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27 de marzo de 2023

ROSARIO: Memoria en la sangre: nietos y nietas de desaparecidos rondan en Rosario para que no se repita el horror de la dictadura.

 

Memoria en la sangre: nietos y nietas de desaparecidos rondan en Rosario para que no se repita el horror de la dictadura

Son veinteañeros, hijos e hijas de quienes perdieron a sus padres y madres en manos militares,  que decidieron tomar la posta de sus abuelas, las “locas de la plaza”, en la búsqueda de su paradero. Siguen sus huellas en la ronda de cada jueves para que nadie olvide lo que pasó en Argentina, un camino plagado de dolor por la brutalidad sufrida, pero cargado de esperanza por el porvenir

Por Sabrina Ferrarese

Los nietos y nietas siguen rondando. Ana Isla/Faltan algunos minutos para las 6 de la tarde y una semana para la vigilia del 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Integrantes de la denominada Madres de Plaza 25 de Mayo Rosario y Ronda van llegando a la plaza 25 de Mayo, a pesar del calor infernal con el que el cambio climático se corporiza, para comenzar a rondar tal como hicieron tantas veces las madres y abuelas. Esta vez cuentan con una presencia especial, la de Renata Labrador, Lua Pastorini y Bárbara Cafaratti. Son jovencitas y se mueven con algo de respetuosa distancia, pero los adultos ya congregados, los viejos de la plaza, las envuelven con abrazos sin ocultar una mezcla de emoción y entusiasmo. “Mirá las nenas, acá están las nietes”, dicen con la orgullosa sonrisa que desprende la admiración y la tranquilizadora certeza de un futuro.

Ana Isla/Rosario3
Ana Isla/Rosario3

¿Qué verán de los desaparecidos en esos ojos jóvenes? ¿Qué gesto, qué forma de hablar de aquellos se encontrarán en estos de ahora?

Sangre

“El símbolo de una poética subversión: los ideales de una generación, la de los hijos, llegando a su mejor síntesis en las prácticas de otra generación, la de sus padres, y como testigos y herederos, los nietos” (“Estela”, Javier Folco).

Renata Labrador tiene 22 años y estudia Ciencias Políticas. Como la mayoría de los jóvenes de hoy lleva sus brazos y piernas tatuados. Sin embargo, hay uno que sobresale, grabado en su omóplato derecho. “Esperanza”, se puede leer junto al símbolo del pañuelito. Es el nombre de su bisabuela, una de las primeras en organizar Madres en la ciudad y de contactar con sus pares de Buenos Aires. Ella fue la madre de Palmiro, el abuelo de Renata, militante de Montoneros, que está desaparecido.

Ana Isla/Rosario3

Desde que era chiquita, sus padres le contaron lo sucedido con Palmiro. Sin embargo, “nunca se termina de entender la brutalidad con la que con la que actuaron durante la dictadura”, aseguró en contacto con Rosario3. Sus primeros años los vivió en Barcelona, empapada de las actividades de HIJOS, conexión que se solidificó cuando con su familia regresó a Argentina. Aunque asegura que su militancia en Derechos Humanos fue una “elección”, considera que hay un vínculo con su abuelo. “Hay algo que se comparte más allá de que nunca nos conocimos y bueno, así como soy de Central, también soy peronista y mi abuelo era de Central y peronista y me parece muy lindo que haya militado por un modelo de país que él creía justo y que haya sido lo que quería dejarle a su hijo”, señaló.

Renata Labrador, Ana Isla/Rosario3

¿Se llevan los ideales en la sangre o se construye una mirada determinada del mundo?

Lua Pastorini es nieta de Alejandro Ramón Pastorini, secuestrado y desaparecido en 1976. “Yo siempre marché con mi mamá, tengo fotos en las que soy una nena de un año y medio. Es como mi forma de vida. Mi mamá me decía que fuéramos a marchar por mi abuelo y yo llegaba a la plaza y lo buscaba”, contó sobre cómo fueron sus primeros años con un abuelo ausente tan vivo en la historia familiar.

Recibir de la voz materna la historia de su abuelo desparecido fue fundamental. Ahora, en perspectiva, advierte la cruda tarea que se impuso su mamá: “Transmitir eso que es tan, tan fuerte, y transmitir ese terror no es algo fácil de hacer”, consideró y agregó: “Me acuerdo de una vez que le pidieron a mi mamá que haga una un video para la escuela y me pidió a mí que la grabe, y de esta manera me enteré un montón de cosas que por ahí directamente no me había podido decir. Ella tenía 9 años cuando desapareció mi abuelo, toda su infancia le dijeron que no hable y bueno, entonces pasar de ese silencio a tener que contárselo a una hija es tremendo”.

Para Lua, la transmisión de la historia obró en sus propios intereses y fue tallando un corazón palpitante por las dolencias humanas. Como su madre, como su abuelo, quien -según mencionó- era médico y practicaba la antipsiquiatría. “Me influyó en lo que ahora yo estoy estudiando que es Psicología”, indicó.

Ana Isla/Rosario3

Bárbara Cafaratti tiene 27 años y no tiene abuelos desaparecidos, sino el primo hermano de su madre, Ariel Morán, enfermero, secuestrado junto a su pareja. Su mamá fue como una abuela para esta joven estudiante de Psicología que se siente una nieta más. “Es la que más me transmitió esta historia y también el dolor, que lo pudo transformar en lucha. Hasta el día de hoy no sabemos qué fue de Arielito y lo seguimos buscando”, manifestó.

Bárbara Cafaratti, Ana Isla/Rosario3

Memoria

“Si no construimos memoria, estamos condenados a repetir muchas cosas”, analizó Bárbara sobre los motivos que la impulsaron a unirse a Nietos y Nietas hace apenas unas semanas atrás. “Creo que tiene que ver con la búsqueda, con poder conocer y sanar un poco lo que pasó dentro de mi familia y creo que a cada uno, cada una, de quienes militamos, nos toca de alguna manera. Creo en esta construcción colectiva, en este coro de voces que armamos la Historia de alguna manera y más cuando la historia fue silenciada”, destacó y llamó a “romper el silencio para poder seguir construyendo, incluso después de 40 años”.

El sufrimiento, remarcó, cruzó la vida de su tía abuela y la suya propia. La sensación única e irrepetible de convivir con un ser amado que no aparece. “Yo pude percibir mucho dolor en ella, le costaron mucho los últimos reconocimientos. Y para mí, que quería saber más y ampliar el horizonte, me encontraba muchas veces con ella teniendo que recordar, cada vez que salía el tema, o cuando era su cumpleaños o llegaba el 24 de marzo, realmente notaba la ausencia del hijo, era muy doloroso – recordó y continuó -Entonces logré entender que a los 91 años estaba cansada de haberlo velado y duelado tanto y quise cerrar un poco esa historia o abrirla, pero seguir yo con esa fuerza que quizás ella ya no tenía al final”, relató.

Ana Isla/Rosario3

La necesidad de sostener, de mantener y perpetuar. “Veíamos que se iba debilitando la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia que tanto nos costó, que tanto les costó a las abuelas y a las madres. Sentíamos que era necesario también poder articularlo con la realidad de nosotros, los jóvenes, o sea, como conectábamos el pasado”, explicó Renata acerca de la conformación de este espacio.

La idea de que la dictadura nos sucedió a todos, que sus hilos tejieron una trama social peculiar, con maneras de comportarse, de pensarse, de decirse es otra de las banderas de Nietos. Lua lo expuso así: “Buscamos abrir la mirada esta de que te afecta solo si viviste la dictadura o esto de que es algo del pasado porque en realidad, luchar por los derechos humanos y por lo que nos pasa como sociedad tiene que mantenerse siempre, siguiendo la idea de que de que todos podemos pensar un mundo mejor. Es por esto que se nos ocurrió formar esta organización”, dijo.

Ana Isla/Rosario3

La dictadura es algo que se ve lejano, como algo del pasado, y nos damos cuenta que no, que todavía falta un montón porque hay muchos genocidas sin juzgar”, destacó Renata por su parte. Y aun quedan unos 500 nietos y nietas por encontrar: “Hay tantas personas que todavía no conocen su verdadera identidad, que es algo que vivimos nosotros también, o sea que nos afectó directamente en la crisis de representación política que tenemos ahora. Bueno, hay una generación de personas, de pensadores, de intelectuales, de militantes y de gente comprometida con con su país a la que mataron, que perdimos y nos hacen falta”, apuntó.

Rondar para no olvidar

Las nietas se suman a la ronda de ese jueves caliente en la ciudad. La plaza 25 de Mayo – con sus retazos de tierra árida por la sequía reinante y solo algunos trabajadores descansando en sus bancos de madera– recupera su esencia con cada vuelta. Así, preserva su lugar de encuentro histórico, de centro y decantación de lo que aflije o emociona a una población.

Preparando la ronda, Ana Isla/Rosario3

“Las madres y abuelas se agruparon y rondaban para exigir por sus hijos desaparecidos y es importante que se siga dando porque sigue habiendo personas desaparecidas, y para una familia eso es re complicado, no saber dónde está esa persona que te falta, sabiendo que lo mataron, pero no dónde ni cómo ni cuándo específicamente”, expresó Renata y añadió: “Ese crimen que no está resuelto todavía se sigue cometiendo todos los días”.

Siguen caminando lento, en círculo, mientras el sol empieza a ceder. La escena, repetida miles de veces, siempre es una sola y única imagen de la forma más digna de protesta y reclamo.

Ana Isla/Rosario3
Fuente:Rosario3

18 de marzo de 2023

LA PLATA: Se viene el festival “DEMOvida”, organizado por NIETES.

 

Se viene el festival “DEMOvida”, organizado por NIETES

En vísperas del 47° aniversario del Golpe Cívico-Militar en nuestro país, este sábado 18 de marzo se va a realizar el festival DEMOvida, organizado por la agrupación NIETES, en Calle UNO (1e/ 36 y 37) a partir de las 16 horas.

En Radio Estación Sur estuvieron hablando con Malena Moreno, integrante de NIETES La Plata, Berisso y Ensenada, quien contó algunas de las premisas de este encuentro artístico. “A cuarenta años y frente a una democracia insatisfecha, decidimos generar encuentros a través de la cultura. El arte y la comunicación nos reúnen para repensarnos, escucharnos, discutir y organizarnos”, anuncian desde NIETES“En este festival todes nos hacemos protagonistas, compartiendo arte, haciendo memoria y construyendo democracia. Los monopolios del poder nos quieren indiferentes, nosotres decidimos cancelar el individualismo”, afirman.

Durante “DEMOvida” habrá toques acústicos de la mano de: Dieko y Abril Alconada. También habrá intervenciones artísticas, pintura en vivo en manos de Mora Petraglia, feria de emprendimientos compañeros, soberanos y populares, Danza x la Identidad, entre otras actividades. A partir de las 19 horas, cuando baje el sol, la música en vivo estará a cargo de Carmen Sánchez Viamonte, Niño Zeta, Stroke Kelly y los emisarios del groove, Yasar y Mica Cortese.

Además de hablar acerca del festival, Malena Moreno también reflexionó acerca de les adolescentes y algunos personajes de la política actual que atentan contra la democracia. “Personas como Milei se instalan de manera bastante fuerte desde las redes sociales y desde la TV, pero la realidad es que cuando te encontras con los pibes y las pibas en las escuelas, en los barrios, no es esa la predisposición que elles tienen. Más allá de que es un discurso fuerte y llega y todes lo conocen, cuando vos te juntas con elles a reflexionar, quienes lo mencionan lo hacen más en un intento de rebeldía y no se lo toman tan en serio. Está bueno tener ese intercambio y encontrarnos con esos pibes y pibas a los que sí los interpela un poco más y recurrir a la memoria y asumir eso como un compromiso concreto y real con nuestro país”, afirmó.

Para el festival DEMOvida ya se pueden adquirir las entradas anticipadas a $500 en este link, o en la puerta tendrán un valor de $700.

Fuente:EstacionSurDigital

20 de septiembre de 2021

LA PLATA: Nietes, la nueva generación de lucha por los Derechos Humanos.

 


Nietes, la nueva generación de lucha por los Derechos Humanos nacida en La Plata

Sus abuelos fueron desaparecidos en la última dictadura; asumen el desafío de preservar la memoria con nuevos temas ligados a los jóvenes


Por: Pablo Morosi

Somos Nietes de desaparecides, asesinades, ex detenides y exiliades, que estamos organizándonos en todo el país”, se lee en el perfil de Facebook del grupo Nietes, un colectivo nacido en La Plata a mediados de 2019 e integrado por adolescentes y jóvenes, cuyos abuelos fueron víctimas de la represión durante la última dictadura militar.

Con una fuerte impronta generacional plasmada desde la definición de su propio nombre, Nietes recoge y apunta a revitalizar las luchas tradicionales de los organismos de Derechos Humanos y enlazarlas con inquietudes sobre asignaturas pendientes del presente como la igualdad de género, las disidencias sexuales o la violencia institucional.


Si bien habían existido experiencias y encuentros previos, que algunos de los miembros fundadores consultados ubican en 2012, hasta entonces no se había pensado seriamente en constituir una “orga”, como ellos mismos la llaman. Muchos se conocían por la relación que tenían sus padres, principalmente nucleados en la agrupación HIJOS o compañeros en la militancia en distintas fuerzas políticas.  

Fue así que los primeros tanteos y contactos telefónicos arrancaron a mediados de 2019. “Hablamos entre varios compañeros y amigos, buscamos contactos y conseguimos un lugar para juntarnos”, cuenta Tadeo Calogerópulos, uno de los impulsores de la movida. Tadeo tiene 18 años y es estudiante de Derecho en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP); su abuelo, Ramón Demetrio Calogerópulos, era empleado de la empresa Dalmine Siderca y fue secuestrado de su casa en la madrugada del 13 de septiembre de 1976.

El primer encuentro se concretó el 10 de agosto de 2019 en el centro cultural Azulunala, ubicado en 69 entre 12 y 13, adonde concurrieron alrededor de veinte chicos que, en su mayoría, se conocían de antes a través de la relación de sus padres. Aquella tarde de sábado fue pura emoción y puso a flor de piel la forma profunda y definitiva en que estos jóvenes están atravesados por la dolorosa historia que segó la vida de sus antepasados. Hubo presentaciones y, entre anécdotas llantos y sonrisas, un intenso debate que avanzó hacia la constitución de una organización que no sólo nucleara nietos sino también sobrinos nietos y otros descendientes de la segunda generación siguiente a la de las víctimas de la represión. Acordaron reunirse de forma regular y empezaron a pensar cuál sería su primera actividad.

El nombre, en efecto, fue muy discutido. “Nos identificamos como un organismo de Derechos Humanos creado para dar continuidad a la lucha desde un posicionamiento transversal. Finalmente, nos inclinamos por ponerle Nietes y subrayar con la e las luchas de nuestra generación”, explica Ana Ríos Brandana, de 22 años, estudiante de Psicología. La de Ana fue una familia muy castigada; sus abuelos José Ignacio Ríos y Juana María Armelín estuvieron secuestrados en el centro clandestino de detención “El Banco”, en Moreno. Según los retazos de historia que se pudieron reconstruir, ambos habrían sido arrojados al río en los llamados “vuelos de la muerte”. En su casa vibra la política desde siempre. Su papá Camilo, que estuvo secuestrado con apenas cinco años, milita en Hijos y forma parte de la Asociación de Trabajadores del Estado.

Nosotres empezamos a juntarnos en el contexto de un gobierno neoliberal como el macrismo, queríamos involucrarnos, seguir la lucha de Abuelas, de Hijos y Familiares teniendo en cuenta también nuestras propias luchas como generación, como la igualdad de género o el aborto legal”, sostiene Lara Hueravilo, de 20 años, estudiante del Profesorado de Historia en la UNLP, para quien una de las misiones más importantes que tienen por delante es “llegar a las nuevas generaciones para que no se pierda la conciencia del horror que se vivió en el país”. Y acota: “Estamos dando, de este modo, un mensaje a nuestros mayores de que nos comprometemos fuertemente a seguir adelante con la lucha cuando ellos no estén”.

Una de las reivindicaciones surgida de Nietes es sostener que los desaparecidos fueron 30.400 porque incorporan los casos de 400 miembros de la comunidad LGTB y otras disidencias “a quienes -afirman- se intentó borrar de la memoria colectiva y no tuvieron familiares que marchen por elles debido a que se trataba de identidades expulsadas, marginadas, ocultas”.

Una de las principales preocupaciones que motivó la constitución de Nietes tuvo que ver con el contexto político del país. Según la mirada compartida por estos jóvenes, durante el gobierno de Mauricio Macri se produjo un “grave retroceso” en materia de DDHH. Al mismo tiempo, rechazan enérgicamente los planteos que denostan o menosprecian la tarea de grupos y referentes del sector a la que se ha llegado a considerar como “un curro”, como sugirió el propio Macri en  diciembre de 2014 en una entrevista publicada por el diario La Nación. Creen, en este sentido, que esa corriente de pensamiento se reprodujo a partir de un clima generado por discursos de odio e intolerancia.

“En el período macrista hubo muchos ataques, hasta se puso en cuestionamiento el número de treinta mil desaparecidos, surgió la iniciativa de aplicar el beneficio del dos por uno a represores y hubo una actitud negacionista frente al caso de Santiago Maldonado”, explica Malena Moreno, de 23 años, otra de las precursoras de Nietes. Su abuelo, Carlos Alberto Moreno, era un abogado laboralista que defendía empleados de la cementera Loma Negra de Olavarría nucleados en el sindicato )Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA). Malena, que estudia Ciencias de la Educación en la UNLP, agrega: “Nosotres intentamos no focalizar la historia particular porque nos pensamos de un modo colectivo, en función del proyecto de país y de las luchas que estamos afrontando”.

SALIR A LA CALLE

El 16 de septiembre de 2019, Nietes llevó adelante su primera intervención en la vía pública, durante la tradicional marcha en recuerdo de la denominada Noche de los Lápices, cuando fue secuestrado un grupo de estudiantes diez secundarios de los cuales seis permanecen desaparecidos. Si bien aquel día no marcharon encolumnados detrás de una bandera como suelen hacer los colectivos, realizaron una intervención frente al edificio de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense colgando pañuelos blancos con la leyenda “Nietes” y consignas como “Tenían nuestra edad” o “Muy jóvenes para votar pero no para desaparecer”.

Los encuentros avanzaron en la organización de un gran evento con el que pensaban darse a conocer acompañados por los organismos de Derechos Humanos de La Plata. Pero hubo que cancelarlo. El festival, que llevaría el nombre de “Tercera generación en lucha” se iba a realizar en Meridiano V el sábado 14 de marzo de 2020, pocos días antes de que se cumplieran 43 años del golpe de Estado. El acto anunciaba un espacio con feriantes y la actuación de bandas en vivo. Dos días antes de la fecha, el presidente Alberto Fernández decretó una ampliación de la emergencia sanitaria a causa del Covid-19 y dispuso una serie de medidas para contener la propagación de la enfermedad a la que, pocas horas antes, la Organización Mundial de la Salud había declarado como pandémica.

La idea de “tercera generación” fue una de las consignas que consensuaron para mostrar su lugar en la continuidad de la lucha por los Derechos Humanos. Sin embargo, dejaron de usarla luego de que dirigentes de Abuelas les hicieran ver que, en realidad, las generaciones fueron cuatro, incluyendo Abuelas y Madres; Hijos; Nietes; y la de los desaparecidos y asesinados.

Las medidas restrictivas por la cuarentena dictada por el gobierno parecieron dejar todo en suspenso. Hasta que, poco a poco, el grupo cobró nuevo impulso y se fueron retomando los contactos en forma virtual: se organizaron reuniones por Zoom y se comenzó a incursionar en el activismo a través de redes sociales que se habían habilitado para la organización del fallido festival. Todo fue tomando un nuevo impulso.

“En algún momento, surgió la idea de filmar un documental con nuestras historias y eso hizo que comenzáramos a buscar testimonios de otros Nietes en distintos puntos del país”, relata Malena. Para ello, se lanzó una convocatoria por redes con la consigna “Si sos Nietes, comunicate”, a través de la que se sumaron nuevos miembros desde varios puntos del país. Lo que dio a Nietes, en poco tiempo, una dimensión nacional.

En diciembre de 2020, cuando el Congreso votó la ley que legalizó la interrupción voluntaria del embarazo, integrantes de Nietes confluyeron en la masiva movilización de apoyo a la sanción de la norma y así se conocieron personalmente. En esa oportunidad estrenaron las remeras blancas y negras que llevaban el nombre de la flamante organización con un reborde del mismo verde que caracterizó la campaña pro aborto legal. Ese día se abrazaron, con barbijos, aliviando los protocolos que hasta entonces habían impedido que se encontraran. Charlaron de política, compartieron viandas y bebidas y, ya de madrugada, cantaron al ritmo de una batucada “¡Aborto legal en el hospital, aborto legal en cualquier lugar!”.

Para el aniversario del golpe del 2021, Nietes ya estaba organizado por regionales. Ante la imposibilidad de movilizarse, optaron por impulsar actividades en sus propias jurisdicciones. En La Plata se realizó un mural en la Facultad de Psicología donde, además, fue colocado un mosaico con un pañuelo en una de las salas.

Hoy la agrupación cuenta con unos 100 miembros, de los cuales cerca de 40 son platenses, y suma terminales en Córdoba, Rosario, Tucumán, Salta, Pergamino, Olavarría, Tigre, Ciudad de Buenos Aires y Zona Sur (del conurbano).

“Estamos en construcción, definimos que el espacio crezca integrando a Nietes y sobrinos Nietes de desaparecidos y ex detenidos, pero aún no tenemos una mesa de conducción nacional”, cuenta Ana.

Por ahora, el esquema organizativo implica reuniones semanales por Zoom donde se encuentran los representantes de cada lugar. A ello le suman un activo grupo de WhatsApp donde circulan ideas, información, memes y muchos menajes, casi todos sobre asuntos ligados a la política y a cuestiones organizativas.

En este tiempo de distanciamiento, la actividad desplegada ha incluido encuentros virtuales, muchas veces de carácter formativo con referentes de Derechos Humanos y organizaciones políticas, sociales y culturales. Además, participan de charlas con estudiantes secundarios; encuentros sobre feminismos y masculinidades; y conversatorios con colectivos como Historias Desobedientes (que reúne a familiares de represores unidos para denunciar y repudiar sus actos) o Memorias Disidentes (grupo autogestivo formado para visibilizar a las disidencias sexuales durante dictaduras).

Nietes usa las redes para tomar posición sobre diversos temas de actualidad política como repudiar el accionar represivo en un desalojo de tierras ocupadas, un caso de violencia institucional o de discriminación o, como ocurrió semanas atrás, reprobar el ataque sufrido por Miguel Arias, candidato a intendente de Tapebicuá en Corrientes por el Frente de Todos.

Ahora le dan vueltas a la idea de escribir una suerte de manifiesto para explicitar sus principales definiciones, incluyendo cuestiones sobre género, violencia institucional, medio ambiente y la defensa de una posición latinoamericanista.

También intentan dar forma a una serie de podcasts mientras se esperanzan con poder marchar todos juntos en una nutrida columna detrás de una bandera que solo diga Nietes el próximo 24 de marzo, cuando se cumplan 46 años del inicio de la dictadura que se llevó a sus abuelos. El jueves último Nietes participó de una de las marchas realizadas en La Plata para conmemorar la Noche de los Lápices y llevó adelante una intervención llamada "relámpago" que replica el tipo de actividades que realizaba la militancia durante los años 70 en las que se buscaba reducir la máximo la exposición de los participantes y, al mismo tiempo, generar un impacto que visibilizara los planteos y reclamos.

RECONSTRUIR HISTORIAS

Cada uno de los miembros de Nietes tiene tras de sí una historia desgarradora. De a poco, con más o menos apertura, van logrando reconstruir la memoria familiar convertida en un rompecabezas con piezas borradas por el horror del genocidio. Su participación en el colectivo es, en algún sentido, reparadora, política y hasta terapéutica.

“Pasa algo muy fuerte, transformador, porque implica asumirnos un compromiso con nuestra historia personal y, a la vez, con la lucha colectiva por los Derechos Humanos desde un lugar diferente al que conocíamos y que consistía en acompañar a nuestros viejos”, confiesa Lara Hueravilo, para quien Nietes es "como una gran familia, un lazo acogedor donde nos encontramos para militar pero también para escucharnos y reconocernos en la historia común que nos atraviesa”.

Sus abuelos Mirta Alonso y Oscar Huervavilo fueron secuestrados el 19 de mayo de 1977 y llevados a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Mirta estaba embarazada y tuvo a su hijo Emiliano en cautiverio quien, tiempo después, fue recuperado en Casa Cuna. En un conversatorio organizado por Nietes hace unos meses, Lara supo que su abuela tenía como apodo de militancia “Tita”, un dato adosado a anécdotas que en su familia no eran conocidas.

De esa forma, y tal como ocurrió en HIJOS, los relatos cruzados aportan nuevos datos que, en ocasiones, revelan trayectos y vínculos inesperados. Algunos de los nietos descubren, así, nuevas facetas en la historia de sus abuelos.

En septiembre de 2020, Nietes lanzó una campaña en busca de detecar nuevos casos de hijos de desaparecidos con el eslogan: “En mes de la identidad, te proponemos dudar de todo”.

El abuelo de Ana Ríos Brandana, fue uno de los fundadores del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) en Argentina; se había formado conociendo en persona las experiencias de Vietnam, Cuba y China. Los dirigentes del PCML fueron arrasados y casi no hay sobrevivientes. Gracias a Nietes, ella pudo conocer algunos aspectos y los principios que guiaban al partido, es decir, las ideas que defendía su abuelo. 

También supo que su papá había militado junto a los padres de varios de sus pares. “Nos vamos dando cuenta lo mucho que les cuesta a nuestros viejos hablarnos de estas cosas. Descubrimos que nuestra información generalmente es incompleta”. Y agrega: “Mucho de lo que sé de mis abuelos me lo enteré acompañando a mi papá a declarar como testigo en un juicio. Ahí le escuché decir cosas que nunca me había contado. Otras cosas sólo las supe porque me las contó mi mamá”.

Los Nietes consultados dividen las motivaciones grupales o políticas de la cuestión personal que tiene su propia procesión interna. “Hay un proceso de lucha que arrancan nuestros abuelos y que nosotros tenemos la obligación de mantener viva”, dice Joaquin Medina, de 17 años. Sus abuelos paternos, Elizabet Kennel Daniel Medina, militaban en Montoneros y fueron secuestrados por separado en la zona de Tandil. En tanto que su padre, Simón -único hijo de la pareja-, logró salvarse y fue criado por los bisabuelos de Joaquín, en Ensenada. “Cuando abordás tu historia y se la contás a otros o escuchás lo que otro te cuenta, se te pone la piel de gallina y te mueve muchas cosas. Estar en Nietes es darse cuenta de que uno no está solo”, resume.

Para Joaquín, “la lucha tiene que transferirse a todo el mundo. No podemos dejar que se olvide para impedir que vuelva a repetirse. Para nosotros es muy importante en esta etapa mostrarnos, que nos conozcan, contar quiénes somos y por qué  peleamos. Pensá -acota- que tenemos dos años como organización y casi todo el tiempo lo pasamos en pandemia".

REPRESIÓN EN LA PLATA

El Gran La Plata fue una de las regiones más castigadas en los años de plomo. La conjunción de un escenario político muy activo y concentrado que implica la capital de la provincia, la universidad y los sindicatos bonaerenses, sumado al polo fabril vinculado al procesamiento de hidrocarburos y Astilleros Río Santiago, convirtió a la zona en blanco predilecto del accionar represivo.

La dimensión del horror que sufrió la ciudad y su área de influencia puede verse reflejada en el sitio “Huellas digitales de la memoria” que recupera, en base al trabajo de los organismos defensores de los Derechos Humanos de la región, las historias de las víctimas del exterminio provocado por el plan represivo y las presenta en un mapa que permite su geolocalización. Se trata de un proyecto colaborativo lanzado el 24 de marzo de 2019 en el que participa, junto a organizaciones y oficinas de DDHH de distintos ámbitos y jurisdicciones, el diario digital 0221.com.ar.

Como consecuencia del ensañamiento que el gobierno militar exhibió en La Plata, la ciudad ha dado a muchos de los principales referentes de la lucha contra la impunidad y por las consignas de Memoria, Verdad y Justicia por lo ocurrido en esos años. Hay representantes platenses en Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y fue en La Plata donde surgió HIJOS, el colectivo que reunió a hijos de desaparecidos y exiliados durante la vigencia del Estado terrorista. El germen de esa entidad se manifestó durante un acto homenaje a desaparecidos realizado en la Facultad de Arquitectura de UNLP a fines de 1994. Unos meses más tarde, los hijos platenses participaron de un encuentro con pares de Córdoba y avanzaron en la constitución de una organización que fue presentada formalmente el 20 de abril de 1995 en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP. Entre los objetivos de la institución figuraba la lucha contra la impunidad, la restitución de los hijos apropiados y la reivindicación de la lucha de sus padres. Rápidamente, la iniciativa fue replicada en otros puntos del país.

Durante el encuentro en Córdoba, en el que se tomó la decisión de formalizar la organización, los hijos redactaron un documento en el que, entre otras cosas, señalaron: “Para nosotros es imprescindible reconstruir nuestras historias personales. Pero no es una necesidad solamente nuestra. Recuperar la memoria y conocer la verdad es indispensable para toda la sociedad. El país debe asumir su propia historia”. Fue el momento de HIJOS de sumarse a la lucha. Ahora, llegó el tiempo de Nietes.

Fuente:0221.com.ar