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23 de marzo de 2023

Cuando la ESMA pisó el suelo de Menéndez.

 

Juicio por los crímenes de la Quinta Guiñazú

Cuando la ESMA pisó el suelo de Menéndez

El juicio de lesa humanidad número 13 de la provincia de Córdoba reconstruye la historia de un secuestro que comenzó en Buenos Aires. Dos testimonios y la disputa entre el Ejército y la Armada para quedarse con los prisioneros y un supuesto botín de "un palo verde". Inspección a la Quinta Guiñazú, último centro clandestino del Jefe del III Cuerpo del Ejército. 

Por Marta Platia
Quinta Guiñazú. Imagen: Gentileza Familia Viotti

Desde Córdoba

El arquitecto jubilado José Jaime Blas García Vieyra, un hombre de 78 años y fuerte carácter, apenas alcanzó a sentarse ante el estrado del Tribunal Oral Federal 2, cuando le dijo al juez Julián Falcucci:

--Doctor, me detuve a mirar la cara de estos individuos que me tuvieron secuestrado después de 43 años y quisiera saber: por qué, ¿por qué lo hicieron?

El arquitecto García Vieyra tenía urgencia para hablar, para contar lo que le ocurrió en el mediodía de “un domingo (12) de agosto de 1979”: Veníamos en auto con el Rubén Palazzesi por Parque Vélez Sársfield. Yo había ido a comprar un pollo para almorzar. A la vuelta, nos encerraron con un Peugeot y un Taunus”, dijo. La víctima recordó que a su compañero le dijeron: “Al fin te vemos, al fin te agarramos Pochito”. Y narró: "Nos pusieron capuchas y nos metieron en el baúl de los autos. De allí no sé dónde nos llevaron, pero hace pocos años supe que era la famosa Quinta de Guiñazú”. Allí, lo metieron en un sótano infestado “de ratas con las que compartía la comida. Pero con Rubén se ensañaron. A mí me dijeron dos veces: vos sos el próximo”.

El secuestro de ambos fue consecuencia de la “caída” de un grupo del Peronismo de Base en Buenos Aires, en el cual los torturadores obtuvieron el nombre de Rubén “Pocho” Palazzesi, que también integraba de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), aunque no sabían dónde buscarlo en Córdoba.

Cuando supo de esas “caídas” --tal la jerga durante el terrorismo de Estado para denominar los secuestros y posteriores tormentos y desapariciones--; Rubén Palazzesi subió a su familia a su auto y dejó su casa el sábado 11 de agosto de 1979 a la tarde,  junto a su esposa Cristina Guillén --quien atestiguó en la primera audiencia-- y a sus tres pequeños hijos, y le pidió a García Vieyra, por entonces compañero de trabajo en un criadero porcino, que les hiciera el aguante por esa noche y parte del domingo. Viajarían al atardecer hacia Buenos Aires. Pero los represores del Destacamento 141, según surgió de la audiencia, detectaron "una llamada de Rubén en la Unión Telefónica mientras su compañero compraba los pollos”. Los atraparon cuando regresaban a la casa con el almuerzo. Los testimonios son parte del juicio al último campo de concentración de Luciano Benjamín Menéndez en la provincia de Córdoba.

Aullidos en la Quinta
García Vieyra se describió encapuchado y “colgado de un gancho en el techo”. Durante la audiencia, levantó los brazos con sus muñecas pegadas. “Eso lo hacían arriba, no en el sótano. Me sacaban y me colgaban horas. El cuerpo pesaba. Se me salió el hombro. Los dedos de los pies apenas tocaban el piso", dijo. "Me quedó una cicatriz en el corazón. No me picanearon como a Rubén. Me tenían solo en un sótano donde tenía que ver correr las ratas que me venían a disputar la comida. Eso era de noche. Y de día, me colgaban permanentemente y me pegaban. Uno era el bueno: venía, me ponía un cigarrillo, y después me seguían pegando. Perdí la noción del tiempo. Después me enteré que fueron diez días, cuando cae (Teobaldo) Cavigliaso (que fue secuestrado desde su casa el 22 de agosto)".

Y  continuó: "Durante todo ese tiempo, a Rubén le daban picana y lo golpeaban", dijo. A los torturadores "le interesaba un palo verde (un supuesto millón de dólares que sería de su organización)”. El arquitecto describió que “tenían una única obsesión: esa plata”. Y acusó: “No eran solamente estos tres", dijo en relación a los tres imputados del juicio, “El Gringo” Barreiro, Carlos Enrique “El Principito” Villanueva y Carlos Alberto “HB” Díaz, que lo miraban por la pantalla del Zoom. "Había un tal Vert, que acá no está”, agregó. Y señaló al represor “HB” Díaz: “Ahora que le he conocido la cara: ese vive en la misma ciudad que yo, Alta Gracia. ¡De ahí soy yo!”, se quejó indignado -tal vez intimidado- por la cercanía territorial con quien lo secuestró y torturó. Tanto HB, que vive en esa ciudad del suroeste cordobés, como los otros dos acusados, gozan del beneficio de la prisión domiciliaria.

Según el testigo víctima “había 4 o 5 personajes" que no figuran en la causa. Más tarde nombró a “Palito” Romero y a Luis "Cogote de violín" Manzanelli. "A mí me amenazaban directamente: ´Vos sos el próximo´", explicó.

"Yo escuchaba los gritos, los alaridos de Rubén… Pero en un momento se para todo. Creo que a los 10 días se para todo. Un silencio… Allí, infiero que mataron a Rubén. Es una inferencia. Y fue antes del 22 de agosto". Y, agregó:  “Antes que lo trajeran a Cavigliaso”.

A partir de ese día empezó algo distinto: "Presiento que vino un personaje de muy alto rango, o de más alto rango, porque me dieron una toalla mojada para que pudiera limpiarme un poco. Creo que esa situación fue producto de lo que había sucedido". Y dijo: “Apareció un individuo y dijo: ´Vos te vas a salvar. Antes no hubiéramos esperado y te hubiéramos tirado en una zanja, ahora no´. Uno me dijo que era de la Marina: ´porque vos te rebelaste cuando hiciste el servicio militar´. Eso me dio indicios claros --agregó-- que venían de la Marina (de la ESMA)".

En cuanto a “la visita de alto rango” a la Quinta de Guiñazú, agregó: “Me habían aseado y esposado. Alguien, un personaje estuvo frente mío, me miraba y no habló. No sé si era del Tercer Cuerpo. Hicieron una especie de formación”. El sobreviviente no lo dijo, pero los funcionarios judiciales infieren que podría haberse tratado de Luciano Benjamín Menéndez. El modus operandi, el protocolo con los secuestrados, era el mismo que en La Perla cuando el jefe del Tercer Cuerpo visitaba la Cuadra de ese campo de concentración.

Jaime García Vieyra siguió: “En un momento, como a los días, trajeron a una persona que estaba destrozada, destrozada. Me acuerdo que balbuceaba. Balbuceaba porque de tan golpeado no podía ni hablar. Era Cavigliaso", dijo sobre el cuñado de Rubén Palazzesi. "Está allí un par de días. Lo escuché lamentarse toda la noche. Se vé que le habían dado una paliza tremenda".

Tres o cuatro días después, "me sacaron de la casa. Me acuerdo que había unos escalones. Habían habían pasado 14, 15 días. Me llevaron a la calle Mariano Moreno (sede del D2). Ahí había policía y me llevaron dos militares para entregarme a las fuerzas legales. Eso para mí era volver a vivir, porque hasta ahí era un desaparecido. Quedo allí 1 o 2 días, nadie me daba bolilla. Me alcanzaban un sánguche. La que me afeita, era una famosa torturadora, creo que le decían “la Tía”, creo que Antón. Me afeita y dice que en cualquier momento me metía la navaja en la verga”.

Posiblemente, haya sido Graciela “Cuca” Antón, y no Argentina Mercado de Pereyra, alias “la Tía Pereyra”, quien ya había muerto en un atentado a la salida del Policlínico Policial. Una facción del D2 la habría “entregado al PRT-ERP”, según surgió en el juicio a Videla-Menéndez de 2010 durante el testimonio de Charlie Moore, el único cautivo que sobrevivió seis años en la D2; y del libro La Cuca, de la periodista y escritora Ana Mariani, quien precisó la fecha: el 2 de octubre de 1975.

En cuanto a Rubén “Pocho” Palazzesi, García Vieyra aclaró a los jueces y fiscales: “Supongo, siempre supongo, y por los tipos que llegaron de Buenos Aires (la ESMA), yo creo honestamente que lo mataron por el palo verde”.

Una inspección ocular al infierno

Silvio Octavio Viotti, hijo del dueño de los propietarios originales de la Quinta Guiñazú, tenía sólo 16 años cuando lo secuestraron junto a su padre y un hermanito de 11 años, el 5 de septiembre de 1977, en la casa cuya propiedad compartían con el matrimonio de Juan Mojilner y María Irene Gavaldá, con cuatro hijos. Los represores lo llamaron: Operativo Escoba, contra el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML).

A Viotti la dictadura lo mantuvo preso hasta febrero de 1978. Pasó por La Perla, el Campo de La Ribera y la cárcel UP1. Entre otros daños inmensurables, en las torturas le "reventaron un testículo". A sus actuales 68 años el ex farmacéutico denuncia la usurpación de la propiedad familiar y su conversión en campo de detención clandestino después del cierre de La Perla, en diciembre de 1978.

La fiscalía se interesó por la descripción de la que fuera la hacienda, y lo que encontró cuando culminó la dictadura. Viotti la detalló destruida. Habían arrasado con todo. Desde "la plantación de unos 80 durazneros, ciruelos, damascos y demás hortalizas" hasta el saqueo casi total del casco principal y la casa chica. Dijo que hasta "se robaron el piso", ya que los represores "levantaron el piso de adoquines de algarrobo lustrado, un trabajo de carpintería muy fino. También arrancaron los enchufes de las paredes, los marcos de ventanas y puertas". La querella liderada por Claudio Orosz pidió una inspección ocular a La Quinta de Guiñazú, solicitud que fue apoyada por los fiscales, las abogadas defensoras de oficio y aprobada por el Tribunal. Todas las partes realizaron la inspección a la Quinta, ayer martes 21 de marzo.

Fuente:Pagina12

16 de marzo de 2023

CORDOBA: declararon dos testigos y harán una ocular en la quinta de Guiñazú.

 

DD.HH.: declararon dos testigos y harán una ocular en la quinta de Guiñazú

16/03/2023
En la segunda audiencia del 13° juicio por delitos de lesa humanidad en Córdoba declaró el denunciante y la única víctima que sigue con vida.

El Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba continuó juzgando este miércoles a tres ex integrantes del Destacamento de Inteligencia 141 del Ejército por crímenes de lesa humanidad cometidos en 1979 durante la última dictadura cívico-militar, entre ellos Ernesto "Nabo" Barreiro, y aprobó la inspección de una quinta que habría sido utiliza como centro de detención y tortura.

Los represores, condenados por causas anteriores y en prisión domiciliaria, a través de un sistema digital, desde sus hogares, presenciaron la audiencia en la que dos testigos y víctimas de la dictadura dieron su testimonio.

Los acusados Barreiro, Carlos Enrique Villanueva y Carlos Alberto Díaz, afrontan cargos por "privación ilegítima de la libertad agravada", "imposición de tormentos agravados" e "imposición de tormentos agravados seguidos de muerte".

Las víctimas fueron José Jaime Blas García Vieyra, Nilveo Teobaldo Domingo Cavigliasso (fallecido) y Rubén Amadeo 'Pocho' Palazzesi, quien murió luego de reiteradas sesiones de tortura y fue carbonizado en el interior de un auto, simulando un falso intento de fuga.

Barreiro, alias "Gringo", tiene otras condenas por crímenes cometidos en la dictadura y fue uno de los que desató el movimiento de militares rebeldes "carapintadas" en la Semana Santa de 1987, durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, cuando el 14 de abril de ese año se negó a declarar ante la Justicia de Córdoba por delitos de lesa humanidad.

Esta jornada fue el turno de la testimonial ofrecida por García Vieyra, en calidad de testigo y víctima de la dictadura, haciendo en su relato un detalle pormenorizado del momento el que fue detenido un domingo de agosto de 1979 junto a Palazzesi, en barrio parque Vélez Sársfield.

Antes de comenzar su relato, la víctima, arquitecto jubilado de 78 años, al ver por la pantalla a los acusados, dijo: "Me detuve recién a mirar la cara de estos individuos, que nunca los conocí, me tuvieron secuestrado, quisiera por lo menos saber por qué".

García Vieyra contó que cuando los agarraron, junto a Palazezzi, les cruzaron dos autos "un Peugeot y un Taunus", y uno de los represores la primera palabra que dijo fue "al fin te vemos y te agarramos Pochito", haciendo referencia a Palazzesi.

Luego hizo un racconto de sus primeros 10 días de detención, en la que resaltó que lo tenían siempre esposado y con la cabeza encapuchada, a la vez que contó que por las noches "compartía la comida con las ratas", recordando que pernoctaba en un sótano, que presume podría ser en la Quinta de Guiñazú, también conocida como la quinta de los Viotti.

Además, García Vieyra contó que a él lo golpeaban, pero que nunca lo picanearon como sí lo hacían con Palazezzi, de quien escuchaba sus lamentos, aparentemente estando en alguna habitación contigua.

"Me tenían colgado de un techo con un gancho y en punta de pie, producto de eso me quedó este hombro salido. Me tenían solo encerrado en un sótano donde había ratas, y compartía la comida con las ratas, tenía que correrlas porque me venían a disputar la comida, fue la situación durante varios días, eso era de noche, de día me colgaban", reiteró.

Declaró Viotti

Siguió el testimonio de Silvio Octavio Viotti, farmacéutico de 61 años e hijo del propietario de la quinta donde se habrían perpetrado las torturas, y en su relato contó cómo en diciembre de 1977 en un allanamiento al lugar los militares se apropiaron del inmueble.

En ese operativo, además, fueron detenidos clandestinamente Juan Mogilner y María Gavaldá, quienes compartían la quinta con los Viotti, Viotti hijo, quien en ese entonces tenía 16 años, y Silvio Viotti padre.

"Mi papá era el titular legal de la sociedad, pero eran socios en el emprendimiento con la pareja bonaerense Mogilner-Gavaldá", en referencia a la quinta en la que cultivaban plantas de durazno.

También fue secuestrado, junto a Viotti hijo, Francisco Vijande, quien está aún desaparecido. Luego Viotti brindó precisiones sobre cómo los militares extorsionaron a su padre para que firmara la cesión de la escritura de la quinta, a cambio de devolverle la libertad.

Tras los testimonios, la querella solicitó que se pueda realizar una inspección ocular en la Quinta de Guiñazú, lugar que García Vieyra había contado que nunca quiso visitar tras los atroces hechos, ya que le traerían malos recuerdos.

Aunque con el pedido de la querella, a la que el tribunal aprobó y la defensa aceptó, García Vieyra admitió que irá. Y lo hará junto a Viotti, quien conoce mejor el lugar, en una fecha a convenir.

El juicio continuará el próximo martes con testimonios de otros testigos, que citará el tribunal de enjuiciamiento que está integrado por los camaristas Julián Falcucci, María Noel Costa y José Fabián Asís.

Los fiscales Carlos Gonella y Facundo Trotta tienen a su cargo la acusación, en tanto los imputados están representados por los defensores oficiales Rodrigo Altamira y Natalia Bazán.

Fuente: Télam

Fuente:LaMañana



3 de marzo de 2023

CORDOBA: El 13° juicio de lesa humanidad alumbrará a la Quinta de Guiñazú.

El 13° juicio de lesa humanidad alumbrará a la Quinta de Guiñazú

03/03/2023 Por Adrián Camerano

El proceso tendrá tres represores acusados, todos ya condenados. De las tres víctimas sólo vive una. Las audiencias arrancan el 8 y durarán menos de un mes.

Gavaldá, Mogilner y Vijande desaparecieron en 1977, Palazzesi murió en la tortura en 1979. Fotos: gentileza

Ernesto Barreiro, Carlos Villanueva y Carlos Díaz son los tres represores acusados en el 13° juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico-eclesiástica-militar en Córdoba. “Nabo”, “Principito” y “HB” sus alias, los apodos bajo los cuales cometieron delitos ya condenados, en tanto los nombrados integraban una de las “patotas” que asoló Córdoba durante el terrorismo estatal y que tuvo a La Perla como centro de operaciones más importante.

Pero no sólo: el mapa de la represión ilegal en la provincia estuvo conformado por circuitos, a su vez integrados por establecimientos militares, policiales, carcelarios, escolares, municipales. Y también inmuebles particulares: tal es el caso de la Quinta de Villa Gran Parque Guiñazú utilizada por represores del Tercer Cuerpo de Ejército y del Destacamento de Inteligencia 141 como centro clandestino de detención desde diciembre de 1977 hasta 1982, y en la que mantuvieron cautivos a detenidos-desaparecidos. Tres de las personas que padecieron ese pozo del horror fueron Rubén Amadeo Palazzesi, su cuñado Nilveo Cavigliaso y Jaime García Vieyra. De ellos, sólo uno tendrá la posibilidad de acceder a justicia: Palazzesi murió en la tortura, Cavigliaso falleció hace pocos años, y sólo sobrevive el arquitecto García Vieyra, ex Secretario de Cultura provincial y vecino de Alta Gracia.

Un centro, dos patotas, tres detenidos

Parte de lo ocurrido en la quinta de Guiñazú durante la dictadura fue ventilado en la megacausa La Perla-La Ribera que se desarrolló entre 2012 y 2016. Por fuera quedó el hecho que ocupará las cuatro audiencias de este nuevo juicio, el 8, 14, 21 y 28 de marzo. 

Los secuestros, torturas y muerte que se investigan tuvieron un punto de partida el 12 de agosto de 1979, cuando en un operativo callejero ilegal en barrio Parque Vélez Sársfield personal del Destacamento de Inteligencia 141 que se conducía en un Ford Taunus y un Peugeot interceptó el auto en el que viajaban Palazzesi y García Vieyra; ambos fueron secuestrados, y atados y maniatados conducidos en sendos baúles de los autos a la quinta que llevaba casi dos años copada por el Ejército. Villanueva y Díaz integraban esa patota de seis personas “jóvenes, armadas y vestidas de civil”. 

Al parecer, Palazzesi fue seguido en un vuelo Buenos Aires-Córdoba por represores de la Escuela de Mecánica de la Armada.

Diez días después de ese procedimiento ilegal, un grupo de personas no identificadas irrumpió en la vivienda de Cavigliaso en Villa Revol, y lo trasladó a la quinta en la que estaban secuestrados su cuñado y García Vieyra. 

Atados y vendados, en Guiñazú los tres hombres fueron sometidos a torturas físicas y psíquicas; colgados de las manos, sujetados a ganchos ubicados en la parte superior de un muro, y “frecuentemente encerrados en un sótano infestado de roedores”, reza la elevación a juicio firmada por el fiscal federal Facundo Trotta. Golpes de puño y con palos, y simulacros de fusilamiento fueron moneda corriente en esos días de terror; a Palazzesi, además, le aplicaron electricidad. 

Por aquellos meses, de los más duros de la represión ilegal, en Buenos Aires había caído el grupo de Raimundo Villaflor (Peronismo de Base). A partir de allí los marinos obtuvieron información que llevó al grupo de Córdoba, al punto tal que el 25 de agosto de 1979 la propia patota de la ESMA llegó al centro clandestino de Guiñazú. La conformaban represores que a la fecha no han sido identificados y, según la elevación a juicio, viajaron con un detenido, utilizado para reconocer militantes. Ese grupo porteño se ensañó con Palazzesi, que murió ese mismo día a consecuencia de los golpes descomunales, efectuados incluso con objetos contundentes.

El “Operativo Escoba” y la usurpación de la Quinta

Fue a fines de 1975 o comienzos de 1976 que la quinta había sido adquirida en una sociedad de dos familias militantes del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML). Los Viotti, de Oncativo, y los bonaerenses Mogilner-Gavaldá, estaban a cargo del predio, tan ocupados de las 1.800 plantas de durazno como del desarrollo del trabajo político en la zona. La quinta estaba llamada a ser la base de la regional partidaria, en el sótano iba a funcionar una imprenta.

Pero el PCML, una organización pequeña, se encontraba desde hacía rato en la mira de la represión. Tras la fuga del coronel Juan Pita de una “cárcel del pueblo”, en diciembre de 1976 en La Plata, en febrero cae Jorge Bonafini Pastor, “hacen seguimientos, agarran a gente de Mar del Plata, al grupo de los rugbiers y a compañeros de la mesa política”, reconstruye hoy Silvio Viotti (hijo), quien tenía 16 años y es uno de los sobrevivientes de aquel terror. Ese aciago 1977 se cerraría con el “Operativo Escoba”, que buscó desarticular el trabajo territorial del PCML en distintas zonas del país, y que en Córdoba convirtió a la quinta duraznera en un centro clandestino de detención, tortura y muerte.

El operativo en Guiñazú comenzó el 5 de diciembre de 1977. Cebado, el genocida Menéndez adelantó las acciones un día para primerear a otros represores en el robo de dinero llegado al lugar directamente desde China. Es la tarde cuando el Ejército copa la quinta, en la que había cuatro niños: Germán Lara, Verónica Lara y las pequeñas mellizas Mogilner, que no habían podido ser anotadas con su apellido. Los jefes de familia Juan Mogilner y María Gavaldá “habían salido a comprar algo, y cuando vuelven son seguidos por camionetas; así se producen los secuestros”, cuenta Verónica Lara a La Nueva Mañana. La pareja fue vista en La Perla y está desaparecida, los niños fueron encerrados en una habitación, auxiliados por un vecino y recuperados luego por familiares. 

Adultos comprometidos en la defensa de los Derechos Humanos, hoy levantan firme la bandera de Memoria, Verdad y Justicia.  

   Juan Mogilner

Más caídas

El mismo 5 a la noche Viotti hijo llegó a la quinta junto al militante del PCML Francisco Vijande; también cayeron en las garras de la represión y conducidos a La Perla. El 6 a la madrugada secuestraron a Perla Schneider en una pensión de barrio Alberdi, por la noche fue apresado Sivio Viotti padre y el 9 los militantes Rita Alés y Gerardo Espíndola, en Río de los Sauces. Vijande, Schneider, Alés y Espíndola están desaparecidos.

Unos días más tarde Viotti hijo fue liberado y volvió a la casa familiar de Oncativo, pero fue secuestrado nuevamente y llevado a La Ribera, donde perdió un testículo a manos de la tortura. “En ese lugar pasé mucho hambre, con 16 años perdí 20 kilos en 3 meses”, recordó.

Otra vez en libertad, decidió volver nuevamente a su casa familiar y retomar sus estudios secundarios. En el ínterin fue utilizado como emisario para lograr que su padre cediera bajo extorsión la propiedad de la quinta; la maniobra se concretó un par de veces, y el predio fue además de ocupado, saqueado. Entre otras cosas, faltó una Pick Up modelo 1968, un tractor Deutz 35, un arado de rejas, un arado de discos, 400 cajones fruteros, una mesa para seleccionar frutas, herramientas, puertas, ventanas y sanitarios. Los azulejos arrancados, marchitas las 1800 plantas de durazno.

Justicia perseguirás

En los tempranos 80 la causa 13/84, enmarcada en el Juicio a las Juntas, intentó buscar justicia para el caso, pero el menor de los Viotti recuerda que “fue muy restrictivo, no nos dejaron opinar”. Luego, a fines de esa década, “mi papá hizo un reclamo pero el juzgado federal lo desestimó”. Años más tarde, ya con las leyes de impunidad derogadas, Viotti hijo dijo: “Venía desde 2005 investigando y consigo todos los testimonios; el más importante fue el de Cavigliaso, con lo que confirmo la existencia de la quinta como campo de concentración”. Hizo la denuncia formal y dio inicio al expediente que comenzará a juzgarse este marzo, a 45 años de los hechos. 
Hoy no sólo exige justicia, sino que sueña con que la quinta “sea un sitio de Memoria impulsado por el Estado y gestionado por cooperativas de la economía popular”.


Viotti, denunciante en la causa, sostiene que la quinta debe convertirse en un sitio de Memoria.

Militantes del 2x1 y la prisión domiciliaria

Fervientes solicitantes del 2x1, Barrero, Villanueva y Díaz llegan al juicio bajo la figura de prisión domiciliaria. 
“Gringo”, “Hernández”, “Rubio”, el multicondenado Barrero se considera peronista, fue parte de los alzamientos carapintadas de la década del 80 y su prontuario no sólo incluye el haber sido jefe de interrogadores y torturadores en La Perla, sino que lo configuran como un pertinaz provocador.

“Principio”, “Gato”, “Villagrán”, Villanueva es también ex oficial del Ejército especializado en Inteligencia y fue condecorado por la dictadura genocida. Integró la Policía Militar en Córdoba, actuó en Bahía Blanca e ingresó al Destacamento 141 justamente en diciembre de 1977. Revistó en La Perla hasta su cierre en 1979, de allí fue destinado al tenebroso Batallón de Inteligencia 601.

Con “HB” como único apodo, Díaz es vecino de Alta Gracia, fue subalterno de Villanueva y actuó en La Perla y La Ribera. Suboficial del Ejército especializado en Inteligencia, entre otros delitos fue condenado por el robo del bebé de la detenida-desaparecida Silvia Parodi.

Los tres imputados están acusados de “privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados e imposición de tormentos seguido de muerte”. Ninguno de los tres estará en sala, y existe una posibilidad de que Villanueva sea apartado del proceso, por razones de salud.


Piden promover acción penal contra otros tres ex militares 

La instrucción firmada por Trotta pide que se inicie proceso y se impute a otros tres ex militares, integrantes del estado mayor del área 311 del Tercer Cuerpo. Son Adolfo Patricio Etcheum, quien llegó a general, reivindicó públicamente el terrorismo estatal y tiene el dudoso honor de aportar su nombre a otra causa judicial en trámite por delitos de lesa humanidad en Córdoba: “ETCHEUM, A.P. y otros s/privación ilegal de libertad (art. 144 ter inc. 1)”. También Carlos Alberto Quevedo, ex jefe del Grupo de Artillería Aerotransportada 4, llegó a general de División, es veterano de Malvinas y actual jefe honorario de esa guarnición, al punto que en el pasado reciente encabezó actos oficiales sobre la Gesta en guarniciones de Córdoba. Y Emilio Juan Huber, condenado a 14 años de prisión en la causa “Videla”, ex jefe de la Policía Militar 141 culpable de tormentos y asesinatos en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de barrio de San Martín.

Etcheum fue jefe de la División Inteligencia; Quevedo fungió como jefe de la División Operaciones y Huber, un operativo, estaba a cargo de la División Logística. Otro militar, ex jefe de Asuntos Civiles (G5), aún no pudo ser identificado.  


El juicio

Con once testigos previstos, las audiencias se realizarán en los tribunales federales y son abiertas a todo público. La Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos invita a asistir, bajo la consigna “El juicio es de todos y todas. Participemos. Llenemos la sala de Memorias”. El proceso está a cargo del Tribunal Oral Criminal Federal n°2 de Córdoba, presidido por Julián Falcucci, y se transmitirá por el canal de Youtube.

Fuente:LaNuevaMañana

24 de febrero de 2023

CORDOBA: el juicio al terrorismo de Estado por la Casa Quinta de Guiñazú comenzará el 8 de marzo.

 

Córdoba: el juicio al terrorismo de Estado por la Casa Quinta de Guiñazú comenzará el 8 de marzo

Lo confirmó el Tribunal Federal N° 2. En la misma se ventilará lo que ocurrió en el último campo de concentración en Córdoba, a cargo de la dictadura genocida. Serán juzgados Ernesto “el nabo” Barreiro, Carlos “el principito” Villanueva y Carlos “HB” Díaz.

Foto ilustrativa Córdoba TV

El Tribunal Federal N° 2 de Córdoba confirmó que finalmente el miércoles 8 de marzo comenzará un nuevo juicio al terrorismo de Estado, en contra de tres integrantes de lo que se llamó “la temible patota de la Perla” : Ernesto “el nabo” Barreiro, Carlos “el principito” Villanueva y Carlos “HB” Díaz, tres genocidas ya condenados en el histórico juicio de la Megacausa de La Perla y Campo de la Rivera.

La causa también es conocida como la de “la Casa Quinta de Guiñazú”, una propiedad de 6 hectáreas que fue apropiada por los grupos de tareas a cargo de Luciano Benjamín Menéndez, al secuestrado Silvio Viotti y a su hijo de sólo 16 años (ambos sobrevivientes).

En ese lugar funcionó durante cuatro años el último campo de concentración de Córdoba de la dictadura cívico-militar.

Luciano Benjamín Menéndez fue el dueño de la vida y la muerte durante la dictadura genocida. Foto: Hoy Día Córdoba
Luciano Benjamín Menéndez fue el dueño de la vida y la muerte durante la dictadura genocida. Foto: Hoy Día Córdoba

Las víctimas, que fueron secuestradas en agosto de 1979, fueron Rubén Amadeo Palazzesi, su cuñado Nilveo Cavigliasso y José Jaime Blas García Vieyra. Los tres fueron torturados con golpes y picanas eléctricas, y Palazzesi fue asesinado por represores de la Esma que lo quemaron en el interior de un auto, simulando un falso intento de fuga, según publicó Hoy Día Córdoba.

El fiscal que llevará adelante la acusación es Facundo Trota, mientras que el tribunal estará integrado por los jueces Julián Falcucci como presidente, Fabián Asís y Noel Costa como vocales.

Cabe señalar que desde el primer juicio de la causa Brandalisi en el año 2008 ya se juzgaron casos de La Perla, Campo de la Ribera, la UP 1 de barrio San Martín, La Perla Chica, el D2 del Pasaje Santa Catalina, la Casa de Hidráulica y varios otros campos de concentración que funcionaron en la provincia.

Fuente:Cdba24,com.ar