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6 de diciembre de 2023

Club Atlético del Terror.

 

Memoria. Verdad. Justicia.

Club Atlético del Terror

 

29 de noviembre de 2023

“Historias Sobrevivientes”: el ex Club Atlético busca restituir la identidad de 1000 desaparecidos.

 “Historias Sobrevivientes”: el ex Club Atlético busca restituir la identidad de 1000 desaparecidos

El Espacio para la Memoria ex Club Atlético lanza una campaña de difusión para restituir la identidad de las 1000 personas que pasaron por el centro clandestino de detención.

























29 noviembre, 2023

El Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio Club Atlético lanza este miércoles una campaña de difusión con el objetivo de restituir la identidad de las más de 1000 personas que pasaron por este sitio de memoria y que aún faltan identificar.

“En un contexto en el que los discursos de odio se acrecientan y la población argentina elige una opción electoral que niega y reivindica el Terrorismo de Estado, el Espacio para la Memoria Club Atlético opta por jerarquizar los testimonios de los sobrevivientes y seguir luchando por verdad y justicia”, explicaron desde el Espacio de la Memoria ex Club Atlético

Es que, desde el Espacio para la Memoria del ex Club Atlético informaron que por el centro clandestino de detención “pasaron alrededor de 1500 personas”. “Eso lo sabemos porque a cada persona que era secuestrada se le asignaba una letra y un número”, explicaron. 

Gracias al último juicio en el que se juzgó el accionar en este lugar, conocimos nuevos testimonios, personas que quizás no se reconocían como víctimas por haber estado secuestradas por un corto período de tiempo y por eso tardaron tanto en contar su historia”, afirmó la Coordinadora del Espacio para la Memoria Club AtléticoSoledad Astudillo

De esta forma, “y gracias al trabajo artesanal de sobrevivientes, familiares, organizaciones y vecinos”, se lograron identificar alrededor de 500 personas que pasaron por el ex centro clandestino de detención y tortura Club Atlético. Sin embargo, falta conocer la identidad de más de 1000 personas

En el último juicio de lesa humanidad que investigó el circuito represivo comprendido por los centros clandestinos Club AtléticoEl Banco El Olimpo, llamado comúnmente ABO, se conocieron 47 testimonios nuevos de personas que no habían sido anteriormente identificadaseso significa que aún en el 2023 hay personas que nunca testimoniaron su desaparición ante la justicia”, indicó Astudillo

Por ello, desde el Espacio para la Memoria lanzaron una campaña de difusión con materiales audiovisuales, compartidos a través de las redes sociales, para completar las historias del Club Atlético, utilizando el #HistoriasDelClubAtlético

Fuente:DiputadosBonaerenses

1 de noviembre de 2023

Club Atlético: la excavación de un pozo para instalar publicidad altera el trabajo de arqueólogos que recogen evidencia.

 EX CENTRO CLANDESTINO DE DETENCIÓN

Club Atlético: la excavación de un pozo para instalar publicidad altera el trabajo de arqueólogos que recogen evidencia

29 de junio de 2022

Inspección ocular en el Espacio para la Memoria ex CCDTyE "Club Atlético".

 

Inspección ocular en el Espacio para la Memoria ex CCDTyE "Club Atlético"

El jueves 16 se realizó una nueva inspección ocular en el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex CCDTyE “Club Atlético”                                             

Publicado el martes 28 de junio de 2022

En el proceso de finalización de la obra “Viaducto Conexión 25 de Mayo altura Paseo Colón”, enmarcada en el convenio firmado entre la Secretaría de Derechos Humanos y AUSA en diciembre de 2016, se llevó a cabo una inspección ocular que estuvo a cargo del Dr. Diego Perone, secretario del Juzgado Federal N° 3, dependiente del Dr. Daniel Rafecas.

Estuvieron presentes la directora nacional de Sitios y Espacios de Memoria Lorena Battistiol, integrantes de la Comisión de Trabajo y Consenso, sobrevivientes y el Equipo de Trabajo del Espacio para la Memoria.

Esta inspección tuvo como fin corroborar el cumplimiento y finalización de la obra de ingeniería que posibilitó el retiro del talud de tierra y que finalmente permite avanzar con las excavaciones arqueológicas y así profundizar en las investigaciones sobre el funcionamiento del centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983).
Dentro del convenio mencionado se contempla la colocación de pantallas acústicas y la construcción de un edificio donde se establecerá el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos.

Los ex centros clandestinos como prueba judicial

Además de lugares para la promoción de los derechos humanos, los Espacios para la Memoria que se emplazan en ex centros clandestinos de detención forman parte de la prueba judicial de los juicios por delitos de lesa humanidad. El ex “Club Atlético” formó parte del circuito represivo Atlético-Banco-Olimpo conformado por tres centros clandestinos de la ciudad y la provincia de Buenos Aires. El miércoles 15 comenzó su quinta etapa.

Fuente:Argentina.gob.ar

9 de mayo de 2022

Una campaña para continuar desenterrando la memoria.

 

Excavación del Club Atlético

Una campaña para continuar desenterrando la memoria

Es porque las obras necesarias para continuar con el descubrimiento del centro clandestino de detención culminaron hace algunas semanas, pero los miembros de la Comisión de Trabajo y Consenso del Atlético temen que todo vuelva a frenarse por falta de recursos. Según algunos sobrevivientes, con las tareas de excavación que pueden comenzar a realizarse, se podrán descubrir “algunos sectores del sótano histórico donde permanecían las personas secuestradas, siendo una posibilidad encontrar información o hallazgos que se constituyan en prueba judicial”. Para eso, necesitan contar con elementos de seguridad, palas y picos, entre otros materiales necesarios. 

Por Aylin Bullentini
 Imagen: Enrique García Medina

Pasaron 20 años desde que una pala mecánica hizo un pozo a metros de la avenida Paseo Colón, entre Cochabamba y San Juan, bajo la autopista 25 de Mayo, y descubrió parte de lo que fue el centro clandestino de detención, tortura y exterminio conocido como Club Atlético. Las obras necesarias para continuar con el descubrimiento del lugar culminaron hace algunas semanas, pero les miembros de la Comisión de Trabajo y Consenso del Atlético temen que todo vuelva a frenarse por falta de recursos. Para evitarlo, lanzaron una campaña de aportes para la compra de herramientas y materiales de arqueología y conservación.

“Estamos listos para avanzar. No queremos que pasen otros 20 años”, apuntó la coordinadora del Espacio de Memoria ex CCD Club Atlético, Soledad Astudillo. En 2002 comenzaron los trabajos de excavación en el lugar que descubrió en plena dictadura Miguel D’Agostino mientras buscaba aquel infierno en donde había estado cautivo durante casi tres meses. Entonces lo que estaba en plena demolición fue cubierto con tierra y la estructura de la autopista. Liberar el terreno demoró reclamos y paciencia sostenidos durante dos décadas.

Desde entonces en adelante se logró descubrir el 10 por ciento del dispositivo concentracionario que funcionó en el sótano de un gran edificio de la Policía Federal, ubicado en la avenida Paseo Colón entre Cochabamba y San Juan, San Telmo. Recién el año pasado, sobrevivientes y familiares de víctimas que pasaron por el Atlético durante 1977 –se calcula que fueron alrededor de 1500–, trabajadores del espacio y militantes recibieron la noticia de que finalmente sucedería lo esperado. En septiembre mudaron la mítica silueta que desde el talud recordaba a les detenides y desaparecides del lugar y semanas después Autopistas Urbanas (Ausa), la empresa que usufructúa los derechos de la autopista 25 de Mayo, comenzó a retirar el talud. El 12 de abril quedó removido por completo y el terreno, unos 2 mil metros cuadrados aproximadamente, “casi a nivel 0”, es decir a nivel de la vereda.

Con el terreno libre, a partir de ahora “se puede continuar con el 90 por ciento del ccd que falta”, apuntó Astudillo. Eso significa que la excavación arqueológica “que sacó a la luz el ex centro clandestino podrá continuar con su tarea de desenterrar la memoria”, plantearon desde la Comisión de Trabajo y Consenso. Según los testimonios aportados por sobrevivientes, con las tareas de excavación que pueden comenzar a realizarse se podrá descubrir “algunos sectores del sótano histórico donde permanecían las personas secuestradas, siendo una posibilidad encontrar información o hallazgos que se constituyan en prueba judicial”, aclararon desde la Comisión.

Para eso, informaron desde el colectivo de sobrevivientes, familiares y trabajadores, necesitan contar con elementos de seguridad, palas, picos y otros elementos de ferretería, así como también elementos para el análisis y guarda de los objetos hallados”. Todo aquello fue solicitado al estado desde 2018. Desde la Dirección de Sitios y Espacios de Memoria confirmaron que iniciaron el proceso de compra que “lleva su tiempo administrativo”.

Desde la Comisión, debido a las demoras, lanzaron la semana pasada una campaña de aportes para reunir el dinero para comprar estos elementos de trabajo, que ya está dando resultados (para más info, escribir mail a exccdtye_ca@yahoo.com.ar). Sin embargo, también se necesitan manos para trabajar.

Por ejemplo, en esta etapa de trabajos vinculados a la excavación y recuperación de los restos del Club Atlético, la remoción del talud estaba acompañada de la remoción de sedimentos de superficie que permitieran exponer los pisos de la planta baja del edificio donde funcionó el Servicio de Aprovisionamiento y Talleres de la División Administrativa de la Policía Federal Argentina, en cuyo subsuelo los represores de la última dictadura cívico militar montaron el campo de concentración. El 3 de mayo, de hecho, el juez federal de Instrucción número 3 que está a cargo del expediente del Atlético, Daniel Rafecas, realizó una inspección ocular para verificar que dicha etapa está cumplida.

Pero, “la verdad es que no lo está porque ese piso no se ve”, confirmó Laura Duguine, arqueóloga y trabajadora en la recuperación de los restos del lugar. Con ella, trabajan dos estudiantes avanzadas de Arqueología y una conservadora. “No llegamos a descubrir todo el piso, sino que solo abrimos unas ventanas, así que la etapa no está culminada”, aseguró la especialista. En el programa oficial de avance del trabajo de excavación del lugar, calcularon que eran necesarias cerca de 50 personas entre obreros y estudiantes: unas 20 , más o menos dedicadas a las áreas de Arqueología y Conservación, y otras 30 de obra, además de volquetes y camiones.

“Lo concreto es que el Atlético hoy está sin presupuesto para poder funcionar”, añadió Duguine. A partir del programa “Construir Memoria”, de la Secretaría de Derechos Humanos y el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, se encargó la construcción de la cubierta que va a proteger los trabajos de excavación, una vez que comiencen. Eso, que debía llegar en la primera mitad de este año, sigue en espera. “El Estado nacional nos paga los salarios y los servicios mínimos, pero no hay licitaciones para comprar herramientas, no hay convenios para sumar trabajadores ni siquiera en concepto de pasantías no rentadas. Así que la Comisión avanza igual”, concluyó.

Fuente:Pagina12

7 de mayo de 2022

Recuperar el Atlético como espacio de Memoria es "consagrar el valor de la Verdad".

 

Recuperar el Atlético como espacio de Memoria es "consagrar el valor de la Verdad"

"Para nosotros es un momento importante en términos de consagrar el valor Verdad, además del valor Justicia y la reparación moral de las víctimas", aseguró en diálogo con Télam el juez federal a cargo de la llamada "megacausa" Primer Cuerpo del Ejército.
POR KARINA PORITZKER
07-05-2022
"Durante 45 años se le puso arriba una montaña de tierra", aseguró Rafecas respecto al centro clandestino de dtención / Foto: Archivo.

Tras pasar 45 años bajo los escombros, el centro clandestino "El Atlético" -que funcionó en la última dictadura bajo la órbita de la Policía Federal en la ciudad de Buenos Aires y por el que pasaron unas 1.500 víctimas de la represión ilegal- será recuperado ahora para ser destinado a un espacio de Memoria.

"Para nosotros es un momento importante en términos de consagrar el valor Verdad, además del valor Justicia y la reparación moral de las víctimas", expresó a Télam el juez federal Daniel Rafecas, a cargo de la llamada "megacausa" Primer Cuerpo del Ejército en el marco de la cual se investigó lo ocurrido en ese centro clandestino que funcionó hasta finales de 1977.

El edificio, ubicado en avenida Paseo Colón y Cochabamba en la zona del bajo de la ciudad de Buenos Aires, fue demolido para la construcción de la autopista 25 de Mayo durante la última dictadura cívico militar.

El juzgado a cargo de Rafecas entregó esta semana formalmente el predio para el inicio de las tareas de recuperación, después de seis años de trabajo de remoción de tierra para acceder al lugar.

"Se retiraron 10.000 metros cúbicos de tierra, con 1.500 camiones, hubo una obra de ingeniería con trabajo de arqueólogos y antropólogos forenses", puntualizó el juez.

Foto Archivo
Foto: Archivo.

Según explicó Rafecas, "se podrá tener acceso a todas las instalaciones del sótano, de la división Suministros de la Policía Federal donde desde 1976 funcionó el centro clandestino" por el cual pasaron unas 1.500 víctimas de la represión ilegal.

A partir de ahora, el Archivo Nacional de la Memoria y el Equipo Argentino de Antropología Forense realizarán el trabajo de recuperación del sótano que funcionó como centro clandestino.

"El trazado de la autopista 25 de Mayo pasaba por ahí y entonces fue muy oportuno para demoler el edificio y enterrar lo que había sido el centro que funcionaba en un sótano. Quedó enterrado debajo de 10.000 metros cúbicos de tierra", recordó el juez.

La tierra tapó el 80% de las instalaciones y sólo quedó a la vista el 20 restante que era la parte del edificio que daba a la calle. En ese subsuelo estaba la sala de torturas, denominada la "leonera" o las "cuchas".

"Durante 45 años se le puso arriba una montaña de tierra", agregó el juez federal en diálogo con Télam.

El proyecto prevé la recuperación del lugar para que se preserve como lugar de la memoria, a pedido de sobrevivientes y familiares de víctimas

"Es como una cápsula del tiempo, volver 45 años atrás en un centro clandestino que queda intacto, tenemos sospechas de que puedan encontrase elementos y salas más allá de las paredes", explicó Rafecas.

Para el magistrado, "es probable que no hayan sacado nada. Quizás los muebles si, pero otras cosas pueden haber quedado".

Foto Archivo
Foto: Archivo.

"La idea es que se convierta en un centro de memoria. Esto fue una iniciativa del juzgado, sobrevivientes y del sitio de memoria, y nosotros pedimos la colaboración a Autopistas Urbanas", recordó.

El centro clandestino de detención funcionó en la avenida Paseo Colón y Cochabamba y llevó seis años el trabajo de remoción de tierra para poder acceder al subsuelo.

En ese lugar, estaba emplazado el Servicio de Aprovisionamiento y Talleres de la División Administrativa de la PFA y se estima que estuvieron secuestradas allí unas 1500 víctimas de la represión ilegal, la mayoría de las cuales está desaparecida.

El predio está declarado Sitio Histórico desde 2005 por la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires y es lugar histórico nacional desde 2014.

La excavación fue reclamada por sobrevivientes, organismos de derechos humanos y barriales.

El hallazgo de objetos durante las excavaciones sirvió como prueba en los sucesivos juicios que se hicieron contra los acusados de delitos de lesa humanidad cometidos en el lugar.

Desde 2014, el predio depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Este centro clandestino integró un circuito represivo junto a "Banco" y "Olimpo" bajo la órbita de las policías federal y bonaerense, según se dio por probado en diferentes juicios en los que hubo condenas por delitos de lesa humanidad, según consigna el CELS, querellante en todas las causas.

Atlético funcionó en la división Suministros de la PFA; Banco en Cuatrerismo de la policía de la provincia de Buenos Aires en el partido bonaerense de La Matanza y Olimpo en Mantenimiento de la PFA.

Todos actuaron bajo la órbita del Primer Cuerpo del Ejército y forman parte de la megacausa que se investiga en el juzgado de Rafecas.

Desde 2010 ya fueron condenados 25 represores y 3 fueron absueltos por delitos cometidos contra cientos de personas que pasaron por esos centros clandestinos durante la última dictadura cívico militar, según datos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, también querellante en las causas.
Fuente:Telam

13 de abril de 2022

A veinte años de las excavaciones en el Atlético.

 

A veinte años de las excavaciones en el Atlético

La búsqueda del infierno

El colectivo 86 no llegaba. Miguel D´Agostino estaba parado sobre la Avenida Paseo Colón y vio que unas palas mecánicas demolían un edificio en la vereda de enfrente. La historia del hallazgo y de la recuperación del antiguo centro clandestino que la dictadura escondió bajo la autopista 25 de Mayo.  

Por Ailin Bullentini

Un año y medio tardó Miguel D’Agostino en hallar el lugar donde había estado secuestrado tres meses durante la última dictadura cívico militar y unos 20 en confirmarlo. De aquella mañana de sábado de abril de 2002 en la que una pala mecánica se clavó en un terreno ganado por la autopista, en Paseo Colón y San Juan, ciudad de Buenos Aires, y descubrió las paredes de lo que había sido el centro clandestino de detención, tortura y extermino conocido como “Club Atlético”, hoy se cumplen dos décadas. Miguel D’Agostino y Ana María Careaga, dos sobrevivientes de ese campo de concentración, reconstruyen aquel momento en diálogo con este diario.

El 86 no venía y Miguel, parado en la Avenida Paseo Colón entre Cochabamba y San Juan, miró el horizonte. Unas palas mecánicas y otras maquinarias demolían un edificio en la vereda de enfrente, fuera de foco. En eso, prestó más atención al centro de la manzana que se estaba quedando sin construcciones y a la que pronto le pasaría una autopista por encima. “Quedé paralizado, las celdas en donde había estado encerrado aparecieron frente mío, claramente”, recordó. Era “algún día” de principios de abril de 1979 y Miguel regresaba a su casa, en Castelar, de uno de los tantos recorridos que hacía por semana en la Ciudad de Buenos Aires, en búsqueda del infierno.

“Cuando me liberaron fui a avisarles a las familias de las personas que había visto dentro del campo de concentración. Ellos me preguntaban dónde era eso, dónde quedaba y yo no sabía qué responder. Ahí me di cuenta de que tenía que averiguarlo”, explicó.

Tenía 18 años la noche del 30 de septiembre del ‘78 cuando uno de sus captores fue a buscarlo a la celda que lo “alojaba” en el Club Atlético. Lo llevó a cambiarse. Le dieron una camisa que pertenecía a un secuestrado. "Era de Juan --dice--, que cuando me vio dijo: ‘Por lo menos algo mío sale en libertad’”. Juan era uno de los "destabicados". Además de la ropa, le dieron un pantalón pijama y pantuflas. Lo subieron a un camión “de esos que transportan alimentos” junto a otro hombre, más grande y de quien nunca supo el nombre. Los “tiraron” en el Hospital Borda.

Los días siguientes a su liberación repartió el tiempo entre materias adeudadas del último año de secundaria, el servicio militar obligatorio que cumplió en Campo de Mayo y la búsqueda del sótano donde había estado cautivo. De allí se había llevado dos datos: que el lugar pertenecía a la Policía Federal –había encontrado el nombre de la fuerza represiva impreso en una cuchara y en un tacho de basura– y que quedaba cerca de la cancha de Boca. De su liberación, uno más: que para dejarlo en el Borda la patota había subido y bajado un puentecito leve. Al principio creyó que era alguno de los puentes que cruzaban el Riachuelo –el Bosch en Avellaneda– así que dibujó una especie de rectángulo en un mapa de la Ciudad de Buenos Aires que incluía el estadio, el Riachuelo, el neuropsiquiátrico. Y empezó a “recorrerlo por dentro, de ida y de vuelta. Después me puse a caminar por las Avenidas Montes de Oca y Paseo Colón, porque recordaba que era un lugar transitado. Buscaba edificios donde entraran y salieran autos policiales, o Falcón”, relató y recordó que se había quedado “enganchado un tiempo con una comisaría que estaba sobre Montes de Oca pensando podía ser esa”. Finalmente lo descartó.

Hasta que llegó aquella tarde de principios de abril de 1979. Y en la demolición del edificio del Servicio de Aprovisionamiento y Talleres de la División Administrativa de la Policía Federal lo descubrió.

***

El Club Atlético funcionó en el sótano de aquel edificio de la Policía Federal. El lugar, ubicado en la manzana delimitada entre Paseo Colón, Azopardo, San Juan y Cochabamba, al sur de la ciudad de Buenos Aires, fue uno de los centros clandestinos que el Primer Cuerpo del Ejército tuvo a su cargo dentro del territorio porteño. Con los otros campos de concentración llamados Banco y Olimpo, completó el circuito represivo conocido como ABO: los tres lugares estuvieron a cargo de los mismos grupos de tareas, conformados en su inmensa mayoría por efectivos de la Federal. El Atlético estuvo activo entre principios y finales de 1977; fue dado de baja porque el edificio debía ser derribado: sobre el terreo construyeron una de las vías de la Autopista 25 de Mayo. Tras la reconstrucción que llevaron, y llevan, a cabo les sobrevivientes pudieron establecer que allí estuvieron secuestradas de manera clandestina unas 1500 personas.

“Se manejaron con una impunidad total porque creyeron que habían enterrado el horror para siempre”, consideró Ana María Careaga, otra sobreviviente del campo que, como Miguel y tantos otros –Mario Villani, Carmen Lapacó, Delia Barrera entre les más recordados–, trabajaron en la reconstrucción muchos años antes de que una máquina excavadora confirmara lo que denunciaron durante décadas: que su infierno estaba bajo ese pedazo de tierra.

Después de aquel hallazgo en abril de 1979, Miguel D’Agostino volvió varias veces a la demolición y el 13 de ese mes le escribió a su hermana, que estaba en el exilio en Holanda, para contarle que había encontrado el centro clandestino. En 1984 lo denunció ante la Conadep, pero no era el único que contó ante la Comisión que había estado en un lugar de características similares. “Ruidos de cadenas, ruidos de vehículos, apodos de represores, una mesa de ping pong en el lugar. En la Conadep escuchaban datos similares y nos ponían en contacto entre nosotros”, apuntó Careaga, que tenía 16 años cuando fue secuestrada, a mediados de junio de 1977 y liberada el mismo día que Miguel. Junto a les otres denunciantes solicitaron entonces la excavación del lugar. No lo consiguieron, pero sentaron precedente.

A mediados de los 90, junto a un grupo territorial del barrio que se llamaba Encuentro por la Memoria del que participaban integrantes del Servicio Paz y Justicia (Serpaj), la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos y otres sobrevivientes y familiares empezaron a pensar actividades artísticas, murgas, recitales, choripaneadas para llevar a cabo en el lugar. El “Atlético” fue uno de los primeros ex centros clandestinos señalizados por la sociedad civil. Tiempo después, el reclamo lo tomó Abel Fatala, que entonces era concejal de la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto de excavación recién pudo ser posible en 2002. Fatala era secretario de Obras y Servicios Públicos porteño y Gabriela Alegre estaba en la Dirección de Derechos Humanos. “Fue un debate muy fuerte y concurrido del que participaron no solo sobrevivientes y familiares de víctimas del Atlético sino todos los organismos de derechos humanos, Madres, Abuelas, HIJOS. Entonces, la excavación del Atlético era una llama de esperanza en cuanto a política pública”, recordó D’Agostino.

***

Las máquinas llegaron a Paseo Colón entre Cochabamba y San Juan la mañana del 13 de abril de 2002. Sobrevivientes y familiares usaron un mapa del edificio de la Federal que D’Agostino había conseguido en Aguas Argentinas y un croquis que habían consensuado de la estructura: dos sectores de celdas separados por los “quirófanos”, como los represores llamaban a las salas de torturas, los baños, el pañol, la enfermería, una escalera.


El primer pozo dio a la nada. “Había un error de cálculo y se excavó en otro lugar. Reacomodamos y entonces sí, se empezó a desvelar, en el sentido de sacar el velo, lo que allí había. Y fue impresionante”, recordó Careaga, que insistió en “el nivel de impunidad con el que actuaron que ni siquiera se habían tomado el trabajo de sacar las cosas que habían usado”. La excavación descubrió cadenas con las que les secuestrades eran engrillados, ropas que habían usado, fragmentos de uniformes y cachiporras de los represores y hasta una pelotita de ping pong.

Pasaron 20 años y, hasta ahora, solo pudo excavarse un 20 por ciento de la estructura del centro clandestino: la enfermería, el Consejo donde los represores “bajaban” la información de inteligencia y registro del funcionamiento del lugar, el ascensor, parte de los baños, parte del pañol. Recién a fines del año pasado comenzaron a efectivizarse las obras de remoción del talud de tierra que sostenía la autopista que cubría el lugar, que impedía continuar. Se prevé que en el transcurso de este año puedan avanzar los trabajos, que tienen “una importancia fundamental” para quienes pasaron por allí y sobrevivieron así como para familiares de quienes no volvieron más, opinó Careaga.

Desde el punto de vista jurídico los hechos que tuvieron al Club Atlético como escenario del terrorismo de Estado están probados –hubo cuatro juicios y en junio comienza un quinto–. Sin embargo, concluyó Careaga, “la Justicia no puede reparar en todo la historia que vivimos. Hay un aporte que solo hace el reencuentro con el espacio concreto, es un modo de intentar tramitar y simbolizar algo de lo imposible del horror”.


*D’Agostino y Careaga participarán este miércoles a las 12.30 en el Espacio memoria que funciona en la exESMA compartirán un conversatorio a propósito del 20° aniversario de las excavaciones en el Atlético junto al secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, el juez federal Daniel Rafecas y referentes de organismos de derechos humanos.

Fuente:Pagina12