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13 de febrero de 2024

Las Madres de Plaza de Mayo denuncian que Meta ha suspendido la cuenta de Instagram de su radio.

 

Las Madres de Plaza de Mayo denuncian que Meta ha suspendido la cuenta de Instagram de su radio

13 Feb, 2024
La Asociación Madres de Plaza de Mayo, agrupación argentina especializada en Derechos Humanos y formada en 1977 durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, ha denunciado este lunes a la empresa estadounidense Meta por censura al suspender su cuenta de Instagram de su emisora de radio AM 530, alegando que publica "contenido engañoso y fraude". La asociación ha denunciado que no puede ingresar a su cuenta de la red social desde el domingo por la noche y ha solicitado "con urgencia" a Meta que revierta esta "arbitraria decisión de censura a un medio de comunicación universitario que, además, pertenece a las Madres de Plaza de Mayo". "La AM530 es sinónimo de Derechos Humanos y es la voz de la lucha histórica reconocida a nivel internacional de las Madres de Plaza de mayo por la memoria, la verdad y la justicia. Argentina vive un clima de época donde el negacionismo ocupa uno de los mayores cargos institucionales del país, ante este intento de acallar nuestra voz, le pedimos a nuestra audiencia hacerse eco de esta denuncia", reza un comunicado. El Sindicato de Prensa de Buenos Aires se ha sumado "a la preocupación por la suspensión de la cuenta de Instagram" de "la radio de las madres". "Esperamos se solucione a la brevedad y que no represente un ataque a la libertad de expresión de un medio íntimamente ligado a la defensa de los Derechos Humanos", ha concluido.
Fuente:InfoBae

11 de febrero de 2024

El calvario de Mirta Baravalle.

 CALDENIA

El calvario de Mirta Baravalle

11/02/2024
El calvario de Mirta Baravalle

A sus 99 años, Mirta Acuña de Baravalle continúa buscando respuesta a un hecho que ocurrió el 27 de agosto de 1976 y que cambió para siempre su vida.

 

Juan Carlos Martínez *

 


Mirta es madre de Ana María Baravalle, secuestrada el 27 de agosto de 1976. En ese entonces Ana María, de 28 años, estudiaba Sociología y tenía un embarazo de cinco meses de gestación. A partir de ese momento, Mirta comenzó la búsqueda incansable de su hija y de su nieto o nieta que se presume fue dado a luz en cautiverio.

 

Mirta es una de las fundadoras de la agrupación Madres de Plaza de Mayo y fue una de las catorce mujeres que por primera vez se juntó en esa plaza para reclamar por sus hijos un 30 de abril de 1977. A la vez, Mirta fue una de las doce madres-abuelas fundadoras, que con el lema ‘Buscamos a nuestros nietos, sin olvidar a nuestros hijos’ comenzó el largo camino por la recuperación de la identidad de los niños secuestrados o nacidos en cautiverio.

 

Hoy, luego de tantos años de lucha y reclamo, Mirta sigue siendo un símbolo en la defensa de los Derechos Humanos. Se la encuentra cada jueves en la ronda de las Madres en Plaza de Mayo. ‘Yo siempre digo mientras tenga fuerza, mientras mentalmente más o menos pueda seguir hilvanando y mientras físicamente el cuerpo me responda, yo seguiré en esta lucha de reclamo de justicia social y por los Derechos Humanos en la actualidad’, con estas palabras Mirta resume su compromiso por la memoria y el presente.

 

De las rosas nacieron nuevas rosas y de éstas seguirán naciendo rosas…’. Es el devenir eterno, la integración en el todo, lo absoluto de lo transitorio. Mientras tanto, vivo por la alegría, por la alegría lucho y por la alegría moriré. Eso es lo que quiero. Nunca sufras por mí. Piensa que nada ni nadie logrará derrumbarme. Es cierto, puedo ser junco al que quiebren los hombres. Pero estoy bebiendo, insaciable, para poder calmar, aunque sea un poco, esa sed tremenda de los que sufren”. Texto escrito por Ana María Baravalle en una carta a su madre en 1972.

 

La historia de Mirta.

 

Mirta Baravalle es una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. El 27 de agosto de 1976, un grupo de militares irrumpió en su casa y secuestró a su hija Ana María embarazada de cinco meses. Aún continúa la búsqueda de ese nieto o nieta que, nacido en cautiverio, nunca fue restituido a su verdadera familia.

 

Mi nombre es Mirta Baravalle. Hemos adoptado el apellido de nuestros esposos para que nuestros hijos desaparecidos sean conocidos. Mi hija desapareció el 27 de agosto de 1976. Entraron a nuestra casa más de 30 individuos vestidos del ejército con pasamontañas en altas horas de la madrugada. Se colgaban saltando paredes vecinas. Todos con armas largas. Yo sentí ruidos. Salí a la galería porque estábamos en la cocina.

 

Estábamos mi hija, mi yerno, mi hermano y yo, jugábamos al scrabble, y el que perdía cebaba mate. Eso era lo que estábamos haciendo esa noche. En ese momento, registraron la casa, pero no se llevaron a nuestros chicos. Se habían llevado a un vecino buscando aterrorizar a todos los vecinos. Y se llevaron alhajas, dinero y todo lo que podían. Pensamos que se habían ido y a los 10 minutos sentimos los golpes en nuestra casa. En la entrada preguntaron por nuestra hija Ana. Y en ese momento Ana sintió que había una situación crítica. Me amenazaron. Yo les decía que Ana era mi hija. Y ahí ella avanzó y dijo: ‘Yo soy Ana’. Ahí es cuando se llevaron a mi hija. Nosotros hicimos lo imposible para saber algo más de esa noche, pero nadie hablaba. Con el correr del tiempo pensamos que hicieron dos operativos casi simultáneamente”.

 

La doctrina de la seguridad nacional hunde sus raíces en el período de la guerra fría y se utilizó para dar cuenta de los procesos de defensa militar y seguridad interna frente a las nuevas condiciones de avance del socialismo y la inestabilidad del capitalismo. Supuso una concepción militar del Estado y fundamentó su ocupación por parte de las fuerzas armadas. En América Latina se construyó sobre la base de la existencia de un enemigo interno cuya intención era subvertir los modos de vida tradicionales, desde estrategias militares que no respondían ya a las guerras conocidas hasta ese momento. De esta manera, se difundió la idea de una ‘guerra interna’, donde el Estado debía dar batalla, ya no contra otros Estados que amenazaban su soberanía sino contra ‘la subversión’, infiltrada en la vida cotidiana e invisibilizada en la ciudadanía. Todos estábamos bajo sospecha. La teoría de la guerra interna también sostuvo la versión de igualdad de condiciones entre dos ejércitos que libraron enfrentamientos: los militares tiraban tiros desde casas vecinas y desde adentro. Parecía un juego de intercambio de tiros. Por eso los vecinos pensaban que había un enfrentamiento con terroristas. Mi yerno intentó esconderse en el patio y, de acuerdo a lo que me contaban mis vecinos, los militares decían: ‘mátalo’. Cuando terminó todo encontré en el fondo de la casa las balas”.

 

Su hija.

 

Ana María nació el 20 de marzo de 1948 en la Ciudad de Buenos Aires y ya de joven era, como la define su mamá ‘una militante de la vida’.

 

Ana tenía veintiocho años y Julio, veinticinco. Yo sabía de la militancia social de mi hija. Ella se recibía ese año de socióloga y trabajaba en el Ministerio de Hacienda. No podían estar ajenos a lo que pasaba en el país. Mi hija era una militante de la vida. Se ponía el despertador a la madrugada para ir a la villa. ‘Si no llegamos a que el pueblo sepa sus derechos, que no tienen que estar sometidos y que sean ellos mismos los hacedores de este país, no va a quedar nada. Si esto no se cambia, en 25 años no va a quedar nada de los argentinos’, me decía.

 

Solía levantarse muy temprano a llevarle comida a la gente que estaba en la calle y decía que no quería que el pueblo se sometiera si no que se integrara.

 

Ana María, estaba comprometida con su militancia y su situación de estudiante. Peleaban por revertir lo que consideraban injusto y fomentar una sociedad más equitativa.

 

En el segundo bimestre salió y dijo: ‘yo ahí no sigo estudiando más’ porque no estaba de acuerdo con la enseñanza que le estaban dando. Y yo sabía que el objetivo de ella en la vida era estudiar. Eran conscientes de qué querían y lo que estaba mal, y por eso los llamaban rebeldes. Yo creo que si uno no tiene estudios lo manejan como quieren, y ella al estudiar y querer transmitir a los demás lo que aprendía, no era así.

 

Ahora, quizás, entiendo por qué los venían a buscar. Ellos sabían y no se dejaban doblegar. Tenían ideales.

 

Ellos querían defender los derechos y eso lo sabían esos gobiernos. Ese era el peligro. El peligro de saber. Por eso esa generación no está. Eran jóvenes valiosísimos. Esto no se dio solamente en Argentina, eso se dio a nivel latinoamericano. Porque estaba el Plan Cóndor, en todos los países era igual. Ahí había un imperio que se agazapaba para poder mover todas las riquezas de los países de la tierra. No tuvieron en ningún momento ningún tipo de rechazo a ese ‘querer apoderarse’.

 

Fue su compromiso y su preocupación por los otros lo que los condujo a su irracional desaparición. Ellos consideraban la posibilidad de ser juzgados, pero les era imposible advertir el horror al que se enfrentarían.

 

Pienso que cuando ellos se dieron en cuerpo y alma a buscar ese cambio pensaban que, si de alguna manera eran un estorbo para los que manejaban el poder, a lo sumo irían presos, tendrían un juicio, sabiendo, además, que en un tiempo serían padres.

 

La búsqueda.

 

Inmediatamente después del secuestro de Ana María, Mirta salió a buscarla recorriendo todos los espacios que estaban a su alcance. Pero esta búsqueda que inicia en forma solitaria, al poco tiempo adquiriría características históricas.

 

Al día siguiente, salimos a la calle. Fui a la Iglesia de Lourdes en Santos Lugares, para ver la posibilidad de tener alguna información de los chicos. Creo que todo familiar a quien le fue arrancado ese ser querido de su lado, inmediatamente salía a la calle a buscarlo. Inmediatamente, porque quería saber por qué se lo habían llevado. Desde ese momento empezó esa búsqueda. ¿Y dónde? ¿Y por qué? Preguntaba en cada uno de los lugares a los que iba.

 

Primero comencé la búsqueda en soledad. Recorrí las cárceles, las comisarías, las Fuerzas Armadas, los Ministerios. Pero nadie sabía ni decía nada, nadie respondía a mis preguntas. Más tarde me di cuenta de que había otras madres. Todas estábamos en la misma situación. Fuimos caminando y fuimos, sin pensarlo, sin conocernos, a distintos lugares buscando lo mismo. Especialmente, al Ministerio del Interior que funcionaba en la Casa Rosada. A partir de ahí, nos dimos cuenta de que todos nos daban la misma respuesta irónica. Fue cuando surgió la idea de peticionar en un grupo. Nosotras éramos los familiares, no decíamos ‘las madres’. Desde ese momento, teníamos personas cercanas desaparecidas, algunos a su esposo, a un hermano.

 

En un momento iba a Villa Devoto –cárcel de Devoto– todos los días. Veía a muchas personas delante de mí, la mayoría eran familiares de presos políticos, pero había otros que también buscaban a sus hijos secuestrados que no sabían dónde estaban. Ahí me fui informando hacia dónde podía dirigir mis pasos para saber sobre ellos. Hice hábeas corpus, causa 616 –los hacía a mano–. Una vez en 1978 logré que me sellaran uno por el bebé, y en 1981 hicimos la presentación en Casa de Gobierno.

 

- ¿Cómo comenzaron a juntarse las Madres de Plaza de Mayo?

 

- Todas hacíamos los mismos recorridos, buscábamos respuesta en los mismos lugares. En un momento llegamos a ser cinco o seis esperando alrededor de la Plaza, sentadas en algún banco o caminando como al descuido. De esta forma comenzamos a vincularnos.

 

Lo primero que hicimos fue ir a ver al vicariato castrense. Un día Azucena Villaflor dijo que teníamos que ir todas juntas a Plaza de Mayo y decidimos hacerlo el 30 de abril (1977). Esa primera vez fuimos 14 mujeres. No nos habíamos dado cuenta de que era sábado, porque no teníamos idea de qué día era y decíamos: ‘Pero no hay nadie’. La primera madre en llegar ese día fue Pepa Noia. Pero un sábado no era un buen día para reunirse, no había gente en la plaza y apenas nos vieron los militares, nos sacaron. Entonces, decidimos reunirnos el viernes siguiente en horario bancario. A los militares les iba a costar visualizarnos entre tanta gente. Así lo hicimos varios viernes y éramos cada vez más. Más adelante, una madre, Emma Panells, propuso reunirnos el jueves porque decía que el viernes era día de brujas.

 

Y con el paso del tiempo la columna de Madres fue aumentando y aumentando. Por un lado, porque iban desapareciendo los jóvenes y por otro lado porque los familiares se iban enterando de a poco. Se acercaban con mucho temor. Fue muy difícil, pero seguimos adelante.

 

Así que ése fue el comienzo. Mirta también fue una de las doce madres-abuelas fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. En un principio se agruparon con el nombre de ‘Abuelas Argentinas con Nietitos desaparecidos’ y en 1980 comenzaron a utilizar su denominación actual: Abuelas de Plaza de Mayo. ‘Buscar a sus nietos sin olvidar a sus hijos’ fue la consigna que las agrupó.

 

- Y las Abuelas, ¿cómo comenzaron a juntarse?

 

- Cierto día fuimos a la casa de una abuela con Mary Ponce de Bianco, la madre que después fue secuestrada por Astiz. A esa abuela le habían llevado el hijo con su bebé y nosotras fuimos para ayudarla a hacer un hábeas corpus por su nietita, Clara Soledad. Recuerdo que lo redactamos sobre la cama, arrodilladas en el piso de su dormitorio. Ese hábeas corpus fue publicado en La Opinión de Timerman y resultó un escándalo porque se trataba de una bebé. Al poco tiempo, una monja dijo que en la Casa Cuna había una bebé con las características de Clara Soledad.

 

¡Y efectivamente era ella! Ahora la abuela tenía que obtener la tenencia. Fue difícil porque cuando se llevaron a la bebé tenía once meses y para entonces tenía más de un año. En esa época no existían las pruebas de ADN y el Juez Sarmiento, a cargo del juzgado de menores, negaba la tenencia hasta que se demostrara el vínculo. Aparentemente no había forma de lograrlo. Entonces, la abuela recordó que Clara Soledad tenía un lunar en la plantita del pie, y efectivamente era así, el Juez lo corroboró. Clara Soledad fue la primera bebé que recuperamos. Recuerdo que se hizo una misa de agradecimiento en la Santa Cruz, en abril del 77, la iglesia estaba llena. Pero esa fecha fue fatal…

 

- ¿Por qué?

 

- Porque a esa misa asistió Astiz, fue la primera vez que lo vi. Luego lo volví a encontrar en la primera reunión de familiares y madres que hicimos en la iglesia de la Santa Cruz. ¡Es como si todavía lo estuviera viendo! Me generó mucho rechazo, nunca me convenció su historia, no me gustaban sus planteos. Por ejemplo: nos decía que teníamos que tener un mayor conocimiento acerca de las actividades que realizaban nuestros hijos. Se lo dije a mi amiga Mary Ponce de Bianco, pero ella no pensaba lo mismo. Yo no fui más a esas reuniones porque presentía que iba a suceder algo terrible. El 8 de diciembre de 1977 Mary me invitó a la Santa Cruz para firmar una solicitada, yo ya la había firmado en la Iglesia Bettania, así es que fui a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos para ver si obtenía alguna información. ¡Esa noche se llevaron a Mary y a todos los demás en la puerta de Santa Cruz! Astiz los había entregado. El 10 de diciembre el diario La Prensa publicó la solicitada de las madres, ese mismo día secuestran a Azucena en la puerta de su casa, Astiz la había señalado cuando la besó en la puerta de la Santa Cruz.

 

- ¿Qué pasó luego con las Madres secuestradas?

 

A principios de 1978 aparecieron unos cuerpos en una playa de la costa atlántica, entonces se hablaba de que podían ser las madres que habían sido secuestradas. Nunca se habló nada más, nadie supo lo que pasó, hubo un silencio total, imposible de poder llegar a nada y así fue pasando el tiempo.

 

El 15 de julio del 2005 se supo la verdad. Sus cuerpos fueron ubicados en el cementerio de Lavalle. Se decía que allí habían sido llevados los cuerpos de varias de las personas secuestradas. La investigación comprobó que eran los cuerpos de las madres, que luego del secuestro habían sido llevadas a la Escuela Mecánica de la Armada. Después se fue sabiendo que habían sido torturadas, que las llevaron y las tiraron al río.

 

Lo más significativo, y que a nosotras nos conmovió profundamente, fue que los tres cuerpos arrojados al mar aparecieron juntos; el mar los devolvió a la costa, a la playa, junto con una monja, la hermana Léonie Duquet, que había desaparecido en esa fecha. Y una piensa, cómo en la inmensidad del mar, cuerpos caídos desde el aire llegan a la playa, sabiendo que fueron tiradas más personas ahí. Sin embargo, las tres madres y la hermana se juntan en esa playa. Hay cosas tan significativas, porque si los militares y los jueces negaban ser cómplices, estas madres vinieron a decir, a ser ellas directamente testigos de la tragedia, sus cuerpos están ahí. Con su encuentro se confirma toda la infamia, toda la criminalidad, que tanto ha costado reconocer, que esto pasó en este país, nuestro país. Hemos tenido personajes tan siniestros que llevaron a un pueblo al dolor y no solamente de una generación, de la desaparición, de no saber de ellos, de saber que fueron torturados y victimizados de una manera tan atroz. N. de R.- Texto extraído del espacio Educación y Memoria.

 

* Periodista

Fuente:LaArena

10 de febrero de 2024

Marcha N° 2391 de las Madres de Plaza de Mayo.

 JUEVES EN LA PLAZA


Este jueves 8 de febrero las Madres de Plaza de Mayo realizaron la marcha Nº 2391 junto a los compañeros Demetrio Iramain y Felipe Rinesi, y el cierre de Carmen Arias. En una jornada marcada por una feroz lluvia que ayudó a que bajen las temperaturas y frenó antes de que las Madres pisaran una vez más la Plaza, la militancia marchó cantando canciones contra el gobierno macrista de Javier Milei.

En un primer término, tomó la palabra Demetrio, que saludó a toda la militancia, celebró la caída de la Ley Ómnibus de Milei, y condenó la noticia del festejo de 50 años de casado que realizó Jorge Olivera, genocida con prisión perpetua domiciliaria por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura cívico militar. «Ya esa fiesta era motivo de que se le revoque inmediatamente esta prisión domiciliaria que tiene», detalló.

Más adelante, paso a contar la historia de Olivera. «Fue puesto preso en 2007 y en 2013 dijo que iba a atenderse en el hospital militar y se fugó. Estuco 4 años prófugo, hasta 2017. Ese año fue preso, y sin embargo, a pedido de la defensa, el Tribunal de Casación, ‘del lawfare’, le dio permiso de la prisión domiciliaria que no tendría que tener por esa fuga, y mucho menos tendría que seguir teniendo ahora despues de la terrible fiesta que se mandó», denunció.

«Antes de estar preso en 2007, tambien estuvo preso en el año 2000. Tenía un pedido de prisión en Italia, porque había una denuncia por la desaparición de una compañera de nacionalidad italiana y la justicia italiana tomó el caso. Entonces, cuando viajó a Italia de paseo le cayó la orden de detención y fue detenido», relató Demetrio.

Acto seguido, agregó que a pocos días de la detención, el Gobierno argentino presidido aquel entonces por Fernando De la Rúa, se puso a pensar qué hacer con un militar detenido por delitos de lesa humanidad en Italia. Ante este escenario, «a los pocos días de estar preso la defensa presentó en Italia un certificado de defunción de la compañera italiana que le permitió la libertad, porque el tribunal entendió que lo que había no era una desaparición, sino un homicidio. Había un certificado con fecha de muerte, entonces, ese delito, el homicidio eventual estaba prescripto para la Justicia italiana y con esa excusa lo dejaron en libertad», explicó.

En ese entonces, a la vuelta al país, Olivera fue recibido por la prensa ‘como un campeón’, ironizó Demetrio. «Y, dijo ‘salí en libertad porque la familia de esa chica que me hacen responsables de esa desaparición firmó y aceptó la fecha de muerte para poder cobrar la reparación económica’. Así como se los digo», detalló Demetrio.

En respuesta, las Madres recortaron la declaración del genocida ya liberado y con eso hicieron un volante que repartieron en la Plaza para ver, demostrar, que la oposición de las Madres de Plaza de Mayo a la reparación económica tambien tenía fundamentos no sólo éticos, morales, políticos, sino tambien jurídicos. Tenía efecto sobre la libertad, o no, de los genocidas». Años despues, en 2007, con la llegada de Néstor Kirchner, comenzaron de nuevo los juicios y volvió a prisión, donde merece estar, aún hoy.

“Las Madres de Plaza de Mayo fueron las únicas que en el 79 se negaron a aceptar la muerte de los desaparecidos. En ese momento, mientras todo el movimiento de denuncia, de hecho las Madres durante años dijeron que Alfonsín (después presidente y entonces abogado de la APDH) fue uno de los redactores junto con el canciller de la dictadura de entonces de ese de esa Ley de Presunción de Fallecimiento, todos los demás aceptaron y vieron como un paso adelante. Porque decían que esto permite esclarecer lo que está haciendo lo que está pasando en la Argentina, mientras las Madres empezaron el camino inverso que la llevó un año después en diciembre de 1980 a formular la consigna APARICIÓN CON VIDA, que sostuvieron durante toda el resto de la dictadura, durante la post dictadura, y que tuvo tanta vigencia cuando desapareció Santiago Maldonado”, remarcó Demetrio.

“Todo el movimiento popular levantar esa consigna, por eso las Madres nunca dieron por muertos a los desaparecidos, por eso los continúan y siempre dijeron que están vivos, están vivos en la lucha, compañeros y compañeras, están vivos en la radio, en su proyecto de Universidad, en la Plaza, en todo lo que hacemos todos los días en el ECuNHi”, dijo Iramain.

“Ahí están los desaparecidos y la gran enseñanza de las Madres parece que no se entiende, que parecen locas que se ponen en contra de lo que piensa la mayoría, de un sentido común que está impuesto por este sistema capitalista que ellas se enfrentan palmo a palmo”, lanzó.

“Eso, que parece tan difícil de sostener y que las Madres a veces se emperrar en sostenerlo como sea, eso es lo que a la larga termina imponiéndose. Viene al caso contárselos hoy que vemos quién es este tipo Olivera, y quiénes son también los jueces de la Argentina que lo siguen teniendo con prisión domiciliaria para que se siga burlando de nosotros de las Madres y de los 30,000 desaparecidos y que lo único que merecen es la cárcel de por vida”, completó.

“Mientras tanto, como nos han enseñado las Madres, nosotros seguimos luchando por lo que los desaparecidos querían. Esa es la verdadera cárcel para para Olivera y para toda la banda como él”, concluyó Demetrio.

Acto seguido, tomó la palabra Felipe “El Chino” Rinesi, compañero y amigo de las Madres que hace más de un año y medio lleva adelante, con otros compañeros y compañeras, las visitas guiadas en la Casa de las Madres. En un comienzo, agradeció la invitación de hablar en la Marcha N° 2391 y saludó a “todos los compañeros y compañeras que están acá, jueves tras jueves, y muy especialmente también a los compañeros y compañeras trabajadores y trabajadoras de la Casa de las Madres que también son parte central de que nosotros podamos desarrollar la visita todas las semanas”.

En ese sentido, Rinesi contó que la idea de las visitas nació de nuestra eterna compañera Hebe, “cuando con un grupo de compañeros y compañeras nos acercamos para ponernos a disposición y nos pidió que encaremos este laburo para que sean cada vez más los pibes y pibas que conocen la Casa, que conocen la historia de las Madres”, explicó y describió que las visitas no se llevan adelante “como en un museo”, sino “como una Casa abierta, viva de la militancia, que para que se llene todos los días de pibes y pibas que tengan las mismas ganas de transformar el mundo que tenían los 30 mil compañeros y compañeras, que se despierten todas las mañanas y como hacían ellos y ellas, y como nos enseñaba Hebe, piensen qué pueden hacer por el otro y por la otra”, relató el Chino levantando a la militancia.

A su vez, invitó a todos y a todas a sumarse a las visitas que volvieron a comenzar este mes. “Son pibes y pibas de barrio de la provincia de Buenos Aires, de espacios comunitarios de clubes, de distintas organizaciones políticas, sociales, que tienen la oportunidad de ir, de que compartamos sobre la historia de esta organización que son las Madres de Plaza de Mayo, que puedan compartir también con Carmen, con Pina, que puedan contarles, que puedan preguntarles lo que quieran”, explicó.

“Ya son miles de pibes y pibas que, a lo largo de este año y medio, han visitado la Casa y si de algo estamos muy seguros es que esos miles de pibes y pibas que por más Tiktok, que por más tweet que se han reproduciendo, no van a confundirse y no van a entrar en discursos negacionistas. Que por más Tiktok, que por más tweet que quieran hacer algunos, comprenden la dimensión política de la historia y de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo”, destacó.

“Son miles de pibes y pibas que estamos seguros, también, estuvieron en las distintas instancias en las que en estas semanas que pasaron logramos poner freno al tratamiento de la Ley Ómnibus en el Congreso, que estuvieron en el paro, que estuvieron en cada una de las expresiones en la calle, en los cacerolazos, que lograron ponerle freno a esto. Cuando uno piensa en eso también se le se le hace muy necesario recordar la resistencia de las Madres de Plaza de Mayo también, cuando inició el gobierno macrista y cómo se animaron a dar un paso adelante, y cómo salieron a resistir y a pedirle, y a exigirle a Macri que PARE LA MANO”, recordó.

“Son esos miles de pibes y pibas que hoy también como generación como generación política se comprometen a continuar la lucha de las Madres de Plaza Mayo. Pero no a continuar la lucha desde una postura de quedarnos de brazos cruzados esperando que las Madres nos convoquen a que estemos aquí, o a que estemos allá, por supuesto donde la Madres nos inviten, donde nos pidan que estemos, ahí estaremos. Pero también, es una generación política que se compromete a incorporar también esa iniciativa, esa audacia, ese coraje y que además de estar donde la Madre nos pidan, también va a tomar la iniciativa para reconstruir este proyecto de país que necesitamos volver a enamorar a millones de pibes y pibas en todo en todo el país”, advirtió.

Además, expresó que “Cada uno de los que han ido a la casa de las Madres, que se han interiorizado en su lucha, en su historia, en sus ideas, son pibes y pibas que también salen convencidos de luchar por el mismo proyecto de país con el que soñaban los 30 mil compañeros y compañeras. Y que hoy no se confunden, y que hoy entienden que cuando se habla tanto de libertad, que la libertad para alguno puede consistir en lograr tener cuatro comidas por día, lograr poner un plato de comida en la mesa, lograr comprarle los útiles y la mochila para el inicio de clases a los hijos a las hijas, lograr tomarse unos días de vacaciones”, repasó Rinesi y en contra partida habló que, “En simultáneo está la libertad de otros que creen que su libertad consiste en seguir acrecentando sus ganancias multimillonarias del poder concentrado de la República Argentina a una costa del hambre de nuestro pueblo”, selló.

“Ahí lo que tiene que aparecer es la Justicia Social como pasa ahora en la provincia de Buenos Aires que mientras a nivel nacional vemos como el Estado ha recortado y ha eliminado el acompañamiento alimentario a los comedores, a los merenderos de todo el país, en la Provincia recién hoy, hace unas horas, por decisión política del gobernador Axel Kicillof se ha casi duplicado el monto de la inversión en el acompañamiento alimentario en las escuelas de nuestra Provincia para nuestros pibes y nuestras pibas”, denunció Rinesi.

Para cerrar, en dirección a las Madres, confirmó: “Cuenten con cada uno de los pibes, con cada una de las pibas que a lo largo de este año y medio, y por todo el tiempo que tengamos por delante, seguiremos llenando de vida la Casa, que salimos convencidos de continuar con la lucha que lleva casi 47 años”, concluyó el Chino, entre aplausos de todos los presentes.

Para cerrar, como todos los jueves escuchamos a Carmen Arias. Pero esta vez, antes quiso tomar la palabra Pina de Fiore, Madre de Plaza de Mayo que no suele hablar en la Plaza, quien recordó cuando el 10 de diciembre de 2015 no dejaron pasar a Mauricio Macri por la Plaza para ingresar a la Casa de Gobierno.

Terminado el mensaje de Pina que emocionó a todos, Carmen citó la frase de la Madre de Plaza de Mayo filial Mar del Plata, cuando aseguró que “el amor no sólo vence al odio, también vence al miedo”, trajo al presente las palabras de Hebe de febrero de 2013, cuando participó del segundo plenario de políticas públicas de la provincia de Buenos Aires, y dijo lo siguiente:

“El amor es muy importante chicos, amen al compañero, a la familia, a sus novias, a sus novios, disfruten de la vida y del amor. Pero también disfruten de la política que es la mejor acción del hombre y es la única manera de vivir. La lucha nos engrandece, la lucha nos hace mejores personas. Tenemos que ser mejores personas.

Hagan todo lo posible para hacer lo mejor que puedan. Si pueden estudien, si pueden estudiar, estudien, si trabajan y estudian mejor, y si trabajan mejor todavía, pero no dejen nunca de hacer política. No para un puesto, la política no es para encontrar un puesto, la política es la entrega desinteresada para defender la patria.

Las Madres, al principio no hablábamos de patria, ni de bandera, ni de himno. Los milicos no sólo habían secuestrado a nuestros hijos también nos habían llevado los símbolos, y con Néstor y Cristina recuperamos el amor inmenso hacia nuestros símbolos.

Amemos nuestra patria, seamos pequeños soldados de un ejército que está convencido de que la patria se hace con todos juntos, con los que trabajamos, con los que pensamos, con los que escribimos.

Por favor chicos, ayúdenos a hacer la patria que es lo único que nos vamos a llevar cuando dejemos este mundo”, leyó Carmen.

“Muchas gracias Hebe, cuando vos te fuiste dejaste un hueco en la tierra del que estamos seguros renacerá la esperanza que hoy nos quieren arrebatar. Ni un paso atrás, hasta el jueves que viene”, cerró Carmen mientras la militancia no paraba de cantar.

Fuente:AsocMadresdePlazadeMayo