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31 de octubre de 2023

Caso Julio López: el Estado argentino reconoció su responsabilidad ante los hijos y la CIDH.

Caso Julio López: el Estado argentino reconoció su responsabilidad ante los hijos y la CIDH

El Estado argentino ha reconocido su responsabilidad en la desaparición de Jorge Julio López en el año 2006, tras cerrar un acuerdo de solución amistosa con la familia del testigo crucial en los juicios por crímenes de lesa humanidad perpetrados por represores durante la última dictadura cívico-militar.

 octubre 30, 2023


Foto: elDiarioAR.com

La Secretaría de Derechos Humanos informó que, a través de este documento, Argentina acepta su “responsabilidad internacional por la violación de los derechos a la vida, al debido proceso legal, a la protección judicial efectiva y a la integridad personal, en perjuicio de López y de sus hijos”.

Este acuerdo fue rubricado por el titular del área, Horacio Pietragalla Corti; los hijos de López, Rubén y Gustavo; sus abogados y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Según se detalla, esta responsabilidad estatal se debe a “la falta de coordinación de medidas para proteger a López como víctima y testigo en un juicio por crímenes de lesa humanidad” y a la “falta de diligencia debida en la investigación de su desaparición y la búsqueda de su paradero”.

El 18 de septiembre de 2006, López se dirigió desde su hogar hacia los Tribunales de la ciudad bonaerense de La Plata para asistir a la audiencia de alegatos en la causa contra el genocida Miguel Etchecolatz por delitos de lesa humanidad, pero nunca llegó. Como sobreviviente de la última dictadura cívico-militar, sus testimonios fueron cruciales para la reconstrucción de los sitios que actuaron como centros clandestinos de detención en la capital provincial de Buenos Aires.

El acuerdo también subraya “la impunidad que prevalece sobre lo sucedido y sus posibles responsables, así como las heridas a la integridad personal que todo esto ha significado para sus hijos”. Según Pietragalla, este acuerdo representa “una deuda que tenemos con la familia de Jorge Julio López y con lo que Julio aportó a la construcción de la democracia”. Añadió que él fue un ejemplo del coraje que tuvieron y tienen los testigos en los procesos judiciales contra los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar en el país.

Como parte del acuerdo, Argentina se compromete a llevar a cabo un acto público de reconocimiento de responsabilidad, a difundir el acuerdo en periódicos de amplia circulación y a continuar promoviendo políticas públicas para apoyar y asistir a víctimas y testigos en investigaciones y juicios relacionados con crímenes de lesa humanidad.

La Secretaría de Derechos Humanos también deberá elaborar un informe exhaustivo que detalle el proceso de búsqueda de López desde su desaparición hasta el presente.

Además, el acuerdo incluye la promoción de una “Ley Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas en democracia” por el Congreso de la Nación, que adopte los “Principios Rectores para la Búsqueda de Personas Desaparecidas del Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas”.

Fuente Télam.

23 de octubre de 2023

Uno de los hijos de Jorge Julio López pidió una ley contra el negacionismo.

 

DDHH

Uno de los hijos de Jorge Julio López pidió una ley contra el negacionismo

Rubén López, hijo del albañil sobreviviente de la dictadura que desapareció en 2006 durante el juicio en el que testificó contra el represor Miguel Etchecolatz, reclamó la sanción de una ley que penalice el negacionismo y volvió a pedir que la Justicia investigue dónde está su padre.

22 de Octubre de 2023

Rubén López, uno de los hijos de Jorge Julio López, el albañil sobreviviente de la dictadura que desapareció en 2006 durante el juicio en el que testificó contra el represor Miguel Etchecolatz, reclamó hoy la sanción de una ley que penalice el negacionismo y volvió a pedir que la Justicia investigue dónde está su padre.

"Hay que hacer una ley contra el negacionismo", expresó López a Télam tras emitir su voto en la Escuela 18 de la ciudad de Berisso. También reflexionó que "si se hubiese sancionado esa ley cuando la pedíamos hoy, esos personajes pro dictadura no serían diputados y menos tendrían la posibilidad de dirigir un país".

El hijo del albañil dos veces desaparecido reiteró su reclamo de "justicia" para saber quién desapareció a su padre. "Siempre vamos a seguir pidiendo justicia, no importa quién gobierne", puntualizó Rubén López.

El 18 de septiembre de 2006 fue el día en el que debían leerse los alegatos del juicio a Etchecolatz -en el Salón Dorado del Palacio Municipal de La Plata- y estaba previsto que el albañil estuviera presente. Pero nunca llegó.

El albañil brindó un testimonio clave para condenar finalmente al represor -quien recibió sentencias a perpetua- al declarar en la audiencia del 28 de junio de 2006, ya que pudo identificar a Etchecolatz como quien participó del operativo en el que fue secuestrado a fines de octubre de 1976 y como uno de los que le aplicaba tortura a él y a otros detenidos en el centro clandestino Arana.

Fuente:0223

25 de septiembre de 2023

¿Qué hicieron con Jorge Julio López?.

 24/09/2023

¿Qué hicieron con Jorge Julio López?

DANIEL SATUR

17 años de la desaparición forzada de López, testigo clave en el juicio al genocida Etchecolatz


Del accionar de la Bonaerense al silencio del kirchnerismo. Una causa judicial consagrada a la impunidad. La ausencia del caso en los medios. Se cumplen diecisiete años de la desaparición forzada del albañil de 77 años, testigo clave en el primer juicio al genocida Etchecolatz. Las acciones y omisiones del Estado encubridor, al desnudo. Nueva entrega de Antipoliciales, crimen y violencia con una mirada de otra clase.


Este lunes se cumplen diecisiete años de un hecho que hiere de gravedad al relato que cierta parte del peronismo buscó construir respecto a su compromiso con el proceso de memoria, verdad y justicia en Argentina. La desaparición forzada de Jorge Julio López, cometida la mañana del 18 de septiembre de 2006 en La Plata, es la expresión flagrante del doble discurso oficial y de la voluntad del kirchnerismo de ocultar y mentir en pos de la "gobernabilidad".


La pregunta que titula esta entrega de Antipoliciales tiene tácitos sujetos diversos. ¿Qué hicieron con Jorge Julio López quienes lo volvieron a secuestrar en plena "democracia"? Pero también, ¿qué hicieron en estos diecisiete años los responsables de encontrarlo vivo y sano? ¿Y qué hicieron quienes debían investigar a fondo lo que pasó con el albañil de 77 años que se aprestaba a presenciar la condena a su torturador de treinta años atrás? ¿Y las empresas periodísticas que generan y marcan agenda, qué hicieron con él? ¿Y los organismos de derechos humanos? ¿Y vos?


Contradicción aparente


No podríamos siquiera intentar responder esas preguntas si no recordáramos que la segunda desaparición de López contiene una "contradicción" de origen. Contradicción aparente, se aclara. Por un lado, es un crimen atroz cometido ante las narices del sistema político y judicial bonaerense, de cuya organización La Plata es más que una capital. A López lo chuparon cuando salía de su casa, como lo hacía cada día, pero nadie desconocía que ése no era un día más.


Aquella mañana López salió con dirección a la sede municipal, donde se había adaptado una sala para las audiencias del juicio contra Miguel Osvaldo Etchecolatz, uno de los capos de los centros clandestinos de detención de la región. Mano derecha de Ramón Camps, el criminal estaba al frente de la Dirección de Investigaciones de la Policía Bonaerense. Él mismo comandaba sesiones de tortura a mujeres (lo que incluía abusos sexuales), muchas de ellas embarazadas, hombres, jóvenes y ancianos. López atestiguó sobre ello. Fue destinatario de las torturas de Etchecolatz.


La contradicción aparente es que, pese a ser un crimen cometido en el centro político de la provincia, pasaron diecisiete años y no hay un solo sospechoso imputado. Menos aún una reconstrucción de hechos que permita saber cuál fue el destino del hombre que sólo quería un poco de justicia. Desde hace varios años, la única "acción" del Estado sobre el caso es el ofrecimiento de una recompensa a quien "aporte información que esclarezca la desaparición". Parece una broma. Por esa "información" alguien podría ganar hasta $ 5 millones.


El ofrecimiento de recompensa en casos de este tipo, generalmente, lo único que aporta es datos y denuncias falsas que derivan en el malgasto de tiempo y recursos, con tramiteríos innecesarios y operativos inconducentes. En el caso de López, en tantos años, abundaron esos fiascos y a la vez no hubo un solo llamado que brindara alguna pista seria, por mínima que fuera, para llegar a la verdad.


Volvamos a las preguntas. Planteemos algunas coordenadas para responderlas.


¿Qué hicieron?


López fue un testigo clave para condenar a Etchecolatz. El juicio se había abierto tras las anulaciones de las alfonsinistas leyes de Obediencia Debida y Punto Final. A propuesta de Patricia Walsh, diputada de izquierda e hija de Rodolfo Walsh, en agosto de 2003 el Congreso deshizo lo que había promulgado dos décadas atrás. Nada se entendería sin las jornadas revolucionarias de diciembre 2001, cuando el régimen político burgués se cagó en las patas, renovó su personal y durante un buen tiempo repartió gestos progres a lo pavote.


Anuladas esas trabas jurídicas muchos sobrevivientes, familiares de víctimas y organismos de derechos humanos comenzaron la larga marcha por los tribunales denunciando, atestiguando, querellando y logrando condenas contra genocidas que llevaban años gozando del perdón "constitucional". Uno de esos juicios emblemáticos es el que se le hizo en 2006 a Etchecolatz, acusado de asesinar a Diana Teruggi de Mariani, a Ambrosio De Marco, a Patricia Dell'Orto, a Elena Arce, a Nora Formiga y a Margarita Delgado; y de secuestrar a Nilda Eloy y a Julio López.


Las audiencias se desarrollaron entre junio y septiembre de ese año en el salón dorado de la Municipalidad. El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata había dispuesto ese recinto dada la cantidad de público que quería presenciarlas. El juicio había captado la atención de buena parte de la sociedad. Además de tener en el banquillo a un genocida paradigmático, cada testimonio desnudaba más y más atrocidades cometidas en nombre de la patria "occidental y cristiana".


Mientras López, Eloy y abogadas querellantes como Myriam Bregman, Liliana Mazea y Guadalupe Godoy daban batalla en la sala de audiencias, afuera las organizaciones de derechos humanos, sociales y la izquierda acompañaban activamente. Pero en paralelo a la expectativa popular por encarcelar al asesino, en la calle también pasaban cosas menos entusiasmantes.


Aparato represivo


Finalizada la dictadura, miles de torturadores y asesinos de la talla de Etchecolatz se reciclaron en "democráticos" custodios de las instituciones. Muchos de ellos fueron ascendiendo y durante las décadas siguientes pasaron a conducir las fuerzas represivas. Los más nostálgicos se resistieron a abandonar el gatillo fácil y las torturas, engrosando las listas de caídos por la llamada "violencia institucional". La gran mayoría se fue "jubilando", con abultadas remuneraciones por los servicios prestados, y hoy pasean a sus nietos o a sus perros en los parques.


Según informó el entonces ministro de Seguridad provincial, León Arslanián, al momento de hacerse el juicio seguían en funciones más de 9.000 efectivos de la Bonaerense que habían participado del genocidio. Una quinta parte del total de la fuerza. Ellos, junto a las nuevas generaciones formadas en la misma escuela, veían con preocupación la suerte de Etchecolatz y otros "héroes". No pocos estaban dispuestos a colaborar en cualquier empresa que se propusiera venganza.


A esa composición del aparato represivo hay que sumar que desde hacía rato la Policía Bonaerense se sentía "empoderada". En 2004, por iniciativa del presidente Néstor Kirchner, el Congreso había votado las "leyes Blumberg" que endurecían como nunca el Código Penal. Apoyado en la desgracia sufrida por el hijo del falso ingeniero fascista Juan Carlos Blumberg, el Gobierno aplicaba recetas punitivistas (que nunca resuelven nada). Así, daba a las policías más poder para controlar y reprimir capilarmente a los sectores populares. Pese a los discursos, la Bonaerense seguía siendo todo lo maldita que podía ser. También por esa época empezaban a pulular agrupamientos "civiles" progenocidio, camuflados en la supuesta búsqueda de la "memoria completa".


Aunque tortuoso y a cuentagotas, el avance de los juicios había puesto nerviosa a la familia militar-policial-penitenciaria. De esas madrigueras pestilentes salió a la palestra política una joven abogada, hija, nieta y sobrina de militares que fundó el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv). Era Victoria Villarruel, ayer asidua visitante de Jorge Rafael Videla y hoy con altas chances de ser vicepresidenta. La misma cuyo nombre y teléfono quedó estampado en la agenda personal de Etchecolatz.


Ése era el contexto y el escenario en el que desapareció Jorge Julio López. Tanto Kirchner como el entonces gobernador Felipe Solá y el intendente Julio Alak mintieron al mostrarse sorprendidos y hasta conmovidos por tamaño crimen cometido en el corazón político de la provincia más grande del país. Ninguno desconocía ni ese contexto ni ese escenario.


Tampoco desconocían que el relato de López (dado en 1999 en los llamados "juicios por la verdad" y en 2005 en la instrucción de esta causa) ponía contra las cuerdas a Etchecolatz. Ni que el testigo había podido contar todo aquello después de dos décadas de silencio (aún intrafamiliar). Pero la única red de protección de López era la de sus propias compañeras y compañeros de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, de las abogadas de Justicia Ya! y de otras organizaciones solidarias.


La mañana del 18 de septiembre López salió de su casa del barrio de Los Hornos. Se había comprometido a presenciar la audiencia de alegato de sus abogadas. También pensaba ir el día siguiente a escuchar la sentencia. Pero no llegó. La demora se convirtió en sospecha y Bregman, Godoy, Mazea y la incansable Adriana Calvo lanzaron la alerta de la desaparición. El acierto de aquella temprana denuncia de un puñado de luchadoras contrasta con diecisiete años de impunidad garantizada por el Estado.


Muchos pormenores de las condiciones en las que se produjo el secuestro y de las derivaciones políticas y judiciales pueden leerse en libros como Desaparecer en democracia de Adriana Meyer y Los días sin López de Luciana Rosende y Werner Pertot. En La Izquierda Diario este cronista junto a Andrea López hicimos este resumen sobre el crimen que el Estado se negó a investigar. A efectos ilustrativos, mencionemos apenas dos hechos que sintetizan mucho.


Primero, que durante los 600 días posteriores a la desaparición, la causa judicial no pasó de una "averiguación de paradero" y la "investigacion" estuvo en manos de la propia Policía Bonaerense. El viejo truco de investigarse a sí mismos. Todo avalado por el Gobierno, que dejó hacer por abajo lo que negaba por arriba.


Segundo, cómo olvidar las palabras de Aníbal Fernández, hoy ministro de Seguridad y entonces ministro del Interior, quien pactaba "gobernabilidad" con Solá, Arslanián y los comisarios mientras auguraba que López podía estar escondido "tomando el té con una tía".




¿Qué más hicieron?


De un lado, los cultores de los chupaderos setentistas secuestrando a López. De otro lado, una masa de funcionarios de todos los poderes dejando hacer sin mover un dedo, mirando para otro lado o, directamente, colaborando en acallar lo que se sabía. Los gerentes del Estado, con apellidos que llevan dos décadas ocupando cargos, ni encontraron a López ni entregaron y juzgaron a sus verdugos. Quienes gobernaron durante los últimos diecisiete años hicieron todo para que López no aparezca. Ni vivo ni muerto.


Mucho menos investigaron y esclarecieron las decenas de amenazas, intimidaciones y agresiones que recibieron testigos y referentes de la lucha por los derechos humanos durante los meses siguientes a la desaparición de López. No caben dudas de que el Celtyv de Victoria Villarruel u otros antros prodictadura brindaron su colaboración para más de una de esas acciones clandestinas bajo amparo policial.


Entre los hechos más graves de esa seguidilla estuvieron las desapariciones del albañil Luis Gerez en Escobar (del 27 al 29 de diciembre de 2006) y de Juan Puthod en Zárate (durante más de 24 horas a fines de abril de 2008), otros dos sobrevivientes y testigos de crímenes de lesa humanidad que volvieron a ser secuestrados y torturados. Ambos hechos nunca fueron esclarecidos.


Y no se puede dejar de mencionar el crimen de Silvia Suppo en marzo de 2010. También sobreviviente del genocidio, su testimonio fue clave para condenar en 2009 a genocidas de Santa Fe, entre ellos el exjuez federal Víctor Brusa. En 2018, ya fallecida, su caso fue el primero por el que se consiguió una condena por aborto forzoso como delito de lesa humanidad.


Meses después de la sentencia contra Brusa y otros represores, Suppo murió tras recibir siete puñaladas mientras atendía su pequeño comercio del centro de Rafaela. Los jóvenes sicarios Rodolfo Cáceres y Rodrigo Sosa se autoinculparon y fueron condenados a perpetua. Nunca se avanzó sobre los policías santafesinos que borraron pruebas ni sobre los instigadores del crimen político.


El 25 de octubre de 2014 terminaba otro juicio contra Etchecolatz en La Plata, acusado de crímenes cometidos en La Cacha, uno de los Centros Clandestinos de Detención que condujo. Mientras se leía el veredicto, el genocida levantó la mirada desafiante hacia los familiares de sus víctimas y a los organismos de derechos humanos. Allí estaba, entre otres, Estela de Carlotto. Etchecolatz sacó de uno de sus bolsillos un pequeño papel doblado y lo desplegó lentamente. El fotógrafo de Télam Leo Vaca capturó la escena. En el papel estaban escritas las palabras "Jorge Julio López" y "secuestrar". El episodio tampoco fue investigado.


Cuando la impunidad se hace callo en el cuerpo social, no deberían extrañar ciertas desorientaciones y desvíos. Como la de la propia familia de López, que culpó de lo ocurrido a quienes lo habían acompañado en la querella. Contra el alegato de las abogadas de Justicia Ya!, la esposa y los hijos de López presentaron una denuncia penal donde afirmaban que él "jamás militó en ninguna agrupación subversiva, ni en ninguna banda de delincuentes" (sic, en referencia a Montoneros) y que a lo sumo "su concurrencia a una unidad básica de Los Hornos estuvo vinculada a actividades comunitarias". Probablemente desconocían que el mismo López, en su declaración, reivindicó su militancia política.


Aquella denuncia fue en 2008, cuando aún la "investigación" estaba a cargo de la Bonaerense a las órdenes del juez Arnaldo Corazza. Recién en 2014 las abogadas de López fueron absueltas. Pero el daño estaba hecho. Más allá de las motivaciones de la familia, lo cierto es que se prestaron a una estrategia reaccionaria comandada por los abogados Alfredo Gascón Cotí y Hugo Wortman Jofré, dos experimentados cuervos del poder. Por caso, supieron defender a Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre, CEOs de Clarín y La Nación, imputados en la causa "Papel Prensa" por delitos de lesa humanidad.


Gascón Cotí también asesoró a un jerarca de la ex Propulsora Siderúrgica de Ensenada, acusado de "marcar" trabajadores que luego desaparecieron. A su vez, desde hace años recibe suculentos honorarios de Daniel Scioli, a quien defendió en diversas causas, incluyendo una por lavado y defraudación de cuando era gobernador. Y hasta le armó la defensa al cura abusador de menores Eduardo Lorenzo, amigo de Alak y capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense que en 2019, escapando de una orden de detención, se mató de un tiro en el pecho en la sede de Cáritas de La Plata. Nombres y apellidos que nunca dejan de cruzarse.


Ausencia en los medios y después


Además de desaparecer en 1977 y en 2006, desde hace diecisiete años Jorge Julio López viene estando ausente también en la agenda pública. Lógicamente, la conmoción social que generó su segundo secuestro contó con una gran cobertura mediática en los primeros tiempos. Por momentos era el tema excluyente de conversación.


Como pasa con todo en la industria periodística que necesita deglutir primicias a granel, los nulos avances investigativos fueron quitándole interés al caso. Pero sobre todo los empresarios de medios, que sabían de la gravedad del tema, por su alianza de clase con el régimen político coincidieron en hablar cada vez menos del asunto. Cuestiones de gobernabilidad.


Sólo los medios comunitarios y alternativos y la prensa de las organizaciones sociales y de la izquierda, no cooptadas por el kirchnerismo, mantienen hasta hoy el tema en agenda. Cada tanto en algún medio masivo aparece un titular referido al caso, pero enseguida pasa desapercibido entre las fake news y el farandulismo político. Los mismos funcionarios de aquella época, con nuevos cargos y más canas, deambulan por estudios y redacciones prometiendo futuros mejores tras las penurias del presente. Y como ningún periodista les pregunta sobre López, nadie tiene nada que decir.


Tampoco se habla de Luciano Arruga (desaparecido en 2009), ni de Daniel Solano (desaparecido en 2011), ni de Viviana Luna (desaparecida en 2016), ni de Santiago Maldonado (desaparecido y muerto en 2017), ni de Rafael Nahuel (asesinado en 2017), ni de Facundo Astudillo Castro (desaparecido y muerto en 2020), ni de Magalí Morales (asesinada en 2020), ni de Alejandro Martínez (asesinado en 2021), ni de Daiana Abregú (asesinada en 2022), ni de Facundo Molares (asesinado hace poco más de un mes); algunos pocos nombres de una larguísima lista de víctimas de un mismo Estado "democrático".


La segunda desaparición forzada de Jorge Julio López fue un test ácido para muchas y muchos que veían en el kirchnerismo una garantía de memoria, verdad y justicia. Dentro del movimiento de derechos humanos, integrado por sobrevivientes, familiares y nuevas generaciones militantes, hubo muchas y muchos que vislumbraron las mentiras entre las sombras. El caso planteaba, como pocas veces antes, la obligación de poner todos los recursos y las voluntades en pos de encontrar vivo al testigo y ajusticiar a sus desaparecedores.


También hubo quienes prefirieron no ver que ni Kirchner, ni Solá, ni Alak ni sus subordinados pasaron el nivel uno de ese test. Tampoco lo pasó Cristina Fernández, que en ocho años como presidenta y casi cuatro como vice nunca mencionó a López en ningún discurso. Menos todavía Scioli, impulsor de una Policía Bonaerense cada vez más criminal. Ni hablar Alberto Fernández y Axel Kicillof. Ni qué decir del expresidente Mauricio Macri, su gobernadora María Eugenia Vidal y su intendente Julio Garro.


López desapareció en medio de un complejo proceso de cooptación de algunos organismos de derechos humanos por parte del ala "progre" del peronismo. Como se dijo antes, diciembre de 2001 trastocó el Estado burgués y sus nuevos gestores debían mostrar "cambios". La promoción de gestos "reparadores" y las promesas del fin de la impunidad encandilaron a muches que en poco tiempo pasaron de combatir la represión en las calles a buscar atajos en oficinas y despachos.


Es curioso que quienes abandonaron hace años aquellas peleas ahora se asusten ante la avanzada de la ultraderecha y se hayan puesto a militar trastabillantemente para que Villarruel y sus secuaces no lleguen al gobierno. Curiosidad que se hace gracia al ver el camuflaje con el que se quiere presentar a Sergio Massa como un defensor de los derechos humanos y las libertades democráticas. Massa, sí, el mismo que según sus propios compañeros de coalición ayudó a armar las listas de Milei y Villarruel en varios distritos.


Hace un año, cuando se cumplía dieciséis de la desaparición de López, la incansable Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, gritó en la Ronda de los jueves: "Que se abran los archivos que están llenos de nombres de canallas genocidas que participaron del terrorismo de Estado, muchos de partidos políticos, por eso los mantienen bajo cuatro llaves. Las Madres no vamos a parar hasta que todos los genocidas estén presos". Tenía enfrente a la Casa Rosada, en cuyos despachos el peronismo no paraba de gestionar la "miseria planificada", como diría Rodolfo Walsh.


En marzo de este año Aníbal Fernández fue al Congreso a responder preguntas sobre lo que estaba pasando en Rosario en torno a los crímenes del narcotráfico. Cuando la diputada Myriam Bregman tomó la palabra, le dijo al ministro: "La impunidad sólo genera impunidad. Porque seguimos buscando justicia por Maximiliano Kosteki, por Darío Santillán y porque hace 16 años nos dijo que Julio López podía estar en la casa de la tía o abajo de un puente y no lo está. Nuestro compañero sigue desaparecido señor ministro. Lo pusieron a (Jaime) Stiuso, hicieron expedientes paralelos. Hicimos muy bien en salir a la calle a decir que Julio López estaba desaparecido. Porque, ¿sabe qué? Al día de hoy no sabemos qué pasó con nuestro compañero". Como toda respuesta, Fernández ofreció su insultante desprecio.


Hoy López tendría 94 años. Siempre había sido un tipo sano y fuerte. De no haber sido secuestrado, probablemente estaría vivo. Probablemente también muchos de sus captores hayan muerto, aunque algunos más jóvenes sigan en funciones. Impunes. Etchecolatz murió en julio de 2022 en la cárcel, pero pagando penas por otras atrocidades, no por lo hecho en 2006 con el albañil que lo mandó por primera vez tras las rejas.


Pero en muchos despachos oficiales, ejecutivos, legislativos y judiciales, en muchas comisarías y dependencias represivas aún hay quienes sí saben qué hicieron con López. Y siguen callando.


Al principio también te preguntaba qué hiciste vos con López. Mientras pensás la respuesta, va otra pregunta. ¿Qué vas a hacer con López ahora?


Fuente:LaHaine

19 de septiembre de 2023

LA PLATA: Multitudinaria marcha a 17 años de la desaparición de Jorge Julio López.

 Martes 19 Septiembre, 2023

Multitudinaria marcha en La Plata a 17 años de la desaparición de Jorge Julio López

Cientos de personas marcharon en las calles del centro platense exigiendo justicia y pidiendo el esclarecimiento del caso.

Ayer por la tarde, organizaciones sociales y de derechos humanos encabezaron una movilización en el centro de la ciudad de La Plata en reclamo de justicia por la desaparición de Jorge Julio López, quien había sobrevivido a la última dictadura militar y volvió a ser secuestrado 17 años atrás, luego de testificar contra el genocida Miguel Etchecolatz.

La manifestación tuvo como epicentro la Plaza Moreno, frente al Palacio Municipal donde en el año 2006 se realizó el juicio a Etchecolatz, y avanzó hasta Plaza San Martín para terminar frente a la Gobernación. Los presentes alzaron la voz para retomar los cánticos contra los responsables de crímenes de lesa humanidad: “Cárcel común, perpetua y efectiva, ni un sólo genocida por las calles de Argentina”, gritaron.

Entre 1977 y 1979, Jorge Julio López estuvo secuestrado y pasó por 5 centros clandestinos de detención. Ya en el año 2006, el albañil que vivía en Los Hornos debía presentarse la mañana del 18 de septiembre en el Tribunal Oral Federal 1 para presenciar los alegatos del juicio, sin embargo desapareció nuevamente ese mismo día y, hasta el momento, no hay indicios de su paradero.

Al momento de prestar declaraciones en el marco del juicio a los represores, López había identificado a Etchecolatz como su torturador. Además, el militante peronista había dado precisiones sobre algunos de los centros ilegales en donde permaneció secuestrado durante la dictadura, como la comisaría 5ta de La Plata y el Pozo de Arana.

Carlos Zaidman, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y uno de los referentes que estuvo al frente de la movilización, expresó: “López desapareció por haber declarado en un juicio. Lamentablemente el Estado no lo buscó como debía o lo buscó pero no investigó a quienes eran muy probablemente responsables, y nosotros lo señalamos desde el principio, que era Etchecolatz y su entorno”.

Por su parte, la sobreviviente de la ex Esma, Celina Rodríguez Molina, dejó un mensaje contundente: “Seguimos marchando por López  y no descansaremos hasta que, como dice Norita Cortiñas, se abran todos los archivos y hasta que todos los genocidas y los responsables políticos, empresariales y eclesiásticos estén por lo menos juzgados”.

Mientras que Marta Úngaro, hermana de Horacio, uno de los jóvenes desaparecidos en La Noche de los Lápices, sostuvo: “Es muy doloroso en democracia tener que buscar a nuestro querido compañero Jorge Julio López, Pero marchamos como hace 17 años, salimos al otro día que López no se presentó a la audiencia de alegatos, lo hicimos bajo una lluvia torrencial y lo hacemos una vez más para pedir la aparición con vida de Jorge Julio López y castigo a los responsables que lo desaparecieron para poner terror en los juicios”.

Fuente:InfoPlatense

18 de septiembre de 2023

Presentarán un documental sobre el lugar de cautiverio de Jorge Julio López.

 

Presentarán un documental sobre el lugar de cautiverio de Jorge Julio López

"Arana sin olvido" se estrenará el próximo lunes a las 20 en el Canal de Youtube de la Universidad de La Plata.

15 de septiembre de 2023

A 17 años de la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López, Simonetti convoca a marchar por memoria y justicia.

 


A 17 años de la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López, Simonetti convoca a marchar por memoria y justicia


14 Sep, 2023
14 Sep, 2023

El próximo lunes 18 de septiembre se cumple un nuevo aniversario del segundo secuestro y desaparición forzada de Jorge Julio Lopez, testigo clave en el juicio al genocida de la última dictadura, Miguel Osvaldo Etchecolatz.

Desde las 17 hs en Plaza Moreno se llevará a cabo una importante movilización, convocada por la Multisectorial La Plata, Berisso y Ensenada, una coordinación de organizaciones de derechos humanos, sociales y políticas que surgió inmediatamente luego de la desaparición de López para exigir su aparición con vida.

Uno de los referentes de dicho espacio es el dirigente del Nuevo Mas, Eric "Tano" Simonetti, quien detalló al respecto que "desde 2006 nos movilizamos en las calles por justicia para el compañero López. Sin embargo los gobiernos que pasaron se dedicaron a garantizar la impunidad. Hoy estamos frente a una nueva situación, porque quieren levantar cabeza sectores políticos de extrema derecha, defensores de los genocidas que pretenden redoblar su impunidad y dejarlos libres en la calle, como Victoria Villarruel, la vice de Javier Milei, que les organizó un homenaje la semana pasada en la Legislatura porteña", precisó Simonetti.

Al mismo tiempo destaco: "Tenemos un gobierno que no para de alimentar el malestar social mientras aplica un duro ajuste económico de la mano del Fondo Monetario Internacional. De esta forma, el Gobierno allana el camino para que los negacionistas del genocidio se fortalezcan gracias a la bronca popular que crece al ritmo del ajuste".

El dirigente de izquierda puntualizó que "por todo esto, desde el Nuevo MAS creemos que hace falta una respuesta activa y movilizada en las calles, conformada por todos los sectores que defendemos los Derechos Humanos, las libertades democráticas, la Memoria, la Verdad y la Justicia, y que no queremos retroceder sino avanzar en justicia por Lopez y los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos".

"Los Derechos Humanos se defienden y se conquistan en las calles. Invitamos a sumarse a marchar este lunes a las 17 horas en Plaza Moreno", cerró el dirigente.

Fuente:PuntoCapital



26 de julio de 2023

Rubén López, sobre los fallos judiciales a represores: “Es una de cal y otra de arena”.

Rubén López, sobre los fallos judiciales a represores: “Es una de cal y otra de arena”

El hijo del dos veces desaparecido Julio López consideró además que “hay que democratizar las fuerzas policiales y la Justicia”. 

El hijo del dos veces desaparecido Julio López consideró además que “hay que democratizar las fuerzas policiales y la Justicia”.


En diálogo con Radio La Plata (FM 90.9), López hijo se refirió al beneficio que recibieron varios genocidas de la última dictadura cívico-militar y al fallo de la Corte para que Miguel Etchecolatz no obtenga nuevamente el beneficio de la prisión domiciliaria.


“En esta revocatoria de prisiones domiciliarias dictadas desde 2016, un poquito de justicia para los que la pedimos hace tanto tiempo se hizo. La Justicia es manejada por personas que tienen pensamientos e interpretan la ley. A veces tenemos una buena y otra mala”, opinó.


Para López se ve “un retroceso día a día avalado por el gobierno” en materia jurídica. “Eso nos preocupa. Tratamos de cubrir estas cuestiones y tratamos de acompañar a los que son víctimas”, comentó.


En el mismo sentido, añadió: “Lamentablemente no se cambió a lo largo de la nueva democracia. Hay que democratizar la Justicia y las fuerzas policiales. Son cosas que no se hicieron desde 1983 y hoy estamos pagando las consecuencias. Tenemos la corporación judicial que tiene manejos”.


Y recordó, antes de finalizar: “El viernes pasado conocimos la nueva condena a Etchecolatz y el sábado se cumplieron 42 años de la primera desaparición de mi viejo”. 


 © Artículo extraído de https://www.codigobaires.com.ar

Fuente:CodigoBaires

18 de septiembre de 2022

Julio López compañero del alma, compañero.


 JULIO LÓPEZ, PRESENTE

Julio López compañero del alma, compañero

Rufino Almeida recuerda a Jorge Julio López. Su voz vuelve con la del compañero que evoca para la Verdad, la Memoria y la Justicia.

"…A las aladas almas de las rosas...Del almendro de nata te requiero. Que tenemos que hablar de muchas cosas. Compañero del alma, compañero….”

Elegía. Miguel Hernández

Nuestra tarea de reconstruir lo sucedido en los campos de concentración y hacer presentes a les compañeres caídos poniéndoles voz y memoria de su militancia política, ya me había confirmado que mí proceso íntimo de volver a la vida que me habían quitado, no era único.

Sobrevivir no alcanzaba.

Debía aparecer con vida.


La alegría de reencontrarnos con les hijes y la familia, no era condición suficiente para la felicidad de estar fuera del campo.

Alguien había quedado dentro, en la pasividad y el silencio, exigidos por el sistema del miedo planificado, muy reclamados por el amor de quienes nos recibían.

Aquella identidad revolucionaria, con voluntad transformadora, indignada por la injusticia, rebelde frente a los poderosos, pugnaba en nosotres por volver a ser quien éramos.

La incertidumbre de vivir había sido explícitamente impuesta y hasta las fantasías del deseo se convirtieron en peligro inminente. Muchos de nosotres estuvimos años bajo "libertad" vigilada, donde los propios genocidas con su terrorismo sistemático oprimían el timbre del perro de Pavlov.

A ese terror inscripto en el cuerpo y en la mente, se sumarían el desdén condenatorio del entorno social, junto a los reproches justificados en los miedos del cariño protector de las familias, abonando también la auto imposición de la inacción y el no decir.

Mientras las claves del genocidio fueron desarmar la cultura nacional y de la solidaridad, reprimir la organización popular para la resistencia a la imposición de un sistema de explotación del trabajo y el saqueo de los recursos nacionales; su concreción sería el terrorismo de Estado sistemático aplicado a perseguir a toda persona, comunidad y organización que accionara o apenas expresara oposición al Plan de sometimiento y entrega.

La continuidad de esta versión en democracia serán los intentos hasta hoy de la impunidad de las bestias y sus mandantes, sin otro fin que la derrota de la política revolucionaria, de la militancia comprometida. Ya no como fuerzas efectivas sino como sentido, como presencia, como subjetividad colectiva. De allí, la promoción del negacionismo y la antipolítica.

El objetivo, de entonces y ahora, es que no vuelvan jamás esos militantes a levantar esas banderas, a hablar de justicia con esas palabras y a sostener acciones que transforman la vida de los pueblos.

El objetivo, entonces y ahora, es vencer a los sueños, al deseo y a la voluntad de realizarlos. Desaparecer al militante revolucionario.

La intención es que sobrevivan pero que nunca aparezcan con vida.

EL CAMINO DE APARECER CON VIDA

Pero algunes brillantes rompieron el cerco sin dudar. De inmediato. 

Otres necesitamos transitar un camino interior espinoso para superar barreras. Para reencontrarnos con la autoestima del coraje necesario, para volver a vivir en el amor militante por un mundo sin injusticias ni sometimientos culturales, sin destrucción del ambiente y con una sociedad humana en paz.

Dicho todo esto, quiero señalar que la experiencia definitoria que consolidó en mí tal razonamiento, con su tras fondo afectivo y de búsqueda en lo colectivo, fue conocer a Julio.

 A través de nuestro vínculo para la reconstrucción de su historia, para que superara el sobrevivir, abriendo el paso a su aparición con vida, pude definitivamente objetivar claramente aquel proceso que yo sentí y que intuía en las conversaciones con los ex detenidos desaparecidos que fui conociendo: el camino desde la confusión y el miedo al reencuentro con quién fuimos.

La aparición con vida.

Por de pronto la plataforma siempre debió ser el respeto, la confianza y el cariño entre pares, entre compañeres.

DE VIEJO PERDIDO A MILITANTE PERONISTA

Julio se nos presento en el hall de la Cámara Federal de la Plata que sustanciaba el llamado Juicio por la Verdad.

"Andá a ver...hay un viejo medio loco que está con Nilda. Dice que estuvo en varios campos en Arana" ...me indicó Adriana, en su estilo tan concreto.

Era cierto, la primera impresión fue de locura.

Una avalancha de frases, datos, nombres, lugares inconexos... Era el mítico paso de la caverna a la luz, de las palabras calladas por la fuerza, a la posibilidad del grito.

Luego comprenderíamos los por qué de semejante ansiedad y urgencia.

Será mí empatía acrata por la locura y mí respeto a priori de la vejez y la sencillez, que empuje con Nilda a un nuevo encuentro con tranquilidad y tiempo.

(Solían conectarnos personas confusas o plantadas...)

La próxima reunión sería el principio de un derrotero de crecimiento de la escucha, rebotando en el espejo de la comprensión de pares y por lo tanto de entendimiento.

Julio dejaba de ser un "viejo incomprensible" entre extraños para ser un compañero mas entre compañeros.

Su frase angustiada "los argentinos deben saber"...era la consigna de muchos otres, que veníamos trabajando, militando para que los argentinos sepan.

Nosotres habíamos acuñado otra: "Porque luchábamos nos desaparecieron, porque aparecimos....seguimos luchando".

Al principio, tenía muchas dificultades para comunicarse, para hablar con pausa y demás. Las cosas le salían a borbotones y entonces eran muy confusas. Dudábamos de la veracidad o no. Pero después, cuando fuimos afianzando la relación, conociéndonos, se fue clarificando su discurso. Tomó la palabra y empezó a aparecer.... apareció una persona querible. Alguien que vos veías simple, entero, un trabajador, un militante, bastante puro en términos de lo no especulativo.

Tampoco un nabo ni un tipo que no sabía lo que estaba haciendo. Todo lo contrario. Precisamente eso es lo más rico de la personalidad de Julio, que era un militante no atravesado, por todo un bagaje teórico, lecturas, horas de debate y discusiones.

Esos compañeros que por la vida vivida, la tienen mucho más clara que el intelectual. Porque son simples, concretos, van a las cosas.

Bueno, él empieza a marcar su derrotero como secuestrado. Y aparecen dos o tres lugares... Por lo pronto, con mucho conocimiento de Arana porque él trabajó en la zona, trabajó en las quintas, trabajó como albañil en varios establecimientos en la zona, conocía mucho Arana.

Así surge lo verdadero de lo que decía: cuando él cae, ya conocía...

Sin embargo la primera confusión fue que se refería a un lugar antiguo, de la época de Rosas, que esto, que el otro, una descripción que no nos daba con nada. Después de otro lugar mucho más chiquito, que era cerca del Aeropuerto, que luego se identificó como un lugar anexo, casi como una tapera, donde en algún momento metieron gente ahí porque estarían llenos los otros lugares. Entonces se esclarece que además de Cuatrerismo, la Comisaría de Arana, había otros dos lugares. Nosotros teníamos del tema de Arana referencias por descripciones divergentes. Por ejemplo Pablo Díaz cuando describe el lugar donde había estado, habla de ventanas viejas de madera, cosa que el Destacamento de Arana no presentaba. Salones más grandes, lugares distintos... Así, cuando Julio pasa a describir más o menos también esas condiciones, surgen más detallados esos otros sitios y nos evoca otros testimonios...

Con él, no sé cuántas veces fuimos a Arana, en el auto, a recorrer, a buscar insistentes, esos famosos lugares que describía. Hicimos varias recorridas, inclusive alguna con Cristina Gioglio (compañera que había pasado cautiva por el Destacamento) , y con compañeros que habían estado también en Arana...

Finalmente fuimos atando cabos y encontramos la Estancia La Armonía. Recordé que un pibe que estuvo unos días desaparecido, muy chico en su momento, justamente reconoce el lugar por haber estado allí previamente. Era un predio que había sido de sus abuelos, dijo.

Entonces hicimos el contacto, busque en Geodesia de la Provincia tomas aéreas de la zona. Los tíos del muchacho aportan fotos viejas del lugar y todo empieza a tomar sentido y concordancia para clarificar e identificar. Lo que pasaba es que en ese campo, por arriba de las demoliciones, construyeron el nuevo Regimiento 7 de la Plata.

Entonces empieza a tomar más entidad el testimonio de Julio respecto a los lugares y en particular del nombrado Pozo de Arana (no el Destacamento)

Otro tema del testimonio histórico de Julio también es su reivindicación de la militancia de los pibes de la Básica y su respeto cariñoso por Patricia Dell Orto y Ambrosio De Marco.

Aquí Julio aparece con vida en todo su sentimiento, revive su vinculación a la Unidad Básica, retoma su compromiso, con su militancia peronista, que ratifica con el coraje de quienes con sus declaraciones frente a frente con los genocidas, acusan ya no como víctimas sobrevivientes sino desde la política, con la mirada firme de la militancia de esa época y con la voluntad de los compañeros y compañeras que ya no están.

Se ufana de ser montonero...

Para el momento hasta su voz había cambiado el tono, su dicción era clara y su actitud física rejuveneció. Julio como todos nosotros sabia de vivir con miedo pero también como nosotros supo que se puede aparecer con vida.

La palabra ya no será solo relato de las memorias de un sobreviviente, pasa a ser una herramienta de lucha, para estar nuevamente en el frente de la resistencia a la opresión y la crueldad.

Los datos, los lugares, las identificaciones encontrarían una estrategia colectiva para la acción, para el juicio y castigo a los culpables.

Aquellos escritos y dibujos iniciales, casi no serian necesarios. Estaba la posibilidad de la palabra, del intercambio de miradas asertivas, del ida y vuelta.

Entonces la indignación por lo vivido, ya tendría un lugar, dimensión y profundidad. Los nombres buscarían cuerpos y las acciones buenas encontrarían reivindicación. Patricia y Ambrosio, Rodas, y otros fusilados tendrán voz para siempre..

Mientras los genocidas recibieron Castigo, sin Olvido ni Perdón.

Así lo afirmó Julio en aquel último abrazo en los pasillos del Juicio: "Yo sé que me van a matar….. pero soy peronista…y me los llevo conmigo….".

Cuántos como Julio López, en su momento, estarán aún sobreviviendo al terror que le imponen sus recuerdos, sin poder ponerlos en palabras. Permaneciendo escondidos de si mismos, sin abrazarse con la persona que fueron antes de pasar por la desaparición, a la que sometieron los genocidas, a quien no permiten volver a la vida, el terror que larva todavía en su interior y la presión del entorno familiar e institucional.

Cuántos sobrevivientes aún, pugnan por aparecer con vida...

 

*Rufino Almeida Ex detenido-desaparecido en el CCD “El Banco”. Integró la organización anarquista Resistencia Libertaria. Como cooperativista hoy integra la Federación de Cooperativas de Trabajo Manuel Belgrano-Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo

Fuente:0221.com.ar