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8 de agosto de 2023

Emilio Parodi, gerente de Molinos Río de la Plata detenido por crímenes de lesa humanidad.

 

Emilio Parodi, gerente de Molinos Río de la Plata detenido por crímenes de lesa humanidad

Está acusado del secuestro y desaparición de al menos 23 trabajadores de la compañía Molinos Río de la Plata -en la planta de Avellaneda- durante la última dictadura cívico-militar-eclesiastico. Fueron secuestradas entre julio de 1976 y agosto de 1978. Testigos en juicio señalaron a Parodi.

Martes, 8 de Agosto

Foto: Emilio Parodi, gerente de Molinos Río de la Plata


Emilio Parodi, fue jefe de Relaciones Industriales de la aceitera de Bunge & Born. Desde su cargo entregó trabajadores. Así lo declararon los testigos en la causa que comenzó hace 10 años; aseguran que el 7 de julio de 1976, casi cuatro meses después de que iniciara la última dictadura militar, el Ejército entró en la fábrica con una lista que tenía los nombres de algunos trabajadores y un membrete en el que se leía Molinos Río de la Plata. Ese día, los militares se llevaron a un grupo de obreros que trabajaban en esa empresa, una de las principales compañías de alimentos del país. Desde entonces, muchos de ellos continúan desaparecidos. Así lo denunciaron familiares de los trabajadores en 2013, la lista fue redactada por la dirección de la empresa.

El pasado 4 de julio, el juez federal Ernesto Kreplak, ordenó la detención de Emilio Parodi de 82 años, en una causa que investiga la responsabilidad del directorio de la empresa Molinos Río de la Plata -empresa del grupo Bunge y Born, que por entonces era uno de los productores de alimentos más grandes de América Latina- en secuestros, torturas y desapariciones de sus trabajadores, entre 1976 a 1978. La investigación se inició en 2013 por la denuncia de hijos de trabajadores desaparecidos en una de las plantas de la empresa. En 2019, querella y la Fiscalía pidieron la indagatoria de varios jefes y directivos de la empresa, entre ellos Parodi.

Parodi trabajaba en Molinos Río de la Plata durante la dictadura, está implicado en la confección de las listas de empleados "que la firma consideraba problemáticos", según explica la abogada Lucía de la Vega, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que es querellante institucional en la causa. "Se lo está llamando por su responsabilidad en 23 hechos de privación ilegítima de la libertad", cuenta De la Vega.

Parodi es el primer detenido de la empresa Bunge y Born indagado por delitos de lesa humanidad, según destacó el CELS tras conocerse la detención del exgerente. "El llamado a indagatoria es un avance muy significativo, sobre todo en términos de la responsabilidad del grupo Bunge y Born en las desapariciones", señala De la Vega.

"Esperamos que se avance en el resto de las responsabilidades penales de los directivos y que se pueda avanzar hacia la elevación a juicio", dice De la Vega, que explica que en 2019 pidieron la indagatoria de varios directivos de la compañía. La abogada sostuvo que al menos tres de ellos murieron. También afirmó que "Es muy importante este paso, pero falta. Sabemos que el tiempo resulta muy funcional a la impunidad, sabemos las dificultades que estas causas tienen, no solo porque se están muriendo extrabajadores y sobrevivientes sino también los posibles imputados".

Así es, a 40 años del fin de la dictadura, y a más de 15 años de reiniciado los juicios de lesa humanidad, los responsables de ordenar el golpe están impunes. Sobre estos juicios Fernando Rosso sostiene "debían tener necesariamente un límite temporal y uno físico. El límite temporal fue un “punto final” hacia atrás: todo lo acontecido antes del Golpe no era materia juzgable; las puertas de las fábricas y las empresas constituyeron el límite físico".

Sin embargo, la lucha de los familiares y organismos de derechos humanos logran, con mucha dificultad, traspasar esos límites que se impuso desde el Estado, gobierne quien gobierne.

Fuente:LaIzquierdaDiario




14 de abril de 2015

PIDEN INDAGAR LAS GANANCIAS DE MOLINOS DURANTE LA DICTADURA.

Piden indagar las ganancias de Molinos durante la dictadura 
Martes 14 de Abril
La fiscalía de La Plata consideró que no fue "producto del azar" que la multinacional tuviera beneficios a partir del secuestro y desaparición de 15 trabajadores.
Detalles de la imputación.

Piden indagar las ganancias de Molinos durante la dictadura Piden indagar las ganancias de Molinos durante la dictadura La Unidad Fiscal de La Plata pidió que se investigue a molinos Río de la Plata por el secuestro de 15 trabajadores y dirigentes sindicales en la última dictadura, la mayoría desaparecidos, como parte de una "persecución sistemática llevada a cabo por la dirección de la empresa a los trabajadores con actividad política-sindical".

La presentación fue realizada por los fiscales Marcelo Molina, Hernán Schapiro y Juan Martín Nogueira para impulsar la acción penal contra la cerealera que perteneció a la multi Bunge & Born. Los funcionarios destacaron que la misma empresa colaboró activamente con las fuerzas represivas para perseguir a los trabajadores y miembros de la comisión interna, según difundió el sitio web Fiscales, consignó Tiempo Argentino.

Resaltaron que los directivos de Molinos encargaron a las Fuerzas Armadas y de seguridad la confección de tareas de inteligencia e infiltración para confeccionar listados de trabajadores, que posteriormente fueron detenidos y que en la mayoría de los casos permanecen desaparecidos.

Los investigadores se refieren a una "afinidad ideológica" de la empresa con el régimen cívico-militar, y destacaron los beneficios económicos que obtuvo la firma con las desapariciones y la posibilidad de reducir drásticamente salarios y cercenar derechos laborales.

"Se puede decir que con el golpe de Estado los reclamos gremiales que se venían sucediendo en Molinos Río de la Plata finalizaron con el secuestro y desaparición de trabajadores y que las medidas adoptadas por las autoridades militares en el plano económico beneficiaron notablemente a la empresa, especialmente durante los primeros años desde que se implantara el régimen militar", analizaron los fiscales.

La Unidad contó con la ayuda de la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (OFINEC) de la Procuración General, que analizó la documentación contable secuestrada en varios allanamientos realizados en sedes de la empresa. En ese sentido, rechazó que sea "producto del azar" que Molinos pasara de tener pérdidas a obtener considerables ganancias tras la desaparición de trabajadores.

Durante la dictadura, Molinos "registró el más bajo costo laboral y disminuyó abruptamente el monto destinado a afrontar juicios por despidos".

Las víctimas eran trabajadores y miembros de la comisión interna en la planta que la empresa tenía en Avellaneda, donde habían organizado una agrupación sindical llamada "17 de Octubre".

El primero en ser secuestrado fue Avelino Freitas, el 1 de julio de 1976, miembro de la comisión interna y de la conducción nacional de la Juventud Trabajadora Peronista. Cuatro meses después de su desaparición, se lo dio de baja y se colocó en su legajo como motivo el "abandono de trabajo".

Los fiscales remarcaron que al formalizar la baja de esa manera significó "un directo beneficio económico para la firma: no debían pagar indemnizaciones a dichos empleados ya que formalmente nunca los habían despedido".

La denuncia, que ahora fue llevada por los fiscales al Juzgado Federal N° 3 de La Plata, se originó en una prsentación de los hijos e hijas de tres de las víctimas: Freitas, Francisco Fernández y Rubén Mattaboni. Fue hecha en 2013.

Los familiares solicitaron que se investigaran la veintena de secuestrados en la multinacional en el marco de una persecución política que recrudeció tras el secuestro extorsivo por parte de Montoneros de los hermanos Juan y Jorge Born, gerente y director general, respectivamente, en septiembre de 1974.
Fuente:Infonews


8 de septiembre de 2014

UNA QUERELLA PARA INVESTIGAR AL DIRECTORIO DE BUNGE Y BORN.

EL LUGAR DEL CRIMEN
Por Alejandra Dandan
Se presentó el viernes una querella en la causa que investiga la desaparición de 24 trabajadores de Molinos Río de la Plata y la responsabilidad que les cabe a los integrantes del directorio del grupo Bunge & Born. Busca determinar la participación empresaria en los crímenes cometidos contra las representaciones gremiales durante la última dictadura


LA PARTICIPACION EMPRESARIA EN CRIMENES DE LA ULTIMA DICTADURA
Una querella para investigar al directorio de Bunge & Born
El CELS presentó una querella en la causa por la desaparición de 24 trabajadores de Molinos Río de la Plata para que se determine la responsabilidad del grupo Bunge & Born en los crímenes cometidos contra representantes gremiales.
Por Alejandra Dandan

El secuestro de Jorge (foto) y Juan Born fue un hecho relevante para vincular la desaparición de los trabajadores con la empresa.Imagen: DyN
“Las medidas económicas implicaban necesariamente la represión ilegal de cualquier movimiento de resistencia, lo que demuestra la conexión directa entre el accionar criminal de la dictadura y el proyecto de transformación del capital económico”, dice el Centro de Estudios Legales y Sociales en la querella que presentó la semana pasada en la causa en la que se investigan las desapariciones de los trabajadores de Molinos Río de la Plata S.A. El expediente fue abierto el año pasado por los hijos de tres desaparecidos y destinado a investigar la complicidad de los integrantes del directorio de la empresa del grupo Bunge & Born y de su personal jerárquico en delitos de lesa humanidad. El escrito del CELS es clave para interpretar no sólo este caso, sino el de muchas causas en las que se analiza la responsabilidad empresaria en los crímenes de la última dictadura. Entre otras cosas, profundiza en el rol de las comisiones internas en la puja estructural de capital y trabajo y destaca la emergencia de una figura de la víctima que ya no está sólo pensada en su dimensión de militante político, sino en su doble condición de “trabajador” y “trabajador organizado”. En ese contexto, explica que “las medidas tuvieron como objetivo resolver el desafío que implicaba la confluencia del proceso de radicalización política y social con el poder de la clase trabajadora. A diferencia de las líneas de solución intentadas durante la segunda sustitución de importaciones, que habían tenido como trasfondo la permanencia del modelo de industrialización y de sus relaciones estructurales, las diversas políticas operadas a partir de marzo de 1976 no sólo permitieron atacar las formas organizativas y las vinculaciones políticas de la clase trabajadora, sino que, simultáneamente, promovieron transformaciones económicas que alteraron profundamente sus bases estructurales de poder”.

“El avance del proceso de justicia en nuestro país ha llegado a investigar la responsabilidad de las empresas en los crímenes de la dictadura, no como hechos aislados sino como parte de un plan sistemático, dirigido desde las altas esferas del gobierno de facto y de las cúpulas empresariales para transformar el modelo económico”, señala el CELS. “Desde luego, esa transformación traía aparejada la necesaria reducción de los derechos laborales de la clase trabajadora y la concentración económica en reducidos grupos.”

El escrito de cuarenta páginas se presentó el viernes ante la Justicia Federal de La Plata, donde está radicada la causa Molinos. Es la primera vez que el CELS se presenta institucionalmente como querella en las causas de complicidad civil que avanzaron en los últimos tres años.

El caso
A mediados del año pasado, tres hijos de desaparecidos de Molinos acompañados por una profesora de historia reunieron sus historias, material de archivo y salieron a golpear puertas para reunir datos sobre lo que había pasado en una de las principales plantas de Molinos Río de la Plata SA, ubicada en Avellaneda. Presentaron ese material en la Justicia acompañados por el abogado Javier Garín, en una presentación en la que pidieron que se investigue a los directivos del grupo Bunge & Born por el secuestro y desaparición de por lo menos 20 trabajadores de la planta de Avellaneda y de una niña. Hoy la presentación del CELS reúne 24 víctimas, entre ellas la esposa de uno de los trabajadores y una hija, aunque insisten en que el universo completo de las víctimas puede ser mayor. Todos los secuestros se produjeron a partir del golpe de 1976 y hasta fines de 1978. Hubo varios hechos aislados, pero el operativo más importante ocurrió el 7 de julio de 1976 en la puerta de la planta, entre las cinco y seis de la mañana, hora de ingreso del turno mañana. Tres camiones del Ejército estacionaron sobre la calle Deán Funes y cargaron a un número aún incierto de trabajadores que, de acuerdo con los relatos, va de 20 a de 80. Tres están denunciados en esta causa y siguen desaparecidos.

Desde el inicio, los primeros querellantes presentaron los secuestros y desapariciones como efecto de la disputa entre capital-trabajo. Y el CELS retoma ahora esta línea. Todos las víctimas pertenecían, o estaban cerca, a la comisión interna que ganó las elecciones en 1973. Había militantes de la JTP, Montoneros y uno de Organización Comunista Poder Obrero. Dos eran de la planta de Paseo Colón. Los trabajadores habían llevado adelante planes de lucha, tenían organizadas “brigadas de control de precios” para frenar las “políticas de desabastecimiento de productos de primera necesidad”. Y sumaron los efectos del secuestro de los Born.

“A lo relatado se agrega un hecho altamente relevante para vincular la desaparición y persecución de los trabajadores con la empresa. Nos referimos al secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born el 19 septiembre de 1974 por la organización Montoneros”, dice el escrito. “Juan y Jorge Born eran el gerente y el director general del grupo económico Bunge & Born, propietario de la empresa Molinos Río de la Plata S.A. entre otras empresas. Entre los pedidos de la organización Montoneros para liberarlos se planteaban reivindicaciones laborales para los trabajadores de las empresas que pertenecían al grupo (Molinos, Grafa, Alba, Compañía Química y Centenera), las que eran coincidentes con los reclamos que venían realizando los delegados. Otra de las condiciones para la liberación era la entrega de mercaderías por la suma de un millón de dólares para ser repartida en barrios carenciados. Producida la liberación de los empresarios, esa mercadería se distribuyó a través de militantes de la organización y en algunos casos a través de los mismos trabajadores de la empresa, como el caso de Héctor Dadin Vasere y Santos Ojeda en la planta de Molinos. Este hecho le serviría a la inteligencia interna de la empresa para marcar y perseguir a los trabajadores acusándolos de formar parte del secuestro de los empresarios. Los hechos mencionados produjeron el recrudecimiento de la persecución a los trabajadores con mayor activismo por parte de la empresa.”

La presentación
Desde hace años el CELS sigue las causas de complicidad empresaria. En 2002, se presentó como querella en la causa Mercedes-Benz, pero no volvió a hacerlo hasta ahora. Sí –y como parte de este mismo camino–, se presentó como “amicus curiae” en la causa Ledesma, estuvo en Rosario con la historiadora y especialista en el movimiento obrero Victoria Basualdo para acompañarla institucionalmente en su declaración en el juzgado que investiga la causa Acindar y el eje de Villa Constitución. “Pero más allá de estas presentaciones queríamos hacer un acompañamiento institucional, como organismo: es esto lo que estaban pidiendo los querellantes”, dice Luz Palmas Zaldúa, coordinadora del área de Litigios del CELS.

Uno de los ejes del escrito es que el tema de la responsabilidad empresarial no es nuevo, sino que se viene señalando desde el comienzo del proceso de justicia. La intervención de empresarios en algún tramo del plan sistemático está presente en los relatos de los sobrevivientes y familiares desde el Juicio a las Juntas. En ese contexto, la presentación da cuenta de esa microhistoria política: recuerda las primeras causas como Mercedes-Benz, Ford y Papel Prensa y se detiene sobre todo a repasar las de los dos últimos años, donde los empresarios tienen algún grado de participación señalado con procesamientos o elevación a juicio como el caso Ledesma, La Veloz del Norte y Ford. También agregan aspectos internacionales de la relación entre empresas y regímenes dictatoriales.
“En las investigaciones en curso, se ha planteado que el accionar criminal de las empresas no fue aislado sino sistemático y dirigido desde las altas esferas del gobierno de facto. Como titular del Ministerio de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz lideró las transformaciones del modelo económico que derivaron en la reducción de los derechos de los trabajadores y en la concentración de la propiedad en pocos grupos –explican–. Esas regresiones implicaban la represión de cualquier modo de resistencia, lo que demuestra una permanente conexión entre ‘el proyecto de apropiación de la riqueza y de apropiación de la vida’”, señalan.

En línea con el informe de la CNV, señalan que pueden diferenciarse dos etapas en la alianza entre grupos económicos y el gobierno de facto. La primera se caracterizó por la instigación y colaboración de directores y gerentes en el secuestro de trabajadores vinculados con alguna actividad gremial o sindical. La segunda, dicen, tuvo como objetivo el uso del aparato estatal, incluido el represivo, para realizar operaciones económicas que beneficiaron a un sector del capital en perjuicio de otro.

Y al analizar más sistemáticamente los casos, logran trazar patrones en común: “En las resoluciones en las que se ha procesado a directivos en empresas por crímenes de lesa humanidad se ha tenido en cuenta distintos aspectos: el interés que puede tener un empresario en el secuestro y desaparición de un delegado, el vínculo cercano entre los dueños de las empresas y los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, la presencia de personal de esas fuerzas en las instalaciones de las fábricas, la evidencia de que las empresas entregaron listas con nombres de empleados que debían ser secuestrados”.

Pero acaso el aporte más importante de este escrito radica en la perspectiva de análisis: la posibilidad de pensar en una narración jurídica la dimensión económica del plan sistemático no sólo desde el lado del “capital”, sino de los efectos sobre el mundo del “trabajo”. Esta perspectiva mira las confrontaciones no sólo en términos políticos, como dice el escrito, sino también “desde las transformaciones económicas y sociales”: rasgos que, como explica, “quedaban ocultos o subestimados desde miradas predominantemente políticas”.
En la querella se analiza cómo las organizaciones del sindicalismo combativo constituían una herramienta fundamental en la disputa por la distribución del ingreso y estaban atravesadas por las luchas y debates sobre el grado de profundidad y el tipo de las transformaciones que se intentaban promover en la estructura económica y social argentina. “Fue justamente debido a estas razones que las patronales las consideraban una amenaza, no sólo en términos económicos, sino también en términos políticos y sociales”

Hace dos 24 de marzo, la Comisión Nacional de Valores (CNV) presentó un informe que fue estructural en las causas para pensar la complicidad empresaria. A través de una serie de documentos, el informe mostraba desapoderamientos a empresarios en un análisis que hacía foco en los efectos que tuvo la imbricación del aparato represivo con la alianza cívico militar destinada a la implementar un modelo económico, basado en la especulación financiera que destruyó el aparato productivo mientras iba aniquilando las demandas obreras. Ahora bien, el escrito del CELS puede pensarse como la contracara de aquel informe que ponía el acento en el capital; como un segundo tiempo, dado que se pone a trazar una narración en términos jurídicos de lo que fue pasando sistemáticamente con los trabajadores y el movimiento sindical.

“Para comprender lo que estaba en juego entonces en el proceso de organización de los trabajadores de la empresa Molinos es necesario comprender que el nivel de confrontación económica, política y social alcanzó, a mediados de los años ‘70, un pico inédito en términos históricos”, señala. “La clase trabajadora, que había conquistado en la década peronista una estructura sindical de gran alcance y fortaleza y una posición central en la economía y la sociedad, no tuvo un papel marginal en esta confrontación, sino que desempeñó un papel central en el ascenso de la conflictividad que, lejos de ser únicamente una pugna política, tuvo como trasfondo la confrontación creciente entre el capital y el trabajo. El poder de la clase trabajadora, que puede visualizarse, por ejemplo, en los niveles de participación de los asalariados en el ingreso que alcanzaron los 47 puntos en 1974, tenía sus raíces no sólo en las características del modelo de industrialización y en el papel que cumplían los trabajadores en la producción y el consumo de bienes, sino también en los mecanismos de representación y organización de los que disponía y en su vinculación (parcial, contradictoria, conflictiva, pero fundamental) con un arco de organizaciones políticas radicalizadas. El desarrollo y la vitalidad de los delegados y las comisiones internas durante esta etapa es un factor esencial para explicar las raíces de este poder del trabajo frente al capital, que se traducía, no sólo en el plano económico, en las luchas en el ámbito de la producción, sino también en términos de las grandes confrontaciones políticas y sociales.”

El período que se abre con el golpe militar del 24 de marzo de 1976 constituyó un hito de enorme importancia en esta historia, señala. “Las medidas aplicadas a partir del golpe, aunque marcadas por múltiples contradicciones y tensiones, tuvieron como claro objetivo resolver el desafío que implicaba la confluencia del proceso de radicalización política y social con el poder de la clase trabajadora. A diferencia de las líneas de solución intentadas durante la segunda sustitución de importaciones, que habían tenido como trasfondo la permanencia del modelo de industrialización y de sus relaciones estructurales, las diversas políticas operadas a partir de marzo de 1976 no sólo permitieron atacar las formas organizativas y las vinculaciones políticas de la clase trabajadora, sino que, simultáneamente, promovieron transformaciones económicas que alteraron profundamente sus bases estructurales de poder.” Uno de los aportes de esta presentación lo hizo Victoria Basualdo. El CELS hizo además un convenio con Flacso destinado a trabajar sobre la relación entre empresas y terrorismo de Estado, un proceso en el que se fueron acercando a Molinos.

“Uno está acostumbrado a ver organizaciones políticas porque las fuerzas de seguridad secuestran a integrantes de Montoneros, o al militante del ERP. Pero cuando tenés al empresario enfrente, tenés que poner de relevancia la identidad gremial”, explica en este caso Palmas Zaldúa. “¿Bunge & Born qué quería? ¿A Montoneros? Sí, probablemente haya habido una predisposición pero quería perseguir a los trabajadores que se revelan con planes de lucha y generaban problemas dentro de la planta. La idea es la de un disciplinamiento y esto es lo que se ve en todas las causas donde se ve la responsabilidad de los empresarios.”

Molinos es un capítulo de todo esto.




Contexto histórico
Por Alejandra Dandan


Volante para recabar información sobre los obreros desaparecidos de Molinos Río de la Plata.
Bajo el apartado de “Contexto histórico”, la presentación del CELS comienza el análisis del mundo de trabajo.

“En diálogo con los avances en el proceso de Justicia mencionados, se produjeron en estas décadas contribuciones desde el campo de la investigación que subrayaron la importancia de analizar el proceso represivo desplegado entre 1976 y 1983, no sólo en vinculación con las confrontaciones políticas sino también con las transformaciones económicas y sociales.

En particular, ya desde la década del ’80, y con especial énfasis y profundidad en la etapa más reciente, parte de esta producción académica destacó la importancia de analizar a la dictadura desde la perspectiva de los trabajadores y del movimiento sindical, para iluminar algunos de los rasgos centrales que quedaban ocultos o subestimados desde miradas predominantemente políticas.

“Dentro de estas aproximaciones, algunas subrayaron que resultaba además necesario analizar el impacto de la dictadura en la clase trabajadora y el movimiento sindical, teniendo en cuenta no sólo el papel de los grandes líderes y las estructuras más visibles sino también, al mismo tiempo, de las bases y de algunos de las instituciones más importantes y al mismo tiempo poco reconocidas.

”En efecto, un conjunto de investigaciones ha mostrado que uno de los rasgos más destacados de la estructura sindical argentina es el alto grado de presencia que alcanzó en los establecimientos laborales, a través de la instauración de instancias de representación directa de los trabajadores, en la forma de delegados y comisiones internas. La existencia de estas instancias de representación directa otorgó a la estructura sindical argentina un carácter original y pionero con respecto a la de la mayoría de los países latinoamericanos, los cuales o bien no habían podido aún obtener esta conquista o bien nunca podrían lograrla.

”Si sigue esta línea de análisis, particularmente relevante para comprender tanto el caso de Molinos como un conjunto de otros casos de fuerte represión sobre los trabajadores y sus representantes de base, resulta claro que entre fines de los años ’60 y mediados de la década del ’70, los delegados y las comisiones internas estuvieron en el centro del proceso de creciente militancia y protesta contra la dictadura de la Revolución Argentina, su política económica y social, y la represión a la organización política y sindical. La existencia de representantes sindicales activos y combativos en el lugar de trabajo, que desarrollaban políticas de confrontación simultánea con la patronal y las dirigencias conciliatorias y en varias instancias frente al poder político, constituía un desafío abierto a las líneas predominantes en el sindicalismo a nivel nacional y cuestionaba severamente el control de la patronal sobre las condiciones de producción, el ritmo de trabajo y la retribución a los asalariados. Estas instancias de organización constituían además una herramienta fundamental en la disputa por la distribución del ingreso, y estaban atravesadas por las luchas y debates sobre el grado de profundidad y el tipo de las transformaciones que se intentaban promover en la estructura económica y social argentina. Fue justamente debido a estas razones que las patronales las consideraban una amenaza, no sólo en términos económicos sino también en términos políticos y sociales.”
Fuente:Pagina12              






8-9-2014
Complicidad
Piden investigar a Bunge y Born por 24 obreros desaparecidos
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presentó una querella en la causa que investiga las desapariciones de los trabajadores de Molinos Río de la Plata S.A . Todos los secuestros se produjeron a partir del golpe de 1976 y hasta fines de 1978.
Sol Vazquez
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presentó una querella por la desaparición de 24 trabajadores de Molinos Río de la Plata para que se determine la responsabilidad del grupo Bunge & Born en los crímenes cometidos contra representantes gremiales, durante la última dictadura cívico militar. El expediente fue abierto el año pasado por los hijos de tres desaparecidos para determinar la complicidad de los integrantes del directorio de la empresa del grupo Bunge & Born y de su personal jerárquico en delitos de lesa humanidad.

“Las medidas económicas implicaban necesariamente la represión ilegal de cualquier movimiento de resistencia, lo que demuestra la conexión directa entre el accionar criminal de la dictadura y el proyecto de transformación del capital económico”, explicó el CELS en la querella que presentó la semana pasada ante la Justicia Federal de La Plata, donde está radicada la causa Molinos. El escrito es clave para interpretar este caso junto con muchas causas en las que se analiza la responsabilidad empresaria en los crímenes de la última dictadura.

“El avance del proceso de justicia en nuestro país ha llegado a investigar la responsabilidad de las empresas en los crímenes de la dictadura, no como hechos aislados sino como parte de un plan sistemático, dirigido desde las altas esferas del gobierno de facto y de las cúpulas empresariales para transformar el modelo económico”, señala el CELS.

Tal como señala el diario Página/12, a mediados del año pasado, tres hijos de desaparecidos de Molinos acompañados por una profesora de historia reunieron sus historias, material de archivo, y salieron a golpear puertas para reunir datos sobre lo que había pasado en una de las principales plantas de Molinos Río de la Plata SA, ubicada en Avellaneda.

Después, llevaron ese material a la Justicia, acompañados por el abogado Javier Garín. En la presentación pidieron que se investigue a los directivos del grupo Bunge & Born por el secuestro y desaparición de por lo menos 20 trabajadores de la planta de Avellaneda, y de una niña. La presentación del CELS reúne 24 víctimas, entre ellas la esposa de uno de los trabajadores y una hija, aunque insisten en que el número de las víctimas puede ser mayor. Todos los secuestros se produjeron a partir del golpe de 1976 y hasta fines de 1978.

El operativo más importante ocurrió el 7 de julio de 1976 en la puerta de la fábrica, entre las cinco y seis de la mañana, cuando ingresaba el turno mañana. Tres camiones del Ejército cargaron a un número aún incierto de trabajadores: de acuerdo a los relatos, podrían ser entre 20 y 80. Tres de estas víctimas están denunciadas en esta causa y siguen desaparecidos. Todas las víctimas pertenecían, o estaban cerca, a la comisión interna que ganó las elecciones en 1973. Había militantes de la JTP, Montoneros y uno de Organización Comunista Poder Obrero.

Los trabajadores habían llevado adelante planes de lucha, tenían organizadas “brigadas de control de precios” para frenar las “políticas de desabastecimiento de productos de primera necesidad” y a eso se sumaron los efectos del secuestro de los Born. “A lo relatado se agrega un hecho altamente relevante para vincular la desaparición y persecución de los trabajadores con la empresa. Nos referimos al secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born el 19 septiembre de 1974 por la organización Montoneros”, dice el escrito.  En la querella se analiza cómo las organizaciones del sindicalismo combativo eran una herramienta fundamental en la disputa por la distribución del ingreso.
Fuente:Infojus

19 de julio de 2014

MOLINOS RÍO DE LA PLATA: ALLANARON DOS SEDES DE LA EMPRESA POR LA REPRESIÓN A SUS TRABAJADORES.

Lesa Humanidad
A pedido de la Unidad Fiscal de La Plata
Complicidad empresarial: allanaron dos sedes de Molinos Río de La Plata por la represión a sus trabajadores

19.07.2014
Los procedimientos fueron realizados en edificios de las localidades bonaerenses de Avellaneda y Victoria. Fueron secuestradas 24 cajas con documentación de la época. Participaron funcionarios de la fiscalía platense y de la OFINEC de la Procuración General.



Los representantes de la Fiscalía, de la OFINEC y de la Policía Federal, con la prueba secuestrada de la sede de Victoria de Molinos Río de la Plata. - Foto: Claudia Conteris/Ministerio Público Fiscal/www.fiscales.gob.ar

Foto: Claudia Conteris/Ministerio Público Fiscal/www.fiscales.gob.ar
Por:Lucas Miguel
En dos procedimientos simultáneos en el sur y el norte del Gran Buenos Aires, la justicia federal de La Plata allanó hoy dos sedes de la empresa Molinos Río de La Plata Sociedad Anónima en el marco de una investigación por la presunta complicidad empresarial en la persecución y desaparición de trabajadores durante la última dictadura cívico-militar. Los funcionarios que participaron de la diligencia secuestraron 24 cajas que contienen documentación sobre la empresa relativa al período comprendido entre los años 1975-1983. Fueron secuestrados libros que contienen memorias y balances, libros de actas de directorio, de acciones y asistencia en asambleas generales, libros con datos del personal de la empresa y fotocopias del libro de sueldos y jornales, entre otros documentos.

Los allanamientos fueron ordenados por el juez Federal platense Humberto Blanco, a pedido de la Unidad Fiscal que interviene en juicios por crìmenes de lesa humanidad, que instruye la causa iniciada por tres hijos e hijas de trabajores desaparecidos de la empresa.

Personal de la Policia Federal, de la Unidad Fiscal platense y de la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (OFINEC) de la Procuración General -convocada para prestar asistencia en la pesquisa- participaron de los procedimientos llevados a cabo en una fábrica ubicada en Dean Funes 90 de Avellaneda y de las oficinas comerciales de la calle Uruguay 4075 de Victoria, partido de San Fernando.

"En causas como la presente, en las que se denuncian crímenes de lesa humanidad llevados a cabo en el seno de una empresa, con la presunta aquiescencia de sus directivos y personal jerárquico, el hallazgo de prueba documental adquiere valor trascental para acreditar lo expuesto por los testigos", indicaron los fiscales Marcelo Molina, Hernán Schapiro y Gerardo Fernández cuando solicitaron los allanamientos, que se concretaron más de un año después de iniciada la pesquisa y una vez que se recogieron testimonios e información documental. "Teniendo en cuenta que la documentación que se busca podría encontrarse en poder de la propia empresa investigada, se torna imprescindible disponer los allanamientos solicitados", puntualizaron.

La diligencia fue concretada entre las 10:00 y las 15:00 en ambas sedes, y durante la búsqueda de documentación se contó con la colaboración del personal de la empresa, indicaron a Fiscales desde la Unidad Fiscal platense. La tarea fue encabezada por la titular de la OFINEC, Judith König, y el fiscal subrogante Sergio Mola.

Una empresa de Bounge y Born
La causa fue iniciada el 11 de junio del año pasado por los hijos e hijas de tres empleados desaparecidos, quienes requirieron que "se investigue especialmente qué fuerzas de seguridad tomaron parte en los secuestros de los trabajadores de la empresa Molinos Río de La Plata, y la responsabilidad de los propietarios, directivos, administradores y/o gerentes de la firma".

Los denunciantes marcaron que en la década del '70 la empresa pertenecía al conglomerado económico Bunge y Born, que "presionó al gobierno del presidente Juan Domingo Perón a través de políticas de desabastecimiento de alimentos, situación que fue denunciada por los trabajadores ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, ocasionando dos tomas de la fábrica en el año 1973, y continuando con huelgas en apoyo al gobierno peronista en el año 1974", citaron los fiscales en su presentación al juez Blanco.

Aquellos hechos, indicaron los denunciantes, fueron precedidos desde 1972 por el reclamo de los trabajadores por mejoras salariales y de las condiciones de trabajo, salubridad y seguridad laboral, que fueron las banderas que a partir de 1973 encabezó la Agrupación 17 de Octubre cuando asumió la conducción sindical, enfrentada con la tradicional estructuras gremiales.

El 19 de septiembre de 1974, la organización Montoneros llevó a cabo el secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born, y, entre otras exigencias, demandó mejoras laborales para los trabajadores de Molinos que "coincidían con las formuladas por la comisión interna, ocasionando sospechas de un posible vínculo entre ambas", indicaron los fiscales citando la denuncia.

Los representantes del Ministerio Público indicaron que "una vez producido el golpe militar, el hostigamiento laboral recrudeció", con "el ofrecimiento de dinero a delegados y activistas para la renuncia a sus puestos laborales", en un contexto en el que "las personas dedicadas a la seguridad dentro de la empresa, llamados en la jerga interna 'bomberos', realizaban señalamientos entre los trabajadores".

El 1º de julio de 1976, con el secuestro de Avelino Freitas, comenzó una larga saga desapariciones forzadas y asesinatos.

La denuncia que dio origen a la causa indica que el 7 de julio de aquél año fueron secuestrados al menos 20 trabajadores de la planta de Avellaneda allanada hoy, mientras que otros fueron arrancados de sus domicilios. 22 fueron individualizados en la presentación de los denunciantes, la mayoría secuestrados entre julio y diciembre de 1976.
Fuente:Fiscales.gob.ar





19-7-2014
Lesa Humanidad
Complicidad empresarial con el terrorismo de Estado
Allanan Molinos: investigan desaparición de trabajadores

Secuestraron 24 cajas con documentación del período 1975-1983 en oficinas de San Fernando y Avellaneda. Es por una causa de lesa humanidad, iniciada el año pasado en la justicia platense por hijos de trabajadores desaparecidos durante la dictadura.
La justicia federal de La Plata allanó ayer dos sedes de la empresa Molinos Río de La Plata en el marco de la causa que investiga la presunta complicidad empresarial en la persecución y desaparición de trabajadores durante la última dictadura cívico-militar.

Los procedimientos fueron realizados por funcionarios de la fiscalía platense encabezada por el fiscal Sergio Mola y por la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (OFINEC), cuya titular es Judith König, en las localidades bonaerenses de Avellaneda y Victoria, donde fueron secuestradas 24 cajas con documentación relativa al período 1975 y 1983.

En los allanamientos, que contaron también con la asistencia de personal de la Policia Federal, se llevaron a cabo en la sede de Molinos ubicada en Dean Funes 90, Avellaneda, y en las oficinas comerciales de la calle Uruguay 4075 de Victoria, partido de San Fernando.

Según informó el portal fiscales.gob.ar, entre el material secuestrado se encontraban libros con memorias y balances, libros de actas de directorio, de acciones y asistencia en asambleas generales, libros con datos del personal de la empresa y fotocopias del libro de sueldos y jornales.

Los procedimientos fueron ordenados por el juez Federal platense Humberto Blanco, a pedido de la Unidad Fiscal que interviene en juicios por crímenes de lesa humanidad, que instruye la causa iniciada por tres hijos e hijas de trabajores desaparecidos de la empresa, el 11 de junio del año pasado.
Fuente:Infojus

8 de julio de 2014

MOLINOS RÍO DE LA PLATA: SEÑALIZARON LA FÁBRICA DONDE HUBO 22 DESAPARECIDOS.

Molinos: señalizaron la fábrica donde hubo 22 desaparecidos
08.07.2014 
familiares colocaron un cartel con el nombre de las víctimas
Familiares de obreros de la fábrica de Molinos Río de La Plata desaparecidos o asesinados en la última dictadura señalaron ayer las instalaciones de la empresa en Avellaneda como un lugar donde se cometieron delitos de lesa humanidad. Junto a abogados, organizaciones de Derechos Humanos y funcionarios municipales, colocaron un cartel con los nombres de los 22 trabajadores que fueron víctima del terrorismo de Estado.
"Estamos acá por la memoria de nuestros trabajadores que lucharon y se opusieron a esta empresa en los años setenta. Se los llevaron porque defendieron sus derechos", señaló Ceferino Mataboni, hijo de Rubén, obrero que permanece desaparecido.

Mataboni es uno de los tres familiares impulsores de la querella para que se investigue la participación de Bunge & Born en delitos de lesa humanidad.

También integran la querella Analía Fernández y Roxana Freytas, hijas de obreros desaparecidos. "Mi misión acá es hoy reivindicar la memoria de mi viejo. A quien venía a buscar acá cuando era chica junto con mi mamá", evocó Roxana.

"Mi tarea como hija de desaparecidos consiste en rescatar la memoria y la entrega de los militantes para evitar el olvido y luchar por la Justicia", agregó Analía. Ex trabajadores de Molinos recordaron durante el acto la explotación a la que los expuso la compañía.

"Es una empresa chupasangre que siempre se opuso a los gobiernos populares, fueron impulsores y responsables del golpe y del genocidio y eso tenemos que tenerlo claro", sostuvo Javier Garín, abogado de las familias.

El juzgado federal 3 de La Plata, a cargo del juez Manuel Humberto Blanco, se encuentra a cargo de la instrucción y sigue con la toma de declaraciones testimoniales a familiares y ex trabajadores de la empresa. Según declaró el hermano de uno de los miembros de la Comisión Interna asesinado, la cerealera incluso entregó a la dictadura una lista con los trabajadores de la empresa que consideraba "subversivos".
Fuente:TiempoArgentino





Señalización en Molinos
Integrantes del colectivo que impulsa la apertura de una causa de lesa humanidad por la desaparición de 22 obreros de la fábrica de Molinos Río de La Plata durante la dictadura realizaron una señalización en las instalaciones que esa empresa –propiedad del grupo Bunge & Born– posee en la localidad de Avellaneda. En la puerta de la planta colgaron un cartel con los nombres de los trabajadores secuestrados por el terrorismo de Estado.
Fuente:Pagina12





Monday, Jul. 07, 2014
07.07.2014 | Integrantes del colectivo que impulsó la apertura de una causa de lesa humanidad por la desaparición de 22 obreros de la fábrica de Molinos Río de La Plata durante la dictadura cívico militar realizaron hoy un señalamiento en las instalaciones que esa empresa, propiedad del grupo Bunge & Born, posee en la localidad de Avellaneda.
Familiares de trabaj...
Familiares de las víctimas, querellantes, investigadores, militantes de derechos humanos y funcionarios del municipio de la zona sur del Gran Buenos Aires se congregaron en la puerta de esa planta, ubicada en Dean Funes 90, donde colgaron un cartel con los nombres de los trabajadores secuestrados por el terrorismo de Estado. 

“Estamos acá por la memoria de nuestros trabajadores que lucharon y se opusieron a esta empresa en los años `70. Se los llevaron porque defendieron sus derechos”, señaló Ceferino Mataboni, hijo de Rubén Ramón (“Verdura”), uno de los obreros que permanece desaparecido.

Mataboni es uno de los impulsores de la querella que denuncia la participación que antiguos directivos de Molinos tuvieron en la represión que padecieron los miembros de la comisión gremial interna tras el golpe de Estado de 1976.

Pero detrás de la decisión de presentarse en los tribunales existe una historia que involucra a una docente y a un grupo de estudiantes secundarios preocupados en difundir el pasado reciente.

Hace cuatro años, en el marco del programa Jóvenes y Memoria promocionado por la Comisión Provincial de la Memoria, la profesora Lorena Galeano realizó un trabajo sobre el caso Molinos junto con estudiantes de la Escuela Media 26 de Avellaneda.

La iniciativa de los jóvenes en pos de documentar los hechos determinó que Mataboni se contactara con Roxana Freitas y Analía Fernández, hijas de Avelino y Francisco, otros dos trabajadores desparecidos por las actividades gremiales que desarrollaban en Molinos.

“Mi misión acá es hoy reivindicar la memoria de mi viejo. A quien venía a buscar acá cuando era chica junto con mi mamá”, evocó con una visible emoción Roxana, cuya abuela, Blanca, es una de las Madres de Plaza de Mayo.

Por su parte, Analía, hija del `Negro`, señaló que su tarea “como hija de desaparecidos consiste en rescatar la memoria y la entrega de los militantes para evitar el olvido y luchar por la Justicia”.

Ex trabajadores de Molinos en los años `70 estuvieron presentes en el acto y recordaron que durante décadas, el consorcio Bunge & Born llevó a cabo una modalidad de contratación que consistió en tomar personal por tres meses, con el propósito de no pagar cargas sociales.

“Cuando formamos la Agrupación Gremial 17 de octubre, nos propusimos terminar con esa práctica de la patronal. Y con lucha lo conseguimos”, reseñó Hugo Lassalle, que vive en Bariloche y que mañana declarará como testigo en esta causa que instruye el juez Manuel Humberto Blanco, a cargo del Tribunal Federal Número 3 de La Plata.

Eduardo Carunchio, antiguo empleado de la empresa y ex preso político, destacó, al tomar la palabra, la trayectoria de Augusto Vázquez, secretario general de la comisión interna que en la actualidad permanece desaparecido.

“Respetábamos siempre el liderazgo de Augusto, un tipo consecuente y luchador que siempre dio la cara por sus compañeros. El, como muchos otros compañeros, terminaron siendo víctimas de un pacto entre la patronal, los milicos y la burocracia que entonces imperaba en el gremio de aceiteros”, remarcó Carunchio.

No obstante, el ex trabajador reconoció la actitud de la actual conducción del sindicato de aceiteros, encabezado por Eduardo Francisco Labra, que aportó a la querella actas que se conservaban en el gremio y que evidencian la complicidad de la burocracia de los `70 con la patronal y el terrorismo de estado.

“Una de las luchas que llevamos a cabo como comisión interna fue denunciar el desabastecimiento que propiciaba Molinos como productora de alimentos contra las políticas de precios máximos que implementaba el gobierno. En una de las tomas que hicimos denunciamos esos hechos. La patronal no nos lo perdonó”, apuntó.

El abogado que representa a la querella, Javier Garín, consideró que Bunge & Born es “una empresa chupasangre que siempre se opuso a los gobiernos populares”.

“Estas empresas monopólicas fueron impulsoras y responsables del golpe e impulsores del genocidio que padeció nuestro pueblo. Y eso tenemos que tenerlo claro”, sostuvo el letrado.

En tanto, el titular del Consejo de Derechos Humanos de Avellaneda, Claudio Yacoy, afirmó que “la política de memoria, verdad y justicia implementada desde 2003 permitió avanzar contra la impunidad”.

El acto se cerró con las palabras de Galeano, quien pronunció los nombres de cada uno de los trabajadores desparecidos mientras la concurrencia respondía con un sonoro “presente”.

07.07.2014
El encuentro de familiares y sobrevivientes contó con apoyo del Municipio local
Querellantes de la causa Molinos señalizan planta de Avellaneda donde hubo 22 obreros desaparecidos

Momento del acto en el que se descubrió un cartel de Memoria, en la planta aceitera de Molinos Río de la Plata 
Integrantes del colectivo que logró la apertura de una nueva causa por delitos de lesa humanidad por la desaparición de 22 obreros de Molinos Río de La Plata realizaron hoy una señalización en las instalaciones que dicha empresa, propiedad del grupo Bunge & Born, posee en la localidad de Avellaneda.

Familiares de las víctimas, querellantes, investigadores, militantes de derechos humanos y funcionarios del municipio de la zona sur del Gran Buenos Aires se congregaron en la puerta de esa planta, ubicada en Dean Funes 90, donde colgaron un cartel con los nombres de los trabajadores secuestrados por el terrorismo de Estado.

"Estamos acá por la memoria de nuestros trabajadores que lucharon y se opusieron a esta empresa en los años `70. Se los llevaron porque defendieron sus derechos", señaló Ceferino Mataboni, hijo de Rubén Ramón ("Verdura") Mataboni, uno de los obreros que permanece desaparecido. Ceferino es uno de los impulsores de la querella que denuncia la participación que antiguos directivos de Molinos tuvieron en la represión que padecieron los miembros de la comisión gremial interna tras el golpe de Estado de 1976.
  
Pero detrás de la decisión de presentarse en los Tribunales existe una historia que involucra a una docente y a un grupo de estudiantes secundarios preocupados en difundir el pasado reciente. Hace cuatro años, en el marco del programa "Jóvenes y Memoria" impulsado por la Comisión Provincial de la Memoria, la profesora Lorena Galeano realizó un trabajo sobre el caso Molinos junto con estudiantes de la Escuela Media 26 de Avellaneda. La iniciativa de los jóvenes en pos de documentar los hechos determinó que Mataboni se contactara con Roxana Freitas y Analía Fernández, hijas de Avelino y Francisco, otros dos trabajadores desparecidos por las actividades gremiales que desarrollaban en Molinos.

"Mi misión acá es hoy reivindicar la memoria de mi viejo. A quien venía a buscar acá cuando era chica junto con mi mamá", evocó con una visible emoción Roxana, cuya abuela, Blanca, es una de las Madres de Plaza de Mayo.
  
Por su parte, Analía, hija del `Negro`, señaló que su tarea "como hija de desaparecidos consiste en rescatar la memoria y la entrega de los militantes para evitar el olvido y luchar por la Justicia".
  
Ex trabajadores de Molinos en los años `70 estuvieron presentes en el acto y recordaron que durante décadas, el consorcio Bunge & Born llevó a cabo una modalidad de contratación que consistió en tomar personal por tres meses, con el propósito de no pagar cargas sociales.
  
"Cuando formamos la Agrupación Gremial 17 de octubre, nos propusimos terminar con esa práctica de la patronal. Y con lucha lo conseguimos", reseñó Hugo Lassalle, que vive en Bariloche y que mañana declarará como testigo en esta causa que instruye el juez Manuel Humberto Blanco, a cargo del Tribunal Federal Número 3 de La Plata.

Eduardo Carunchio, antiguo empleado de la empresa y ex preso político, destacó, al tomar la palabra, la trayectoria de Augusto Vázquez, secretario general de la comisión interna que en la actualidad permanece desaparecido. "Respetábamos siempre el liderazgo de Augusto, un tipo consecuente y luchador que siempre dio la cara por sus compañeros. El, como muchos otros compañeros, terminaron siendo víctimas de un pacto entre la patronal, los milicos y la burocracia que entonces imperaba en el gremio de aceiteros", remarcó Carunchio. No obstante, el ex trabajador reconoció la actitud de la actual conducción del sindicato de aceiteros, encabezado por Eduardo Francisco Labra, que aportó a la querella actas que se conservaban en el gremio y que evidencian la complicidad de la burocracia de los `70 con la patronal y el
terrorismo de estado.

"Una de las luchas que llevamos a cabo como comisión interna fue denunciar el desabastecimiento que propiciaba Molinos como productora de alimentos contra las políticas de precios máximos que implementaba el gobierno. En una de las tomas que hicimos denunciamos esos hechos. La patronal no nos lo perdonó", apuntó.
  
El abogado que representa a la querella, Javier Garín, consideró que Bunge & Born es "una empresa chupasangre que siempre se opuso a los gobiernos populares". "Estas empresas monopólicas fueron impulsoras y responsables del golpe e impulsores del genocidio que padeció nuestro pueblo. Y eso tenemos que tenerlo claro", sostuvo el letrado.

En tanto, el titular del Consejo de Derechos Humanos de Avellaneda, Claudio Yacoy, afirmó que "la política de memoria, verdad y justicia implementada desde 2003 permitió avanzar contra la impunidad".
  
El acto se cerró con las palabras de Galeano, quien pronunció los nombres de cada uno de los trabajadores desparecidos mientras la concurrencia respondía con un sonoro "¡Presente!".

Al acto asistieron los hermanos Alejandro y Carlos Iaccarino, cuyo caso reveló la matriz del sistema de exacción y "negocios" utilizada por la dictadura. Entre otros CCD, los Iaccarino conocieron "El Infierno", en Avellaneda, cuyo espacio está solicitando el Municipio al gobierno provincial, para destinarlo a actividades de Memoria y promoción de los DDHH.
Fuente:Telam 

2 de julio de 2014

HACE 38 AÑOS ERA SECUESTRADO EL PRIMER TRABAJADOR DE LA FIRMA MOLINOS RÍO DE LA PLATA.

01.07.2014
Después de Chiche Freitas otros muchos engrosarían las listas de desaparecidos
Hace 38 años era secuestrado el primer trabajador de la firma Molinos Río de la Plata

Chiche Freitas, en la planta de Avellaneda y sobre el toro. 
Después de Avelino "Chiche" Freitas otros muchos engrosarían las listas de detenidos-desaparecidos
(Por JJS). Hoy, 1 de julio, además de conmemorarse el cuadragésimo aniversario de la muerte del tres veces presidente Juan Domingo Perón, sin duda el argentino históricamente más importante de todo el siglo XX, se cumplen 38 años de la desaparición del primer trabajador de la firma Molinos Río de la Plata, recordó la agencia de noticias DDHH, que cifró a los detenidos-desaparecidos de la empresa en una veintena. Entre las 5 y 6 de la mañana del 1 de julio de 1976 fue secuestrado en la parada de colectivos cuando iba hacia su trabajo Avelino Freitas, apodado "Chiche", delegado en la planta Avellaneda.

Había ingresado a la empresa en 1970, y desde entonces sus compañeros lo vieron como a un referente.  Freitas tuvo un papel protagónico en las tomas que se realizaron en Molinos, y fue el obrero que llevo al ministro de Trabajo, Ricardo Otero, a recorrer la fábrica de alimentos, que estaba infestada de roedores entre los alimentos, para que comprobara que las denuncias de los trabajadores eran rigurosamente ciertas.

Sus compañeros lo recuerdan con cariño. Chice era más bien bajo, delgado, con voz aguda que contrastaba con su fuerza y firmeza. Y narran muchas anécdotas de este militante de la Juventud Peronista, miembro de la agrupación gremial "17 de Octubre", como la vez que fue "de guapo" a pelear contra la burocracia gremial que controlaba la planta de la desaparecida Sasetru.

Recuerdan que Blanca, su madre, le decia que dejara todo; que si le pasaba algo ella iba a morir, y que él le contestaba: "Vieja, no vas a morir, porque sos igual que yo", con lo que quería decir "soy un roble".
Cuando desapareció, Blanca se convirtió en una Madre de Plaza de Mayo y toda su familia, su padre, su hermana y hasta sus cuatro pequeñas hijas, le hicieron el aguante.

Sólo pudo averiguarse que Chiche pasó por la Comisaria 4º de Avellaneda. Su familia señala la  responsabilidad que seguramente le cupo a la empresa, que entregaba a los militares golpistas listas de los trabajadores "subversivos". También apunta contra los jefes del Sindicato de Aceiteros en ese momento, que también, asegura, se reuníania con los militares para apuntar a "los zurdos" y revoltosos.
Fuente:Telam

28 de marzo de 2014

MOLINOS: LAS ACTAS DEL SINDICATO DE ACEITEROS REVELERÍAN COMPLICIDADES CON LA REPRESIÓN.

27.03.2014
Siguen las indagatorias. 22 trabajadores desaparecieron después del golpe
Molinos: Las actas del Sindicato de Aceiteros revelarían complicidades con la represión

Molinos habría partiocipado en maniobras de desabastecimiento, antes del 24/3/76
El juzgado federal 3 de La Plata siguió hoy con la ronda de declaraciones testimoniales en la causa en la que se investiga el secuestro y desaparición de 22 trabajadores de la firma Molinos Río de la Plata, durante la última dictadura cívico militar. En la ocasión declaró el ex empleado Eduardo Horacio Carunchio, quien fue detenido a fines de enero de 1975, pasando 15 días desaparecido en el CCD Coordinación Federal y siendo legalizado el 20 de febrero, cuando se le abrió una causa en el Juzgado Nro 3 platense y fue enviado a la Unidad Penal 9. Las actas del Sindicato de Aceiteros, recuperadas por familiares de las víctimas, comprobarían la complicidad de directivos del gremio en la represión.

"Mis compañeros y yo -dijo Carunchio en la audiencia de hoy - fuimos los primeros cuatro presos enviados a Los Chanchos, unos calabozos donde no teníamos contacto con otros presos ni con nadie". Tres de los cuatro, finalmente, fueron liberados.

La etapa indagatoria de este juicio comenzó el 26 de febrero con la declaración de un hermano de Almaraz, trabajador de Molinos secuestrado y desaparecido lejos de la planta, continuó ayer con el testimonio aportado por dos familiares de trabajadores secuestrados, y siguió hoy con la declaración del citado Carunchio.

En la primera audiencia testimonial en el Juzgado Federal de La Plata, uno de los testigos relató que su hermano, asesinado el 24 de agosto de 1977, "debió renunciar (en mayo de 1976) porque figuraba en una lista que un directivo de Molinos le entregó a Videla con los nombres de trabajadores de la empresa que tenían actividad gremial".

En la presentación judicial realizada en septiembre pasado por familiares de las víctimas se solicita que se investigue la comisión de delitos de lesa humanidad en el marco del plan sistemático de desaparición de personas instrumentado a partir del 24 de marzo de 1976 y "la responsabilidad que en tales hechos pudiera haber correspondido a propietarios, directivos, administradores y/o gerentes de la empresa Molinos Río de la Plata S.A.".

La presentación da cuenta de los hechos "enmarcados en una situación de conflicto que se vivió en el ámbito laboral de las víctimas, trabajadores y/o representantes gremiales, dentro de la firma", y advierte sobre "el incremento de la persecución laboral y gremial luego de la muerte de Perón y con la proximidad del golpe de Estado"

Eduardo Horacio Carunchi, en contacto con Télam, reveló que la comisión interna de la aceitera -que integraban el citado Almaraz, Vázquez, Freitas y Mataboni (todos desaparecidos)- mantenía negociaciones con la patronal de la empresa y con el Ministerio de Trabajo, sin intervención del Sindicato de Aceiteros.
La comisiòn interna, ratificó Carunchi, denunciana tanto la persecución por parte de la patronal como también las maniobras de desabastecimientode la población emprendidas por aquella.
Ahora, la exhumación de las actas de asamblea de dicho sindicato, deja ver que la burocracia del gremio consideraba que dentro de ciertas empresas se había instalado la "subversión" y que debían colaborar con las patronales y las fuerzas armadas para reprimirla y neutralizarla.
Las actas del Sindicato de Aceiteros, recuperadas por familiares de las víctimas, son parte de la prueba en el juicio.

"Un día, ya después del 24 de marzo -relata Carunchio- Un camión del Ej{ercito entró a la fábrica y se llevaron a más de 20 trabajadores de la empresa, que hoy están desaparecidos".

La de Molinos, como la de Ford, Mercedes Benz, Las Marías y Ledesma, es una de las causas donde se investiga la participación de grandes empresas en la represión ilegal y el exterminio.
Fuente:Telam
Envío:Agnddhh

13 de febrero de 2014

CEREALERA ACUSADA DE COMPLICIDAD CON VIDELA.

13.02.2014
los vínculos entre el gran empresariado y la dictadura cívico-militar 
Cerealera acusada de complicidad con Videla 
El hermano de un delegado gremial desaparecido afirmó que Molinos Río de La Plata entregó al genocida una "lista negra" de trabajadores. 
Por: Gerardo Aranguren
La cerealera Molinos Río de la Plata habría entregado al dictador Jorge Rafael Videla una lista con los trabajadores de la empresa que consideraba "subversivos". Así lo declaró un testigo cuyo hermano integraba la comisión interna y fue asesinado en la última dictadura cívico-militar.

El testigo, cuyo nombre no trascendió para proteger su identidad, declaró ante el juez federal de La Plata Humberto Blanco en la causa contra Molinos Río de la Plata, propiedad de Bunge & Born hasta 1999.

En su relato, describió que su hermano, miembro de la comisión interna de la planta de Avellaneda, "debió renunciar porque figuraba en una lista que un directivo de Molinos le entregó a Videla con los nombres de trabajadores de la empresa que tenían actividad gremial". Un año después de su salida de la cerealera, su hermano fue asesinado.

La causa que investiga el rol de Bunge & Born en delitos de lesa humanidad comenzó el año pasado, con la denuncia de Analía Fernández, Ernesto Mattaboni y Roxana Freytas, hijos de tres obreros desaparecidos de la planta de Avellaneda.

El abogado, Javier Garín, quien representa a los tres querellantes en la causa, explicó que hay 22 trabajadores de Molinos desaparecidos o asesinados por el terrorismo de Estado. "Pertenecían a la Juventud Trabajadora Peronistas (JTP), que tenía una agrupación '17 de octubre' que había ganado la comisión interna de la planta de Molinos. Tenía muchos conflictos con la patronal porque no pactaban con la empresa", señaló.

La comisión interna había sido elegida en 1973 y había protagonizado varias tomas de la planta. Después del golpe del 24 de marzo de 1976, todos los trabajadores con actividades sindicales fueron secuestrados, en su mayoría, en un operativo ocurrido en la empresa en junio de 1976, y permanecen desaparecidos. 

"Queremos demostrar que estas desapariciones están vinculadas con el hecho de haber sido personal que estaba en esa planta de Avellaneda", sostuvo el abogado, y agregó: "No sólo queremos llegar a quienes los secuestraron sino también a la complicidad civil de Bunge & Born, que siempre intervino en el comercio de granos en la Argentina, tuvo muchos enfrentamientos con (Juan Domingo) Perón y es una de las grandes empresas que apoyó la dictadura." 
Fuente:TiempoArgentino



12.02.2014
Lo confirmó Javier Garín, que patrocina a hijos de obreros que son querellantes
Causa Molinos: En la testimonial se habló de una lista negra entregada por la empresa a la dictadura

El edificio Columbus, sede central de Molinos Río de la Plata cuando ocurrieron los hechos 
Un directivo de la empresa Molinos Río de la Plata habría entregado durante la última dictadura cívico-militar una "lista negra" con los nombres de los trabajadores de la firma al presidente de facto Jorge Rafael Videla. Así lo afirmó un hermano de un trabajador de Molinos asesinado por la dictadura, quien declaró en la causa que investiga el secuestro y desaparición de obreros de la firma durante el facto cívico-militar. En la primera audiencia testimonial realizada en el Juzgado Federal N° 3 de La Plata, el testigo relató que su hermano, asesinado el 24 de agosto de 1977, "debió renunciar (en mayo de 1976) porque figuraba en una lista que un directivo de Molinos le entregó a Videla con los nombres de trabajadores de la empresa que tenían actividad gremial".

El testimonio fue confirmado a Télam por Javier Garín, quien patrocina a los querellantes Analía Fernández, Ernesto Mattaboni y Roxana Freytas, hijos de tres obreros desaparecidos de la planta. "La existencia de un listado no es de extrañar aunque no había sido señalada hasta el momento por sobrevivientes o familiares de las víctimas", explicó el abogado, al evaluar la declaración como "un pequeño paso en la búsqueda de verdad y justicia para esclarecer las responsabilidades de civiles en crímenes de lesa humanidad".
   
En la denuncia presentada en sede judicial hace cinco meses se solicita que se investigue la comisión de delitos de lesa humanidad en el marco del plan sistemático de desaparición de personas instrumentado a partir del 24 de marzo de 1976 y "la responsabilidad que en tales hechos pudiera haber correspondido a propietarios, directivos, administradores y/o gerentes de la empresa MOLINOS RIO DE LA PLATA S.A.".

La presentación da cuenta de los hechos "enmarcados en una situación de conflicto que se vivió en el ámbito laboral de las víctimas, trabajadores y/o representantes gremiales, dentro de la firma", y advierte sobre "el incremento de la persecución laboral y gremial luego de la muerte de Perón y con la proximidad del golpe
de Estado".
Fuente:Telam

27 de enero de 2014

Volver a Molinos Rio de la Plata, 36 años después...La demanda de justicia de Guido para los 26 trabajadores desaparecidos, entre ellos su hermano Ricardo Almaraz‏.




26-1-2014
Lesa Humanidad
Volver a Molinos Rio de la Plata, 36 años después
Guido Almaraz vuelve a lo que alguna vez fue la fábrica donde trabajaban 1200 obreros, unas de las principales empresas de los Bunge y Born. Allí es donde secuestraron a su hermano y a otros 26 trabajadores. Hoy sus hijos reclaman justicia.
Por: Laureano Barrera

Foto:Sol Vazquez
Guido Almaraz extiende la mano hacia adelante y separa los cinco dedos.
-Esto era un hormiguero-, dice.

Mientras lo dice, parece estar viendo más lejos que esta calle empedrada en silencio, volviendo a un lunes cómo éste pero de hace cuarenta años, cuando la empresa Molinos Río de la Plata era la nave insignia del imperio Bunge y Born y no estas seis manzanas casi desiertas: apenas el pellejo de una bestia muerta. Cada atardecer, 1.200 obreros peregrinaban por Dean Funes hasta la avenida Mitre, las paradas de colectivo, o los bares de la zona a tomar cerveza o vino.

Guido vuelve a este sector de la fábrica después de 36 años. “Esto me trae tantos recuerdos” dice, y su voz tiembla, como en los viejos contestadores  automáticos. “Mirá: allá, donde está aquél toldito verde, estaba la entrada para los obreros. Hacías dos metros y tenías todas las máquinas para marcar tarjeta”.

Molinos Río de La Plata producía yerba, azúcar, aceite, manteca, mayonesa, cerveza, vino, alimento para perros, y muchos otros productos comestibles. Guido, un santiagueño que migró a Buenos Aires a los 16 años a probar suerte, empezó trabajando a 200 metros del lugar donde conversa con Infojus Noticias, en el área de producción de mayonesas: aprendió que se hacía mezclando azúcar y sal, y agregándole mucho huevo y jugo de limón.

 “Ahí estacionaron los camiones del Ejército”, dice señalando el toldo verde. El 7 de julio de 1976, tres camiones militares levantaron –según algunos testimonios- unos 70 obreros. Muchos integran la lista de los 26 trabajadores que entre marzo de 1976 y fines de 1978 fueron secuestrados y desaparecidos. Guido no tiene pruebas, pero sí una certeza:
- Fueron ellos.

Asi empezó la entrevista, en un bar tradicional de la avenida Mitre al 300, Avellaneda. “No tengo pruebas, pero viví esa época y sé que fueron. Los militares tenían papeles, listas, seguro con domicilios y detalles. Sino por qué se llevaron a los compañeros más combativos?”.

-¿Fue aumentando la tensión a medida que se acercaba el Golpe?
-Fue como que se apagara la luz de la noche a la mañana. Cuando llegué el 24 a las dos de la tarde, los compañeros ya comentaban que no podía haber reuniones ni comentarios. Volvimos al régimen de la dictadura de Lanusse, cuando ni siquiera podíamos ir al baño.

Ricardo Avelino Almaraz, el hermano menor de Guido, entró a trabajar a la fábrica a principios de los ’70, y pronto se convirtió en un referente de los operarios. “Con una paciencia bárbara, se llevaba a los gallegos y los tanos que venían sólo a trabajar a un bar de abajo del Puente Viejo, y charlaba con ellos sobre sus derechos. Llegó un momento en que el bar, que era muy grande, ya no daba abasto”, cuenta su hermano.

-¿Cómo lo recordás a tu hermano?
-Él era un tipo muy inteligente y creativo. Él soltaba algunas cosas que yo entendí mucho después, con el tiempo. Nosotros hicimos dos tomas de la fábrica. En la segunda, por ejemplo, él se le ocurrió poner montículos de alimento para perros (que había en la fábrica) para distraer a los perros de la policía. Otra vez, inventó que se había pinchado la goma de uno de los camioncitos remolcadores y enganchó comida envasada y la llevó con la rueda baja a Villa Tranquila, que estaba cerca. Él negoció con la empresa que el alimento que cumplía la fecha de vencimiento se entregara a los vecinos, en lugar de tirarlo.

Un día, a Ricardo lo llamaron a una reunión en la gerencia. Regresó a los pocos minutos. “Me dijo que le habían ofrecido un cheque en blanco para que llenara y se fuera del país, y que le compraban una casa en el país que eligiera. Yo sabía que él lo había rechazado, no tenía ni que preguntárselo. Pero sí quería saber qué les había contestado. Me dijo ‘nada, le dije gracias, me di vuelta y me fui’”.

Una semana después fue secuestrado de su casa de Lanús Este, en Pirovano 1829. Irrumpieron de madrugada y se llevaron también a su cuñada. A la beba recién nacida la dejaron con la abuela, en la casa de enfrente. Le secuestradores –algunos dijeron que tenían uniformes policiales- saquearon hasta las colecciones de José Larralde que tenía.

-¿No supiste nada más de él?
-No, a algunos compañeros suyos los vieron en la comisaría 4ta de Avellaneda. Una travesti que estaba detenida conocía del barrio a uno de los obreros que pasó la noche del secuestro ahí. Y esos policías nos conocían. Pero no tenemos certezas.

Tres hijos de obreros desaparecidos -Analía Fernández, hija de Francisco Fernández, Roxana Freitas, hija de Avelino y Ernesto Ceferino Mattaboni, hijo de Rubén-, se presentaron a fines de septiembre pasado una denuncia judicial para que se investigue si hubo complicidad empresarial con las desapariciones de los trabajadores. El 5 de febrero, se retomarán las declaraciones en la causa, con obreros de aquella época y familiares de los desaparecidos.

-¿Qué te genera, después de tanto tiempo, la causa judicial en la que se está investigando?
-A mí me parece bien. Yo voy a hacer lo que tenga que hacer para mi hermano y los compañeros, lo voy a hacer con el orgullo más grande. Yo he convivido con ellos, aún en distintos horarios, yo conocí a cada uno de los trabajadores de Molinos. Puedo equivocarme en un horario, un día, pero yo viví todo lo que pasó.
Fuente:Infojus
Envío:Agnddhh

3 de enero de 2014

MOLINOS RÍO DE LA PLATA: SE INVESTIGA LA DESAPARICION DE 22 TRABAJADORES.

SE INVESTIGA LA DESAPARICION DE 22 TRABAJADORES
Audiencia por la causa Molinos
La causa que investiga la desaparición de 22 trabajadores de la firma Molinos Río de la Plata, secuestrados durante la última dictadura cívico-militar, tendrá el 6 de febrero próximo la primera audiencia testimonial en el Juzgado Federal Nº 3 de La Plata, a cargo de Humberto Blanco. El primero en declarar será Juan Albornoz, hermano de René Albornoz, secuestrado y desaparecido el 24 de agosto de 1977, tras ser despedido de la empresa. Los querellantes son Analía Fernández, Ernesto Mattaboni y Roxana Freytas, hijos de tres obreros desaparecidos de la planta que trabajaban en la empresa que pertenecía en aquel momento al grupo económico Bunge y Born. Según Fernández, cuyo padre fue secuestrado y desaparecido el 7 de junio de 1976, durante un operativo masivo en la puerta de la fábrica, la decisión de avanzar en la investigación judicial es “un paso importantísimo que abre las puertas para revelar la complicidad civil que había detrás de las juntas militares”.

En la denuncia presentada hace cuatro meses se solicita que se investigue “la responsabilidad que en tales hechos pudiera haber correspondido a propietarios, directivos, administradores y/o gerentes de la empresa Molinos Río de la Plata S.A.”. Al respecto, la hija del militante de la Juventud Peronista Francisco Fernández señaló que “es clave investigar de una vez al poder económico, que no sean los intocables de siempre por ser poderosos”.

La presentación de Javier Garín, el abogado que patrocina a la querella, recopila testimonios, recortes de prensa y documentación de hace diez años, y da cuenta de los hechos “enmarcados en una situación de conflicto que se vivió en el ámbito laboral de las víctimas, trabajadores y/o representantes gremiales, dentro de la firma”. Al mismo tiempo, advierte sobre “el incremento de la persecución laboral y gremial luego de la muerte de Perón y con la proximidad del golpe de Estado”. Desde la fiscalía afirman que la denuncia aún está en un estado “incipiente” porque lleva poco tiempo de ser presentada y están definiendo la competencia del caso.
Fuente:Pagina12