivos durante las Huelgas Patagónicas. La gobernadora Alicia Kirchner lo anunció durante el acto en conmemoración del centenario de la "Patagonia Rebelde", donde 1.500 huelguistas rurales fueron fusilados cuando luchaban por mejores condiciones laborales.

La Justicia comenzó un titánico trabajo de recolección de pruebas, con la participación del Ministerio de Defensa de la Nación, el Ministerio de Justicia, la Secretaría de Derechos Humanos y el Archivo Nacional de la Memoria.

En diciembre del año pasado, el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos de la UNESCO y la Nación Argentina (CIPDH-UNESCO)  exhortó a la Justicia Federal a que tome las medidas para apurar la causa iniciada para investigar lo sucedido con los obreros rurales, a través de una nota firmada por Fernanda Gil Lozano, directora Ejecutiva del organismo.

En abril de este año se supo que el Equipo Argentino de Antropología Forense estaba buscando los restos para identificar a los fusilados de las huelgas patagónicas

Fuente:LaOpinionAustral


20 de abril de 2023

Destacan la importancia de esclarecer los hechos de la Patagonia trágica-

 

Destacan la importancia

Esclarecer los hechos de la Patagonia trágica

La semana pasada se presentó el proyecto de búsqueda de los restos de los obreros fusilados durante la Patagonia Rebelde, conocidas como las Huelgas Patagónicas de 1920 y 1921. Integrantes de las comisiones por las huelgas en la provincia brindaron su opinión a TiempoSur.

·        19/04/2023



Tal como informáramos durante el fin de semana, el pasado día viernes, la gobernadora Alicia Kirchner recibió al equipo Argentino de Antropología Forense y al Presidente del Archivo Nacional de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, con el objetivo de analizar la construcción del Proyecto de búsqueda de los restos de los obreros fusilados durante la Patagonia Rebelde.

El equipo de profesionales que visitó la ciudad contó con la participación de Silvana Turner, del Equipo Argentino de Antropología Forense, quien en diálogo con Tiempo Fm, remarcó que se trató de una primera visita en la cual presentaron la intención de avanzar, desde el área, con un aporte técnico que desarrolle investigaciones vinculadas al fusilamiento de huelguistas durante los años 1920 y 1921. “A partir de nuestra experiencia, la intención siempre es, desde las herramientas que da la antropología y la arqueología, aportar a la búsqueda y a la identificación de personas”, manifestó.

De esta manera se dará continuidad a un proceso que viene impulsado por parte de la Secretaria de Derechos Humanos junto a las áreas de gobernación provincial desde hace un tiempo, y tiene que ver con esclarecer los hechos de la Patagonia trágica.

Juan Villalba, se ha desempeñado durante muchos años en el archivo de Puerto Santa Cruz y en la biblioteca local, donde ha estrechado lazos con la historia de la huelga en la localidad. Consultado sobre la información trascendida respecto a lo que podría ser el inicio del trabajo forense, indicó: “Estuve siempre a favor de la restitución, desde cuando fue en su momento 2008, 2011, la restitución de restos de comunidades originarías, donde Puerto Santa Cruz fue pionera, y por supuesto ahora con lo que podría ser la búsqueda de los huelguistas fusilados, porque la mirada a favor es un componente más de la historia, para revisar la versión oficial, que solo escriben los que ganan”, y remarcó: "Esto siempre debe ir en  búsqueda de la verdad y fortalecer nuestra identidad. Es un tema del cual se comenzó a hablar no hace mucho, hace unos 10 o 15 años, antes de eso no se hablaba de la huelga. Es el puntapié, es un tema en que casi no existen posiciones en contra”.

Respecto a los anuncios expresó: “Lamentablemente llega muy tarde, y también hay que hacerse cargo de esto. Con la vuelta de la democracia fue Purichelli quien se negó al debate de las huelgas y que el libro de Bayer sea utilizado en las escuelas. Es tarde, pero importante”.

Por su parte, también en diálogo con nuestro medio, Franco Magno, integrante de la Comisión Huelgas de Comandante Luis Piedra Buena, sostuvo que: “Es una excelente noticia esta iniciativa que tuvo el Gobierno provincial, el Estado nacional, junto al Equipo Argentino de Antropología Forense. Me pone contento como miembro de la comisión por la memoria y la verdad de Paso Ibáñez (Cte. Luis Piedra Buena), creo que es muy importante recordar que en esos tiempos fuimos marcados por estos hechos trágicos”.

“En materia de investigación de historia y preservación de este patrimonio histórico, teniendo en cuenta la importancia de paso Ibáñez en los sucesos”, resaltó.

En otro tramo de la nota, puso en valor la participación activa que tienen junto a la comunidad en temas referidos a las huelgas. Por estas horas analizan la presentación de un proyecto, el cual sociabilizarán próximamente, para modificar el nombre de la calle José Menéndez por el de Osvaldo Bayer. “Pequeños proyectos que hacen que no pierdan este patrimonio”, concluyó.

En tanto Ernesto Zippo, integrante de la Comisión por las Huelgas de Rio Gallegos, explicó que: “Consideramos que en general no está mal que se busquen los restos, aunque quizás es un poco tarde, pensando en Aurora López, quien reclamaba hasta el 2019, cuando falleció, que el Estado busque los restos de su padre. Falleció sin poder encontrarlos y el Estado tuvo demasiado tiempo”, aunque remarcó: “Aún así no está mal porque es necesario encontrar los restos, pero también la pregunta que nos hacemos es qué se piensa hacer. El tema es hacia dónde vamos con esas investigaciones y si se va a buscar un verdadero juicio y castigo”.

“Deberían estar involucradas las organizaciones que durante mucho tiempo mantuvieron viva la historia de las huelgas”, cerró.

Fuente;TiempoSur

25 de noviembre de 2021

La Patagonia trágica, de lesa humanidad.

 

Se presentó un proyecto de ley para investigar los fusilamientos que reveló Osvaldo Bayer

La Patagonia trágica, de lesa humanidad

Adolfo Pérez Esquivel, Horacio Pietragalla, Esteban Bayer, hijo de Osvaldo, y la senadora Ana María Ianni, presentaron ayer la inciativa. 

Por Karina Micheletto
Marcha de peones rurales en Puerto Santa Cruz, en 1921.

A cien años de los crímentes de la Patagonia Trágica, un proyecto de ley busca declarar delitos de lesa humanidad a las matanzas ejecutadas para reprimir aquellas huelgas históricas en la provincia de Santa Cruz, entre los años 1919 y 1922. Fueron ejecutadas desde el Estado para acallar aquella Patagonia rebelde que Osvaldo Bayer develó, y a la que le puso el cuerpo, corazón y militancia, hasta su muerte. El miércoles, en el salón Illia del Senado, el periodista Esteban Bayer, hijo de Osvaldo, fue uno de los que participó de la presentación del proyecto de ley. Con él estuvieron el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, la senadora por el Frente de Todos Ana María Ianni, autora del proyecto, Andrés La Blunda, director de la Casa de Santa Cruz, en representación de la gobernadora Alicia Kirchner

Por zoom, siguieron el evento integrantes de la Comisión de la Memoria y las mesas patagónicas de memoria que vienen trabajando desde hace años en este tema, y que impulsaron también la concreción de este proyecto. También el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien fue terminante al poner en relación esta matanza con el presente más urgente: "No estamos aquí hablando de pasado, estos son temas de una actualidad estricta. El problema fueron y siguen siendo los intereses económicos, la propiedad de la tierra", expresó recordando el reciente asesinato del joven mapuche Elías Garay en Río Negro, la ley de emergencia territorial indígena, y la idea de la ley de propiedad comunitaria indígena, que plantea la posibilidad de escriturar tierras a nombre de comunidades.

Huelguistas detenidos, antes de ser fusilados.


Lesa humanidad

La declaración de lesa humanidad a los fusilamientos y desapariciones forzadas no sólo sería un gran avance simbólico en el proceso de memoria, verdad y justicia para un hecho que quedó suspendido en la historia argentina, y al que nunca se volvió hasta la investigación pionera de Bayer. 

El proyecto propone además la creación de una Comisión Bicameral Investigadora para la Determinación de la Verdad Histórica, que trabajará en documentos, testimonios, archivos, para completar una investigación que aún tiene muchas puntas abiertas. Y en especial para finalmente esclarecer el destino de los restos de las víctimas, esa parte de la historia aún borrosa que los familiares aún siguen reclamando esclarecer.  

"Esa es una deuda que tiene el Parlamento para con las víctimas --advierte Esteban Bayer en diálogo con Página/12--. Pocas semanas después de los fusilamientos hubo diputados que pidieron una comisión investigadora, pero entonces la mayoría votó en contra, y todo quedó suspendido. Desde entonces jamás se investigó nada, el crimen quedó oculto y desconocido, hasta la investigación de Osvaldo", observa, nombrando de ese modo a su padre. 

"¿Qué hubiera pasado si en aquel momento se hubiese formado una comisión investigadora y se hubiese hecho un Nunca Más?", plantea Bayer hijo. Aun asumiendo lo imposible de la hipótesis contrafáctica, imagina que "podría haber sido un cambio fundamental en el quehacer democrátivo de nuestro país".

Presentación en el Senado.


Patagónicos rebeldes

Ianni definió la inciativa como "una tarea de patagónicos rebeldes". Recoró que su primer acto como funcionaria pública ocurrió siendo Secretaria de Turismo del Calafate, cuando se inauguró el cenotafio en la estancia Anita de El Calafate, donde se perpetraron las más grandes matanzas. "Allí levantamos no un monumento frío, sino una invitación a trabajar por la memoria, la verdad y la justicia. Con el acuerdo de sus dueños, esa estancia hoy es un sitio de memoria y un lugar de investigación", precisó.   

La fundamentación del proyecto de ley recuerda que "apenas desembarcó en el territorio de Santa Cruz, el teniente Héctor Varela declaró la Ley Marcial, imponiendo el fusilamiento de un número variable, de entre 500 y 1500 peones y obreros rurales, durante el tiempo que permaneció allí". 

Los grandes fusilamientos en la estancia La Anita tuvieron lugar el 7 y 8 de diciembre de 1921, y de inmediato se desató "la cacería de huelguistas" entre localidades como Puerto Santa Cruz y Puerto Deseado, donde continuaron las matanzas.

La Patagonia rebelde, de Héctor Olivera.


Doble vara

Para Horacio Pietragalla, los hechos aberrantes cometidos hace un siglo siguen exponiendo la "doble vara de la Argentina": "Cuando quedan millones de hectáreas en manos de extranjeros, nadie se horroriza; cuando vemos una comunidad originaria que toma parte de sus tierras en base a un reclamo historico, son delincuentes", compara. "Lo que hay hoy y lo que hubo en Santa Cruz un siglo atrás son conflictos de intereses. Eso fue lo que originó esta y todas las masacres de la historia argentina, incluida la última dictadura militar", analiza.

El funcionario recordó la visita que hizo a "El Tugurio", la casa de Bayer, antes de ir a Santa Cruz y concretar una serie de señalizaciones en conjunto con las mesas de memoria provinciales.   

Pérez Esquivel y Esteban Bayer, en un homenaje a Osvaldo. Imagen: Sandra Cartasso


Osvaldo Bayer, el pionero 

El nombre de Osvaldo Bayer resonó fuerte y celebrado en el Senado. Es que esta ley aparece también como un reconocimiento al trabajo empecinado del historiador, relegado en su momento por la academia, y sin embargo determinante para el conocimiento de la historia argentina. 

Un trabajo que, como recordó su hijo en la presentación, le costó mucho: las amenzas de muerte, el exilio suyo y de su familia, la prohibición y quema pública de sus libros, la prohibición de la película, la interrupción de su investigación (con un cuarto tomo que terminó publicando en Alemania).  

Las huelgas fueron abordadas por primera vez de forma integral por el historiador y periodista en los cuatro tomos de Los vengadores de la Patagonia Trágica, editados en la década de 1970 y reimpresos con el nombre de La Patagonia Rebelde, tomando el nombre de la película de Héctor Olivera, de 1974.

Hoy ese trabajo sigue demostrando su potencia pionera, y es punto de partida para lo que resta investigar.  

Fuente:Pagina12

17 de agosto de 2014

A 94 AÑOS DEL INICIO DE LAS HUELGAS QUE DIERON PIE A "LA PATAGONIA TRÁGICA".

17 de Agosto de 2014
A 94 años del inicio de las huelgas que dieron pie a "la Patagonia trágica"
Una masacre obrera con sed de revancha
El teniente coronel Varela comandó la ejecución de 1500 trabajadores rurales en la provincia de Santa Cruz. Ello derivó en un trepidante cruce de venganzas.  La epopeya del dirigente anarquista ruso, Germán Boris  Wladimirovich.
Por Ricardo Ragendorfer
Una masacre obrera con sed de revancha
Enemigo público en exhibición - Tras su captura en Misiones, Wladimirovich (en círculo) fue obligado a posar con el gobernador y los policías que lo capturaron.

Hace exactamente 94 años –el 17 de agosto de 1920– estallaron en Santa Cruz las primeras huelgas de los obreros rurales; así se inició la lucha que pasaría a la historia como "La Patagonia trágica". Ya se sabe que esa epopeya derivó en un río de sangre, luego de que tropas del Ejército enviadas desde Buenos Aires por el presidente Hipólito Yrigoyen fusilaran a 1500 peones. El responsable operativo de la masacre fue el teniente coronel Héctor Benigno Varela.

Ese acto había potenciado su carrera. A modo de retribución, fue designado director de la Escuela de Caballería de Campo de Mayo. Ejerció el cargo hasta el 27 de enero de 1923. Aquel día fue ejecutado frente a la puerta de su hogar, en la calle Fizt Roy 2461, de Palermo, por el anarquista alemán Karl Gustav Wilckens. Este era un hombre muy expeditivo: le arrojó una bomba al militar, antes de prodigarle cuatro tiros.

Lo cierto es que dicho ajusticiamiento fue el primer eslabón de un trepidante intercambio de venganzas. Una trama de pasión y muerte que merece ser evocada.  
 
EL NACIONALISTA ENARDECIDO. Aquel tipo avanzó resueltamente hacia un sector de celdas situado en el ala este de la Penitenciaría Nacional. Fue curioso que nadie reparara en él, puesto que su uniforme –mucho más pulcro que el de otros guardias– le quedaba holgado. La visera del birrete ocultaba sus facciones. Y su tranco era marcial, al igual que el modo con el que sostenía el fusil Mauser. Poco antes, durante el cambio de turno, había ingresado por el enorme portón de la avenida Las Heras, mezclado entre otros carceleros a punto de iniciar su franja de servicio. Y, ahora, tras internarse en un angosto pasillo, se detuvo ante las rejas de un calabozo. Su único ocupante dormía sobre un camastro de cemento. Al rato, retumbaría entre los muros el inequívoco sonido de un disparo. Era ya la madrugada del 15 de junio de 1923.

La siguiente escena transcurrió durante la mañana de aquel mismo viernes, en el despacho de un jefe policial apellidado Conti.

"He sido subalterno y pariente del comandante Varela. Acabo de vengar su muerte", declamó el hombre sentado frente a él. Sobre la pechera del uniforme lucía una salpicadura de sangre ajena.

El comisario no tardó en asociar ese apellido con los sucesos ocurridos dos años antes en la provincia de Santa Cruz.

"Acabo de vengar su muerte", repitió el hombre de la casaca ensangrentada. El comisario lo observaba con una expresión comprensiva.

Aquella tarde, el diario Crítica saldría con una tirada de 500 mil ejemplares y el siguiente titular: "Wilckens fue cobardemente asesinado en la Prisión Nacional". La cobertura del hecho incluía –en exclusiva– la identidad del asesino: Jorge Ernesto Pérez Millán Temperley, de 26 años.

Se trataba de un muchacho de abolengo, muy católico y nacionalista. Ello lo llevó a enrolarse en la Liga Patriótica, el grupo de choque de ultraderecha  que encabezaba Manuel Carlés. Desde sus filas, Pérez Millán participó con ahínco en la represión desatada durante la Semana Trágica de 1919. Luego se enroló en la policía para solicitar –en 1921– su traslado en comisión a la provincia de Santa Cruz. Y sería allí en donde actuó bajo las órdenes de Varela. Aunque no con demasiada fortuna: durante un enfrentamiento con los huelguistas resultó herido en una nalga. Tal percance le proporcionaría una módica celebridad, ya que en marzo de ese año el diario La Razón publicó una entrevista suya, donde relataba su martirio. A la vez pidió la baja en la fuerza policial. De regreso en Buenos Aires, se incorporó otra vez en la Liga Patriótica.

Crítica, ya en su edición del 15 de junio, deslizó que la muerte de Wilckens, lejos de ser una iniciativa individual, había sido una operación gestada en las entrañas de la milicia encabezada por Carlés.
Un ejemplar ya amarillento de ese diario llegó dos años después a la cárcel de Ushuaia, escondido entre las ropas del anarquista irlandés Lian Balsrik.

Su celda estaba junto a la de otro ácrata, cuyo estado físico era penoso: pese a tener 57 años, parecía un anciano y, debido a los castigos recibidos luego de su detención, las piernas se le habían paralizado. Su nombre era Germán Boris Wladimirovich.

Este no ocultó su consternación ante la muerte de Wilckens, a quien había conocido años atrás. Tanto es así que solía leer una y otra vez la noticia de su asesinato publicado en el viejo tabloide traído por Balsrik, quien, además, le relató la continuidad de la historia: las influencias de Pérez Millán, junto con una dudosa pericia psiquiátrica, le evitaron ser imputado; en vez de ello, logró que lo alojaran en el Hospicio de las Mercedes. Allí estaba a salvo de un posible atentado contra su vida.

Wladimirovich blasfemó por lo bajo.

Lo cierto es que, a partir de entonces, su conducta cambió por completo: al principio, sólo fue un desequilibrio nervioso. Pero ello después derivaría en la locura más absoluta. Semejante cuadro impresionó a presos y carceleros por igual. Nadie llegó a imaginar que era el primer paso de un ajuste de cuentas.

EL ANARQUISTA IRREDUCTIBLE. Wladimirovich –al igual que Pérez Millán– era un muchacho de abolengo; había nacido en 1876 en el seno de una aristocrática familia rusa. Al cumplir los 20 años rompió con ella al formar pareja con una obrera revolucionaria. Y completaría sus estudios de médico y biólogo. Pero, con la excepción de una cátedra dictada en Suiza, jamás ejerció su profesión. En cambio, se volcaría a la acción política, primero en las filas de la socialdemocracia. En 1904 fue uno de los delegados rusos en el Congreso Socialista de Ginebra. Allí llegó a polemizar con Lenin y Trotski. Ello, junto con el fracaso de la revolución de 1905, lo llevaría hacia el anarquismo. Por entonces ya era autor de tres libros de sociología, además de ser un agudo propagandista. Hablaba alemán, inglés, francés y español con suma fluidez. Años después, la muerte de su mujer lo sumió en una aguda depresión que solía mitigar con litros de vodka. Y luego de donar su casa de Ginebra a una organización anarquista local, llegó al país en 1909. Primero vivió en Santa Fe, antes de trasladarse al Chaco, en donde se dedicó exclusivamente a efectuar exploraciones geográficas del territorio. En 1919 arribó a Buenos Aires.

Los anarquistas del Río de la Plata –en virtud de la prestigiosa trayectoria de Wladimirovich en los círculos revolucionarios europeos– lo recibieron como a un héroe. Y él volvió a lanzarse de lleno a la actividad política. La Semana Trágica lo sorprendió mientras organizaba un comité de base en el barrio de Chacarita.

Entonces, se puso al frente de la resistencia contra la represión. Pero el precario sentido de la disciplina que evidenciaban los cuadros que él mismo había formado, le causó un enorme desaliento. Eso lo llevó a saltar de la política de masas al bandolerismo expropiador. Y sería un precursor en la materia.

En el anochecer del 19 de mayo de 1919, Wladimirovich y dos compañeros –el ruso Andrés Babby y Luis Chelli– asaltaron a un tal Pedro Perazzo, quien regenteaba una próspera agencia de cambios, cuando descendía con su esposa de un tranvía en una esquina de Belgrano. El repliegue de los atracadores fue desaforado y funesto; su saldo: un vecino herido y un vigilante muerto.

Babby y Chelli fueron atrapados poco después en una pensión de la Avenida Corrientes. Boris, en cambio, cayó en la ciudad misionera de San Ignacio. En esa ocasión, se convirtió en una atracción pública, ya que el gobernador provincial, sus ministros y el jefe de la policía local acudieron a su celda para fotografiarse con él. Meses después, fue condenado a perpetua y trasladado a Ushuaia.

Ahora, hecho un guiñapo, había encontrado su última razón para vivir. La presunta locura del recluso alarmó cada vez más a las autoridades de la cárcel. Y luego de que los forenses certificaran el carácter irrecuperable de su dolencia psíquica, se dispuso su regreso a Buenos Aires para internarlo en él único manicomio que contaba con un pabellón penitenciario: el Hospicio de las Mercedes, más conocido como El Vieytes, por el nombre de su calle.

La primera parte del plan de Boris había concluido con éxito.

Sin embargo, su nuevo lugar de residencia lo impresionaba de sobremanera; en especial, una placa de bronce adosada en su pabellón: "Al Dr. Lucio López Lecube, fallecido el 7 de febrero de 1921 en el cumplimiento del deber". Era un psiquiatra que murió degollado con el mango de una cuchara afilada por un paciente. El facultativo –según dicen– era muy duro con ellos.

Boris se fue integrando a ese medio con normalidad.

Después logró que alguien desde afuera le trajera un revólver. Y no tardó en localizar el sector en el que permanecía el asesino de Wilckens. Pero grande fue su desazón al saber que Pérez Millán se encontraba aislado del resto de los internos, en un coqueto departamento del primer piso. Aun así hallaría el modo de llegar a él: la llave fue Esteban Lucich, un loquito pequeño y jorobado que, por gozar de la estima del personal, tenía libre acceso a todos los sectores del hospicio. Boris, haciendo gala de sus dotes persuasivas, lo ganó para su causa. De esta manera, Lucich se convirtió en su brazo ejecutor.

El 9 de octubre de 1925, Millán leía una carta enviada por su amigo Carlés; en ese instante, arma en mano, irrumpió su matador.  Sus únicas palabras fueron: "¡Esto te lo manda Wilckens!" Entonces retumbó entre los muros el inequívoco sonido de un disparo.

Pérez Millán moriría tras una breve agonía.

Wladimirovich pasaría a mejor vida unos años después.

Había ganado su última batalla.

El ajusticiador - El ácrata alemán Karl Gustav Wilckens había emigrado a Nueva York y, luego, perseguido por sus actividades políticas, huyó a Buenos Aires. Fue obrero y periodista. Tras ejecutar al "carnicero de la Patagonia", esgrimió la siguiente justificación:  "La venganza es indigna en un anarquista. Intenté herir en Varela al ídolo desnudo de un sistema criminal."

El fusilador - El teniente coronel Héctor Benigno Varela no le hacía honor a su segundo nombre. Fue el artífice de la primera masacre de obreros del siglo XX. Enviado por el presidente Yrigoyen a Santa Cruz para "pacificar" a los peones rurales en huelga, liquidó a 1500. Luego sería puesto al frente de la Escuela de Caballería. Wilckens lo mató con una bomba y cuatro balazos.
Fuente:TiempoArgentino